Sexualidad, edad y libertad: una relación proporcional

 

“Es posible sentirse más libre sexualmente a los 60 años que a los 25”, mantiene Anna Freixas. Ella es una de las psicólogas que más ha aportado al desarrollo de la gerontología feminista. En su último libro, Sin reglas, desmonta varios de los mitos y tabúes en torno a cómo viven la sexualidad las mujeres mayores.

Desmontar mitos, saltar prejuicios, evitar generalizaciones y poner sobre la mesa un tema tradicionalmente invisibilizado e, incluso, negado: la sexualidad de las mujeres mayores. El último libro de Anna Freixas (Barcelona, 1946), Sin reglas (Capitan Swing, 2018), explica los resultados de una investigación realizada a partir de 729 testimonios de mujeres de entre 50 y 82 años. Ellas cuentan cómo sienten la sexualidad cuando ya han abandonado su rol reproductivo.

¿Se vuelve diferente el deseo en las mujeres cuando llegan a una edad madura?
Creo que el deseo evoluciona. No deseamos lo mismo a los seis años o a los 14 que a los 30 y a los 50. Es posible que, en un momento dado, tu deseo se centre en una mujer, después en un hombre, otra vez en nada… El deseo es realmente cambiante y ha habido una tendencia a patologizarlo, a considerar que, o tienes un deseo tremendo, o estás enferma. Simplemente hay una evolución a lo largo del ciclo vital que ahora es más evidente porque vivimos más años y, al vivir más años, tenemos más tiempo para mostrar todo.

Tu trabajo desmonta prejuicios, uno de ellos es que la menopausia acaba con el deseo.
La menopausia ha sido el gran chollo del patriarcado. Cuando se define a la mujer como un ser reproductivo, la menopausia se ha expuesto como el principio del fin. Pero es el fin de la reproducción, no el de la sexualidad. El patriarcado ha aprovechado toda oportunidad de liquidar la sexualidad.

Los hombres pueden buscar relaciones con mujeres más jóvenes pero, de alguna manera, se ha mantenido la idea de que la menopausia es el principio del fin del deseo en la mujer. Eso no es verdad, hay multitud de estudios que demuestran que las mujeres, después de la reproducción, sienten deseo. También hay otras que no lo tienen, y algunas de ellas igual tampoco lo tenían a los 40 y a los 30. La menopausia en sí misma no tiene por qué marcar.

Es cierto que hay un cambio hormonal, pero el deseo de las mujeres no está directamente relacionado con lo biológico. Para las mujeres tiene mucho más que ver con el contexto, con quién estamos, cómo estamos, qué tipo de relación tenemos y qué calidad tiene. Para nosotras esto es mucho más importante, ya sea a los 20, a los 50 o a los 80, que una hormona más o menos.

“Nuestro deseo está en el contexto, en el respeto. También puede estar en un ‘aquí te pillo, aquí te mato’, que de vez en cuando sienta bien a todo el mundo”

También está muy relacionado con la medicalización. Después del Viagra, hace pocos años llegó el Addyi, su equivalente para mujeres. ¿Qué opinas de esto?
Creo que las mujeres somos un enorme negocio a todas las edades. Imagínate cuantísimas postmenopáusicas hay en este mundo, ahora que las jóvenes no parís criaturas. Hay que hacer negocio y este consiste en tratar de encontrar una pastilla. Como explico en el libro, esta pastilla tiene cantidad de contraindicaciones.

Me parece absurdo porque, sobre todo, esto implica que no conocen cómo es el deseo femenino. El deseo femenino no está en las hormonas; está en la cabeza, en la relación, en el corazón, en la piel. Nuestro deseo está en el contexto, en el respeto, en la no dominación, en la comunicación, en la intimidad, en la confianza. También puede estar en un “aquí te pillo, aquí te mato”, que de vez en cuando nos sienta bien a todo el mundo. Buscar una pastilla para animar el deseo femenino es no comprender la sexualidad femenina.

