Poema sin titulo

 

(c) Juan Peláez

El corazón elige

y no hay remedio.

 

Es una flecha ciega

de avidez imparable

que elige trayectoria

y no atiende a consejos.

 

Ni busca conveniencia

ni se ajusta a la norma.

(c) Yolanda Jiménez

No reprime sus ansias

ni acepta cualquier cuerpo.

 

Es la sangre llamando a su deseo.

Es el instinto vivo, codicioso y dispuesto

con la voracidad del amor incierto.

 

El corazón elige.

No se puede hacer nada contra eso.

 

 

María José Gómez Sánchez-Romate. Piel transitada

 

 

 

 

Una tarde de erotismo y poesía

 

Febrero cargado de erotismo entibia de sol la tarde del viernes. En el saloncito abovedado el té caliente nos espera. El entusiasmo de compartir adorna mi sonrisa, mientras llegan los asistentes a mi taller. Veo el brillo de sus ojos,  la timidez transparente, la luz de la ilusión, el calor de mis amigos, la dulzura de sus manos, el cariño de sus abrazos.

Con la parsimonia del fuego, acogemos nuestros sentires, viajamos por nuestro cuerpo, entramos en nuestro erotismo vestido de poesía.

He tenido la fortuna de facilitar un taller sobre Erotismo y poesía. Compartir con los asistentes y participar del caudal de creatividad y belleza que desplegamos.  Aquí comparto un poema colectivo surgido al calor de la entrega de tod@s los participantes. Gracias a ellos, al erotismo, a la poesía. Y al lugar qu nos cobijó, Los placees de Lola y sus magnifico equipo humano.

 

Erotizados de poesía

 

Yolanda Jiménez: dibujo a pastel

Cascada de caudal,

derramas arañas neuronales,

en la erótica del silencio.

Llueve y el aroma a monte y madreselva

se hace ácido en mis labios.

Embriagadas mis pupilas de ti,

vibran mis texturas.

Deseo tus caricias, abrazame, bailemos;

El manantial de tu boca es mi espejismo.

El paseo por lo erótico

¿es más erótico que tú?

Tu sexo me sostiene con el arnés de tu alma;

soy calor, no cuerpo.

Aromas viscosos resbalan de sexo

y descubro tu adentro.

 

Poetas: Diego Torrijos. Andrea Vidal. Ernesto Pentón. Mariano Velázquez. Patricia Gutiérrez. Yolanda Jiménez.

“E-ro-tis-mo” y poesía. Facilitado por Yolanda Jiménez  en Los placeres de Lola.

Esencia

 

(C) Yolanda Jiménez

“Aunque obtuviera la fortuna

y aunque alcanzase la gloria,

experimentaría seguramente

la impresión de haber perdido la mía

si dejara un solo día de contemplar el universo”

 

-Margueritte Yourcenar – Peregrino y extranjera.

Unicornio… de poesía

 

Unicornio

Si se me apareciera ahora,

entre sueños,

con su mirada eterna,

yo no sabría qué hacer

con mi alma finita y estrujada.

si me invitara él ahora a cabalgar

en la pureza del mundo,

yo no sabría qué llevar

entre tantos harapos de vida.

A pesar de todo,

me gustaría acercarme

a su cuerno dorado algún día.

Desnudo de tiempo.

Desnudo de mi.

 

-Ernesto Pentón. “Memorias del otro lado del mar” –

(C) Yolanda Jiménez: acuarela sobre papel

La ausencia de juicio favorece la liberación del trauma

 

“Los traumas se liberan si son escuchados sin juicio”

Mike Boxhall es un terapeuta craneosacral con una sensibilidad exquisita y una inmensa sabiduría. Sus manos sanan en lo más profundo.

ENTREVISTA A MIKE BOXHALL

Por: Silvia Díez

    Sus manos son tan grandes en la realidad como poderosas cuando se posan sobre sus pacientes. A través de ellas asegura poder escuchar el alma de las personas que, según nos cuenta, se expresa siempre en el cuerpo de estas. Y la escucha profunda las transforma.

