Malika Fabre: El Kama Sutra de la A a la Z

El alfabeto del Kama Sutra es un proyecto personal de la magnífica ilustradora Malika Favre.

Malika recibió un encargo de Paul Buckley de Penguin Books EE.UU. para ilustrar las portadas de la nueva edición Deluxe de el Kama Sutra de Vatsyayana. Utilizando el conjunto original de 7 letras que ella creó para la cubierta como punto de partida, Malika Favre decidió desarrollar el conjunto completo de 26 letras del alfabeto británico como parte de un proyecto expositivo.

En palabras de Malika Favre: “Soy una ilustradora francesa afincada en Londres. Mi acercamiento a la ilustración es de simplificar las cosas lo más posible. Trato de llegar a la esencia del tema en cuestión utilizando el menor número de líneas y colores.. transmitir el corazón de la idea.”

 

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Fuente: culturainquieta.com

Amor y deseo sexual: sobrevivir al tiempo

 

“Según la neurociencia, se puede llegar a edades avanzadas sin perder las ganas de amar”

“Una de las claves es seguir compartiendo objetivos vitales, ilusiones y expectativas”

 

(c) Juan Peláez / Yolanda Jiménez

Hay quienes pueden mirar con incredulidad a una pareja que lleva unida más de 30 años, pensando tal vez que el enamoramiento se les fue hace tiempo, que el deseo se esfumó hace aún más y que el sexo (o el buen sexo) es ahora un viejo recuerdo que guardan bajo llave en un rincón. Tal vez no les falte razón, porque ¿puede realmente, una pareja que lleva unida más de 20 o 30 años sobrevivir al peso y al paso de los años? ¿Es posible amar y desear con la misma intensidad del principio? Aunque pueda parecer utópico o algunos lo vean casi como una hazaña en nuestros días, todavía hay quienes a pesar del tiempo, mantienen muy viva eso que muchos llaman, la llama del amor.

No sólo lo avala la experiencia de miles de parejas que siguen juntas hasta el final de sus días más enamoradas aún si cabe que el primer día, también la neurociencia ha demostrado que el amor y el deseo sí pueden sobrevivir al paso del tiempo. “Del mismo modo que hay relaciones que no aguantan, algunas sí lo hacen, y aquellas que sobreviven es porque han sabido conservar esa llama que sigue tan fuerte como cuando eran jóvenes”, asegura a EL MUNDO Manuel Mas García, catedrático de Fisiología de la Universidad de La Laguna y director del Centro de Estudios Sexológicos (CESEX).

Este profesor participó en el VI Encuentro de la Academia Española de Sexología  y Medicina Sexual, organizado por el Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud (CIPSA), celebrado recientemente en Santander. En su ponencia, La neurobiología del amor y el desamor expuso, entre otros temas, cómo la ciencia demuestra que una pareja madura que lleva unida muchos años, puede sentir igual o más que cuando era más joven: “La neurociencia nos corrobora que se puede llegar a edades avanzadas sin perder las ganas de amar, respecto a la juventud”.

Qué dice el cerebro

En relación al amor, se han hecho algunos estudios, sobre todo en personas jóvenes, que declaran estar muy enamoradas de sus parejas, mediante resonancias magnéticas y se ha comprobado cómo al exponerlas a fotos de la persona amada se produce una activación más intensa de ciertas zonas del cerebro que corresponden, sobre todo, a los llamados circuitos de recompensa cerebral como es, por ejemplo, el núcleo accumbens. Incluso, cuando se muestran fotos de la persona amada alternadas con otras fotos de personas del mismo sexo que el de su pareja, con grados similares de atractivo físico, el cerebro responde con una activación mayor cuando aparece la foto de la persona deseada. Además, “en estos estudios se ha comprobado que no hay diferencias entre hombres y mujeres ni tampoco en la orientación sexual. Los cerebros responden igual“, aclara Mas.