Otro dato de tu trabajo es que el 14% de las entrevistadas optarían por una pareja sexual que no se corresponde con su orientación sexual declarada, ¿puede ser que, en la edad más madura, haya menos prejuicios?
No me gusta generalizar, pero creo que una conquista que hemos conseguido, sobre todo a partir de la situación de falta de educación afectivo sexual que tenemos en nuestro país, es la libertad para ser agente de tu propia sexualidad.

Es posible que me sienta más libre con 50 o 60 años que cuando tenía 25, porque a los 25 tenemos que demostrar muchas cosas: que somos femeninas, que somos estupendas, que somos hiperheterosexuales… Y llega un momento en el que tienes que demostrar menos, eres más mayor, la vida pasa más de ti, y tú también pasas más de cosas de la vida, por lo que puedes ser más libre.

¿Crees que la visibilidad lésbica ha ayudado a las mujeres heterosexuales en su liberación sexual?
Sí. De hecho, es gracioso porque en las encuestas han salido muchas veces respuestas de mujeres que se definen como “heterosexual, por ahora”. O cuando preguntas sobre si te parece que una nueva pareja animaría tu vida sexual, las que dicen que sí, al preguntarles si esa nueva pareja prefieren que sea un hombre o una mujer, bastantes mujeres heterosexuales dicen que prefieren que sea una mujer.

Es decir, creo que la mayor visibilidad lésbica, las leyes a favor del matrimonio homosexual y la normalización contribuyen a la libertad. Hay mujeres que en un momento determinado no se niegan a esto, están abiertas, aunque también hay muchas que dicen que estarían abiertas pero no darían un paso ni para conseguir una pareja sexual hombre ni mujer. Hay veces que simplemente están abiertas a lo que surja.

(C) Yolanda Jiménez

En tu investigación también hay un grupo de mujeres que ya niega el deseo.
Sí, y esto también es libertad. Hay mujeres que con 70 años siguen deseando encontrar una pareja y tener una relación en la que haya piel y pasión, y hay otras mujeres que con 50 años dicen que hasta aquí han llegado y que la energía que les supone poner en marcha todo esto prefieren enfocarla en otra cosa.

“Nuestro deseo está en el contexto, en el respeto. También puede estar en un ‘aquí te pillo, aquí te mato’, que de vez en cuando sienta bien a todo el mundo”

Y cuando no se tiene pareja sexual y apetece tenerla, ¿cómo se plantean la búsqueda?
Creo que, en esto, internet ha ayudado mucho. Muchas de las mujeres de mi investigación han hecho incursiones en internet y han encontrado amigos o amigas, relaciones. Esto es un tema importante. Además, internet permite privacidad. No te expones en lo público, al menos inicialmente.

Hablas también de los conceptos ‘viejecita sexy’ o ‘mujer puma’. Recuerdan al de MILF —madre que me follaría—. ¿Por qué esta manía de señalar a la mujer activa sexualmente según su momento reproductivo?
Me sorprende que se destaque. De toda la vida los hombres lo han hecho y nadie les ha llamado ‘leones’ o ‘tigres’. Por ejemplo, se ha hablado mucho de la mujer de [Emmanuel] Macron, que es 20 años mayor que él, pero no de la de [Donald] Trump, que es 20 años más joven. Al usar términos como ‘puma’ de alguna manera se intenta estigmatizar, limitar, en plan “¿qué pasa, que ahora las tías van a ir a la caza?, ¿ya no van a ser las virgencitas que están en casa esperándome a mí?”. Ellos siempre han ido de caza, pero las mujeres no.

También abordas cómo influye en la vida sexual de las personas mayores vivir en una residencia o con los hijos, cómo este cambio lleva a una infantilización.
Sí, realmente hay un momento drámático en la vida en cuanto a las posibilidades sexuales de las mujeres y es cuando dejan de vivir por su cuenta. Cuando vas a vivir a casa de tus hijos, que suelen ser muy puritanos y ven mal que sus madres y padres tengan líos de cama, despídete de llevar a casa a un hombre o a una mujer. En las residencias también es como si volvieras a la guardería. No se plantea como un hotel en el que pones un cartelito en la puerta de “no molestar”. No hay cerrojo en la puerta, entran cuando les da la gana, tienes que compartir habitación… No hay respeto a la intimidad de una persona que puede tener deseos de tener una relación. En nombre del amor se hacen auténticas barbaridades. Se controla el dinero, la vida afectiva, sexual, social. Dejas de poder decidir y poder tomar decisiones por tu cuenta para que tus hijos e hijas las tomen con la dirección del centro.

