Identidad: ¿yo tengo o yo soy?. Tu eliges

 

La identidad personal se construye en base a  una serie de factores de nuestra vida.  Lo que somos es producto de lo que pensamos, de como actuamos, de lo que hacemos, del modo de relacionarnos y de entender el mundo. El sistema capitalista, basado en el consumo, nos enseña a construir nuestra identidad en base a lo que tenemos. Y así nos induce al consumismo exacerbado. Este hecho nos sitúa en una estructura muy frágil, porque dependemos de tener, de poseer objetos y cada vez deseamos más. Pero podemos perderlo todo, pasar al otro lado y lo más grave es que con ello, perdemos nuestra identidad. Desposeidos, vulnerables, mansos, desintegrados… así nos convertimos en rebaños dóciles, en masas anónimas, en espectros a la deriva.

Dice Eric Fromm que podemos construir  nuestra identidad, sobre dos estructuras muy diferentes: Sobre el “yo tengo” o sobre el “yo soy”. Comparto aquí un vídeo con sus palabras que invitan a una reflexión sobre nuestra manera de vida. Mira a ver qué te sugiere… ¿quieres cambiar algo?… Tu decides

 

Viajar… para este tiempo veraniego

¿Qué es viajar?

Viajar es marcharse de casa,
es dejar los amigos
es intentar volar
volar conociendo otras ramas
recorriendo caminos
es intentar cambiar.

Viajar es vestirse de loco
es decir “no me importa”
es querer regresar.
Regresar valorando lo poco
saboreando una copa,
es desear empezar.

Viajar es sentirse poeta,
es escribir una carta,
es querer abrazar.
Abrazar al llegar a una puerta
añorando la calma
es dejarse besar.

Viajar es volverse mundano
es conocer otra gente
es volver a empezar.
Empezar extendiendo la mano,
aprendiendo del fuerte,
es sentir soledad.

Viajar es marcharse de casa,
es vestirse de loco
diciendo todo y nada con una postal,
Es dormir en otra cama,
sentir que el tiempo es corto,
viajar es regresar.

– Gabriel Garcia Marquez –

Comparto aquí un precioso vídeo  para saborear el concepto de viajar:

https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FCulturaColectiv%2Fvideos%2Fvb.631575563520028%2F1237073122970266%2F%3Ftype%3D3&show_text=0&width=560

Fingir que algo no duele, duele el doble

Cuando atravesamos momentos que por algún motivo nos generan sufrimiento, muchas veces utilizamos como mecanismo de defensa el fingir que no nos duele, fingir que controlamos la situación, nuestras emociones y nuestro sufrimiento y esto a la larga nos genera más dolor porque no nos permitimos atravesar las etapas necesarias para sanar, lo cual solo empeora la situación.

Fingimos porque no queremos que nos vean débiles, no queremos exteriorizar que algo nos ha salido de forma contraria a la deseada, porque queremos mantener una postura determinada ante una situación o bien porque no queremos preocupar a quienes nos rodean y aprecian.TERAPIA 2

Muchas veces el fingir que algo no nos duele lo pretendemos ante un grupo determinado de personas, en donde puede estar incluida la persona involucrada con nuestro sentir, otras veces se finge con todo el que nos rodea y el peor escenario se presenta cuando fingimos ante nosotros mismos.

El dolor es característico del ser humano, sin embargo, el sufrimiento tiene que ver con nuestra actitud ante lo que nos ocurre. Si bien engancharnos al sufrimiento es una de las peores cosas que podemos hacer, también ignorarlo o fingir que no se siente nos afectará de forma negativa.

La honestidad y el reconocimiento de lo que se siente

 

Debemos ser honestos con nuestros sentimientos, identificar el dolor, entender su razonabilidad, reconocerlo y a partir de allí, tomar todas las medidas necesarias que nos permitan sanar. Cuando somos sinceros, especialmente con nosotros mismos, ya estamos dando el primer paso para la sanación, ya que entramos en la fase de aceptación de lo que se vive.

Apoyarnos en nuestros seres queridos

Si bien es cierto que no es necesario tatuarnos en la frente que estamos sufriendo o llorar con cada persona que intercambia una palabra con nosotros, también es cierto que seguramente contamos con personas cercanas que nos quieren y nos pueden prestar el apoyo necesario para aligerar la carga del dolor que estamos sintiendo, con ellos podemos desahogarnos, podemos distraernos, podemos sencillamente sentirnos acompañados mientras nos recuramos.

Darle tiempo al tiempoVIDA

Cada dolor deberá tener un proceso de sanación que requiere de tiempo, por ello es necesario estar conscientes de que si estamos enfrentando una situación que nos genera sufrimiento, será necesario darle tiempo para que aunque la realidad no cambie, al menos cambie nuestra forma de reaccionar ante ese hecho o acontecimiento.

Actitud positiva

 

Casi todo lo que atravesamos en la vida nos genera felicidad o sufrimiento dependiendo de la actitud con que se maneje, si tenemos una actitud positiva ante la vida y sus realidades lo más seguro es que podamos evitarnos una buena cuota de sufrimiento.

