“MAESTRO, cuéntenos, ¿cómo hace ud. el amor a una mujer?

 

Maestro, cuéntenos, ¿cómo hace ud. el amor a una mujer?

Primero la visto de caricias para que su corazón se sienta abrigado…
Con mi mirada desnudo todos sus miedos…y los abrazo.
Mi fuego interior comienza a llenar de vitalidad mis pulmones, mi corazón, mis manos se llenan de fuego…mi tallo de Jade comienza a desperezarse, a estirarse, a calentarse y a engrosarse…

(C) Juan Peláez

Ella se permite sentir como su agua comienza a calentarse…siente cómo los ovarios vibran, viven dentro de ella…
Mis manos, como un pincel, pintan sabiduría en cada poro de su piel…
La música de los latidos redobla su ritmo, y tiene como fiel compañera a la respiración…La piel, que estaba fría, arde de deseo, sentimos como el calor nos expande, nos calienta y jamás nos quema…
Nuestros ojos se buscan por momentos…también, miran hacia dentro disfrutando del paisaje de la kundalini…
Descubriendo que el amor se edifica en el espíritu que lo comprende, nos hacemos amigos y fieles amantes del tiempo, e improvisamos inmortalidad con cada suspiro…

 

(C) Juan Peláez

Para nosotros no existen términos como “llegar”, “acabar” o “eyacular”…Nosotros somos artistas del poco a poco, de la vitalidad, de las pupilas despiertas…
Somos dioses que se visten de humanos…
Somos anónimos que conocen cada punto del cuerpo…
Somos animales, piedras y vegetales abrazando el momento…
Somos alquimistas que comparten la piedra filosofal…
Somos oro disfrazado de plomo…
Somos nadie para los humanos y TODO para el UNIVERSO.”

 

 

 

Fuente: Texto recogido en la red

 

Aprendí… un poema de Anna B pellicer

 

(C) Yolanda Jiménez: Templo Budista en el Himalaya indio

Aprendí a verte con el alma.
A sentir tu frescura con mi piel.
A pensarte.
A pensarte.
A pensarte.
Aprendí a dar un paso atrás
y dejar el recuerdo
colgado en cada esquina
En el repliege ausente de tu piel.
Aprendí
a llevar en el bolsillo de mi corazón la esencia del encuentro,
el freno temporal que nos aleja.
Aprendí a guardar los anhelos.
A dejarlos al fresco
y respirar a destiempo.
para no olvidar.
Aprendí a pensarte.
A pensarte.
A pensarte.
Manteniendo la frescura de tu alma.
Del segundo que me dejaba sin habla.
Rebobinando recuerdos que no caducan.
Aprendí a esperar y acomodarme
a una existencia que le falta tu sonrisa.
Tus grandes ideas. Travesuras futuras.
La esperanza sigue ahí,
pausada entre nuestras almas.
Miro al cielo y sigo caminando.

-Anna B. Pellicer –

“No toques lo que hay, toca lo que falta”. Poesía para hoy

 

No toques lo que hay, toca lo que falta

-Miles Davis –

 

Como hacer el amor

Lo que tienes que acariciar es lo que está escondido

(C) Yolanda Jiménez

sacar lo que no se ve

bañarse entre lágrimas de gozo

descubrir un último universo en el palpitar de un iris

caminar por las dunas de la piel erizada

atreverse a probar todos los frutos antes de que se marchiten

darse un banquete de piel y pelos

arañar el deseo escondido

vomitar el placer prohibido

completarse, regalarse,  descubrirse.

Vacío y plenitud esquivando el abismo

de la soledad.

 

-Javier Jiménez –

 

La emoción que somos

Somos. Más allá de nuestro sexo, condición y circunstancias, somos materia viva. Un cerebro, un corazón, millones de conexiones, un cuerpo físico,  un cuerpo mental, un cuerpo astral, un cuerpo etérico, etc. Percibimos y  procesamos, pero, ¿expresamos?

