Mundos internos, mundos externos. Una aproximación a la Física cuántica

Existe un campo vibratorio que conecta todas las cosas.
Se le ha denominado Akasha, el OM primordial, la red de Joyas de Indra, la música de las esferas y miles de otros nombres a través de la historia.
Los antiguos maestros védicos enseñaban Nada Brahma: el universo es vibración.
El campo vibratorio está en la raíz de todas las experiencias espirituales verdaderas y de las investigaciones científicas.
Es el mismo campo de energía que santos, budas, yoguis, místicos, chamanes, sacerdotes y videntes han observado al observar en su interior.
Muchos de los pensadores monumentales de la historia, como Pitágoras, Keppler, Leonardo Da Vinci, Einstein, y Tesla, han llegado al umbral del misterio.
En la sociedad moderna, la mayoría de la humanidad ha olvidado esta sabiduría antigua.
Hemos incursionado demasiado lejos dentro del campo del pensamiento, aquello que percibimos como el mundo externo de la forma.
Hemos perdido la conexión con nuestros mundos internos.
Este equilibrio que el Buda llamaba “El camino intermedio” y Aristóteles “El justo medio”, es el derecho inalienable de todo ser humano.
Es la raíz común de todas las religiones y el enlace entre nuestros mundos internos y externos.

 

 

Sueños eróticos

¿Por qué tenemos sueños sexuales con personas insospechadas?

 

Los sueños constituyen una de las facetas de nuestra mente que mayor intriga nos generan. Su elegante falta de respeto a las leyes que rigen la realidad ordinaria, la implacable sutileza que pueden alcanzar, combinada con una etérea flexibilidad, son solo algunas de las virtudes de este apasionante fenómeno que han detonado millones de reflexiones cuasi-hipnóticas.

 

Una de las interrogantes más curiosas en torno al universo onírico es la siguiente: ¿Por qué si al soñar entramos a un reino plenamente moldeable, en lugar de dedicarnos exclusivamente a vivir inenarrables fantasías, visitar lugares paradisiacos y gozar de extasiantes emociones, en realidad pasamos buena parte de nuestra vida onírica experimentando bizarras situaciones, presenciando absurdos y angustiantes escenarios o recorriendo parajes inhóspitos? O incluso, llevando la curiosidad un paso más allá ¿por qué en lugar de copular con cuerpos angelicales o generar encuentros con los seres carnalmente más deseados, terminamos por dar vida a contactos sexuales con gente completamente inesperada, con la que muchas veces al parecer ni siquiera nos sentimos atraídos mientras estamos “despiertos”?  ¿Por qué fornicamos apasionadamente en sueños con personas frente a quienes nos sentimos absolutamente neutrales en un plano sexual?

Abundan teorías que tratan de explicar el por qué nos encontramos con ciertas personas, lugares o situaciones durante los sueños. La postura de Freud al respecto, desde una perspectiva simplista, afirma que los sueños son mecanismos a través se los cuales saciamos nuestros deseos ocultos o reprimidos. Jung, en cambio, enfatizaba más en una red de información meta-compartida que llamaba el inconsciente colectivo, afirmando que nuestros sueños emanan de patrones compartidos de símbolos, que a su vez están asociados con arquetipos originales. Fritz Perls, psicólogo y psiquiatra, vio en los sueños una especie de extensión, inmaterial pero directa, de nosotros mismos.

 

Pero independientemente de las posibles interpretaciones, lo cierto es que en los sueños, como en la vida, los contenidos sexuales tienen un lugar especial debido a la enorme relevancia biológica, cultural, emocional y química que el sexo tiene entre los seres humanos. Para algunos el soñar un encuentro sexual con alguien simplemente quiere decir que, en algún plano de nuestra conciencia, en realidad desearíamos consagrar ese encuentro dentro de la vida ordinaria. En su libro The Sex of Your Dreams: Erotic Dreams and Their Hidden Meanings, la autora Carol L. Cummings postula que los sueños eróticos “tienden a basarse, como afirma Freud, en el saciar de un deseo” y añade que a fin de cuentas son un saludable mecanismo para liberar la energía sexual que en la vida cotidiana tenemos que reprimir, pues materializar esos encuentros sería “inapropiado”.

