Castigar con silencio

 

«Castigar con silencio es más peligroso que con palabras. Y se hereda de padres a hijos»

«Las palabras son poderosísimas. Pueden llegar a determinar el rumbo de nuestro pensamiento, nuestra actitud ante la vida e incluso, nuestra salud y longevidad». Esa es la teoría de Luis Castellanos y su equipo, expertos en neurociencia, y autores del libro «La Ciencia del lenguaje positivo». En él plantean que el uso de determinadas palabras (o la ausencia de estas) en el día a día puede suponer la diferencia entre el éxito y la derrota en cualquier ámbito. «El lenguaje nos permite gestionar nuestra propia inteligencia», asegura. «Si nos parece normal dedicar todos los días un tiempo a cuidar nuestro cuerpo, a asearnos, vigilar nuestra dieta o hacer algo de ejercicio, ¿por qué no dedicar también a cuidar cada una de nuestras palabras?», se pregunta Castellanos.

—La mayoría de nuestros deseos están centrados en mejorar nuestras circunstancias, pero estamos lejos de plantearnos mejorar nuestro lenguaje: así somos, así hablamos.

—El lenguaje refleja nuestra existencia, nuestra historia, nuestras esperanzas. El lenguaje es un espejo de cómo somos. Cuando somos conscientes de nuestras palabras nos damos cuenta de que no vemos el mundo tal y como es, sino tal y como hablamos. Por eso quizá cambiando el enfoque de ese espejo también podremos enfocarnos de otra manera, cambiar, ambicionar cosas más grandes, una vida mejor, con más bienestar, más alegría y más salud.

—¿Cómo podemos cambiar el uso de las palabras?

—Habitando las palabras. Hablar es habitar el mundo. Deberíamos hacernos cargo de nuestros vocablos, de su destino. Un buen ejercicio es intentar identificar las palabras que queremos que adquieran importancia en nuestra vida, aquellas que queremos «habitar». Nos referimos a esas que te ayudan a crecer, que son las que deberíamos compartir, las que nos ayudan a transformar nuestras vidas y a dar lo mejor que tenemos a las personas que nos rodean.

—¿Por qué es tan importante buscar ese lenguaje positivo?

—Esta científicamente comprobado que el lenguaje positivo busca evolutivamente dirigir nuestra atención y nuestra voluntad hacia el aspecto favorable de las cosas y de la vida. Tomar conciencia de nuestro lenguaje es fundamental para escribir nuestro destino. Es más, las palabras influyen en nuestra posibilidad de supervivencia, ya que la expresión de emociones positivas hace que nos fijemos, que prestemos atención, a aquellos estímulos físicos y mentales que cada vez son más relevantes para llevar una vida duradera, plena y con el mayor grado de felicidad posible. Somos unos firmes convencidos de las funciones vitales del lenguaje positivo en nuestra mente ejercen una influencia creativa en las decisiones más profundas que tomamos. Nuestras decisiones lingüísticas crean nuestra historia.

—¿Palabras son hechos?

—Palabras son hechos siempre. Tanto si haces lo que has dicho que vas a hacer, como si no lo haces. En el primer caso estarás mostrando un estilo de acción que genera confianza, mientras que en el segundo caso tu estilo de acción generará otro tipo de respuestas. Este es el poder de las palabras.

—También en el sentido negativo. La pareja, los padres, o los hijos son los que suelen soportar los efectos devastadores del lenguaje de la ira. Es lo que José Luis Hidalgo, coautor del libro, ha denominado el «Hulk en casa».

—Esto es así. El enfado desmesurado se propaga con mayor facilidad en los entornos íntimos. Se trata de una cuestión de confianza, y hacemos uso de ello. Las mayores muestras de enojo las solemos cometer en casa, ese terreno que sabemos seguro y donde no hay que fingir. Después del enfado sabes que nadie se irá de casa, que te seguirán queriendo, y que todo quedará en un hecho puntual. Sin embargo, a menudo maltratamos a las personas que nos quieren bien con nuestros gestos indisimulados de fastidio, con nuestro lenguaje descuidado, con palabras hirientes.

—Sabemos entonces que descuidamos los entornos más queridos pero, ¿qué podemos hacer para evitarlo? ¿Cómo podemos reconocer y reconducir estas reacciones exageradas ante hechos insignificantes?

—Hay dos momentos clave para nuestro entrenamiento. Uno tiene que ver con «cómo llegamos a casa», y el segundo, con reconstruir o reparar lo que inconscientemente, hemos dañado.

—¿Qué puedes hacer en lo relativo a «cómo llegas a casa»?

—Es importante realizar un pequeño acto, una señal de respeto, frente a la puerta de entrada, que puede consistir en respirar antes de girar completamente la llave. Es un simple gesto con el que asumir que accedemos a otra energía, a un escenario con otro ritmo, y que al cruzar el umbral de la misma nos vamos a incorporar a un nuevo espacio. Físicamente tiene que ver con la pausa, con un momento de silencio que aprovechamos para observar, para ver de verdad a las personas que nos esperan.

—Pero, ¿cómo reparamos los daños una vez que Hulk ha hecho estragos?

—En este caso es importante cuidar nuestro diálogo interior y no culpabilizarnos en exceso. Solemos tratarnos duramente cuando perdermos los papeles, lo pasamos mal precisamente por haber hecho que lo pasan mal los demás, renegamos más de la cuenta y alargamos innecesariamente la reflexión sobre las causas de nuestro comportamiento. Pensamos que así podremos curar las heridas cuando es precisamente lo contrario. Para enfrentarnos a los daños causados por nuestra ira podemos decir: «devuélveme lo que te he dicho, no era para tí».

—Igual que las palabras curan, dicen ustedes en su libro que el silencio es asesino y que se hereda de padres a hijos.

—En efecto. Castigar con el silencio es más peligroso que con palabras. El silencio es asesino, y se hereda de padres a hijos. Es un pozo sin fondo porque cuando se intenta salir ya no hay marcha atrás, se trata de un camino sin retorno cierto. Pertenece a la familia de la ira, pero puede ser más dañino que ella. Es casi imposible mentir cuando se habla enfadado, lo decimos mal, pero decimos lo que pensamos.

—¿Qué hacer con esta variable tan temida de la ira?

—Nosotros hemos identificado una cosa que se puede utilizar para romperlo: el tacto. Con el tacto surge… la palabra. Una cosa lleva a la otra. Lo hemos comprobado muchísimas veces en las formaciones que solemos impartir: a los alumnos les privamos de vista, los dejamos sentados en soledad y se callan. Entonces, les damos la mano de un compañero, da igual de quién sea, y empieza la conversación. Siempre obtenemos el mismo resultado. Sin duda, el tacto es la antesala del lenguaje verbal, de la comunicación fluida y sincera, es el gran desatascador de las relaciones humanas.

