“El río de las cosas”…Un poema liberador

El río de las cosas

 

(c) Yolanda Jiménez

Mi primera muñeca que tenía el pelo quemado, al río.

El diente de leche que se quedó clavado en una manzana, al río.

El cuento en el que la princesa despierta tras un beso, al río.

Los leotardos blancos que me cortaban la respiración, al río.

Aquellas botas que no dejaron crecer mis pies, al río.

La maestra que me introdujo el Catecismo a golpe de regla, al río.

El primer sujetador que me torturó sin consideración, al río.

La amiga que me dejó por otros, y por mi culpa, mi gran culpa, al río.

El novio que solo me quería como amiga… íntima, al río.

La jefa y el jefe que gritan y me empequeñecen, al río.

Los desahucios, la censura, la corrupción,

los malos de verdad que no salen en los cuentos,

a un pozo ciego desde donde el río no los pueda arrastrar al mar.

 

Isabel Jiménez Moreno * 

*Isabel Jiménez es poeta, mujer, cálida y amiga.

“El río de las cosas” es un poema que me resulta liberador y divertido, desde la perspectiva de las mujeres que ambas somos hoy.

 

 

 

El Tao de un cepillo de dientes

 

(c) Yolanda Jiménez

Otoño en el meridiano,

domingo en la ciudad,

orden en el armario.

Los vestidos de verano intercambiados por los de invierno.

Se despidió de prendas que ya no se ponía.

Devolvió las prendas ajenas

y se sintió liberada;

con un cajón vacío

para llenarlo a su antojo.

¿Y el cepillo de dientes?

¿es una prenda de verano o de invierno?

¿es un testigo mudo? ¿por qué está siempre presente?

Es un objeto inquieto,

¿se olvida por olvido?

¿se olvida con la intención de quedarse?

saltarín y alegre, se le resbaló entre los dedos

Y el Tao le reveló

que era tiempo de renovarlo.

 

-Yolanda Jiménez –

“MAESTRO, cuéntenos, ¿cómo hace ud. el amor a una mujer?

 

Maestro, cuéntenos, ¿cómo hace ud. el amor a una mujer?

Primero la visto de caricias para que su corazón se sienta abrigado…
Con mi mirada desnudo todos sus miedos…y los abrazo.
Mi fuego interior comienza a llenar de vitalidad mis pulmones, mi corazón, mis manos se llenan de fuego…mi tallo de Jade comienza a desperezarse, a estirarse, a calentarse y a engrosarse…

(C) Juan Peláez

Ella se permite sentir como su agua comienza a calentarse…siente cómo los ovarios vibran, viven dentro de ella…
Mis manos, como un pincel, pintan sabiduría en cada poro de su piel…
La música de los latidos redobla su ritmo, y tiene como fiel compañera a la respiración…La piel, que estaba fría, arde de deseo, sentimos como el calor nos expande, nos calienta y jamás nos quema…
Nuestros ojos se buscan por momentos…también, miran hacia dentro disfrutando del paisaje de la kundalini…
Descubriendo que el amor se edifica en el espíritu que lo comprende, nos hacemos amigos y fieles amantes del tiempo, e improvisamos inmortalidad con cada suspiro…

 

(C) Juan Peláez

Para nosotros no existen términos como “llegar”, “acabar” o “eyacular”…Nosotros somos artistas del poco a poco, de la vitalidad, de las pupilas despiertas…
Somos dioses que se visten de humanos…
Somos anónimos que conocen cada punto del cuerpo…
Somos animales, piedras y vegetales abrazando el momento…
Somos alquimistas que comparten la piedra filosofal…
Somos oro disfrazado de plomo…
Somos nadie para los humanos y TODO para el UNIVERSO.”

 

 

 

Fuente: Texto recogido en la red

 

Aprendí… un poema de Anna B pellicer

 

(C) Yolanda Jiménez: Templo Budista en el Himalaya indio

Aprendí a verte con el alma.
A sentir tu frescura con mi piel.
A pensarte.
A pensarte.
A pensarte.
Aprendí a dar un paso atrás
y dejar el recuerdo
colgado en cada esquina
En el repliege ausente de tu piel.
Aprendí
a llevar en el bolsillo de mi corazón la esencia del encuentro,
el freno temporal que nos aleja.
Aprendí a guardar los anhelos.
A dejarlos al fresco
y respirar a destiempo.
para no olvidar.
Aprendí a pensarte.
A pensarte.
A pensarte.
Manteniendo la frescura de tu alma.
Del segundo que me dejaba sin habla.
Rebobinando recuerdos que no caducan.
Aprendí a esperar y acomodarme
a una existencia que le falta tu sonrisa.
Tus grandes ideas. Travesuras futuras.
La esperanza sigue ahí,
pausada entre nuestras almas.
Miro al cielo y sigo caminando.