Cada vez hay más experiencias de residencias autogestionadas en las que el control y vigilancia desaparece o se disminuye.
Conozco estas experiencias y sé que hay algunas residencias también en Estados Unidos en las que no solo se permiten, sino que se estimulan las relaciones sexuales, corporales y afectivas. Poco a poco, habrá mayor reflexión y más sensibilidad y respeto con la dignidad de las personas mayores.

También señalas que, en muchos casos, en la sexualidad también influye el miedo a cargar con las taeas de cuidados.
Creo que una parte de los hombres, sobre todo los mayores de hoy —quizás los del futuro sean diferentes, pero tampoco estoy segura—, buscan intendencia o compañía. Las mujeres también quieren compañía, pero lo tienen claro. Es curioso porque, en esta investigación, las que quieren más sexo esporádico son las más mayores, las de más de 70 años. Prefieren una relación sexual que no implique vínculos como compartir vivienda, no tienen ganas de cargar con nadie. Luego, muchas mujeres afirman que les gustaría tener una relación, pero no con cualquiera. Ya saben lo que da de sí una relación heterosexual y están poco dispuestas a volver a pasar por determinadas cosas.

Desear también es sentirte deseada. ¿Hasta qué punto influyen el propio cuerpo y el imaginario estético de la sociedad?
Desde que eres pequeña quieres querer y que te quieran, desear y que te deseen. Gustar gusta a todas las edades. Uno de los problemas con los que nos encontramos de cara a la sexualidad es el tema de la imagen corporal. En qué medida yo tengo un cuerpo que no es el que tenía hace 30 años, lo acepto y me reconcilio con él o tengo tanto problemas de imagen corporal que no quiero que me vean desnuda.

El tema del cuerpo es muy importante a todas las edades. A los 8 años, las niñas ya sufren por su cuerpo, pero, cuando te vas haciendo mayor, el cuerpo tiene sus propias leyes. En algunos casos hay sentimiento de ira o vergüenza y dificultad para aceptarlo. Pero también depende mucho de la pareja que tienes, porque si está por tus huesos, sientes que gustas. Claro, los modelos estéticos son muy restrictivos, están basados en chicas jóvenes hiperdelgadas y tal. Si eres mayor no puedes ser joven, y mantenerte delgada con la edad es difícil porque no hemos sido educadas para tener un cuerpo atlético sino estético. Y un cuerpo estético es estático.

En tu estudio, alrededor de la mitad de las encuestadas afirman estar satisfechas con su vida sexual. Son cifras que pueden que no sean tan distintas a las que se den en mujeres de otras edades.
Es que las mujeres somos muy condescendientes, hacemos sexo complaciente. Nos lo montamos muy mal, pero desde pequeñas. Las adolescentes practican sexo sin querer para que el otro no la abandone, empezamos mal desde los 14 años. Hasta que llegas a lo que nombro como tener agencia, tener capacidad para ser agente de tu propia sexulidad, para decir sí o no, o así sí y así no, conocer tu cuerpo y tu deseo… Todo esto es una asignatura que se aprende con el tiempo y si tienes suerte. Depende de las parejas que hayas tenido, y en eso nuestros queridos compañeros masculinos dejan bastante que desear, los jóvenes y los mayores. Y con más delito en el caso de los jóvenes, que, en teoría, no han vivido la educación franquista. Por desgracia, no hay tanta diferencia como debería.