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontas ese sufrimiento”.  – Viktor Frankl –

 

Fuente: rincondeltibet.com

 

 

Síndrome del esclavo satisfecho… Una reflexión para la resaca postelectoral

“El problema principal del esclavo no son en sí mismas las distintas calamidades que tiene que soportar día tras día por su condición de esclavo (…) sino que es, más bien, la matriz de pensamiento que no le permite cuestionar su esclavitud”

Lunes. El día después de una jornada electoral. Resultados. Un pueblo somnoliento… La esclavitud como camino… Hoy encontré un interesante artículo de Bertrand Regader sobre la esclavitud. Nada casual. Cuantica y sincronía. Lo comparto aquí. Quizá nos mueva a una reflexión.

 

¿Cadenas físicas o mentales?cuello

En el sí de una sociedad dada, podríamos plantearnos lo siguiente: ¿qué es lo peor que le puede pasar a un esclavo?

Uno podría responder que, sin duda alguna, lo peor de la vida de esclavo es, desde luego, la humillación constante y el trato degradante que supone su condición de esclavo. Sin embargo, habría otra posible respuesta: lo peor que le puede pasar a un esclavo es sentirse satisfecho y hasta agradecido de la vida que le ha tocado vivir y del trato que recibe.

Esta satisfacción paradójica propia del neurótico adaptado, no reflexiona acerca del futuro y reduce la complejidad de la vida a la satisfacción inmediata de la rutina diaria. Aunque muchos contemplan esta filosofía de vida del carpe diem como una muestra loable de adaptación y de optimismo, lo cierto es que es una forma más de autoengaño. La trampa cognitiva radica en que el esclavo satisfecho aumenta progresivamente su aceptación resignada de su condición de esclavo; una condición que, a base de hic et nunc, termina por pasar inadvertida por el propio individuo.

Lo que define a un esclavo no son sus amarres físicos y su nula libertad de movimientos sin la expresa autorización de su amo. Ni siquiera lo define los latigazos que recibe.

El problema del esclavo satisfecho con los golpes y latigazos no es el dolor físico que éstos le causan, sino la predisposición psicológica a recibirlos y a naturalizar el ensañamiento del poderoso sobre él.

En consecuencia, la desgracia del esclavo no son tanto las formas situacionales que sufre en su cotidianidad en términos de maltrato físico, sino la asunción del pensamiento del poderoso, que le impide plantearse y por tanto cuestionar su estado de sumisión. Esto conlleva que acepte de forma acrítica las condiciones de vida con una pasividad resignada y sin atisbo de determinación para poder revertir su vida. Si además sumamos una percepción de satisfacción por el trato que se le ofrece en tanto que esclavo, el individuo está condenado a vivir una vida miserable. En este caso,las cadenas no sujetan el cuerpo, sino la mente.

El esclavo satisfecho en la sociedad actual

Es cierto que, en las sociedades actuales, las luchas por los derechos sociales y civiles han ido cimentando algunas leyes que nos protegen de abusos flagrantes como el esclavismo de cadena y látigo. Sin embargo, todavía arrastramos algunos vestigios del sistema esclavista.

El sistema socioeconómico y cultural vigente nos impone ciertos valores y ejerce una manipulación continua sobre la forma en que pensamos, conduciendo a la aceptación de algunas prácticas que chocan de pleno con el derecho básico de pensar de forma crítica y autónoma.

El esclavismo moderno consiste en que atendemos sin reflexión previa a una serie de rutinas familiares, laborales y sociales. En este día a día frenético, se nos anula la capacidad para tomar la iniciativa ante cuestiones sumamente importantes como el consumo (qué compramos y para qué), la moda (muy relacionada con la imagen de nosotros mismos que queremos proyectar al mundo) y la moralidad (aquellas reflexiones que deberían guiar nuestros actos encaminados hacia fines concretos).

Entre el acriticismo, la pasividad y el carpe diem mal entendido, nuestra mente deja de plantearse ciertas cosas, lo que a la postre significa una resignación pasiva ante las vicisitudes de la vida. De este modo, tal como actuaría un esclavo y por la indefensión aprendida que supone la nula confianza en nuestras posibilidades, acabamos siendo meros espectadores de un statu quo que creemos ubicuo y, por tanto, por sí mismo legítimo.

Jóvenes depresivos y anestesiados

Tal como escribió Álvaro Saval en su artículo “¿Juventud depresiva o juventud anestesiada?“, la manipulación de nuestros pensamientos va conformando una cultura fértil para el poder: nos amarra a prejuicios, consignas y estereotipos que paralizan a los jóvenes en un presente carente de esperanza. Aunque el movimiento 15-M despertó gran parte de estos jóvenes anestesiados bajo el yugo del pensamiento uniforme de la tecnocracia y el presentismo, la otra mitad sigue habitando un escenario en que la uniformidad de pensamiento, los empleos precarios y los momentos de ocio siguen un patrón idéntico.

En estos círculos, cualquier atisbo de pensamiento independiente o de crítica hacia ciertos usos y costumbres se vilipendia y se excluye sistemáticamente. Así, el miedo a pensar por uno mismo y la autocensura son los obstáculos para escapar de las cadenas y latigazos en el esclavismo moderno. Por supuesto, el sistema saca rédito de este tipo de pensamiento, apuntalando individuos altamente obedientes: trabajadores precarios pero productivos, consumistas sin criterio y, por supuesto, nada críticos con la sociedad ni con las injusticias que sufren aun sin percatarse de ello.