El campo emocional es nuestra propia condición de seres vivos.  Una linea siempre paralela a la vida. A veces convergente, coincidente o divergente. Desarrollar nuestra parte emocional nos ayuda a reconocernos y vivir con la coherencia de lo que somos.

Comparto una reflexión sobre las emociones que encontré en la página “Mujer Holística” (facebok):

(C) Yolanda Jiménez

Nos educan para amoldar nuestras expresiones emocionales a  cánones socialmente aceptados,  pero nos engañamos al pretender meter nuestras emociones en un molde, y etiquetarlas como

buenas o malas, positivas o negativas. Las emociones son  expresiones naturales de nosotras mismas que buscan exteriorizar una realidad interna, una necesidad.

Existen muchas maneras de controlar las emociones. Se pueden racionalizar, reprimir, negar o tratar de desconectar. Pero el resultado de este “esfuerzo disciplinado” por controlar las emociones, es la insanidad emocional, la pérdida del contacto con una misma, la inautenticidad, la desintegración del alma.

 

La represión emocional daña nuestra salud psicológica y física

Negar o reprimir “emociones indeseadas” como el miedo, la tristeza o la rabia, no hará que desaparezcan, seguirán presentes pero expresándose de otras formas, quizá como insomnio, rigidez corporal, falta de seguridad de expresión.

La emoción es energía que busca expresarse. La energía, por principio físico, no se destruye sino que se transforma. Así que cuando reprimimos la emoción evitando que se exprese en forma de  llanto,  palabras, risa, etc. se transforma en enfermedades como gastritis, problemas digestivos, problemas cardiovasculares, males físicos  o en insanidad psicológica, como culpa, depresión, ansiedad, etc. “Las emociones no mueren. Las enterramos, pero enterramos algo que todavía está vivo”. -Don Colbert –

 

Fuente: Mujer Holistica. (Facebook)

“Te quiero” ¿Puedes decirlo? ¿puedes sostenerlo?

 

“Te quiero” Dos palabras sencillas, amables, universales, ligeras y tan estigmatizadas. A veces las cargamos de un peso innecesario y se convierten en dificultad para decirlas, para escucharlas, para sostenerlas. Quizá solo son palabras, un medio de expresar, una forma de vínculo, de libertad, de respeto.

Os invito a perder el miedo, fluir, acoger y si lo sentís, a practicarlas.

 

“Te quiero sin mirar atrás”. Un bellisimo poema de Benedetti.

 

Te quiero mansamente, entre las sombras

de las falsas ilusiones…

 

Te quiero como para leerte cada noche,

como mi libro favorito quiero leerte,

linea tras linea, letra por letra,

espacio por espacio…

 

Te quiero para tomarte de la mano bajo el firmamento

y mostrarte los te amo escondidos entre las estrellas…

 

Te quiero para buscarte entre las frases,

entre los pensamientos enterrados,

entre las maneras complicadas.

Quiero encontrarte y no dejarte…

 

Te quiero como para llevarte a mis lugares favoritos

y contarte que es ahí donde me siento a buscarte

en la niebla de miradas que no son tuyas

pero aún así te busco…

 

Te quiero para volvernos locos de risa,

ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles,

eso si, tomados de la mano,

mejor dicho, del corazón…

 

Te quiero como para sanarte y sanarme y sanemos juntos,

para reemplazar la herida por sonrisas

y las lágrimas por miradas

en donde podremos decir más que en las palabras…

 

Te quiero por las noches en las que faltas,

te quiero como para escuchar tu risa toda la noche

y dormir en tu pecho, sin sombras ni fantasmas,

te quiero como para no soltarte jamás…

 

Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua,

con el alma y sin mirar atrás…

 

-Mario Benedetti –

 

Aikido verbal: una técnica para defenderte de los ataques verbales

La violencia es el último recurso del incompetente”.

-Isaac Asimov-

El aikido verbal es una técnica derivada del aikido como arte marcial. Este último nació en el Japón moderno, de la mano de un maestro del combate llamado Morihei Ueshiba. Se basa en el principio de que en situaciones de conflicto lo que se debe buscar es la neutralización del contrario, evitando hacerle daño.