 

 

Por: Carlota Fominaya.

Publicado en : www.abc.es

 

Frases de psicología. Una selección selecta

 

A lo largo de la historia han sido muchos los psicólogos que han marcado una época y que, gracias a sus descubrimientos, han influenciado a otros profesionales de esta disciplina.

Tanto por su innovadora manera de pensar como por su sus aportaciones a la ciencia psicológica, éstos son y siguen siendo referencia en los distintos campos que la psicología abarca: psicología clínica, psicología social, psicología educativa, etc.

 

Las 29 mejores frases sobre psicología. Una selección de las mejores frases pronunciadas por los psicólogos más importantes de los últimos tiempos:

 

1. Supongo que es tentador tratar

todo como si fuera un clavo, si la única herramienta que tienes es un martillo (Abraham Maslow)

Abraham Maslow es considerado el padre de la corriente psicológica llamada humanismo. Ha influenciado a distintos teóricos, pero posiblemente es recordado por su teoría de las necesidades humanas: La Pirámide de Maslow. Con esta frase, Maslow nos recuerda que debemos tener una mentalidad flexible porque, de lo contrario, cometeremos siempre los mismos errores.

2. Cuando miro el mundo soy pesimista, pero cuando miro a la gente soy optimista (Carl Rogers)

Otra referencia de la psicología humanista es Carl Rogers, que hizo grandes aportaciones a la psicoterapia. Con esta frase nos recuerda que el mundo puede ser un lugar hostil. Así que no pasa nada, porque todos, incluso nosotros mismos, tenemos problemas. Es algo normal y lo importante es afrontar estas situaciones con ánimo positivo.

3. Una mente no puede entenderse sin la cultura (Lev Vygotsky)

El psicólogo ruso Lev Vygotsky es uno de los grandes psicólogos del aprendizaje. Ni la mente ni el aprendizaje pueden entenderse sin la cultura, pues ésta tiene una gran influencia en nuestro desarrollo.

4. La desaparición del sentido de responsabilidad es la mayor consecuencia de la sumisión a la autoridad (Stanley Milgram)

Stanley Milgram contribuyó notablemente a la psicología social gracias a sus investigaciones sobre la obediencia a la autoridad y esta frase fue expresada en sus conclusiones, puesto que Milgram consideraba que el sentido de la responsabilidad desaparecía fruto de la sumisión a la autoridad.

5. Nunca te enseñaron cómo hablar con tus gestos, pero si fuiste enseñado a hablar con palabras (Paul Ekman)

Paul Ekman nos recuerda que a lo largo de nuestro aprendizaje nos han enseñado a hablar con palabras y nos han enseñado a desarrollar el lenguaje verbal. Sin embargo, durante nuestro desarrollo, los agentes educativos han prestado poca importancia al aprendizaje de los gestos; a la comunicación no verbal.

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6. Si no creemos en la libertad de expresión para la gente que despreciamos, no creemos en ella en absoluto (Noam Chomsky)

Uno de los psicolingüistas y pensadores más importantes del momento, Noam Chomsky, nos recuerda que es fácil respetar las opiniones de los que nos caen en gracia. Pero no ocurre lo mismo con la gente que no es de nuestro agrado.

7. El gran descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden alterar sus vidas al alterar sus actitudes mentales (William James)

Aunque William James ya lo decía en su día, en la actualidad nos repiten constantemente que la actitud marca la diferencia en nuestros resultados. Nuestra actitud marca la diferencia a la hora de relacionarnos con los demás o luchar por nuestros objetivos.

8. Tú eres aquello que haces, no aquello que dices que harás (C.G. Jung)

Tus acciones determinan aquello que eres, no tus palabras. Esta frase es interpretable en distintos contextos. Por ejemplo, en las relaciones amorosas, cuando prometes pero no cumples; o cuando quieres lograr algo en la vida, pues puedes tener muchas ideas, pero si no pasas a la acción, se quedaran en eso, en ideas,

9. Las emociones inexpresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas (Sigmund Freud)

Hoy en día la inteligencia emocional está de moda, porque si no gestionamos bien nuestras emociones, nuestro bienestar se ve afectado negativamente. Sigmund Freud ya sabía esto, y por eso nos quería hacer entender que si no gestionamos correctamente nuestras emociones, al final salen a la luz con más fuerza.

10. Las personas que creen que tienen la facultad de ejercer cierto grado de control sobre sus vidas son más saludables, más eficaz y más éxito que aquellos que no tienen fe en su capacidad para llevar a cabo cambios en sus vidas (Albert Bandura)

Albert Bandura es uno de los más distinguidos psicólogos. Sus aportaciones, como por ejemplo en lo que se refiere al aprendizaje por observación, han marcado un antes y un después en la psicología. Con esta frase hace clara referencia a su teoría de la autoeficacia, en la que explica que las personas que creen en sí mismas tienen mayores probabilidades de lograr el éxito en las metas que se han marcado.

Conoce más sobre este afamado psicólogo y psicopedagogo ucraniano-canadiense en nuestros artículos:

La Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura
La Teoría de la Personalidad de Albert Bandura
Albert Bandura, galardonado con la Medalla Nacional de la Ciencia

11. Si un individuo es pasivo intelectualmente, no conseguirá ser libre moralmente (Jean Piaget)

Piaget fue un psicólogo, biólogo y epistemólogo nacido en Suiza que pasó a la historia por su teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia. Para Piaget, desde pequeños somos exploradores y vamos construyendo nuestros propios esquemas mentales en la interacción con el mundo.

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12. Nunca pienses que lo sabes todo. Por muy alto que te valores, ten siempre el coraje de decirte a ti mismo: soy un ignorante (Ivan Pavlov)

Ivan Pavlov fue un fisiólogo ruso que, tras sus experimentos con perros, contribuyó notablemente a la corriente psicológica llamada conductismo, concretamente al condicionamiento clásico. Con su frase nos dice que hay que ser humildes y seguir aprendiendo cada día.

Te invitamos a que leas nuestro post sobre el condicionamiento clásico en el siguiente enlace:

El condicionamiento clásico y sus experimentos más importantes

13. Todas las personas hablan de la mente sin titubear, pero se quedan perplejos cuando les piden que la definan (B.F. Skinner)

B. F. Skinner nos quiere decir con esta frase que la mente es sumamente compleja. ¿Quizás por eso se centró solamente en la conducta observable en sus experimentos? Sea lo que sea que llevó a Skinner a realizar sus investigaciones con ratas, sus conclusiones han sido de gran utilidad tanto para psicología como para la educación.

