Conexión entre mente y sistema inmune

La apasionante relación entre la mente y la psicología profunda de la enfermedad. Un interesante tema que invita a reflexionar sobre la vida que nos construimos, con cada gesto, con cada actitud cotidiana. Comparto un artículo publicado en creadess.org y en pijamasurf

En los últimos años se ha gestado discretamente un cambio de paradigma dentro de la ciencia, de la visión cartesiana reduccionista que cortaba de tajo y dejaba prácticamente incomunicados al cuerpo y a la mente, a una visión más inclusiva que considera a la mente-cuerpo como un solo sistema, dando lugar a disciplinas como la psicobiología y la psiconeuroinmunología.

Hoy sabemos que nuestro estado de ánimo y los estímulos del medio ambiente tienen efectos a nivel celular y son tanto o más importantes para nuestra salud que nuestros genes. “La vieja forma de pensar era que nuestros cuerpos eran entidades biológicas estables, fundamentalmente separadas del mundo externo”, dice Steven Cole, profesor de medicina en UCLA. “La nueva forma de pensar es que hay mucha más permeabilidad y fluidez… nuestro cuerpo es literalmente producto del ambiente”.

Cole, moviéndose entre la ciencia dura y aspectos más suaves relacionados con el problema mente-cuerpo, intenta determinar la relación entre la “felicidad” y el sistema inmune: cómo reaccionan nuestras células a lo que subjetivamente llamamos felicidad –acaso así haciendo tangible lo que es la felicidad, encontrando una respuesta a esta pregunta milenaria, aunque desde la perspectiva parcial del cuerpo. Su trabajo lo ha llevado a concluir que “no hay duda de que la mente y el sistema inmune están ligados”.REDES

Entrevistado por The Atlantic, Cole explica que experiencias negativas como un diagnóstico de cáncer, la depresión, el estrés, el trauma o el bajo estatus socioeconómico pueden afectar el perfil inmunológico de una persona. Mientras que “las experiencias de felicidad y la percepción de esas experiencias en nuestro cuerpo” también producen cambios en nuestros mecanismos biológicos, en sentido opuesto. Cole cree que estas experiencias positivas son capaces de “remodelar nuestra composición celular”.

La antigua división entre el cuerpo y la mente que ha acompañado a la ciencia en sus fundamentos por tantos años no se sostiene: es prácticamente imposible que lo que experimentamos mentalmente (la imaginación, la fantasía, el pensamiento, la preocupación, la relajación, etc.) no se reproduzca también en nuestro cuerpo. Nuestra salud no sólo es el cúmulo de todas las cosas que hemos ingerido, el ejercicio que hemos hecho y nuestros genes, es también el agregado de todos nuestros pensamientos y emociones (nuestro cuerpo no puede dejar de registrar todos nuestros estados mentales y reprogramar su funcionamiento a partir de ellos).

Lo anterior nos obliga a tomar responsabilidad por lo que ocurre en nuestra mente en cada momento, sabiendo que, si bien un pensamiento aislado o una emoción fugaz seguramente no debilitarán significativamente nuestra inmunidad,

la reiteración de nuestras formas de pensamiento y reacciones ante el mundo van apilándose y forman los hábitos y patrones que llegan a determinar nuestro estado de salud general.  O, con mayor precisión: “La experiencia que tienes hoy afectará la composición de tu cuerpo por los siguientes 80 días, porque eso es el tiempo que tardan la mayoría de los procesos celulares”, dice Cole. ¿A cuántos ciclos de estrés de 80 días hemos sometido a nuestras células?

“Una de las funciones principales de la mente es mantener a bajo nivel la presión o, mejor dicho, no permitir que la presión surja desde un inicio”, dijo Manly P. Hall hablando sobre el “simbolismo psíquico” de algunas enfermedades. La mente, que es el regulador metabólico de todos los procesos orgánicos y que tiene la capacidad compensar desequilibrios con su acción intencional. Hay diferentes formas de ver esto, si tenemos una tendencia a estresarnos fácilmente puede generar el efecto contrario al deseado.

Este pensamiento de preocupación o de frustración o de odio, puede ser la semilla de una enfermedad. Tal vez puedas percibirlo como una presión extra sobre tu facultad mental. Esto es una forma de verlo. Por otro lado también puede ser un respiro: tu actitud, la forma en la que empleas tu mente y la forma en la que te relacionas con el mundo puede sanarte, puede afectar directamente tus células y mantenerlas, como una brigada de soldados contentos y comprometidos con la estrategia nacional, atacando a tus enemigos verdaderos (y no volteándose en tu contra).

El sistema inmune tiene dos funciones principales: luchar contra agentes infecciosos y causar inflamación. La primera función es la que consideramos generalmente como señal de que nuestro sistema inmune funciona adecuadamente, en equilibrio, dirigiendo sus esfuerzos contra las verdaderas amenazas que enfrenta nuestro cuerpo. La segunda función, la inflamación, es en muchos casos el resultado de una sobreexcitación, ya sea porque introducimos agentes tóxicos a nuestro cuerpo (o que nuestro cuerpo percibe como tóxicos,

como es el caso de algunas intolerancias a alimentos que la mayoría de las personas toleran perfectamente bien) o porque el estrés hace que nuestro sistema inmune esté combatiendo permanentemente enemigos invisibles –ya no virus o bacterias, sino quimeras. Además de causar dolor, la inflamación puede también dañar el tejido y con el tiempo producir una cuantiosa serie de enfermedades (la mayoría de las enfermedades neurodegenerativas, por ejemplo, parecen estar ligadas a la inflamación).

