Arte: Los circuitos de Eugenio Benet

Viernes por la tarde en una pequeña  ciudad. Febrero  relaja  sus rigores y un aroma primaveral se asoma al atardecer manchego. Un artista, muchos amigos y una muestra de ARTE personal  y única: “Reload sources on Motherboard”.

“Reload sources on Motherboard”. Eugenio Benet

Entro en la sala con la emoción  que siempre me mueve adentrarme en los espacios creativos.  Un suculento menú de formas, colores, sugerencias, detalles, despliega delicatessen  de creatividad, de movimientos imaginados, de memoria, de vida. Aspiro los efluvios que perfuman el espacio;  aroma  de clásicos marida armonía con la alquimia del autor.

La exclusiva mirada del artista y amigo Eugenio Benet plasmada en una serie de sus últimos trabajos sobre circuitos impresos. Un homenaje a maestros de la pintura y el cómic  en la Escuela de Arte de Ciudad Real. Una muestra absolutamente recomendable que remueve la esencia profunda que nos conforma.

Gracias a todos los artistas: a los maestros que nos precedieron, a los que son en el ahora, a los que nos atrevemos, a los curiosos, a tantos amigos allí reunidos,… a Eugenio Benet por deleitarnos con su magia creativa.

El poder del contacto físico

Somo seres de piel y por lo tanto de contacto. En éste reside un gran potencial básico para sentir y expresar el cuerpo, las emociones, los afectos, la seguridad , la madurez, el aprendizaje, etc. En definitiva, el contacto físico es fundamental para la vida. Son muchas las evidencias que demuestran como condiciona la influencia de ejercer más o menos contacto físico. Desde el campo de las actuales terapias breves, se aborda como punto de partida en el conocimiento de uno mismo y de las relaciones que establecemos con los demás, con nosotros y con el mundo. En Terapia Gestalt, el contacto físico es la base en el desarrollo de la profundización terapéutica.

 A continuación,  comparto un artículo interesante sobre esta tema:

En 1945, el médico austriaco René Spitz estudió un orfanato que le ofrecía cuidados adicionales a los niños para asegurarse de que no contrajeran enfermedades. Los niños recibían alimentación y atención médica de primera calidad pero, con el fin de reducir su contacto con microbios, prácticamente no los tocaban. El enfoque fue un desastre. El 37 por ciento de los bebés murió antes de los 2 años.

Resulta que el contacto físico empático es esencial para la vida. El contacto físico cercano involucra emociones y contribuye a que se produzcan las conexiones del cerebro.

El poder de este tipo de contacto físico amoroso es perdurable. El famoso estudio Grant analizó a un grupo de hombres que habían asistido a Harvard en la década de los cuarenta. Los hombres que crecieron en hogares amorosos percibieron un 50 por ciento más de ganancias en el transcurso de su carrera profesional que aquellos que no recibieron tanto cariño. También padecieron muchas menos enfermedades crónicas y presentaron un índice menor de demencia en la edad avanzada. Un hogar amoroso era el mejor predictor de buenos resultados en la vida.

Así como el poder del contacto amoroso es sorprendente, el poder del contacto físico invasivo es terrorífico. Christie Kim, de la Universidad de Nueva York, analizó las investigaciones acerca de las víctimas de abuso sexual infantil. Esas personas experimentan altos niveles de ansiedad a lo largo de su vida; reportan mayores niveles de depresión durante décadas, así como un gran sentimiento de culpa. Son dos veces más propensas a volver a experimentar una victimización sexual.

Las personas pueden tener diversos tipos de interacción y experimentar distintas clases de maltrato durante cada año. Pero hay un aspecto único acerca del contacto físico positivo o negativo. El contacto físico emocional altera el corazón y el alma en formas, sobre todo, inconscientes. Tener apenas un atisbo de sus implicaciones puede requerir toda una vida de análisis.

Por esta razón, las culturas de todo el mundo han abordado el contacto físico emocional como algo aparte. Los griegos utilizaron la palabra “eros” para describir el impulso de tocar y con ella se referían a algo más grande y profundo que el mero placer sexual. “Los animales se reproducen y los humanos tienen eros, y no se puede abordar ninguna ciencia exacta sin hacer esta distinción”, señaló Allan Bloom.

