Una mujer independiente: Gusta y se asustan

 

Una mujer independiente goza de  su camino, trabaja en su crecimiento, en su autoestima, en sus relaciones con los demás. Es un ser consciente que se cuida y cuida a los otros desde una perspectiva holística. Se hace responsable de sus asuntos  y gestiona su independencia emocional desde la coherencia consigo misma. Es un camino no exento de vunerabilidad, incluso de dolor. Como parte de la vida, acepta su sombra y las sombras de los demás.

Una mujer independiente es una mujer apasionada. Se entrega. Ama profundamente. Da. Ofrece su corazón. Es generosa en sus afectos sin exigir nada a cambio. Se siente libre en el darse y en el recibir. Cree en la entrega y en la honestidad de los demás. Cree en los otros porque está segura de ella.  

Una mujer independiente gusta, es deseada y comparte con toda la intensidad de su corazón, de su sensualidad, de su sexualidad, de su fuerza primigenia de mujer ancestral…Pero a veces, muchas veces, esos “otros” se asustan. No pueden sostener por mucho tiempo el regalo de encontrase con una mujer así. Se marchan. Desaparecen sin explicaciones. Se establecen con otro prototipo de mujer. Con el tipo opuesto del que querían huir. La mujer independiente es sensible. Sufre con  cada abandono. Siente incomprensión. Se hace preguntas. Tiene la capacidad de romperse y  recomponerse, de aprender, de situarse en diferentes perspectivas, de continuar su camino, de abrirse a nuevas experiencias y volver a empezar. Volver a pasar por los mismos puntos, pero trazando recorridos nuevos. Sonríe. Cree en nuevas oportunidades, en nuevos encuentros. Una mujer independiente lleva sus cicatrices con la dignidad de una vida intensa…

A continuación comparto un artículo sobre este tema que encontré en la página: elvasomediolleno.guru , que me invitó a esta reflexión:

 

 

“Hay muchas razones por las que las mujeres independientes destacan entre las demás, son personas determinadas, opinadas, cómodas consigo mismas y únicas en su especie. Hay algo acerca estas mujeres que genera respeto y admiración a los demás, pero ¿por qué a todos les gusta una mujer independiente?”

1. Porque no necesita pedir permiso.

Una mujer independiente no necesita que alguien le diga que está bien. Tiene su propio set de reglas, las cuales ha escrito con su propia pluma. Era el tipo de chica que llevaba todos los proyectos escolares a otro nivel, que practicaba el deporte que quería, no el que era esperado para ella, la chica que tenía más amigos hombres que mujeres y no sentía que tenía que dar explicaciones, la clase de chica que al crecer desarrolló su propio look y no se interesó demasiado en la opinión de los demás al respecto y la clase de chica que sigue su instinto para tomar decisiones, no la corriente. ¿Por qué las personas respetan a este tipo de mujer? Porque no sólo no le teme a “meterse en problemas”, sino porque está por sobre las convenciones sociales y elige ser quien es a diario.  

2. Porque no le teme a tener una opinión.

Una mujer independiente tiene un pensamiento independiente. Tiene la libertad más poderosa de todas, la libertad de pensamiento. Y ten claro que ella no teme expresar su perspectiva novedosa sobre las cosas, ni su punto de vista. Ella no puede ni será lavada de cerebro para pensar, sentir o actuar de una manera determinada, especialmente si se trata sobre algo que a ella le importa mucho. Esta mujer tiene la genética de una revolucionaria y su moral es inquebrantable.

3. Porque no necesita que la valides.

Como dijo la divina mujer independiente, Mohadesa Najumi dijo una vez: “La mujer que no requiere de la validación de alguien más es la mujer más temida del planeta.”

¿Qué será lo de esa declaración que me recuerda tanto a tantas mujeres independientes que conozco y admiro?

La confianza de una mujer independiente no depende de otros, viene de un lugar más poderoso y estable que eso: desde ella misma. Cuando tu autoestima es absolutamente tuya y no depende de cumplidos superficiales o de la validación de otros, entonces la confianza es real. No se debilita ni cambia con los ánimos de aquellos que le rodean, y eso es algo que las personas respetan mucho.