Cole realizó un estudio con sus alumnos cuyos resultados nos ayudan a entender mejor cómo nuestra psicología profunda se refleja en nuestro sistema inmune. En el estudio se midió el perfil de expresión genética de un grupo de voluntarios y se relacionó con una evaluación de sus niveles de felicidad. Un mejor perfil de expresión genética significa una mayor respuesta antiviral  y una menor respuesta inflamatoria. La evaluación de la felicidad se dividió en la felicidad “hedonista” y la “felicidad eudaimónica”.SER MEJOR

“La felicidad hedonista es el estado de ánimo elevado que experimentamos después de un evento de vida externo, como comprar una casa”, la eudaimonia es “nuestro sentido de propósito y dirección en la vida, nuestro involucramiento con algo más grande que nosotros”, explica Cole. El estudio mostró una notable correlación entre la felicidad eudaimónica y un mejor funcionamiento del sistema inmune.

El estrés crónico que reduce la felicidad eudaimónica, sugiere Cole, puede acortar la longitud de los telómeros, mientras que actividades como la meditación mantienen la longitud de estos extremos de los cromosomas que protegen el ADN e intervienen en el proceso de envejecimiento. En otras palabras, la disciplina mental es capaz de afectar la expresión genética y regular la función de nuestro ADN. Para quienes dudaban de los poderes mentales del ser humano.

 

La eudaimonia o el buen daimon

Personalmente, lo que me interesa más del trabajo de Cole es el énfasis en la eudaimonia. Su investigación sugiere que la salud humana y la felicidad misma es el resultado de un buen daimon (que es lo que significa la palabra eudaimonia). El daimon es, según se creía en la antigua Grecia, el genio o acompañante del alma (a veces usado como sinónimo mismo del alma o psique). “Ethos anthropos daimon“,

escribió Heráclito, una frase que se traduce como “Carácter es destino” (daimon siendo destino en este caso). Quizás nos ayude más leer la frase de Heráclito, llamado a veces el primer psicólogo,  de esta forma: “El carácter del hombre es su daimon” y de aquí intentemos entender lo que es el daimon.

Marsilio Ficino, el gran traductor de Platón y otros clásicos, eje del renacimiento cultural de la Florencia de los Medici, dijo sobre el daimon: “Quien descubre su propio genio a través de estos medios encontrará su trabajo natural y al mismo tiempo encontrará su estrella y su daimon. Siguiendo este camino obtendrá felicidad y bienestar”. Ficino, quien fuera conocido como “doctor del alma”,

amplía aquí el sentido de la frase inscrita en Delfos “Conócete a ti mismo”; conocerse a sí mismo es conocer también a nuestro daimon, nuestro destino, ese espíritu que nos guarda y asedia, como “una estrella flotando sobre la tierra, conectada al alma”, según Plutarco. Patrick Harpur, quien ha relacionado al daimon con las apariciones numinosas de diferentes épocas –desde los ángeles y las hadas a los OVNIs- dice que una forma de imaginarlo es como “una manifestación personal de un dios impersonal”.

Jung en sus memorias dice “estoy consciente de que ‘mana’, ‘daimon’ y ‘dios’ son sinónimos del inconsciente -eso es otra forma de decir que sabemos tan poco de los primeros como del último”, y agrega que el inconsciente era un término “científico” y “racional” mientras que el “uso del lenguaje mítico”[el daimon] da “ímpetu a la imaginación”.

Jung siempre quiso mantener legitimidad científica en su trabajo, por eso la predilección por el “inconsciente”. Aquí podemos también aplicar su máxima de “hacer consciente el inconsciente”, la clave de su psicología, lo que significaría en otras palabras familiarizarnos con nuestro daimon –para no ser inconscientemente víctima de su tiranía.

Quizá la fuente más reputada de lo que es el daimon es Platón, quien nos introduce al daimon de Sócrates, el cual lo encaminó a aceptar el destino de la cicuta y quien, relatando el mito de Er, señala que cada alma tiene asignada un daimon personal que se encarga de vigilar el cumplimiento de la “porción” entregada por las Moiras al nacer. El daimon es el encargado de administrar y atender ese destino que hilan las Moiras;

un destino que no es del todo fatal, ya que fue elegido por nuestra alma. En cierta forma las Moiras (que son la porción misma que se entrega) se transpolan al daimon, que a su vez es el representante de Ananké, la diosa de la necesidad, madre de las Moiras. Por lo que podemos entender que nuestro destino es aquello necesario –lo que no podemos ceder, por eso el celo voraz del daimon.

En su libro The Soul’s Code, James Hillman argumenta que la enfermedad es una de las formas con las que el daimon –que participa en el arquetipo del trickster– nos obliga a reflexionar y recapacitar para que no nos desviemos del camino de nuestra necesidad interna, del llamado profundo de nuestra vida, acaso procrastinando por campos hedonistas o en la ambición de la materia (lo del ego es el principio del placer, lo del alma es el compromiso teleológico). En otra parte Hillman escribe: “Hasta que el alma no obtiene lo que quiere, nos enferma” (si estas inflamado no vayas al doctor, pregúntale al daimon). Manly P.

Hall, el erudito fundador de la Philosophical Research Society, observa que la mayoría de las personas enfermas con las que ha tratado “no tienen una salida creativa”, como si el hecho de no estar creando, de no estar cumpliendo con su propia obra magna, cualquiera que sea (y muchas veces es el servir a alguien más), les restara fuerza vital (fuerza vital que que se alimenta de dar al mundo fuerza vital). “Negar la propia alma es ser separado de la fuente misma de la vida”, escribe Patrick Harpur, en El fuego secreto de los filósofos. CRECIMIENTO

Tiene sentido, las personas que manifiestan vivir una vida plena de significado –no de placer e indolencia– son también más sanas, no tienen un sistema inmune que lucha en su contra, activando tormentas inflamatorias con fuego cruzado. El sentido es la salud, el dao. Seguir el camino que marca el daimon, vivir en armonía con el pleito de nuestra alma, parece ser la clave de la salud. Todo lo demás son pequeñeces. Esto también hace eco de lo que descubrió Viktor Frankl en los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial: los hombres con sentido existencial no se desmoronaban ante las abyectas condiciones que enfrentaban.

