Poema del ego

 

Poema del ego

“Al fondo del instante cero”

Peter Kral 

El reloj silencioso

mueve su círculo eterno.

Poema visual de Eduardo Escala. Fotografía de Yolanda Jiménez

Los niños juegan en el patio,

Llenan el espacio con sus voces.

El té reposa sobre la mesa.

Al fondo de multiples formas,

el ego siempre presente.

Y en cada instante

comienza la carrera

hasta el próximo cero

y partir de nuevo.

 

-Yolanda Jiménez –

El primer poeta de la historia fue una mujer

 

Con tu veneno llenas la tierra

Aúllas como el dios de la tormenta

Cual semilla languideces en el suelo

Eres río henchido que se precipita bajo la montaña

Eres Inanna

Suprema en el cielo y la tierra.

 

-Enheduanna –

El primer poeta de la historia fue mujer y gobernó la ciudad más importante de Sumeria.

Hija del rey Arcadio Sargón I, fue suma Sacerdotisa de la ciudad de Ur, donde escribió los primeros poemas que conoce la humanidad.

 

Por: Julen Berrueta

Los diferentes géneros literarios siempre han clasificado de forma independiente al arte producido por las mujeres. Existe la literatura fantástica, la literatura erótica, la literatura juvenil y la literatura de mujeres; como si los libros escritos por ellas necesitaran una clasificación propia.

Nuestra diferencia respecto de los varones es esta: somos extranjeras de su civilización. Los varones con poder han construido su cultura, excluyéndonos como seres humanas y, en un mismo movimiento, incluyéndonos como femeninas”, responde la escritora feminista chilena Andrea Franulic. Algo similar ocurre con el término ‘poeta’, a priori neutro, pero que la historia ya se ocupó de crear el concepto de ‘poetisa’. La Fundeu explica cómo muchas escritoras han rechazado a lo largo de la historia la feminización de la palabra ‘poeta’, la cual “lleva a veces asociada la connotación de ‘poeta menor'”.

En resumen, la poesía, al igual que cualquier ámbito artístico y literario, es independiente al género de la persona. De hecho, si se buscan los primeros resquicios poéticos de la humanidad, cabe destacar cómo el primer poeta fue una mujer llamada Enheduanna.

Suma Sacerdotisa de Acadia

Enheduanna nació alrededor del año 2.300 a.C. y era hija del rey Sargón I de Acad, quien expandió por Mesopotamia el Imperio Acadio. De esta manera, el emperador derribó las murallas de la ciudad sumeria de Ur, la cual se convertiría tras Uruk en el núcleo de población más importante entre los ríos Tigris y Éufrates.

 

La princesa fue elegida sacerdotisa de Nannar, el dios-Luna sumerio. Por aquel entonces el poder religioso y el político estaban unificados, por lo que Enheduanna ejercía competencias en relación al gobierno de Ur. Su estatus le sirvió para ser una de las primeras mujeres en la historia de cuyo nombre se tiene identificación. Además, es considerada actualmente la primera poeta de la humanidad.

Restos arqueológicos del complejo en el que vivió Enheduanna.

Restos arqueológicos del complejo en el que vivió Enheduanna. Irak

La poesía de Enheduanna se basaba en temática religiosa escrita en cuneiforme sobre tablillas de barro. Por una parte, escribía al dios Nannar y a su templo de Ur y por otra dedicaba himnos a a la diosa Inanna, protectora de la dinastía de Akkad. El escritor Eduardo Galeano dedicó unas palabras a la pionera mujer en su novela Los hijos de los días: “Enheduanna vivió en el reino donde se inventó la escritura, ahora llamado Irak, y ella fue la primera escritora, la primera mujer que firmó sus palabras, y fue también la primera mujer que dictó leyes, y fue astrónoma, sabia en estrellas, y sufrió pena de exilio…”.

Y es que, pese a establecer un gobierno duradero, hubo un tiempo en el que el pueblo se rebeló y fue exiliada de su nuevo hogar. Fue durante el reinado de su hermano Rimush, donde se implicó más a fondo políticamente. No obstante, no pasaría mucho tiempo hasta que la princesa volviese a su posición de Suma Sacerdotisa y terminase sus días representada casi como una semi-diosa, donde continuó dedicando aquellos poemas a la diosa Inanna. Poemas que, 4.000 años más tarde, han sido traducidos por los especialistas en Mesopotamia.