 

Contrario a la opinión de Cummings, Gillian Holloway, PhD y autora de The Complete Dream Book, cree que existen diversas explicaciones para entender los sueños sexuales: una posibilidad es que la persona con la cual copulamos en sueños representa ciertas características de personalidad que nosotros deseamos incluir en nuestra propia identidad. En este sentido tal vez no te estás acostando con tu colega del trabajo sino con alguna de las virtudes que percibes en su personalidad, y que en la tuya consideras que hacen falta. Otra posibilidad es que aprovechas los sueños para encontrarte eróticamente con alguien que en el fondo sabes que en la vida real no te hará bien y por lo tanto quieres desgastar la posibilidad de que cuando estés despierto puedas tener un encuentro similar. Finalmente, otra posibilidad es que la cópula onírica represente el hecho de que estas forjando un nuevo proyecto con esa persona y el acto sexual que mantienes con ella simplemente representa, de una manera bastante coqueta, el hecho de que asumes un compromiso para crear, en conjunto, algo todavía inexistente.

Así que por un lado tenemos la posibilidad de que en realidad te encantaría “sexualizar” tu relación con aquellas personas con quienes co-protagonizas sueños eróticos, a pesar de que sea algo que tu consciente niegue rotundamente. Por otro lado parece importante enfatizar que los encuentros sexuales no necesariamente tienen una alusión directa al acto sexual, sino que se usa la carga simbólica de esta actividad para representar, en tu propio teatro onírico, otras facetas de tu relación con esa misma persona o incluso contigo mismo.

Al parecer lo que realmente importa es cultivar la comprensión de que los sueños representan una especie de herramienta evolutiva íntimamente relacionada con el auto-conocimiento, con la aceptación de nuestras circunstancias individuales y con la noción de que a fin de cuentas cada uno de nosotros está “diseñado para diseñar” nuestras respectivas realidades, sean oníricas o “reales”. Y bueno, si después de leer este artículo ninguna de las posibles interpretaciones te convence, lo único que me restaría es recomendarte que al menos trates de disfrutar al máximo esos despliegues eróticos que inevitablemente todos vivimos dentro de las estepas oníricas.

Twitter del autor: @paradoxeparadis

A vueltas con el Amor

Un día comprendí que el silencio dice más que mil palabras, que tomar una mano no significa atar un corazón, que no se debe correr detrás de alguien que siempre huye de ti, que el amor
se debe demostrar, no se debe mendigar.

 

 

 

 

“Ver sufrir a tantas mujeres me hizo comprender que, para un hombre, amar es recoger la belleza de una mujer, ponerla bajo llave para que ella se sienta bajo su protección y quererla… hasta que el tiempo la marchite. Entonces, los hombres se van a recoger otros corazones. Me hice la promesa de que yo amaría, amar realmente, entonces, conservaría la flor y me prohibiría cortarla”.   –  La química secreta de los encuentros –  Marc Levy

 

 

 

 

“El amor es la ley fundamental del Universo. Es sencillo, simple y natural, sin embargo no es tan fácil de experimentar, para eso es la evolución. Evolución significa acercarse al amor. La verdadera grandeza o pequeñez de los seres está determinada únicamente por la medida de su amor…” –  Ami, el niño de las estrellas. –  Enrique Barrios.

 

Hombres maduros, hombres inmaduros

 

Relacionarse con un hombre inmaduro no es divertido. Es una forma de desperdiciar las emociones de una mujer, y puede ser frustrante amar a un hombre inmaduro. Las señales de inmadurez pueden ayudar a una mujer a mantenerse alejada de un hombre que no está emocionalmente preparado para una relación seria.