 

Por: Ter García Ligia Pájaro
Publicado en: www.elsaltodiario.com

El amor…propio

“Yo creo que se confunde el amor propio con el egoísmo. Es un pobre sustituto cuando las personas no se aman a sí mismas. Tienen que volverse egoístas para sentir que son algo (…) El amor propio es algo como un abrazo a la criatura en nosotros. No es un amor a nosotros por nuestro méritos, por los frutos de nuestro trabajo. No es un amor que nos puede dar el mundo por lo que hacemos o por cómo nos mostramos. El amor a la persona, hacia sí misma, es algo mucho más simple, como cuando se acoge a un niño incondicionalmente. Una voluntad… es algo como sentirse amigo de uno mismo”.  Claudio Naranjo.

Pensamientos espirituales para el nuevo año

 

Una fecha que se repite, que marca el calendario. Un nuevo año y unos pensamientos espirituales para recibirlo. Quizá escogidos al azar. Quizá para alumbrar el recorrido que tenemos por delante. Una forma de compartir y de conectarnos.

 

1. Mantén positivos tus pensamientos porque tus pensamientos se convierten en palabras. Mantén tus palabras positivas porque tus palabras se convierten en tus actos. Mantén tus actos positivos porque tus actos se convierten en hábitos. Mantén tus hábitos positivos porque tus hábitos se convierten en valores. Mantén tus valores positivos porque tus valores se convierten en tu destino. – Gandhi –

2. Guardar rencor es como sujetar un carbón caliente con la intención de lanzárselo a alguien más; es uno el que se quema. – Buda –

3. Cuanto más sabes, menos necesitas. – Yvon Chouinard –

4. El mejor truco de la mente es la ilusión de que existe. – Marty Rubin –

5. Una persona no tiene que estar tras rejas para ser un prisionero. La gente puede ser prisionera de sus propios conceptos e ideas. Pueden ser esclavos de sí mismos .- Maharaji –

6. Es es el verdadero despertar espiritual. Cuando algo emerge dentro de ti que está más profundo de lo que pensaste -Eckhart Tolle –

7. El secreto de la libertad humana es actuar bien, sin apego a los resultados. – Bhagavad Gita –

8. A veces luchas tanto por alimentar a tu familia de una forma que olvidas alimentarla de la otra forma, con la espiritualidad – James Brown –

9. Para experimentar cada día la espiritualidad, necesitamos recordar que somos seres espirituales pasando algo de tiempo en un cuerpo humano. – Barbara de Angelis –

10. Hoy puedes decidir andar libremente. Puedes decidir andar de manera diferente. Puedes andar como una persona libre, disfrutando cada paso. – Thich Nhat Hanh –

11. El secreto de la libertad humana es actuar bien, sin apego a los resultados. -Bhagavad Gita –

12. Deberíamos vivir cada día como personas que acaban de ser rescatadas de la luna. – Thich Nhat Hạnh –

13. Tienes que crecer desde el interior al exterior. Nadie te puede enseñar, nadie te puede hacer espiritual. No hay otra maestra que tu propia alma. – Swami Vivekananda –

14. Mantén tus pies en el suelo, pero deja que tu corazón se eleve tan alto como pueda .- Arthur Helps –

15. Si eres incapaz de encontrar la verdad justo donde estas, ¿dónde esperas encontrarla? – Dogen –

16. El que conoce a los demás es sabio. El que se conoce a sí mismo está iluminado. – Tato Te Ching –

17. El odio no se termina con odio, se termina con amor, es la regla eterna. – Buda –

18. Somos lo que pensamos, todo lo que somos se levanta con nuestros pensamientos. Con ellos, creamos el mundo. – Buda –

 

 

Fuente: http://www.consejosdelconejo.com

Amor y deseo sexual: sobrevivir al tiempo

 

“Según la neurociencia, se puede llegar a edades avanzadas sin perder las ganas de amar”

“Una de las claves es seguir compartiendo objetivos vitales, ilusiones y expectativas”

 

(c) Juan Peláez / Yolanda Jiménez

Hay quienes pueden mirar con incredulidad a una pareja que lleva unida más de 30 años, pensando tal vez que el enamoramiento se les fue hace tiempo, que el deseo se esfumó hace aún más y que el sexo (o el buen sexo) es ahora un viejo recuerdo que guardan bajo llave en un rincón. Tal vez no les falte razón, porque ¿puede realmente, una pareja que lleva unida más de 20 o 30 años sobrevivir al peso y al paso de los años? ¿Es posible amar y desear con la misma intensidad del principio? Aunque pueda parecer utópico o algunos lo vean casi como una hazaña en nuestros días, todavía hay quienes a pesar del tiempo, mantienen muy viva eso que muchos llaman, la llama del amor.