Estas investigaciones responden, sobre todo, a gente joven pero, ¿qué ocurre con el tiempo? En el año 2011, un estudio de la publicación Social Cognitive and Affective Neuroscience analizó la activación del cerebro en cuanto al amor en personas que tenían una relación larga (un promedio de 20 años). Según explica este especialista, a estas personas se les puso igualmente fotos de su persona amada junto con otras de personas del mismo sexo y parecidas en atractivo físico. Se vio que igualmente la zona correspondiente a los circuitos de recompensa cerebral (como el núcleo accumbens) se activó más cuando veían la imagen de su pareja y, además, hay una relación positiva con el tiempo que se lleve con esa pareja. “Es decir, a más años, más activación“, afirma Mas.

Del mismo modo, en estas mismas personas, se ve que hay otras regiones del cerebro como es el hipotálamo o el hipocampo que se relacionan también con la frecuencia de relaciones sexuales que mantengan. Por lo cual, subraya este especialista, “no significa que toda relación larga esté condenada a morirse de aburrimiento“.

Mantener la pasión

Como para casi nada en la vida, no existe una fórmula mágica, mucho menos si hablamos de amor. Sin embargo, sí hay ciertos elementos que unidos pueden ayudar a que una pareja siga tan viva como al principio. “Es clave que la pareja evolucione personal y relacionalmente de forma compatible. Que sigan compartiendo objetivos vitales, ilusiones y expectativas que sirvan para mantenerles unidos”, expone Carlos San Martín Blanco, doctor en Medicina, sexólogo y director del Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud, CIPSA de Santander.

El número de rupturas matrimoniales ha aumentado considerablemente desde 1981, año en que se aprobó en España la Ley de Divorcio. Por dar datos recientes, según el Instituto Nacional de Estadística, en 2014 se produjeron un total de 105.893 rupturas (sentencias de nulidades, separaciones y divorcios), lo que supuso una tasa de 2,3 por cada 1.000 habitantes. Según este organismo, el total de sentencias en 2014 experimentó un aumento del 5,4% respecto al año anterior. “En España, se separan o divorcian más de un tercio de las parejas y además lo hacen mayoritariamente al final de la primera década de convivencia”, añade San Martín.

Son muchas las causas de una ruptura pero fundamentalmente detrás de cada una de ellas se encuentra el desamor, el desencuentro y la frustración. “Todos estos aspectos pueden estar provocados por muchas razones y por muchos conflictos, pero el denominador común es el desamor”, insiste este especialista.

Pese a todo, existe una luz de esperanza, pues una pareja puede seguir fomentando toda la vida su relación erótica y es capaz de seguir mirándose desde el deseo. “Un deseo que se transforma a lo largo de los años pero que se puede seguir viviendo como un valor positivo. Hay que fomentar ese deseo intentando salir de la rutina y haciendo que sea deseable desear”, concluye San Martín

 

Por: Beatriz G. Portalatín

Publicado en: www.elmundo.es

“Me gusta tu cuerpo…” Poesía para ti, para hoy

 

“Me gusta tu cuerpo cuando está con mi cuerpo”– E.E. Cummings –

 

 

Me gusta la electricidad que recorre nuestros cuerpos,

que se escapa por la piel,

que emborracha mis sentidos.

Me gusta el néctar químico

que desborda nuestros límites

y el aroma intenso de sabrosa savia.

Me gustan tus susurros en mi oído receptivo

y mis palabras jadeantes

de explosiones estrelladas.

Me gustan tus dedos escurridos sobre mi piel,

entrelazados con los míos.

Me gustan tus labios tiernos

sobre los míos temblorosos.

Me gusta. Me gustas.