 

LAS 11 DIFERENCIAS ENTRE LOS HOMBRES INMADUROS Y LOS HOMBRES  MADUROS:

1. Los hombres inmaduros quieren controlar a la mujer en sus vidas. Los hombres maduros, saben que si la mujer es realmente suya, no hay necesidad de control. 2. Los hombres inmaduros te gritan porque no les llamas. Los hombres maduros están demasiado ocupados y sólo se limitan a decirles con poemas y mensajes dulces que les recuerdes. 3. Los hombres inmaduros monopolizan el tiempo de su mujer. Los hombres maduros se dan cuenta de que un poco de espacio, hace del tiempo juntos algo mas especial. 4. Los hombres inmaduros no perdonan y se castigan y castigan por el rencor, en cambio, los hombres maduros perdonan, ofrecen su hombro y un pañuelo. 5. Los hombres inmaduros tienen miedo de estar solos. Los hombres maduros lo utilizan como tiempo para su crecimiento personal. 6. Los hombres inmaduros ignoran a las buenas mujeres. Los hombres maduros ignoran a las malas. 7. Los hombres inmaduros lastimados por una mujer, hacen que todas las mujeres paguen por eso. Los hombres maduros saben que fue sólo una mujer y nada mas. 8. Los hombres inmaduros se enamoran y persiguen sin descanso. Los hombres maduros saben que algunas veces la que tu amas, te amará y si no, continúan su camino sin rencor. 9. Los hombres inmaduros te hacen que vuelvas a casa. Los hombres maduros hacen que quieras siempre volver a casa. 10. Los hombres inmaduros dejan su agenda abierta y esperan a que su mujer hable para hacer planes. Los hombres maduros hacen sus planes y cariñosamente notifican a las mujeres para que ellas se integren como mejor les convenga. 11. Los hombres inmaduros leerán esto y harán una mueca. Los hombres maduros lo compartirán.

La mente patriarcal como enfermedad de la civilización. Claudio Naranjo.

Claudio Naranjo afirma que el mal de la civilización es la mente patriarcal, entendida como la forma actual del funcionamiento social.

“La nave se está hundiendo pero la gente tiende a estar más ocupada en mantener el estatus que en salvarse; en defender lo poco que les queda, aunque se haya visto lo poco que vale, que en la transformación, en dejarlo todo y empezar a construir de cero”.

Claudio Naranjo estudió medicina, psiquiatría y música y acabó convirtiéndose en un referente mundial en la investigación de la mente humana. Integrador de la sabiduría tradicional y científica, oriental y occidental, y el conocimiento histórico, antropológico, sociológico, psicológico y espiritual del ser humano. Creador del programa SAT, en principio dirigido a profesionales de la psicoterapia y derivado en un programa de transformación individual y social para uso personal y en el ámbito educativo. Autor de más de 20 libros, traducidos a varios idiomas.

 

“La única salida a esta crisis es la transformación interior”.

La crisis actual ha tambaleado muchos cimientos del sistema y ha acabado revelando algunas de sus muchas fisuras. El comunismo se hundió por sus fallos de funcionamiento pero el capitalismo no parece salir mejor parado. Llevamos siglos cambiando gobiernos, haciendo revoluciones políticas y sociales pero nunca llegamos a buen puerto quizás porque nos olvidamos de las transformaciones más básicas y elementales que tienen lugar en la revolución personal.

Tenemos el mundo que tenemos por el tipo de conciencia que se desarrolla a través de la educación, según Claudio Naranjo. Y si queremos salir de verdad de esta crisis económica, social y humana hemos de superar el ego individualista e iniciar una auténtica transformación interior.

 

¿La civilización está enferma? ¿De qué?

El mal de la civilización es la mente patriarcal. Y no me refiero sólo a la sociedad patriarcal que hace que los machos predominen sobre las mujeres y tengan un acceso más fácil al poder y a la economía. Me refiero a una forma de mentalidad que actualmente ya todos compartimos, hombres, mujeres y niños, contaminados por el mismo virus.

 

¿A qué nos referimos exactamente, con esa “mentalidad patriarcal”?