 

Encontrado en la página de Facebok de Rula Fiuza Pérez.

Fuente: https://www.elespanol.com

Poema desconocido

 

No quisiera enamorarte, pero…

soy de las personas

(c) Yolanda Jiménez

que sublima al besar,
que mira a los ojos al hacer el amor
y te abraza cuerpo alma mientras duermes.
Soy de los que regalan flores
y poemas en cartas perfumadas.
Amo con tanta libertad, quizá, tal vez,
que a veces pago con soledad
el gran placer de vivir libre…
Soy de los que se quedan despiertos
tan sólo para ver cómo duermes,
los que te abrazan toda el alma
en las noches más heladas,
los que amanecen con insomnio
por el desvelo de verte dormir.
Soy de los que permanecen en vela
con tal de verte amaneciendo.
No quisiera enamorarte, pero…
soy de los que acarician el pelo,
de los que sonríen al besar
y besan, para hacerte sonreír.
-Autor desconocido – 
Poema encontrado en la página de facebok:  Editorial Diego Van

Dadaísmo: diez mujeres imprescindibles

 

Las corrientes artísticas que nacieron a principios del siglo XX fueron fundamentales para el desarrollo del arte moderno y contemporáneo; hubo una que especialmente fue la base para las nuevas formas de expresión. El dadaísmo fue una corriente opositora al arte tradicional, no sólo de la pintura o la escultura, también se opuso a la literatura y a la poesía. Esta corriente sentó las bases para el arte conceptual, el performance y las instalaciones; formas de expresión artísticas novedosas para ese tiempo y tan comunes en la actualidad.

collage dada

Son varios los artistas que pertenecen a este movimiento, pero entre los más conocidos se encuentran Marcel Duchamp, Man Ray y Tristán Tzara. Cabe destacar que en esta época las mujeres comenzaron a tener un rol más activo, no sólo en ámbitos políticos y sociales, sino también artísticos.

En el movimiento dadaísta surgieron mujeres con una capacidad creativa admirable en el uso de colores, materiales y habilidades para dar forma a obras únicas, así como en la expresión sentimental a través de la poesía, actuaciones y representaciones sobre el rol de la mujer en la sociedad; las artistas dadaístas crearon obras con un  trasfondo sobre la posición de la mujer en la sociedad y un fuerte deseo de cambio.
A continuación te presentamos algunas de las artistas dadaístas más representativas:

Hannah Höch

Mujeres dadaístas

Con sus collage y fotomontajes, Hannah Höch transmite gran inconformidad hacia distintas situaciones de su época: el gobierno alemán, el rol de la mujer y la creación de ideales de belleza en los medios de comunicación, es esta crítica hacia la forma de ver la figura femenina a través de lo que dicen los medios, por lo que ha sido considerada una de las primeras feministas; en su obra descompone esos ideales de belleza creando imágenes abstractas y amorfas.

hannah hoch mascara

Suzanne Duchamp

dadaismo

Hermana del emblemático Marcel Duchamp, Suzanne afrontó varios obstáculos para desarrollarse como artista, no obstante, gracias a su hermano pudo superarlos y obtener el debido reconocimiento como pintora. Su trabajo es la expresión pura del dadaísmo: pintura, collage y poesía, están siempre presentes en sus obras, sobre todo en Multiplication brisée et rétablie, su obra más representativa.

suzanne duchamp representativo

Sophie Taeuber-Arp

dadaismo

Pintura, baile, escultura y diseño de vestuario, son sólo algunas de las disciplinas que dominaba Sophie Taeuber-Arp, una mujer con grandes habilidades artísticas y perteneciente a diversas corrientes, Sophie utilizaba la libertad que le daba el arte para expresar todo lo que su personalidad tímida y reservada no le permitía. Colores vibrantes, formas geométricas, habilidad de diseño textil y de interiores, son algunas de las características del trabajo de una de las artistas más prominentes del siglo XX.

