Ciclo femenino, orgasmo y creatividad

 

¿Sabías que un orgasmo al día te ayuda a que tus hormonas femeninas se regulen y por lo tanto tengas menos cólicos menstruales?   Mucho se habla del orgasmo femenino, de como alcanzarlo, del uso de técnicas con las manos, dedos y de hasta juguetes que nos ayudan a ello. Pero en realidad la mejor herramienta para alcanzar un orgasmo es tener paciencia y mucho tiempo para la exploración.   Una mujer que no conoce su cuerpo íntimamente es muy difícil que sepa que le gusta y que y cómo puede alcanzar un orgasmo ya sea sola o en pareja.   Recuerda que la sexualidad femenina es complicada pues nuestros órganos sexuales femeninos estás escondidos y necesitamos aprender a reconocerlos y saber cómo funcionan.   Cada mujer es distinta con cuerpos y sensaciones muy distintas. Así mismo la mujer es cíclica por lo que la forma en la que tu deseo sexual se presenta en cada fase de tu ciclo menstrual será muy distinta. Disfruta ser una virgen inocente, una mujer amorosa, vigorosa e intensa, una mujer desinibida y devoradora sexual y una mujer que desea alcanzar una unión con el todo al hacer el amor.   Disfruta de tu sexualidad plenamente sin ningún temor, desaprobación de ti misma o algún sentimiento de culpabilidad.   ¡Relájate y disfruta!   Belinda <3  @[422922197805959:274:Mi Periodo al Natural]

 

¿Sabías que un orgasmo al día te ayuda a que tus hormonas femeninas se regulen y por lo tanto tengas menos cólicos menstruales?

Mucho se habla del orgasmo femenino, de como alcanzarlo, del uso de técnicas con las manos, dedos y de hasta juguetes que nos ayudan a ello. Pero en realidad la mejor herramienta para alcanzar un orgasmo es tener paciencia y mucho tiempo para la exploración.

Una mujer que no conoce su cuerpo íntimamente es muy difícil que sepa que le gusta y que y cómo puede alcanzar un orgasmo ya sea sola o en pareja.

Recuerda que la sexualidad femenina es complicada pues nuestros órganos sexuales femeninos estás escondidos y necesitamos aprender a reconocerlos y saber cómo funcionan.

Cada mujer es distinta con cuerpos y sensaciones muy distintas. Así mismo la mujer es cíclica por lo que la forma en la que tu deseo sexual se presenta en cada fase de tu ciclo menstrual será muy distinta. Disfruta ser una virgen inocente, una mujer amorosa, vigorosa e intensa, una mujer desinhibida y devoradora sexual y una mujer que desea alcanzar una unión con el todo al hacer el amor.

Disfruta de tu sexualidad plenamente sin ningún temor, desaprobación de ti misma o algún sentimiento de culpabilidad.

 

Cara mística

Durante la ovulación es natural que las mujeres tengamos un incremento en energía sexual. A nivel biológico estamos liberando un ovulo el cual está listo para ser fecundado lo cual hace que nuestras hormonas busquen la situación perfecta para que esto ocurra.

pero ¿qué pasa cuando no queremos concebir? ¿cuando no tenemos pareja? ¿Cómo podemos canalizar este incremento de energía sexual?

La masturbación, los ejercicios pélvicos y la circulación de energía son tus mejores aliados en esta etapa de expansión en todos los sentidos. Circular la energía desde el yoni (vulva) hacia arriba pasando primero por nuestra columna vertebral, llegando al cerebro y bajando por nuestro vientre hasta llegar a tus genitales una vez más hace que la energía sexual se expanda a todo nuestro cuerpo creando más de esta misma energía, creando vitalidad en el cuerpo en general.

La ovulación es una etapa de creación y aunque no estés creando físicamente un bebé puedes estar creando muchas otras cosas en tu vida como mejor salud y una vida llena de sexualidad plena.