Las religiones abrahámicas tratan el sexo como algo sagrado y hermoso cuando se hace bajo el amparo del amor y la ley, pero lo ven como algo trastornado y con el poder de destruir la paz cuando no se rige por dichas normas.

Durante los últimos cien años, más o menos, los pensadores vanguardistas de Occidente han trabajado para eliminar el aspecto vergonzoso del sexo, lo que en definitiva es algo bueno. Pero también han eliminado los mitos a su alrededor. Recientemente, Elizabeth Bruenig escribió en el Washington Post: “Uno de los principales resultados de la revolución sexual fue establecer que el sexo es igual que cualquier otra interacción social —no hay nada prohibido ni nada que merezca respeto—”. El sexo es visto como un asunto físico superficial y social, no como algo que altera el corazón y el alma.

Uno de los efectos involuntarios de esta desilusión radica en que se torna sencillo subestimar los riesgos inherentes a cualquier encuentro. Ahora se está criticando a la mujer que habló en un artículo sobre su cita con el comediante Aziz Ansari, pues lo que le ocurrió no se parecía a lo que pasó con las víctimas de Harvey Weinstein y Louis C. K. No había una dinámica de lugar de trabajo con una relación de poder y no hubo una evidente violación del consentimiento. Al parecer, la suposición reside en que, mientras haya consentimiento entre dos adultos, todo lo demás es aceptable.

Por supuesto que esa idea establece un límite muy bajo. Todo lo que sabemos acerca del contacto físico sugiere que, incluso teniendo plena autorización, la calidad emocional de un encuentro puede tener profundos efectos positivos o negativos. Si, en efecto, Ansari trató a la chica con frialdad o negligencia, es razonable pensar que la vergüenza que ella sintió solo era la superficie de una herida mucho más profunda. El sexo negligente y deshumanizante no es acoso, pero sí es otra de las formas de provocar un daño grave.

Un contacto físico emocional que resulta desilusionante también ocasiona que las personas subestimen la forma en la que las experiencias pasadas moldean la conducta. Dos escritores que admiro profundamente criticaron a la mujer que protagonizó el episodio con Ansari por no ejercer su voluntad. Si estaba incómoda, podía haberse vestido y subido a un taxi.

Pero así no funciona la voluntad. No se trata de una tarjeta que se pueda sacar del bolsillo y colocar sobre la mesa. Se aprende, no se nace con ella. Y una de las cosas que merma la voluntad con mayor fuerza es el daño sexual.

Abusar de la intimidad merma todos los cimientos de la voluntad: la autoestima, la resiliencia y la autosuficiencia (la creencia de que puedes controlar la situación). Una persona que vive inmersa en una cultura de encuentros supuestamente breves y apasionados es más propensa a no ejercer su voluntad si se siente incómoda. Es responsabilidad de su compañero ser sensible ante esta posibilidad.

Todo ser humano ha tenido mejores y peores experiencias. Todos nos equivocamos. Y yo detesto la manera en la que el sitio Babe, el que publicó la historia de la cita con Ansari, violó la privacidad de todos los involucrados en ese caso. Pero me parece que el inicio del sentido común es tomarse en serio el poder del contacto físico y considerarlo como algo que puede tener profundos efectos positivos y negativos.

Al parecer, mientras más diestros somos con los aspectos tecnológicos, más torpes nos volvemos en las relaciones sociales. Vivimos en una sociedad en la que la soledad, la depresión y el suicidio están al alza. Al parecer cada vez nos tratamos peor. El principio moral rector no es complicado: intenta tratar a los demás como si tuvieran corazones valiosos y almas infinitas. Lo demás llegará por sí solo.

Por  David Brooks

Fuente: www.nytimes.com

 

Tener o ser: Tú eliges

 

La necesidad de aprender a soltar, a perder el control en dominio, a dejar ir mediante el desapego a los objetos.