La adolescencia no solo es la etapa en que nuestra personalidad se consolida, sino también es el tiempo de nuestros pensamientos se estructuran y trazan ciertas líneas maestras de nuestra percepción del mundo que nos rodea. La influencia del grupo sobre el adolescente siempre es un factor relevante a la hora de presumir la influencia en el pensamiento uniforme o, por el contrario, en el pensamiento crítico. pensar

Sin cultura crítica, los individuos se muestran incapaces de pensar la realidad por sí mismos. En este sentido, la existencia deja de ser un viaje en busca del bien, la verdad y la felicidad, para convertirse en una sinrazón de espejismos y estereotipos cuya apariencia se revista del bienestar que nos brinda un pensamiento impuesto y asimilado: todo por no tener la valentía de superar a tiempo las cadenas del esclavo.

 

 

Por: Bertrand Regader.  Psicólogo educativo | Director de Psicología y Mente

Publicado en: psicologiaymente.net

 

La magia de los solsticios

 

La palabra solsticio quiere decir “el sol se para”. Los solsticios son una pausa, una oportunidad para reflexionar, evaluar y ver donde queremos ir. Son un momento para expresar nuestros deseos e intenciones, asimilar nuestros aprendizajes, y sentir nuestra conexión con el ciclo de la tierra y el sol.

 

El Solsticio de Verano, el día más largo del año, ilumina todo nuestro potencial y singularidad, y nuestra capacidad de amar y conectar en comunidad.  El Solsticio de Invierno, en cambio, la noche más larga del año, nos recuerda que de la oscuridad nace lo nuevo, y que un periodo de descanso y renovación es esencial en el ciclo de la vida.

 

Tanto los solsticios como los equinoccios son una oportunidad potente para unir nuestros ciclos interiores con los ciclos exteriores, y así fortalecer nuestro camino en la vida. Cuando creamos un momento de pausa alrededor de los solsticios (y los equinoccios), y somos conscientes de lo que estamos dejando atrás y hacia donde queremos ir, ¡nos abrimos a que ocurran cosas mágicas en nuestra vida! “Mágia” en el sentido que le da Starhawk: “el arte de cambiar la conciencia a voluntad”.

 

Justamente con esta intención, comparto aquí cuatro preguntas sencillas son de gran ayuda para poner consciencia a nuestra vida estos momentos iniciáticos en la rueda del año y conectar con la fuerza y dirección que nos aportan, inspiradas en el trabajo de Christine Arylo y Amy Ahlers:

 

* ¿Cuáles han sido mis logros y sorpresas en esta primavera/otoño? MUJER Y NOCHE

Tómate una pausa para darte cuenta de lo que has compartido de ti con el mundo en los últimos tres meses. Celebra tus esfuerzos, éxitos y logros, los grandes y los muy pequeños. ¿Qué te ha sorprendido? ¿Qué has recibido? ¿Qué quieres agradecer?

 

* ¿Qué quiero dejar ir, antes de pasar al verano/invierno?
No hace falta llevar contigo exceso de equipaje – patrones, hábitos, situaciones, relaciones- hacia esta nueva estación. Tómate una pausa para soltar lo que ya no necesitas – emocionalmente, físicamente y mentalmente. Usa los elementos de agua o fuego para dejar ir con amor lo que ya no te sirve.

 

* ¿Qué sabiduría quiero anclar en mí?
Cada estación, con su energía, cualidades y experiencias diferentes, trae sus aprendizajes. Tómate una pausa para reconocer las perlas de sabiduría que has encontrado en esta estación, date un tiempo para integrarlas conscientemente y así llevarlas contigo hacía la que está por llegar.

 

* ¿A que me abro para esta nueva estación?
Los solsticios son un momento perfecto para hacer una pausa y escuchar lo que está por llegar. Ábrete a recibir cosas nuevas y a plantar las semillas simbólicas de lo que quieres gestar y que florezca y de fruto, en su tiempo. ¿Qué quieres ofrecer de ti al mundo en los tres meses que vienen?

 

A partir de ahora, la tierra se mueve en un ciclo diferente.  O bién la luz vuelve y poquito a poquito los días serán cada vez más largos, una época para encontrar y expresar nuestra propia identidad.  O empieza a disminuir la luz, y transitaremos del momento de máxima expansión a progresivamente ir más hacia dentro.

 

¡¡FELIZ SOLSTICIO!!

 

Fuente: mujerciclica.com

Referencias:

Glennie Kindred, The Earths Cycle of Celebration, Permanent Publications

Starhawk, La Danza en Espiral, Ediciones Obelisco

Amy Ahlers: http://wakeupcallcoaching.com/

Christine Arylo: http://www.christinearylo.com/

 

La magia de ser mujer después de los 40

Se necesita mucho valor para amar a las mujeres marcadas por el pasado, aquellas de carácter fuerte pero de corazón bueno. Se necesita mucho amor para curar las heridas y las desilusiones.

Pero, sobre todo, se necesita ser inteligente, porque son tan maduras y tan experimentadas que ya no creen en lo que sienten, sino en lo que estés dispuesto a hacer por ellas.