14. Soy lo que sobrevive de mí (Erik Erikson)

Este psicoanalista de origen alemán nos recuerda con esta frase que somos lo que aprendemos. Es decir, que lo que sobrevive en nosotros a través de la experiencia, nos convierte en lo que somos. Un gran teórico que formuló la Teoría del Desarrollo Psicosocial.

15. Incluso cuando no es completamente alcanzable, nos convertimos en mejores al intentar perseguir una meta más alta (Viktor Frankl)

Tener objetivos y metas que perseguir es sano y favorecer al bienestar de una persona. No solo esto, sino que es motivante y da sentido a la vida.

¿Sabes quién es Viktor Frankl? Échale un vistazo a su biografía pinchando aquí.

16. El mensaje enviado no es siempre el mensaje recibido (Virgina Satir)

Virginia Satir es una de las psicólogas más influyentes de la historia. Esta frase expresa un principio innegable: cuando interactuamos con alguien, tenemos que tener en cuenta su punto de vista y no solo el nuestro, puesto que el otro interlocutor tiene su propia visión del mundo. Lo que para nosotros puede tener mucho sentido, para él no.

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17. La mayoría de actos sociales deben ser entendidos en su contexto, ya que pierden significado si son aislados (Solomon Asch)

Las personas somos seres biopsicosociales y, por tanto, el contexto es importante en influye en cómo actuamos. Hay psicólogos que afirman que la gente no es ni buena ni mala, es la situación lo que nos hace buenos o malos.

18. Si una persona ama solo a una persona y es indiferente ante todos los demás, su amor no es amor, sino apego simbiótico o egoísmo ampliada (Erich Fromm)

Cuando estamos enamorados de alguien, daríamos la vida por esa persona. Esto puede hacernos parecer grandes personas, pues nos desvivimos por ese otro. Pero incluso las personas más egoístas pueden perder la cabeza por alguien y parecer personas entregadas. En el fondo, lo único que quieren es satisfacer sus propios deseos.

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19. Los objetivos transforman un paseo aleatorio en una persecución (Mihaly Csikszentmihalyi)

Tener objetivos en la vida y metas que perseguir nos motiva y hace que el viaje sea ilusionante. Mihaly Csikszentmihalyi es una de las grandes figuras de la psicología positiva y es conocido por el concepto de zona de confort.

20. Existe correlación negativa entre recuperación y terapia psicológica: a más terapia psicológica, menor recuperación del paciente (Hans Eysenck)

Hans Eysenck es, sin duda, uno de los psicólogos más importantes del estudio de la personalidad. Nacido en Alemania pero afincado en el Reino Unido, llevó a cabo muchas investigaciones. Para Eysenck, no es mejor hacer más sesiones de terapia. Sino que lo importante es la calidad de las sesiones y que el paciente este dispuesto a cambiar. Conoce la Teoría de la Personalidad de Hans Eysenck pinchando en este enlace.

21. Todo lo que merece la pena enseñar puede ser presentado de distintas maneras. Estas múltiples maneras pueden hacernos utilizar nuestras inteligencias múltiples (Howard Gardner)

Howard Gardner es conocido por su Teoría de las Inteligencias Múltiples. Una teoría que sugiere que los seres humanos poseemos distintos tipos de inteligencia, y no solamente una inteligencia unitaria. Por tanto, es crucial que estas inteligencias se desarrollen a través de la enseñanza.

22. No estoy en esta vida para cumplir las expectativas de otras personas, ni siento que el mundo deba cumplir las mías (Fritz Perls)

Para Fritz Perls, un individuo debe centrarse en uno mismo y luchar por lo que le hace feliz, en vez de pensar en lo que los demás piensen de ellos.

Puedes leer la biografía de Fritz Perls aquí.

23. Un prejuicio, a diferencia de una idea equivocada, es activamente resistente en todas las pruebas que lo intentan desmentir (Gordon W. Allport)

Los prejuicios nos convierten en personas con poca flexibilidad mental y no nos permiten ser realistas, tal y como nos recuerda Gordon W. Allport, un reconocido psicólogo social.

24. Si quieres entender algo de verdad, intenta cambiarlo (Kurt Lewin)

Kurt Lewin, un afamado psicólogo de la Gestalt que ha influenciado a muchos profesionales de la psicología con su teoría sobre los tipos de liderazgo, nos recuerda que las situaciones complicadas que nos llevan al cambio, son realmente enriquecedoras porque nos ayudan a aprender.

25. Solo la liberación de la capacidad natural del amor de un ser humano puede contrarrestar su destrucción sádica (Wilhelm Reich)

Solo hay que echar un vistazo alrededor para ver lo destructivo que puede llegar a ser el ser humano. Ahora bien, el ser humano también puede ser una persona amorosa y considerada. La clave se encuentra en la educación.

26. Sigue a tu corazón pero lleva contigo a tu cerebro (Alfred Adler)

Está bien seguir lo que tu corazón te dice, porque eso te hará feliz. Ahora bien, hay que usar la cabeza y no dejarse llevar por todo lo que corazón te dice, porque puede estar equivocado.

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27. La frontera entre lo bueno y lo malo es permeable y cualquiera puede cruzarla cuando es presionada por las fuerzas de la situación (Anónimo)

Es muy fácil decir que alguien es buena persona cuando lo tiene todo en esta vida. Pero cuando la situación nos es favorable, los seres humanos podemos ser personas hostiles.

28. Lo que un niño puede hacer al cooperar hoy, podrá hacerlo sólo mañana (Lev Vygotsky)

En sus investigaciones, Lev Vygotsky prestó mucha importancia al aprendizaje cooperativo. Este tipo de aprendizaje aporta muchos beneficios para el desarrollo y el aprendizaje de los más pequeños (y también los mayores).

29. Cuando nos tomamos un tiempo para darnos cuenta de las cosas que nos van bien, significa que estamos recibiendo pequeños premios a lo largo del día (Martin Seligman)

Es frecuente que nos pasemos el día rumiando, pensando en el futuro y en todo lo que podemos conseguir. Pero si nos centramos en el presente y valoramos lo que tenemos y lo que hemos logrado, esto nos hará sentir realmente bien.

 

Fuente: culturainquieta.com

Por Juan Armando Corbin. Licenciado en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Máster en Recursos humanos y experto en comunicación empresarial y coaching.