Howard Bloom, en su libro Global Brain, señala que los seres humanos somos “hipótesis que lanza la mente global” y aquellos hombres-hipótesis del devenir planetario que prueban ser valiosos para esta mente global, este superorganismo del cual somos como las células individuales, son recompensados, gratificando su sistema inmune con una cascada de dulces y relajantes drogas orgánicas: hormonas, neurotransmisores como dopamina, GABA, serotonina o el butirato (esa mantequilla de los dioses de la inmunidad); los otros, cuyas vidas no tienen significado para el colectivo, son inundados con cortisol y adrenalina y llevados a los ghettos y gulags de la inmunodeficiencia.

¿Acaso es que la vida, ese misterioso hálito, es una dádiva, una bendición y una manda que es depositada en nosotros y que podemos perder en cualquier momento; que perdemos cuando nos alejamos de ese misterioso destino que nuestra alma eligió entre las estrellas?

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Precioso vídeo que muestra la cara más íntima del yoga

El saludo al Sol, la milenaria asana del yoga de la India, visto a través de una representación radiológica nos lleva a la médula del flujo yógico –un vinyasa –  al desnudo, como nunca lo habías visto: más allá de la hipótesis chákrica, en el tuétano de la existencia están los huesos que soportan al cuerpo y al espíritu. La cámara muestra al esqueleto humano y penetra al interior de la columna vertebral en un sublime viaje a través de los mandalas óseos, en un túnel de luz blanca y acrobacia cinematográfica. Los huesos con su geometría sagrada en movimiento y la armonía de las posiciones hacen de este vídeo una obra poética que conjuga tecnología moderna y técnica ancestral.

 

 

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El video fue realizado por el estudio de visualización Hybrid Medical Animation, que reconstruyó el cuerpo en movimiento para lograr una densidad ósea exacta en cada hueso, dando vida a este esqueleto yogi.

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Historia de dos árboles

En un llano había dos árboles. Se les podía ver desde cualquier lugar, estaban al borde de un camino entre dos cordilleras. Vivían allí solos. En medio de la naturaleza. Uno de ellos era alto y con el tronco robusto. Su copa bien poblada y ramificada mostraba su esplendor de verdor. A su lado, había un arbolito, mucho más pequeño, con pocas ramas y algunas hojas que trataban de brotar.El árbol grande miraba al arbolito atónito. No comprendía porque no crecía tan alto como el. Y día tras día le recriminaba: “¿Qué te pasa arbolito? ¿Porque no creces?” Este le miraba y por mucho empeño que ponía no conseguía crecer. Furioso el árbol grande le decía: “Eres un desagradecido. Yo que estoy aquí a tu lado, cuidándote y protegiéndote. Te protejo del viento y de la lluvia. Te protejo para que el sol no te dañe, te protejo de la nieve. ¿Y tu así me lo pagas?” El arbolito lloraba pero ni siquiera sus lágrimas conseguían hacer que creciera.

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Yolanda Jiménez: “Árboles enrocados”. Ladakh (India)

Por el sendero paseaba habitualmente un jardinero sabio. Cada vez que pasaba al lado de ellos meneaba la cabeza de lado a lado. Suspiraba y seguía su camino. Hasta que un día decidió que había que trasplantar al pequeño arbolito. Cogió sus herramientas y lo traslado unos cuantos metros, lejos del árbol grande.

Al ver esto, henchido y colérico el árbol grande empezó a recriminarle: “Insensato. ¿Qué haces? ¿Porqué alejas de mi al arbolito? ¿No ves que le estoy cuidando y nos hacemos compañía desde hace mucho tiempo? No alejes de mi a mi arbolito, yo le quiero y le protejo. Por favor, no lo separes de mi”. El jardinero hablo: “¿Pero no te das cuenta de lo que estás haciendo? Este arbolito necesita ver la luz del sol por sí mismo y no tamizada por lo que tus ramas le dejan ver. Necesita recibir el agua de lluvia por si mismo y no las gotas que caen de tus hojas. Necesita sufrir los avatares del tiempo para poder hacerse fuerte y grande como tu. Con el tiempo crecerá y será grande y fuerte. Será entonces cuando os toquéis de nuevo en lo alto de vuestras copas y vuestras ramas se unirán. Disfrutaréis juntos de la luz del sol, y de la lluvia. De los pájaros que anidaran en vosotros. Y estaréis los dos mucho más felices y contentos de ser dos árboles grandes, fuertes y robustos”

 

Se hizo el silencio y el árbol grande empezó a llorar. Y dijo: “Ahora me doy cuenta, que necio he sido sido. Ahora me doy cuenta que en mi afán de protección pensaba que le estaba dando la vida y en realidad se la estaba quitando. ¡Que egoísta he sido! Ahora me doy cuenta de todo.”

Sollozaba y no podía parar de llorar al darse cuenta de lo terriblemente injusto que había sido con el pobre arbolito. Cogió fuerza y grito al viento: “Crece arbolito mío crece. Crece mi amor, crece mi vida. Aquí te espero. Perdóname arbolito. ¡Perdóname! Llegará el día en que nuestras copas se junten y ese día seremos dichosos y nos sentiremos grandes. Crece grande y hazte fuerte”.

 

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La alquimia de los cuatro elementos

La Tierra, Gaia o Hathor, es la diosa Madre, siempre creadora, fecunda, femenina, más poderosa que la fuerza masculina que quiere penetrarla en busca de piedras preciosas, aceite y combustible, -a la búsqueda de su secreto-. ‘Pero la verdadera Tierra es pura y se encuentra en el verdadero cielo y, del cielo que comúnmente llamamos éter, nuestra Tierra es el sedimento’, dice Platón en Fedón. La Tierra lleva la vida, pero también es el lugar donde ‘el polvo regresa al polvo’. Es la Madre original que transmuta para nosotros la fuerza solar y la hace accesible. ¡Es omnisciente, también aprendes de ella la paciencia y la perseverancia!
Durante miles de millones de años, agua y tierra obraron juntas hasta que la vida se volvió posible. Unicelular, mínima: no unida a un lugar preciso, siempre en movimiento, el comienzo de la existencia. Misterio más profundo: una concentración siempre creciente, una densificación de la no-conciencia ¡devino el «ser»! Por la acción del fuego, de las lluvias, de los vientos, aprendieron los elementos un concepto fundamental de «ser»…

