“Vive”… Un poema para ti.

 

 

Ya perdoné errores casi imperdonables.

Trate de sustituir personas insustituibles,

de olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso.

Ya me decepcioné con algunas personas,

mas también yo decepcioné a alguien.

Ya abracé para proteger.

Ya me  reí cuando no podía.

Ya hice amigos eternos.

Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.

Ya fui amado y no supe amar.

Ya grité y salté de felicidad.

Ya viví de amor e hice juramentos eternos,

pero también los he roto y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos.

Ya llamé sólo para escuchar una voz.

Ya me enamoré por una sonrisa.

Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y…

Tuve miedo de perder a alguien especial

y terminé perdiéndolo

¡pero sobreviví!

¡y todavía vivo!

No paso por la vida

y tú tampoco deberías sólo pasar… ¡Vive!

Bueno es ir a la lucha con determinación

abrazar la vida y vivir con pasión.

Perder con clase y vencer con osadía,

porque el mundo pertenece a quien se atreve

y la vida es mucho más para ser insignificante.”

– Charles Chaplin – 

Para ti. Para hoy

 

No hay resquicio de mí que no sea tuyo.
Ni hay un palmo de ti que me sea ajeno.

Porque tú y yo somos una misma esencia,
con distinta manifestación y estado,
con distinta vibración y nota.
Una misma gota de agua
habitando simultánea en dos mares.

Somos una misma música
interpretada en distintos instrumentos.
Una misma pincelada
expresada con distintas manos.

Tu llanto brota en mis ojos
tanto como mi risa nace en tu garganta.

No necesito tenerte porque te soy.
No precisas poseerme porque ya me eres.

Sé que tú eres como eres
porque te necesito así
para que el juego de mi alma prosiga.
Sé que me necesitas tal como soy
para colaborarte en el camino
de cumplimiento de tu misión vital.

Salud y paz.

 

Fuente: Magos del Alma (Facebok)

No corras, ve despacio. Un poema para hoy

No corras. Ve despacio

¡No corras. Ve despacio,
que donde tienes que ir
es a ti solo!

¡Ve despacio, no corras,
que el niño de tu yo, recién nacido
eterno,
no te puede seguir!

Si vas deprisa,
el tiempo volará ante ti, como una
mariposilla esquiva.

Si vas despacio,
el tiempo irá detras de ti,
como un buey manso.

 

Juan Ramón Jiménez, Eternidades 1918 poema (XXXVI)

Juan Ramón Jiménez, poeta español y ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, nos invita reflexionar sobre esto.

“Mensajero exprés”… Una travesía erótica

 

Tus dedos sobre el timbre.

Mensajero exprés en la tarde de mayo.

Imán de cuerpos en química de pie.l

Olor primigenio. Esencia de vida libera su aroma.

Vista, tacto, oído, olfato, gusto.

Tus labios carnosos mezclan mis sabores.

Me resbalo entre tus manos poderosas.

Delicados dedos encordan mi cuerpo.

En ascenso sutil de cálida montaña.

Exploramos volcanes en ardientes senderos.

Suspendida en el cráter de mi abismo,

Abro mi puerta a tu caricia de savia.

Escalamos a dúo en sutil conexión.

Baile liviano de almas afines.

Navegantes de sueños sobre  mares etéreos.

 

 

Yolanda Jiménez.

 

 

Oscuridad…Un poema de invierno en primavera

 

“OSCURIDAD”

 

Escalo nubes.ARRIBA ABAJO

Persigo sueños.

Tú te escurres entre grietas de seda y esparto, hacia tu abismo de sombra.

Ya no me dejas lugar a tu lado.

Elegiste otra presencia para atravesar tu desierto.

Mi oasis rebosa de amor inútil.

Corazón dinamitado esparce pedazos de mieles y amargos sobre  tierra baldía.

Rastrojo de invierno hiela mis entrañas.

Tu oscuridad y la mía… Tan distintas y tan iguales.

Caminamos a ciegas entre brumas inciertas.

Somos desconocidos en un paraíso de sombras.

Febrero extraño  de contrastes y ocasos.

 

Yolanda Jiménez

“Trascendencia”. Un poema para ti

 

TRASCENDENCIA

 

Busco el espejo de tus pupilas verdes.

Una profundidad misteriosa me atrae hacia un abismo

corazon-de-corazones

Dibujo: Juan Peláez

Imaginado de caricias y desbordes

Exploro el límite de mi existencia

Vibra mi piel bajo tus besos de susurros narrativos.

Acaricias  mi  melodía de partículas dispersas

Infinitos universos ensanchan mi alma.

Espiral de energías trasciende emociones

Aparece la mujer. Eres hombre.

Sutil imán de otra dimensión intuida

En sublime camino compartido

 

Yolanda Jiménez.

3-febrero-1017

 

 

El viaje de un poeta

 

Marcos Ana: Un poeta encarcelado…Un niño que se hace hombre en la penumbra de su celda. Un hombre que torna en poeta. Un recuerdo de horizontes, de campos, de puesta de sol, de amores fantaseados. Recuerdos borrado por el tiempo. Largo tiempo de libertad interrupida. Compañerismo forjado de apoyos y silencios. De miedos y triunfos…. Hoy nos queda su poesía. Nos queda su ejemplo. Su honestidad. Su cara de hombre bueno. Su eterna mirada de niño curioso. Gracias.

 

Decidme cómo es un árbol

Decidme cómo es un árbol,
contadme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros,
habladme del mar,
habladme del olor ancho del campo
de las estrellas, del aire.

Recitadme un horizonte sin cerradura
y sin llave como la choza de un pobre,
decidme cómo es el beso de una mujer,
dadme el nombre del amor
no lo recuerdo.