Vía Psicología y Mente

Violencia y masculinidad

 

Por qué la masculinidad se transforma en violencia. La reconocida antropóloga Rita Segato es referente internacional en el estudio del machismo y de los violadores. Habla de los mandatos sociales que se vuelven un búmeran contra las mujeres

Rita Segato es una antropóloga argentina que trabaja en el campo del feminismo y que ha producido material esclarecedor sobre la ideología del macho y la mentalidad de los violadores. Esto último como resultado de un extenso trabajo de investigación que realizó en la Penitenciaría de Brasilia. Hace pocos meses se jubiló como profesora en la Universidad de Brasilia y como investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones de Brasil.

Está en Córdoba invitada por el Centro de Intercambio y Servicios para el Cono Sur Argentina (Ciscsa), para participar del Seminario-Taller “Mujeres y Ciudad: (In) Justicias Territoriales”, que se desarrolla hoy y mañana en la Ciudad Universitaria.

–¿Cómo es la ideología del macho?

–Aquello que hace pensar al hombre que si él no puede demostrar su virilidad, no es persona. Está tan comprometida la humanidad del sujeto masculino por su virilidad, que no se ve pudiendo ser persona digna de respeto, si no tiene el atributo de algún tipo de potencia.

–¿Cuáles son esas potencias masculinas?

–No sólo la sexual, que es la menos importante, también la potencia bélica, de fuerza física, económica, intelectual, moral, política. Todo esto está siendo concentrado por un grupo muy pequeño de personas y hoy el hombre es una víctima también del mandato de masculinidad.

–¿Cómo se relaciona esto con la violencia hacia las mujeres y el aumento de femicidios?

–En el brote de violencia que tenemos (en Argentina, el mes de abril ha sido tremendo) la primera víctima son los propios hombres, pero no lo saben porque no consiguen verse o colocarse como víctima, porque sería su muerte viril. Lo que llamo mandato de masculinidad, es el mandato de tener que demostrarse hombre y no poder hacerlo por no tener los medios. El paquete de potencias que les permite mostrarse viriles ante la sociedad lleva a la desesperación a los hombres, que son victimizados por ese mandato y por la situación de falta absoluta de poder y de autoridad a que los somete la golpiza económica que están sufriendo, una golpiza de no poder ser por no poder tener.

–¿En dónde se restaura la potencia?

En la violencia contra las mujeres. Es un problema de toda la sociedad, no sólo de las mujeres. No hay espacios donde se pueda pensar cómo se podría restaurar de otra manera la autoridad, la potencia, la moralidad, la soberanía de las personas –muy fundamentalmente la de los hombres– frente a la golpiza económica. La situación es tan inestable, tan azarosa, que hay que ser alguien con gran riqueza, con grandes medios para no percibir esa precariedad de la existencia. Y la precariedad de la existencia lleva a la violencia.

–Una forma masculina de restaurar esa potencia es la violencia contra las mujeres, pero hay otras, se ve en las canchas de fútbol.

–Sí, el hecho de tirar por la borda a un hombre en un estadio, es violencia de género en el sentido de violencia viril y no pasó sólo en Argentina, en Perú hubo un caso igual. Cuando se ve esa regularidad de los síntomas, es que hay un mal instalado en la sociedad. Lo llamo violencia de género porque tiene que ver con el mandato de masculinidad, que es un mandato de violencia.

–¿Cómo es la ideología ­feminista?

–Es aprender a respetar lo que nos enseñaron a no respetar. O sea, aprender a ver en la otra mujer un sujeto moral sin que tenga que demostrar que lo es. Nosotras, cada día que salimos a la vida, a la calle, que salimos a circular bajo la mirada del otro, tenemos que hacer un esfuerzo cotidiano por demostrarnos ante el mundo como sujetos morales. Nuestra moralidad es siempre, siempre, sospechada.

–¿Cuál es la sospecha?

–La sospecha es que somos sujetos inmorales. Nosotras lo hacemos de forma automática: cuando nos miramos al espejo y pensamos si nos ponemos una blusa ajustada o suelta, a eso lo hacemos de manera indolora e incolora porque no nos damos cuenta de todos los cálculos que realizamos todos los días sobre cómo nos vamos presentar bajo la mirada del otro, para que el otro nos vea como sujetos morales. En cambio, el hombre lo hace para ser visto como sujeto potente y esa es una gran diferencia.

–¿Qué es ser una mujer?

–Ser una mujer común y normal, es ser una mujer que es consciente de todo lo que la constriñe, porque esos automatismos no son conscientes. Las feministas tienen una visión política de este constreñimiento y quieren deshacerlo, quieren liberar a las más jóvenes. Muchas de las fotos de víctimas de violación y femicidio representan la feminidad y esto es percibido como un desacato por el sujeto que necesita probar su potencia.

Por eso digo, después de años de entrevistar a violadores en la Penitenciaría de Brasilia, que el violador es un moralizador: es alguien que percibe en la joven libre un desacato a su obligación de mostrar capacidad y control. Ahí está el nudo de la cosa.

Ese nudo debe ser deshecho y esto tiene que suceder en la sociedad, con el trabajo de hablar, de conversar, de entender lo que nos está pasando. No puede ser solamente trabajado en el campo jurídico y mucho menos con jueces que no tienen la menor noción.

El cerebro violador

Conclusiones de Segato luego de trabajar con violadores en Brasil.

– La violación es un acto de moralización: el violador siente y afirma que está castigando a la mujer por algún comportamiento que él entiende como un desvío, un desacato a una ley patriarcal.

– El violador no está solo, está en un proceso de diálogo con sus modelos de masculinidad, está demostrando algo a alguien que es otro hombre y al mundo a través de ese alguien.

– El problema no es un violador como un ser anómalo. En él irrumpen determinados valores que están en toda la sociedad.

– El violador es el sujeto más vulnerable, más castrado de todos, el que se rinde a un mandato de masculinidad que le exige un gesto extremo, un gesto aniquilador de otro ser para sentirse hombre.

Espacio público opresor

Rita Segato entiende que “la calle es entrar en el espacio de la mirada del otro sobre mí, es ofrecerse a la mirada pública. Desde que somos chicas hay una incomodidad en ese espacio, el hombre se ve presionado a violar con la mirada, con piropos incómodos”.

“A las mujeres nos oprimen en el espacio público, siempre fue y es así. Lo que pasa ahora con este brote de femicidios, es que eso se ha transformado en un peligro de muerte. Es un proceso que fue creciendo gradualmente, las condiciones fueron dadas para esa escalada que transformó una incomodidad de la vida de las mujeres en peligro de muerte”, explica.