Como todas las artes marciales, el aikido no se trata solamente de técnicas de combate. En el fondo de este hay toda una filosofía. Sus ejecutores buscan, sobre todo, la evolución personal. Involucran el plano físico, mental y espiritual en la práctica. No menosprecian a sus contrincantes, sino que tratan de entenderlos y de aprender de ellos.

Con base en estos principios, un conjunto de autores comenzaron a buscar su aplicación en la comunicación. Así desarrollaron el concepto del aikido verbal. Encontraron que es una excelente manera de evitar y/o tramitar los conflictos cotidianos. Se ejerce para traer más paz, serenidad y felicidad a la vida. Como toda técnica, es algo que se puede aprender y los mayores beneficios llegan con la práctica.

El aikido verbal y la respuesta a una agresión

Los promotores del aikido verbal indican que al recibir una agresión de palabra, lo primordial es preservar nuestro propio bienestar. Un ataque verbal puede desatar un huracán de emociones y confundir la mente. Por eso es fundamental mantener la serenidad y enfocarnos en el propósito de resolver el problema, no de agrandarlo.

Lo primero entonces es no reaccionar de forma automática, sino más bien emplear la fuerza del ataque para dar un giro. Este debe ubicarnos en el mismo lugar hacia donde está mirando nuestro atacante. En lugar de mirarlo desde la orilla opuesta, la idea es tratar de ver lo que esta persona está mirando.

Pareja discutiendo representando el aikido verbal

Esto solo se logra si en lugar de preocuparnos por reaccionar, nos ocupamos de escuchar. Tratar de entender su punto de vista. Veamos un ejemplo de este aikido verbal. Alguien lanza el siguiente ataque verbal: “Tú tienes un desempeño laboral pésimo y aún así los jefes te tratan mejor que a mí”. Empleando la técnica del aikido verbal, la respuesta sería: “Es muy frustrante trabajar bien y sentir que no nos dan suficiente reconocimiento. Entiendo perfectamente tu enojo”.

En este ejemplo se esquiva entrar a discutir sobre la persona a quien va dirigido el ataque. Más bien se responde poniéndose en el lugar del otro. Esto ubica el conflicto en otros términos. Casi siempre, detrás de un ataque verbal lo que hay es una persona que está sufriendo. La agresión, aunque sea una forma disfuncional, en ocasiones también es una forma de pedir ayuda.

Técnicas del Aikido verbal

El aikido verbal contempla algunas técnicas específicas para enfrentar un ataque. Se trata de mecanismos que han probado ser eficaces para sortear ese tipo de situaciones. Están inspirados en movimientos del arte marcial.

Las principales técnicas son las siguientes:

  • Consentir y ceder. Se emplea cuando el ataque realmente no nos pone en riesgo y se ha vuelto repetitivo. El trabajo es más interno y consiste en impedir que el ataque verbal nos cause daño.
  • Ceder y mantenerse en la posición de partida. Implica reconocer que en la exposición del otro puede haber parte de razón, pero conservar el punto de vista propio y hacerlo saber. Es adecuado para una disputa de tipo mental o intelectual.
  • Halagar. Se emplea cuando la desavenencia se origina en el deseo del otro de mostrarse superior. El cumplido o halago desactiva la agresividad, pues satisface el deseo del agresor.
  • Réplica desintoxicante. Implica responder a la agresión con un interrogante. Esto tiene dos ventajas. Por un lado, permite que el otro evalúe lo razonable del ataque. Por otro lado, nos da un pequeño margen de tiempo para calmarnos y no reaccionar violentamente también. Es adecuado cuando hay duras ofensas personales.
  • Constatación objetiva. Consiste en hacerle ver al otro que notamos su molestia hacia nosotros. A la vez, expresarle que deseamos resolver la diferencia mediante una comunicación sana. Equivale a una fórmula: “Noto que te incomoda mi idea, pero quisiera explicarte por qué pienso de este modo”.
  • Confrontación. Es una técnica para ponerle tope o freno a una falta de respeto o a una agresión verbal desmedida. Corresponde a algo así: “Puede que yo haya cometido un error, pero no tienes derecho a tratarme de esa manera, por eso te exijo una disculpa”.
  • Moderar el tono. En este caso lo que se busca es hacer consciente al otro de que existe una ofensa y que no se va a admitir. Equivale a: “Si continúas hablándome en esos términos (o en ese tono), voy a dar por terminada esta conversación”.