Amar a un hombre

Sobre los cambios, desde lo más profundo de nuestro ser, desde la carga ancestral, desde el ahora, desde el amor. Comparto un texto precioso publicado en la interesante página del escritor y periodista Juan Peláez:

Si quieres cambiar el mundo ama a un hombre

SI QUIERES cambiar el mundo… ama a un hombre… realmente ámalo…
Ama al hombre cuya alma llame a la tuya con claridad…

al hombre que te ve…
al que tiene suficiente coraje como para tener miedo…
Acepta su mano y guíala suavemente hacia el fondo de tu corazón,
donde él pueda sentir tu calidez y descansar…
y quemar su pesada carga en tu fuego…

Míralo a los ojos… encuentra a sus padres y abuelos,
y esas guerras donde sus espíritus lucharon en tierras lejanas,
en tiempos remotos… encuentra sus dolores, y peleas y culpas sin juicio… y déjalo todo ir… suéltalo… siente su carga ancestral…
lo que busca es un refugio seguro en ti…
déjalo derretirse en su firme mirada, sabiendo que no necesitas
espejar esa furia… porque tienes útero… una puerta profunda y dulce…
para lavar y renovar viejas heridas…

SI QUIERES cambiar el mundo… ama a un hombre… realmente ámalo…
Siéntate delante de él… en la plena majestuosidad de tu femineidad…
en el aliento de tu vulnerabilidad… en el juego de tu infantil inocencia…
en las profundidades de tu muerte…e invítalo a florecer…
suavemente entregada…
y permite que su poder masculino de un paso hacia ti… y nadar juntos
en el útero de la tierra en silencioso saber… y cuando se retire …
porque lo hará… escapando asustado a su cueva…
reúne a tus abuelas en torno a ti… envueltas en su sabiduría…
escucha sus tiernos susurros… calmando tu asustado corazón infantil…
invitándote a la quietud… y espera pacientemente su retorno…
siéntate y canta junto a su puerta… una canción de remembranza…
de que puede calmarse una vez más..

SI QUIERES cambiar el mundo… ama un hombre… realmente ámalo…
no engañes a su pequeño niño…con astucias y artimañas y seducción
y brujería… sólo para dejarlo atrapado en una red destructiva de caos
eso no es femenino..es venganza…es el veneno del linaje corrupto…
del abuso de las eras… de la violación de nuestro mundo…
eso no le da poder a la mujer… sino que la reduce mientras lo castra
y nos mata a todos… y si su madre no lo pudo sostener, muéstrale
una verdadera mujer y ahora dale sostén y guíalo con tu gracia
y profundidad… ardiendo en el centro mismo de la Tierra…
no lo castigues por sus heridas que no responden a tus necesidades
o a tus criterios… llora dulces ríos por él…
lleva toda esa sangre de regreso a casa…

SI QUIERES cambiar el mundo… Ama a un hombre…realmente ámalo…
Ámalo hasta desnudarte y sentirte libre…
Ámalo hasta abrir tu cuerpo y espiritu al ciclo de nacimiento y muerte…
Y agradécele la oportunidad…mientras danzais juntos a través de los vientos…y bosques silenciosos…

Sé tan valiente como para ser frágil… y déjalo beber de los suaves
y embriagadores pétalos de tu ser…
Déjale saber que puede sostenerte… pararse y protegerte…
déjate caer en sus brazos, confiando que puede tomarte…
aún si te han dejado caer miles de veces antes…
enséñale a rendirse… rindiéndote…
y únete al dulce vacío del corazón del mundo…

SI QUIERES cambiar el mundo… Ama a un hombre… realmente ámalo…
anímalo… nútrelo… permítele… escúchalo… dale sostén… dale sanación…
y tú… a cambio serás nutrida… sostenida y protegida…
sé brazos fuertes y pensamientos claros y flechas apuntadas…
por que él puede… si lo dejas ser todo lo que sueñas…
si quieres amar a un hombre…ámate a ti misma…ama a tu padre…
ama a tu hermano… a tu hijo… a tu ex pareja… ama desde el niño
a quien has besado por primera vez…
hasta el último por quien has llorado..
agradece los regalos de tu camino… hasta este encuentro
con el que tienes frente a ti ahora…
y encuentra en él la semilla… de todo lo que es nuevo y solar…
una semilla que puedes nutrir para ayudar a plantar y cultivar un nuevo mundo juntos…

LAUREN WILCE

FOTO AMOR

La serenidad del alma

 

 

ImageProxy

 

Nunca seremos capaces de entender cuánto daño puede provocarnos la mezcla del dolor físico con el dolor del alma. La serenidad para sobrellevar esa pesada carga es el la única opción, el único remedio que puede aliviar vidas, que a veces están terriblemente frustradas y desesperanzadas.