    Mike Boxhall, psicoterapeuta y terapeuta craneosacral británico con una amplia trayectoria, expresidente de la Craniosacral Therapy Association (CTSA) del Reino Unido, hace 15 años que pasa la mayor parte del tiempo viajando por Estados Unidos, Sudamérica y Europa para enseñar su particular técnica de contacto a terapeutas craneosacrales.

    Una forma de trabajar que llenó durante años su consulta de parejas que buscaban resolver su infertidad y que lo ha convertido en «abuelo» de más de cincuenta niños.

    Mike Boxhall, psicoterapeuta y terapeuta craneosacral

    Dibujo: Vicente Ruiz

    Su técnica se enraiza en la terapia craneosacral, un método desarrollado por el doctor estadounidense Andrew Taylor Still, que descubrió que los huesos del cráneo, el cerebro, la médula espinal y las meninges están conectados con el sacro y en todos ellos existe un movimiento rítmico impulsado por el fluido cerebroespinal. Este ritmo expresa los desequilibrios del organismo.

    Pero Mike Boxhall, que se nutre también del psiquiatra Carl Gustav Jung y se asienta en el budismo, después de años de práctica ha llegado a sus propias conclusiones sobre la vida, la enfermedad y los misterios que las conforman.

    —¿Cómo se define?
    —Me gusta verme a mí mismo como un puente entre la ciencia y la sabiduría ancestral. Soy psicoterapeuta y terapeuta craneosacral; es decir, trabajo con la mente y con el cuerpo. Soy también el puente entre ambos y me gusta contribuir a que las personas descubran e integren la espiritualidad en su cuerpo.

    Se habla mucho de espiritualidad sin tener en cuenta que cualquier experiencia espiritual tiene lugar en el cuerpo y corresponde a una sensación. La espiritualidad es ante todo una experiencia sensorial, de lo contrario estaríamos ante un concepto, hablaríamos de ella, pero sin saber realmente qué es.

    —Y este asentamiento de la espiritualidad que usted propicia, ¿es realmente sanador?
    —La sanación tanto del cuerpo como de la mente y el alma es el resultado de la completa aceptación, lo más fácil y lo más difícil a la hora de vivir. Lo digo muy a menudo: no hay ningún sitio al que se tenga que ir, todo está en su sitio, solo tenemos que despertar. Buscando la felicidad, nos alejamos de ella.

    Solo hace falta presencia y quietud. La quietud es un estado en el que somos conscientes de lo que está ocurriendo sin dejarnos atrapar por ello ni apegarnos. Lo que yo facilito es que las personas entren en contacto consigo mismas y vean quiénes son, de dónde proceden…

    Y en el núcleo de mi trabajo está la integración de los principios femenino y masculino, tal y como fueron definidos por Jung. No estoy hablando de géneros. Lo femenino y lo masculino solo pueden ser integrados mediante la confianza.

    Se dice que el pensar es masculino y la intuición es femenina. El mundo en todos los ámbitos –y también en la medicina– tiene exceso de masculino y ha ido suprimiendo lo femenino. En estas condiciones nunca podremos sentirnos ni completos ni equilibrados.

    El trabajo espiritual significa también para mí reequilibrar estos dos principios y regresar a la sensación de plenitud.

    “Todo parece conducir hacia una misma dirección: honrar el corazón, cuya máxima expresión es la confianza y no la búsqueda”.

    —¿Y cómo podemos recuperar el equilibrio; es decir, recuperar nuestro aspecto femenino?
    —Se trata básicamente de rendirse, de entregarse. Se trata de abandonar los procesos que tienen lugar en la cabeza para permitir que emerja la Inteligencia con mayúsculas, una Inteligencia localizada en el corazón.

    Es aprender a funcionar con el corazón, que es la fuente de sabiduría auténtica –sofía en griego–, acompañados por el cerebro, pero de una forma más equilibrada. Actualmente los científicos cuestionan la soberanía del cerebro y son muchos los que aseguran que es el corazón quien nos dirige.