4. Porque no teme sentir orgullo por sus logros.

Una mujer independiente no se oculta tras la máscara de la falsa modestia. No va a doblarse de brazos y fingir que no está orgullosa de ella misma por lograr algo increíble.

¿Por qué la sociedad tiende a empujar a las mujeres a que no reconozcan sus propios logros? Cuando a una mujer independiente se le da un cumplido, ella en vez de decir “no fue nada” dice, “gracias” y se muestra feliz por lo que le estés felicitando.

Una mujer independiente es ferozmente honesta, y fingir como que no estuviera orgullosa de ella misma sería mentir, que es lejos el peor atributo que puede tener una persona.

5. Porque ella no se intimida, es intimidante.

Una mujer independiente no se siente intimidada por la jerarquía. Ella sabe que puede defenderse en cualquier territorio, y que no hay absolutamente ninguna razón por la que sentirse intimidada, al menos de que se encuentre frente a una amenaza física.

En cambio, ella es vista como una criatura altamente intimidante, especialmente para aquellos que intentan lograr cosas a través de la manipulación o por trucos básicos. No intimida por que sea agresiva, al contrario, intimida porque es consecuente en lo que dice y hace y porque no le hace falta recurrir a mentiras, violencia ni manipulaciones para lograr lo que quiere ni para dar su opinión.

Una mujer independiente reconoce de inmediato a una persona que intenta ganarse el respeto de los demás a través de medios negativos, ella sabe que la real autoridad se logra mediante el respeto y no a través de palabras agresivas ni actos mal intencionados.

6. Porque es autosuficiente.

A todos les gusta una mujer independiente porque se gana el respeto de las demás personas porque realmente no depende de nadie y es autosuficiente. Nuestra sociedad tiende a atemorizar a las mujeres a pensar que no son capaces de valerse por ellas mismas, pero está completamente equivocada. Las mujeres independientes han demostrado que todas las mujeres tienen la capacidad de valerse por sí mismas, que no necesitan a un hombre al lado para hacer lo que desean ni para sentirse realizadas. Las mujeres independientes tienen la misma necesidad de afecto que cualquier mujer, sólo que no necesita afecto para sostenerse.

La parte hermosa es que: Si te enamoras de una mujer independiente y ella te ama de vuelta, es porque verdaderamente te quiere, porque te necesita. Y ese es el amor más puro de todos.

7. Porque no necesita caer bien.

Una mujer independiente, que dice sus pensamientos y que es inteligente ha aceptado que no va a caer bien a todo el mundo, pero a diferencia de otras mujeres, eso no la tira para abajo.  

Ella es dueña de sus pensamientos, de sus sentimientos y de sus opiniones y les representan tan intensamente, que naturalmente hay personas que se sienten intimidadas por ella y dicen que “no les cae bien”, pero eso no la detiene para ser una persona increíble y auténtica.

Al final, todas las personas independientes, ya sean hombres o mujeres, no son del tipo que toma la salida fácil de las cosas. Es por eso que son personas grandiosas y necesarias para que este mundo avance. Las personas que terminan en libros de historia lo hicieron por su convicción, su valentía y su creencia en la auto-expresión.

 

 

Orgasmo perfecto: El orgasmo de cada un@

 

Hasta doce tipos diferentes de orgasmos he encontrado. También simultáneos, múltiples, sucesivos, expandidos y hasta fingidos. Con eyaculación y sin ella. Trigasmos y cómo conseguirlos en siete pasos. Me imagino a alguien que, teniendo sus más que correctos orgasmos, pero con ganas de explorar su sexualidad, se encuentre ante tal despliegue de posibilidades y pueda llegar a agobiarse. “¿Estoy disfrutando lo suficiente? ¿Me estoy perdiendo algo? ¿Qué más puedo hacer? ¿Y si estimulo aquí? ¿Pruebo aquel juguete sexual? ¿Un gel vibrador? ¿Efecto frío/calor que intensifica las sensaciones?”Y luego, una vez probado, si no se consigue la explosión incontrolable de placer prometida (porque no a todos nos sirven las mismas cosas en el sexo), temo que pueda incluso causar cierta frustración.

