Apertura…

 

Cuando las personas han experimentado un gran dolor ya no necesitan tanto la coraza del yo para defenderse. ¿Para qué, si ya fueron heridas? Pueden quitarse la  armadura y convertirse en personas más abiertas, confiadas y confiables para los demás. De manera que en las heridas asumidas radica la posibilidad de soltar las corazas que se mostraron inútiles y volvernos desnudos y abiertos de nuevo, como niños vibrantes con la vida. Cuando el pequeño yo, no logra gobernar su pequeña nave y se rinde, recibe el regalo de un dicha desconocida.

Joan Garriga
Del libro “Vivir en el Alma”

No corras, ve despacio. Un poema para hoy

No corras. Ve despacio

¡No corras. Ve despacio,
que donde tienes que ir
es a ti solo!

¡Ve despacio, no corras,
que el niño de tu yo, recién nacido
eterno,
no te puede seguir!

Si vas deprisa,
el tiempo volará ante ti, como una
mariposilla esquiva.

Si vas despacio,
el tiempo irá detras de ti,
como un buey manso.

 

Juan Ramón Jiménez, Eternidades 1918 poema (XXXVI)

Juan Ramón Jiménez, poeta español y ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, nos invita reflexionar sobre esto.

El tiempo no se detiene

El tiempo no se detiene
La vida es una tarea que nos trajimos para hacer en casa.
Cuando uno mira… ya son las seis de la tarde; cuando uno mira… ya es viernes; cuando uno mira… ya se termino el mes,  cuando uno mira… ya se terminó el año; cuando uno mira… ¡ya se pasaron 30 o 30 años!
Cuando uno mira… ya no sabemos más por donde andan nuestros amigos.
Cuando uno mira… perdimos al amor de nuestra vida y ahora, es tarde ya para volver atrás.
No dejes de hacer algo que te gusta por falta de tiempo. No dejes de tener alguien a tu lado, porque tus hijos pronto no serán tuyos, y tendrás que hacer algo con ése tiempo que resta en donde lo único que vamos a extrañar será el espacio que sólo se puede disfrutar con los amigos de siempre. Ese tiempo que, lamentablemente, no vuelve jamás…
Es preciso eliminar “El DESPUES”….

Fotografía: Yolanda Jiménez

Después te llamo.
Después lo hago.
Después lo digo.
Después yo cambio.
Dejamos todo para Después como si el Después fuese lo mejor….

Por qué no entendemos que…
Después el café se enfría,
Después la prioridad cambia,
Después el encanto se pierde,
Después, temprano se convierte en tarde,
Después la añoranza pasa,
Después las cosas cambian,
Después los hijos crecen,
Después la gente envejece,
Después el día es noche,
Después la vida se acaba.

No dejes nada para Después,
porque en la espera del Después,
tú puedes perder los mejores momentos,
las mejores experiencias,
los mejores amigos,
los mayores amores.
El Después puede ser tarde.
El día es hoy.
YA NO ESTAMOS EN EDAD DE POSPONER NADA.

Ojala tengas tiempo para leer y  compartir este mensaje…. o sino déjalo para “Después”

 

Viaje de vuelta: del abismo a la salud. Mi acompañamiento (II)

 

Una mano inquieta busca el contacto del móvil. Apresurada, reviso la pantalla. No hay llamadas. Es una buena señal. Las horas nocturnas transcurridas te habrán acogido en un abrazo homeostático. Despierta la ciudad somnolienta. Un tibio sol acaricia mis mejillas enrojecidas. Regalo de primavera en el calendario festivo. Las calles desiertas invitan al silencio. Regreso al lugar que nos separa. A las 12 horas me tendré noticias de ti. Ansiadas noticias que tensan mi espera. Miro a los otros esperantes. Compartimos una causa común. Esperamos noticias de familiares. Esperamos con esperanza. Nombres, apellidos. El reloj corre. El tiempo se para. La tensión aumenta. Mi estómago es una espiral dentada. Me perfora los adentros. Mi soledad, ahora  acompañada, permanece sola.