Walter Riso

Juan Peláez: dibujo

Juan Peláez: dibujo

Ya no tenemos la figura de los 20 años, pues las piedras del camino han moldeado nuestro cuerpo. Nuestra mirada es cómplice, pues se ha formado durante años, permitiéndonos manejar el arte de amar a nuestros hijos, a nuestra pareja, a nuestros familiares y a nuestros amigos.

Acumulamos de manera perfecta la experiencia y la juventud, lo que nos hace dominar el arte y el manejo de nuestra esencia, sumando vida a los años que hemos disfrutado y que nos quedan por disfrutar.

Porque una mujer de más de 40 deja huella por dónde camina, haciéndose dueña de sus pasos. Siente que pisa fuerte, transmite seguridad en sí misma y ha logrado una estabilidad y un equilibrio emocional y personal que hipnotiza.

 

Más de 40 soplos de aire fresco…

¿QUE CUÁNTOS AÑOS TENGO?

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos y las ilusiones se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.

¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas…
Valen mucho más que eso.

¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!
Lo que importa es la edad que siento.

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. 
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

José Saramago

Los 40 y los 50 son un momento peculiar, en el que te encuentras entre dos generaciones que ponen en evidencia lo efímero de la vida, por eso nos damos cuenta de que hay que aprovecharla y conciliar nuestros mundos. Dejas de preocuparte por lo que pasó y por el que pasará para comenzar a disfrutar de lo que está pasando.

 

A partir de los 40 por fin entendemos  que cada persona que te encuentras tiene un papel. Algunas personas te ponen a prueba, otra te utilizan, no falta quien te ama y te enseña, pero las personas realmente importantes son las que sacan lo mejor de ti. Son y serán personas pocos comunes y extraordinarias las que te recuerdan que todo ha merecido la pena.

 

La magia del momento

Juan Peláez: acuarela

Juan Peláez: acuarela

Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cuarenta y pico, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas y, sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales…

Hermosamente reales.

Sharon Stone con 48 años.

Muchas mujeres de más de 40 ya se han visto en situaciones complicadas. Han podido ser renegadas y rechazadas por su sociedad. Han vivido traiciones y desengaños que las han hecho madurar. Han podido sentir en su piel el desgarro de separaciones deshonrosas, de abandonos y de menosprecios.

Están forjadas en el fragor de la batalla y heridas por las flechas más inesperadas. Han cargado sobre sus espaldas gran parte del peso de la vida y, por eso, las mujeres con más de 40 han desarrollado un séptimo sentido que les permite ir más allá, mantenerse serenas y reconciliarse con la vida.

 

A modo de chiste, se dice que una mujer de 20 años puede ser atractiva, la de 30 puede ser seductora pero solo después de los 40 se puede ser irresistible. Este es el resultado de una mezcla perfecta entre experiencia y juventud.

De alguna manera, la mujer demás de 40 ha dado un importante paso en la búsqueda del amor, ahora se ama a sí misma mucho más que lo que lo hacía un década atrás.

No te olvides, mujer…

Tienes los años que permiten mirar la vida con calma pero con el interés de seguir creciendo. Ahora es cuando el amor puede ser ardiente o un remanso de paz. Cuando puedes gritar sin miedo tus temores y hacer lo que deseas aún temiendo al fracaso. Hoy puedes amarte, aceptarte y abrazarte, porque los años te han convertido en una persona mucho más plena, mucho más TÚ.

 

Por Raquel Aldana

Publicado en: rincondeltibet.com

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La negación del placer: amores prohibidos

 

Amamos ver a quien está comprometido en otra relación. Nos fascina admirar a otros cuerpos en su vínculo con otras personas. Si no lo admitimos es porque, en efecto, las consecuencias de estos pensamientos –o peor aún, de sus actos– son catastróficas si se llegan a revelar. Fantasear con alguien nunca hace daño, pero en un sentido general, suele hacer sentir mal o confundir a quien lo hace. El amor que no se corresponde, ya sea porque no existe un sentimiento por parte del otro o porque no hay una soltería de por medio que posibilite el libre ejercicio de la inquietud, es una obsesión más común de lo que pensamos. No tenemos por qué satanizarla ni despreciarla.

[8 datos curiosos sobre la infidelidad]secreto

Ese deseo intenso e irresistible que se genera alrededor de quien no puede estar a nuestro lado puede quedarse en eso, en un simple producto de la imaginación, pero en otras ocasiones significa una pérdida total del raciocinio. ¿Por qué caer en ese abismo si tenemos ya una relación estable, sincera y completamente afectiva? Para qué arriesgarlo todo si hemos encontrado ya con quien compartir la vida o formar un hogar.

[¿Perdonarías la infidelidad de tu pareja?]

La respuesta a esta situación no obedece a un perverso capricho o a un despiadado intento por romper corazones, sino a un impulso del cerebro. Ese órgano que a veces cree que todo lo puede y no suele medir las secuelas de sus mandatos. Si Anna Karenina se hubiera detenido un poco más y le hubiera hecho mayor caso a su corazón en vez de al cerebro, quizá no habría destruido su vida y la de Seriozha en ese torbellino pasional ruso. En fin, se suele culpar al máximo músculo sanguíneo de los errores cerebrales y no es así.