(C) Yolanda Jiménez

En su libro To Have or To Be? (1976), el psicólogo, psicoanalista y filósofo humanista Erich Fromm habla sobre la diferencia entre el estado de tener y de ser. En el primero, la naturaleza de la existencia se enfoca en la propiedad privada, en tanto obtener como coleccionar objetos y, como tal, se goza del derecho a reclamarlo: “El modo de tener excluye a otros; no requiere ningún otro esfuerzo de mi parte que mantener mi propiedad o hacer uso productivo de él”. En el segundo, “Ser significa renovarse a sí mismo, crecer, dejarse fluir, amar, trascender de la prisión de un ego aislado, interesarse, estar presente, dar”.

Ambos modos de existencia alteran la conducta y la actitud de una persona; en especial cuando se trata de los vínculos emocionales. Por ejemplo, mientras tener una relación implica que la otra persona forma parte de mi propiedad normalizando conductas de celos y envidia, ser o estar en una relación es una “actividad productiva. Implica cuidar, conocer, responder, afirmar, disfrutar a la persona, al árbol, a la pintura, a la idea. Significa traer a la vida su esencia. Es un proceso, de autorrenovación y autocrecimiento”.

Pero para Ser se requiere aprender a soltar, a perder el control en dominio, a dejar ir mediante el desapego a los objetos. Para dejar en claro este mensaje, el diseñador Kaukab Basheer realizó un cortometraje de animación, cuyos protagonistas –un monje tibetano y su aprendiz– enseñan a Ser soltando el control y el apego.

 

Comparto a continuación “Dechen”:

El amor…propio

“Yo creo que se confunde el amor propio con el egoísmo. Es un pobre sustituto cuando las personas no se aman a sí mismas. Tienen que volverse egoístas para sentir que son algo (…) El amor propio es algo como un abrazo a la criatura en nosotros. No es un amor a nosotros por nuestro méritos, por los frutos de nuestro trabajo. No es un amor que nos puede dar el mundo por lo que hacemos o por cómo nos mostramos. El amor a la persona, hacia sí misma, es algo mucho más simple, como cuando se acoge a un niño incondicionalmente. Una voluntad… es algo como sentirse amigo de uno mismo”.  Claudio Naranjo.

Sueño lúcido: un potencial terapéutico

 

El potencial terapéutico del sueño lúcido es una de las ramas  que más interés suscita en la comunidad de estudiosos profesionales de este fenómeno de conciencia, a la vez que una de las que menos atención ha recibido.

(C) Yolanda Jiménez

Esto es comprensible porque la gente cree que ya en sí mismo acceder al sueño lúcido es suficientemente difícil, y todo va cubierto de un halo mítico y misterioso que no permite tomar en cuenta la siguiente perspectiva: si nuestros miedos o padecimientos psicológicos están hechos de la misma materia que nuestro inconsciente, y a través de los sueños accedemos naturalmente (durante un tercio de nuestra vida) a la experiencia onírica, ¿por qué no permitirnos explorar su potencial terapéutico, incluso por el hecho de que de todas formas vamos a pasar muchos años de nuestra vida durmiendo?

Robert Waggoner es uno de los expertos en el sueño lúcido que se ha dado a la tarea de analizar este fenómeno con mayor detenimiento. Después de la publicación de su libro Lucid Dreaming: Gateway to the Inner Self, Waggoner comenzó a recibir correspondencia de personas que afirmaban haber superado padecimientos como estrés postraumático o ansiedad extrema utilizando sus sueños lúcidos como zona de pruebas o simulacros para superar los sentimientos destructivos y tomar el control de sus vidas en sus propias manos.

Según Waggoner, soldados que vuelven de la guerra así como personas que han experimentado terribles dolores físicos (como el trauma de la amputación de un miembro) han encontrado alivio al volver a ponerse en la situación traumática durante el sueño lúcido. Y es que la lucidez onírica no es accidental: va de la mano con la intención del onironauta, intención que debe ser perseguida en la vigilia.

Así, si alguien desea volver a vivir una situación angustiante para analizar sus reacciones y sentimientos puede hacerlo en la seguridad del sueño lúcido: cosas tan “simples” como reunir el valor para subirse a un vuelo comercial o presentar una tesis de doctorado pueden ser experimentadas sin salir de  nuestra cama.