Cuando nuestro cuerpo se estresa o se agita, se activa automáticamente  la adrenalina, hormona que nos prepara para defendernos, pero que nos predispone especialmente para atacar. A mayor ansiedad, angustia, miedo, etc., menos control tendremos para mantenernos (física y mentalmente) serenos y templados, y como si de una fórmula matemática se tratara, mayor será la tendencia a precipitarnos, violentarnos, y estallar al llegar al límite de nuestra tolerancia.

La tranquilidad, la serenidad y la calmanos ayudarán a conseguir el beneficioso  lujo de acumular sosiego. Y el sosiego nos ayudará a prestar y prestarnos atención, a reflexionar, a meditar de forma introspectiva (observándonos hacia adentro, evaluando nuestro comportamiento) o bien de forma contemplativa (valorando y apreciando el mundo exterior que nos rodea y sus circunstancias).

De cualquier manera el sosiego y la serenidad nos obligarán a estar en CONEXIÓN con nosotros mismos, a MEDITAR  para ayudarnos a conocernos mejor, a VIGILAR la cantidad y el sobrepeso que acumulamos de miedos, culpas, ofensas, etc.,  que tanto daño nos producen inconscientemente a lo largo de nuestra vida.

De manera irremediable,  meditar y  reflexionar nos obliga a empaparnos de la serenidad necesaria  para apreciar la vida de una manera ecuánime, a considerar nuestras relaciones de forma lucida y a mantener nuestra actitud y pensamiento libres de elementos nocivos. De manera progresiva,  nuestro comportamiento  y nuestra intención se alejará de conflictos innecesarios y  lo más importante:  una vez que seamos capaces de asociar “el dominio de la serenidad” a la capacidad de soportar como compañía  nuestra  soledad sin dramas, sin escaparnos de nosotros mismos, sin provocar ruidos ajenos con nuestros miedos, entonces,   tendremos un gran terreno ganado.
Porque quién sea capaz de apreciar y convivir con su soledad no dependerá del reflejo de otros, ni necesitará perder su autoestima para que le reconozcan lo valioso de su persona. Simplemente habrá aprendido a respetar y respetarse a sí mismo.

Detengámonos, meditemos  unos minutos diarios para  ejercitar la calma, la quietud , la paz.
Para que nuestra vida y la de todos quienes nos rodean también se contagien de los beneficios de vivir en armonía y sosiego.

“El mundo es un espejo que refleja la imagen del observador”
Thackerry, William

La escalera

Transitamos por nuestra existencia pasando continuamente de un peldaño a otro. A veces permanecemos durante algún tiempo en el mismo lugar, hasta que alguna inquietud nos motiva a desplazarnos, a subir un escalón más, a evolucionar. En esta escalera no hay marcha atrás. Subirla es la única opción y es crecimiento, aunque para ello, necesitamos ejercitar el desapego, continuar el camino individual que solo un@ mismo siente , practicar la libertad y movernos ligeros. Algunos afectos quedan por el camino y otros nuevos se sumaran a nuestro ascenso… Al fin y al cabo, la escalera es el escenario de nuestra vida.

 

 

Subir o bajar la escalera

Supongamos que estamos frente a una escalera,  y a nuestro lado se encuentra una persona imprescindible en nuestra vida (pareja, amigo, familia). Mientras subimos los peldaños al unísono  todo es maravilloso. En el momento en que uno decide subir uno o dos escalones pero la otra persona no,  aún no tendremos problemas, porque todavía podemos alcanzarnos  con las manos.

Pero tú subes un escalón más y esa persona decide no hacerlo. Las manos comienzan a estirarse y empieza a surgir la incomodidad. Tan sólo un escalón más y comprobaremos que  el tirón es fuerte, que aparecen las primeras molestias y que se frena tu avance. Pero tú quieres que esa persona suba contigo para no perderla.