    Todo parece conducir hacia una misma dirección: honrar el corazón, cuya máxima expresión es la confianza y no la búsqueda. Cuanto más dejamos ir, más cerca estamos de la Inteligencia misma, que es la fuente del universo.

    —¿Y esto es la salud?
    —Absolutamente. Mi trabajo es un viaje emprendido entre dos o más personas a un nivel del ser donde no hay enfermedad. Cuanto más capaces somos de rendirnos, de deshacernos de corazas y de aceptar lo que somos, más cerca estamos de la fuente de Todo.

    Y al visitar o tocar este sitio tan profundo, entonces, según mi experiencia, es posible regresar a tu vida cotidiana sin que vuelvan tus patologías contigo. Es un renacimiento en el presente porque descubres una dimensión más profunda de ti, tu esencia, lo que eres en realidad.

    Y para mí en eso consiste el trabajo espiritual: no se trata de ir en busca de un objeto, sino de recuperar el sujeto que eres.

    —Uno de sus lemas, y algo que repite a sus alumnos, es: “Deja que el trabajo haga el trabajo”.
    —Sí. La mayoría del conocimiento acaba siendo una limitación. Así que yo regreso al “no sé”. Los científicos aseguran que el 90% de nuestras patologías surgen del estrés, que toma forma a nivel físico y psicológico. Después alguien viene, lo etiqueta y acaba tratando la etiqueta, olvidándose de la persona.

    Embarcarse en una travesía espiritual significa entrar en lo desconocido y en lo ilimitado, y eso puede asustar porque no sabemos lo que estamos haciendo. Es lo que enseño a mis alumnos: ningún objetivo, y aprender a confiar en el proceso. Si supieras a dónde vas ya sería una limitación.

    Muestro que me puedo dejar ir, y ¿qué es lo que suelto? Mis limitaciones. Mi pequeño “yo” para acercarme a lo infinito. No hay éxito ni fracaso, no hay copas de plata, solo hay aprendizaje y expansión de la conciencia.

    —¿Y cuál es, en concreto, el papel de la terapia craneosacral en este trabajo espiritual?

    Dibujo: Vicente Ruiz

    —La terapia craneosacral es una forma muy bella de entrar en contacto y de establecer una primera conexión con el cuerpo, pero después voy más allá y me digo: “No sé. Yo confío”. Y allí empiezan a suceder cosas…

    Pongamos que trabajo ahora con Diana, que está aquí con nosotros. Estaría en contacto físico con ella, pero mis manos no son emisoras, sino que simplemente reciben a la persona. Las dos grandes necesidades de un ser humano son ser sostenido y ser escuchado. Y casi nunca las tenemos cubiertas.

    Mi trabajo simbólico se basa en sostener y escuchar a la persona a través de mis manos.

    —¿Es importante colocar las manos en el sitio adecuado?
    —No es relevante el lugar donde se colocan las manos en el cuerpo de la persona porque no trato órganos ni partes, sino que sostengo el Ser.

    Y a medida que ese Ser se siente escuchado, sin ser juzgado ni analizado –lo que en muchas ocasiones es algo extraordinario para él–, entonces empieza a confiar en que está bien tal como es y puede encontrar el coraje suficiente para adentrarse de forma profunda en su sufrimiento.

    El paciente confía en que va a seguir siendo sostenido aunque visite sus lugares más oscuros y se permite a sí mismo explorarlos. Lo mágico es que esos traumas enterrados durante años, ahora escuchados y recibidos sin juicio, se sueltan, aquello contra lo que se han pasado la vida reaccionando de pronto desaparece por el simple hecho de ser atendido.

    —Se puede decir que el cuerpo le cuenta su historia…
    —No sé cuál es la historia porque esto sería una limitación. Lo que sepa siempre será una limitación en el proceso. Lo importante es lo que siente la otra persona, el paciente. Yo animo a mis alumnos a crear las condiciones para que el paciente se empodere y tome conciencia de sus patrones habituales de comportamiento. Pero incluso bajo esas condiciones hay historias.