Propone que “hay que reducir el caldo de cultivo, revisar lo cotidiano, se tiene que combatir con un diálogo abierto en la sociedad, en todos los espacios, no solamente en las escuelas”.

 

Por: Josefina Edelstein

Publicado en: http://www.lavoz.com.ar

 

Pasión por la ciencia

 

La pasión por la ciencia y el deseo de contarle sus avances a todo el mundo son dos sentimientos que han ido parejos en figuras como Stephen Jay Gould, Isaac Asimov, Carl Sagan o George Gamow, algunos de los grandes divulgadores científicos de todos los tiempos.

Isaac Asimov (1920-1992)

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Asimov, dibujado por la ilustradora de ciencia ficción Rowena

Niño superdotado, Asimov empezó sus estudios universitarios con tan sólo quince años. Llegó a ser profesor de bioquímica pero, en cuanto tuvo la oportunidad, dejó la docencia e inició su productiva carrera como escritor científico: publicó más de 500 libros, alternando entre la ciencia ficción y la divulgación.

«La ciencia es una sola luz, e iluminar con ella cualquier parte es iluminar con ella el mundo entero»

«Yo no quería investigar, quería escribir», confesó en su autobiografía. Escribiendo ciencia ficción concibió las tres leyes de la robótica que aparecieron por primera vez en el relato “Runaround” (1942), publicado en la revista Astounding Science Fiction, y que luego desarrolló ampliamente en “Yo, Robot” (1950).

Borroneando su primera pieza de no ficción, dedicada a la hemoglobina, descubrió, para su sorpresa, «que escribir un artículo así me llevaba menos tiempo y era más fácil y mucho más divertido que una pieza de ciencia ficción». En 1954 salió a la luz su primer libro de divulgación: “The Chemicals of Life”, redactado en solo seis semanas. Al principio su público objetivo eran los adolescentes: «Creo que son los que más necesitan una introducción a la ciencia. Una vez que pasan de los dieciocho es más difícil influirles», aseguraba.

Roger Penrose (1931)

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Roger Penrose, en 2011. Créditos: Biswarup Ganguly

Profesor de Matemáticas Aplicadas en la Universidad de Oxford y estudioso de los agujeros negros, Roger Penrose está considerado como uno de los científicos que más ha aportado a la Relatividad General desde Einstein. Entre sus muchas contribuciones a la geometría y a la física teórica, en 1965 probó juntó al físico Stephen Hawking que las singularidades del espacio-tiempo (como las de los agujeros negros) pueden formarse a partir del colapso de inmensas estrellas moribundas.

«No puede existir inteligencia sin comprensión»

Penrose ha dedicado además gran parte de su ingenio a las matemáticas recreativas y las paradojas. Pero son sus trabajos acerca de la ciencia de la mente los que le han convertido en una celebridad dentro del mundo científico.

En “La nueva mente del emperador” (1989), Penrose defiende que hay facetas del pensamiento humano que nunca podrán ser emuladas por un ordenador. Y para defenderlo condensa una amplia gama de conocimientos científicos, que van desde la máquina de Turing hasta la entropía o la estructura del cerebro. Todo ello con una lucidez y claridad que permiten a cualquier profano entender sus textos.

Richard Feynman (1918-1988)

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Richard Feynman, en 1984. Crédito: Tamiko Thiel

Feynman solía increpar a sus alumnos diciéndoles: «Enamórate de alguna actividad y ¡practícala!». Y, sin duda, él mismo predicó con el ejemplo. Enamorado de la física, ayudó a construir la bomba atómica, creó un modelo para la interacción débil (una de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza), emprendió trabajos precursores de la nanotecnología y ganó en 1965 el Nobel de Física por sus trabajos en física cuántica, que ayudaron a entender el comportamiento de las partículas elementales.

«Hay que tener la mente abierta. Pero no tanto como para que se te caiga el cerebro»

Y no acaba ahí la cosa. Además, el físico neoyorquino fue una de los primeros en proponer la idea de las computadoras cuánticas; y dirigió la comisión que demostró que la explosión del transbordador Challenger en 1986 fue debida a un equipo defectuoso y no a un error humano.

Pero Feynman está en esta selecta lista porque consiguió contagiar como pocos su pasión por la física. Su capacidad pedagógica y comunicativa es considerada por muchos la máxima demostración de su genialidad. Sus divertidas clases y charlas, publicadas e incluso grabadas para la televisión, siguen inspirando a nuevas generaciones de científicos y acercando al público general la ciencia más compleja.

Stephen Jay Gould (1941-2002)

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Stephen Jay Gould, en 1982. Crédito: Museum of Natural History

Considerado por muchos el mejor paleontólogo del siglo XX, este reputado profesor de la Universidad de Harvard completó las teorías de Darwin con nuevas hipótesis. Pero también simultaneó la investigación con la divulgación científica.

«No hay nada que limite más la innovación que una visión dogmática del mundo»

El libro que lo lanzó a la fama fue “El pulgar del panda”, con el que obtuvo el premio American Book Award. En sus páginas, y partiendo de esa rareza de la naturaleza (el extraño falso pulgar de los osos panda) logró explicar magistralmente los mecanismos naturales de la evolución.

La mejor estrategia de Gould fue siempre apelar a la curiosidad natural de sus lectores. Así, explicaba los conceptos más complejos de la biología a partir de preguntas como ¿por qué ningún animal se desplaza sobre ruedas?, o ¿cómo pueden algunas moscas desarrollar patas en la boca?, o ¿las cebras son blancas con franjas negras, o negras con franjas blancas?

George Gamow (1904-1968)

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George Gamow, hacia 1950. Crédito: American Institute of Physics

Imaginación sin pérdida de rigor eran los ingredientes que empleaba George Gamow para explicar la relatividad y la teoría cuántica en libros como “El Sr. Tompkins en el País de las Maravillas” (1940), cuyo protagonista es un banquero que asiste a conferencias sobre problemas de la física moderna. Y es que la compleja física teórica parecía un juego de niños cuando la contaba este científico ruso, que además de divulgar pasó buena parte de su carrera estudiando el Big Bang y la formación de las estrellas.

«Así que solo estoy sentado y esperando, escuchando, y si llega algo interesante, simplemente me incorporo»

Gamow pretendía que las ideas correctas de espacio, tiempo y movimiento, que la nueva ciencia había alcanzado «tras investigaciones tan largas como complejas», se convirtieran en un patrimonio común con el que cualquier persona de a pie estuviera familiarizado. Y por eso ganó el premio Kainga, concedido por la UNESCO. Su texto “Un, dos, tres… Infinito” (1947) aún es popular hoy, ya que combina de un modo original y brillante conceptos de matemáticas, biología, física y astronomía.