A ti, AMADO hombre, con amor, con la alegría de nuestros cuerpos, de nuestras almas, de nuestros tiempos, de nuestras vidas

-Yolanda Jiménez –

 

 

 

La erótica del gurú

 

Las relaciones como vehículo del erotismo o el erotismo como camino a las interaciones. Una entrevista en la que hablo  sobre la erótica del gurú y  las situaciones en las  que surge. Reconocer esa línea sutil. El límite  que marca la atracción erótica. ¿Cuando una relación deja de ser  sana y comienza a ser nociva?. Una conversación íntima  en la que hablo de erótica, relaciones, terapia Gestalt…Una invitación a experimentar, a crecer, a transitar por la apasionante aventura de vivir…

 

 

Yolanda Jiménez.

Terapeuta Gestalt, Escritora.

Una mujer independiente: Gusta y se asustan

 

Una mujer independiente goza de  su camino, trabaja en su crecimiento, en su autoestima, en sus relaciones con los demás. Es un ser consciente que se cuida y cuida a los otros desde una perspectiva holística. Se hace responsable de sus asuntos  y gestiona su independencia emocional desde la coherencia consigo misma. Es un camino no exento de vunerabilidad, incluso de dolor. Como parte de la vida, acepta su sombra y las sombras de los demás.

Una mujer independiente es una mujer apasionada. Se entrega. Ama profundamente. Da. Ofrece su corazón. Es generosa en sus afectos sin exigir nada a cambio. Se siente libre en el darse y en el recibir. Cree en la entrega y en la honestidad de los demás. Cree en los otros porque está segura de ella.  

Una mujer independiente gusta, es deseada y comparte con toda la intensidad de su corazón, de su sensualidad, de su sexualidad, de su fuerza primigenia de mujer ancestral…Pero a veces, muchas veces, esos “otros” se asustan. No pueden sostener por mucho tiempo el regalo de encontrase con una mujer así. Se marchan. Desaparecen sin explicaciones. Se establecen con otro prototipo de mujer. Con el tipo opuesto del que querían huir. La mujer independiente es sensible. Sufre con  cada abandono. Siente incomprensión. Se hace preguntas. Tiene la capacidad de romperse y  recomponerse, de aprender, de situarse en diferentes perspectivas, de continuar su camino, de abrirse a nuevas experiencias y volver a empezar. Volver a pasar por los mismos puntos, pero trazando recorridos nuevos. Sonríe. Cree en nuevas oportunidades, en nuevos encuentros. Una mujer independiente lleva sus cicatrices con la dignidad de una vida intensa…

A continuación comparto un artículo sobre este tema que encontré en la página: elvasomediolleno.guru , que me invitó a esta reflexión:

 

 

“Hay muchas razones por las que las mujeres independientes destacan entre las demás, son personas determinadas, opinadas, cómodas consigo mismas y únicas en su especie. Hay algo acerca estas mujeres que genera respeto y admiración a los demás, pero ¿por qué a todos les gusta una mujer independiente?”

1. Porque no necesita pedir permiso.

Una mujer independiente no necesita que alguien le diga que está bien. Tiene su propio set de reglas, las cuales ha escrito con su propia pluma. Era el tipo de chica que llevaba todos los proyectos escolares a otro nivel, que practicaba el deporte que quería, no el que era esperado para ella, la chica que tenía más amigos hombres que mujeres y no sentía que tenía que dar explicaciones, la clase de chica que al crecer desarrolló su propio look y no se interesó demasiado en la opinión de los demás al respecto y la clase de chica que sigue su instinto para tomar decisiones, no la corriente. ¿Por qué las personas respetan a este tipo de mujer? Porque no sólo no le teme a “meterse en problemas”, sino porque está por sobre las convenciones sociales y elige ser quien es a diario.  

2. Porque no le teme a tener una opinión.

Una mujer independiente tiene un pensamiento independiente. Tiene la libertad más poderosa de todas, la libertad de pensamiento. Y ten claro que ella no teme expresar su perspectiva novedosa sobre las cosas, ni su punto de vista. Ella no puede ni será lavada de cerebro para pensar, sentir o actuar de una manera determinada, especialmente si se trata sobre algo que a ella le importa mucho. Esta mujer tiene la genética de una revolucionaria y su moral es inquebrantable.

