Las 6 emociones básicas: características y funciones

 

Tenemos la vieja costumbre, heredada de la filosofía, de enfrentar siempre a la razón y a las emociones, como si estas últimas alteraran el raciocinio. Atribuimos a la emoción ese carácter hedónico, transcendental e irracional que nos hace pensar que las emociones carecen de utilidad. Pero eso es un grave error, las emociones cumplen un papel muy importante, nos ayudan a dirigir nuestra conducta y a actuar rápidamente. Entre ellas las más relevantes son las emociones básicas: sorpresa, asco, miedo, alegría, tristeza e ira.

Estas emociones básicas aparecen durante el desarrollo natural de cualquier persona con independencia del contexto en el que se desarrolle. En general, estas son procesos relacionados con la evolución y la adaptación, los cuales tienen un sustrato neural innato, universal y un estado afectivo, que podríamos llamar sentimiento, asociado característico.

La sorpresa

La sorpresa se puede definir como una reacción causada por algo imprevisto, novedoso o extraño. Es decir, cuando aparece un estímulo que el sujeto no contemplaba en sus previsiones o esquemas. La vivencia subjetiva que la acompaña es una sensación de incertidumbre junto a un estado en el que la persona tiene la sensación de tener la mente en blanco.

 

Respecto a las reacciones fisiológicas, nos encontramos con una desaceleración de la frecuencia cardíaca y un aumento del tono muscular y la amplitud respiratoria. Además aparece un tono de voz alto, junto a vocalizaciones espontáneas.

La función de la sorpresa es vaciar la memoria de trabajo de toda actividad residual para hacer frente al estímulo imprevisto. Por lo tanto, este estado activa los procesos atencionales, junto con la conducta de exploración y la curiosidad. Esta emoción es frecuentemente seguida por otra emoción que va a depender de la cualidad del estímulo imprevisto, mostrando así su positividad (alegría) o negatividad (ira).

El asco

El asco es una de las emociones básicas que se conocen desde los trabajos de Darwinacerca de la emoción animal. Esta se caracteriza por una sensación de repulsión o evitación ante la posibilidad, real o imaginaria, de ingerir una sustancia nociva, que tenga propiedades contaminantes. La sensación subjetiva es un gran desagrado y de una marcada aversión al estímulo elicitador.

Los efectos fisiológicos centrales son la aparición de diversos malestares gastrointestinales acompañados de náuseas. Además, observamos un aumento general de la activación; visible a través del aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, conductancia de la piel y tensión muscular.

La función adaptativa que cumple el asco es rechazar todos aquellos estímulos que puedan provocar una intoxicación. Las náuseas y el malestar contribuyen a evitar cualquier ingestión dañina para el cuerpo. Además, con el tiempo, esta emoción se ha tomado también un carácter social, rechazando aquellos estímulos sociales tóxicos para nosotros.

El miedo

Es la emoción más estudiada en los animales y en el ser humano. El miedo es un estado emocional negativo o aversivo con una activación muy elevada que incita la evitación y el escape de situaciones peligrosas. La vivencia de la misma es una sensación de gran tensión junto a una preocupación por la propia seguridad y salud.

Los correlatos fisiológicos nos muestran una elevación rápida de la activación y una preparación para la huida. La actividad cardíaca se dispara y la actividad respiratoria se acelera, produciendo una respiración superficial e irregular.

El miedo es un legado evolutivo que tiene un valor de supervivencia obvio. Esta emoción nos es útil para preparar el cuerpo y producir conductas de huida o afrontamiento ante estímulos potencialmente peligrosos. Además, facilita el aprendizaje de nuevas respuestas que apartan a la persona del peligro.

 

La alegría

La alegría es, de todas las emociones básicas, quizás la más positiva: está asociada de manera directa con el placer y la felicidad. Esta aparece, por ejemplo, en respuesta a la resolución de alguna meta personal o ante la atenuación de un estado de malestar. Debido a la forma que tenemos de manifestarla, puede parecer que no cumple ninguna función para nuestra supervivencia más allá de ser un mero reflejo de nuestro estado interno.

Sin embargo, la alegría es uno de los sistemas que tiene el cuerpo para incentivar la acción. Además, sirve de recompensa para aquellas conductas beneficiosas para uno mismo. Cuando realizamos una acción que satisface una meta, es cuando se dispara la alegría, y gracias a ello esa conducta se repetirá para volver a vivir esa sensación de placer. Es quizás el reforzados más natural con el que contamos.

A nivel fisiológico nos encontramos con un aumento de la tasa cardíaca y un mayor ritmo respiratorio. Además, en la química cerebral nos encontramos con una mayor liberación de endorfinas y dopamina.

La tristeza

Dentro de las emociones básicas, la tristeza es la que encarna una mayor negatividad. Esta emoción se caracteriza por un decaimiento del estado de ánimo y una reducción significativa en su nivel de actividad cognitiva y conductual. A pesar de la mala fama que tiene esta emoción, cumple funciones igual o más importantes incluso que el resto de emociones básicas.