Sophie Taeuber formas y colores

Beatrice Wood

beatrice wods

“Mamá Dada” fue el apodo dado a Beatrice Wood en el círculo dadaísta. Ella no era pintora o escultora, sino ceramista. Muchos pensarían en el oficio de la cerámica como una forma de crear objetos con el fin de adornar algún espacio, pero Beatrice Woods lo adopto como su forma de expresión. Combinando la cerámica y el dibujo, nos transmite su gran humor, ingenio y alegría por la vida a través de sus piezas.

Beatrice Wood mujeres

Emmy Hennings

emmy hennings y marioneta

Fundadora y dueña del Cabaret Voltaire, centro de reunión de los pertenecientes al circulo dadaísta, Emmy Hennings fue también esposa del poeta dadaísta Hugo Ball. El Cabaret Voltaire era donde Emmy presentaba sus poemas, además de ser cantante, bailarina y performer. La obra de Emmy Hennings nos habla de temas muy controversiales para la época: el amor libre, la anarquía y el deseo de una revolución social eran las preocupaciones de Emmy.

dadaismo

Elsa von Freytag-Loringhoven

baronesa vetimenta

Un collage viviente era Elsa von Freytag-Loringhoven. Poeta provocativa, artista atrevida, Elsa von Freytag-Loringhoven no sólo utilizaba la pintura y la escultura para expresarse, su herramienta principal era su cuerpo, capaz de convertir cualquier utensilio en un pieza de ropa o pasear desnuda por las calles de Greenwich Village. Tuvo un performance en compañía de Man Ray y Marcel Duchamp, en el cuál ella rasuraba su vello púbico y al finalizar paseaba desnuda por las calles de Nueva York, en compañía de sus amigos dadaístas.

baronesa depilación

Mina Loy

mina loy sepia

Una prominente escritora, capaz de incomodar a los miembros de la élite y enfurecer a los hombres por medio de sus letras, Mina Loy fue de las escritoras dadaístas más importantes. Además de ser escritora y poeta, Mina creaba sus obras utilizando cualquier cosa que encontrara en los basureros de Nueva York.

minaloy

Clara Tice

tice

Mujer revolucionaria e icónica, Clara Tice es llamada “Reina de Greenwich Village”; fue de las primeras en recortar su cabello, subir el dobladillo de su falda y usó la moda y la ilustración para exaltar las cualidades de la mujer moderna. Su preocupación por el desarrollo del individuo fue manifestada de diversas maneras. En sus ilustraciones se aprecia movimiento y despreocupación, una obra que llama a la libertad.

clara tice lineas

Toyen

toyen

Una vida independiente, sin ataduras a la familia, la negación del nombre dado por sus padres: Toyen es un ejemplo de una vida de anarquía. Su verdadero nombre es Marie Cerminova, y su lucha por la independencia la llevó a expresarse por medio de imágenes eróticas, siendo éstas la forma más contundente de dar a conocer su opinión y su mensaje.

toyen

Juliette Roche

juliette roche

De origen aristócrata, rodeada de discusiones de política y arte, Juliette Roche perteneció a dos de los movimientos más importantes en la historia del arte: el cubismo y el dadaísmo. Juliette en su obra poética y pictórica mostraba a una mujer independiente, capaz de valerse y expresarse por sí misma. Aprovechaba el cliché a favor de su obra literaria, conjugándolo con diversas tipografías. Experimentó con poesía acompañada de diseño.

juliette roche paisaje

Florine Stettheimer

dadaismo

Rompiendo con la percepción de los artistas solitarios, incomprendidos y amargados, Florine Stettheimer retrataba paisajes y salones llenos de color, crítica sutil y contundente del comportamiento de las clases privilegiadas en el periodo entre guerras. Florine Stettheimer además de ser pintora, era una poeta consciente y preocupada por su entorno, sobre todo en cuestiones como el consumismo y la verdad oculta del matrimonio.

Florine Stettheimer ciudad

 

Fuente: culturacolectiva.com

Paseo nocturno…para una noche de lluvia

Paseo nocturno

Llueve en Madrid(c) Yolanda Jiménez

y la noche me envuelve

con caricia de agua,

con aroma de otoño.

La ternura de tus ojos

sobre mi piel bronceada.

Los kilómetros solo miden,

la distancia no existe;

tu presencia está aquí

en las gotas invisibles

que humedecen mi cara,

rizándome el pelo,

llenándome el alma.

Mi cuerpo se abre a tu mirada serena

y el corazón se me crece

del amor que te tengo.

