Alquimia en las relaciones de pareja

Le preguntaron al Maestro cuál era la diferencia entre la química y la alquimia en las relaciones de pareja… y contesto estas hermosas y sabias palabras:

– Las personas que buscan química son científicos del amor, es decir, están acostumbrados a la acción y a la reacción.pareja
Las personas que encuentran la alquimia son artistas del amor, crean constantemente nuevas formas de amar.

– Los químicos aman por necesidad. Los alquimistas por elección.

– La química muere con el tiempo, la alquimia nace a través del tiempo…

– La química ama el envase. La alquimia disfruta del contenido.

– La química sucede. La alquimia se construye.

– Todos buscan química, solo algunos encuentran la alquimia.

– La química atrae y distrae a machistas y a feministas.

– La alquimia integra el principio masculino y femenino, por eso se transforma en una relación de individuos libres y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta a los caprichos del ego.

En conclusión, dijo el Maestro mirando a sus alumnos:

– La alquimia reúne lo que la química separa. La alquimia es el matrimonio real, la química el divorcio que vemos todos los días en la mayoría de las parejas.

“Comencemos a construir relaciones conscientes, pues la química siempre nos hará envejecer el cuerpo, mientras la alquimia siempre nos acariciará desde adentro. Que todas nuestras relaciones sanen”

Jai Maa
Tribus Amma

Arte: Compartido desde el blog espacio Kundalini no menciona autor.

Te propongo un taller de encuentro contigo, con tus procesos, con tu alquimia. Mañana sábado 28 en Madrid. Ultimas plazas: 

“Tu sensualidad y tu sexualidad como regalo”. Tienes toda la información en: https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/2017/01/09/tu-sensualidad-y-tu-sexualidad-2/

Libro de la vida

“Si hemos de crear un mundo nuevo, una nueva civilización, un arte nuevo, no contaminado por la tradición, el miedo, las ambiciones. Si hemos de originar juntos una nueva sociedad en la que no existan el «tú» y el «yo», sino lo nuestro, ¿no tiene que haber una mente que sea por completo anónima y que, por lo tanto, esté creativamente sola?colores

Esto implica, ¿no es así?, que tiene que haber una rebelión contra el conformismo, contra la respetabilidad, porque el hombre respetable es el hombre mediocre, debido a que siempre desea algo. Porque su felicidad depende de la influencia, o de lo que piensa su prójimo, su gurú, de lo que dice el Bhagavad Gita o los Upanishads o la biblia o Cristo. Su mente jamás está sola. Ese hombre nunca camina solo, sino que siempre lo hace con un acompañante, el acompañante de sus ideas. ¿No es, acaso, importante descubrir, ver todo el significado de la interferencia, de la influencia, ver la afirmación del «yo», que es lo opuesto de lo anónimo? Viendo todo eso, surge inevitablemente la pregunta: ¿es posible originar de inmediato ese estado de la mente libre de influencias, el cual no puede ser afectado por su propia experiencia ni por la experiencia de otros, ese estado de la mente incorruptible, sola? Únicamente entonces es posible dar origen a un mundo diferente, a una cultura y una sociedad diferentes donde puede existir la felicidad”.

 

Libro de la vida – Khrishnamurti –

 

Procesos de cambio

Cuando nos permitimos sentirnos, abrimos la puerta a un nuevo horizonte. Es el comienzo de un proceso: tomamos conciencia, nos responsabilizamos. Tocamos teclas y se abren grietas. Movemos  estructuras y  producimos cambios. Es algo sutil y luego hay que manejar la situación que surge. El contexto terapéutico es el lugar que da cabida a lo que surge, a lo que es .

 El contacto es lo opuesto al rechazo. Cuando estoy en contacto puedo sentir tristeza y desde ahí la dreno.

La fuerza de un terapeuta es ser vulnerable porque nos permite ver lo que está pasando. Ser  vulnerable no es lo mismo que ser débil. Ser débil es un concepto. Ser vulnerable es estar en el cuerpo, es dar entrada a las sensaciones que me llegan. 

