La ausencia de juicio favorece la liberación del trauma

 

“Los traumas se liberan si son escuchados sin juicio”

Mike Boxhall es un terapeuta craneosacral con una sensibilidad exquisita y una inmensa sabiduría. Sus manos sanan en lo más profundo.

ENTREVISTA A MIKE BOXHALL

Por: Silvia Díez

    Sus manos son tan grandes en la realidad como poderosas cuando se posan sobre sus pacientes. A través de ellas asegura poder escuchar el alma de las personas que, según nos cuenta, se expresa siempre en el cuerpo de estas. Y la escucha profunda las transforma.

    Mike Boxhall, psicoterapeuta y terapeuta craneosacral británico con una amplia trayectoria, expresidente de la Craniosacral Therapy Association (CTSA) del Reino Unido, hace 15 años que pasa la mayor parte del tiempo viajando por Estados Unidos, Sudamérica y Europa para enseñar su particular técnica de contacto a terapeutas craneosacrales.

    Una forma de trabajar que llenó durante años su consulta de parejas que buscaban resolver su infertidad y que lo ha convertido en «abuelo» de más de cincuenta niños.

    Mike Boxhall, psicoterapeuta y terapeuta craneosacral

    Dibujo: Vicente Ruiz

    Su técnica se enraiza en la terapia craneosacral, un método desarrollado por el doctor estadounidense Andrew Taylor Still, que descubrió que los huesos del cráneo, el cerebro, la médula espinal y las meninges están conectados con el sacro y en todos ellos existe un movimiento rítmico impulsado por el fluido cerebroespinal. Este ritmo expresa los desequilibrios del organismo.

    Pero Mike Boxhall, que se nutre también del psiquiatra Carl Gustav Jung y se asienta en el budismo, después de años de práctica ha llegado a sus propias conclusiones sobre la vida, la enfermedad y los misterios que las conforman.

    —¿Cómo se define?
    —Me gusta verme a mí mismo como un puente entre la ciencia y la sabiduría ancestral. Soy psicoterapeuta y terapeuta craneosacral; es decir, trabajo con la mente y con el cuerpo. Soy también el puente entre ambos y me gusta contribuir a que las personas descubran e integren la espiritualidad en su cuerpo.

    Se habla mucho de espiritualidad sin tener en cuenta que cualquier experiencia espiritual tiene lugar en el cuerpo y corresponde a una sensación. La espiritualidad es ante todo una experiencia sensorial, de lo contrario estaríamos ante un concepto, hablaríamos de ella, pero sin saber realmente qué es.

    —Y este asentamiento de la espiritualidad que usted propicia, ¿es realmente sanador?
    —La sanación tanto del cuerpo como de la mente y el alma es el resultado de la completa aceptación, lo más fácil y lo más difícil a la hora de vivir. Lo digo muy a menudo: no hay ningún sitio al que se tenga que ir, todo está en su sitio, solo tenemos que despertar. Buscando la felicidad, nos alejamos de ella.

    Solo hace falta presencia y quietud. La quietud es un estado en el que somos conscientes de lo que está ocurriendo sin dejarnos atrapar por ello ni apegarnos. Lo que yo facilito es que las personas entren en contacto consigo mismas y vean quiénes son, de dónde proceden…

    Y en el núcleo de mi trabajo está la integración de los principios femenino y masculino, tal y como fueron definidos por Jung. No estoy hablando de géneros. Lo femenino y lo masculino solo pueden ser integrados mediante la confianza.

    Se dice que el pensar es masculino y la intuición es femenina. El mundo en todos los ámbitos –y también en la medicina– tiene exceso de masculino y ha ido suprimiendo lo femenino. En estas condiciones nunca podremos sentirnos ni completos ni equilibrados.

    El trabajo espiritual significa también para mí reequilibrar estos dos principios y regresar a la sensación de plenitud.

    “Todo parece conducir hacia una misma dirección: honrar el corazón, cuya máxima expresión es la confianza y no la búsqueda”.

    —¿Y cómo podemos recuperar el equilibrio; es decir, recuperar nuestro aspecto femenino?
    —Se trata básicamente de rendirse, de entregarse. Se trata de abandonar los procesos que tienen lugar en la cabeza para permitir que emerja la Inteligencia con mayúsculas, una Inteligencia localizada en el corazón.

    Es aprender a funcionar con el corazón, que es la fuente de sabiduría auténtica –sofía en griego–, acompañados por el cerebro, pero de una forma más equilibrada. Actualmente los científicos cuestionan la soberanía del cerebro y son muchos los que aseguran que es el corazón quien nos dirige.