 

Finalmente, lo que busca el aikido verbal es una gestión inteligente del conflicto. Sin gastar energías en lo que no lo merece y gastando solo las necesarias en lo que sí. Lo ideal es que aprendamos primero a contar hasta 10, para no reaccionar también agresivamente, y luego aplicar alguna de esas eficaces técnicas.

 

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com

Por: Edith Sánchez

Blacha, un lugar habitado de poesía

 

Tarde de verano. Curiosidad. Ganas de compartir… Y la magia de la poesía desborda de creatividad los rigores veraniegos de cosechas y rastrojos.

Mi libro “De mi cuerpo habitado” en su viaje de expansión, llega a Blacha. Allí, arropados por el aplomo de un  entorno conocido, un grupo de personas abrimos nuestras almas al encuentro. Una doble mirada hacia adentro, con uno mismo y hacia afuera, buscando la comunicación con los otros.

El proceso creativo es un proceso interior; allí es donde el poeta se sincera con su esencia, se reconoce. Y desde ese lugar profundo se abre la vía para expresar, para alumbrar versos, sensaciones, deseos, fantasías, sueños.

(C) Yolanda Jiménez

El ambiente de calidez que construimos nos abrió las puertas del abismo: un escenario donde experimentar y exponer el alma creativo que todos llevamos dentro. A partir de la lectura de algunos de mis poemas, conversamos con libertad y nos lanzamos a la apasionante aventura de mezclar letras, inventar palabras y jugar a versos. El resultado sorprendente, quedo impregnado de tintas y belleza.

Gracias a tod@s los que allí estuvimos bailando las danzas sutiles de la poesía.

Recojo aquí algunos poemas colectivos, surgidos con la ilusión de un momento. Ellos, los participantes, vosotros que os atrevisteis a crear y expresar, sois los porotagonistas hoy en este espacio.

 

POEMA Nº 1

Tu alma se expande en abanico multicolor;

paleta de juguete en el jardín

que emana el aroma de tu presencia,

amor y arte.

vida que nace desde lo más profundo de mi alma

 

POEMA Nº 2

El río de tus ojos me enamora.

El río y su sonido, la luz y su manto

de flores y alegrías.

Queda la tarde roja

que rodea el crepúsculo

 

(C) Yolanda Jiménez

Dibujo: Yolanda Jiménez

POEMA Nº 3

Bello tu torso desnudo de primavera.

Verde de luz y colores,

municipio de vida

y alegria de una tarde con amigos .

Sentimientos de belleza iluminan tu camino,

que recorro sin saber donde me lleva.

Asciendo por la vereda tortuosa que conduce a la cima de tu ser.

Desde las colinas hacia el valle verde

como el color de tus ojos.

 

POEMA Nº 4:

La luz de tus ojos ilumina mi mundo.

Mundo de desigualdades, de personas que sufren.

Tierra que tanto me gustas, alivias mi soledad,

acompañas el camino de mi vida

encarnada en tu cuerpo femenino

 

POEMA Nº 5

Fotografía: Yolanda Jiménez

Rosas y penas en tu ausencia,

ineludible inesperanza, caballerosa de la vida.

Vida: me dueles, me renaces y pasas.

Todo alrededor de mi y de ti,

gira la brisa que acaricia mi piel;

luz que ilumina tu rostro cada mañana

 

“De mi cuerpo habitado” se puede encontrar en Bubok:  https://www.bubok.es/libros/256468/De-mi-cuerpo-habitado.

 

 

 

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