 

-Yolanda Jiménez –

 

“El río de las cosas”…Un poema liberador

El río de las cosas

 

(c) Yolanda Jiménez

Mi primera muñeca que tenía el pelo quemado, al río.

El diente de leche que se quedó clavado en una manzana, al río.

El cuento en el que la princesa despierta tras un beso, al río.

Los leotardos blancos que me cortaban la respiración, al río.

Aquellas botas que no dejaron crecer mis pies, al río.

La maestra que me introdujo el Catecismo a golpe de regla, al río.

El primer sujetador que me torturó sin consideración, al río.

La amiga que me dejó por otros, y por mi culpa, mi gran culpa, al río.

El novio que solo me quería como amiga… íntima, al río.

La jefa y el jefe que gritan y me empequeñecen, al río.

Los desahucios, la censura, la corrupción,

los malos de verdad que no salen en los cuentos,

a un pozo ciego desde donde el río no los pueda arrastrar al mar.

 

Isabel Jiménez Moreno * 

*Isabel Jiménez es poeta, mujer, cálida y amiga.

“El río de las cosas” es un poema que me resulta liberador y divertido, desde la perspectiva de las mujeres que ambas somos hoy.

 

 

 

“Alicia”. Un relato de Mariano Velázquez

 

Conozco el sonido de ese portazo.
Otra vez.
Puedo leerlo a cámara lenta en mi oído.
Y luego….el silencio
El silencio atronador que lo llena todo.
El sudor y el miedo.
Otra vez te has ido.
Los dos sabíamos que este momento estaba cerca. Desde que no desayunábamos juntos. Desde que la cama se volvió inmensamente grande. Un desierto resquebrajado y seco. Donde era imposible que nuestras pieles se rozaran en aquel escueto uno treinta. Desde que empezó a pudrirse la comida de la nevera, a secarse los restos en el lavavajillas, a amontonarse las bolsas de basura para el día siguiente…A reventar el buzón de cartas que no cogíamos.
Otra vez el portazo, el estruendo que retumbó más fuerte en mí que en las paredes que se derruyeron.
Se hundió la casa y vuelvo al refugio sórdido de la música, del whisky con cola, del cigarro consumido sobre el cenicero, de la frustrada lectura de Salinger donde me escondo y me reencuentro. Pero ni bebo, ni fumo, ni leo….nunca lo he hecho.
Escribo y solo escribo de ti y de mí. Un diario incongruente de sueños diurnos, y desvelos repetidos. De inseguridades secas y recurrentes.
Entonces, vuelvo al espejo y otra vez estás tú, Gilma. Te veo nítida y herida cuando sales por mi puerta dejando sangre, coagulo de invierno frio, tras de tus pasos.

 

(c) Yolanda Jiménez. “Maraña”

-Hola Raquel, me gustaría verte de nuevo. Ahora tiene que ser distinto.
-Es tarde, aquel otoño ya pasó.

Ainoa regresa sin el abrigo de piel robado del Corte Inglés.
Se quedó en la comisaría a la que le llevaron
Viene más bella que nunca. Desnuda. Con un vestido de flores de colores y de dudas. De gasa sutil. Siento todo su cuerpo cuando la abrazó, cuando lo recorro curioso con mis manos.

-Vengo así para ti.

Guardo la bola del mundo de cristal que me regaló en la segunda estantería de mi despacho.

Ya imaginaba que Neus no volvería a arrojarse desde la terraza del ático donde vivo.
– Neus, por favor…no, no me cuelgues. Neus, quiero que sepas…

– No volveré a arrojarme desde la terraza esta primavera.
La agenda gastada, los números olvidados…
Hannia me espera sobre la barquilla dorada en la laguna de Guatavita. Como el pueblo Muisca, arrojo todo mi oro al fondo de las aguas negras de la laguna para agradecer a los dioses, a la vez que aborrezco a los conquistadores españoles que la vaciaron para esquilmarla.
Tampoco mi oro tiene valor…Los alisos que soplan desde Fusagasugá me llevan a las empedradas calles bogotanas. Al barrio de la Candelaria, a la plaza del Chorro. Y, guiado por el recuerdo de colores : amarillo , verde , morado, a Casa Galería. Ligero de equipaje. Cargado de recuerdos.
En el patio está Yurena. Al mirarnos recordamos: aquel verano, aquella película de amor de diez minutos con guión de cuatro días. Le pido que vuelva a sentarse en la hamaca trenzada de colores y vuelvo a mecerla arrodillado.
Sonríe con la sonrisa de antaño, con la belleza de entonces, con la frescura de ahora, con la misma mirada no resignada de su vida que no puedo hacer mía tampoco ahora. Nos decimos sin hablar:

-Ven, te llevaré conmigo

y ella llorando por dentro de sus enormes ojos mestizos:

-no puedo, tampoco puedo ahora.