Desgraciadamente, el momento de subir  para esa persona no ha llegado todavía, y mientras tu asciendes peldaños, ella se  mantiene en su posición inicial. A partir de ese momento resultará  muy difícil mantenerte unido…nos dolerá mucho, y comenzarán los sufrimientos. Desearemos que suba para no perderla pero también desearemos no bajar del escalón al que hemos llegado.

Un movimiento más y ocurre lo inevitable. Se sueltan nuestras manos definitivamente y en ese instante, podemos quedarnos llorando y tratando de convencer a esa persona para que nos acompañe,  o incluso podemos bajar un nivel con tal de no perderle.

Pero admitámoslo, desde esa ruptura en ese escalón, ya nada volverá a ser como antes.  Y entonces COMPRENDEMOS QUE LO UNICO QUE NOS QUEDA ES CONTINUAR AVANZANDO.

Esto sucede  cuando inicias tu camino de madurez interior, en ese avance pierdes muchas cosas: pareja, amigos, trabajo, pertenencias...Todo lo que ya no coincide con la persona que necesitas ser, y todo aquello que no puede estar al nivel del camino al que quieres llegar.

Podemos pelearnos con la vida  entera, pero el proceso es así. Nuestro crecimiento y cambio es individual,  no en grupo. Tal vez esa persona con el paso del tiempo nos alcance en la escalera o ascienda más que nosotros. Pero será porque ella así lo necesitó  en un momento propicio para ella. Nada se puede forzar en esta vida.

Llegará  un momento en tu escalera ,  donde alcanzado un determinado peldaño te sientas  mejor persona, un momento en que podrás  quedarte solo/a un tiempo…aunque duela. Donde conforme vayas  avanzando conozcas  personas mucho más afines a ti.

Trabajar menos para ganar más: Entrevista a Serge Latouche

“Hay que trabajar menos horas para trabajar todos”

Serge Latouche, el precursor de la teoría del decrecimiento, aboga por una sociedad que produzca menos y consuma menos

Corría el año 2001 cuando al economista Serge Latouche le tocó moderar un debate organizado por la Unesco. En la mesa, a su izquierda, recuerda, estaba sentado el activista antiglobalización José Bové; y más allá, el pensador austriaco Ivan Illich. Por aquel entonces, Latouche ya había podido comprobar sobre el terreno, en el continente africano, los efectos que la occidentalización producía sobre el llamado Tercer Mundo.

 

Lo que estaba de moda en aquellos años era hablar de desarrollo sostenible. Pero para los que disentían de este concepto, lo que conseguía el desarrollo era de todo menos sostenibilidad.

Fue en ese coloquio cuando empezó a tomar vuelo la teoría del decrecimiento, concepto que un grupo de mentes con inquietudes ecológicas rescataron del título de una colección de ensayos del matemático rumano Nicholas Georgescu-Roegen.

Se escogió la palabra decrecimiento para provocar. Para despertar conciencias. “Había que salir de la religión del crecimiento”, evoca el profesor Latouche en su estudio parisiense, ubicado cerca del mítico Boulevard Saint Germain. “En un mundo dominado por los medios”, explica, “no se puede uno limitar a construir una teoría sólida, seria y racional; hay que tener un eslogan, hay que lanzar una teoría como se lanza un nuevo lavavajillas”.

Así nació esta línea de pensamiento, de la que este profesor emérito de la Universidad París-Sur es uno de los más activos precursores. Un movimiento que se podría encuadrar dentro de un cierto tipo de ecosocialismo, y en el que confluyen la crítica ecológica y la crítica de la sociedad de consumo para clamar contra la cultura de usar y tirar, la obsolescencia programada, el crédito sin ton ni son y los atropellos que amenazan el futuro del planeta.

El viejo profesor Latouche, nacido en 1940 en la localidad bretona de Vannes, aparece por la esquina del Boulevard Saint Germain con su gorra negra y un bastón de madera para ayudarse a caminar. Hace calor.

