Empatía

Empatía : habilidad para comprender y ponerse en la piel del otro, conectando con sus sentimientos.

Las personas adultas que logran ser empáticas, no tienen porque ser simpáticas … de hecho la simpatía que conocemos y que usamos habitualmente en nuestra sociedad, es generalmente una barrera o carta de presentación, para no escuchar ni sentir al otro o para hacerlo de manera superficial y como modo de ser agradables.

La persona que no sabe empatizar pero sí ser simpática con los demás, tendrá tendencia a huir del compromiso y de la profundización, pues sólo le interesa la socialización y la aprobación de los demás.

PERSPECTIVA

Dibujo: Juan Peláez

Pretender ser amigo de todos y no conocer – comprender a nadie, es como pasear por un hermoso paisaje y no recordar nada de lo que se ha visto.

Durante la infancia, y si no se nos educa adecuadamente, mantendremos la postura de querer salirnos con la nuestra, para remarcar una importancia mayor en lo que nosotros pensamos y sentimos y no, en lo que lo piensa o siente el otro. Los niños y su Ego, viven un mundo extraordinario donde todo es suyo y todo les pertenece; lo suyo es lo más importante, lo más grande, lo más grave … etc etc.

¿ Qué hacer para mejorar nuestra empatía ?

– Aprendamos a escuchar y a aceptar como ” igual de importantes “, los sentimientos y pensamientos de los otros. No sientas que tienes que cargar con lo que te están contando o estás sintiendo, pero sí siente al otro como un semejante que está en su propio proceso de búsqueda o de encuentro, de paz, comprensión, honestidad, humildad …

” Cuando escuchamos, nos escuchan … cuando sentimos, sienten … cuando hablamos, nos comprenden … ”

Todo en la vida es equilibrio y desequilibrio, caos y orden … un dar y recibir constante y necesario para nuestra supervivencia y estabilidad.

– Crea un entorno adecuado para el diálogo

El ambiente y el tiempo que usamos para esa conversación ayuda siempre a reforzar la confianza o todo lo contrario….

Para empatizar con alguien adecuadamente o conocer a alguien mejor, el tiempo del que dispondremos será crucial, pues es necesario no estar a contrareloj o pensando que tengo que hacer , esto o lo otro.

Si el tema es íntimo, es recomendable elegir un lugar tranquilo en el que poder charlar sin interrupciones ni distracciones. La elección del entorno o espacio, es tan importante como la atención que dispongamos ya que, de ese modo, se creará un ambiente tranquilo y reconfortante.

Cuatro consejos para potenciar la empatía :

Aprender a escuchar

Existen personas que confunden la empatía con la necesidad de dar consejos constantemente al otro. Un signo de empatía es dar un consejo cuando el otro lo ha pedido. En la mayoría de las ocasiones, lo que de verdad necesita una persona que quiere hablar de sí misma y de sus emociones o sentimientos, es sentirse escuchada.

ARBOLES

Dibujo: juan Peláez

Las personas podemos aprender a mejorar la empatía atendiendo a los comentarios que los demás hacen de nosotros en ciertas situaciones.

 

– Evitar frases que no aportan nada

Existen frases que se usan mucho y, sin embargo, no aportan nada agradable a quien está sufriendo. Frases del tipo “el tiempo todo lo cura”, “no te preocupes”, “tú puedes con todo” son como una medicina rápida para un dolor anímico que necesita mayor receta. Alguien que sufre no se siente comprendido con estas palabras.

– Desear el bien ajeno

Uno de los pilares más importantes de la autoestima surge de desear el bienestar de la otra persona. Desde este punto de vista, la actitud propia de la empatía estará orientada a aportar un bien al otro.

” Aprender a escuchar, es aprender a escucharnos … aprender a amar es aprender a amarnos …. ”

 

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El mágico templo del alma

Abrirse y soltar, un espacio para recibir

“No hay sueños en mí, Ulises. No proyecto sombra desde cosa alguna. El mundo es como una rueda radiante que comienza a girar cada mañana cuando abro los ojos. ¡Es todo tan sencillo! Un pájaro atraviesa el cielo: vuela, nada más. Una herramienta es brillante y dura: ha sido hecha por el ingenio. El mar está siempre despierto; las piedras duermen siempre. Yo no sueño, Ulises: cuento: una brizna, las estrellas, el aroma del heno, la lluvia, los árboles. Y como no quiero repetir nada, a nada le pido permanencia. La vida es como el agua: tócala con la mano abierta y la sentirás vivir, siempre igual en su fuga. Pero si aprietas la mano para cogerla, la pierdes. Mucha gente ha pasado, de muchas leyes y distintos países, por esta casa a orillas del mar. Y en cada uno la felicidad tenía un nombre diferente; pero se trataba siempre de alguna vieja y arrugada historia que llevaban a cuestas. ¡Quédate, Ulises!”
A partir de la lectura de este texto de Agustí Batra, llamado “Circe”, podemos comprobar como  muchas veces nos dejamos atrapar por las ideas que tenemos sobre nosotros mismos, sobre lo que es bueno y lo que es malo, sobre lo que es la felicidad o sobre cómo debería ser nuestra vida. Ideas que creemos nos definen y nos guían pero que acaban simplemente aprisionándonos.

Aunque  es útil definir ciertas líneas, también  es fundamental no ponerles límites, mantener las puertas –y el corazón- abiertos, desapegados de ideas fijas, de normas o conceptos. Para dejar espacio a la sorpresa, a los cambios, a la alegría o a la tristeza, a lo que deba venir. Si no lo hacemos, nos arriesgamos a apagar lámparas, a marchitar flores, a secar ríos o a romper las cuerdas del arpa.

“¿Por qué está apagada la lámpara?
La envolví en mi manto para protegerla del viento;
por eso se ha apagado la lámpara.
¿Por qué se ha marchitado la flor?
La oprimí contra mi corazón con inquietud y amor;
por eso se ha marchitado la flor.
¿Por qué se ha secado el río?
Levanté un dique en él para que sólo me sirviera a mi;
por eso se ha secado el río.
¿Por qué se ha roto la cuerda del arpa?
Intenté arrancarle una nota demasiado alta para su teclado,
por eso se rompió la cuerda del arpa.”
(Rabindranath Tagore)

La vida es movimiento pero podemos aprender a fluir con ella. Sólo si somos capaces de abrir las manos para dejar que se vaya lo que deba irse, las tendremos preparadas también para recibir lo que deba venir.

 

Publicado por: buenasnoticias.

Nuevo año, nuevo orden

La energía nueva está llegando y haciéndose notar en cada uno de nosotros, pero para manifestarse necesita que soltemos el control de a falsa seguridad del cómo se han hecho las cosas hasta ahora. A medida que se aceleran los días, sujetarse a lo antiguo o no posicionarse, comienza a doler y nos golpea con una fuerza increible. En ocasiones cuesta verlo, siendo cada nuevo envite una gran oportunidad de ver en qué seguimos aferrándonos a lo conocido

Quizá ha llegado el momento de ser nosotros. Soltar las necesidades del yo pequeño que solo se fija en el detalle y ver que puede aportar todo eso a la humanidad en su conjunto. Sin olvidarme de ese yo que es mi referente y que, como un sensor, me irá marcando a través del modo en el que me voy sintiendo, si estoy alineado o no con mi misión del alma.

Quizá ha llegado el momento del nosotros, como un grupo de seres en desarrollo que eligen dejar de competir para empezar a compartir y hacer algo todos juntos, cada uno desde su autenticidad, desde lo que tienen para aportar y desde el sentir profundo de su alma.