    Una mujer que estoy tratando actualmente tenía unos cuatro años cuando cogió el teléfono tal y como cogen las niñas el teléfono a esa edad, descolgando rápidamente y diciendo: “Hola”. Entonces una voz le dijo: “Deberías ir a buscar a tu madre porque tu padre ha sido asesinado”.

    A lo largo de los años siguientes fue perdiendo audición gradualmente y ahora está totalmente sorda. Limitó su escucha debido a este episodio. Estoy ahora trabajando con ella y espero que también, de forma gradual, vaya mejorando, pero ya veremos.

    —¿Qué es lo que nos enferma?
    —Creo que en buena medida tiene que ver con no estar presentes y estar atados a asuntos no digeridos que continúan fermentando dentro de nosotros. La tendencia a castigarnos cuando no somos perfectos, una energía que nos mantiene atrapados en la insatisfacción.

    Y el cuerpo encuentra la manera de expresar su descontento, su sufrimiento o el trauma vivido, que puede no ser propio sino de los padres y también puede afectarnos. La solución pasa por regresar al presente, donde la causa de este sufrimiento ya no existe, y responsabilizarse en lugar de seguir en el papel de víctimas.

    En ese momento de consciencia presente se encuentra la posibilidad de abrir una puerta para soltar lo que nos atormenta. Simplemente expandiendo la conciencia se observa la transformación de las personas.

    A sus 85 años, Mike Boxhall irradia energía. Lleva 45 años como terapeuta craneosacral y psicoterapeuta, pero antes fue empresario, militar y plantador de caucho. El acercamiento al budismo y la psicología de Jung cambió su vida. Ahora busca crear un modelo coherente de terapia corporal que integre mente y cuerpo. Entre sus libros destacan Conversaciones en quietud (Ed. Advaitia, 2015), y La silla vacía (Ed. El grano de mostaza, 2012).

     

    Por: Silvia Díez

     

      Blacha, un lugar habitado de poesía

       

      Tarde de verano. Curiosidad. Ganas de compartir… Y la magia de la poesía desborda de creatividad los rigores veraniegos de cosechas y rastrojos.

      Mi libro “De mi cuerpo habitado” en su viaje de expansión, llega a Blacha. Allí, arropados por el aplomo de un  entorno conocido, un grupo de personas abrimos nuestras almas al encuentro. Una doble mirada hacia adentro, con uno mismo y hacia afuera, buscando la comunicación con los otros.

      El proceso creativo es un proceso interior; allí es donde el poeta se sincera con su esencia, se reconoce. Y desde ese lugar profundo se abre la vía para expresar, para alumbrar versos, sensaciones, deseos, fantasías, sueños.

      (C) Yolanda Jiménez

      El ambiente de calidez que construimos nos abrió las puertas del abismo: un escenario donde experimentar y exponer el alma creativo que todos llevamos dentro. A partir de la lectura de algunos de mis poemas, conversamos con libertad y nos lanzamos a la apasionante aventura de mezclar letras, inventar palabras y jugar a versos. El resultado sorprendente, quedo impregnado de tintas y belleza.

      Gracias a tod@s los que allí estuvimos bailando las danzas sutiles de la poesía.

      Recojo aquí algunos poemas colectivos, surgidos con la ilusión de un momento. Ellos, los participantes, vosotros que os atrevisteis a crear y expresar, sois los porotagonistas hoy en este espacio.

       

      POEMA Nº 1

      Tu alma se expande en abanico multicolor;

      paleta de juguete en el jardín

      que emana el aroma de tu presencia,

      amor y arte.

      vida que nace desde lo más profundo de mi alma

       

      POEMA Nº 2

      El río de tus ojos me enamora.

      El río y su sonido, la luz y su manto

      de flores y alegrías.

      Queda la tarde roja

      que rodea el crepúsculo

       

      (C) Yolanda Jiménez

      Dibujo: Yolanda Jiménez

      POEMA Nº 3

      Bello tu torso desnudo de primavera.