    Todo parece conducir hacia una misma dirección: honrar el corazón, cuya máxima expresión es la confianza y no la búsqueda. Cuanto más dejamos ir, más cerca estamos de la Inteligencia misma, que es la fuente del universo.

    —¿Y esto es la salud?
    —Absolutamente. Mi trabajo es un viaje emprendido entre dos o más personas a un nivel del ser donde no hay enfermedad. Cuanto más capaces somos de rendirnos, de deshacernos de corazas y de aceptar lo que somos, más cerca estamos de la fuente de Todo.

    Y al visitar o tocar este sitio tan profundo, entonces, según mi experiencia, es posible regresar a tu vida cotidiana sin que vuelvan tus patologías contigo. Es un renacimiento en el presente porque descubres una dimensión más profunda de ti, tu esencia, lo que eres en realidad.

    Y para mí en eso consiste el trabajo espiritual: no se trata de ir en busca de un objeto, sino de recuperar el sujeto que eres.

    —Uno de sus lemas, y algo que repite a sus alumnos, es: “Deja que el trabajo haga el trabajo”.
    —Sí. La mayoría del conocimiento acaba siendo una limitación. Así que yo regreso al “no sé”. Los científicos aseguran que el 90% de nuestras patologías surgen del estrés, que toma forma a nivel físico y psicológico. Después alguien viene, lo etiqueta y acaba tratando la etiqueta, olvidándose de la persona.

    Embarcarse en una travesía espiritual significa entrar en lo desconocido y en lo ilimitado, y eso puede asustar porque no sabemos lo que estamos haciendo. Es lo que enseño a mis alumnos: ningún objetivo, y aprender a confiar en el proceso. Si supieras a dónde vas ya sería una limitación.

    Muestro que me puedo dejar ir, y ¿qué es lo que suelto? Mis limitaciones. Mi pequeño “yo” para acercarme a lo infinito. No hay éxito ni fracaso, no hay copas de plata, solo hay aprendizaje y expansión de la conciencia.

    —¿Y cuál es, en concreto, el papel de la terapia craneosacral en este trabajo espiritual?

    Dibujo: Vicente Ruiz

    —La terapia craneosacral es una forma muy bella de entrar en contacto y de establecer una primera conexión con el cuerpo, pero después voy más allá y me digo: “No sé. Yo confío”. Y allí empiezan a suceder cosas…

    Pongamos que trabajo ahora con Diana, que está aquí con nosotros. Estaría en contacto físico con ella, pero mis manos no son emisoras, sino que simplemente reciben a la persona. Las dos grandes necesidades de un ser humano son ser sostenido y ser escuchado. Y casi nunca las tenemos cubiertas.

    Mi trabajo simbólico se basa en sostener y escuchar a la persona a través de mis manos.

    —¿Es importante colocar las manos en el sitio adecuado?
    —No es relevante el lugar donde se colocan las manos en el cuerpo de la persona porque no trato órganos ni partes, sino que sostengo el Ser.

    Y a medida que ese Ser se siente escuchado, sin ser juzgado ni analizado –lo que en muchas ocasiones es algo extraordinario para él–, entonces empieza a confiar en que está bien tal como es y puede encontrar el coraje suficiente para adentrarse de forma profunda en su sufrimiento.

    El paciente confía en que va a seguir siendo sostenido aunque visite sus lugares más oscuros y se permite a sí mismo explorarlos. Lo mágico es que esos traumas enterrados durante años, ahora escuchados y recibidos sin juicio, se sueltan, aquello contra lo que se han pasado la vida reaccionando de pronto desaparece por el simple hecho de ser atendido.

    —Se puede decir que el cuerpo le cuenta su historia…
    —No sé cuál es la historia porque esto sería una limitación. Lo que sepa siempre será una limitación en el proceso. Lo importante es lo que siente la otra persona, el paciente. Yo animo a mis alumnos a crear las condiciones para que el paciente se empodere y tome conciencia de sus patrones habituales de comportamiento. Pero incluso bajo esas condiciones hay historias.

    Una mujer que estoy tratando actualmente tenía unos cuatro años cuando cogió el teléfono tal y como cogen las niñas el teléfono a esa edad, descolgando rápidamente y diciendo: “Hola”. Entonces una voz le dijo: “Deberías ir a buscar a tu madre porque tu padre ha sido asesinado”.