Mary Somerville (1780-1872)

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Mary Sommerville, retratada en 1834 por Thomas Phillips. Crédito: National Gallery of Scotland

Entre las mujeres que han divulgado la ciencia, la británica Mary Somerville ocupa un lugar destacado. De hecho, se le apodó la reina de la ciencia. Aunque fue una observadora nata, su interés por la ciencia nació de manera casi, casi accidental. De adolescente, su profesor de pintura le explicó que “Los Elementos” de Euclides permitían entender la perspectiva, pero también la astronomía. Ni corta ni perezosa, empezó a estudiar a Euclides por su cuenta. Y las matemáticas se quedaron con ella el resto de su vida.

«A veces encuentro dificultades en los problemas matemáticos, pero mi vieja terquedad persiste. Y si no lo consigo hoy lo abordo de nuevo al día siguiente»

Cuando en 1831 la Sociedad para la Difusión del Conocimiento Útil le pidió que tradujera “La Mecánica Celeste”, del francés Laplace, Somerville no solo tradujo las palabras al inglés, sino al lenguaje común. Poco después se atrevió a escribir “Sobre la conexión de las ciencias físicas” (1834) , un libro en el que hizo hincapié en la interdependencia creciente entre las diferentes ramas de la ciencia y sugirió la posibilidad de que existiera otro planeta más alejado que Urano (poco antes de que se descubriera ese planeta: Neptuno).

Somerville trató con grandes científicos como Laplace, Poisson, John Herschel, Ada Lovelace o Charles Baggage, que por aquel tiempo inventaba las máquinas calculadoras programables. Fue miembro de la Real Sociedad Astronómica, de la Real Academia Irlandesa y de la Sociedad Americana de Geografía y Estadística.

Richard Dawkins (1941)

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Richard Dawkins, en 2008. Crédito: Mike Cornwell

Si hay una obra imprescindible para entender la evolución esa es “El gen egoísta” (1976). El primer libro del biólogo evolucionista Richard Dawkins consigue explicar el papel que juegan los genes en la evolución, describiendo cómo compiten y, a la vez, cooperan en la generación de la diversidad biológica.

«Prefiero no establecer una separación clara entre la ciencia y su divulgación»

Tan claro tenía que investigar y divulgar debían ir a la par que, además de convertirse en profesor del Departamento de Zoología de Oxford, logró ser el primer titular de la cátedra para la Comprensión Pública de la Ciencia de esa universidad. En una entrevista explicó así su vocación divulgadora: «La comprensión científica del mundo, del universo –y en mi caso, especialmente de la vida– es tan inmensamente excitante, emocionante, poética, maravillosa, que sería una lástima enorme si alguien se fuese a la tumba sin haber podido apreciarla. Por eso siento un tremendo deseo de enseñar a la gente lo maravillosa que es la ciencia.»

Dawkins considera que la mezcla de asombro y admiración es lo que impulsa a los científicos a averiguar todo lo que se pueda sobre el funcionamiento del mundo. Y ha defendido a ultranza que la ciencia ofrece mejores respuestas que las religiones y creencias. De hecho, Dawkins combate activamente el creacionismo y se le considera la máxima figura actual del ateísmo militante.

Carl Sagan (1934-1996)

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Carl Sagan en “Cosmos” (1980). Crédito: PBS

A través de la serie televisiva “Cosmos, este astrofísico logró transmitir como nadie su asombro ante el universo a 400 millones de personas de más de 60 países. Fue un divulgador nato que hizo que el mundo entero mirara al cielo con curiosidad sobre las galaxias, las nebulosas, los sistemas solares, los planetas, etc. Además de su éxito televisivo, Sagan ganó el Premio Pulitzer de 1978 de Literatura General de No Ficción por “Los Dragones del Edén”.

«Después de todo, cuando estás enamorado, quieres contarlo a todo el mundo. Por eso, me parece aberrante que los científicos no hablen al público de la ciencia»

Sagan fue profesor de Astronomía y Ciencias Espaciales en la Universidad de Cornell e investigador en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) del Instituto de Tecnología de California. Participó en las primeras misiones del programa Mariner de la NASA a Venus, e incluso dio instrucciones a los astronautas del programa Apollo antes de partir hacia la Luna.

Defensor acérrimo de la búsqueda de vida alienígena, Sagan preparó los mensajes (potencialmente comprensibles para cualquier inteligencia extraterrestre) lanzados al espacio exterior en la sonda espacial Pioneer 10 (1972) y en las sondas Voyager (1977). También fue suya la idea de que la Voyager 1, a 6.000 millones de kilómetros, girase su cámara y tomase en 1990 la famosa fotografía de la Tierra como “Un punto azul pálido”. Y es que siempre quiso ponernos en nuestro lugar en el Universo: «Somos seres pequeños, a medio camino en tamaño entre un átomo y una estrella; somos vulnerables», dijo una vez en televisión.

Oliver Sacks (1933-2015)

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Oliver Sacks en 2009. Créditos: Steve Jurvetson

Este médico, neurólogo y profesor universitario londinense, fallecido el pasado agosto, fue un entusiasta divulgador científico. Los libros de Sacks, el poeta de las neuronas, explican el cerebro de un modo creativo que ha cautivado a todos los públicos y que ha instruido incluso a muchos médicos.

«Hablamos no solo para explicarles a otros lo que pensamos, sino también para contarnos a nosotros mismos lo que pensamos»

De sus 30 años dedicados a divulgar la neurociencia destacan tres obras, todas ellas basadas en las historias de sus pacientes, narradas con un innegable talento literario. En “Un antropólogo en Marte” (1995) describió casos clínicos de autismo, párkinson, alucinación musical, epilepsia, síndrome del miembro fantasma, esquizofrenia o alzhéimer. Otro libro suyo, “Despertares” (1973), basado en un grupo de enfermos con casos raros de encefalitis, se hizo popular cuando fue llevado al cine en una película protagonizada por Robin Williams y Robert De Niro en 1990.

Pero su mayor bestseller fue “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” (1995). De este libro escribió un crítico: «Oliver Sacks empieza donde muchos informes psiquiátricos terminan… Con la intensidad orquestal de su prosa e ideas, partiendo de una profunda compasión, Sacks juega con nuestras experiencias rutinarias para conducirnos por las maravillosas aventuras de la mente».

