Somatizar: mis reflexiones de terapeuta gestáltica

 

¿Te has preguntado alguna vez qué hay detrás de de tu malestar físico? A veces el cuerpo acaba tan cansado que acabamos rompiéndonos porque no ha habido conciencia:  ahí ocurre la somatización. Cuando se somatiza, hay algo que no pasa ni siquiera por el subconsciente, va directamente al cuerpo.

El cuerpo influye en nuestra manera de percibirnos, de sentirnos. El cuerpo influye en el pensamiento y por lo tanto en la emoción. También ocurre al revés: llevar al cuerpo emociones o pensamientos negativos. Esto se llama somatizar.

Si no tomamos conciencia de la funciones corporales. Si no conseguimos llevar al cuerpo los pensamientos y sentimientos que nos surgen, Estamos obviando diálogos que son importantes porque tendemos a disociarnos”

Cuando estamos postrados entre mente y cuerpo, el resultado es la tristeza. El estado de la culpa es el estado de la culpa permanente.

Si las cosas no se dicen donde hay que decirlas, sino, fuera, pierden fuelle. Esto trasladado a cualquier situación (lo que no se dice en el lugar que correspondería), lleva a una situación de desenergetización.

No expresar la  rabia, nos desenergetiza. Se asocia la poca energía con una expresión no manifestada especialmente. En un silencio puede haber dos cosas contradictorias: no se dice que no, pero tampoco se dice que si.Cuando hay dobles mensajes, uno de los dos es falso. No puedes obedecer y desobedecer al mismo tiempo. Lo más difícil de la realidad es que le ponemos la fantasía encima.

Cuando hemos sido reprimidos y castigados, no escuchamos, estamos preparando estrategias. Esto puede ocurrirnos. Somatizar no es algo cuantificable. Hay que ser prudente. Siempre hay múltiples factores”.

La agresión de la somatización viene a nosotros para hacernos conscientes de lo que está pasando. Son sincronías que ocurren. Si notamos lo que nos pasa, no necesitamos agredirnos.

“Nudos”. Yolanda Jiménez

Te invito desde aquí  a que  tomes conciencia de tu proceso, de tu molestia, de tu dolor, de tu tristeza, de tu cuerpo. Te invito a que des un paso en el camino de tu propia responsabilidad. Desde ahí puedes descubrir tus “darte cuenta”. Puedes iniciar los cambios que desees en tu vida . O puedes aceptar tu situación. Desde ahí, puedes elegir tu opción y  acercarte al lugar en el que quieres estar.

Iniciar este camino, tu camino de trabajo personal, a veces, requiere del acompañamiento de un terapeuta. ¿Quieres tomar las riendas de tu vida? Tú decides.

 

Yolanda Jiménez. Terapeuta Gestalt.

https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/terapeuta-2/

 

Estados de ánimo

 

“Los estados de ánimo positivos generan confianza y autostima, pero los negativos también son muy útiles, nos sirven para descubrir los peligros”. “La actividad física y el contacto social son los dos grandes antidepresivos” afirma  Chistophe André. Psiquiatra y psicoterapeuta francés.

¿Por qué tendemos más hacia los estados de ánimo negativos?

¡Es la desgracia del ser humano! (Ríe). En todos los idiomas hay dos veces más adjetivos para designar los estados de ánimo negativos que los positivos. ¿Por qué? Seguramente porque la vida es difícil y peligrosa, y los estados de ánimo negativos nos sirven para centrar la atención sobre los peligros. La evolución seleccionó primero a los individuos más ansiosos o más agresivos, porque sobrevivían más.

Entonces, ¿qué papel tienen los estados de ánimo positivos?

También son muy útiles para nuestra supervivencia. Cuando nuestros antepasados vivían en la sabana y vigilaban la presencia de predadores o enemigos –gracias a la inquietud y al miedo–, después descansaban y se relajaban. Miraban a su alrededor y veían frutas, cosas para comer…

Los estados de ánimo negativos hacen que nos centremos en los detalles, mientras que los positivos nos permiten tomar distancia frente a las cosas.