    A lo largo de los años siguientes fue perdiendo audición gradualmente y ahora está totalmente sorda. Limitó su escucha debido a este episodio. Estoy ahora trabajando con ella y espero que también, de forma gradual, vaya mejorando, pero ya veremos.

    —¿Qué es lo que nos enferma?
    —Creo que en buena medida tiene que ver con no estar presentes y estar atados a asuntos no digeridos que continúan fermentando dentro de nosotros. La tendencia a castigarnos cuando no somos perfectos, una energía que nos mantiene atrapados en la insatisfacción.

    Y el cuerpo encuentra la manera de expresar su descontento, su sufrimiento o el trauma vivido, que puede no ser propio sino de los padres y también puede afectarnos. La solución pasa por regresar al presente, donde la causa de este sufrimiento ya no existe, y responsabilizarse en lugar de seguir en el papel de víctimas.

    En ese momento de consciencia presente se encuentra la posibilidad de abrir una puerta para soltar lo que nos atormenta. Simplemente expandiendo la conciencia se observa la transformación de las personas.

    A sus 85 años, Mike Boxhall irradia energía. Lleva 45 años como terapeuta craneosacral y psicoterapeuta, pero antes fue empresario, militar y plantador de caucho. El acercamiento al budismo y la psicología de Jung cambió su vida. Ahora busca crear un modelo coherente de terapia corporal que integre mente y cuerpo. Entre sus libros destacan Conversaciones en quietud (Ed. Advaitia, 2015), y La silla vacía (Ed. El grano de mostaza, 2012).

     

    Por: Silvia Díez

     

      Blacha, un lugar habitado de poesía

       

      Tarde de verano. Curiosidad. Ganas de compartir… Y la magia de la poesía desborda de creatividad los rigores veraniegos de cosechas y rastrojos.

      Mi libro “De mi cuerpo habitado” en su viaje de expansión, llega a Blacha. Allí, arropados por el aplomo de un  entorno conocido, un grupo de personas abrimos nuestras almas al encuentro. Una doble mirada hacia adentro, con uno mismo y hacia afuera, buscando la comunicación con los otros.

      El proceso creativo es un proceso interior; allí es donde el poeta se sincera con su esencia, se reconoce. Y desde ese lugar profundo se abre la vía para expresar, para alumbrar versos, sensaciones, deseos, fantasías, sueños.

      (C) Yolanda Jiménez

      El ambiente de calidez que construimos nos abrió las puertas del abismo: un escenario donde experimentar y exponer el alma creativo que todos llevamos dentro. A partir de la lectura de algunos de mis poemas, conversamos con libertad y nos lanzamos a la apasionante aventura de mezclar letras, inventar palabras y jugar a versos. El resultado sorprendente, quedo impregnado de tintas y belleza.

      Gracias a tod@s los que allí estuvimos bailando las danzas sutiles de la poesía.

      Recojo aquí algunos poemas colectivos, surgidos con la ilusión de un momento. Ellos, los participantes, vosotros que os atrevisteis a crear y expresar, sois los porotagonistas hoy en este espacio.

       

      POEMA Nº 1

      Tu alma se expande en abanico multicolor;

      paleta de juguete en el jardín

      que emana el aroma de tu presencia,

      amor y arte.

      vida que nace desde lo más profundo de mi alma

       

      POEMA Nº 2

      El río de tus ojos me enamora.

      El río y su sonido, la luz y su manto

      de flores y alegrías.

      Queda la tarde roja

      que rodea el crepúsculo

       

      (C) Yolanda Jiménez

      Dibujo: Yolanda Jiménez

      POEMA Nº 3

      Bello tu torso desnudo de primavera.

      Verde de luz y colores,

      municipio de vida

      y alegria de una tarde con amigos .

      Sentimientos de belleza iluminan tu camino,

      que recorro sin saber donde me lleva.

      Asciendo por la vereda tortuosa que conduce a la cima de tu ser.

      Desde las colinas hacia el valle verde

      como el color de tus ojos.

       

      POEMA Nº 4:

      La luz de tus ojos ilumina mi mundo.

      Mundo de desigualdades, de personas que sufren.

      Tierra que tanto me gustas, alivias mi soledad,

      acompañas el camino de mi vida

      encarnada en tu cuerpo femenino

       

      POEMA Nº 5

      Fotografía: Yolanda Jiménez

      Rosas y penas en tu ausencia,

      ineludible inesperanza, caballerosa de la vida.

      Vida: me dueles, me renaces y pasas.