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«Lo mismo que nuestra alma, que es aire, nos mantiene unidos, así envuelven el gran Aliento y el aire el mundo entero», decían los antiguos filósofos griegos. Los herméticos veneraban el aire como «Pneuma». Este soplo vital del Espíritu es llamado también «Ruach» o incluso Espíritu Santo, la inspiración suprema. Juan lo define así: «el Espíritu sopla donde quiere. Oiréis su voz, pero no sabréis ni de dónde viene ni a dónde va». Es la energía espiritual que dura para siempre, que el Todo-en-Uno nos envía, el infinito, lo único, eternamente libre.
El fuego es «la llama de la vida», la chispa de toda Vida en la naturaleza. Es la unidad de todas las cosas que sólo se puede captar con el espíritu. El «fuego» es el nombre simbólico de la vida única, plena de alma, que camina hacia la comprensión plena del Todo Único, del Creador.
Según la enseñanza de la antigua sabiduría, todo lo que es materia encuentra su término por el fuego, la espiritualización.

Nadie puede decir cuándo ocurrirá; pero cuando la lluvia, el viento y el fuego consuman todo lo antiguo para dejar sitio al verdadero cielo-tierra, entonces, como dice Platón: «No os aferréis, sino mantened el corazón abierto y preservad la realeza interior, Dios en el ser humano».


Fuente: Revista Pentagrama 3-2012. Fundación Rosacruz.

 

El Ojo en el Cielo: La conexión magnética entre el Sol y la glándula pineal

Sobre la influencia de las tormentas solares en la psicobiología humana, los neurotransmisores que secreta la glándula pineal, el simbolismo del tercer ojo, su relación con el Sol y el misterio del Ojo en la Pirámide

La relación entre la glándula pineal y el Sol es un emblema de la relación entre el hombre y el cosmos. Probablemente uno de los ejemplos más estimulantes y significativos del principio hermético máscitado en el ámbito de la esoteria: “cómo arriba, es abajo” (la holofrástica de la existencia). Un principio de correspondencia que pese a ser el fundamento cognitivo de la “ciencia” antes de la ciencia, es decir de los padres de la ciencia (de personajes como Paracelso, Giordano Bruno y el mismo Isaac Newton, quien hizo una traducción de la Tabla Esmeralda), ha sido relegado al terreno de la superstición o del pensamiento mágico; relumbrando herejía en la estructura racional de la mente científica. Sin embargo, hoy en día tenemos evidencia “científica” que sugiere convincentemente que el cosmos –”el mundo de las esferas”—tiene una influencia en la psicobiología humana. Y la clave para entender esta “influencia”, no ya sólo desde el plano simbólico de la astrología, es la glándula pineal, ese gran misterio de la psique.esoterismo 2

Este acercamiento a este enigmático tema –sin duda una de las vetas centrales del misticismo humano—viene a colación de las recientes tormentas solares que han estado arribando al planeta con renovada intensidad, como generalmente ocurre en julio, pero marcando esta vez una especie de despertar dentro del ciclo de 11 años de nuestra estrella central. La posibilidad de que nuestro estado de ánimo e incluso nuestro estado de salud general se vea afectado por una emanación de partículas energéticas en el Sol hace algunos años les habría parecido como una aberración o un anatema a la mayoría de los científicos; hace cientos de años, les habría parecido como algo completamente natural e ineludible. Hoy en día algunos estudios, y sobre todo un entedimiento del funcionamiento de los campos magnéticos y de la glándula pineal, muestran claramente que las llamadas tormentas solares inciden en nuestro estado de ánimo y en nuestro comportamiento.

El efecto de las tormentas solares en tu cerebro
El prestigioso sitio de divulgación científica New Scientist publicó hace 4 años un artículo en el que se citan una serie de estudios que investigan la relación entre las tormentas solares, el geomagnetismo y el comportamiento humano. Particularmente interesante es el trabajo del científico ruso Oleg Shumilov, quien, partiendo de la premisa de que muchos de los animales son sensibles a los campos magnéticos (¿y por qué no el ser humano?), investigó la afectación del geomagnetismo en la psique humana. Shumilov correlacionó datos de la actividad geomagnética de 1948 a 1997 y descubrió que durante los picos de actividad, de marzo a mayo, en julio y en octubre –detonados por tormentas solares– había un incremento paralelo en el número de suicidios en la ciudad de Kirovsk (un estudio en Australia y otro en Sudáfrica replicó el hallazgo de Shumilov).

Otro estudio, realizado por Michael Rycroft, ex director de la Sociedad Europea de Geociencias, encontró una correlación entre perturbaciones cardiovasculares y perturbaciones geomagnéticas. Según Rycroft, problemas de salud geomagnéticos afectan hasta al 15% de las personas (así que tal vez tú seas una de ellos, por si querías descubrir el algoritmo de causas y efectos que determinan tu estado de salud actual).
Tal vez no sea la Luna (o por lo menos no sólo ella), también magnética, la que nos altera las hormonas y desquicia. Un estudio publicado en el British Journal of Psychiatry (todos estos estudios pueden ser consultados en el link a New Scientist) muestra un incremento del 36.5% en hombres admitidos a un hospital por depresión en la semana posterior a una tormenta geomagnética.

¿Cómo es que estas llamaradas solares, también responsables de los sublimes fuegos de plasma de las auroras, nos afectan tanto? Al parecer se debe a que alteran nuestra producción de melatonina, un neurotransmisor que se produce en la glándula pineal, responsable de regular nuestro patrones de sueño y biorritmos. Según la psiquiatra de la Universidad de Columbia, Kelly Posenr, la actividad geomagnética puede “desincronizar los ritmos circadianos y la producción de melatonina”.