A una pasión por la autoridad. Por el ego, el ego patrístico, un complejo de violencia, desmesura, voracidad, conciencia insular y egoísta, insensibilidad y pérdida de contacto con una identidad más profunda.

 

Hay quien cree que todo esto forma parte de la naturaleza humana y que siempre ha sido así.

Pues no. Hay indicios de la existencia de un pasado matrístico, y aún hoy existen algunas sociedades indígenas de estas características que no funcionan en absoluto con estas directrices y valores que conocemos en la civilización. Esta mente, lejos de ser inherentemente humana, en realidad empezó a gestarse hace sólo unos 6.000 años, cuando, ante una crisis de supervivencia, ciertas poblaciones agrícolas arcaicas indouropeas y semitas tuvieron que volver a hacerse nómadas y acabaron convirtiéndose en comunidades de guerreros depredadores.

¿Y cómo se manifiesta esta mente patriarcal?

En unas relaciones de dominio-sumisión y de paternalismo-dependencia, que interfieren en la capacidad de establecer vínculos adultos solidarios y fraternales. El cerebro patriarcal-racional llama a la competencia, mientras que el femenino llama a la cooperación. Esta dependencia y obediencia compulsiva (a los gobiernos y al poder en general) no sólo son enajenadoras para el individuo sino que constituyen distorsiones, falsificaciones y caricaturas del amor.

Pero las cosas pueden ser de otra manera. Usted dice que, en realidad, somos seres “tricerebrados”.

Efectivamente. En un lenguaje anatómico, poseemos un cerebro instintivo, que compartimos con todos los reptiles; emocional, como el resto de los mamíferos, y el racional, que es el último que se ha desarrollado y, sin embargo, ha acabado imponiéndose a los otros dos. Es como si en nuestro interior lleváramos a tres personas: una de tipo intelectual-normativo, que sería el padre; una persona emocional, que representa el principio del amor, que es la madre, y una instintiva, que sería el niño. Pues bien, en la sociedad actual, lo que denominamos la civilización, predomina el cerebro racional y tiene lugar el imperialismo de la razón sobre lo emocional y lo instintivo.

Pero esta razón que impera, ¿es realmente racional o más bien irracional?

Ahí has dado en el clavo, porque en realidad no es racional ni inteligente, desde el punto de vista de los resultados en el bienestar social y personal. Ha corrompido conceptos como la inteligencia, la eficacia o la racionalidad misma. Es una mente rígida, aislada, autoritaria y normativa que busca resultados y ganancias a corto plazo, pero ganancias desde el punto de vista competitivo, materialista o consumista, no en cuanto al bienestar profundo, desarrollo personal o convivencia con el medio. Y, en consecuencia, toda la educación está sujeta a este paradigma racionalista.

Que se manifiesta en…

 

En considerar la educación un mero traspaso de información, alejado de objetivos como el autoconocimiento, que debería ser prioritario. Y así vemos cosas en la escuela como que un niño o una niña llora y le llaman la atención.

Y si se ríe le echan de clase.

Las emociones están prohibidas. Y lo instintivo aún más. Y sin embargo, para que la persona esté sana en una sociedad sana sería preciso el equilibrio entre los tres cerebros. Armonizar los binomios competencia/colaboración, agresión/ternura. Desarrollar una sana agresión en vez de la agresividad depredadora imperante. Y sobre todo desarrollar la capacidad amatoria, la ternura.

¿Estamos en el camino? Usted habla del ocaso del patriarcado.

Por una parte, vemos que el autoritarismo en las familias disminuye y también el de los gobiernos. Pero han cogido el poder las empresas y su control en la sombra es enorme. Pero quizás sí, podemos decir que la nave se está hundiendo pero la gente está más ocupada en mantener el estatus que en salvarse; en defender lo poco que les queda, aunque se haya visto lo poco que vale, que en la transformación, en dejarlo todo y empezar a construir de cero.

Por eso insiste usted tanto en la importancia de la educación.