El orgasmo es la descarga de la tensión sexual acumulada. Causado por la estimulación, es una respuesta compleja. Con la educación sexual limitada que, en general, hemos recibido hemos aprendido a experimentar orgasmos de una única y siempre de la misma manera. Cual acto reflejo, cuando nos estimulamos de determinada manera, sabemos que vamos a llegar al clímax. A veces nos quedamos ahí, sin embargo hay más maneras de conseguirlo y en este sentido bienvenidas sean todas las ideas y técnicas.

A lo mejor es cosa mía, pero en ocasiones tengo la sensación de que nos estamos pasando. Determinadas informaciones, tal y como están presentadas, me sugieren un “el más difícil todavía que te va a dejar exhausto de placer”. Como si necesitáramos conseguir más para disfrutar más. Como si lo que tenemos no fuera suficiente.

El orgasmo que cada uno siente es fantástico. Con eso deberíamos quedarnos siempre. No quiero decir que no se juegue, se busquen o se experimenten nuevas sensaciones. Al contrario, me parece muy recomendable para huir de la monotonía sexual. Busquemos estímulos en otras partes del cuerpo, dejémonos llevar por las sensaciones, activemos esa zona que desconocíamos, potenciemos la mente. Pero sin obcecarnos con los resultados, simplemente permitiéndonos sentir y gozar. Obsesionarse con el orgasmo es la mejor manera para no alcanzarlo. Y no tiene sentido ponernos presión en conseguir esto o aquello. El sexo no es una competición con uno mismo ni tenemos que demostrar nada a nadie.

Que conste que no dudo de las capacidades orgásmicas ni de las posibilidades del cuerpo humano. Precisamente por ello, animo a explorarnos y a dejarnos sorprender por las sensaciones. Nuestro cuerpo está deseando mostrarnos de lo que es capaz pero nuestra mente a veces se entromete. En algunas ocasiones porque nos pone frenos con prejuicios y en otras, porque tiene tantas ganas que se abruma e impide al cuerpo liberarse. Puede que alguna vez os haya pasado estar teniendo relaciones sexuales y desear tanto llegar al orgasmo, que precisamente ese día no se consigue. O que hay muchísimo interés, la pareja es super sexy pero no hay manera de lograr una erección. El cerebro nos está jugando una mala pasada.

 

Yolanda Jiménez

 

Hablamos mucho de sexo asociado al rendimiento. Conseguir más y mejor. Eso puede hacernos valorar menos lo que ya tenemos. Tener multiorgasmos está genial. No tenerlos, también. Sentir orgasmos de pezones es fantástico. Si son de clítoris, también. Un clímax triple es magnífico. Si va de uno en uno, también. Sea como sea, sentir es maravilloso.

No puedo olvidar que hay personas, más mujeres que hombres, que no consiguen llegar al clímax. Paso a paso, analizad las causas para poder aplicarle el remedio adecuado. E igual que los que quieren más, no os agobiéis ni obsesionéis. Llegará y ese será el mejor orgasmo.

 

 

Por: Arola Poch

Publicado en: https//arolapoch.com

Apertura…

 

Cuando las personas han experimentado un gran dolor ya no necesitan tanto la coraza del yo para defenderse. ¿Para qué, si ya fueron heridas? Pueden quitarse la  armadura y convertirse en personas más abiertas, confiadas y confiables para los demás. De manera que en las heridas asumidas radica la posibilidad de soltar las corazas que se mostraron inútiles y volvernos desnudos y abiertos de nuevo, como niños vibrantes con la vida. Cuando el pequeño yo, no logra gobernar su pequeña nave y se rinde, recibe el regalo de un dicha desconocida.

Joan Garriga
Del libro “Vivir en el Alma”

No corras, ve despacio. Un poema para hoy

No corras. Ve despacio

¡No corras. Ve despacio,
que donde tienes que ir
es a ti solo!

¡Ve despacio, no corras,
que el niño de tu yo, recién nacido
eterno,
no te puede seguir!

Si vas deprisa,
el tiempo volará ante ti, como una
mariposilla esquiva.

Si vas despacio,
el tiempo irá detras de ti,
como un buey manso.