La función de la tristeza es actuar en situaciones donde el sujeto se encuentra impotente o no puede llevar a cabo ninguna actuación directa para solucionar aquello que le apena, como el fallecimiento de un ser querido. Por ello la tristeza baja el nivel de actividad, con el objetivo de economizar recursos y evitar que hagamos esfuerzos innecesarios.

Además, actúa de manera autoprotectora, generando un filtro perceptivo que centra la atención en uno mismo en lugar del estímulo dañino. Y lo más importante, instiga a la búsqueda de apoyo social que te facilite la huida de la situación depresora.

 

La ira

La ira es el sentimiento que emerge cuando la persona se ve sometida a situaciones que le producen frustración o que le resultan aversivas. La vivencia que surge de la misma se categoriza como desagradable, junto a una sensación de tensión que nos anima a actuar. Es una emoción polifacética y en muchos casos ambigua, debido que dependiendo de la situación puede verse más o menos justificada o con un objeto más o menos identificado.

A nivel fisiológico, vemos en el cuerpo un aumento excesivo de la activación y una preparación para la acción. Observamos un aumento de la actividad cardíaca, el tono muscular y la amplitud respiratoria. Además, de un aumento significativo de la adrenalinaen sangre, que a su vez aumentará la tensión cognitiva.

La ira tiene una función evolutiva clara, nos dota de los recursos necesarios para hacer frente a una situación frustrante. Cuando tenemos que hacer frente a un peligro o superar un reto, ese gasto de recursos para aumentar la activación nos ayuda a lograr el éxito. Si aun así, tras la aparición de la ira no se consigue el objetivo, es cuando aparecerá la tristeza; para solventar el problema a través de otras herramientas.

Sean de valencia positiva, negativa o neutra, lo cierto es que todas las emociones cumplen con funciones que favorecen nuestra supervivencia. Por otro lado, también entrañan el peligro, por su intensidad, de hacerse con el dominio de nuestra conducta. Es en estos casos es cuando la regulación emocional es especialmente importante, ya que es ella la que puede apartar lo negativo de este secuestro emocional de nuestro timón vital.

 

Por:Alejandro Sanfeliciano

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com

 

Alimentar nuestros demonios: una integración interna

 

Alimentar a nuestros demonios en lugar de combatirlos contradice el enfoque convencional de luchar contra lo que nos asalta. Pero resulta ser un camino notablemente efectivo para la integración interna.

(c) Yolanda Jiménez

Los demonios (maras en sánscrito) no son espíritus sanguinarios que nos esperan en los rincones oscuros. Los demonios están dentro de nosotros. Son energías que experimentamos todos los días, como el miedo, la enfermedad, la depresión, la ansiedad, el trauma, las dificultades de relación y la adicción.

Cualquier cosa que drena nuestra energía y nos bloquea de estar completamente despierto es un demonio. El enfoque de dar forma a estas fuerzas internas y alimentarlas, en lugar de luchar contra ellas, fue originalmente articulado por una maestra budista tibetana del siglo XI llamada Machig Labdrön (1055-1145). La práctica espiritual que desarrolló se llamó Chöd, y generó resultados tan sorprendentes que se hizo muy popular, extendiéndose ampliamente a través de Tíbet y más allá.

En el mundo de hoy, sufrimos niveles récord de lucha interna y externa. Nos encontramos cada vez más polarizados, interior y exteriormente. Necesitamos un nuevo paradigma, un nuevo enfoque del conflicto. La estrategia de Machig de nutrir en lugar de combatir a nuestros enemigos internos y externos ofrece un camino revolucionario para resolver conflictos y conduce a la integración psicológica y la paz interior.

El método que he desarrollado, llamado “Feeding Your Demons”™, se basa en los principios de Chöd adaptados para el mundo occidental. Esto es una versión abreviada de la práctica, en cinco pasos.

Paso 1: Encuentra el demonio en tu cuerpo

Después de generar una motivación sincera para practicar para el beneficio de tí mismo y de todos los seres, decide con qué demonio deseas trabajar. Elige algo que se sienta como si estuviera drenando tu energía ahora mismo. Si se trata de un asunto de relación, trabaja con la sensación que está surgiendo en ti en la relación como el demonio, en lugar de la otra persona.

Pensando en el demonio con el que has elegido trabajar, tal vez recordando un incidente en particular cuando apareció con fuerza, examina tu cuerpo y pregúntate: ¿Dónde está el demonio agarrado en mi cuerpo más fuertemente? ¿Cuál es su forma? ¿Cuál es su color? ¿Cuál es su textura? ¿Cuál es su temperatura?

Ahora intensifica esta sensación.