 

Publicado en: http://www.bbvaopenmind.com

Elena Sanz, para Ventana al Conocimiento

 

 

Viaje desde la salud al abismo. Mi acompañamiento (I)

 

La tarde es calurosa y tú sientes cansancio. Más tarde aparece el dolor con punzadas intensas que te roban el aliento. Arrogante y agresivo se instala en tu cuerpo. Los calmantes  que te inyectan  juegan a engañarle durante dos horas. El sol se ha escondido bajo el manto de la noche. Imposible dormir. Salimos de nuevo, hacia el hospital. Preguntas, pinchazos, calmantes,  suero, tensión, espera, tiempo. Más calmantes. Amanece y volvemos a casa.

Un día, una noche.  Inapetente,  bebes agua. Tu cuerpo no lo admite. El tiempo transcurre y algo no encaja. Algo no va bien. Tercer día extraño y volvemos al hospital.  Tercer día. Desciendes el primer peldaño de una escalera perversa. Aún no lo sabemos. Un desierto te espera.  Un huracán árido seca tu piel, tus jugos, mi garganta. En algún momento  de la secuencia estuve mareada. La burbujas ascendían por mi nuca y el calor se apoderó de mi pecho. Conozco esta  la sensación previa al desmayo. En ese momento, recuerdo que, en mi bolso  tengo una botella de agua (el hospital da mucha sed). Guardo silencio  y respiro. Respiro sentada en una silla de plástico blanco. Vacié el líquido elemento sobre mi cabeza. Recuperado el resuello, me recompongo. Te cojo la mano para hacerme más presente… Viajamos  por pasillos y estancias de colores: amarillo, naranja… Cada vez más intensos. Cada vez más críticos. Tú sobre la cama, yo te sigo. Todo se acelera en una coreografía de  médicos,  cables, monitores, noticias. Es como una carrera de obstáculos.  Un improvisado protagonismo en una  película surrealista. Alguien pronuncia  la palabra “grave”.

Tres días a tu lado, hasta aquella puerta de la UCI que nos separa. Me quedo allí, viendo cómo te alejas a toda prisa  por un largo pasillo, sobre una cama con ruedas.  Permanezco allí, incrédula, impotente,  sujetando mi bolso y tus objetos. He perdido la noción del tiempo. Las imágenes se suceden en mi memoria… Trato de ordenar los hechos. Me derrumbo. Exploto en  llanto. No sé cuánto tiempo permanecí así, entre sollozos. Me llega una voz que no reconozco:  “¿qué te pasa mi niña?” No veo. No puedo hacer otra cosa que llorar. Hago un gesto para que no se acerque nadie… Me calmo y veo a dos señoras que me miran con esa complicidad que ahora nos une. Ellas esperan la hora de visitas para ver a sus familiares.  La hora deseada, en la que nos permiten acceder a la Unidad de Cuidados Intensivos. Palabras para consolarme y ecos que resuenan en mi cabeza: “Esto es así”. “Siempre pasa al principio”. “Hay que llorar. Luego te acostumbras”.  La mujer que me habla está a mi lado. Parece fuerte y resignada. Su mirada cálida sostiene la mía.

El hecho de estar presente. La responsabilidad de saber lo que otros no saben, me pesa. Me doy cuenta de los cambios ocurridos. Tengo que compartir las noticias. Ordeno los hechos en mi cabeza. Un ejercicio de síntesis antes de transmitir la situación. Varias llamadas. Repito el esquema con cada interlocutor. Me escucho y me creo un poco más.

 

Luego, me permiten entrar a verte. Me hablas bajito. Busco el contacto de tu piel en tus manos prisioneras. Salgo de allí con el peso de  una gran soledad que me perfora el estómago. De una forma automatizada, conduzco hacia mi casa. Tengo la corazonada de que esta noche remontas… acaso es mi deseo.  Mañana será un gran día.

 

Yolanda Jiménez. Abril del 2017.

La sociedad de la depresión: ser feliz como mandato

 

«Vivimos en la sociedad de la depresión generalizada donde ser feliz es un mandato».  Manuel FErnández Blanco es psicoanalosta.  Defiende que la globalización provoca el levantamiento de fronteras.

En un mundo cada vez más globalizado, donde podemos comunicarnos, viajar, o comprar productos de cualquier parte del mundo, las fronteras parecen cada vez más grandes. Trump habla de construir un muro, Reino Unido decide romper su matrimonio con Europa y volar solo, y esta última firma un pacto con Turquía para cerrar el paso a los refugiados que huyen de la guerra. Una situación paradójica que Manuel Fernández Blanco, psicoanalista gallego miembro de la Escuela Lacaniana del Psicoanálisis y psicólogo clínico en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, abordará esta tarde en una conferencia en el Museo San Telmo de Donostia (19.30h). La charla, que lleva el título de ‘El sujeto y la felicidad: Globalización y segregación’ está organizada por el Seminario del Campo Freudiano en San Sebastián.

 

– ¿Es cierto eso de que las personas somos felices con el amor, la amistad y disfrutando de las pequeñas cosas de la vida?

– Hay mucho más. El gran descubrimiento del psicoanálisis es que en todo ser humano habita una satisfacción que organiza la repetición en nuestras vidas, y que se aprecia muchas veces en la queja o en el sufrimiento. Todos repetimos situaciones de las que protestamos. Por ejemplo, un hombre o una mujer puede estar quejándose de su pareja toda la vida, al mismo tiempo que permanece con ella.

– ¿Somos, por tanto, personas insatisfechas?

– El síntoma de la insatisfacción es el resultado de un conflicto entre las tenencias y los ideales del sujeto: ‘Estoy casado, pero me gusta ese de ahí’. Buscamos continuamente objetos que nos satisfagan. Las parejas duran poco porque no se obtiene la satisfacción que se busca. El problema es que el ser humano no es capaz de entender que eso que anhela es inalcanzable, y busca continuamente la novedad. Por ejemplo, cuando nos compramos un smartphone nuevo, no lo hacemos por el móvil en sí, sino porque es la novedad, que además es caduca, porque pronto querremos otro mejor y más nuevo. Es la voracidad del neoliberalismo, del consumismo.

– Usted apunta que ser feliz en la cultura neoliberal actual es un mandato, una obligación.