Nuestros neurotransmisores encuentran en cada individuo una razón distinta para activar dopamina, serotonina y otras hormonas del placer; sin embargo, es una constante que esos sentimientos de adrenalina y reto caractericen el hallazgo de una persona que mueva la curiosidad o el encanto de un cuerpo que bien podría ser objeto de deseo.

Esa ansiedad por alcanzar lo imposible o de sobrepasar los límites –propios o de la sociedad–, es un reflejo de la voluntad debilitada por el placer; según algunos estudios, incluso podríamos decir que por herencia genética algunas hormonas se activan más rápido si llega a nosotros alguien que concretamente represente lo prohibido.

De acuerdo a otros análisis psicológicos, también esa tendencia a buscar el amor donde no lo hay o a exigirlo cuando ya hay otro compromiso de por medio puede obedecer a una baja autoestima o la falta de empatía con los otros.

Sea cual sea el origen clínico o científico de este asunto, de igual manera podemos hallar una luz esclarecedora en los siguientes hábitos o actitudes ante lo vivido; situaciones que son características en aquellos que se suelen involucrar en contextos de conflicto sentimental y no consumación:


La monogamia no es aceptadapareja

Hay quienes no creen en la monogamia y encuentran en ese argumento el arma más poderosa para no quedarse con una sola pareja o acomodarse en los términos de otras relaciones.


Se cree que el amor ha desaparecido

Tanto hombres como mujeres pueden llegar a creer que el amor se ha acabado en determinadas épocas y siempre es mejor “revitalizar” ese sentimiento de euforia y descubrimiento con alguien más.


Se tiene un trauma

Según estudios, las personas que han sufrido en la infancia de algún maltrato, abandono o abuso son más propensos a no ser estables con otro y buscar constantemente personas nuevas en quien depositar esperanzas renovadas.
FRESA

Aburrimiento

Que bien puede ser resultado de todos los puntos anteriores y aunque se viva una relación satisfactoria o se vea a ese otro en una unión bien cimentada, incluso en una mala, pero a final de cuentas en un contexto distinto al propio, se busca algo que no “aburra”; se pretende algo no “monótono” y que sea especial o misterioso.

No se sabe a ciencia cierta qué movimientos emocionales o neuronales existan en específico para que se decida insistir en el amor de una persona a la que no le interesamos o que está en otra unión interpersonal, pero a grandes rasgos, estos son los aspectos que se suelen considerar al momento de interesarse emocionalmente en alguien imposible. Para continuar con esos problemáticos pero intrigantes temas puedes leer sobre Las infidelidades más famosas de la historia Películas sobre infidelidad que te harán dudar del amor.

Fuente: http://culturacolectiva.com

 

Si aumentas la conciencia los cambios en tu vida vienen solos

 

“Acción-reacción” es el principio que rige la existencia. Todo acto conlleva una consecuencia, incluso “no hacer”, ya es hacer algo y provoca algo. A veces nos preocupamos en exceso por lo que queremos cambiar en nuestra vida, pero no sabemos como hacerlo; la lista se nos hace larga o casi imposible. Sin embargo, los cambios suceden de manera sutil. Luego una cosa lleva a otra y poco a poco, el puzzle va encajando. Cuando actuamos con consciencia estamos diseñando la frecuencia en la queremos vibrar. Cada acto que modificamos  es un nuevo ladrillo en la construcción de nuestra vida.  En palabras de  Jon Kabat-Zinn, “Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos”.  Jon Kabat-Zinn es biólogo molecular, investigador y promotor de ‘mindfulness’ en Occidente. Comparto aquí una interesante entrevista en la que expone su particular punto de vista sobre una vida “consciente”:

“Tengo 72 años. Catedrático de Medicina en la Universidad de Massachusetts. Llevo 47 años casado, 3 hijos y 3 nietos. Debemos aprender a vivir juntos con nuestras diferencias. La diversidad es una fuerza positiva. Me interesa la experiencia directa de la interconexión, pero no las creencias”

 

El reto del científicogiphy

Se levanta a las cuatro de la mañana desde hace más de 40 años para dedicar una hora a la meditación y otra a la práctica del yoga. Yo salto como una pulga: “¡Quiero vivir, ver a los amigos!”.“ Diversión –me contesta con una sonrisa– etimológicamente significa salirte de tu ruta, y si estás enfermo o tienes problemas, es mejor que los resuelvas. Y sabemos científicamente que con la práctica de la atención plena podemos restablecer nuestro equilibrio mental y corporal, estimular la curación y el bienestar. Pero tiene razón, es muy difícil cambiar de estilo de vida”. Un reto que explica paso a paso ensu ya clásico Vivir con plenitud las crisis ( Kairós), que ha revisado y ha puesto al día con los nuevos estudios científicos.

Mi madre, que vivía conmigo, murió a los 101 años. Los últimos 25 años con ella fueron una delicia.

¿Por qué?

Era pintora y a medida que envejecía experimentaba el mundo como Monet: veía formas de luz que la mayoría no observamos. Mi padre era un científico de renombre mundial, experto en el sistema inmunitario. La suya era una polaridad muy interesante.

Polaridad que usted ha integrado.