Paso 2: Personifica al demonio

Permite que esta sensación, con su color, textura y temperatura, se mueva fuera de tu cuerpo y se personifique delante tuyo como un ser con miembros, cara, ojos, etc.

Observa lo siguiente sobre el demonio: tamaño, color, superficie de su cuerpo, densidad, género, si tiene uno, su carácter, su estado emocional, la mirada en sus ojos, algo sobre el demonio que no viste antes.

Ahora pregunta al demonio las siguientes preguntas: ¿Qué quieres? ¿Qué es lo que realmente necesitas? ¿Cómo te sentirás cuando obtengas lo que realmente necesitas?

Paso 3: Conviértete en el demonio

Cambia de lugar, manteniendo los ojos cerrados tanto como sea posible. Tómate un momento para instalarse en el cuerpo del demonio. Siente lo que es ser el demonio. Observa cómo tu yo normal se ve desde el punto de vista del demonio. Responde estas preguntas, hablando como el demonio: Lo que quiero es… Lo que realmente necesito es… Cuando consiga lo que realmente necesito, me sentiré… (Ten en cuenta esta respuesta en particular.)

Paso 4: Alimenta al Demonio y Conoce al Aliado

(c) Yolanda Jiménez

Tómate un momento para volver a instalarte en tu propio cuerpo. Mira al demonio frente a ti. Luego disuelve tu propio cuerpo en néctar. El néctar tiene la calidad de la sensación que tendría el demonio cuando obtenga lo que realmente necesita (es decir, la respuesta a la tercera pregunta). Observa el color del néctar.

Imagínate que este néctar se está moviendo hacia el demonio y alimentándolo. Observa cómo el demonio lo toma. Tienes un suministro infinito de néctar. Alimenta al demonio a su completa satisfacción y observa cómo se transforma en el proceso. Esto puede llevar algún tiempo.

Observa si hay un ser presente después de que el demonio esté completamente satisfecho. Si hay un ser presente, pregúntale: «¿Eres el aliado?» Si lo es, trabajarás con ese ser. Si no lo es, o si no hay ningún ser presente después de alimentar al demonio hasta su satisfacción completa, invita al aliado a aparecer.

Cuando veas al aliado, observa todos los detalles del aliado: tamaño, color, superficie de su cuerpo, densidad, sexo (si lo tiene), su carácter, su estado emocional, la mirada en sus ojos, algo sobre el demonio que no viste antes.

Cuando realmente te sientas conectado con la energía del aliado, hazte estas preguntas: ¿Cómo me ayudarás? ¿Cómo me protegerás? ¿Qué promesa me haces? ¿Cómo puedo acceder a ti?

Cambia de lugar y conviertete en el aliado. Tómate un momento para instalarte en el cuerpo del aliado y observa cómo se siente al estar en el cuerpo del aliado. ¿Cómo se ve tu yo normal desde el punto de vista del aliado? Cuando estés listo, responde a estas preguntas, hablando como el aliado: Te ayudaré por… Te protegeré por… Prometo que haré… Puedes acceder a mí por…

Tómate un momento para instalarte de nuevo en tu propio cuerpo y ve al aliado frente a ti. Mira en sus ojos y siente su energía que se vierte en tu cuerpo.

Ahora imagina que el aliado se disuelve en luz. Observa el color de esta luz. Siente que se disuelve en ti e integra esta luminosidad en cada célula de tu cuerpo. Toma nota de la sensación de la energía integrada del aliado en tu cuerpo. Ahora tú, con la energía integrada del aliado, también te disuelves.

Paso 5: Descansa en la conciencia

Descansa en cualquier estado que esté presente después de la disolución. Haz una pausa hasta que los pensamientos discursivos comiencen de nuevo, entonces regresa gradualmente a tu cuerpo. Al abrir los ojos, mantén la sensación de la energía del aliado en tu cuerpo.

(Artículo aparecido en la revista Lion’s Roar).

El libro Alimentando tus demonios, de Tsultrim Allione, está publicado en castellano por La Liebre de Marzo.

Puedes descargarte un fragmento o adquirir el libro aquí.

Fuente: Lions Roar.

Publicado en: www.liebremarzo.com

Medicina tibetana: una perspectiva global

 