No sólo lo avala la experiencia de miles de parejas que siguen juntas hasta el final de sus días más enamoradas aún si cabe que el primer día, también la neurociencia ha demostrado que el amor y el deseo sí pueden sobrevivir al paso del tiempo. “Del mismo modo que hay relaciones que no aguantan, algunas sí lo hacen, y aquellas que sobreviven es porque han sabido conservar esa llama que sigue tan fuerte como cuando eran jóvenes”, asegura a EL MUNDO Manuel Mas García, catedrático de Fisiología de la Universidad de La Laguna y director del Centro de Estudios Sexológicos (CESEX).

Este profesor participó en el VI Encuentro de la Academia Española de Sexología  y Medicina Sexual, organizado por el Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud (CIPSA), celebrado recientemente en Santander. En su ponencia, La neurobiología del amor y el desamor expuso, entre otros temas, cómo la ciencia demuestra que una pareja madura que lleva unida muchos años, puede sentir igual o más que cuando era más joven: “La neurociencia nos corrobora que se puede llegar a edades avanzadas sin perder las ganas de amar, respecto a la juventud”.

Qué dice el cerebro

En relación al amor, se han hecho algunos estudios, sobre todo en personas jóvenes, que declaran estar muy enamoradas de sus parejas, mediante resonancias magnéticas y se ha comprobado cómo al exponerlas a fotos de la persona amada se produce una activación más intensa de ciertas zonas del cerebro que corresponden, sobre todo, a los llamados circuitos de recompensa cerebral como es, por ejemplo, el núcleo accumbens. Incluso, cuando se muestran fotos de la persona amada alternadas con otras fotos de personas del mismo sexo que el de su pareja, con grados similares de atractivo físico, el cerebro responde con una activación mayor cuando aparece la foto de la persona deseada. Además, “en estos estudios se ha comprobado que no hay diferencias entre hombres y mujeres ni tampoco en la orientación sexual. Los cerebros responden igual“, aclara Mas.

Estas investigaciones responden, sobre todo, a gente joven pero, ¿qué ocurre con el tiempo? En el año 2011, un estudio de la publicación Social Cognitive and Affective Neuroscience analizó la activación del cerebro en cuanto al amor en personas que tenían una relación larga (un promedio de 20 años). Según explica este especialista, a estas personas se les puso igualmente fotos de su persona amada junto con otras de personas del mismo sexo y parecidas en atractivo físico. Se vio que igualmente la zona correspondiente a los circuitos de recompensa cerebral (como el núcleo accumbens) se activó más cuando veían la imagen de su pareja y, además, hay una relación positiva con el tiempo que se lleve con esa pareja. “Es decir, a más años, más activación“, afirma Mas.

Del mismo modo, en estas mismas personas, se ve que hay otras regiones del cerebro como es el hipotálamo o el hipocampo que se relacionan también con la frecuencia de relaciones sexuales que mantengan. Por lo cual, subraya este especialista, “no significa que toda relación larga esté condenada a morirse de aburrimiento“.

Mantener la pasión

Como para casi nada en la vida, no existe una fórmula mágica, mucho menos si hablamos de amor. Sin embargo, sí hay ciertos elementos que unidos pueden ayudar a que una pareja siga tan viva como al principio. “Es clave que la pareja evolucione personal y relacionalmente de forma compatible. Que sigan compartiendo objetivos vitales, ilusiones y expectativas que sirvan para mantenerles unidos”, expone Carlos San Martín Blanco, doctor en Medicina, sexólogo y director del Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud, CIPSA de Santander.

