Pedir no siempre es fácil. Nos expone, nos deja vulnerables ante el otro. Pedir supone expresar una carencia, aceptar que tenemos una necesidad, afrontar la posibilidad de que nos digan que no. A menudo escogemos no pedir y nos decimos cosas como “no necesito a nadie”, “yo solo me apaño”, “mejor no me expongo a que me digan que no”, “mejor no molesto”. Pero es muy difícil llevar adelante nuestras vidas sin hacer peticiones, así es que buscamos otras alternativas que nos expongan menos y entonces empezamos a manipular. Veámoslo con algunos ejemplos:

Petición Manipulación
¿Podrías preparar la cena esta noche? ¡Estoy agotada, no tengo fuerzas ni para preparar la cena!
Necesito tu ayuda para preparar el examen He pensado que sería divertido quedar para estudiar juntos
¿Me prestas tu coche para ir al pueblo este fin de semana? Convendría hacerle unos kilómetros a tu coche, si quieres…