3. Porque no necesita que la valides.

Como dijo la divina mujer independiente, Mohadesa Najumi dijo una vez: “La mujer que no requiere de la validación de alguien más es la mujer más temida del planeta.”

¿Qué será lo de esa declaración que me recuerda tanto a tantas mujeres independientes que conozco y admiro?

La confianza de una mujer independiente no depende de otros, viene de un lugar más poderoso y estable que eso: desde ella misma. Cuando tu autoestima es absolutamente tuya y no depende de cumplidos superficiales o de la validación de otros, entonces la confianza es real. No se debilita ni cambia con los ánimos de aquellos que le rodean, y eso es algo que las personas respetan mucho.

4. Porque no teme sentir orgullo por sus logros.

Una mujer independiente no se oculta tras la máscara de la falsa modestia. No va a doblarse de brazos y fingir que no está orgullosa de ella misma por lograr algo increíble.

¿Por qué la sociedad tiende a empujar a las mujeres a que no reconozcan sus propios logros? Cuando a una mujer independiente se le da un cumplido, ella en vez de decir “no fue nada” dice, “gracias” y se muestra feliz por lo que le estés felicitando.

Una mujer independiente es ferozmente honesta, y fingir como que no estuviera orgullosa de ella misma sería mentir, que es lejos el peor atributo que puede tener una persona.

5. Porque ella no se intimida, es intimidante.

Una mujer independiente no se siente intimidada por la jerarquía. Ella sabe que puede defenderse en cualquier territorio, y que no hay absolutamente ninguna razón por la que sentirse intimidada, al menos de que se encuentre frente a una amenaza física.

En cambio, ella es vista como una criatura altamente intimidante, especialmente para aquellos que intentan lograr cosas a través de la manipulación o por trucos básicos. No intimida por que sea agresiva, al contrario, intimida porque es consecuente en lo que dice y hace y porque no le hace falta recurrir a mentiras, violencia ni manipulaciones para lograr lo que quiere ni para dar su opinión.

Una mujer independiente reconoce de inmediato a una persona que intenta ganarse el respeto de los demás a través de medios negativos, ella sabe que la real autoridad se logra mediante el respeto y no a través de palabras agresivas ni actos mal intencionados.

6. Porque es autosuficiente.

A todos les gusta una mujer independiente porque se gana el respeto de las demás personas porque realmente no depende de nadie y es autosuficiente. Nuestra sociedad tiende a atemorizar a las mujeres a pensar que no son capaces de valerse por ellas mismas, pero está completamente equivocada. Las mujeres independientes han demostrado que todas las mujeres tienen la capacidad de valerse por sí mismas, que no necesitan a un hombre al lado para hacer lo que desean ni para sentirse realizadas. Las mujeres independientes tienen la misma necesidad de afecto que cualquier mujer, sólo que no necesita afecto para sostenerse.

La parte hermosa es que: Si te enamoras de una mujer independiente y ella te ama de vuelta, es porque verdaderamente te quiere, porque te necesita. Y ese es el amor más puro de todos.

7. Porque no necesita caer bien.

Una mujer independiente, que dice sus pensamientos y que es inteligente ha aceptado que no va a caer bien a todo el mundo, pero a diferencia de otras mujeres, eso no la tira para abajo.  

Ella es dueña de sus pensamientos, de sus sentimientos y de sus opiniones y les representan tan intensamente, que naturalmente hay personas que se sienten intimidadas por ella y dicen que “no les cae bien”, pero eso no la detiene para ser una persona increíble y auténtica.

Al final, todas las personas independientes, ya sean hombres o mujeres, no son del tipo que toma la salida fácil de las cosas. Es por eso que son personas grandiosas y necesarias para que este mundo avance. Las personas que terminan en libros de historia lo hicieron por su convicción, su valentía y su creencia en la auto-expresión.