¿Algún ejemplo actual?

Por ejemplo, imaginemos que estamos tristes, estresados o enfadados y hablamos con un amigo durante una hora. Si en un momento concreto nos dice algo negativo, curiosamente, pondremos la atención en ese detalle. En cambio, si estamos de buen humor, podremos mantener distancia; pensaremos que quien nos ha dicho algo negativo es nuestro amigo y le quitaremos importancia.

¿Se hereda la tendencia a tener estados de ánimo negativos?

Hay una influencia genética que propone una fragilidad, pero no un destino obligatorio. Las personas somos dueñas de nuestra vida, y si nuestro entorno o nuestra familia nos enseña a utilizar esos estados de ánimo heredados, podemos transformarlos en capacidad poética, de reflexión, sensibilidad, receptividad… Hay, por tanto, influencias mezcladas: genética, experiencias de vida y la cultura en la que vivimos.

¿Las personas positivas desarrollan mayor confianza, autoestima y creatividad?

Los estudios científicos confirman que existe un vínculo entre los estados de ánimo positivos y la confianza y la autoestima. Pero con relación a la creatividad no está tan claro. Mucha gente piensa que el sufrimiento te vuelve más creativo, aunque es un pensamiento romántico. En el siglo XIX se creía que, para ser poeta, había que sufrir.

Pero imagino que no es así…

Hoy vemos que hay diferentes formas de vivir la creatividad: hay quienes crean más cuando están felices, y otros que necesitan haber sido un poco infelices para poder crear. Pero, atención, es el sufrimiento pasado el que te hace más creativo, el presente puede impedirte dar un paso.

¿Cómo podemos estar bien cuando el mundo va mal?

Hay investigaciones que demuestran que sentirnos positivos nos hace más altruistas. En cambio, si nuestros estados de ánimo son negativos, nos replegamos, nos encerramos sobre nosotros mismos. Si me digo a mí mismo que no tengo derecho a ser feliz mientras haya personas infelices a mi alrededor, además de estar equivocado, coartaré mi felicidad.

Creemos que la felicidad nos hace egoístas, pero ocurre lo contrario: cuanto más feliz soy, más poder tengo para ayudar a los demás.

Entonces, ¿cómo podemos hacer frente a nuestra negatividad?

Nuestro cuerpo necesita moverse. Pero la vida moderna nos priva de esta necesidad: nos movemos en coche o en metro, cogemos el ascensor… Por eso nos surge la necesidad de hacer deporte. Del mismo modo, nuestro espíritu necesita lentitud, continuidad y calma. Pero la vida de hoy impide la lentitud y la continuidad, ya que estamos rodeados de ruido. La tendencia en auge de hacer meditación o retiro responde a una carencia que tenemos en nuestro mundo.

¿Qué le sugiere la frase ‘Más Platón y menos Prozac’?

Es una verdad a medias. Parece sugerir que con la sabiduría o la reflexión es suficiente. Pero es la mitad del trabajo. La otra mitad es caminar, hablar con la gente…, porque los dos grandes antidepresivos son la actividad física y el contacto social.

El buen humor también es un antídoto natural contra los momentos bajos. ¿Cómo podemos fomentarlo?

El buen humor aumenta con el contacto social, la gratitud, la amabilidad… Se ha demostrado que ser solidario no solo beneficia a los demás, también a uno mismo. Hay un ejercicio que consiste en pensar en tres cosas buenas que hemos hecho durante el día. Pero aún es más beneficioso pensar en “a quién debemos esas tres cosas buenas que me han ocurrido hoy”. Por ejemplo, si escuchamos una buena pieza de música, damos las gracias mentalmente al músico que ha hecho el esfuerzo de crearla. O si estamos comiendo un buen plato, podemos pensar en el agricultor que lo ha cultivado. Parece un pequeño detalle, pero la gratitud permite en los estados de ánimo positivos doblar los efectos; nos conecta con los otros seres humanos y nos da seguridad.