      Todo alrededor de mi y de ti,

      gira la brisa que acaricia mi piel;

      luz que ilumina tu rostro cada mañana

       

      “De mi cuerpo habitado” se puede encontrar en Bubok:  https://www.bubok.es/libros/256468/De-mi-cuerpo-habitado.

       

       

       

      Poemas sorprendentes en la tarde de Cuidad Real…desde “Mi cuerpo habitado”

       

      El sol aprieta, el fútbol reclama y la poesía emerge con la sorprendente creatividad de un grupo de personas entregadas a compartir. Desde el fondo de la librería La Madriguera, de Ciudad Real, nacen los ecos de poemas improvisados. Allí presento mi libro de poemas “De mi cuerpo habitado”. Interactuamos la calidez del ambiente y propuse algunas dinámicas de creación poética. El resultado  son estos poemas, surgidos de la creatividad de los asistentes, a partir de la lectura de uno de  mis poemas, titulado “Primer encuentro” :

       

      Poema colectivo:

      (C) Yolanda Jiménez. Dibujo sobre papel

      “La tarde es calurosa y yo estoy alegre.

      Voy por el campo con mi bicicleta,

      vehículo tan practico,

      que soy en cuanto al verso.

      Verso que remueve mi cerebro

      necesitado de calma

      ante fabulosos filibusteros

      de paralepípedas formas.

      Un círculo vicioso

      perfecto, perfecto.

      Hoy será el día perfecto”

       

      Poemas individuales:

       

      (C) Yolanda Jiménez. Lápiz sobre papel

      “Amable ternura

      contenida en tus pupilas.

      Un manantial de luz

      sobre tu paleta

      de sostenidos susurros”

        – Vicente Ruiz –

       

      “Amable sonrisa

      Que vierte al manantial verde

      Del abismo de tus pupilas.

      Con fuerte timón cubre las oquedades

      Con caricias y con sueños.”

        -Ana Trujillo –

       

      “Amable invitado,

       

      de vaivenes inesperados

      en el abismo grisáceo,

      manantial y despertares.”

        -Alberto Domínguez –

       

      (C) Yolanda Jiménez. Fotografía

      “A veces tus miradas

      Te llevan al abismo.

      Quisiera ser invisible

      Y escaparme con los ángeles

      Almas amables.”

        -Consuelo Hortal –

       

      “Invisible mujer ahora,

      nos encontramos en el lago

      que engrandece nuestro espíritu,

      sobre las barcas de paseo

      en el parque del Retiro.”-

        -Matilde Peñalta –

      (C) Yolanda Jiménez. Fotografía

      “Tarde amable

      vestida de sonrisas.

      En un instante

      nos encontramos;

      hombre y mujer.

      Pintamos caricias

      de ternura deseada.”

        -Manuel Mejía –

       

      (C) Yolanda Jiménez. Fotografía

      “Amable primavera,

      ante tu sonrisa

      son tus pupilas manantial,

      también abismo grisáceo.

      Como dos veleros azules

      Navegamos bajo una luna

      de ternura abrazados.”

         -Arsenio Ruiz –

       

       

       

       

       

      Escribiendo poesía erótica: una entrevista desde “Mi cuerpo habitado”

       

      Conversamos sobre poesía y erótica. Exploramos, leemos, escribimos y jugamos con palabras, erotismo, limites,libertades:

      Comparto una entrevista realizada para acompañar a la presentación de mi libro de poemas “De mi cuerpo habitado” y  publicada en el programa “Sexo nómada”

       

      Escritura terapéutica: ejercicios sencillos

      Todos hemos pasado por etapas de gran ansiedad y angustia en nuestra vida. Ningún ser humano está exento de problemas, y hay veces que debemos sobrellevar pesadas cargas. Los ejercicios de escritura terapéutica son una fantástica manera de enfrentarnos a estos sentimientos dañinos, que además de dolorosos, una vez escuchados no valen para nada.

      Hace siglos que la pluma y el papel han demostrado ser más que meros elementos. Su labor no es solo tomar notas o redactar: son el vehículo que da rienda suelta a nuestras emociones, que nos permite expresarnos sin temor y que moldea nuestros sentimientos. ¿No es acaso la lectura la mejor (y más sana) actividad para evadirse? Gracias a ella nos transportamos a mundos recónditos y nos encontramos con nosotros mismos. Así pues, ¿no debe cumplir la escritura una función similar?