 La salud como eje, como conjunto de todas las dimensiones que somos: física, psicológica, espiritual; es el modo de entender la medicina tibetana. Un abordaje de la salud y la enfermedad, como una polaridad: dos extremos del mismo eje. se trata de prestar atención y tratar todas las dimensiones de nuestra existencia.   
Comparto aquí una entrevista a un médico tibetano ayurvédico: Lama Tulku Lobsan:
– _Cuando un paciente viene a su consulta,¿cómo descubre cuál es su enfermedad?_
*– Mirando cómo se mueve, su postura, la forma de mirar. No hace falta que me hable ni me explique qué le pasa. Un doctor de medicina tibetana experimentado, solo con que el paciente se le acerque a unos 10 metros, puede saber qué dolencia sufre.*
– _Pero también escucha los pulsos._
*– Así obtengo la información que necesito de la salud del enfermo. Con la lectura del ritmo de los pulsos se pueden diagnosticar un 95% de las enfermedades, incluso psicológicas. La información que dan es rigurosa como la de un ordenador. Pero leerlos requiere mucha experiencia.*
– _Y después, ¿cómo cura?_
*– Con las manos, la mirada, y preparados de plantas y minerales.*
– _Según la medicina tibetana, ¿cuál es el origen de las enfermedades?_
*– Nuestra ignorancia.*
– _Pues perdone la mía, pero, ¿qué entiende usted por ignorancia?_
*– No saber que no sabes. No ver con claridad. Cuando ves con claridad, no tienes que pensar. Cuando no ves claramente, pones en marcha el pensamiento. Y cuanto más pensamos, más ignorantes somos y más confusión creamos.*
– _¿Cómo puedo serlo menos?_
*– Le daré un método muy simple: practicando la COMPASIÓN. Es la manera más fácil de reducir tus pensamientos. Y el AMOR. Si quieres a una persona de verdad, es decir, si no la quieres sólo para ti, aumenta tu compasión.*
– _¿Qué problemas ve en Occidente?_
*– El miedo. El miedo es el asesino del corazón humano.*
– _¿Por qué?_
*– Porque con miedo es imposible ser feliz, y hacer felices a los otros.*
– _¿Cómo afrontar el miedo?_
*– Con aceptación. El miedo es resistencia a lo desconocido.*
– _Y como médico, ¿en qué parte del cuerpo ve más problemas?_
*– En la columna, en la parte baja de la columna: ustedes se sientan demasiado tiempo en la misma postura. Vitalmente, tenéis demasiada rigidez.*
– _Tenemos muchos problemas…_
*– Creemos que tenemos muchos problemas, pero en realidad nuestro problema es que no los tenemos.*
– _¿Qué quiere decir?_
*– Que nos hemos acostumbrado a un nivel de necesidades básicas cubiertas, de modo que cualquier pequeña contrariedad nos parece un problema. Entonces, activamos la mente y empezamos a darle vueltas y más vueltas sin solucionarlo.*
– _¿Alguna recomendación?_
*– Si el problema tiene solución, ya no es un problema. Si no, tampoco.*
– _¿Y para el estrés?_
*– Para evitarlo, lo mejor es estar loco*.
– _¿…..?_
*– Es una broma. No, no tan broma. Me refiero a ser o parecer normal por fuera, y por dentro estar loco: es la mejor manera de vivir.*
– _¿Qué relación tiene usted con su mente?_
*– Soy una persona normal, o sea que a menudo pienso. Pero tengo entrenada la mente. Eso quiere decir que no sigo a mis pensamientos. Ellos vienen, pero no afectan ni a mi mente ni a mi corazón.*
– _¿Usted se ríe a menudo?_
*– Cuando alguien ríe, nos abre su corazón. Si no abres tu corazón, es imposible tener sentido del humor. Cuando reímos, todo es claro. Es el lenguaje más poderoso: nos conecta a unos con otros directamente.*
– _También acaba de editar un CD de Mantras con una base electrónica, para el público occidental._
*– La música, los Mantras y la energía del cuerpo son lo mismo. Como la risa, la música es un gran canal para conectar con el otro. A través de ella, podemos abrirnos y transformarnos: así la usamos en nuestra tradición.*
– _¿Qué le gustaría ser de mayor?_
*– Me gustaría estar preparado para la muerte.*
– _¿Y nada más?_
*– El resto no importa. La muerte es lo más importante de la vida. Creo que ya estoy preparado. Pero antes de la muerte, debemos ocuparnos de la vida. Cada momento es único. Si damos sentido a nuestra vida, llegaremos a la muerte con paz interior.*
– _Aquí vivimos de espaldas a la muerte._
*– Mantenéis la muerte en secreto. Hasta que llegará un día de vuestra vida en que ya no será un secreto: no se podrán esconder de ella.*
– _Y la vida, ¿qué sentido tiene?_
*– La vida tiene sentido, y no. Depende de quién seas. Si realmente vives tu vida, entonces la vida tiene sentido. Todos tenemos vida, pero no todo el mundo la vive. Todos tenemos derecho a ser felices, pero tenemos que ejercer ese derecho. Si no, la vida no tiene sentido.*

Orgasmo femenino: asombrosos datos científicos

La respiración se entrecorta. El movimiento de caderas aumenta en un vaivén violento, como un sutil desenfreno. Las pupilas se dilatan, los pezones se endurecen y la piel se enchina, mientras cada poro de la piel se abre y el cuerpo enrojecido se entrega al clímax sin pensarlo. Las pulsaciones aumentan y las zonas del cerebro encargadas del control y la inhibición se desconectan, quedan en blanco ante la tórrida marea que persigue incesante al placer.