“La felicidad es creer que la alegría es posible”  – André Comte-Sponville –

Los estados de ánimo negativos nos ayudan a conocernos…

El equilibrio psicológico es una mezcla entre estados de ánimo positivos y negativos. En esta mezcla tiene que primar lo positivo sobre lo negativo, pero los estados de ánimo negativos son importantes también. El sentimiento de culpa, por ejemplo, es muy importante para la persona y la sociedad.

¿Para que sirve el sentimiento de culpa?

Alguien que nunca se siente culpable no se cuestiona y puede dañar a los demás. El aburrimiento también es necesario, ya que ayuda a tomar conciencia de uno mismo y, en vez de huir, uno se pone a reflexionar.

¿Pero hay estados de ánimo menos definidos?

Muchas veces los estados de ánimo son mixtos. La nostalgia es un estado de ánimo positivo-negativo: positivo porque nos acordamos de cosas buenas del pasado, y triste, porque esas cosas quedaron atrás.

¿Es partidario de medicar a las personas depresivas o ansiosas?

Yo prefiero disminuir los medicamentos y aumentar los esfuerzos del equilibrio emocional. Me interesa la psicoeducación, explicar a las personas que la salud psicológica es el resultado de ciertos esfuerzos: así como nuestra salud física depende de lo que comemos, la salud de nuestro espíritu depende de cómo nos entregamos a reequilibrar nuestros estados de ánimo. Los medicamentos, a veces, son necesarios, porque actúan como salvavidas: durante una crisis, a una persona que está viviendo una depresión fuerte no se le puede enseñar un método.

“Escuchemos más y mediquemos menos”

Chistophe André es psiquiatra y psicoterapeuta francés. La lectura de la obra de Freud a una edad muy temprana le hizo dedicarse a la investigación de la mente y a la práctica clínica. En la actualidad es uno de los estudiosos de las emociones más influyentes.Es autor de Prácticas de autoestimaPsicología del miedoLos estados de ánimo: el aprendizaje de la serenidadEl placer de vivir o La fuerza de las emociones –este último en colaboración con François Lelord–, todos publicados en España por Kairós.

 

 

Por : Gema Salgado

Publicado en: http://www.mentesana.es

Viaje de vuelta: del abismo a la salud. Mi acompañamiento (II)

 

Una mano inquieta busca el contacto del móvil. Apresurada, reviso la pantalla. No hay llamadas. Es una buena señal. Las horas nocturnas transcurridas te habrán acogido en un abrazo homeostático. Despierta la ciudad somnolienta. Un tibio sol acaricia mis mejillas enrojecidas. Regalo de primavera en el calendario festivo. Las calles desiertas invitan al silencio. Regreso al lugar que nos separa. A las 12 horas me tendré noticias de ti. Ansiadas noticias que tensan mi espera. Miro a los otros esperantes. Compartimos una causa común. Esperamos noticias de familiares. Esperamos con esperanza. Nombres, apellidos. El reloj corre. El tiempo se para. La tensión aumenta. Mi estómago es una espiral dentada. Me perfora los adentros. Mi soledad, ahora  acompañada, permanece sola.

Tú mejoras. Un tímido destello de luz asoma a tus ojos. Te van a  trasladar “a planta”; en el argot hospitalario, significa que te acercas al equilibrio. Inicias un ascenso lento, pausado. Las horas marcan el paso del tiempo: mañana, tarde, noche. Tu energía limitada. La palabra “ayuda” es un espejismo costoso de digerir. Denostada en un sociedad que sobredimensiona  la independencia, el individualismo, la autosuficiencia…Ilusiones de humo para continuar la espiral del sistema.