El número de rupturas matrimoniales ha aumentado considerablemente desde 1981, año en que se aprobó en España la Ley de Divorcio. Por dar datos recientes, según el Instituto Nacional de Estadística, en 2014 se produjeron un total de 105.893 rupturas (sentencias de nulidades, separaciones y divorcios), lo que supuso una tasa de 2,3 por cada 1.000 habitantes. Según este organismo, el total de sentencias en 2014 experimentó un aumento del 5,4% respecto al año anterior. “En España, se separan o divorcian más de un tercio de las parejas y además lo hacen mayoritariamente al final de la primera década de convivencia”, añade San Martín.

Son muchas las causas de una ruptura pero fundamentalmente detrás de cada una de ellas se encuentra el desamor, el desencuentro y la frustración. “Todos estos aspectos pueden estar provocados por muchas razones y por muchos conflictos, pero el denominador común es el desamor”, insiste este especialista.

Pese a todo, existe una luz de esperanza, pues una pareja puede seguir fomentando toda la vida su relación erótica y es capaz de seguir mirándose desde el deseo. “Un deseo que se transforma a lo largo de los años pero que se puede seguir viviendo como un valor positivo. Hay que fomentar ese deseo intentando salir de la rutina y haciendo que sea deseable desear”, concluye San Martín

 

Por: Beatriz G. Portalatín

Publicado en: www.elmundo.es

De la sabiduría y el placer

 

“…El río se estaba riendo. Sí, así era: todo lo que no se terminaba de sufrir o no se resolvía hasta el final, se repetía; siempre se volvían a sentir las mismas penas…”

Juan Peláez: acuarela

“…Tú sabes bien, querido amigo, que ya de joven, empecé a desconfiar de las doctrinas y de los maestros y muy pronto les volví la espalda…”“…Pero ¿no has encontrado tú mismo, si no una doctrina, al menos ciertas ideas, ciertos conocimientos que puedas considerar como tuyos y te ayuden a vivir?. Siddharta respondió: – He tenido ideas , si, e incluso conocimientos de forma esporádica. A veces, durante una hora o por un día, he sentido el saber en mi interior tal y como uno siente la vida en su corazón. Eran muchas  ideas, pero me sería difícil comunicártelas. Mira, Govinda, la sabiduría no es comunicable. La sabiduría que un sabio intenta comunicar a otros suena siempre a locura. El saber puede comunicarse, pero la sabiduría no. La sabiduría es un estado personal…”

 

“…Muchas cosas le enseñó la boca encarnada y diestra de Kamala. Siddharta aún era un chiquillo en cuestiones de amor y tendía a precipitarse ciegamente en el placer como en un abismo sin fondo. Pero Kamala le enseñó que no se puede recibir placer sin devolverlo, y que cada gesto, cada caricia, cada contacto, cada mirada y cada parte del cuerpo, por pequeña que sea, tienen su propio misterio, cuyo desciframiento produce felicidad al que lo descubre. Le enseñó así mismo, que, tras la celebración de un ritual amoroso, los amantes no debieran separarse sin antes haberse admirado mutuamente, sin sentirse al mismo tiempo vencedores y vencidos, de suerte que en ninguno de ambos surja una sensación de hastío o de abandono, ni la desagradable impresión de haber abusado o de haber sido victima de un abuso. Horas maravillosas pasó Siddharta con la hermosa y hábil cortesana, convirtiéndose a su vez en su  discípulo, en su amante y en su amigo. Allí, junto a Kamala, se hallaban el sentido y el valor de aquella etapa de su vida…”

“Sidharta guardó silencio. Luego se entregaron al juego del amor, uno de los treinta o cuarenta juegos diferentes que Kamala conocía. Su cuerpo,era flexible como el de un jaguar y como el arco de un cazador: muchos placeres y secretos le eran revelados a quien ella instruyera en el amor. Pasó un buen rato jugando con Siddharta. Tan pronto lo atraía como lo rechazaba para volver a provocarlo, envolviéndolo con su cuerpo y alegrándose de los progresos de su alumno, que, al final cayó vencido y extenuado junto a ella”