Claro, porque es más fácil prevenir que curar. Hemos de prevenir la destrucción de la mente. La educación actual cuenta con una agenda implícita que requiere que los niños sean igualitos a los papás, cuando los papás son el problema. Decimos que la educación es para transmitir nuestros valores y no nos damos cuenta de que estamos transmitiendo nuestras plagas.

¿Y esto es responsabilidad de la escuela, de la familia, de los medios?

De las autoridades en todos estos ámbitos, desde los profesores quemados hasta la misma opinión pública. Los padres aspiran a que sus hijos triunfen en este mundo de competencia económica, no importa que también sea un mundo de pobreza creciente mientras que no les toque a ellos. Prefieren la educación que sirve como una máquina de certificación. No les interesa educar sino servir al mundo del trabajo. Insisten en que desean el bien de los hijos pero en realidad no les interesa el bien de los hijos más que como eficacia en los negocios. Tenemos el mundo que tenemos por el tipo de conciencia que se desarrolla a través de la educación, que es una educación implícitamente explotadora.

Es usted muy crítico con la educación y muy en especial con los educadores.

Porque no considero educación el mero traspaso de información, como una forma más de producción, de formación y explotación de nuevos trabajadores, que es en lo que consiste la escuela actual. Debemos volver a las raíces de la educación como autoconocimiento, en la búsqueda de ese “conócete a ti mismo” de Sócrates. Al autoconocimiento transformador que posibilite el cambio.

Sin embargo, hay algunas iniciativas educativas diferentes, como por ejemplo las escuelas internacionales de Krishnamurti.

Sí, pero aún esas escuelas llegan hasta el debate, y eso está bien, porque por lo menos te da la oportunidad de aprender a pensar por ti mismo. Pero el debate en sí no transforma nada. Hay que integrar procesos de autoconocimiento transformador.

La transformación individual para transformar y sanar la civilización.

No hay cambio posible sin pasar por el autoconocimiento individual. Siglos y siglos de cambios sociales y políticos han fracasado porque han pasado por alto el cambio de las personas. Sólo podemos sanar el tejido a través de las células, las personas. Y para eso tenemos que sembrar la semilla en la escuela. Pero ha de ser una nueva escuela que tenga en cuenta los tres aspectos de las personas: el conocimiento, la salud amorosa y la salud instintiva.

Suena diferente.

Pero necesario, si queremos transformar las cosas de verdad. El otro día me invitaron a dar una conferencia en una universidad, y antes de empezar me pidieron que evitara los temas espirituales y los psicológicos y me limitara a la pedagogía. Chocante. La educación se resiste a integrar lo transcendental-espiritual y lo terapéutico y sigue considerándolo un campo ajeno porque, de lo contrario, complicaría las cosas. Y es cierto, las complicaría un poco, porque significaría permitir que las personas piensen por sí mismas. Así que no se asume el riesgo. Claro que no se calcula el precio.

¿Y cuál es el precio?

La infelicidad colectiva.
 

¿Y qué podemos hacer?

En primer lugar, reconocer que es un hecho que los niños llegan cada vez más emocionalmente dañados al colegio. En muchos casos los padres están ausentes de la educación de los hijos. Escasea el tiempo libre y casi no se disfruta del ocio, y mucho menos compartido en familia. Y sin embargo, el ocio está ligado al crecimiento y al espíritu, ya que te ofrece la oportunidad de estar contigo mismo.

¿Qué más?

Reconocemos también que están faltos de amor y de esa parte del saber, no científico, la sabiduría que nos permite tomar buenas decisiones en la vida. Decisiones que nos conduzcan de verdad a ser más felices.

¿La escuela tiene que ocuparse de todo esto?

Sí, la escuela tiene que incorporar ese aspecto humanizante. Revelar la insatisfacción latente y canalizarla. No sólo para sacar a flote este sistema económico en crisis sino por el coste personal y de sufrimiento.

¿A qué se refiere con revelar la insatisfacción?