Reconocerse, permitirse, aceptar, aprender a pedir,  es un ejercicio costoso. Un trabajo personal que nos acerca a nuestra esencia. Me veo reflejada. Hago un repaso rápido por situaciones propias. El esfuerzo de pedir ayuda, de aceptar la vulnerabilidad, de mostrarse. ¿Qué hay detrás?, ¿Emoción contenida?, ¿Miedo al juicio?… “Cuando aparezca el miedo optaré  por entrar el él. El miedo es algo muy primitivo. Es importante buscar un lugar propio donde encontrarme segura”. Si me veo como la mujer adulta que soy,  puedo protegerme y defenderme.

 

Tú reconquistas tus fuerzas al ritmo que transcurren los días. Cada cable liberado, cada anexo desechado, son batallas ganadas. Bromeamos: tu mejoría  contrasta con la paradoja de mis ojeras crecientes. Me reconforta la leve sonrisa que embellece tu rostro.

Una tristeza antigua me escuece en las mejillas; disfrazada de cansancio se asoma a mi sentir. Cuando estamos tristes es porque estamos procesando algo. Cuando lloramos, estamos conectando. Hay algo que me ha sucedido, que tiene que recolocarse

¿Qué guardo detrás de tantas emociones? ¿Puedo ver de dónde viene? Miro atrás. Procesos interrumpidos. El dolor de un rechazo. Una pérdida ambigua. Un abandono improvisado. Palabras no dichas. Obligados silencios. Un duelo incierto. Una digestión indigesta… Se despierta un dolor dormido que me recuerda donde estoy: en la trinchera de mis cuarenta y algunos;  con prismáticos de aprendizaje. Con filtro de conciencia. Quedarme postrada entre mente y cuerpo, es quedarme en la tristeza. Las cosas, cuando terminan se reestructuran y son diferentes.

Estamos inmersos en un juego que nos juega. No se parte de un objetivo. Ese es el poder presente.

 

Henchida de agradecimiento, abrazo tu presencia.

Tú mejoras y eso me basta hoy.

 

 

Yolanda Jiménez. Abril 2017

 

Viaje desde la salud al abismo. Mi acompañamiento (I)

 

La tarde es calurosa y tú sientes cansancio. Más tarde aparece el dolor con punzadas intensas que te roban el aliento. Arrogante y agresivo se instala en tu cuerpo. Los calmantes  que te inyectan  juegan a engañarle durante dos horas. El sol se ha escondido bajo el manto de la noche. Imposible dormir. Salimos de nuevo, hacia el hospital. Preguntas, pinchazos, calmantes,  suero, tensión, espera, tiempo. Más calmantes. Amanece y volvemos a casa.

Un día, una noche.  Inapetente,  bebes agua. Tu cuerpo no lo admite. El tiempo transcurre y algo no encaja. Algo no va bien. Tercer día extraño y volvemos al hospital.  Tercer día. Desciendes el primer peldaño de una escalera perversa. Aún no lo sabemos. Un desierto te espera.  Un huracán árido seca tu piel, tus jugos, mi garganta. En algún momento  de la secuencia estuve mareada. La burbujas ascendían por mi nuca y el calor se apoderó de mi pecho. Conozco esta  la sensación previa al desmayo. En ese momento, recuerdo que, en mi bolso  tengo una botella de agua (el hospital da mucha sed). Guardo silencio  y respiro. Respiro sentada en una silla de plástico blanco. Vacié el líquido elemento sobre mi cabeza. Recuperado el resuello, me recompongo. Te cojo la mano para hacerme más presente… Viajamos  por pasillos y estancias de colores: amarillo, naranja… Cada vez más intensos. Cada vez más críticos. Tú sobre la cama, yo te sigo. Todo se acelera en una coreografía de  médicos,  cables, monitores, noticias. Es como una carrera de obstáculos.  Un improvisado protagonismo en una  película surrealista. Alguien pronuncia  la palabra “grave”.