La cita es en un café, pero unos ruidosos turistas norteamericanos propician que nos lleve a su estudio de trabajo, un espacio minúsculo en el que caben, apelotonadas, su silla, su mesa de trabajo, una butaca y montañas de libros, que son los auténticos dueños de este lugar luminoso y muy silencioso.

Pregunta. Estamos inmersos en plena crisis, ¿hacia dónde cree usted que se dirige el mundo?

Respuesta. La crisis que estamos viviendo actualmente se viene a sumar a muchas otras, y todas se mezclan. Ya no se trata solo de una crisis económica y financiera, sino que es una crisis ecológica, social, cultural… o sea, una crisis de civilización. Algunos hablan de crisis antropológica…

“La oligarquía financiera tiene a su servicio a toda una serie de funcionarios: los jefes de Estado”

P. ¿Es una crisis del capitalismo?

R. Sí, bueno, el capitalismo siempre ha estado en crisis. Es un sistema cuyo equilibrio es como el del ciclista, que nunca puede dejar de pelear porque si no se cae al suelo. El capitalismo siempre debe estar en crecimiento, si no es la catástrofe. Desde hace treinta años no hay crecimiento, desde la primera crisis del petróleo; desde entonces hemos pedaleado en el vacío. No ha habido un crecimiento real, sino un crecimiento de la especulación inmobiliaria, bursátil. Y ahora ese crecimiento también está en crisis.

Latouche aboga por una sociedad que produzca menos y consuma menos. Sostiene que es la única manera de frenar el deterioro del medioambiente, que amenaza seriamente el futuro de la humanidad. “Es necesaria una revolución. Pero eso no quiere decir que haya que masacrar y colgar a gente. Hace falta un cambio radical de orientación”. En su último libro, La sociedad de la abundancia frugal, editado por Icaria, explica que hay que aspirar a una mejor calidad de vida y no a un crecimiento ilimitado del producto interior bruto. No se trata de abogar por el crecimiento negativo, sino por un reordenamiento de prioridades. La apuesta por el decrecimiento es la apuesta por la salida de la sociedad de consumo.

 

P. ¿Y cómo sería un Estado que apostase por el decrecimiento?

R. El decrecimiento no es una alternativa, sino una matriz de alternativa. No es un programa. Y sería muy distinto cómo construir la sociedad en Texas o en Chiapas.

P. Pero usted explica en su libro algunas medidas concretas, como los impuestos sobre los consumos excesivos o la limitación de los créditos que se conceden. También dice que hay que trabajar menos, ¿hay que trabajar menos?

“Es necesaria una revolución. No hay que colgar a nadie, sino que hace falta un cambio radical de orientación”

R. Hay que trabajar menos para ganar más, porque cuanto más se trabaja, menos se gana. Es la ley del mercado. Si trabajas más, incrementas la oferta de trabajo, y como la demanda no aumenta, los salarios bajan. Cuanto más se trabaja más se hace descender los salarios. Hay que trabajar menos horas para que trabajemos todos, pero, sobre todo, trabajar menos para vivir mejor. Esto es más importante y más subversivo. Nos hemos convertido en enfermos, toxicodependientes del trabajo. ¿Y qué hace la gente cuando le reducen el tiempo de trabajo? Ver la tele. La tele es el veneno por excelencia, el vehículo para la colonización del imaginario.

P. ¿Trabajar menos ayudaría a reducir el paro?

R. Por supuesto. Hay que reducir los horarios de trabajo y hay que relocalizar. Es preciso hacer una reconversión ecológica de la agricultura, por ejemplo. Hay que pasar de la agricultura productivista a la agricultura ecológica campesina.

P. Le dirán que eso significaría una vuelta atrás en la Historia…

R. Para nada. Y en cualquier caso, no tendría por qué ser obligatoriamente malo. No es una vuelta atrás, ya hay gente que hace permacultura y eso no tiene nada que ver con cómo era la agricultura antaño. Este tipo de agricultura requiere de mucha mano de obra, y justamente de eso se trata, de encontrar empleos para la gente. Hay que comer mejor, consumir productos sanos y respetar los ciclos naturales. Para todo ello es preciso un cambio de mentalidad. Si se consiguen los apoyos suficientes, se podrán tomar medidas concretas para provocar un cambio.