¿Aún las noches se perfuman de enamorados
tiemblos de pasión bajo la luna
o solo queda esta fosa,
la luz de una cerradura
y la canción de mi rosa?

22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas,
su olor, su aroma,
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.

Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron.

No puedo seguir:
escucho los pasos del funcionario.

Mi corazón es patio

La tierra no es redonda:
es un patio cuadrado
donde los hombres giran
bajo un cielo de estaño.

Soñé que el mundo era
un redondo espectáculo
envuelto por el cielo,
con ciudades y campos
en paz, con trigo y besos,
con ríos, montes y anchos
mares donde navegan
corazones y barcos.

Pero el mundo es un patio
(Un patio donde giran
los hombres sin espacio)

A veces, cuando subo
a mi ventana, palpo
con mis ojos la vida
de luz que voy soñando.
y entonces, digo: “El mundo
es algo más que el patio
y estas losas terribles
donde me voy gastando”.

Y oigo colinas libres,
voces entre los álamos,
la charla azul del río
que ciñe mi cadalso.

“Es la vida”, me dicen
los aromas, el canto
rojo de los jilgueros,
la música en el vaso
blanco y azul del día,
la risa de un muchacho…

Pero soñar es despierto
(mi reja es el costado
de un sueño
que da al campo)

Amanezco, y ya todo
-fuera del sueño- es patio:
un patio donde giran
los hombres sin espacio.

¡Hace ya tantos siglos
que nací emparedado,
que me olvidé del mundo,
de cómo canta el árbol,
de la pasión que enciende
el amor en los labios,
de si hay puertas sin llaves
y otras manos sin clavos!

Yo ya creo que todo
-fuera del sueño- es patio.
(Un patio bajo un cielo
de fosa, desgarrado,
que acuchillan y acotan
muros y pararrayos).

Ya ni el sueño me lleva
hacia mis libres años.
Ya todo, todo, todo,
-hasta en el sueño- es patio.

Un patio donde gira
mi corazón, clavado;
mi corazón, desnudo;
mi corazón, clamando;
mi corazón, que tiene
la forma gris de un patio.
(Un patio donde giran
los hombres sin descanso)

Mi vida

Mi vida,
os la puedo contar en dos palabras:
Un patio.
Y un trocito de cielo
por donde a veces pasan
una nube perdida
y algún pájaro huyendo de sus alas.

Yo denuncio

Yo no pido clemencia. Yo no pido
con un hilo de voz descolorida
perdón para la vida que me deben.
Odio la voz delgada que se postra
y el corazón que llora de rodillas
y esas frentes vertidas en el polvo,
hecha añicos la luz del pensamiento.

Yo no pido clemencia. Yo no junto
las manos temblorosas en un ruego.
Arden voces de orgullo en mi palabra
cuando exigen -sin llanto- que las puertas
de la venganza oscura se derriben
y a los hombres descuelguen de sus cruces.

Yo no pido clemencia. Yo denuncio
al dictador cadáver que gobierna
la vida de los hombres con un hacha
y ahora quiere dejar para escarmiento
mi cabeza cortada en una pica.

Yo no pido clemencia.
Doy banderas.
Paso de mano el golpeado
corazón de mi pueblo prisionero.

Carta urgente a la juventud del mundo

Si la juventud quisiera
mi pena se acabaría,
y mis cadenas.

(Decid ¡basta!
Haced la prueba.)

Vuestros brazos son un bosque
que llena toda la tierra;
si enarboláis vuestras manos
el cielo cubrís con ellas.
¿Qué tiranos, qué cerrojos,
qué murallones, qué puertas
no vencieran vuestras voces
en un alud de protesta?

(Todos los tiranos tienen
sus pedestales de arena,
de sangre rota, y de barro
babilónico sus piernas.)

Pronunciad una palabra,
decid una sola letra,
moved tan solo los labios
a la vez y la marea
juvenil atronaría
como un mar cuando se encrespa.

Pero, ¿quién soy yo, qué barco
de dolor, qué espuma vieja,
qué aire sin luz en el viento
acerco a vuestras riberas?

Como campanario de oro
vuestros corazones sueñan.
La juventud es la hora
del amor, su primavera.
¿Por qué mover vuestras ramas
alegres con mi tristeza?
¿No es mejor que yo me coma
mi pan solo en las tinieblas;
que mis pies cuenten las losas
veinte años más, mientras sueñan
mis alas entre las nubes
de un cielo roto en mis rejas?

Pero la vida -mi vida-
me está clamando en las venas;
abrasa loca las palmas
de mis manos; lanzaderas
clava y desclava en mi frente
y el pensamiento me quema.

Ved nuestros tonos. Ya somos
como terribles cortezas;
claustrales rostros, salobres
ojos que buscan a tientas
-sedientos de luz y sol-
una grieta entre las piedras.

No sabéis lo que es vivir
muriéndose a vida llena;
grises, sobre grises patios,
sin más luz que una bandera
de amor…

Ni lo sepáis nunca…
Más si queréis que esta lepra
jamás os alcance el pecho,
no dejéis “mi muerte” quieta.
No dejadme, no dejadnos
con nuestras sienes abiertas
y en un cerrojo sangrante
crucificada la lengua.

Levad vuestros pechos. ¡Pronto!
( Es bueno que esta gangrena
os revuelva las entrañas.)
¡Echad abajo mi celda!
Abrid mi ataúd; que el mundo
en pie de asombro nos vea
indomables, pero heridos,
sepultos bajo la tierra.
¡Que no queden en silencio
mis cadenas!

marcos-ana

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