Y lloramos el adiós con una sonrisa compartida y cínica.
Cínico como la sonrisa, esa noche duermo en la turca Capadocia y, al amanecer, me subo en el globo de colores que salva pérdidas y siembra nuevos sueños a pleno sol. Un sol que se resiste a salir. Recortado y amarillo entre los olivos de Göreme. Cuando, después del estruendo de la llama, levitamos despacio sobre las “chimeneas de Hadas”.
Globos en el cielo. Azul. Sueños flotando de todos los colores. Silencio.
Me sonríe con la sonrisa tonta que ya conozco. Supuse que aquí sería distinto. Me pide una foto poniendo su mejor cara absurda.
Le acerco, pero no me coge la mano. Todo es belleza exterior. Como todas las sensaciones hermosas que solo vienen de fuera. Como el canto de los pájaros abajo, como el olor de los olivos arriba, como el silencio.

 

No sentí ningún miedo cuando en la noche solitaria nos desorientamos por las oscuras callejuelas  de Estambul que una y otra vez nos llevaban al Bazar de las especias. Ni cuando después me perdí de tí y solo las sombras llenaban ese calles que deberían asustar… ¿Y si te dijera que me gustaría no haberte encontrado?

Cuando aquella noche iluminada de estrellas salía de la jaima de Madmuda, ella se quedaba abrazada a sus dos hijos mas pequeños derramando lágrimas de arena que secaba con la melfa naranja que le cubría la cara.

Y ahora sí, ahora que la puerta de lona sonó con más fuerza aún que la de roble, entró el miedo para quedarse. Ahora sí. Y la bóveda blanca del desierto me llevó frente a él.

(c) Yolanda Jiménez. “Noche en Venecia”

-¿Quién eres?- le pregunto al espejo.
– Descúbrelo tú.

Sin un solo rasguño paso al interior.

-¡Hola! ¿Eres nuevo aquí?
-Sí, me respondo.

Dentro todo es blanco. ¿Acaso es blanca la indefinición?
Porque avanzo por lo que supongo que es un camino blanco. Rodeado de flores blancas y árboles blancos, bajo un cielo blanco. Pero no sé si son camino, flores, árboles o cielo.
Solo diferencio mi cuerpo, mis manos cuando las acerco a mi cara para tocarme y saber si estoy despierto, mis piernas que avanzan sin saber adónde. Sin huellas ni sonido en las pisadas. Cuando una voz conocida me llama, me abraza por un momento y después desaparece. Solo veo sus brazos blancos cuando se cruzan ante mi camisa de cuadros verdes para abrazarme.

 

-Espera no te vayas. No me dejes así.

… Pero ya solo era todo blanco….Un ladrido cruza de derecha a izquierda delante de mí, y algo me golpea con tanta suavidad como una tenue caricia. Está frío: ¡nieva! grito con todas mis fuerzas.

– Si gritas romperás el alba, me susurra una voz que no alcanzo a ver. Acércate, un poco más adelante.

Su voz me recuerda a los cantos de sirena.

– ¿Dónde estás?, no te veo.
– Por aquí… unos pasos a tu izquierda. La luna está llena. ¿Vienes a verla?
-¡No, no, Quiero salir de aquí! Esto es la nada…
Y ella me frena poniendo su mano blanca ante mi pecho.
-¿Quién eres? ¿Qué estás buscando? Aquí no está.

 

-Mariano Velázquez – *

*Mariano Velázquez es un hombre polifacético, escritor, soñador, poeta, viajero, optimista, curioso, solidario, arriesgado, sensible, …. Amigo! Y sobre todo es una persona buena. Un hombre de ojos verdes y corazón grande.

 

 

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