Cierto, descubrí la meditación zen a los 21 años y desde entonces he investigado de manera científica las capacidades del mindfulness (atención plena) para sanarnos. He demostrado la eficacia de una práctica espiritual milenaria y la he puesto a caminar en Occidente.

¿Por qué le dio por meditar?

En aquella época trabajaba en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) con el premio Nobel Salvador Luria. Estábamos desarrollando la comprensión del genoma, todo era muy interesante, pero me sentía infeliz. En el MIT se desarrollaban armas para el ejército y estábamos bombardeando un país, Vietnam, que ni siquiera tenía fuerza aérea.

Momentos turbulentos.

Philip Kapleau, experiodista, explicó en la conferencia que tras cubrir los juicios de Nuremberg comenzó a tener terribles jaquecas que consiguió sanar retirado en un templo zen. Empecé a meditar una hora diaria para comprobar si eso era posible y nunca lo he dejado.

¿Cómo consiguió aplicarlo a la ciencia?

Tuve suerte, se abrieron puertas que me permitieron crear la Clínica para la Reducción del Estrés y el Centro de Atención Plena para la Medicina en la Universidad de Medicina de Massachusetts.

Sus colegas le debían de mirar raro.

Sí, pero obtuve resultados contundentes e inapelables. Desarrollé un programa (Rebap) para la reducción del estrés basado en la atención plena y en 1982 publiqué mi primer artículo científico sobre los beneficios en pacientes con dolor crónico y estrés. El año pasado se publicaron 674 artículos, es un crecimiento exponencial. Ha llegado el momento.

¿Qué propone usted?

La conciencia plena se ejercita prestando atención de manera activa en el momento presente y sin juzgar. Desarrollar la capacidad de abrazar la realidad de las cosas es curativo y transformador, cambia nuestro cerebro, tal como demuestran las investigaciones neurológicas.

Habla usted como un gurú.

Nuestro programa no tiene nada de alternativo, formamos parte de los departamentos de medicina y tenemos pruebas científicas. Los pacientes consiguen controlar el dolor crónico, la ansiedad, el pánico y paliar los efectos del cáncer o enfermedades del corazón, pero yo se lo recomiendo a cualquier persona.

Implica un cambio de vida.

Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos. Requiere disciplina, pero lo más curioso es que no hay que hacer nada. Lo que propone la atención plena no es que uno cambie su vida, sino que se enamore de ella.

Sugestivo.

Juan Peláez: acuarela

Juan Peláez: acuarela

La atención plena te da otra manera de sostener tu experiencia desde la presencia, algo que no nos enseñan en la escuela. Te enseñan a pensar, pero a menudo el pensamiento no nos es útil a la hora de solucionar problemas vitales.

¿La atención plena lo consigue?

Hemos documentado los cambios experimentados por 20.000 pacientes que han seguido el programa de ocho semanas en nuestra clínica, y que en el mundo son millones de personas.

¿Meditar nos cambia el cerebro?

Regiones que tienen que ver con el aprendizaje y la memoria se ensanchan. La amígdala, la zona del cerebro que reacciona a las amenazas y secuestra la atención, se refuerza; se mejoran las conexiones neuronales e incluso se dan cambios en el genoma.

¿Se activan y desactivan genes?

Sí, por ejemplo los genes que tienen que ver con procesos inflamatorios y por tanto con el cáncer se inhiben. Y hemos comprobado que la densidad y el tamaño del cerebro, que se encoge con los años, deja de hacerlo si meditas.

¿Qué hay que entender?

Lo más difícil de entender es que no hay que hacer nada. No se trata de intentar cambiar, se trata de en lugar de vivir dormido, vivir despierto.

Siempre hay cosas en tu vida que no acaban de gustarte.

Ahí es donde la meditación funciona, porque el hecho de que te gusten o no depende sólo de tus pensamientos. La depresión está causada por una desregulación en el pensamiento, empiezas a rumiar y entras en una espiral negativa que acaba en trastorno.

¿El mindfulness lleva la atención a esos pensamientos negativos?

Si abrazas ese pensamiento, ya no continúa reproduciéndose. Sabemos que una mente distraída es una mente infeliz. Debemos acceder a la conciencia, un tipo de inteligencia innata de la que sabemos poco pero conocemos su poder.

Tenemos sólo algunas piezas del puzle.

Suficientes como para saber que la relación que mantenemos con nuestro cuerpo, nuestra mente, pensamientos y emociones, instante tras instante, nos aporta, si es la correcta, salud, bienestar y sabiduría. El cultivo de la atención plena es un acto radical de cordura, amor y compasión por uno mismo.