-Anna B. Pellicer –

“No toques lo que hay, toca lo que falta”. Poesía para hoy

 

No toques lo que hay, toca lo que falta

-Miles Davis –

 

Como hacer el amor

Lo que tienes que acariciar es lo que está escondido

(C) Yolanda Jiménez

sacar lo que no se ve

bañarse entre lágrimas de gozo

descubrir un último universo en el palpitar de un iris

caminar por las dunas de la piel erizada

atreverse a probar todos los frutos antes de que se marchiten

darse un banquete de piel y pelos

arañar el deseo escondido

vomitar el placer prohibido

completarse, regalarse,  descubrirse.

Vacío y plenitud esquivando el abismo

de la soledad.

 

-Javier Jiménez –

 

La emoción que somos

Somos. Más allá de nuestro sexo, condición y circunstancias, somos materia viva. Un cerebro, un corazón, millones de conexiones, un cuerpo físico,  un cuerpo mental, un cuerpo astral, un cuerpo etérico, etc. Percibimos y  procesamos, pero, ¿expresamos?

El campo emocional es nuestra propia condición de seres vivos.  Una linea siempre paralela a la vida. A veces convergente, coincidente o divergente. Desarrollar nuestra parte emocional nos ayuda a reconocernos y vivir con la coherencia de lo que somos.

Comparto una reflexión sobre las emociones que encontré en la página “Mujer Holística” (facebok):

(C) Yolanda Jiménez

Nos educan para amoldar nuestras expresiones emocionales a  cánones socialmente aceptados,  pero nos engañamos al pretender meter nuestras emociones en un molde, y etiquetarlas como

buenas o malas, positivas o negativas. Las emociones son  expresiones naturales de nosotras mismas que buscan exteriorizar una realidad interna, una necesidad.

Existen muchas maneras de controlar las emociones. Se pueden racionalizar, reprimir, negar o tratar de desconectar. Pero el resultado de este “esfuerzo disciplinado” por controlar las emociones, es la insanidad emocional, la pérdida del contacto con una misma, la inautenticidad, la desintegración del alma.

 

La represión emocional daña nuestra salud psicológica y física

Negar o reprimir “emociones indeseadas” como el miedo, la tristeza o la rabia, no hará que desaparezcan, seguirán presentes pero expresándose de otras formas, quizá como insomnio, rigidez corporal, falta de seguridad de expresión.

La emoción es energía que busca expresarse. La energía, por principio físico, no se destruye sino que se transforma. Así que cuando reprimimos la emoción evitando que se exprese en forma de  llanto,  palabras, risa, etc. se transforma en enfermedades como gastritis, problemas digestivos, problemas cardiovasculares, males físicos  o en insanidad psicológica, como culpa, depresión, ansiedad, etc. “Las emociones no mueren. Las enterramos, pero enterramos algo que todavía está vivo”. -Don Colbert –

 

Fuente: Mujer Holistica. (Facebook)

“Te quiero” ¿Puedes decirlo? ¿puedes sostenerlo?

 

“Te quiero” Dos palabras sencillas, amables, universales, ligeras y tan estigmatizadas. A veces las cargamos de un peso innecesario y se convierten en dificultad para decirlas, para escucharlas, para sostenerlas. Quizá solo son palabras, un medio de expresar, una forma de vínculo, de libertad, de respeto.

Os invito a perder el miedo, fluir, acoger y si lo sentís, a practicarlas.

 

“Te quiero sin mirar atrás”. Un bellisimo poema de Benedetti.

 

Te quiero mansamente, entre las sombras

de las falsas ilusiones…

 

Te quiero como para leerte cada noche,

como mi libro favorito quiero leerte,

linea tras linea, letra por letra,

espacio por espacio…

 

Te quiero para tomarte de la mano bajo el firmamento

y mostrarte los te amo escondidos entre las estrellas…

 

Te quiero para buscarte entre las frases,

entre los pensamientos enterrados,

entre las maneras complicadas.

Quiero encontrarte y no dejarte…

 

Te quiero como para llevarte a mis lugares favoritos

y contarte que es ahí donde me siento a buscarte

en la niebla de miradas que no son tuyas

pero aún así te busco…

 

Te quiero para volvernos locos de risa,

ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles,

eso si, tomados de la mano,

mejor dicho, del corazón…

 

Te quiero como para sanarte y sanarme y sanemos juntos,

para reemplazar la herida por sonrisas

y las lágrimas por miradas

en donde podremos decir más que en las palabras…

 

Te quiero por las noches en las que faltas,

te quiero como para escuchar tu risa toda la noche

y dormir en tu pecho, sin sombras ni fantasmas,

te quiero como para no soltarte jamás…

 

Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua,

con el alma y sin mirar atrás…

 

-Mario Benedetti –

 

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