”  Eres el mejor amante que he tenido – le dijo pensativa –  Eres más fuerte que otros, más flexible, más flexible, más solícito. Muy bien has aprendido mi arte, Siddharhta. Y sin embargo, querido, sigues siendo un samana: no me amas a mi ni a nadie. ¿No es verdad?.  Es posible que así sea – repuso Siddharta con voz cansada- . Soy como tú. Tú tampoco amas… ¿como si no, podrías  practicar el amor como un arte?. Acaso la gente como nosotros nunca pueda amar. Los hombres niños si que pueden y ese es su secreto.

 

Selección personal  del libro “Siddharta” – Hermann Hesse –

Alquimia en las relaciones de pareja

Le preguntaron al Maestro cuál era la diferencia entre la química y la alquimia en las relaciones de pareja… y contesto estas hermosas y sabias palabras:

– Las personas que buscan química son científicos del amor, es decir, están acostumbrados a la acción y a la reacción.pareja
Las personas que encuentran la alquimia son artistas del amor, crean constantemente nuevas formas de amar.

– Los químicos aman por necesidad. Los alquimistas por elección.

– La química muere con el tiempo, la alquimia nace a través del tiempo…

– La química ama el envase. La alquimia disfruta del contenido.

– La química sucede. La alquimia se construye.

– Todos buscan química, solo algunos encuentran la alquimia.

– La química atrae y distrae a machistas y a feministas.

– La alquimia integra el principio masculino y femenino, por eso se transforma en una relación de individuos libres y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta a los caprichos del ego.

En conclusión, dijo el Maestro mirando a sus alumnos:

– La alquimia reúne lo que la química separa. La alquimia es el matrimonio real, la química el divorcio que vemos todos los días en la mayoría de las parejas.

“Comencemos a construir relaciones conscientes, pues la química siempre nos hará envejecer el cuerpo, mientras la alquimia siempre nos acariciará desde adentro. Que todas nuestras relaciones sanen”

Jai Maa
Tribus Amma

Arte: Compartido desde el blog espacio Kundalini no menciona autor.

Te propongo un taller de encuentro contigo, con tus procesos, con tu alquimia. Mañana sábado 28 en Madrid. Ultimas plazas: 

“Tu sensualidad y tu sexualidad como regalo”. Tienes toda la información en: https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/2017/01/09/tu-sensualidad-y-tu-sexualidad-2/

Libro de la vida

“Si hemos de crear un mundo nuevo, una nueva civilización, un arte nuevo, no contaminado por la tradición, el miedo, las ambiciones. Si hemos de originar juntos una nueva sociedad en la que no existan el «tú» y el «yo», sino lo nuestro, ¿no tiene que haber una mente que sea por completo anónima y que, por lo tanto, esté creativamente sola?colores

Esto implica, ¿no es así?, que tiene que haber una rebelión contra el conformismo, contra la respetabilidad, porque el hombre respetable es el hombre mediocre, debido a que siempre desea algo. Porque su felicidad depende de la influencia, o de lo que piensa su prójimo, su gurú, de lo que dice el Bhagavad Gita o los Upanishads o la biblia o Cristo. Su mente jamás está sola. Ese hombre nunca camina solo, sino que siempre lo hace con un acompañante, el acompañante de sus ideas. ¿No es, acaso, importante descubrir, ver todo el significado de la interferencia, de la influencia, ver la afirmación del «yo», que es lo opuesto de lo anónimo? Viendo todo eso, surge inevitablemente la pregunta: ¿es posible originar de inmediato ese estado de la mente libre de influencias, el cual no puede ser afectado por su propia experiencia ni por la experiencia de otros, ese estado de la mente incorruptible, sola? Únicamente entonces es posible dar origen a un mundo diferente, a una cultura y una sociedad diferentes donde puede existir la felicidad”.

 

Libro de la vida – Khrishnamurti –

 

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