– Hasta no hace mucho tiempo ser feliz no estaba en los planes de la mayoría de la gente. Si le preguntásemos a un campesino de le Edad Media si quisiera ser feliz seguramente nos miraría incrédulo, ya que su único objetivo sería el de poder comer al día siguiente. Eso ha cambiado radicalmente. Hoy en día ser feliz es obligatorio, y si no se consigue, sentimos que hemos fracasado en nuestro proyecto vital. Antes la culpa venía si uno gozaba de un modo inadecuado, pero ahora tenemos que optimizar nuestras vidas, tener éxito, y si no, nos hacemos culpables de nuestros fracasos. Por esa razón vivimos en la sociedad de la depresión generalizada, que además provoca una exacerbación del individualismo.

– ¿Es por ello que la mayoría de la gente muestra su vida en las redes sociales, para demostrar al resto y a sí mismos que son felices?

– Es tanto una necesidad como una imposición de la sociedad. Solo existes si te ven, si estás en una pantalla. Antes se pensaba que para ser feliz era mejor no mostrar ciertas cosas de nuestras vidas, pero ahora existe una tendencia imparable de llevar lo íntimo al exterior. Esto provoca irremediablemente la muerte de la privacidad, algo que en algunas ocasiones resulta muy peligroso.

– ¿Por qué dice que la búsqueda de la felicidad del sujeto provoca la segregación generalizada?

– La civilización ha cambiado mucho, y los ideales han caído, las creencias que antes teníamos ya no existen. En lugar de ese ideal ahora ha llegado el objeto de goce, y mientras que el ideal colectivizaba, el goce segrega. Ahora solo queremos estar los mismos con los mismos según nuestro modo de goce, o estilo de vida. Pero es que además las personas están cada vez más solas, incluso en sus hogares están solos con sus objetos, como internet. Con la globalización el individualismo se extrema.

– Y por tanto el racismo.

– Estamos retornando al racismo y la xenofobia más clásicos. La definición más corta y precisa del racismo actual sería: ‘El rechazo a que otro viva de un modo diferente a nosotros’. Lo curioso es que si ese alguien está lejos puede fascinarnos su modo de vida, es lo atractivo del exotismo. Pero si está en la habitación de al lado lo sentimos como una amenaza a nuestro yo. Pensamos que no goza adecuadamente y que lo hace a nuestra costa.

– Señala que el racismo ya no necesita nutrirse de una ideología. ¿Tampoco en el caso del yihadismo?

– Tampoco. El yihadismo tiene su asiento fundamental en la fraternidad como mecanismo de segregación. Los jóvenes que se radicalizan en Europa son un ejemplo. Generalmente, en las familias islámicas criadas en occidente el hermano mayor toma el mando por encima del padre, que ha perdido su fuerza por la marginación de la sociedad. Si nos fijamos en los últimos grandes atentados como el de Bataclán o el de Bruselas, vemos que entre los autores había grupos de hermanos. ¿Por qué? Porque al borrarse la autoridad del padre nace un odio hacia la sociedad que lo ha discriminado. Esto les conduce a una sociedad de hermanos sin padres cuyo objetivo es matar, pero también morir.

– Y en frente están resurgiendo los nacionalismos y los partidos de extrema derecha cuyo mensaje está calando en la sociedad.

– Estos nuevos líderes atacan igualmente a la inmigración y a Europa. Vivimos en la época de la política de las cifras, las estadísticas y las normas. Ellos se revelan contra esto y es por eso que tienen tanta audiencia. Están amenazando desde dentro al freno de la repetición de lo ocurrido en el siglo XX, que ha sido el más terrible para la humanidad.

– ¿Cómo frenar ese avance de los nacionalismos?

– Lo que ocurre es que muchos de los que votan a la extrema derecha no lo dicen, y en nosotros habita una tentación por votar contra lo bueno. No olvidemos que el nazismo sedujo e hipnotizó a millones de personas, y que Hitler llegó al poder sin necesidad de un golpe de estado, sino con los votos de la gente. Si triunfan los nacionalismos nada garantiza que no vaya a darse un enfrentamiento entre naciones.

 

Por: Aiende S. Jiménez

Publicado en : www.diariovasco.com

Una tribu donde las mujeres mandan y los hombres fecundan

Un hombre escapa de forma furtiva de noche, se mete en tu cama, mantenéis relaciones y cuando cae la madrugada, se va. 

Esta es la insólita fórmula de crear vínculos en la lejana comunidad Mosuo, un clan de unos 35.000 habitantes que conviven alrededor del lago Lugu, en un remoto rincón del suroeste de China.

Si hay un gorro colgado del pomo de la puerta, significa que la mujer ya está ocupada y que el hombre no puede entrar. 

A estas escapadas furtivas las llaman “ matrimonios andantes”, explica The Guardian, y son la clave para entender cómo se organiza uno de los últimos matriarcados que aún hoy persisten. En esta sociedad de la china rural, las mujeres Mosuo llevan el peso de la comunidad a través de la “abuela” matriarca.

Aquí no existe el matrimonio (tampoco el divorcio) y todas las mujeres son poliándricas , es decir, que pueden tener más de un amante. La paternidad poco importa, por eso es frecuente que no se sepa quien es el padre de los hijos.

Las mujeres viven con sus hijos e hijas, sus hermanos y sus mayores mientras que los hombres viven en casa de su madres. Esto no significa que los hombres se desocupen del cuidado de los niños. En su caso, ocupan un rol muy importante como tíos con los hijos de sus hermanas.

Yo he sido feminista toda mi vida y Mosuo me pareció un lugar donde las mujeres son el centro de la sociedad. Fue inspirador”, relata Choo Waihong a The Guardian, una mujer que viajó a la China para descubrir sus orígenes y que quedó fascinada ante esta pintoresca comunidad.

El matriarcado de las Mosuo parece una especie de utopía feminista en un país en el que el estigma de “solterona” está muy presente. A las mujeres chinas solteras a los 27 también se las llama “las sobrantes”. Pero en esta comunidad, ser soltera es la norma. 

Sin embargo, más allá de la estructura idílica que plantea este sistema relacional, no hay que olvidar la  maternidad es el gran agente socializador, la verdadera meta de una mujer Mosuo.

No eres vista como una mujer completa hasta que no te conviertes en madre“, explica Waihong a The Guardian. Rechazar la maternidad ni siquiera se plantea como opción, así que esto ya hace hace tambalear, como mínimo, este supuesto ideal feminista.

El matriarcado de las Mosuo no es un caso único. Existen otras comunidades similiares, como el matriarcado Samburu en Kenia. Todas estas sociedades, sin ser perfectas, nos dejan claro que es posible romper con las estructuras monógamas y heteronormativas instaladas en la mayor parte de sociedades.

Y nos recuerdan que no son más que eso, convenciones heradadas.

Fuente: http://www.playgroundmag.net

 

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