 

Somos finitos y se trata de aprovechar cada momento.

 

 

Yolanda Jiménez (Terapeuta)

 

Vivir desde el ser o vivir desde el ego

Aquél que más habla sobre su vida personal, es el que está más identificado con su ego (su “yo”) y necesita reconocimiento.
El ego de este tipo de personas necesita constantemente ser reconocido, aceptado y
alabado.
Cuando es reconocido y alabado, entonces el ego se infla como un globo, y de ahí el peligro de que surja la soberbia.ego 2
Es muy importante poner atención a este tipo de sucesos del ego, ya que conducen al sufrimiento.
Cuando el ego de un ser humano, no obtiene reconocimiento, cae en un estado de frustración y de baja autoestima. Se siente poco valorado por los demás y puede desencadenar en una depresión.
También puede desencadenar en estados de ira, rencor y agresión.
Es importante observar este punto acerca del ego, preguntarse uno mismo “¿Hago esto para que los demás me alaben y me reconozcan? ¿Hablo de mi vida personal para atraer la atención de los demás y obtener halagos?”.
Cuando haces las cosas por el qué dirán los demás, o cuando hablas de tu vida personal, únicamente para recibir reconocimiento, recuerda que es tu ego el que está controlándote, eres presa de tu propia identificación con tu “yo”, y no tienes libertad de Ser.


Aquél que, por el contrario, nunca habla de su vida personal, es el tipo de ser que no vive desde el ego, ya que lo ha trascendido.
No está identificado con su “yo”, por tanto, el ego no puede manipularlo.
Es un Ser Consciente y humilde, que únicamente centra su atención en el momento presente, en escuchar a los demás y en transmitir aquellos aspectos que considera importantes para el bien de todos los seres, sin deseos de reconocimiento alguno.
Este tipo de persona es un ser libre, sin la carga del ego.ego
Una forma muy fácil de detectar este tipo de personas es la siguiente:
-En el caso de la persona que busca ser reconocida, cuando no logra reconocimiento, automáticamente se enoja y te excluye de su vida.
Esto es vivir desde el ego.
-En el caso de la persona que no busca reconocimiento, cuando no lo logra, no hay cambios en su estado de ánimo, ya que está totalmente centrado en su esencia, y no hay ego.
Al no haber ego, no hay carencia, y por tanto, no hay ni deseo ni necesidad. Él ya es un ser libre. Y simplemente fluye con lo que es.
Esto es vivir desde el Ser.


Por: Leopoldo Jiménez Camarena

El mágico templo del alma

“Solo sé que no se nada”: El comienzo de la sabiduría

En los ámbitos que cultivan la meditación se dice que “no hacer es todo lo que podemos hacer”. “Vaciarse y desaprender para ser”.  Ya lo dijo Sócrates al pronunciar su famosa frase que ha perdurado durante milenios: “Sólo sé que no sé nada”. Y resulta que ese es precisamente el principio de la sabiduría. Es muy interesante si lo relacionamos con una respuesta del Oráculo de Delfos que, a la pregunta “¿Quién es el hombre más sabio de Grecia?”, respondió:“Sócrates”.

Si a eso unimos que la inscripción grabada en la piedra de la entrada del Oráculo es “Conócete a ti mismo”,se puede decir que nos vamos situando. Precisamente cuando cada uno de nosotros individualmente llegamos a esa conclusión hemos llegado al umbral de la sabiduría. Antes de llegar a ese punto no hay nada que hacer y a partir de entonces se abren todas las posibilidades porque nos percatamos y nos maravillamos ante nuestro total desconocimiento y se abren esos otros ojos.

 

RIO Y ARCO IRIS

El sabio también dice: “No sé”

De acuerdo con Zarathustra, el estado más elevado de consciencia es el del niño…naces siendo un niño y luego te volverás ignorante… atravesarás muchos conocimientos, mucha memoria, y si eres lo suficientemente afortunado, un día verás que todo es falso, porque no es tuyo.