 

 

Un cortometraje sobre el impulso sexual y el deseo

Si unimos placer, inspiración en los años 70,  dibujos y fotogramas afrodisíacos y lo aderezamos con una banda sonora de La Femme, sale a flote mucha sensualidad envuelta en papel de caramelo: Créme Caramel

 

 

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El impulso sexual se pone bajo un microscopio retrofiltrado en el corto Crème Caramel creado en Canadá, el cual estuvo a cargo por un colectivo de directores de Barcelona que representan un retrato del deseo como parte de la serie #DefineBeauty de NOWNESS.

Después de haber rodado videos musicales para Scissor Sisters y Phoenix, los canadienses Nicolás Méndez y Lope Serrano deconstruyeron las características sensuales pero de alguna manera irreverentes de la forma femenina.

“Cuando estás obsesionado con alguien, no es sólo con esa persona -es la forma de las caderas, el color de los pezones o la sombra de su pelo cuando sale de la ducha”, dice Serrano de su inspiración. “Estábamos pensando en una metáfora que representa la visión heterosexual masculina del cuerpo femenino: algo dulce, tierno y bello, un caramelo.

 

creme caramel culturainquieta

CanadaWEB

Fuente: culturainquieta.com

 

 

Erótica de la globalidad

 

En contraposición a la erótica de la genitalidad, heterocoitocéntrica, la erótica de la globalidad nos descubre infinitas posibilidades para el placer.

“Extendí la mano debajo del grifo para comprobar que el agua estaba caliente. Se encendió algo adentro y decidí conectar con mi cuerpo. Sentía cada poro de mi piel abrirse con un pequeño picor ante el calor del agua, sentía cómo se erizaba mi piel con el contraste del vapor y el frío que esperaba fuera de la ducha. Me duché como nunca antes lo había hecho”.

“La sexualidad es la apertura de los sentidos al placer”, según  Fina Sanz*. Esta frase revoloteó en mi cabeza mucho tiempo. Así que mi sexualidad también era esto… Esto que me salía por cada palmo de mi piel, que entraba y me recorría, tintineante, las entrañas”.

La sexualidad no tiene una sola expresión, sino que se abre paso allá donde dejemos a nuestro cuerpo sentir. Sin embargo, la vivencia de la misma está inevitablemente vinculada a las construcciones culturales. Nuestras relaciones sexuales con otras personas o con nosotres mismesestán influidas por lo que se considera normal o anormal en nuestra sociedad. Para fomentar nuestro crecimiento erótico, es importante ser consciente de ello y cuestionar las creencias, mitos y normas que nos vienen del afuera.

Erótica de la genitalidad vs. Erótica de la globalidad

Nuestra cultura tiene su origen en la tradición judeocristiana. Esta ha transmitido muchos mensajes acerca de cómo tenemos que vivir nuestra sexualidad. Se ha escindido el cuerpo del espíritu, relacionando lo corporal con algo negativo y pecaminoso. Además, la sociedad patriarcal ha construido dos subculturas dicotómicas, la subcultura femenina y la masculina, obligando a posicionarse en una de las dos para entrar en la norma. Estas subculturas tienen a su vez una serie de roles y estereotipos asignados que encorsetan y limitan la vivencia de la experiencia sexual humana.

Tradicionalmente se nos ha hablado de la erótica de la genitalidad, aquel placer que tiene que ver con las sensaciones localizadas en los genitales. Es más intenso, focalizado y con tendencia a la descarga. El desarrollo de esta erótica ha estado más permitida para las personas que han sido asociadas a la subcultura masculina. El hecho de que se nombren sus genitales y se alaben desde el nacimiento, que tocárselos en público esté socialmente aceptado o que se construya toda una simbología alrededor de ellos hace que se tenga mayor conciencia del placer que proporcionan.