Tres días a tu lado, hasta aquella puerta de la UCI que nos separa. Me quedo allí, viendo cómo te alejas a toda prisa  por un largo pasillo, sobre una cama con ruedas.  Permanezco allí, incrédula, impotente,  sujetando mi bolso y tus objetos. He perdido la noción del tiempo. Las imágenes se suceden en mi memoria… Trato de ordenar los hechos. Me derrumbo. Exploto en  llanto. No sé cuánto tiempo permanecí así, entre sollozos. Me llega una voz que no reconozco:  “¿qué te pasa mi niña?” No veo. No puedo hacer otra cosa que llorar. Hago un gesto para que no se acerque nadie… Me calmo y veo a dos señoras que me miran con esa complicidad que ahora nos une. Ellas esperan la hora de visitas para ver a sus familiares.  La hora deseada, en la que nos permiten acceder a la Unidad de Cuidados Intensivos. Palabras para consolarme y ecos que resuenan en mi cabeza: “Esto es así”. “Siempre pasa al principio”. “Hay que llorar. Luego te acostumbras”.  La mujer que me habla está a mi lado. Parece fuerte y resignada. Su mirada cálida sostiene la mía.

El hecho de estar presente. La responsabilidad de saber lo que otros no saben, me pesa. Me doy cuenta de los cambios ocurridos. Tengo que compartir las noticias. Ordeno los hechos en mi cabeza. Un ejercicio de síntesis antes de transmitir la situación. Varias llamadas. Repito el esquema con cada interlocutor. Me escucho y me creo un poco más.

 

Luego, me permiten entrar a verte. Me hablas bajito. Busco el contacto de tu piel en tus manos prisioneras. Salgo de allí con el peso de  una gran soledad que me perfora el estómago. De una forma automatizada, conduzco hacia mi casa. Tengo la corazonada de que esta noche remontas… acaso es mi deseo.  Mañana será un gran día.

 

Yolanda Jiménez. Abril del 2017.

Alabanza del sentir. Aplaudir las emociones

“Hay que aplaudir cuando alguien llora, cuando alguien siente”

Jordi Montero, neurofisiólogo, experto en dolor
Tengo 65 años. Barcelonés. Divorciado, dos hijas, dos nietos. Me he jubilado del hospital Universitario de Bellvitge. Trabajo en el Institut Dexeus y la clínica Tres Torres. La política se ha convertido en una profesión, pero debería hacerse en la calle, mirando alrededor. Soy agnóstico.

El ‘emocionólogo’

Es uno de los neurólogos que más saben sobre el dolor en nuestro país, durante más de cuarenta años ha combinado la docencia, la clínica y la investigación y ha sido uno de los impulsores del Grupo de Estudio de Dolor Neuropático de la Sociedad Española de Neurología. Resume su experiencia y conclusiones en Permiso para quejarse (Ariel). Pertenece a ese pequeño grupo de médicos que reivindican el buen trato y la calidad de tiempo con el paciente porque sabe que el dolor crónico está relacionado con problemas emocionales y es el motivo del 80% de las consultas de una unidad del dolor. “El siglo XXI es el siglo de las emociones, de las neurociencias y de las mujeres, este es el gran cambio en el que estamos inmersos”.

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Más de seis millones de españoles sufren dolor crónico.

Sí, una de cada seis personas. Y, a diferencia del dolor agudo, el crónico no tiene una causa física.

¿No hay nada objetivo que lo produzca?

No, hasta ahora los médicos decíamos: “tiene cuento”, “es histérico”. Pero gracias a las neurociencias hemos podido observar que la actividad cerebral de las personas con dolor crónico es idéntica a la del dolor agudo.

¿Por fin tienen permiso para quejarse?

Sí, y su fuente son factores emocionales. Al fin y al cabo las emociones son lo que nos gobierna, lo más importante de nuestro cerebro.

¿Por encima de la razón?

Muy por encima. La razón, decía Einstein, es la servidora de la emoción. Puede que hayas tenido un dolor agudo y que cuando desaparezca la lesión continúes teniéndolo.

¿Emoción y memoria están ligados?