      En los años 60, el psicólogo estadounidense Ira Progoff estableció por primera vez el Método de Diario Intensivo, que consistía, efectivamente, en escribir un diario. Desde entonces, numerosos estudios avalan la utilidad de esta práctica, que se ha convertido en algo cada vez más usual. Pensemos que los ejercicios de escritura terapéutica cumplen una función muy importante. Son fáciles y pueden realizarse en cualquier lugar, y cualquiera, tenga el problema que tenga, puede llevarlos a cabo. Vamos a conocerlos un poquito mejor.

      5 ejercicios de escritura terapéutica

      Para empezar, solo necesitamos de un bolígrafo y una hoja de papel. Debemos colocarnos en un lugar donde podamos sentirnos relajados y cómodos, a ser posible lejos del ruido. Si así lo deseamos, es posible añadir algo de música suave que armonice el ambiente.

      Las velas aromáticas y los ambientadores también son una buena recomendación. Tenemos que tratar de estar tranquilos, y a ser posible, solos.

      El diario de las cosas positivas

      Hay mucha gente que desde pequeña lleva un diario. En él se escriben datos curiosos, anécdotas y cosas interesantes que nos hayan pasado (aunque eso no siempre signifique noticias alegres). En este caso, el diario debe servir únicamente para apuntar todo lo positivo que veamos cada día.

      Y no, no es imposible. Tómatelo como un reto: cuando te levantes cada mañana, debes fijarte en todas las cosas buenas que haya a tu alrededor. Ve apuntándolas y por la noche, antes de dormir, léelas. Te asombrará comprobar que la vida no es tan gris como piensas.

      Pon en orden tus ideas

      Coge el bolígrafo y, durante media hora, escribe todo aquello que se te pase por la cabeza. Da igual que sean frases inconexas o sin sentido. También puedes dibujar, hacer listas de cualquier cosa que se te ocurra o apuntar nombres aleatorios.

      Aunque parezca una locura, te servirá para poner en orden tus ideas y para saber cuáles son tus sentimientos más íntimos. Es una buena forma de conocerte un poco más y de ahondar en tu propia psique.

      “Escribir es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos”

      -Alejandra Pizarnik-

      Desahógate

      Si algo te está haciendo sentir mal, escríbelo. Imagina que es una carta dirigida al motivo de tu descontento y desahógate. Expresa todo lo que piensas; tu dolor; tus miedos y tu rabia. Notarás un enorme desahogo y te sentirás mucho mejor cuando acabes.

      Luego, puedes elegir entre quemar la carta o dársela a la persona a quién va dirigida. Solo tú sabes si es buena idea o no: puede que te quites un peso de encima, pero también puede ocurrir lo contrario. Piensa en las consecuencias fríamente antes de actuar.

      Diseña tus sueños

      Redacta en un folio cuáles son tus metas. Seguramente sean muchas, algunas imposibles de visualizar en tu cabeza. Piensa en ellas y pregúntate, ¿de verdad es imposible conseguirlas? ¿No será que tengo miedo a fracasar? ¿Existe alguna alternativa más realista?

      Decidas lo que decidas, solo tú puedes saber hasta dónde estás dispuesto a llegar. Nadie va a juzgarte si fracasas, y de hacerlo, debe darte igual. Diseña la vida que quieres, visualízala y motívate. Motívate para seguir luchando por aquello que deseas, porque es mucho mejor intentarlo y caer, que quedarse siempre con la duda.

      La carta de los días malos

      Habrá días en los que todo lo verás negro. La tontería más insignificante hará que te enfades; discutirás con todo el mundo y pensarás que te has levantado con el pie izquierdo. Para estos malos momentos, procura tener una carta guardada en tu mesilla o en un sitio seguro: la carta de los días malos.

      Para ello, elige un día en el que te sientas muy feliz, y escríbete una carta a ti mismo. Dile a tu otro yo lo orgulloso que estás de él, y todas las cosas buenas que tiene.Posiblemente necesites ese chute de energía positiva cuando tengas el famoso “día malo”, así que mantenla a buen recaudo.

      Los ejercicios de escritura terapéutica son una gran ayuda, especialmente en las épocas en las que no nos sentimos bien o necesitamos un extra de confianza. Nos enseñan a poner orden en nuestros pensamientos y a reciclar los sentimientos; constituyen, en definitiva, un gran apoyo emocional que muchas veces las personas no pueden o no son incapaces de brindarnos.