Sin embargo, existe otra manera de sentir y disfrutar de la sexualidad, y es la erótica de la globalidad. Este tipo de placer es más difuso, se extiende por todo el cuerpo y no tiene por qué terminar en una descarga genital, es decir, es un fin en sí mismo. Es aquello que sentimos cuando nos lavan la cabeza en la peluquería, cuando acarician nuestro cuerpo, cuando el sol calienta nuestra piel, cuando nos hacen trencitas en el pelo o nos masajeamos la cara poniendo conciencia en las cosquillas de las pestañas. Es algo que podríamos estar sintiendo durante horas. No se trata de preliminares, porque no preceden a nada que sea más importante que esto.

Este tipo de placer tradicionalmente ha estado más permitido para las que han sido asociadas a la “subcultura femenina” por no considerarse “sexualidad” desde el modelo hegemónico. De esta manera, hemos crecido teniendo contacto entre nosotras, acariciándonos los brazos mientras veíamos películas en el instituto, peinándonos unas a otras en el recreo y echándonos crema para no quemarnos.

Es importante tener en cuenta que tanto la erótica de la globalidad como la de la genitalidad pueden desarrollarse en todas las personas, y que la integración de ambas nos lleva a vivir la sexualidad de una manera más plena. Nuestro cuerpo es una superficie erótica en su totalidad, y como tal, el mapa erótico puede crecer, ampliarse y desarrollarse. La erótica de la globalidad tiene un potencial enorme para conseguir este crecimiento.

La vivencia de la erótica de la globalidad está íntimamente unida a la relación que tenemos con nuestro cuerpo. Y he aquí la paradoja: a pesar de que a las mujeres se nos ha permitido desarrollar la globalidad desde la tierna infancia, a medida que crecemos empezamos a mirar nuestros cuerpos con ojos de patriarcado. Esto supone, por una parte, que empecemos a vivir la sexualidad desde la genitalidad y el coitocentrismo; por otra parte, que veamos nuestros cuerpos a través de la mirada “del afuera” y “de los otros”; y, por último, que lo vivamos en función de la estética que tiene.

 

Claves para descubrir nuestro mapa erótico global

Es una tarea pendiente conocer nuestro cuerpo y contactar con nuestro deseo al margen de la mirada de “los otros”. Vivir al margen de nuestra sexualidad nos condena a vivir al margen de nosotras mismas.

Saber que mi cuerpo, más allá de ser gordo, flaco, celulítico, bajo o alto tiene sensaciones, me permite abrirme a las mismas y darme permiso para sentir placer. No hay más que volver la mirada hacia adentro para descubrir todo lo que nos puede aportar.

El trabajo para ampliar nuestro mapa erótico global debe ir acompañado de un/a profesional especializada/o. Es todo un proceso terapéutico de entrenamiento y tiene mucho de vivencial y presencial, pero para empezar, aquí van algunas claves:

Cierra los ojos y toma contacto con tu respiración. Poco a poco intenta conectar con las sensaciones que te va mandando el cuerpo: mira a ver si estás cómode, localiza en qué partes del cuerpo tienes tensión. Presta atención a las demandas que te va haciendo tu cuerpo.

Poco a poco, comienza a recorrer tu cara y cabeza con tus manos. De una manera suave ve despertando cada una sus partes: el pelo, el cuero cabelludo, la frente, las cejas, los párpados, las pestañas, la nariz, los pómulos, los labios, el mentón, las orejas y el cuello. Dale el tiempo que merece a cada una y no olvides respirar en cada parada para integrar las sensaciones. A medida que haces esto, presta atención a esas sensaciones que se despiertan… ¿Qué cosas te gustan? ¿Qué cosas no te gustan? ¿Hay algo que no hayas sentido nunca? ¿Hay alguna parte de tu cuerpo que tuvieras olvidada?

Sigue explorando y bienvenido/a a casa

 

 

* Fina Sanz:  Psicoerotismo Femenino y Masculino. Editorial Kairós. 1990.

* Fuente: http://www.proyecto-kahlo.com

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