La glándula pineal es una glándula endócrina que yace entre los dos hemisferios cerebrales, a la altura del entrecejo. Aunque no se conoce bien a bien su funcionamiento –hasta hace poco más de 50 años se pensaba que era un excedente de la evolución sin una función determinada, acaso solamente el centro de numerosas especulaciones. Hoy sabemos que por lo menos produce melatonina, una hormona cuya producción se ve afectada por la luz. La oscuridad, por ejemplo, hace que se secrete melatonina –y es por esto que nos es más fácil dormir en la oscuridad (pero en realidad diferentes longitudes de onda de luz hacen que se secrete melatonina en diferentes frecuencias).esoterismo 1

Esta hormona juega un papel también en el trastorno afectivo estacional (“la depresión invernal”); interactúa con el sistema inmunológico, tiene propiedades de antienvejecimiento y sirve como antioxidante.
Si bien es importante recalcar que para la ciencia actual la glándula pineal es todavía una región relativamente inexplorada, sabemos que contiene vestigios de una retina y parece operar como transductor magnético. Las células pinealocitas en muchos vertebrados no-mamíferos son similares a las células de la retina (algunos reptiles cuentan con un tercer ojo parietal fotosensible que les permite usar al Sol como compás; las aves son capaces de “ver” el campo magnético a través de fotorecpetores que se encuentran en la glándula pineal ). Algunos científicos creen que las células pineales en todos los vertebrados comparten un ancestro evolutivo en común con las células retinales (no es quizás casualidad que la glándula pineal históricamente sea identificada con “el tercer ojo” o con un ojo dormido, literalmente parece que es un tercer ojo dormido).

Aunque las producción de melatonina en la glándula pineal podría estar determinada por una conexión con los nervios ópticos, es interesante explorar la posibilidad de que esta pequeña glándula en forma de cono de pino tenga, en sí misma, una cierta capacidad fotoreceptora y magnetorecpetora. Recientemente se ha descubierto la presencia de minerales ferromagnéticos (es decir que pueden actuar como magnetos) en la glándula pineal. Un estudio realizado en la Universidad de Ben Gurion, en Israel, encontró la presencia de microcristales de calcita en la glándula pineal. Los autores del estudio señalan que “estos cristales podrían ser responsables de una transducción biológica electromagnética”, lo que es sugerido por su “estructura y propiedades piezoeléctricas”. ¿Son estos minerales los que interactúan con los campos geomagnéticos producidos por la lluvia de fotones del Sol que choca con la atmósfera de la Tierra?

Por otro lado, el Dr. Andrew Nichols ha determinado una correlación entre la actividad geomagnética y la perececpión de fenómenos paranormales.

La percepción del Sol Invisible
Hasta ahora hemos visto, desde una perspectiva científica, que la glándula pineal, a través de una sensibilidad –no del todo entendida– a los campos magnéticos, convierte la luz del sol en un determinado estado mental. Aquello que se genera a millones de kilómetros de distancia en la corona de una estrella acaba siendo parte de nuestra modulación psíquica (el Sol se convierte en tus pensamientos). Esto, a grandes rasgos, parece ser un razonamiento científicamente intachable. Esto de manera más sutil, es justamente lo que la filosofía mística (o ciencia oculta) lleva diciendo miles de años.
Si bien el descubrimiento de la afetación psicobiológica a los fenómenos astronómicos es una incipiente, y aún controversial, línea de estudio en la ciencia moderna, antiguamente incluso se tenía una disciplina específicamente dedicada a estudiar la patología humana y su relación con eventos astronómicos y movimientos planetarios (más allá de la astrología): las iatromatemáticas
Que la glándula pineal podía ser un órgano para percibir una luz invisible (un campo magnético, por ejemplo) fue claramente atisbado por el pensamiento védico. En los Upanishads se habla del ser humano como una entidad compuesta por 10 puertas. Nueve de ellas (los ojos, las fosas nasales, los oídos, la boca, la uretra, y el ano) llevan hacia fuera, a la percepción del mundo exterior. La décima puerta, el tercer ojo (ubicado en el ajna chakra, en el entrecejo, en el caso de Shiva, entre una guirnalda de serpientes) es el puerto de acceso a los mundos interiores (al decir interiores la referencia es a las habitaciones interiores de la mansión de la mente de Dios, donde yacen los mundos superiores, las dimensiones astrales). El tercer ojo es siempre, a través de diversas culturas, la apertura divina –la visión holográfica– dentro del ser humano.

En el Bhagavad Gita se habla de la apertura de esta puerta en el momento cúlmen:esoterismo 5
Aquel que en el momento de la partida no distrae su mente y su amor, estando en el Yoga (en fusión con Ishvara [el Sol detrás de la oscuridad], con el Dios Creador, la Conciencia Primordial), quien abre el pasaje de energía entre los ojos – aquel obtiene el más Alto Espíritu Divino.
Según la filosofía vedántica advaita, el ser humano proyecta sus propios atributos en el Brahman, el supremo espíritu cósmico, de suyo inconmensurable. La aparición del infinito Brahman en la finita mente humana es conocida como Ishvara, también representado en el Bhagavad Gita como el Sol. De aquí es posible extrapolar una relación intrínseca en la recurrente representación de la divinidad como el Sol en la mente humana, de la luz como lo divino.
La evolución religiosa de esta relación entre la glándula pineal y el Sol (una relación del hombre como imagen de Dios) tiene un claro hito en Egipto. Aquí tenemos una serie de repersentaciones que parecen indicar que los egipcios tenían conocimientos de la glándula pineal asociados con un tercer ojo, u ojo espiritual. Por una parte tenemos la representación como un ojo único de Horus, el dios del Sol, hijo de Osiris e Isis (“el hijo del nuevo eón”) y como tal símbolo de la fusión de los opuestos –al igual que la glándula pineal yace en el centro del cerebro, entre los hemisferios y entre los dos ojos. Este símbolo parece haber evolucionado en el símbolo cristiano del Ojo de la Providencia (recordemos que Cristo es un avatar arquetípico de Osiris) y en el masónico del Ojo en la pirámide destruncada (el Ojo que Todo lo Ve). Ahí mismo tenemos el báculo de mando de Osiris, en el cual aparece un cono de pino con dos serpientes entrelazadas. Sin duda uno de los símbolos más poderosos de la historia, evocando el conocimiento, la medicina y la alquimia –quizás en un preclaro atisbo, justamente a través de la visión interna, del ADN—y posiblemente también a la serpiente kundalini (una conexión entre Shiva y Osiris), la energía vital que se eleva desde los genitales hasta el trecer ojo y la coronilla, a su paso encendiendo y depurando los centros energéticos.