Se trata del orgasmo femenino, un fenómeno tan estudiado como incomprendido. En la cultura occidental, el placer de la mujer, suprimido durante siglos y subyugado a la excitación masculina, se convirtió en tabú a través de la religión: caracterizado como una fuerza maligna, el deseo de la mujer fue utilizado por el cristianismo como sinónimo de debilidad, presa fácil para la entrada de posesiones demoniacas, conocidas por su apetito sexual. El pecado original, culpable de la expulsión del ser humano del paraíso también se le atribuye al placer femenino, motivos suficientes para que el tema quedara clausurado en nuestra cultura hasta tiempos recientes.

(c) Juan Peláez

No así en otras latitudes, como en la tribu Bantú del sur de África, donde la tradición obligaba a los hombres a eyacular fuera de sus parejas, por el gran misterio que esconde cada una de las contracciones de las paredes vaginales cuando se aproxima el clímax. El orgasmo femenino, la fertilidad y la anchura de las caderas estaban relacionados con la tierra como una gran fuerza enigmática y dadora de vida. De ahí la figura de Venus, diosa romana de la fertilidad.

En la actualidad, la liberación sexual abrió la puerta a las prácticas negadas al placer femenino por siglos. El orgasmo femenino es un tema prioritario en la ciencia y conocer más de él es una de las claves para comprender la evolución del ser humano y uno de los más grandes misterios de la humanidad. Éstos son siete datos científicos que explican la petite mort y aclaran algunos mitos alrededor del mismo:

* El orgasmo femenino varía en intensidad según el lugar de estímulo. El clítoris, la vagina o el cérvix generan sensaciones distintas en el cerebro, pero todos coinciden en el sistema límbico, la corteza frontal y el hipotálamo. No existe un lugar único donde se produzca el clímax, porque involucra más de 30 procesos cerebrales y tiene reacciones en todo el cuerpo: el orgasmo está en todas partes.

* No existe un mejor analgésico. Durante un orgasmo, las mujeres aumentan su umbral de dolor hasta 107 %, una cifra inimaginable que podría hacer casi insensible un parto natural o la ruptura de un hueso para el organismo durante el clímax.

* Los besos son el mejor camino hacia el clímax femenino. Son indispensables para subir la temperatura y su efectividad es tal, que cerca del 20 % de mujeres declaran haber tenido un orgasmo después de una larga sesión de besos sin tocar las áreas genitales.

* El sexo anal es juzgado por la sociedad como algo antinatural, tachado de práctica homosexual u obsesión masculina; sin embargo, cerca del 94 % de las mujeres que lo practicaron durante su último encuentro sexual, afirmaron llegar al orgasmo.

(c) Yolanda Jiménez

* La actividad que se genera en la amígdala y la corteza orbitofrontal durante el punto más alto de la excitación sexual femenina, “desconecta” los sentimientos asociados al miedo y el control de impulsos. El clímax “apaga” ambas sensaciones como ningún otro fenómeno en el cuerpo humano, de ahí que la pérdida de control que describe la mayoría de mujeres sea tan excitante.

* Llegar al orgasmo a través de la penetración vaginal es complicado para la mayoría de las mujeres. Sólo el 25 % que no acompaña la excitación otro tipo de estimulación logra conseguirlo. Sin embargo, si es acompañada de actividad en el clítoris, la cifra se eleva hasta el 80 %.

* El instante de mayor excitación está acompañado de alteraciones de la consciencia. No sólo se reduce el dolor o desaparece el miedo y el autocontrol, se trata de un estado integral en el que no existe nada más allá del placer, ni siquiera los sentimientos, contrario a la creencia popular.

Si quieres conocer más sobre la sexualidad femenina y descubrir un sinfín  técnicas  de cama para dejar de lado la obsesión por la penetración, mira  la técnica del petting, la única forma de llegar al orgasmo sin penetración. ¿Qué pensamientos recorren la mente femenina en medio de una relación sexual que no es satisfactoria? Éstas son las  cosas que piensan las mujeres antes de un orgasmo y nunca lo dicen.

New Scientist
The Independent
Vox
Fuente: culturacolectiva.com

 

 

Tú puedes cambiar tu cerebro

 

Cuando cambiamos de opinión, de creencias e ideas, de hábitos y comportamientos, de foco de atención o incluso de humor, también cambiamos nuestro software y hardware mental, reajustamos la forma en que percibimos e interpretamos la realidad y desbloqueamos habilidades y virtudes que estaban latentes.  Nuestras maquinaciones mentales alteran la estructura física y las funciones de nuestra materia gris.

El ilustre neurocientífico, psicólogo, psiquiatra, investigador y experimentado meditador Richard Davidson –autor de las geniales obras The Emotional Life of Your Brain y The Mind’s Own Physician, afirma que esto se debe a que nuestras personalidades, nuestros patrones de pensamiento y nuestras respuestas emocionales están cableadas en el cerebro.

