“El río de las cosas”…Un poema liberador

El río de las cosas

 

(c) Yolanda Jiménez

Mi primera muñeca que tenía el pelo quemado, al río.

El diente de leche que se quedó clavado en una manzana, al río.

El cuento en el que la princesa despierta tras un beso, al río.

Los leotardos blancos que me cortaban la respiración, al río.

Aquellas botas que no dejaron crecer mis pies, al río.

La maestra que me introdujo el Catecismo a golpe de regla, al río.

El primer sujetador que me torturó sin consideración, al río.

La amiga que me dejó por otros, y por mi culpa, mi gran culpa, al río.

El novio que solo me quería como amiga… íntima, al río.

La jefa y el jefe que gritan y me empequeñecen, al río.

Los desahucios, la censura, la corrupción,

los malos de verdad que no salen en los cuentos,

a un pozo ciego desde donde el río no los pueda arrastrar al mar.

 

Isabel Jiménez Moreno * 

*Isabel Jiménez es poeta, mujer, cálida y amiga.

“El río de las cosas” es un poema que me resulta liberador y divertido, desde la perspectiva de las mujeres que ambas somos hoy.

 

 

 

Bienvenida a un nuevo libro

 

Hoy,

hoy por fin

te tengo entre mis dedos.

Acaricio tu tacto

de cálido papel

salpicado de colores,

estrellado de letras,

conformado de continentes.

Tu piel y la mía

fundidas de aromas diversos,

de mujeres de fuego,

de hombres de agua,

de mundos diversos,

de tiempos ayeres

de hoys presentes.

Hueles a emoción,

sabes a alma,

eres poesía.

 

 

-Yolanda Jiménez – Octubre de 2019.

 

Con gratitud a tod@s los que formáis parte de este proyecto

 

 

 

Tal vez te sueñas

 

(c) Yolanda Jiménez

Entre todos tus miedos

dispersos de ansias,

repletos de planes,

mimados de amores…

 

Entre todos tus miedos

de viajes soñados,

de sueños viajados,

de instantes de fuego…

 

(c) Yolanda Jiménez

Entre todos tus miedos

de ternuras sentidas,

de abismos oscuros,

de tactos besados,

de cuerpos tocados,

de almas afines…

 

Entre todos tus miedos,

tal vez te sueñas.

 

-Yolanda Jiménez –

 

Poema sin titulo

 

(c) Juan Peláez

El corazón elige

y no hay remedio.

 

Es una flecha ciega

de avidez imparable

que elige trayectoria

y no atiende a consejos.

 

Ni busca conveniencia

ni se ajusta a la norma.

(c) Yolanda Jiménez

No reprime sus ansias

ni acepta cualquier cuerpo.

 

Es la sangre llamando a su deseo.

Es el instinto vivo, codicioso y dispuesto

con la voracidad del amor incierto.

 

El corazón elige.

No se puede hacer nada contra eso.

 

 

María José Gómez Sánchez-Romate. Piel transitada

 

 

 

 

Inventario de una bolsa de plástico

 

(c) Yolanda Jiménez

Blanca, común, dos asas,

tamaño estándar.

¿Qué cabe en una bolsa de plástico?

¿Cuánta versatilidad es posible?

verduras, zapatos,

ropa, sueños, ilusiones…

Esta bolsa de plástico está

atada  por las asas;

dos nudos sobrepuestos

que desato con minucia.

Sé lo que hay dentro,

(c) Yolanda Jiménez

no sé qué hacer con ello;

sé que algo está descolocado,

no sé cómo ordenarlo.

Pero me atrevo a abrirla:

voy a lavar todo el contenido.

Voy a reutilizar la bolsa

para el cubo de la basura.

Y colocaré todo limpito

en una nueva bolsa…

 

 

-Yolanda Jiménez-

Poesía y cerebro

 

Esto es lo que pasa en tu cerebro cuando lees una poesía:

La poesía son dardos con forma de palabras que van directo a la parte más emocional de nuestro cerebro. Hay poemas que despiertan un auténtico tsunami emocional y hacen que se nos pongan los pelos de punta, como la “Primera Elegía” de Rainer Maria Rilke, cuyas estrofas dicen:

 

(c) Yolanda Jiménez

La belleza no es nada sino el principio de lo terrible,

lo que somos apenas capaces de soportar, 

lo que sólo admiramos porque serenamente desdeña destrozarnos. 

Todo ángel es terrible”.

 

El terror que Rilke describe es el que sentimos cuando adquirimos un conocimiento más vasto, en ese momento nos volvemos conscientes de nuestras limitaciones y la complejidad del mundo, y nos damos cuenta de todo lo que no entendemos y no llegaremos a entender. Es una posibilidad bella y seductora pero a la vez muy aterradora.