Buda pu

ede haber sabido, Jesús puede haber sabido, Krishna puede haber sabido , pero sus conocimientos no son mi conocer, su vida no puede volverse mi vida, su amor no puede volverse mi amor. ¿Cómo pueden sus conocimientos volverse mis conocimientos? Tendré que buscar por mí mismo. Tengo que vol­verme un aventurero, un buscador de lo desconocido. Tengo que ir por caminos que nunca han sido hollados, por mares desconocidos, tengo que arriesgarlo to­do, con la firme voluntad de que si otros han alcanzado la verdad, no hay nin­guna razón para que la existencia no sea gentil conmigo.

Unas pocas personas afortunadas, empiezan a abandonar sus conocimientos prestados, y cuando empiezan a abandonar sus conocimientos prestados el cír­culo comienza a moverse hacia atrás, hacia su infancia. El círculo se completa cuando la ignorancia se vuelve luminosa.

Osho Sobre el libro, “Asi hablaba Zarathustra” de Federic Nietzsche

 

http://www.tunuevainformacion.com

 

Lo que la soledad me enseña

Lo que aprendí de la soledad… ¿Por qué vivimos con miedo a la soledad? Suele vérsele como algo negativo, algo que nadie quisiera en su vida. No hablo de una soledad total, porque entonces sí que sería un terrible problema… hablo de aquella en la que te das un espacio a ti mismo, para mejorar, para crecer, para saber lo que te apasiona, para explotar tus virtudes y trabajar en tus defectos.
Esa soledad en que no necesitas que alguien ‘’te haga feliz’’ pues esa felicidad sólo puedes encontrarla en ti y entonces la compartes con alguien más. Esa soledad en que descubres que no eres la media naranja de nadie, tú ya estas completo.

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Yolanda Jiménez. Deshielo en el valle del Nubra. Ladakh (India)

Estar en soledad es una decisión, ya que como muchos, podría andar por ahí buscando quien me haga sentir en compañía, aun cuando esto podría terminar en una sensación antónima.

Las personas a las que les aterra estar solas son aquellas que andan dejándose llevar por el mundo, rompiendo corazones o lamentándose porque siempre rompen el suyo. Las ves buscando atención o rematando su amor. Se van a extremos: o son de aquellos que buscan llenarse con piel y al ver que esto no funciona se marchan, dejando un hueco en la vida de quienes sí los estaban amando; o la viven regateando amor y regalándose a la primera persona que pinte como candidato a quedarse ‘’para siempre’’ provocando que ellos se alejen y sintiéndose entonces peor que antes.

Se necesita un real grado de madurez en este ámbito para comprender que la soledad no es la enemiga que nadie quiere cerca, sino que es el arma más poderosa para conocerme a mí misma, y entonces sí, no sentir un verdadero vacío en la mente y el alma.

La soledad es una maestra de la vida, ya que te enseña mucho más de lo que podría enseñarte el estar acompañado de alguien que exiges que te llene, cuando eres un saco con agujero.

La soledad me ha enseñado a valorarme a mí misma, a saber lo que merezco y lo que no me conviene en cada aspecto de mi vida. Me ha hecho fuerte e imponente en cuanto a mis ideas. Me ha hecho abrazarme mucho mejor que como cualquiera lo haría.

La soledad me permitió abrir los ojos al mundo, me permitió analizar aquellos errores que a cada momento volvía a cometer sin dudar y solo me estaban destrozando. Me permitió atrapar aprendizajes y archivarlos en mi mente. Me permitió sanar heridas pasadas que nadie pudo ni podría sanar, solo yo misma.

La soledad me brindó tiempo para aprender cosas nuevas, para pensar más antes de actuar, para invertir mi tiempo en cosas a mi beneficio. Para consentirme con un buen libro o viendo una película que hace tiempo quería ver pero con quienes estaba no deseaban verla.