Tú mejoras. Un tímido destello de luz asoma a tus ojos. Te van a  trasladar “a planta”; en el argot hospitalario, significa que te acercas al equilibrio. Inicias un ascenso lento, pausado. Las horas marcan el paso del tiempo: mañana, tarde, noche. Tu energía limitada. La palabra “ayuda” es un espejismo costoso de digerir. Denostada en un sociedad que sobredimensiona  la independencia, el individualismo, la autosuficiencia…Ilusiones de humo para continuar la espiral del sistema.

Reconocerse, permitirse, aceptar, aprender a pedir,  es un ejercicio costoso. Un trabajo personal que nos acerca a nuestra esencia. Me veo reflejada. Hago un repaso rápido por situaciones propias. El esfuerzo de pedir ayuda, de aceptar la vulnerabilidad, de mostrarse. ¿Qué hay detrás?, ¿Emoción contenida?, ¿Miedo al juicio?… “Cuando aparezca el miedo optaré  por entrar el él. El miedo es algo muy primitivo. Es importante buscar un lugar propio donde encontrarme segura”. Si me veo como la mujer adulta que soy,  puedo protegerme y defenderme.

 

Tú reconquistas tus fuerzas al ritmo que transcurren los días. Cada cable liberado, cada anexo desechado, son batallas ganadas. Bromeamos: tu mejoría  contrasta con la paradoja de mis ojeras crecientes. Me reconforta la leve sonrisa que embellece tu rostro.

Una tristeza antigua me escuece en las mejillas; disfrazada de cansancio se asoma a mi sentir. Cuando estamos tristes es porque estamos procesando algo. Cuando lloramos, estamos conectando. Hay algo que me ha sucedido, que tiene que recolocarse

¿Qué guardo detrás de tantas emociones? ¿Puedo ver de dónde viene? Miro atrás. Procesos interrumpidos. El dolor de un rechazo. Una pérdida ambigua. Un abandono improvisado. Palabras no dichas. Obligados silencios. Un duelo incierto. Una digestión indigesta… Se despierta un dolor dormido que me recuerda donde estoy: en la trinchera de mis cuarenta y algunos;  con prismáticos de aprendizaje. Con filtro de conciencia. Quedarme postrada entre mente y cuerpo, es quedarme en la tristeza. Las cosas, cuando terminan se reestructuran y son diferentes.

Estamos inmersos en un juego que nos juega. No se parte de un objetivo. Ese es el poder presente.

 

Henchida de agradecimiento, abrazo tu presencia.

Tú mejoras y eso me basta hoy.

 

 

Yolanda Jiménez. Abril 2017

 

Anestesiarte frente al dolor es renunciar al amor

 

Aunque el sufrimiento y el dolor no son lo mismo, intentamos evitar ambas experiencias. Sin embargo, evitar el dolor no es una buena idea, ya que es un proceso natural por el que tenemos que pasar ante situaciones que nos entristecen o nos causan malestar. Todos, en algún momento, hemos pasado por el sufrimiento y lo hemos alimentado, cuando lo único que teníamos que hacer para deshacernos de él era entregarnos al dolor durante el tiempo que necesitábamos.

El dolor nos sirve para crecer y desarrollarnos, y el sufrimiento para estancarnos. Por eso es importante diferenciar uno de otro. Puesto que entrar en el dolor supone vivenciar la experiencia, sentir la emoción, para finalmente dejarla ir y liberarla de forma natural.
Mujer estancada en el agua

El sufrimiento aparece con la negación del dolor y con el distanciamiento emocional. Impedimos que nuestra herida pueda curarse y cicatrizar, nos estancamos convirtiendo nuestro dolor en un sufrimiento innecesario. Darnos permiso para sentir el dolor, sin recrearnos necesariamente en él, nos permite afrontar la experiencia y seguir avanzando, además de impedir que nos estanquemos en el sufrimiento.

 

Hay momentos por los que pasamos que han podido resultar tan dolorosos, que han hecho que desarrollemos un mecanismo especializado para desconectarnos de nuestra emoción, de nuestro cuerpo, y enfriarnos para evitar entrar donde ya sufrimos. Esto puede llegar incluso a la disociación, cuando no somos capaces de aceptar la realidad por el impacto emocional que nos supone.