Sí, por eso explicarle al paciente por qué le duele hará que se encuentre mejor, y a partir de ahí hay que ayudarle a cuidar sus emociones con movimiento, fisioterapia, caricias, masajes.

¿Caricias?

La caricia es comunicación, y tiene un efecto clarísimo sobre el dolor. El contacto táctil es necesario en el animal. Si impides que la madre rata acaricie a sus crías, lo que hacen durante horas, las crías mueren.

¿Y qué ocurre con los humanos?

Hay estudios que demuestran que los bebés humanos que han tenido poco contacto con la madre tienen problemas en el aprendizaje.

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¿El movimiento ayuda a paliar el dolor?

Sí, en la zona dolorida, porque es antiálgico. El neurocientífico Ramachandran, un sabio, ha ideado algo genial para las personas que tienen miembros fantasma.

Suelen doler.

Ramachandran engaña al cerebro: si al paciente le falta el brazo derecho, le pone un espejo frente al brazo izquierdo, le hace mover la mano mirando el espejo y el dolor se reduce.

El cerebro ve el brazo que le falta.

Exacto. La mayoría de los parapléjicos tienen dolor en las piernas y ahora los someten a realidad virtual, se ven corriendo y mejoran. Rizzolatti, el neurólogo que desarrolló la idea de las neuronas espejo, demostró que sólo podemos entender algo si lo imaginamos, si lo reproducimos en nuestra mente.

Complejo.

Cuando Messi chuta, los cuádriceps de los espectadores se contraen en su cerebro. Cuando imagino el movimiento, neurológicamente estoy haciendo el movimiento.

¿Por qué las mujeres padecen más dolor crónico que los hombres?

La cultura tiene mucho que ver; por ejemplo, la religión católica imbuida de culpa, el dolor como castigo divino, es algo que, aunque seas agnóstico, está dentro de ti, y las mujeres en este sentido han sido más castigadas. Por eso es tan necesario que los médicos tengan tiempo para hablar con los pacientes y reflexionar sobre estos temas. Necesitamos emocionólogos.

Buen término.

Es muy difícil vencer el dolor crónico con la medicina convencional, debemos afrontarlo desde otro punto de vista, más humanista y más cariñoso. Hay que ponerse en el lugar del paciente y respetarle.

¿La migraña es emocional?

Los factores son emocionales y cognitivos con cambios físicos reales.

¿Y los dolores de espalda?

Hemos prolongado nuestra esperanza de vida. Tenemos un cerebro y un estilo de vida joven en una estructura vieja, y eso crea desajuste.

¿Cómo evitar el dolor crónico?

No distorsionando nuestras emociones. Frans De Waal se ha pasado años estudiando los bonobos, el animal más cercano al Homo sapiens. Tienen fantásticas relaciones sociales: de entrada, en vez de macho alfa tienen abuela alfa.

Lo resuelven todo con la relación afectiva.

Sí, táctil y sexual, se besan, se acarician, confían entre ellos, y no tienen conflictos.

¿Propone copiar su modelo?

Habría menos hipertensión arterial y dolores de cabeza. Estamos en un cambio de era y hay que vivir sin miedo a las emociones, clasificarlas, estudiarlas. Abordarlas desde la ciencia.

Nos tocamos poco.

Yo pedí oficialmente que se suprimieran las mesas de las consultas externas. Poder poner tu mano sobre la mano de un paciente es decirle “yo no soy un peligro para ti y te voy a ayudar”, y eso es magnífico contra el dolor crónico.

Hay que canalizar las emociones.

Hay que aplaudir cuando alguien llora, cuando alguien siente. No debemos reprimir las emociones, porque estamos expresando nuestra verdadera esencia. Reprimirlas es crearte problemas en tus redes neuronales.

Nos queda un largo camino.

Los humanos, por ejemplo, tenemos la esclerótica blanca, que nos permite ver los movimientos oculares del otro, leerle y ponernos en su lugar. Es la forma más sofisticada de caricia. Hay que poner las emociones en el centro de nuestras investigaciones, esta es la revolución.

