Carta de despedida de Henry Miller a Anaïs Nim

 

Qué son las despedidas si no saludos disfrazados de tristeza? Lo mismo que el deseo y el placer de verte mientras te desnudas y te envuelves en la sábanas. Nunca has sido mía. Nunca pude poseerte y amarte. Nunca me amaste o me amaste demasiado o me admiraste como la niña que toma una lente y se pone a ver cómo marchan las hormigas y cómo, en un esfuerzo inacabable y lleno de fatiga, cargan enormes migajas de pan. Qué son aquellas noches lluviosas en medio de la cama de un hotel. Qué el recuerdo de nuestros pasos por la calle, en el teatro o en la sala de conciertos. Qué son los recuerdos de los celos y de tus amantes y de June y de mis amantes.

Fotografía recogida en facebok. Desconozco su autor

Anaïs, no creo que nadie haya sido tan feliz como lo fuimos nosotros. No creo que exista en la historia del hombre y de la mujer un hombre y una mujer como tú y como yo, con nuestra historia, nuestras circunstancias; con aquello que se desbordaba en las paredes, el ruido de la calle y la explosión de tu mirada inquieta de ojos delineados en negro; con la sinceridad de tu cuerpo frágil y tu secreto agresivo e insaciable. El recuerdo puede ser cruel cuando estás volando febrilmente a tu próximo destino, a otros brazos que te reciban expectantes y hambrientos. El recuerdo de tu diario rojo que tirabas en la humedad de la cama entre tus labios entreabiertos y mis ganas de desearte. Te deseo. Te deseo con la desesperación y el anhelo de lo imposible y ya te has ido y tal vez, en un sueño imaginativo y romántico, leerás estas palabras una y otra vez, en medio de mi ciudad con la gente pasando en medio de las calles y la sorpresa en tus ojos y la gran dama con el fuego en la mano derecha.

Mi querida Anaïs, ma petite, ma jolie, infanta inquieta de sal nocturna. Te extraño cuando huyes de madrugada y te extraño cuando camino y me tomo un café en la calle; te extraño cuando June se acerca cariñosa y cuando paso por los grandes aparadores. Te extraño casi a todas horas: cuando escribo, cuando te pienso, cuando escucho las campanas que me anuncian que ya son las tres, cuando me acuerdo de las horas interminables entre humo y whisky, cuando tengo una comida que dura toda la tarde, también cuando me despido de ti cada día a la misma hora, cuando como en aquel lugar donde nos dio el aire y cuando escucho la radio. Adiós, Anaïs, adiós. Ya nos encontraremos en otras vidas y en otras vidas podré poseerte y quedarme contigo para siempre. Ya te veré en medio de la nieve y entre libros y vino. Adiós, tuyo siempre

Henry

 

Publicado en Facebok.
Por: Ernesto Pérez

“No toques lo que hay, toca lo que falta”. Poesía para hoy

 

No toques lo que hay, toca lo que falta

-Miles Davis –

 

Como hacer el amor

Lo que tienes que acariciar es lo que está escondido

(C) Yolanda Jiménez

sacar lo que no se ve

bañarse entre lágrimas de gozo

descubrir un último universo en el palpitar de un iris

caminar por las dunas de la piel erizada

atreverse a probar todos los frutos antes de que se marchiten

darse un banquete de piel y pelos

arañar el deseo escondido

vomitar el placer prohibido

completarse, regalarse,  descubrirse.

Vacío y plenitud esquivando el abismo

de la soledad.

 

-Javier Jiménez –

 

La intimidad de la piel y del tacto. Dibujos fotorealistas por Cath Riley

 

Cath Riley es una artista que crea impresionantes, dibujos fotorrealistas que exploran el poder del tacto y la sensualidad de la carne.

En cada imagen de esta serie, los cuerpos son pellizcados, agarrados y estrujados, gracias al magistral sombreado de Riley que nos muestra la piel suave con sus pliegues y hoyuelos.

 

Cath Riley NSFW bizarre drawing dibujo

 

Y a pesar de que sólo se muestra una pequeña parte del cuerpo (como una mano apretando una cintura, o presionando entre los muslos), los dibujos emanan calidez, intimidad, y humanidad.