La soledad limpió mi espejo, en el cual veía cientos de defectos, para mostrarme una cálida sonrisa en el rostro de quien estaba en el reflejo. Que allá fuera no hay personas mejores o peores que yo, pero al mismo tiempo, soy a quien cualquiera desearía tener entre brazos.

La soledad me regaló tiempo de calidad conmigo misma y así mismo, me regaló la habilidad de querer bien a aquellos que me quieren también. Me hizo independiente emocionalmente y me hizo madura. Me regaló la fuerza que en algún momento me hizo falta. Me hizo perseverante y decidida.

La soledad me hizo recordar que puedo hacer lo que me proponga en tanto tenga una voluntad firme. Que puedo caer cientos de veces con la misma piedra, que después podré patearla, que podré jugar al avioncito con ella… pero si todo eso no resulta, lo más adecuado es cambiar de camino.

La soledad me permitió admirar paisajes de una manera tan maravillosa como antes no había sido capaz de hacer. Me permitió sentir escalofríos y enchinarme la piel ante una canción. Me permitió saborear y deleitarme con la vida.

Ella también me daba bofetadas cuando entraba en pánico y sentía que me derrumbaba, para recordarme que me tenía a mí misma y eso es mil veces mejor que tener al lado a una persona con falsos ánimos y que tiene en mente sus propios dilemas.

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Yolanda Jiménez: Lago sagrado en el valle del Nubra. Ladakh (India)

Me permitió conocerme y centrarme en lo que busco. Me enseñó a no dejarme presionar por las prisas de encontrar al ‘amor de mi vida’ y sí tener muy claro que la persona indicada llegará cuando sea el momento, no cuando yo truene los dedos y sufrir por ‘equivocarme de nuevo’ una vez tras otra.

No necesito un ‘príncipe azul’ quiero a una persona real. No necesito a alguien que sea ‘mi todo’ quiero a alguien con quien pueda compartir ese ‘todo’ que soy yo misma. No necesito a alguien que piense en mí todo el tiempo, quiero a alguien que al igual que yo tenga metas y desvividas pasiones por lo que ame hacer, y que cuando piense en mí, lo haga de la manera más sincera y leal. No necesito a alguien que pretenda que yo le llene el alma, quiero a alguien que como yo, que se ame en soledad y al mismo tiempo adore estar conmigo.

La soledad me ha enseñado que una cualidad importante debe ser la de paciencia… paciencia por encontrar a quien también desee encontrarme a mí; que llene mis expectativas como yo las de él, con todo y defectos incluidos pero también el deseo de ser mejor.

No tengo prisa… pues no necesito a alguien que me cure la soledad, quiero a alguien que entienda que ella es parte de mí y puede invitarla a salir por ratos para hacernos compañía, y entonces todo será perfecto.

 

Por: Angeles Castell

http://barcelonalternativa.es/

Felicidad o sufrimiento. Tú elijes

“No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”.

 La domesticación y el sueño del planeta.

¿Son las cosas como las vemos, como las sentimos, o básicamente interpretamos lo que nos han enseñado a interpretar?

Para la milenaria cultura tolteca (México) la “realidad” que asumimos socialmente no es más que un sueño colectivo, el sueño del planeta. Desde el momento mismo de nacer, interpretamos la realidad mediante acuerdos, y así, acordamos con el mundo adulto lo que es una mesa y lo que es un vestido, pero también lo que “está bien” y lo que “está mal”, e incluso quiénes somos o cuál es nuestro lugar en el mundo (en la familia, en clase, en el trabajo). A este proceso el filósofo mexicano de origen tolteca Miguel Ruiz lo denomina domesticación.al1

“La domesticación es tan poderosa que, en un determinado momento de nuestra vida ya no necesitamos que nadie nos domestique. No necesitamos que mamá o papá, la escuela o la iglesia nos domestiquen. Estamos tan bien entrenados que somos nuestro propio domador. Somos un animal autodomesticado”.

 

El juez y la víctima.

En el transcurso de este aprendizaje incorporamos en nuestra propia personalidad al juez y a la víctima.