El potencial curativo del sueño lúcido es descrito en forma de una larga tirada de preguntas retóricas, a las que por descontado (y con diversos ejemplos contenidos en sus libros), Waggoner responde con un sonoro “sí”:

“¿Podrías utilizar el sueño lúcido para curar otras enfermedades mentales y emocionales? ¿Podría el sueño lúcido resolver fobias de la vigilia, como el miedo a volar? ¿Podría el sueño lúcido ayudar a un adicto a mantenerse limpio y sobrio? ¿Podría el sueño lúcido resolver el sentimiento de vaga ansiedad de una persona que sufre de ella?”

A diferencia de aprendizajes tan poco costosos monetariamente como los libros, soñar no cuesta nada y puede ayudarnos a traspasar esos umbrales imaginarios, esas jaulas invisibles en las que nos hemos encerrado a nosotros mismos.

Fuente: pijamasurf.com

 

En Terapia Gestalt, trabajamos con los sueños, por medio de representaciones, interpretando diferentes personajes. Se trata de averiguar qué mensaje existencial nos traen los sueños. Reconocerse, en resonancia con partes de uno mismo. Encontrar un sentido  y descifrar el contenido.

Si te interesa este trabajo terapéutico, puedes dejarme un comentario (arriba a la izquierda), con tu email y te contactaré.

Yolanda Jiménez. Terapeuta

 

Carta a una desconocida conocida.

 

Yolanda Jiménez

 

Te escribo a ti. A ti que sonríes. A ti que amas con la valentía de tu corazón generoso. A ti que te expandes. A ti que te valoras. A ti que hoy estás triste. A ti que estás inquieta. Tus manos tiemblan conteniendo una emoción que se desliza por tus mejillas, humedeciendo tu enrojecida piel. Te traiciona. Te muestra. A ti, que hoy te flojean las rodillas y te castañetean los dientes. A ti, cálida sirena desorientada en un mar incierto.

 

Un frío excepcional te paraliza las entrañas. Una conocida sensación se apodera de ti. Una vez más inmersa en un triángulo no elegido, o quizá sí, por omisión, consentido. Es difusa la línea que separa el respeto y el sigilo del vacío existencial; Apátrida de una intimidad minada de inoportuna desconfianza. Un recuerdo de otro tiempo pinta el dolor de tocar fondo. Agudas pinceladas sobre un delicado fondo componen un bodegón repetido.

Yolanda Jiménez. (Técnica: pastel)

 

Asomada al abismo de la exclusión, existes en otra forma. Imposible no compararte en esta. Te exiges. Te preguntas lo incontestable. Resentida tu autoestima cuestionas tu feminidad poderosa. Te rindes ante la evidencia de un reparto teatral donde otra vez te tocó un papel secundario. Interpretarlo es mendigar. Es recibir las migajas de un tiempo que desearías grande. Un tiempo negado. Un tiempo que no existe para ti.

 

“Sea fácil o difícil, el amor nos tortura por igual: cuando es fácil, nos hace prisioneros; cuando es difícil, peleamos con él”

– Séneca –

 

“¿Estás seguro de que tu Eros es tan atípico de estas décadas? A lo mejor sí, cómo puedo saberlo. Yo no puedo juzgar. La voluntad de cada cual es su reino de los cielos. Bueno sí, yo siempre te querré, no importa cuántas veces cambies de amante

– Juan Luis Conde – (El abrigo de Thomas Mann). Extracto de una carta de Golo Mann al autor.

 

¿Cómo estas? – Triste

¿Cómo es esa sensación? – Estoy inquieta. Me tiemblan el pulso y las rodillas. Mi estómago se pierde en un vacío de dolor agudo.

¿Dónde estás? – En un triangulo isósceles. Muy lejos de la base. Haciendo equilibrios en un vértice elevado y peligroso.

 

¿Qué haces con esto?, ¿Puedes sostenerlo?, ¿Quieres encontrar un sentido, un aprendizaje?, ¿Quieres descubrir todo tu potencial y recuperar tu autoestima?

Te propongo un acercamiento a tu “yo” más íntimo.  Un exploración para  descubrir tus “darte cuenta”, más allá de tus emociones. Un viaje apasionante donde puedas decidir los cambios que quieres hacer en tu vida y realizarlos. Recuerda que “Se feliz es una opción”.

 

Si estás interesado/a, puedes contactarme, dejándome tu comentario (arriba, a la izquierda), con tu email y  te  escribiré.