En una sinestesia de las percepciones visuales y las sensaciones táctiles, las obras de Riley celebran la materialidad y la fortaleza del cuerpo, explorando las placenteras y personales conexiones de firmeza y suavidad, que se derivan de la interacción amorosa, física.

 

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Cath RileyWebsite

Fuente: culturainquieta.com

 

La erótica de una tienda erótica

Vuelven ellas de su paseo por la curiosidad,
me falta eso, saber qué piensan,

(C) Yolanda Jiménez

cómo se sienten, lo ven como yo?
Jugar en la juguetería con ella,
imaginarnos por un momento usando esos productos,
dejar correr nuestros fluidos que son en esencia agua erotizada,
húmeda en su interior dando paso a su rubor,
fantaseando y dejando que se sorprenda
con cada cosa que prueba, que toca, que huele,
dejando que el fluido se derrame como agua por sus muslos,.
Compañera de juegos con la que disfrutar este momento juntos…
hablar de erótica con ella, la sutil y la directa, penetrante en todos sus sentidos.
Leer sus pasajes, descubrirla en su interior a través de esos relatos íntimos en forma de poesía,
¡cómo siente esa parte de la vida!
Saber que es ella la que lo ha escrito y que está tan cerca,
que sus palabras la describen gota a gota
en cada uno de esos momentos apasionados,
mojada por el agua que discurre en forma de sudor y calor por su cuerpo…
-Diego Manuel Torrijos López –

Poema construido en el taller que facilité: “Ero-t-ismo”. Uniéndote a tu erótica con poesía.

Lugar: Los placeres de Lola

Soy mujer. Poeta, amante, curiosa, amiga, persona…MUJER! Un poema para hoy

“Soy Mujer”

 

Soy mujer.

En los rincones de mi alma,

en las entrañas de mi cuerpo.

De hormonas y de curvas,

de instintos y de sueños.

Mis pliegues hondonados

me conforman manantiales

que me nutren de despensa

como limo en mis adentros,

como luz en mis afueras.

Soy mil mujeres cada día

 y mil diosas cada noche.

Orgullosa,

bendigo mi sexo.

 

-Yolanda Jiménez –

 

Una tarde de erotismo y poesía

 

Febrero cargado de erotismo entibia de sol la tarde del viernes. En el saloncito abovedado el té caliente nos espera. El entusiasmo de compartir adorna mi sonrisa, mientras llegan los asistentes a mi taller. Veo el brillo de sus ojos,  la timidez transparente, la luz de la ilusión, el calor de mis amigos, la dulzura de sus manos, el cariño de sus abrazos.

Con la parsimonia del fuego, acogemos nuestros sentires, viajamos por nuestro cuerpo, entramos en nuestro erotismo vestido de poesía.

He tenido la fortuna de facilitar un taller sobre Erotismo y poesía. Compartir con los asistentes y participar del caudal de creatividad y belleza que desplegamos.  Aquí comparto un poema colectivo surgido al calor de la entrega de tod@s los participantes. Gracias a ellos, al erotismo, a la poesía. Y al lugar qu nos cobijó, Los placees de Lola y sus magnifico equipo humano.

 

Erotizados de poesía

 

Yolanda Jiménez: dibujo a pastel

Cascada de caudal,

derramas arañas neuronales,

en la erótica del silencio.

Llueve y el aroma a monte y madreselva

se hace ácido en mis labios.

Embriagadas mis pupilas de ti,

vibran mis texturas.

Deseo tus caricias, abrazame, bailemos;

El manantial de tu boca es mi espejismo.

El paseo por lo erótico

¿es más erótico que tú?

Tu sexo me sostiene con el arnés de tu alma;

soy calor, no cuerpo.

Aromas viscosos resbalan de sexo

y descubro tu adentro.

 

Poetas: Diego Torrijos. Andrea Vidal. Ernesto Pentón. Mariano Velázquez. Patricia Gutiérrez. Yolanda Jiménez.

“E-ro-tis-mo” y poesía. Facilitado por Yolanda Jiménez  en Los placeres de Lola.

Desnuda

 

Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua
cuando entre sus paredes me sumerjo.

Dibujo: Yolanda Jiménez

Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como a un niño perdido
que en ti dejara quieta su edad y sus preguntas.

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a la sombras los deseos me ladran.

Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.

 

-Roque Dalton –

 

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