P. Dice usted que la teoría del decrecimiento no es tecnófoba,pero a la vez propone una moratoria de las innovaciones tecnológicas. ¿Cómo casa eso?

R. Esto ha sido mal entendido. Queremos una moratoria, una reevaluación para ver con qué innovaciones hay que proseguir y qué otras no tienen gran interés. Hoy en día se abandonan importantísimas líneas de investigación, como las de la biología del suelo, porque no tienen una salida económica. Hay que elegir. ¿Y quién elige?: las empresas multinacionales.

Latouche considera que las democracias, en la actualidad, están amenazadas por el poder de los mercados. “Ya no tenemos democracia”, proclama. Y evoca la teoría del politólogo británico Colin Crouch, que sostiene que nos hallamos en una fase de posdemocracia. Hubo una predemocracia, en la lucha contra el feudalismo y el absolutismo; una democracia máxima, como la que hemos conocido tras la Segunda Guerra Mundial, con el apogeo del Estado social; y ahora hemos llegado a la posdemocracia. “Estamos dominados por una oligarquía económica y financiera que tiene a su servicio a toda una serie de funcionarios que son los jefes de Estado de los países”. Y sostiene que la prueba más obvia está en lo que Europa ha hecho con Grecia, sometiéndola a estrictos programas de austeridad. “Yo soy europeísta convencido, había que construir una Europa, pero no así. Tendríamos que haber construido una Europa cultural y política primero, y al final, tal vez, un par de siglos más tarde, adoptar una moneda única”. Latouche sostiene que Grecia debería declararse en suspensión de pagos, como hacen las empresas. “En España, su rey Carlos V quebró dos veces y el país no murió, al contrario. Argentina lo hizo tras el hundimiento del peso. El presidente de Islandia, y esto no se ha contado suficientemente, dijo el año pasado en Davos que la solución a la crisis es fácil: se anula la deuda y luego la recuperación viene muy rápido”.

P. ¿Y esa sería también una solución para otros países como España?

R. Es la solución para todos, y se acabará haciendo, no hay otra. Se hace como que se intenta pagar la deuda, con lo que se aplasta a las poblaciones, y se dice que de este modo se liberan excedentes que permiten devolver la deuda, pero en realidad se entra en un círculo infernal en el que cada vez hay que liberar más excedentes. La oligarquía financiera intenta prologar su vida el máximo tiempo posible, es fácil de comprender, pero es en detrimento del pueblo.

¿Una voz alternativa que debería ser escuchada? Recomienda la línea de pensamiento de Ivan Illich, humanista y pensador austriaco. “Es un hombre que, en un nivel muy profundo, pone de manifiesto las aberraciones del sistema en el que vivimos.

¿Una idea o medida concreta para un mundo mejor? Argumenta que sus ideas y medidas concretas “están todas unidas las unas a las otras”, por lo que no quiere escoger una. A lo largo de la entrevista desliza varias; una de ellas: trabajar menos para trabajar todos.

¿Un libro? Prosperidad sin crecimiento. Economía para un planeta finito (editado en España por Icaria Editorial), de Tim Jackson. “Es muy próximo a mis ideas sobre el decrecimiento”.

¿Una cita? Se remite a Keneth Boulding, uno de los pocos economistas, dice, que comprendieron el problema ecológico, que dijo: “El que crea que un crecimiento exponencial es compatible con un planeta finito es un loco o un economista”.

Temas relacionados:

Un sistema financiero sin control nos lleva al precipicio”

“Hay que crear nuevas formas de participación directa”

Poesía para hoy

-mm767cap-e1272600636926 (1)

 

 

Anterior a tu cuerpo

Anterior a tu cuerpo es esta historia
que hemos vivido juntos
en la noche inconsciente.

Tercas simulaciones desocupan frailecillo al viento
el espacio en que a tientas nos 

buscamos,
dejan en las proximidades
de la luz un barrunto
de sombras de preguntas nunca
hechas.

En vano recorremos
la distancia que queda entre las últimas
sospechas de estar solos,
ya convictos acaso de esa interina
realidad que avala siempre
el trámite del sueño.