“El verdadero acto del descubrimiento no consiste en salir a buscar nuevas tierras, sino en aprender a ver la vieja tierra con nuevos ojos” – Marcel Proust –

 

Atención selectiva y neuroplasticidad

La neuroplasticidad es el nombre con el que describimos esta increíble capacidad que nuestro cerebro tiene para “recablear” sus circuitos en tiempo real, cambiándose físicamente a sí mismo.

Cada vez que atendemos a algo, un grupo de neuronas se disparan juntas y se conectan. Se aseguran así una comunicación fluida y eficiente, de modo que en el futuro podrán compartir sus enlaces electroquímicos con mayor facilidad. Con ello, los estímulos a los que atendemos -ya sean pensamientos o eventos del mundo exterior-tendrán más opciones de ganarse nuestra atención sobre los miles de millones de estímulos disponibles en el entorno.

La creación de estos circuitos o constelaciones neuronales es, por lo tanto, resultado directo de nuestro estado de atención. La forma en que atendemos, percibimos e interpretamos lo que nos sucede está esculpiendo nuestro cerebro en tiempo real.

Ante cualquier fijación mental o conducta adictiva, el cerebro no tiene más remedio que dedicarle todos los recursos psíquicos disponibles al evento o pensamiento en cuestión, y lo hace reforzando las conexiones neuronales. Crea circuitos especialmente poderosos que atrapan nuestra atención: pensamos más y más de lo mismo, o hacemos más y más de lo mismo, de forma automática y compulsiva.

A pesar de que esta tela de araña puede ser realmente pegajosa, podemos “deshacer los apegos neurológicos”. Si dejamos de prestar atención obsesiva a los estímulos que crean conflicto y elegimos mover conscientemente nuestra atención hacia nuevos estímulos, nuevas conexiones serán afianzadas. Nuevos pensamientos y comportamientos resultarán en un nuevo cerebro.

>>> La gratitud es también un poderoso recurso avalado por la ciencia, tal y como te explicamos en este artículo, donde además te guiamos paso a paso en la creación de un diario de gratitud.

 

Las 4 estrategias del Dr. Schwartz

El neuropsiquiatra e investigador Jeffrey Schwartz, autor de varias obras de lectura casi obligada, es distinguido por sus incalculables aportaciones en el estudio del trastorno obsesivo-compulsivo. En lugar de usar fármacos, enseña a sus pacientes a recablear su cerebro mediante un cambio en sus patrones de pensamiento y comportamiento. Su trabajo, además, ha proporcionado evidencia científica de que la mente puede controlar la química cerebral.

Para ayudar a sus pacientes a salir de la neurorigidez que la fijación mental crea, diseñó un enfoque de cuatro pasos que puede aplicarse fácilmente a cualquier patrón mental que queramos cambiar.

1. Re-etiquetar (relabel)

El primer paso es re-etiquetar un pensamiento, sentimiento o comportamiento.

Por ejemplo, podemos re-etiquetar un pensamiento no deseado, doloroso u opresivo. Cuando aparece, le ponemos la etiqueta de “confusión cerebral”, o incluso “trampa del ego”. De este modo nos entrenamos en el reconocimiento de las falsedades que determinados pensamientos crean.

Antes de creernos todo lo que la mente nos presenta, nos detenemos un instante y consideramos la posibilidad de que el mensaje que nos está enviando es ilusorio y distorsionado.

Este primer paso, por supuesto, requiere de toda nuestra atención, y la mejor forma de hacerlo es entrenar y cultivar nuestra atención. Solo cuando estamos especialmente atentos y vigilantes ante lo que surge, podemos volvernos objetivamente conscientes y tomar la decisión de re-etiquetar el contenido mental. Si estamos distraídos y dispersos, nuestras posibilidades de éxito son prácticamente nulas.

El cultivo de la atención plena y su integración en nuestro día a día es, por lo tanto, especialmente valioso para apoyar este primer paso de re-etiquetar los contenidos mentales. Alejarse de “las Tres Des” –despiste, dispersión y distracción- que nuestra sociedad neoliberal moderna promueve es, también, básico si queremos avanzar con paso seguro en nuestro camino de transformación mente-cuerpo.

2. Reasignar (reattribute)

El segundo paso es hacerse gentilmente esta pregunta: “¿Por qué vuelven estos pensamientos una y otra vez?”

El Dr. Schwartz propone que respondamos siempre de esta forma: “es un fallo cerebral. El cerebro está atascado, creando ruido mental y enviando mensajes falsos”.

Este paso nos permite adquirir una nueva perspectiva ante la fijación mental. Al considerar la posibilidad de que el cerebro comete fallos, calmamos nuestra reactividad impulsiva y nos abrimos a nuevas formas de operar mentalmente.