¿Una revolución pendiente?

Como no exijamos que los médicos de familia tengan más tiempo para hablar con sus pacientes con dolor crónico, los políticos no nos lo van a dar. Valoremos lo importante.

 

Fuente: http://www.lavanguardia.com/lacontra

Así habla el clítoris

Voy a ser sincero: lo mejor para ponerme las pilas es un buen beso en la boca. Muchos hombres apresurados acaban pasando demasiado rápido por esa etapa tan simple y tan importante a la vez. El estímulo que provoca un buen beso hace que mis terminaciones nerviosas se pongan en funcionamiento y de esa forma yo me voy preparando e, incluso, mi compañera la vagina se va lubricando.

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Para que te hagas una idea de cuánta excitación puedo provocar en una mujer, acuérdate de lo que puedes sentir cuando el glande de tu pene es tocado o chupado correctamente. ¿Eso te vuelve loco? Cuando me tocan bien, las mujeres también se lo pasan en grande.

Ah, y aquel dicho de que el pene grande es éxito asegurado en la cama es puro mito. El gran secreto radica en dejarme extasiado; para eso es necesario explorarme y conocerme mejor. Toma buena nota de los siguientes consejos.

LLÉVALA AL CIELO

Hasta ahora, he sido un poco criticón y parece que sólo saque los defectos de los hombres que me han conocido. Sin embargo, hay algunos que me han tratado muy, muy bien.

Uno, por ejemplo, mojó los dedos en saliva y me golpeaba suavemente con leves toques y hacía movimientos circulares de arriba a abajo. Empecé a animarme. La vagina se manifestó lubricando la zona. El sujeto aprovechó el líquido que ella soltaba para empaparme entero mientras me estimulaba. Cuando menos lo esperaba sentí algo diferente, pero suave, texturizado, mojado… Delicioso… ¡Era su lengua!

El tío abrió los grandes labios con los dedos y exploró la región con la lengua. Pasó por los pequeños labios, por la entrada de la vagina, allí abajo alrededor del ano y subió a mi encuentro. Vino sin miedo, me besó, chupó, me metió entero en la boca. Me encanta cuando el hombre empieza con lamidas suaves y lentas y, poco a poco, aumenta la intensidad. La lengua debe ser activa, jamás dura.

Dedicó atención especial a mi persona, me estaba gustando mucho, pero fue más allá y siguió sorprendiéndome. Introdujo el dedo en la vagina mientras me seguía provocando con la lengua, todo eso en un ritmo ininterrumpido y que adoraba. Éxtasis puro.

AL ORGASMO EN 20 MINUTOS

Hay detalles que pueden marcar la diferencia en el momento de los preliminares: a la hora de acercarme la boca, ponte en una posición cómoda, prepárate para trabajar unos veinte minutos la zona. Ese es el tiempo medio que lleva a la mujer a llegar al orgasmo según los especialistas. Usa la misma delicadeza del beso a la hora del sexo oral. Después, serás recompensado con la misma dedicación4-giphy

Las reacciones de ella te dirán si estás en el camino correcto. La comunicación, tanto verbal como corporal, es importantísima. Ni por un momento deja de sentir los movimientos de la cadera, la respiración, las expresiones faciales durante las que ella susurra. Cuando la chica está disfrutando con el ritmo, la presión y la intensidad con la que la acaricias, agarra la ola y no intentes cambiar de postura en ese momento: no pares y mantente concentrado; el gol está asegurado.

El sujeto lo hizo así y consiguió lo que quería. Quedé rendido ante él. Y no sólo yo; ella estaba respondiendo a los estímulos que yo recibía. Ella se retorcía, mordía los labios y enterraba el rostro de su amante en mí. Yo me vi inundado y experimenté un placer increíble. Realmente, aquel tipo me trató como me merezco.