 

Juan Ramón Jiménez, Eternidades 1918 poema (XXXVI)

Juan Ramón Jiménez, poeta español y ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, nos invita reflexionar sobre esto.

El tiempo no se detiene

El tiempo no se detiene
La vida es una tarea que nos trajimos para hacer en casa.
Cuando uno mira… ya son las seis de la tarde; cuando uno mira… ya es viernes; cuando uno mira… ya se termino el mes,  cuando uno mira… ya se terminó el año; cuando uno mira… ¡ya se pasaron 30 o 30 años!
Cuando uno mira… ya no sabemos más por donde andan nuestros amigos.
Cuando uno mira… perdimos al amor de nuestra vida y ahora, es tarde ya para volver atrás.
No dejes de hacer algo que te gusta por falta de tiempo. No dejes de tener alguien a tu lado, porque tus hijos pronto no serán tuyos, y tendrás que hacer algo con ése tiempo que resta en donde lo único que vamos a extrañar será el espacio que sólo se puede disfrutar con los amigos de siempre. Ese tiempo que, lamentablemente, no vuelve jamás…
Es preciso eliminar “El DESPUES”….

Fotografía: Yolanda Jiménez

Después te llamo.
Después lo hago.
Después lo digo.
Después yo cambio.
Dejamos todo para Después como si el Después fuese lo mejor….

Por qué no entendemos que…
Después el café se enfría,
Después la prioridad cambia,
Después el encanto se pierde,
Después, temprano se convierte en tarde,
Después la añoranza pasa,
Después las cosas cambian,
Después los hijos crecen,
Después la gente envejece,
Después el día es noche,
Después la vida se acaba.

No dejes nada para Después,
porque en la espera del Después,
tú puedes perder los mejores momentos,
las mejores experiencias,
los mejores amigos,
los mayores amores.
El Después puede ser tarde.
El día es hoy.
YA NO ESTAMOS EN EDAD DE POSPONER NADA.

Ojala tengas tiempo para leer y  compartir este mensaje…. o sino déjalo para “Después”

 

Viaje de vuelta: del abismo a la salud. Mi acompañamiento (II)

 

Una mano inquieta busca el contacto del móvil. Apresurada, reviso la pantalla. No hay llamadas. Es una buena señal. Las horas nocturnas transcurridas te habrán acogido en un abrazo homeostático. Despierta la ciudad somnolienta. Un tibio sol acaricia mis mejillas enrojecidas. Regalo de primavera en el calendario festivo. Las calles desiertas invitan al silencio. Regreso al lugar que nos separa. A las 12 horas me tendré noticias de ti. Ansiadas noticias que tensan mi espera. Miro a los otros esperantes. Compartimos una causa común. Esperamos noticias de familiares. Esperamos con esperanza. Nombres, apellidos. El reloj corre. El tiempo se para. La tensión aumenta. Mi estómago es una espiral dentada. Me perfora los adentros. Mi soledad, ahora  acompañada, permanece sola.

Tú mejoras. Un tímido destello de luz asoma a tus ojos. Te van a  trasladar “a planta”; en el argot hospitalario, significa que te acercas al equilibrio. Inicias un ascenso lento, pausado. Las horas marcan el paso del tiempo: mañana, tarde, noche. Tu energía limitada. La palabra “ayuda” es un espejismo costoso de digerir. Denostada en un sociedad que sobredimensiona  la independencia, el individualismo, la autosuficiencia…Ilusiones de humo para continuar la espiral del sistema.

Reconocerse, permitirse, aceptar, aprender a pedir,  es un ejercicio costoso. Un trabajo personal que nos acerca a nuestra esencia. Me veo reflejada. Hago un repaso rápido por situaciones propias. El esfuerzo de pedir ayuda, de aceptar la vulnerabilidad, de mostrarse. ¿Qué hay detrás?, ¿Emoción contenida?, ¿Miedo al juicio?… “Cuando aparezca el miedo optaré  por entrar el él. El miedo es algo muy primitivo. Es importante buscar un lugar propio donde encontrarme segura”. Si me veo como la mujer adulta que soy,  puedo protegerme y defenderme.