El cono de pino al parecer es un símbolo de la glándula pineal, activada a través del encauzamiento de la energía kundalini. La forma conífera de esta glándula hizo que se le llamara “pineal” o relativa al pino, según fue acuñado por el médico griego Galeno. La presencia del cono de pino puede observarse en el báculo del Papa y en la misma Plaza de San Pedro, donde una inmensa estatua de cono de pino está rodeada de unos pavorreales (aves relacionadas con la divinidad en Egipto). Estos dos símbolos, el cono de pino y el ojo en un triángulo, aparecen en numerosas iglesias y templos alrededor del mundo. Por ejemplo, en la Catedral de la Ciudad de México puede observarse el Ojo de la Providencia en más de un altar y en los motivos pineales, que para el observador incauto podrían confundirse como meras decoraciones, en la estructura de la nave. Aunque también habría que decir que en la espiral que forman los conos de pino se ha observado la secuencia Fibonacci y la proporción del número áureo, así que además de esta connotación esotérica, tiene una armonía estética que podría atraer sin la necesidad de una significación oculta.

Es curioso que el padre del racionalismo –esa filosofía eminentemente atomista y dualista–, Rene Descartes, haya entrevisto, en lo que para sus críticos fue un delirio, un centro unitario espiritual en el cerebro humano. Descartes famosamente designó la glándula pineal como el asiento del alma. La paradoja es doble, el hombre que concibió el racionalismo (después de un revelador sueño) usó lo que a la postre parece ser más la intuición que el pensamiento racional para ubicar el tercer ojo. En todos los demás sitios Descartes encontraba la dualidad, menos en esta glándula pineal, la cual describió como una flama pura que era llenada por espíritus animales y la cual integraba la percepción humana. Este “gran error” de la anatomía filosófica de Descartes hoy en día parece como un destello de genio.

No pretendemos aquí comprobar la existencia del alma humana o que ésta se encuentra en la glándula pineal; sí buscamos formar conexiones significativas que inspiren a la exploración del simbolismo y del sentido de nuestra vida dentro del misterio. En este espíritu es interesante traer a colación el trabajo del Dr. Rick Strassman, una de las pocas personas que ha podido realizar estudios con dimetiltriptamina (DMT), una poderosa molécula de acción psicodélica que, según este médico de la Universidad de Nuevo Mexico, podría ser secretada por la glándula pineal y podría ser responsable de detonar lo que se conoce como experiencias cercanas a la muerte. Hay que enfatizar en que, pese a lo que a veces se dice, Strassman no ha probado que la glándula pineal genere DMT o que el ser humano lo secrete, muy similar en su composición a la serotonina, en el momento de su muerte. Sin embargo,Strassman sugiere que la glándula pineal cuenta con todos los precursores necesarios para generar DMT y es el asiento lógico de esta sustancia que por otro lado, como la melatonina, parece tener una relación con la generación de vívidas imágenes oníricas, parafraseando a Shakespeare, parece ser la “sustancia de la que están hechos los sueños”.esoterismo 3

Curiosamente la ayahuasca, “la viña de los espíritus”, está compuesta de dos plantas que parecen tener alcaloides que son secretados de manera natural en la glándula pineal. Por una parte la chacruna, la planta que contiene DMT, y por otro lado la liana Banisteriopsis caapi, que contiene alcaloides conocidos como beta-carbolinas, los cuales actúan como inhibidores de la monamina oxidada y hacen activo el DMT vía oral. Alcaloides beta-carbolinas como la pinolina y la triptolina se forman en la glándula pineal de manera natural. Chamanes y sanadores que utilizan ayahuasca sostienen que sus visiones no son alucinaciones, ¿acaso esto se debe a que químicamente se consigue activar el tercer ojo en la glándula pineal?

Esta relación entre los espíritus y la glándula pineal tiene otra conexión, que para algunos podría ser solo una casualidad, pero que para otros apunta a que lo que decía Descartes podría ser una inesperada verdad metafísica. En los textos del Bardo Thodol (o Libro Tibetano de las Muerte) se dice que el alma reside en el mundo intermedio (en el bardo) por 48 días y en el día 49 reencarna en el feto humano. Aparentemente la glándula pineal puede ser detectada el día 49 en el feto humano, más o menos el mismo tiempo al que se puede observar por primera vez los genitales de un bebé. Esto ha sido tomado, de manera especulativa y sin base científica, como una especie de guiño de que es a través de la glándula pineal que el alma –o aquella porción divina que posee al cuerpo—entra al mundo. De cualquier manera merece una investigación más profunda.

Buena parte de las prácticas de meditación que conocemos, inundadas sin duda de la filosofía new age que transforma las viejas tradiciones en cómodas versiones pop que se ajustan a nuestra idiosincracia moderna occidental, se centran en la activación o al menos en la concientización de la glándula pineal (tercer ojo). Proliferan dietas, audiocassettes, canalizaciones, aparatos cuánticos y demás parafernalia ritualística dedicada a este “santo grial” (o micro star gate) de la conciencia humana (algunos incluso aseguran activar tu glándula pineal por solo $9.99). Se habla al mismo tiempo de una supuesta conspiración mundial para mantener esta glándula en un estado de sopor masivo. Y ciertamente la mayoría de las personas adultas tienen la glándula pineal calcificada –algo que ha sido observado tempranamente en niños de hasta 2 años. Dentro de la teoría de la conspiración se cree que esto se debe al flúor que se utiliza en las pastas de dientes y que se ingiere en el agua potable de las ciudades –algo que aparentemente sería hecho de manera intencional por los Iluminati (¿quién más?) dueños celosos del secreto del Ojo que

Todo lo Ve, para negar a las masas el poder de una glándula pineal sana (percibiendo el rostro verdadero) y activa en un mundo fantasmagórico, más allá de la ilusión de Maia-Matrix. No ahondaremos sobre este tema, harto complejo y pantanoso, que suele caer en la más obtusa paranoia; el lector puede aventurarse por su cuenta.