 José Caballero Bonald




Lee todo en: Anterior a tu cuerpo – Poemas de José Manuel Caballero Bonald http://www.poemas-del-alma.com/jose-manuel-caballero-bonald-anterior-a-tu-cuerpo.htm#ixzz2cmpby84M

 

 

 

Chakras: Los centros de Energía

 

Un aspecto importante del Tantra, incluyendo el Shivaísmo de Cachemira, es el paradigma de los chakras. La palabra sánscrita chakra significa “rueda”, “círculo” o “vórtice”. Estos son centros que simbolizan los patrones específicos de cada individuo. Se relacionan con las funciones de órganos concretos, respuestas emocionales y estados de la mente. Los chakras, pues, abrazan el espectro total de la experiencia humana.

A través del Yoga, Tantra u otros sistemas, vamos tomando conciencia de la energía subyacente en nuestro cuerpo, lo que significa percibir los chakras. Experimentamos estados más intensos de consciencia. Esto acarrea unos cambios enormes en nuestra comprensión, percepción y comportamiento, que son indicaciones del proceso evolutivo individual.

Los seis chakras superiores son llamados los “seis chakras espinales” porque se localizan a lo largo de la espina dorsal. En el nivel fisico, se relacionan con órganos específicos, plexos nerviosos y gandulas endocrinas. Estos son: Muladhara (área perineal), Swadhisthana (área coccigea), Manipura (área abdominal), Anahata (área torácica), Vishuddhi (área cervical) y Ajna (centro del cráneo).

Existen además los cuatro chakras “menores”, que no son menores en ningún sentido, sino más bien aspectos de los chakras espinales con los que están asociados, que serían: Ananda Kanda (asociado con Anahata chakra y detrás del esternón), Lalana chakra (asociado con Vishuddhi chakra y a la altura del paladar alto), Brumadhya y Guruchakra (en el entrecejo y entre el centro del cráneo y la coronilla respectivamente y ambos asociados con Ajna chakra).

Se conocen otros dos centros que son incluso más sutiles que estos diez chakras, que son Bindu ySahasrara chakra, ambos situados en lo alto de la cabeza.

Chakras

 

Muladhara Chakra

Mula (raíz) Adhara (lugar), el centro raíz, representa la base física de nuestra existencia. Está relacionado con asegurar nuestra supervivencia a través del alimento y el cobijo.

Cuando este chakra funciona adecuadamente nos sentimos en armonía con nuestro entorno físico y somos capaces de trabajar con nuestro cuerpo como plataforma para expresar todo el potencial que se proyecta desde los otros centros.

Swadhisthana Chrakra

Swa (nuestra) Adhisthana (morada) representa el nivel de energía en el que se encuentran nuestro reino subconsciente con el consciente. Cuando este chakra se va despertando, los aspectos ocultos de nuestra personalidad comienzan a manifestarse.

Es el centro del sentido del placer, ya sea a través del sexo, de la comida o de la bebida. Cuando está armonizado somos capaces de vivir alegremente.

Manipura Chrakra 

Mani (joya) Pura (ciudad) es llamado así porque cada ser humano puede ser comparado con una ciudad con sus múltiples actividades que
simultáneamente pueden tener lugar. Cada ser humano tiene un enorme potencial que puede compararse que una joya brillante. Este chakra es la casa de poder del ser humano. Es el centro de la vitalidad y genera la energía que anima cada acción y pensamiento.

Cuando este chakra funciona adecuadamente uno es capaz de actuar de forma efectiva en el mundo con abundante energía y fuerza de voluntad.

Anahata Chrakra

Anahata (sin vibración, intacto) representa el centro a través del cual la pulsación primordial de la creación se manifiesta a si misma en cada individuo. Es el chakra en el que descubrimos y expresamos profundamente el Amor y la Compasión.

Es el centro de gravedad en el que se integran los aspectos físicos y espirituales de nuestra existencia.

Ananda Kanda

Kanda (raíz) Ananda (bienaventuranza). Representa la gracia, el amor y devoción individual mientras que el Anahata representa esto pero proviniendo de una fuente superior; es la fusión entre el “ascenso” o aspiración del practicante y el “descenso” o experiencia transformativa desde la consciencia.

