Cinco versos para cinco amantes

 

Al uno le amo en mi ahora, en infinita ternura

(C) Yolanda Jiménez. Técnica: lápiz y sanguina sobre papel

Al dos le amo en mi alma dual, ancestra de femenina y masculino

Al tres le amé, apenas tres veces

Al cuatro le amo en verso de compañía

Al cinco, por cinco potencias de juventud.

 

El uno me ama sin pronunciarlo

El dos me ama desde su gurú de aliento

El tres ama a todas las poetas

El cuatro me ama sin tocarme

El cinco me ama difuminado de recuerdos.

 

-Yolanda Jiménez –

 

 

De mujer-guerrera a mujer-amor

 

Dejemos de decretar que somos mujeres guerreras

Aprendamos a vivir en la energía de la mujer amante, la mujer que ama y va con fuerza y empoderada por todo lo que desea, el Universo es muy sabio, si decretamos ser GUERRERAS entonces más y más luchas, más y más guerras llegarán.

(c) Yolanda Jiménez

Luchar por tener una pareja, luchar con conseguir un mejor empleo, luchar por mantener en equilibrio con una misma, luchar por salir de una enfermedad, sigamos decretando más y más luchas y tendremos más y más experiencias que nos dejaran con las alas, con el alma y el corazón herido, seamos mujeres de luz que vibran en AMOR.
El Amor, todo lo logra en paz, en armonía, en alegría, en la bella danza de la vida.
La mujer Guerrera carga con una pesada armadura en su cuerpo toda su vida, ¿como está tu espalda? ¿hay dolor? dolor en la espalda, dolor de cabeza, dolor y más dolor, la mujer amante, la mujer de luz recorre su vida con los brazos abiertos dispuesta a vivir experiencias de aprendizaje por medio del amor y la melena danzando con el viento porque se sabe viviendo en la frecuencia del amor.
Seamos mujeres FUERTES, mujeres empoderadas, mujer de luz, mujeres de amor, pero no más mujeres guerreras. Por ti, por todas las mujeres por el planeta escuela que necesita transmutar de la guerra a la paz.

 

-Zuhari Mk-

Poema desconocido

 

No quisiera enamorarte, pero…

soy de las personas

(c) Yolanda Jiménez

que sublima al besar,
que mira a los ojos al hacer el amor
y te abraza cuerpo alma mientras duermes.
Soy de los que regalan flores
y poemas en cartas perfumadas.
Amo con tanta libertad, quizá, tal vez,
que a veces pago con soledad
el gran placer de vivir libre…
Soy de los que se quedan despiertos
tan sólo para ver cómo duermes,
los que te abrazan toda el alma
en las noches más heladas,
los que amanecen con insomnio
por el desvelo de verte dormir.
Soy de los que permanecen en vela
con tal de verte amaneciendo.
No quisiera enamorarte, pero…
soy de los que acarician el pelo,
de los que sonríen al besar
y besan, para hacerte sonreír.
-Autor desconocido – 
Poema encontrado en la página de facebok:  Editorial Diego Van

Paseo nocturno…para una noche de lluvia

Paseo nocturno

Llueve en Madrid(c) Yolanda Jiménez

y la noche me envuelve

con caricia de agua,

con aroma de otoño.

La ternura de tus ojos

sobre mi piel bronceada.

Los kilómetros solo miden,

la distancia no existe;

tu presencia está aquí

en las gotas invisibles

que humedecen mi cara,

rizándome el pelo,

llenándome el alma.

Mi cuerpo se abre a tu mirada serena

y el corazón se me crece

del amor que te tengo.

 

-Yolanda Jiménez –

 

Noche

 

(C) Yolanda Jiménez

De luna y farolas

de fantasías o de sueños.

El misterio de unos ojos,

linterna de mis noches.

Sedas de piel y luna

 

-Yolanda Jiménez –

Hay en la intimidad un límite sagrado – Ana Ajmátova-

 

(c) Yolanda Jiménez

Hay en la intimidad un límite sagrado

que trasponer no puede aun la pasión más loca

siquiera si el amor el corazón desgarra

y en medio del silencio se funden nuestras bocas.

 

La amistad nada puede, nada pueden los años

de vuelos elevados, de llameante dicha,

cuando el alma es libre y no la vence

la dulce languidez del goce y la lascivia.

 

Pretenden alcanzarlo mentes enajenadas,

y a quienes lo trasponen los colma de tristeza.

¿Comprendes tú ahora por qué mi corazón

no late a ritmo debajo de tu diestra?

 

-Ana Ajmátova –

Lo que callas. Un poema para hoy

 

Lo que callas

 

Ella lo pronunciaba a menudo.

Yolanda Jiménez: Óleo sobre lienzo

El prefería callar.

Las arrugas del alma

sin tiempo, sin espacio,

sin ser, sin nada.

Pasó el otoño con vientos de hojas

y el invierno con la esperanza del deshielo.

En primavera los brotes de palabras

asomaron a la lluvia;

las no dichas,

las que duelen,

las que no existen.

Dinamita y sol,

¿hasta que llegue el verano?…

 

-Yolanda Jiménez –

 

 

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