La pregunta fundamental es si el tercer ojo, ubicado en la glándula pineal, esa puerta solar secreta en el cerebro humano, es solamente una metáfora de la iluminación (y de la aniquilación de la dualidad) o verdaderamente un órgano en estado de duermevela que puede activarse a través de ciertas técnicas arcanas y de una correcta interacción con la energía electromagnética que proviene del cosmos en la forma de fotones (la partícula que no tiene antipartícula, unidad cuántica de la información en su estado puro e indeterminado). Muchos de los grandes místicos de la historia de la humanidad han hablado metafóricamente de la iluminación haciendo referencia a un ojo que percibe lo que yace velado y que desencadena un cambio sustancial en la conciencia orgánica.

En el evangelio de Mateo (6:22) se dice “La luz del cuerpo es el ojo; de esta forma a si tu ojo es uno, todo tu cuerpo estará lleno de luz”.
Se le atribuye a Buda haber dicho “Oh hombre de nobleza, recuerda el cielo puro abierto de tu naturaleza verdadera. Regresa a él. Confía en él. Es tu hogar”, lo que se interpreta como una metáfora de la (re)apertura del tercer ojo –también simbolizado como una perla de luz azul.esoterismo 4

William Blake en su poema Augurios de Inocencia, donde también describe un fractal (un mundo en un grano de arena) también habla sobre este misterioso ojo: “We are led to believe in a lie, when we see not though the Eye”.

Una mentira nos guía cuando no percibimos con el Ojo, el Ojo que nació “cuando el alma dormía en rayos de luz”. ¿El Ojo que ha sido secuestrado por fuerzas oscuras?
Sir Thomas Browne lo evoca tangencialmente en una frase que siempre me ha parecido hermosa y enigmática: “Life is a pure flame and we live by an invisible sun within us” (“la vida es una flama pura y vivimos como por un sol invisible dentro de nosotros”). Ese sol invisible, en una interpretación libre, debe de ser el ojo secreto que participa en la luz divina.

Una última pincelada de esta relación entre el ojo y el Sol, según los Brahma Sutras, cuando un hombre es llevado más allá de la muerte “la palabra se convierte en fuego e ilumina, la respiración se convierte en viento y purifica, y el ojo se convierte en el Sol y arde”.

El misterio está cifrado en el lenguaje de los símbolos. La trinidad entre el Ojo, el Sol, y Dios es uno de los andamios simbólicos más profundos y enigmáticos. Podemos hablar mucho sobre esta relación y hasta encontrar destellos poéticos de iluminación verbal, pero no estaríamos más que rodeando una representación, sembrando un laberinto. Si queremos comprender el secreto de este misterio, tendremos que probar con nuestro propio cuerpo abrir ese ojo interno. Todo lo demás será solamente reciclaje metafísico en torno a un espejo, donde hay un ojo atrapado que no puede mirarse a sí mismo. O donde alguien cuenta una historia sobre una supuesta sociedad secreta que se hace llamar “los Iluminados”.

 

Fuente: barcelonalternativa.es

Pensamientos que ayudan a entender

El psiquiatra Brian Weiss es mundialmente conocido por llevar su carrera a un nivel bastante más espiritual que los demás de su tipo. Él ahonda en creencias como la reencarnación, la regresión de vidas pasadas, la progresión en vidas futuras y la supervivencia del alma humana después de la muerte. En todos sus libros plantea una visión de la vida esperanzadora y optimista, algo que definitivamente plasma en estas 15 citas:

1. “Nuestro cuerpo es sólo un vehículo mientras nuestra alma está en este mundo”

2. “Los objetivos son deshacerse de los pensamientos y las emociones negativos y descubrir la paz, la alegría y la felicidad interiores”FLOTANDO

3. “El éxito se mide por su buen corazón, o ser una buena persona. El éxito no se define por la riqueza, poder o fama. Estos estados son de carácter temporal”

4. “Sé que hay un motivo para todo. Tal vez en el momento en que se produce un hecho no contamos con la penetración psicológica ni la previsión necesaria para comprender las razones, pero con tiempo y paciencia saldrán a la luz”

5. “Serás amado el día en que podrás mostrar tu debilidad sin que el otro se sirva de esto para afirmar su fuerza”

6. “El amor es el componente fundamental de la naturaleza que conecta y une todas las cosas, a todas las personas. El amor es más que un objetivo, más que un combustible, más que un ideal. El amor es nuestra naturaleza. Es nuestra esencia

 

 7. “Usted no está aquí por accidente o por alguna casualidad de la naturaleza. Usted es un ser espiritual que aprende las lecciones de amor en esta escuela que llamamos tierra”

8. “El presente es el único momento en que podemos encontrar la felicidad y la alegría”MANOS INTERACTIVAS

9. “En ocasiones, un alma aprende a amar tras convertirse en lo que más desprecia”

10. “La felicidad nace en el interior de las personas. No depende de cosas externas o de otra gente. Cuando nuestra sensación de seguridad y felicidad depende del comportamiento y los actos de los demás, nos volvemos vulnerables y podemos sufrir con facilidad. Nunca le des tu poder a nadie.”