Porque detrás de toda búsqueda hay una insatisfacción y si queremos iniciar una búsqueda personal hacia el autoconocimiento y la transformación debemos ser conscientes primero de que este estado de cosas no nos satisface. La insatisfacción está ahí, bien latente y bien visible, lo que pasa es que el consumismo nos da respuestas del tipo: cómprate un coche mejor, cambia de casa, de ciudad, de pareja, de trabajo. Pero no vale la respuesta del consumismo porque la insatisfacción, así, no sólo no se resuelve sino que acabamos haciéndonos adictos a ella, que en realidad es lo que necesita el sistema: que seamos unos obedientes consumistas insatisfechos crónicos. Necesitamos respuestas más profundas que nos lleven a hacer cambios significativos.

Tengo la impresión que tanto en la escuela como en la familia no siempre está bien vista la búsqueda ni la insatisfacción.

Y así es. Porque nuestra cultura no reconoce la búsqueda como un valor sino como un síntoma. Sólo se admite si está en el camino de la ambición profesional, pero si es algo indefinido, que es como tiene que ser la búsqueda en estado puro, enseguida se etiqueta. Dicen “qué persona tan inquieta”, y se la ve rara. Si además es muy apasionada, la búsqueda no comprendida ni apoyada se hace dolorosa y acaba en la consulta del psiquiatra. Cabe la posibilidad de que se acabe interpretando como un síntoma esquizofrénico, angustia, etc., cuando en realidad no es más que la insatisfacción natural ante la vida alienada, separada y desestructurada que llevamos.

¿De qué manera podemos actuar desde la familia?

Lo máximo que pueden hacer los padres por sus hijos es ocuparse de su propio desarrollo personal. Que el padre y la madre se desarrollen como personas y sean el ejemplo. Que no aspiren solo a que el hijo o la hija traigan buenas notas a casa. Que tomen conciencia de todo eso que está faltando en la educación y parece que nadie lo nota.

 

 

Encuentros


ABSTRACCIÓN“Ni el amor, ni los encuentros verdaderos, ni siquiera los profundos desencuentros, son obra de las casualidades, sino que nos están misteriosamente reservados. ¡Cuántas veces en la vida me ha sorprendido cómo, entre las multitudes de personas que existen en el mundo, nos cruzamos con aquellas que, de alguna manera, poseían las tablas de nuestro destino, como si hubiéramos pertenecido a una misma organización secreta, o a los capítulos de un mismo libro!” – Ernesto Sábato,

 

 

No fue casualidad

No fué casualidad tu piel y la mía

ARBOL MASCULINO FEMENINO

tu mirada cerca tu aliento caliente
sentir tus latidos tomar tus manos
percibir tu aroma

No fue casualidad hablarte en silencio
romper el hielo tocar tus labios
volver a verte sentir tu fuerza
beber tu fuente

No fué casualidad cruzar los caminos
entrar en tus sueños constuir una verdad
fuera de este misterio
no hay otra realidad.

– Michel Angelo-

 

 

El poder de las mariposas


Bajo este sugerente título se presenta  una exposición que pretende, a través de documentos gráficos, ser un manifiesto contra el maltrato.

El poder de las mariposas

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La mariposa es uno de los antiguos símbolos del alma.
Una antigua leyenda india dice:

”…cuando quieras desear felicidad y convertir los deseos en realidad,
susurra a una mariposa tu petición y entrégale su libertad,
agradecida con tu deseo volará
y la alegría y el amor te llegarán…”.

Las mariposas no pueden emitir ningún sonido y se dice que son los únicos seres vivos de la tierra que se comunican directamente con Dios.

mariposa 2Si tienes un deseo secreto, si quieres desear felicidad, díselo a la mariposa y dale la libertad. Como agradecimiento ella se elevará para llevar tu deseo al cielo y este te será concedido.