Por: 

Creavivo: Una experiencia grupal compartida, creativa, vivida…

musica

Escultura de Czili (Cecilia Liao)

Primavera. Madrid. Un grupo de personas con curiosidad. Desarrollo personal. Exploración.Un taller de escultores. Creatividad…

Ayer tuve la fortuna de compartir una experiencia grupal, enmarcada en mi proyecto “creaVivo”: Una serie de talleres  vivenciales de exploración personal, de creatividad, de conexión, de descubrimiento, de diversión…  Un heterogéneo grupo de personas, de distintas edades, profesiones, expectativas, sexos y un lugar especial: un taller de dos escultores, un espacio impregnado de magia creativa. Animados por la confianza espontánea que fue surgiendo  y  que flotaba entre nosotros,   iniciamos un viaje de descubrimiento. Una apertura cálida nos llevó a sentirnos, a conectar con nuestra parte más íntima. Llegaron  sensaciones profundas. Exploramos por senderos de emociones. Por las relaciones vitales: desde como me relaciono conmigo, con los demás, con el mundo.  El poder de la imaginación conectado con nuestra forma de estar, ahí, en ese preciso instante. Y observamos,  sentimos, arropados por una energía grupal, bella, surgida de ese ambiente, de las personas que allí compartimos juegos, sueños, fantasías, tiempo, oxigeno.

El grupo es un espejo de lo que me pasa. Solo el hecho de “tomar conciencia”, ya nos sitúa en un lugar de crecimiento. Ver, vernos, identificar sentimientos, polaridades, mirar desde otra perspectiva. Reconocernos desde lo íntimo y poner atención a cada

 

movimiento, a cada acción, a la forma de estar. El grupo tiene vida propia. Dentro de él ocurren cosas que serían inexistentes de forma individual. Se produce una homeostasis que compensa. Un equilibrio entre lo que aporto y lo que recibo. Una relación proporcional entre individuo y grupo. Y a la vez, una tercera dimensión, una relación profunda con el espíritu grupal, como un ente independiente del que soy parte y también puedo ver desde mi.

Escultura de Diego Canogar

Escultura de Diego Canogar

Ayer fue un día grande. Agradezco a tod@s los que allí compartimos experiencia, intimidad, emociones, libertad, energía …. y tanta autenticidad, desde el corazón.

 

Yolanda Jiménez.

Ser uno mismo: sinceridad contigo

¿Te conoces?, ¿te reconoces?, ¿eres sincero contigo?, ¿sientes tu libertad?, ¿y tu poder?… ¿Y si pones consciencia  en cada acción, en cada reflexión, en cada cuidarte… Un ejercicio continuo para una vida plena. Te propongo una exploración de tus emociones, sensaciones, de tu “darte cuenta”. Un viaje por tu interior creativo, por tu universo exclusivo… En mi próximo taller de desarrollo personal y creatividad (últimas plazas). Puedes encontrar toda la información en :  https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/2016/05/13/taller-de-desarrollo-personal-en-un-estudio-de-artistas-creavivo/

 

 

Comparto aquí un artículo de Miriam Subirana, publicado en El País: La libertad de ser uno mismo.MUJER

En una sociedad donde imperan los juicios de valor es importante la autenticidad. Hay que conocerse bien y no tener miedo a indagar en nuestro interior

En los años que llevo acompañando a la gente en su desarrollo personal, observo que hay ciertas preguntas que nos planteamos prácticamente todos en algún momento de nuestra vida y que prevalecen desde la Antigüedad. Tendemos a darle vueltas a cuestiones del tipo ¿quién soy yo realmente? o ¿cómo puedo llegar a ser yo mismo? Hay una tendencia a martirizarse, a funcionar bajo unas creencias que nos bloquean y estresan ante el cambio y la incertidumbre. Las personas se orientan a menudo por lo que creen que deberían ser y no por lo que son en realidad. Se vive demasiado condicionado por los juicios de la gente y se trata de pensar, sentir y comportarse de la manera en que los demás creen que debe hacerlo. Es como si quisiéramos ser quienes no somos.

Occidente ha creado una sociedad competitiva en la que aspiramos al éxito y la excelencia, y no se lleva bien el fracaso. Desde la infancia aprendemos juegos de competición y somos considerados por otros como hábiles o torpes, buenos o malos. En el colegio nos juzgan los profesores y compañeros de clase. Sentimos la presión de tener que ser el número uno en nuestra promoción, en el deporte, en definitiva, en nuestro ámbito. En vez de disfrutar de cada etapa, nos centramos en procurar ganar para alcanzar el primer puesto en todo, y esto va configurando la identidad de cada uno.

Para afrontar la vida hay que abandonar las barreras defensivas

El papel de los padres también es básico: frases como “esto es bueno”, “no seas malo” o “esto no se hace” son típicas en el vocabulario de los progenitores. Pero el abuso de este tipo de indicaciones puede menguar el carácter del niño. Crecemos dando importancia a la opinión de los demás y a su mirada, ya que determinan nuestro valor en la comunidad. Una vez adentrados en el mundo universitario y laboral, la cantidad de maneras en las que podemos fracasar sube en escalada. Cada encuentro con alguien puede recordarnos algo en lo que somos inadecuados. Desde el estilo de ropa hasta el corte de pelo. Alguien le dirá que se relaje y disfrute más, otro le reclamará que no trabaja suficiente y que está desperdiciando su talento; alguno le recomendará que se centre en la lectura o que hinque más los codos. Por otro lado, la imagen que proyectan los medios de comunicación también puede generar frustraciones personales. ¿Tiene la presión normal, ha viajado suficiente, cuida a su familia, está al día de política, su peso es el adecuado, hace suficiente deporte, ha visto la última película más taquillera? Este tipo de cuestiones hace sentir que cualquiera no está a la altura de las circunstancias.