El juez representa esa tendencia en nuestra mente que nos recuerda continuamente el libro de la ley que gobierna nuestra vida -lo que está bien y lo que está mal-, nos premia y, más frecuentemente, nos castiga. La víctima es esa parte en cada persona que sufre las exigencias de su propio juez interior. Sufrimos, nos arrepentimos, nos culpabilizamos, nos castigamos por la misma causa una y otra vez, cada vez que el recuerdo nos pasa factura.

Y como consecuencia del propio sistema, el miedo se instaura en nuestra vida.

El miedo y las autoexigencias son los peores enemigos de nuestro pensamiento, y por ende, de nuestra vida. Durante el proceso de domesticación nos formamos una imagen mental de la perfección, lo cual no está mal como camino marcado a seguir. “El problema es que como no somos perfectos nos rechazamos a nosotros mismos. Y el grado de rechazo depende de lo efectivas que han sido las personas adultas para romper nuestra integridad”, según M.R.

Si el libro de la ley que gobierna nuestra vida (nuestra moral, nuestra lógica, nuestro “sentido común”) no cumple sus objetivos, que en su base fundamental consistiría en hacernos seres humanos felices y en armonía, es porque evidentemente éste no funciona. Y como no funciona hay que cambiarlo. Y ello lo hacemos revisando nuestros acuerdos (nuestra interpretación incuestionable, nuestro sistema de valores), desenmascarando los que no valen y sustituyéndolos por otros.

 

La filosofía tolteca nos propone cuatro acuerdos básicos:

1. Sé impecable con la palabra.

Las palabras poseen una gran fuerza creadora, crean mundos, realidades y, sobre todo, emociones. Las palabras son mágicas: de la nada y sin materia alguna se puede transformar lo que sea. El que la utilicemos como magia blanca o como magia negra depende de cada cual.

Con las palabras podemos salvar a alguien, hacerle sentirse bien, transmitirle nuestro apoyo, nuestro amor, nuestra admiración, nuestra aceptación, pero también podemos matar su autoestima, sus esperanzas, condenarle al fracaso, aniquilarle. Incluso con nuestra propia persona: las palabras que verbalizamos o las que pensamos nos están creando cada día. Las expresiones de queja nos convierten en víctimas; las crítica, en jueces prepotentes; un lenguaje machista nos mantienen en un mundo androcéntrico, donde el hombre es la medida y el centro de todas las cosas, y las descalificaciones autovictimistas (pobre de mí, todo lo hago mal, qué mala suerte tengo) nos derrotan de antemano.FELICIDAD

Si somos conscientes del poder de nuestras palabras, de su enorme valor, las utilizaremos con cuidado, sabiendo que cada una de ellas está creando algo.

“Utiliza las palabras apropiadamente. Empléalas para compartir el amor. Usa la magia blanca empezando por ti. SÉ IMPECABLE CON LA PALABRA”.

 2. No te tomes nada personalmente.

Cada persona vive su propia película en la cual es protagonista. Cada persona afronta su propia odisea viviendo su vida y resolviendo sus conflictos y sus miserias personales. Cada cual quiere sobrevivir el sueño colectivo y ser feliz. Y cada cual lo hace lo mejor que puede dentro de sus circunstancias y sus limitaciones.

Las demás personas sólo somos figurantes en esa película que cada cual hace de su vida, o a lo sumo personajes secundarios. Si alguien me insulta por la calle (o yo lo percibo así) con casi toda seguridad no tiene nada o muy poco que ver conmigo; es simplemente su reacción a algo que está pasando fuera (un mal día con su pareja o en el trabajo, una discusión con su hija), o más probablemente dentro (preocupaciones, ansiedad, frustración, impaciencia, una gastritis o un dolor de cabeza).

La impaciencia o las exigencias de tu pareja, de la vecina del rellano o de la cajera del supermercado, las críticas de tu hijo o en el trabajo, nada de eso es personal. Cada cual está reaccionando a su propia película.