11. “El verdadero amor propio no tiene por qué divulgarse o mostrarse en público. Es un estado interior, una fuerza, una felicidad: la seguridad”

12. “Cuando mires a lo ojos a otra persona, a quien sea, y veas tu propia alma reflejada, te darás cuenta de que has alcanzado otro nivel de conciencia”

13. “Los seres humanos tenemos muchas dimensiones, pero el tiempo no es como lo vemos, sino que se compone de lecciones que se van aprendiendo”

14.  “En verdad, la felicidad arraiga en la sencillez. La tendencia al exceso en el pensamiento y en la acción disminuye la felicidad. El exceso nubla los valores básicos”.llueve

15. “Ya está programado quiénes serán las personas más importantes que conoceremos, cuáles los reencuentros con almas gemelas y compañeros del alma, incluso los lugares en los que sucederán esos hechos”

 

http://rincondeltibet.com

Viajar: beneficios y posibilidades

Viajar, turistear o moverse despacio por nuevos lugares, culturas, gentes, empapándose de nuevas posibilidades. Diferentes maneras de  abrir horizontes, situarse en otras perspectivas, descubrir, relativizar. Diferentes maneras de ver o de profundizar y siempre de aprender. Comparto una reflexión sobre los beneficios de viajar, encontrado en la página  lamenteesmaravillosa.com:

Vivimos en un mundo maravilloso que está lleno de belleza, encanto y aventura. No hay un límite para las aventuras que podemos tener siempre y cuando las busquemos con los ojos bien abiertos”

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Yolanda Jiménez: Ritual de máscaras. Danza de la vida y la muerte. Ladakh (India)

-Jawaharial Nehru-

Eres un ciudadano del mundo, si pudieras estarías constantemente viajando y te consume la idea de no poder ver bastantes lugares de este planeta. Pero más allá de descubrir mundo, viajar también aporta numerosos beneficios.

Viajar te hace sentir bien, pero sobre todo viajar es bueno para el cerebro y te hace especial.

A continuación te contamos los efectos más sorprendentes de viajar en tu cerebro.

12 efectos que viajar produce en tu cerebro

1. Aumenta tu creatividad

Un reciente estudio realizado por la “Academy of Management Journal” ha descubierto que las personas que han trabajado y vivido experiencias profesionales en el extranjero son más imaginativas y creativas que las que permanecieron en su país de origen.

¿Por qué? Es debido a la inmersión cultural, al descubrimiento de nuevas perspectivas.

2. Te hace confiar más en los demás

Girar el mundo aumenta tu confianza en la humanidad. Comprobar que en el mundo existe mucho bien, hace que nos resulte más fácil fiarnos de las personas.

 

3. Mejora tu capacidad de resolver problemas

Un estudio realizado por el Journal of Personality and Social Psychology” concluyó que los estudiantes que han vivido en el extranjero tienen un 20% más de probabilidades de resolver una tarea en un PC, que aquellos que no han viajado.

¿Por qué? El simple hecho de vivir en otra cultura durante un período de tiempo prolongado abre tu mente y te ayuda a entender que una cosa puede tener múltiples significados diferentes.

4. Te hace más humilde

Este mismo estudio, también descubrió que los niños que suelen viajar al extranjero son más humildes que los que no viajan.

¿Cómo no ser humilde ante un gigantesco mundo

que siempre nos ofrece espectáculos maravillosos?

5.  Abre tu mente

Aprovechar un viaje para probar cosas nuevas, nos predispone a probar nuevas experiencias también en nuestra vida cotidiana.

Además, viajar con cierta frecuencia hace que tus miedos se disipen y seas una persona mucho más valiente.

6. Aumenta la lucidez 

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Yolanda Jiménez: Oración tibetana. Monasterio budista de Hemis. Ladakh (India)

Se han realizado numerosas investigaciones que demuestran cómo la naturaleza puede mejorar tu memoria.

La razón es obvia: al aire libre se refrescan los sentidos de una forma que no se consigue en otros contextos.

Un nuevo estudio publicado en la revista Environmental Psychology descubrió que las personas que simplemente miraron una fotografía de la naturaleza, durante tan solo 40 segundos, mejoraban el enfoque y la actuación en su siguiente tarea. Lógicamente el efecto se amplifica si te sumerges en la naturaleza.

7. Te ayuda a reinventarte

Viajar ayuda a las personas a redescubrir el significado de sus vidas, embarcarse en un nuevo comienzo o concentrarse en un propósito.

Viajar nos ayuda a ver nuestra vida desde la distancia, tanto física como metafóricamente. Y cuando lo haces, eres capaz de verlo todo mucho más claro.

8. Te hace más feliz

Ya sean unas vacaciones, un viaje o un picnic, te relajan y bajan tu nivel de estrés. Esto ocurre incluso antes de que salgamos de casa, es decir, notamos esta felicidad ya desde que reservamos nuestro viaje.

 

9. Te hace trabajar bien

Un estudio reciente realizado por la “U.S. Travel Association” descubrió que los trabajadores que disfrutan todos sus días de vacaciones, tienen un 6.5% más de probabilidades de conseguir un ascenso en el trabajo que aquellos que permanecen pegados a sus escritorios.

Desconectar es necesario para renovarnos.

10. Te hace más paciente

¿Con qué frecuencia te enfadas porque su tren se ha retrasado? Por lo general, las esperas ponen a prueba nuestra psique, pero gestionar nuestras reacciones en estos casos es buen entrenamiento de resistencia mental.

Tratar con retrasos, contratiempos y diferentes culturas mientras viajas, te hace una persona mucho más paciente y generalmente más comprensivo. La paciencia es la virtud de los fuertes.

11. Ayuda a superar una pérdida

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Yolanda Jiménez: Monasterio de Hemis. Ladakh (India)

Cuando perdemos algo (un trabajo, una relación o un ser querido), sentimos que perdemos una parte de nosotros mismos, una parte de nuestra alma.

Emprender un viaje puede ayudarte a restaurar tu sentido del “Yo, porque viajando no puedes poner el piloto automático y ser apático.

12. Te hace sentirte vivo

Esa sensación al bajar del avión sabiendo que vas a experimentar cosas nuevas.

Respirar profundamente por la nariz el aire nuevo y pensar que la vida es tan impresionante y maravillosa.

Entonces, ¿a qué estas esperando? ¡Es hora de partir!

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