3. Re-enfocar (refocus)

El tercer paso es, de nuevo, una sencilla pregunta: “¿Qué puedo hacer al respecto?”

Se trata tal vez del paso más duro, porque pasamos de lo intelectual a la acción real; incorporamos lo que dedujimos (mente) a través de un cambio de comportamiento (cuerpo).

Es decir, tras reconocer la falsedad o fallo que resultó en pensamientos recurrentes, vamos un paso más allá y reemplazamos el viejo comportamiento con algo novedoso.

El nuevo comportamiento afianza la transformación de la química cerebral. Nuevos patrones, nuevos puntos de vista, nuevas ideas y nuevas posibilidades crean nuevas conexiones y nuevos enlaces electroquímicos.

Al negarnos a ser engañados por los antiguos mensajes falsos, la mente retoma el control operando desde un nuevo enfoque, lo que literalmente cambia nuestro cerebro a nivel químico, funcional y estructural.

4. Revalorizar (revalue)

A medida que ejecutamos nuevos comportamientos, los viejos patrones se disuelven y son percibidos como engaños y distracciones. Comenzamos a ver el poco sentido que tiene prestarle atención a falsedades y distorsiones que solo generan malestar, opresión y sufrimiento.

Percibimos los antiguos pensamientos y comportamientos como inútiles e ilusorios, mientras que los nuevos, que generan resultados más satisfactorios, se revalorizan y se refuerzan neuroquímicamente.

“Dos cosas muy positivas suceden”, dice el Dr. Schwartz. “La primera es que eres más feliz, porque tienes control sobre tu respuesta conductual ante tus pensamientos y tus sentimientos. La segunda es que al hacer eso, cambias la química cerebral defectuosa.”

 

Resumiendo:

  1. Tus pensamientos crean conexiones neuronales (sinapsis).
  2. Cuando tus pensamientos son recurrentes, esta fijación mental crea circuitos neuronales especialmente poderosos que atrapan tu atención, haciendo que pienses más y más de lo mismo, repitiendo siempre los mismos comportamientos y generando los mismos resultados indeseables.
  3. Puedes deshacer las viejas conexiones que causan malestar y reforzar conexiones más saludables. ¿Cómo? Entrenando tu atención. En este enlace (click aquí) puedes crear tu cuenta gratuita en Mindful Sciencey comenzar ahora nuestro Taller Online Introductorio (4 vídeos) y el Reto de Mindfulness, un completo programa introductorio de atención plena que incluye 7 meditaciones guiadas de 10 minutos de duración. Podrás iniciar sesión en tu cuenta gratuita siempre que quieras y practicar a tu propio ritmo.
  4. Junto al desarrollo y cultivo de la atención, salir del influjo de“las Tres Des” –dispersión, distracción y despiste- es también vital.
  5. El modelo del Dr. Jeffrey Schwartz-re-etiquetar, re-enfocar, reasignar y revalorizar-, puede serte de gran ayuda a la hora de crear un nuevo cerebro.

Recuerda: tu atención es la piedra filosofal de tu vida. Cuando el estado de tu atención cambia, también cambian tus pensamientos, tu comportamiento y tu cerebro. Tu vida se transforma en tiempo real.

No es magia. Es la ciencia de la conexión mente-cuerpo.

 

 

Por: Jorge Benito

Fuente: http://www.mindfulscience.es

 

 

Dignidad personal

 

La dignidad personal es reconocer que merecemos algo mejor. Las personas tenemos un precio, un valor indiscutible llamado dignidad personal. Es una dimensión incondicional que nos recuerda cada día que nadie puede ni debe utilizarnos, que somos libres, seres valiosos, responsables de nosotros mismos y merecedores a su vez de un adecuado respeto.

La dignidad es sin duda uno de los conceptos más interesantes a la vez que descuidados dentro del campo del crecimiento personal. De algún modo a muchos se nos ha olvidado que esta dimensión no depende del reconocimiento externo, nadie tiene por qué otorgarnos un valor determinado para que nosotros mismos nos sintamos merecedores de obsequios.

 

“Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como fin y nunca meramente como medio”
-Immanuel Kant-

La dignidad es una cualidad inherente que viene de “fábrica”. Tal y como dijo Martin Luther King una vez, no importa cuál sea tu oficio, no importa el color de tu piel ni cuánto dinero tengas en tu cuenta bancaria. Todos somos dignos, y todos tenemos la capacidad de construir una sociedad mucho mejor basada en el reconocimiento de uno mismo y en el de los demás.

Sin embargo, dignidad y vulnerabilidad siempre van de la mano. Porque esta cualidad innata depende directamente de nuestro balance emocional y de la autoestima. De hecho, en ocasiones basta con que alguien nos quiera mal para que no nos sintamos dignos de ser amados. Basta también con que pasemos una temporada sin empleo para llegar a pensar que no somos dignos ni útiles para esta sociedad.