      Verde de luz y colores,

      municipio de vida

      y alegria de una tarde con amigos .

      Sentimientos de belleza iluminan tu camino,

      que recorro sin saber donde me lleva.

      Asciendo por la vereda tortuosa que conduce a la cima de tu ser.

      Desde las colinas hacia el valle verde

      como el color de tus ojos.

       

      POEMA Nº 4:

      La luz de tus ojos ilumina mi mundo.

      Mundo de desigualdades, de personas que sufren.

      Tierra que tanto me gustas, alivias mi soledad,

      acompañas el camino de mi vida

      encarnada en tu cuerpo femenino

       

      POEMA Nº 5

      Fotografía: Yolanda Jiménez

      Rosas y penas en tu ausencia,

      ineludible inesperanza, caballerosa de la vida.

      Vida: me dueles, me renaces y pasas.

      Todo alrededor de mi y de ti,

      gira la brisa que acaricia mi piel;

      luz que ilumina tu rostro cada mañana

       

      “De mi cuerpo habitado” se puede encontrar en Bubok:  https://www.bubok.es/libros/256468/De-mi-cuerpo-habitado.

       

       

       

      Poemas sorprendentes en la tarde de Cuidad Real…desde “Mi cuerpo habitado”

       

      El sol aprieta, el fútbol reclama y la poesía emerge con la sorprendente creatividad de un grupo de personas entregadas a compartir. Desde el fondo de la librería La Madriguera, de Ciudad Real, nacen los ecos de poemas improvisados. Allí presento mi libro de poemas “De mi cuerpo habitado”. Interactuamos la calidez del ambiente y propuse algunas dinámicas de creación poética. El resultado  son estos poemas, surgidos de la creatividad de los asistentes, a partir de la lectura de uno de  mis poemas, titulado “Primer encuentro” :

       

      Poema colectivo:

      (C) Yolanda Jiménez. Dibujo sobre papel

      “La tarde es calurosa y yo estoy alegre.

      Voy por el campo con mi bicicleta,

      vehículo tan practico,

      que soy en cuanto al verso.

      Verso que remueve mi cerebro

      necesitado de calma

      ante fabulosos filibusteros

      de paralepípedas formas.

      Un círculo vicioso

      perfecto, perfecto.

      Hoy será el día perfecto”

       

      Poemas individuales:

       

      (C) Yolanda Jiménez. Lápiz sobre papel

      “Amable ternura

      contenida en tus pupilas.

      Un manantial de luz

      sobre tu paleta

      de sostenidos susurros”

        – Vicente Ruiz –

       

      “Amable sonrisa

      Que vierte al manantial verde

      Del abismo de tus pupilas.

      Con fuerte timón cubre las oquedades

      Con caricias y con sueños.”

        -Ana Trujillo –

       

      “Amable invitado,

       

      de vaivenes inesperados

      en el abismo grisáceo,

      manantial y despertares.”

        -Alberto Domínguez –

       

      (C) Yolanda Jiménez. Fotografía

      “A veces tus miradas

      Te llevan al abismo.

      Quisiera ser invisible

      Y escaparme con los ángeles

      Almas amables.”

        -Consuelo Hortal –

       

      “Invisible mujer ahora,

      nos encontramos en el lago

      que engrandece nuestro espíritu,

      sobre las barcas de paseo

      en el parque del Retiro.”-

        -Matilde Peñalta –

      (C) Yolanda Jiménez. Fotografía

      “Tarde amable

      vestida de sonrisas.

      En un instante

      nos encontramos;

      hombre y mujer.

      Pintamos caricias

      de ternura deseada.”

        -Manuel Mejía –

       

      (C) Yolanda Jiménez. Fotografía

      “Amable primavera,

      ante tu sonrisa

      son tus pupilas manantial,

      también abismo grisáceo.

      Como dos veleros azules

      Navegamos bajo una luna

      de ternura abrazados.”

         -Arsenio Ruiz –

       

       

       

       

       

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