La poesía tiene la capacidad de enviar potentes mensajes emocionales y activar la reflexión, si bien es cierto que el mayor placer que se encuentra al leer un poema, como cuando disfrutamos de una obra de arte, no proviene de la reflexión profunda sino de las sensaciones que experimentamos. De hecho, Vladimir Nabokov dijo que uno no debe leer con el corazón ni con el cerebro sino con el cuerpo.

Investigadores del Instituto Max Planck de Estética Empírica se propusieron explorar más a fondo cómo influye la poesía en nuestro cerebro, y los resultados de su estudio son fascinantes.

La poesía genera más placer a nivel cerebral que la música

Los investigadores pidieron a un grupo de personas, algunos de los cuales leían poesía con frecuencia, que escucharan algunos poemas leídos en voz alta. Algunos de los poemas pertenecían a poetas alemanes conocidos como Friedrich Schiller, Theodor Fontane y Otto Ernst, aunque los participantes también pudieron escoger algunas obras, entre las cuales se encontraban autores como William Shakespeare, Johann Wolfgang von Goethe, Friedrich Nietzsche, Edgar Allan Poe, Paul Celan y Rilke.

Mientras los voluntarios escuchaban los poemas, los investigadores registraron su ritmo cardíaco, las expresiones faciales e incluso los movimientos de los vellos de la piel. Además, cuando las personas sentían un escalofrío debían indicarlo presionando un botón.

Curiosamente, todas las personas, incluso quienes no leían poesía, reportaron escalofríos en algún momento durante la lectura y al 40% se les puso la piel de gallinavarias veces. Estas respuestas son similares a las que experimentamos cuando escuchamos música o vemos alguna escena de una película que genera una gran resonancia emocional.

Sin embargo, las respuestas neurológicas ante la poesía eran únicas. Los datos mostraron que al escuchar los poemas se activaban partes del cerebro que permanecen “apagadas” cuando escuchamos música o vemos películas.

Los neurocientíficos descubrieron que la poesía genera un estado que llamaron “pre-chill”; es decir, provoca una reacción de placer que se va construyendo lentamente a medida que se escuchan las estrofas. En práctica, en vez de emocionarnos repentinamente, como cuando escuchamos una canción, la poesía genera un in crescendo emocional que comienza hasta 4,5 segundos antes de que percibimos el escalofrío.

Curiosamente, esos picos emocionales ocurrían principalmente en determinadas posiciones dentro de los poemas, como al final de las estrofas y, sobre todo, al final del poema. Es un descubrimiento muy interesante, sobre todo teniendo en cuenta que el 77% de los participantes que nunca habían escuchado un poema también mostraron esas mismas reacciones y signos neurológicos que anticipaban los puntos emocionales álgidos de la lectura.

La poesía estimula la

(c) Yolanda Jiménez


memoria, facilita la introspección y nos relaja

Neurocientíficos de la Universidad de Exeter escanearon el
cerebro de un grupo de participantes mientras leían diferentes contenidos,
desde un manual de instalación de la calefacción hasta pasajes evocadores de
novelas, sonetos rimados y su poema favorito.

Estos investigadores descubrieron que nuestro cerebro
procesa la poesía de manera diferente a cómo procesamos la prosa. Se activa una
“red de lectura” peculiar que comprende diferentes zonas, entre ellas aquellas
relacionadas con el procesamiento emocional, que se activan fundamentalmente
con la música.

También apreciaron que la poesía estimula las zonas del cerebro
vinculadas con la memoria y partes del cerebro como la corteza cingulada
posterior y los lóbulos temporales mediales, unas zonas que se activan
fundamentalmente cuando estamos relajados o ensimismados en nosotros mismos.

Esto demuestra que existe algo muy especial en la forma poética que genera placer. De hecho, la poesía es una expresión literaria muy especial que transmite sentimientos, pensamientos e ideas acentuando las restricciones métricas, la rima y la aliteración.

Por tanto, no está de más insertar un poema al día en nuestra rutina .

 

Fuentes:

Wassiliwizky, E. et. Al. (2017) The emotional power of poetry: neural circuitry, psychophysiology, compositional principles. Social Cognitive and Affective Neuroscience.

Zeman, A. Z. et. Al. (2013) By heart. An fMRI study of brain activation by poetry and prose. Journal of Consciousness Studies; 20(9-10): 132-158.

 

Publicado en: http://www.rinconpsicologia.com

Hoy

 

Hoy

 

(C) Juan Peláez

Aquí, allí

Fui, éramos, somos.

Ayer, hoy, mañana.

Sobre el horizonte incierto

de vientos y derivas,

resguardo de solanas

en efímeros instantes

de almas encontradas.

¿Y ahora?

Ahora  basta sentir.

 

 

A  veces nos llega el tiempo de reconstruirnos, de reposar, de mirar con ojos nuevos. De sentir.

Hoy 20 de junio es el día Internacional del Refugiado.  

 

-Yolanda Jiménez –

 

 

 

Anteriores Entradas antiguas