 

 

 

 

A lo largo de tres pisos de la escalera en una antigua corrala, el público se sumerge en el dolor y la esperanza de decenas de mujeres. En cada escalón hay una fotografía, una vida. En total 55 escenas en contra de los malos tratos y la violencia de género componen laexposición ‘Mujer mariposa’, que lleva el mismo nombre que la canción del cantautorMario San Miguel que les inspiró. Todas las imágenes expuestas se pueden ver en este vídeo:

Presentado en el hotel La Posada del Dragón de Madrid hasta el 9 de marzo, este proyecto surge a través de ‘La Caravana’, una asociación que “impulsa un rincón de creación” y que dirigen cuatro mujeres. Elisa BartoloméCarmen HacheMela Revuelta y Rosa Martínez crearon un blog de motivación personal que se convirtió en una terapia para ellas. A través de las redes sociales, invitaron a sus seguidores a que enviasen sus proyectos sobre violencia de género “desde un punto de vista positivo”.

En tres días 30 personas (27 mujeres y dos hombres) mandaron 55 fotografías y sin pretenderlo, organizaron esta muestra. Todas cuelgan de unas cuerdas a lo largo de tres plantas del edificio madrileño. “El material es de artistas profesionales, gente que nunca había hecho una foto e incluso personas que han sufrido malos tratos y se han atrevido a hacerse una foto”, explica Elisa Bartolomé.

El trabajo de Ela Rabasco es el tercero de la exhibición y el que aparece bajo estas líneas. “Mi retrato refleja la historia de las mujeres. Si no la reclamamos, no acabaremos con los malos tratos”, afirma esta aficionada a la fotografía, miembro del colectivo ‘Yo Expongo’. Rabasco confiesa que tiene varios ejemplares de la misma escena pero recuerda a la perfección la primera vez: “La artista era eslava. La fotografié, le di dinero y le agradecí que reconociera nuestra historia”.

Fotografía de Ela Rabasco (R que R) en la Puerta del Sol

Las cuatro impulsoras de este movimiento, basándose en la canción de San Miguel, animan a dejar de sentirse “gusano” para convertirse en “mariposa”. Uno de sus versos les sirve de lema. Dice así: “Desplegar las alas va a doler pero es el precio que pagas para crecer”. “Luchamos por el renacer de la mujer, para que no se conformen y no se dejen pisar por nadie. El camino está en saber que la fuerza está en uno mismo y que hay muchas manos que te ayudan a salir”, explica Bartolomé.

Todas coinciden en la fuerza de la fotografía para dejar constancia de este problema. “Pensamos que sería bonito hablar sin palabras y las imágenes hablan”, dice Bartolomé mientras mira algunas de ellas. “A través de la creatividad cómo se expresan las cosas que te pasan. Si son dolorosas es una catarsis. Se plasman en una foto, las sueltas y fluyen”, añade Rosa Martínez, quien considera que vivimos en una cultura visual.

No solo persiguen denunciar esta lacra, sino trasladar un mensaje de ánimo a quien contemple las imágenes: “Si tú lo estás sufriendo y las ves, que sepas que puedes salir y disfrutar de lo bueno”, explica Martínez. Y lo han conseguido. Les han trasladado testimonios de víctimas que la exposición les ha ayudado. Todas insisten en que la violencia machista implica a hombres y mujeres y es física y psicológica. “Todos, de alguna manera y alguna vez, hemos consentido que nos traten mal y no podemos permitirlo”, aclara con contundencia.
mariposa

Mujeres sentadas en la cama, rodeadas de naturaleza, escondidas tras una ventana o ante una máquina de escribir a punto de derribar sus miedos. Todas con algo en común: una mariposa. En los retratos se interpretan sentimientos de tranquilidad, confianza, sensibilidad  y ganas de volar. “Si las cosas se hacen desde el corazón, siempre salen bien” opina Hache.

Como a las directoras de la exposición, la fotografía puede ayudar al público. Ese es su deseo más profundo. “Para nosotras”, concluye Martínez, “Mujer mariposa’ es un movimiento de mujeres que se crecen ante la adversidad, que se caen y se levantan. Y que despliegan las alas.

 

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