Te proponemos reflexionar sobre ello con nosotros.

Qué no es dignidad personal

Entender desde bien temprano que merecemos lo mejor, que debemos ser respetados por lo que somos, tenemos y nos caracteriza, no es orgullo. Defender nuestra identidad, nuestra libertad y nuestro derecho a tener voz propia, opinión y unos valores, no es narcisismo. En el momento que entendemos todo esto nuestra personalidad se refuerza y conseguimos una adecuada satisfacción interna.

Sin embargo, hemos de admitirlo, si hay una dimensión de nuestro bienestar psicológico que más secuelas deja tras haberla descuidado, olvidado o dejado en manos de otros, es ella, la dignidad. De ahí, que siempre debamos recordar algo muy sencillo a la vez que ilustrativo: la esperanza no es lo último que una persona debe perder; en realidad, lo que jamás debemos perder es la dignidad personal.

Veamos a continuación de qué maneras se nos escapa este valor, este principio de fortaleza interior.

Mariposa

Perdemos la dignidad personal cuando…

La dignidad no son unas llaves que ponemos en nuestros bolsillos y que de vez en cuando, dejamos a otros para que nos las guarden. La dignidad no es una posesión material es un valor intransferible, incondicional, propio y privado de cada uno. No se deja, no se pierde ni se vende: va contigo SIEMPRE.

 

 

 

 

 

 

 

 

Menstruación: estereotipos que la ciencia derrumba

 

Menstruar es traumático. La primera vez que encontramos una mancha roja en nuestra ropa interior, nos llenamos de dudas y de miedos; nuestra madre nos dijo que era la señal de que ya éramos “señoritas”, en la escuela nos dijeron que nos habíamos “convertido en mujeres” y en la televisión se nos sugirió que debíamos ocultar este proceso a como diera lugar.

La menstruación es un trauma porque nos han obligado a tomarlo como tal, no por sí mismo. Miles de mitos se han tejido en torno a este proceso natural y lo han convertido en algo sucio, indigno e incluso humillante. Muy probablemente a nadie le guste reglar, para ninguna persona es grato tener un chorro de sangre debajo de las piernas cada mes durante varios días. Sin embargo, si a esto le sumamos todos los prejuicios que se han encargado de imponernos, terminamos odiando este proceso y a nosotras mismas. Sin embargo, la ciencia se ha encargado de desmontar esos horribles prejuicios y recientemente, terminó con uno de los más grandes:

La menstruación no altera la mente de las mujeres

Así lo confirmó un estudio dado a conocer por Frontiers Media, donde se concluyó que «No existe una asociación consistente entre los niveles hormonales de las mujeres, en particular el estrógeno y la progesterona con la atención, la memoria de trabajo y el sesgo cognitivo». Es decir, no es verdad que durante nuestro periodo, los procesos metales sufran alguna alteración.

En la investigación participaron 5 especialistas de diversas universidades europeas, instituciones de Alemania, Suiza e Italia, entre otras. La diferencia entre este y otros estudios sobre el tema, es que en el más reciente se consideraron dos ciclos, y en los anteriores, sólo uno, por lo que se pudo descubrir que las diferencias eran más bien circunstanciales.

El estudio llamado “Falta de asociaciones entre los niveles hormonales femeninos y la memoria de trabajo visuoespacial, atención dividida y sesgo cognitivo a través de dos ciclos menstruales consecutivos” condensa la información recabada a partir del estudio de 68 mujeres que estuvieron bajo observación. Ninguna de ellas mostró un cambio notorio.

En entrevista para la revista MIC, Brigitte Leeners, una de las investigadoras participantes en el estudio aseveró: «en la medicina, no es como la matemática. Siempre hay excepciones, Siempre hay hombres o mujeres que son más sensibles a algo. No es una norma tan estricta en la naturaleza como en la física».

La susceptibilidad emocional que vivimos en nuestros periodos hormonales no son determinantes ni exclusivos de las mujeres. Existen muchos otros factores que contribuyen a un estado de ánimo fluctuante y especialmente sensible.

Millones de veces hemos escuchado cosas como “es que está en sus días” o “seguro le está bajando”, frases que usa la gente a nuestro alrededor para indicar que las mujeres estamos “locas” en “esos días”. Eso es sólo un prejuicio machista que no sólo acrecienta el de por sí incómodo momento de la menstruación hasta convertirlo en algo completamente desagradable, sino que se traduce en un odio contra nosotras mismas, nuestro cuerpo y nuestros procesos naturales.

Reconciliarse con la propia menstruación, puede volverse un acto complejo y difícil debido a toda la carga de prejuicios que la rondan. Sin embargo, desmontar este tipo de mitos ayuda, sin duda, a eliminar estas aseveraciones.

 

 

Fuente: culturacolectiva.com

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