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Cuando existe la posibilidad de que se produzca una situación desagradable parecida a la que tenemos archivada en nuestro historial de experiencias, nuestro sistema de supervivencia nos protege. En la trastienda de esa protección artificial se esconden nuestros miedos más angustiosos, como el temor al abandono, a la soledad y al rechazo.

Esta evitación y enfriamiento a experimentar ciertas situaciones que nos ponen en alerta, pueden estar determinando nuestras vidas:

  • Evitando el riesgo que supone amar.
  • La inseguridad de confiar en quienes están a nuestro alrededor.
  • Relacionarnos con precaución quedándonos en la superficialidad.
  • Mantener relaciones en las que principalmente nos mueve el interés, de lo que podemos conseguir de las personas, utilizándolas como instrumentos para nuestros fines.
  • Crearnos un universo hostil, en el que reina la supervivencia y la competitividad.
  • Falta de confianza en sí mismo: complaciendo, buscando el reconocimiento y evitando expresar las propias necesidades.

 

Fuente: La mente es maravillosa

Publicado en: utopico.co

 

Soy libre cuando…

 

Cuando mis pensamientos vuelan y llegan hasta los tuyos, soy libre.

Cuando una caricia mía se escapa y sientes que te rozo, soy libre.

Cuando lo que pienso puede plasmarse en las notas de mi alma, y te enteras, soy libre.

Cuando mis pies dan pasos hacia tí, sin tener que explicarlos, soy libre.

amar-libre

Cuando el sentimiento fluye como agua del río, desbordándose, soy libre.

Cuando una palabra sale de mi boca diciendo te quiero y no puedo tenerla, soy libre.

Cuando mis versos te describen y la poesía se hace realidad, soy libre.

Cuando el amanecer llega y con él las ganas de que despiertes, soy libre.

Cuando tu presencia me rodea, mientras corro en mis pensamientos, soy libre.

Cuando en caída libre o al borde del precipicio tu mano me sostiene, soy libre.

Cuando miro el cielo inmenso, y su grandeza me recuerda lo que siento, soy libre.

Cuando un beso mío, traspasa tus pensamientos, lo sientes… soy libre.

Cuando el atardecer llega como el preámbulo de lo que viene, soy libre.

Cuando las estrellas titilan y su luz muestra el camino para seguirte, soy libre.

Cuando en las páginas de un libro, se va contando la historia de lo que siento, soy libre.

Cuando tus ojos acarician mis letras y me descubres, soy libre.

La libertad no solo tiene que ver con extender las alas y volar, sino además, con la posibilidad de aterrizar donde el corazón quiera.  No es ir de un lado a otro sin rumbo fijo, sino más bien poder escoger hasta dónde queremos llegar y sobre todo estar dispuestos a quedarnos allí.  La libertad la ejerzo cada vez que te pienso, porque eso es algo que nadie me puede quitar…

Por: Wilda Castillo

Publicado en su interesante blog: escriboloquesientoypienso.wordpress.com

 

Sexualidad: una dimensión erótica desde lo sutil de un taller experiencial

 

Madrid. Tarde de sábado. Un grupo de personas curiosas. Dos facilitadoras. Un tema: “Tu sexualidad y tu sensualidad”. Somos todos los ingredientes para una experiencia sorpresivaflores

La sola presencia de los que allí nos reunimos fue un potente soporte desde el que partimos hacia un viaje  de sensaciones, de emociones, de sentir, de acoger todo lo que nos surgió. Allí pudimos experimentar la potencia de la propia sexualidad desde  la profundidad de una conexión íntima, hasta la extensión de compartir con libertad. Desde lo más sutil del olfato de aromas sugerentes, hasta la suavidad de texturas de caricias o interacciones espontáneas. Desde el respeto profundo hasta la complicidad expresada. Desde un estar de apertura hasta las risas alegres. Explosiones de energía llenaron el espacio de calidez. Surgió la magia de una plenitud compartida.

Gracias a tod@s los que compartimos esta experiencia tan bella. Por hacerla posible. Por  estar. Por ser.

Yolanda Jiménez

 

 

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