Hay mucha magia negra fuera, lo mismo que la hay dentro de ti misma, o de mí. En cualquiera, en algún momento de su vida, en algún momento del día. Todo el mundo somos “depredadores emocionales” alguna que otra vez.

“Tomarse las cosas personalmente te convierte en una presa fácil para esos depredadores, los magos negros… Te comes toda su basura emocional y la conviertes en tu propia basura. Pero si no te tomas las cosas personalmente serás inmune a todo veneno aunque te encuentres en medio del infierno”, asegura Miguel Ruiz.

Comprender y asumir este acuerdo nos aporta una enorme libertad. “Cuando te acostumbres a no tomarte nada personalmente, no necesitarás depositar tu confianza en lo que hagan o digan sobre ti las demás personas. Nunca eres responsable de los actos o palabras de las demás personas, sólo de las tuyas propias. Dirás “te amo” sin miedo a que te rechacen o te ridiculicen”. Siempre puedes seguir a tu corazón.

Respecto a la opinión ajena, para bien o para mal, mejor no depender de ella. Ésa es otra película. NO TE TOMES LAS COSAS PERSONALMENTE.

3. No hagas suposiciones.ACTUAR

Tendemos a hacer suposiciones y a sacar conclusiones sobre todo. El problema es que al hacerlo creemos que lo que suponemos es cierto y montamos una realidad sobre ello. Y no siempre es positiva o está guiada por la confianza o el amor, sino más frecuentemente por el miedo y nuestra propia inseguridad.

Deduzco que alguien se ha enfadado conmigo porque no respondió a mi saludo al cruzarnos y mi mente organiza toda una realidad sobre eso. Y se rompen puentes entre la otra persona y yo, difíciles de salvar. Lo mismo con nuestra pareja, con la vecina, con la escuela. Creamos realidades en base a comentarios o elementos sueltos (cuando no en base a chismes malintencionados).

“La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras… e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular”, insiste Miguel Ruiz. En última instancia y si te dejas guiar por la buena voluntad, siempre te queda la confianza… y la aceptación.

Nunca nada que pasa fuera es personal. Pero en cualquier caso, NO SAQUES CONCLUSIONES PRECIPITADAMENTE.

 

4. Haz siempre lo mejor que puedas.

El cuarto y último acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados: haz siempre lo máximo y lo mejor que puedas. Siendo así, pase lo que pase aceptaremos las consecuencias de buen grado. Hacerlo lo mejor posible no significa que tú y yo tengamos que hacerlo de la misma manera, ni siquiera que mi respuesta en estos momentos sea la misma que en otro que me siento cansada, o no he dormido bien, o me siento llena de amor y confianza y tremendamente generosa. Se podría decir que en cada momento de nuestra vida somos diferentes, en unas circunstancias y con unas limitaciones concretas. A veces podemos responder a lo que interpretamos como una “provocación” con una sonrisa irónica o divertida, con sentido del humor, o con una carcajada retadora, o incluso a gritos. Pero siempre podemos intentar ser impecables con la palabra, no tomárnoslo personalmente y no sacar conclusiones precipitadas… dentro de nuestras limitaciones físicas, anímicas y en general, de cada momento. Si lo intentamos, de la mejor manera que podemos, ya es suficiente.MUJER EVOCADORA

“Verdaderamente, para triunfar en el cumplimiento de estos acuerdos necesitamos utilizar todo el poder que tenemos. De modo que, si te caes, no te juzgues. No le des a tu juez interior la satisfacción de convertirte en una víctima. Simplemente, empieza otra vez desde el principio.”

Con la práctica será cada vez más fácil hasta que, sorpresa, la identificación es prácticamente completa y los cuatro acuerdos forman parte de nuestra manera de ser. Simplemente somos así.

Sin duda nuestra vida será más sencilla y satisfactoria, para nosotras mismas y para las demás personas que nos rodean.

 

 

Por: Miguel Ruiz.

Publicado en: sermejorpersona.com

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