El filósofo existencialista Sören Kierkegaard (1813-1855) señalaba que la forma más profunda de desesperación es la de aquel que ha decidido ser alguien diferente. El psicoterapeuta estadounidense Carl R. Rogers decía al respecto: “En el extremo opuesto a la desesperación se encuentra desear ser el sí mismo que uno realmente es; en esta elección radica la responsabilidad más profunda del ser humano”.

Cuando el individuo decide mostrar su verdadera personalidad debe tomar consciencia de qué visión tiene de su persona. Cuando logramos tener esa imagen realista no nos ahogamos con objetivos inalcanzables ni nos infravaloramos con propósitos que nos empequeñecen. Para ello debemos plantearnos metas adecuadas a nuestro carácter. Un ejemplo: el que quiere adelgazar pero no se ve más delgado. Por mucho esfuerzo que haga, no será duradero y volverá a ganar peso, porque sigue sin verse más flaco. Si quiere perder peso de verdad tendrá que cambiar la imagen que tiene de sí mismo y modificar ciertos hábitos mentales y de conducta.

MENSAJE EN BOTELLA

Para ser uno mismo es necesario conocerse y ser consciente de hasta qué punto la imagen que uno tiene de su persona coincide con su yo real y auténtico. Se trata de dejar de verse como una persona inaceptable, indigna de respeto, inútil, poco competente, sin creatividad, obligada a vivir según normas ajenas e insegura. Hay que aceptar las imperfecciones. Cuando logre verse como alguien con fallos que no siempre actúa como quisiera, disfrutará más y se cuidará mejor.

Los epicúreos griegos reseñaban la importancia de ejercitarse en evocar el recuerdo de los placeres pasados para protegerse mejor de los males actuales. Sin ir tan lejos, la indagación apreciativa, un método basado en la nueva psicología positiva que surgió en los ochenta, nos invita a buscar las experiencias más significativas de nuestra vida, descubrirlas y revivirlas. Todos hemos vivido alguna historia positiva y significativa. Rescatarla del pasado y apreciarla en el presente nos dará confianza. Por otro lado, para poder ser uno mismo, uno debe conocer su núcleo vital, es decir, todo aquello que le mueve y motiva para seguir adelante. Esta esencia vital le llena de esperanza, mientras que si uno vive en sus sombras acaba desesperándose, se angustia, se apaga y se deprime. Incluso puede llegar a ser agresivo consigo mismo. Nietzsche decía al respecto: “El mal amor a uno mismo hace de la soledad una cárcel”.

 

Cuando esto ocurre, es fácil que uno se enclaustre en su pequeño mundo, donde su percepción se vuelve borrosa porque se ha desconectado del importante núcleo vital. Entonces vienen a la cabeza preguntas como estas: ¿qué debería hacer en esta situación, según los demás? o ¿qué esperarían mis padres, mi pareja, mis hijos o mis maestros que yo hiciera? En este estado se actúa según pautas de conducta que, de alguna forma, le impone la gente que le rodea. Esto le reprime y su capacidad creativa queda mermada. Entonces es fácil entrar en rutinas para “quedar bien” y se dejan de explorar nuevas posibilidades.

Cuando uno logra de nuevo conectar consigo mismo se vuelve más creativo y las preguntas cambian: ¿cómo experimento esto?, ¿qué significa para mí? Si me comporto de cierta manera, ¿cómo puedo llegar a darme cuenta del significado que tendrá para mí? Es decir, por fin ha pasado de plantearse qué estarían esperando los demás y empieza a considerar qué es lo que realmente quiere usted. Para ello es necesario abandonar las barreras defensivas con las que se ha enfrentado a lo largo de su vida y experimentar lo que ha estado oculto en el interior. Así podrá llegar a convertirse en una persona más abierta, desarrollará una mayor confianza en sí misma, aceptará pautas internas de evaluación, aprenderá a vivir participando del proceso dinámico y fluyente que es la vida.

ARCO IRIS

Ser uno mismo y vivir sin máscaras implica sinceridad y autenticidad. Para el jesuita Francisco Jálics, ser auténtico es más valioso que ser sincero: la persona sincera dice lo que piensa; la auténtica, en cambio, lo que efectivamente siente.

Para ser uno mismo hay que ser soberano de la propia personalidad, es decir, plenamente autónomo y completamente propio. Para ello, además de quitarse las máscaras, debe deshacerse de los malos hábitos y de las opiniones falsas. Debe desaprender. Los filósofos de la Antigüedad aconsejaban incorporar las siguientes prácticas para lograr esta independencia mental: encender la luz de la razón y explorar todos los rincones del alma, filosofar, dedicar tiempo para ocuparse de sí mismo, prestar atención a cada una de nuestras necesidades, evitar las faltas o los peligros, establecer relaciones consigo mismo, adquirir el coraje que le permitirá combatir las adversidades, cuidarse de manera que uno se cure y convertir estos ejercicios mentales en una forma de vida. Como decía el filósofo griego Epicuro, nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para que uno se ocupe de su propia alma.

 

Para saber más.

“La hermenéutica del sujeto” Michel Foucault. (Akal; Madrid, 2005)

“El proceso de convertirse en persona”. Carl R. Rogers. (Paidós; Barcelona, 2014)