¿Estás viendo cómo puedo ayudarte a tener una noche increíble de sexo? Es ella la que goza, pero tú sales satisfecho. ¿Qué más se puede pedir? Espero haberte convencido de que esto es el principio de una gran amistad.

 

Publicado en: http://www.menshealth.es

 

 

 

Clítoris: una anatomía poderosa y fascinante

 

El pasado sábado por la noche, la artista australiana Alli Sebastian Wolf acompañó sobre el escenario de la Casa de la Ópera de Sídney a la música Amanda Palmer para dar una pequeña clase sobre el órgano más maravilloso del cuerpo humano: el clítoris.

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1. El clítoris es como un iceberg

Solo vemos la punta, pero dentro hay mucho más: rodea el conducto vaginal y se extiende hacia los muslos. “ La parte que vemos y sentimos es la pequeña glándula que crea la cabeza del clítoris”, dice Wolf. “A partir de ahí, toda la magia está pasando debajo de la superficie”.

2. Solo en la punta del clítoris hay 8.000 terminaciones nerviosas, el doble que en un pene

Un clítoris está formado por 18 partes diferentes, mezcla de tejido eréctil, músculo y nervios. “Todas esas pequeñas piezas trabajan juntas para crear las increíbles sensaciones que una persona con clítoris siente cuando tiene un orgasmo”.

De hecho, la vagina en sí apenas tiene sensibilidad. “Dar a luz a través de algo tan sensible como el clítoris sería extremadamente doloroso”, dice Wolf.

3. Pueden crecer hasta un 300%

El clítoris tiene un tamaño de entre 7 y 12 cm de largo y se puede hinchar de un 50 a un 300% cuando es estimulado. No es algo “de cero a cien” dice Wolf, pero cuando te acercas al orgasmo, su tamaño se incrementa.

Cuando están en reposo, los “brazos” del clítoris se alargan hacia tus muslos, pero cuando estás estimulada, se curvan y “le dan a tu cuerpo interno un pequeño abrazo”.

4. Los orgasmos del punto G y por penetración también son clitorianos

Sí, sorpresón: estos orgasmos también se consiguen estimulando partes internas del clítoris. “Puedes correrte desde puntos diferentes, pero todos ellos están usando el clítoris de diferente forma”, explica Wolf.

5. Es la única parte del cuerpo que solo tiene el objetivo de proporcionar placer

Aun así, 1 de cada 10 mujeres nunca ha tenido un orgasmo. Wolf culpa a la “cultura de la vergüenza” en torno a la sexualidad femenina, que ha suprimido tanto las investigaciones científicas sobre el tema y nuestra propia exploración personal.

6. Pero el clítoris no siempre nos ha dado buenos momentos2-giphy

A lo largo de la historia ha habido doctores que han recomendado su extracción (sí, hablamos de mutilar los genitales femeninos) para curar enfermedades mentales como la depresión o la esquizofrenia.

7. El clítoris puede formar un pene (y viceversa)

En algunas cirugías de cambio de sexo el clítoris puede incrementar su tamaño con hormonas formando un pene. En otros casos, las glándulas del pene pueden ser reducidas y relocalizadas para crear un clítoris.

8. Es la única parte del cuerpo que nunca envejece

El clítoris de una señora de 80 años funciona exactamente igual que el de una veinteañera. Eso sí, sigue creciendo, así que c uando lleguemos a viejas lo tendremos 2,5 veces más grande que cuando estábamos en el instituto.

9. Cada uno es único

Los clítoris tiene infinidad de formas y colores, desde el rosa claro al negro. Según Wolf, son “tan variados como nuestras caras”.

Fuente: http://www.playgroundmag.net [Vía The Guardian]

Te propongo un taller para conectar con tu energía más vital: “Tu sensualidad y tu sexualidad”. Para hombres o mujeres. Solos o en pareja.  Este sábado 28 en Madrid. Últimas plazas. Para apuntarte, tienes toda la información en: https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/2017/01/09/tu-sensualidad-y-tu-sexualidad-2/

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