       

       

      Fuente: http://www.lamenteesmaravillosa.com

      Sueño lúcido: un potencial terapéutico

       

      El potencial terapéutico del sueño lúcido es una de las ramas  que más interés suscita en la comunidad de estudiosos profesionales de este fenómeno de conciencia, a la vez que una de las que menos atención ha recibido.

      (C) Yolanda Jiménez

      Esto es comprensible porque la gente cree que ya en sí mismo acceder al sueño lúcido es suficientemente difícil, y todo va cubierto de un halo mítico y misterioso que no permite tomar en cuenta la siguiente perspectiva: si nuestros miedos o padecimientos psicológicos están hechos de la misma materia que nuestro inconsciente, y a través de los sueños accedemos naturalmente (durante un tercio de nuestra vida) a la experiencia onírica, ¿por qué no permitirnos explorar su potencial terapéutico, incluso por el hecho de que de todas formas vamos a pasar muchos años de nuestra vida durmiendo?

      Robert Waggoner es uno de los expertos en el sueño lúcido que se ha dado a la tarea de analizar este fenómeno con mayor detenimiento. Después de la publicación de su libro Lucid Dreaming: Gateway to the Inner Self, Waggoner comenzó a recibir correspondencia de personas que afirmaban haber superado padecimientos como estrés postraumático o ansiedad extrema utilizando sus sueños lúcidos como zona de pruebas o simulacros para superar los sentimientos destructivos y tomar el control de sus vidas en sus propias manos.

      Según Waggoner, soldados que vuelven de la guerra así como personas que han experimentado terribles dolores físicos (como el trauma de la amputación de un miembro) han encontrado alivio al volver a ponerse en la situación traumática durante el sueño lúcido. Y es que la lucidez onírica no es accidental: va de la mano con la intención del onironauta, intención que debe ser perseguida en la vigilia.

      Así, si alguien desea volver a vivir una situación angustiante para analizar sus reacciones y sentimientos puede hacerlo en la seguridad del sueño lúcido: cosas tan “simples” como reunir el valor para subirse a un vuelo comercial o presentar una tesis de doctorado pueden ser experimentadas sin salir de  nuestra cama.

      El potencial curativo del sueño lúcido es descrito en forma de una larga tirada de preguntas retóricas, a las que por descontado (y con diversos ejemplos contenidos en sus libros), Waggoner responde con un sonoro “sí”:

      “¿Podrías utilizar el sueño lúcido para curar otras enfermedades mentales y emocionales? ¿Podría el sueño lúcido resolver fobias de la vigilia, como el miedo a volar? ¿Podría el sueño lúcido ayudar a un adicto a mantenerse limpio y sobrio? ¿Podría el sueño lúcido resolver el sentimiento de vaga ansiedad de una persona que sufre de ella?”

      A diferencia de aprendizajes tan poco costosos monetariamente como los libros, soñar no cuesta nada y puede ayudarnos a traspasar esos umbrales imaginarios, esas jaulas invisibles en las que nos hemos encerrado a nosotros mismos.

      Fuente: pijamasurf.com

       

      En Terapia Gestalt, trabajamos con los sueños, por medio de representaciones, interpretando diferentes personajes. Se trata de averiguar qué mensaje existencial nos traen los sueños. Reconocerse, en resonancia con partes de uno mismo. Encontrar un sentido  y descifrar el contenido.

      Si te interesa este trabajo terapéutico, puedes dejarme un comentario (arriba a la izquierda), con tu email y te contactaré.

      Yolanda Jiménez. Terapeuta

       

      Imagina … Haz. Para tí, ser de luz, para hoy

       

      Imagina que hoy es un día amable. El tibio sol invernal calienta tu bella cara. Luces una sonrisa. Gorriones revoltosos juguetean entre los árboles. Recibes noticias de amig@s que extrañas. Una brisa suave te envuelve de caricia. Respiras tranquilo, abres tu corazón, recibes amor, emites amor. Sientes la vida en tus moléculas. Ríos energéticos recorren tu cuerpo. Corrientes de adrenalina viajan tersando tu piel. Presencia de mandarina colorea tu horizonte y exóticos sabores bailan en tu paladar… Haces todo con la consciencia de hacerlo, con la seguridad del momento presente, con el aplomo de la coherencia…Quizá algo cambie en tu vida…Quizá, imagina…Quizá, hazlo!

       

       

      “Rameau: Les Boréades / Act 4 – Entrée de Polymnie (Live At Theatre, Salle Molière, Poissy / 2003)”, de Les Musiciens du Louvre

       

       

      Yolanda Jiménez

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