 

Tú reconquistas tus fuerzas al ritmo que transcurren los días. Cada cable liberado, cada anexo desechado, son batallas ganadas. Bromeamos: tu mejoría  contrasta con la paradoja de mis ojeras crecientes. Me reconforta la leve sonrisa que embellece tu rostro.

Una tristeza antigua me escuece en las mejillas; disfrazada de cansancio se asoma a mi sentir. Cuando estamos tristes es porque estamos procesando algo. Cuando lloramos, estamos conectando. Hay algo que me ha sucedido, que tiene que recolocarse

¿Qué guardo detrás de tantas emociones? ¿Puedo ver de dónde viene? Miro atrás. Procesos interrumpidos. El dolor de un rechazo. Una pérdida ambigua. Un abandono improvisado. Palabras no dichas. Obligados silencios. Un duelo incierto. Una digestión indigesta… Se despierta un dolor dormido que me recuerda donde estoy: en la trinchera de mis cuarenta y algunos;  con prismáticos de aprendizaje. Con filtro de conciencia. Quedarme postrada entre mente y cuerpo, es quedarme en la tristeza. Las cosas, cuando terminan se reestructuran y son diferentes.

Estamos inmersos en un juego que nos juega. No se parte de un objetivo. Ese es el poder presente.

 

Henchida de agradecimiento, abrazo tu presencia.

Tú mejoras y eso me basta hoy.

 

 

Yolanda Jiménez. Abril 2017

 

Anestesiarte frente al dolor es renunciar al amor

 

Aunque el sufrimiento y el dolor no son lo mismo, intentamos evitar ambas experiencias. Sin embargo, evitar el dolor no es una buena idea, ya que es un proceso natural por el que tenemos que pasar ante situaciones que nos entristecen o nos causan malestar. Todos, en algún momento, hemos pasado por el sufrimiento y lo hemos alimentado, cuando lo único que teníamos que hacer para deshacernos de él era entregarnos al dolor durante el tiempo que necesitábamos.

El dolor nos sirve para crecer y desarrollarnos, y el sufrimiento para estancarnos. Por eso es importante diferenciar uno de otro. Puesto que entrar en el dolor supone vivenciar la experiencia, sentir la emoción, para finalmente dejarla ir y liberarla de forma natural.
Mujer estancada en el agua

El sufrimiento aparece con la negación del dolor y con el distanciamiento emocional. Impedimos que nuestra herida pueda curarse y cicatrizar, nos estancamos convirtiendo nuestro dolor en un sufrimiento innecesario. Darnos permiso para sentir el dolor, sin recrearnos necesariamente en él, nos permite afrontar la experiencia y seguir avanzando, además de impedir que nos estanquemos en el sufrimiento.

 

Hay momentos por los que pasamos que han podido resultar tan dolorosos, que han hecho que desarrollemos un mecanismo especializado para desconectarnos de nuestra emoción, de nuestro cuerpo, y enfriarnos para evitar entrar donde ya sufrimos. Esto puede llegar incluso a la disociación, cuando no somos capaces de aceptar la realidad por el impacto emocional que nos supone.

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Cuando existe la posibilidad de que se produzca una situación desagradable parecida a la que tenemos archivada en nuestro historial de experiencias, nuestro sistema de supervivencia nos protege. En la trastienda de esa protección artificial se esconden nuestros miedos más angustiosos, como el temor al abandono, a la soledad y al rechazo.

Esta evitación y enfriamiento a experimentar ciertas situaciones que nos ponen en alerta, pueden estar determinando nuestras vidas:

  • Evitando el riesgo que supone amar.
  • La inseguridad de confiar en quienes están a nuestro alrededor.
  • Relacionarnos con precaución quedándonos en la superficialidad.
  • Mantener relaciones en las que principalmente nos mueve el interés, de lo que podemos conseguir de las personas, utilizándolas como instrumentos para nuestros fines.
  • Crearnos un universo hostil, en el que reina la supervivencia y la competitividad.
  • Falta de confianza en sí mismo: complaciendo, buscando el reconocimiento y evitando expresar las propias necesidades.

 

Fuente: La mente es maravillosa

Publicado en: utopico.co

 

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