 

Yolanda Jiménez

https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/terapeuta-2/

 

 

 

 

 

Mujer y empática: Más cualidades y más retos para encontrar un hombre

Los empáticos son las personas más increíbles que puedes conocer. Y aunque tener una pareja empática puede ser una de las cosas más maravillosas que te pasen, es un reto para algunos hombres tener una relación con una mujer empática.

Esto se debe a que los empáticos son muy honestos, y no pueden tener una relación con alguien que no está preparado para estar al lado de una persona como ellos.

Aquí te dejo 12 razones por las que una mujer empática se tiene que esforzar tanto para encontrar al hombre adecuado para ella.

1. Sabe lo que quiere
Una mujer empática no busca una aventura. Sabe que lo que quiere es una relación de amor y respeto. Quiere una pareja que pueda estar con ella en los malos momentos. Si el hombre no es serio desde el principio, nunca empezará una relación con él.

2. Es intensa
Los empáticos son personas que sólo quieren tener conexiones profundas y significativas con otras personas. No son superficiales ni les interesa lo ordinario. Hay hombres a los que les gusta esta intensidad de las mujeres empáticas, y para otros, es demasiado y no pueden aguantar estar con ellas durante mucho tiempo.

3. Valora la formalidad
Los hombres inseguros, nunca deben intentar tener una relación con una mujer empática pues ella, necesita estabilidad más que ninguna otra cosa en su vida. No está interesada en alguien que no responda a sus llamadas, que llegue tarde, o que cancele su cita en el último momento.

4. Es demasiado sincera
Una empática no es buena ocultando una mentira o endulzando las cosas. Ella no te va a decir lo que quieres escuchar, siempre te va a decir la verdad y, para la mayoría de la gente, es muy duro tener que enfrentarse a la verdad en todo momento.

5. Necesita su libertad
Nadie puede enjaular a una mujer empática. Cuando siente que un hombre intenta cortarle las alas, lo deja sin ninguna duda.

6. A menudo se le mal interpreta
La mayoría de los hombres no pueden entender lo que supone estar con una mujer empática hasta que empiezan una relación con una. Ella es más compleja de lo que la mayoría cree. Esta mujer es un misterio andante y el hombre siempre siente que le oculta algo.

7. Necesita satisfacción emocional
Para que una mujer empática se sienta totalmente plena en una relación, necesita estar satisfecha tanto emocional como físicamente. No puede concebir lo físico sin lo emocional, y viceversa.

8. No tiene relaciones a corto plazo
Una mujer empática no se involucra en relaciones cortas. Su lema es: todo o nada. Prefiere estar soltera que estar con un hombre que no está preparado para estar con ella.

9. Hace muchas preguntas
Una mujer empática quiere ser clara con todo el mundo y con todas las cosas. Así que un hombre que tenga una relación con una mujer empática, puede esperar un montón de preguntas porque quiere saberlo todo (no para manipular a nadie, sino para saciar su naturaleza curiosa).

10. Ve lo mejor y lo peor de la gente
Esta mujer ve lo mejor y lo peor en los demás. Esto hace que a veces, sea difícil seguirla. Cuando piensas que va a hacer una cosa, te puede sorprender por completo y hacer justo lo contrario. Tampoco es de extrañar que salga con alguien con mala reputación, pues ella ve lo bueno que hay en él.

11. Tiende a tomarse las cosas de forma muy personal
Las emociones están muy presentes en una mujer empática. Se le puede herir incluso con la cosa más insignificante debido a su naturaleza hipersensible. Pero no guarda rencor y siempre está dispuesta a perdonar cuando alguien se disculpa. El problema es que, no muchos hombres, son capaces de admitir sus errores.

12. Ama con todo su corazón
Una mujer empática ama con más intensidad que ninguna otra. Ella lo da todo, y espera lo mismo de la otra persona. Estar con una mujer así, es muy duro para algunos hombres.

Que una mujer empática te ame, puede ser la cosa más maravillosa que te puede pasar. Sin embargo, muchos hombres no están preparados para este tipo de relación. Muchos, se dan cuenta del gran regalo que tienen pero, cuando lo hacen, es demasiado tarde.

 

 

Fuente: http://eurovidas.com

Anteriores Entradas antiguas