Vishuddhi Chrakra

Vishuddhi (purificación) simboliza el nivel de purificación en todos los sentidos posibles. Entendemos que la calidad de nuestra vida depende de un cuerpo sano, emociones armoniosas y una mente clara.

Cuando la mente se va limpiando y calmando, aparece la sensación de espaciosidad. Esto nos permite comunicarnos con otros de forma mucho más eficiente.

A partir de este centro, comprendemos que nuestra naturaleza esencial o espiritual permanece siempre inafectada ante cualquier situación externa.

Lalana Chrakra

Lala (saliva o néctar en este caso) simboliza la reserva del néctar. Conectada con Vishuddhi, se considera el asiento del amrita (néctar o energía) que desciende desde Bindu. Simboliza la bienaventuranza, paz y felicidad que aparece cuando Visuddhi chakra se activa.

Agya Chakra

Agya (comando) es desde donde recibimos como intuición propia la guía de nuestro ser esencial. Despertar este centro es acceder a la visión, intuición, comprensión, en definitiva, a la Consciencia.

Agya dirige todos los centros. En él, todos los opuestos se integran en una visión más amplia de nosotros mismos y del Universo.

Bhrumadhya

Bhru (cejas), adhya (centro), el entrecejo, se simboliza como un ojo, indicando el elemento de contemplación y comprensión intuitiva.

Guru Chakra

Es un aspecto de Agya chakra. Es el centro sutil a través del cual el Guru (maestro interno o externo) se comunica con el discípulo o
practicante.

Bindu

Bindu (punto) es el punto origen desde el cual nuestra consciencia individual se conecta con la Consciencia Universal.

No se puede considerar un chakra. Tiene un profundo significado matemático, científico y místico. La palabra bindu tambien significa
“separación”; en este caso del principio individual desde la totalidad no dual de la existencia que manifiesta todo el Cosmos. Es un reflejo del vacío cuántico.

Bindu se puede considerar el aspecto manifiesto de Sahasrara, la corona, que permanece inmanifestado.

Sahasrara

Sahasrara (un millar) realmente implica el Infinito. Se refiere a la iluminación y a la perfección. La fuente de toda revelación, inefable, más allá de descripción alguna.

La Energía asentada en Muladhara chakra en la base de la columna se denomina Kundalini, Shakti, Shiva, la Consciencia, se sitúa
simbólicamente en Sahasrara. Estos son los dos polos que nos conforman: el aspecto material y el aspecto espiritual de nuestro ser.

En definitiva, la Consciencia es la fundación de nuestra Existencia.

 

Swami Nishchalananda Saraswati: Insight into Reality: The Tantric Teachings of the Vignana Bhairava Tantra (La comprensión de la realidad: las enseñanzas tántricas del Vignana Bhairava Tantra), Mandala Yoga Ashram, Wales (UK). Traducción de Swamini Radhananda Saraswati (Eva Espeita).

El miedo masculino a la potencia sexual femenina

¿Y si todo se reduce al miedo?. Un miedo masculino a la gran potencia sexual femenina, a las cumbres de placer, que  convierten los picos en elevadas mesetas de horizontes sin límites. Estas escaladas, en sentido fisiológico, difieren entre el ascenso  masculino y el femenino, lo que, no las convierte en excluyentes. Muy al contrario , el compartir ascensos y escaladas, multiplican el  placer del esparcimiento  y el sentimiento de
plenitud, que  l@s montañeros conocen bien.

 

Históricamente se repiten los patrones de sometimiento, torturas y  abusos sobre las mujeres. Utilizadas en la antigüedad como botín de guerra, manipuladas por religiones o estigmatizadas según un determinado orden social, en la actualidad y de muy variadas formas (desde el aparente – que no real-  avance ideológico  de las sociedades occidentales ,hasta la brutalidad de sistemas semi-feudales), se mantiene la hostilidad hacia lo femenino. El alto nivel de exigencia sobre las mujeres en ámbitos empresariales, la difícil combinación de lo profesional y lo personal, incluida la maternidad, en contraste con la explotación sexual de mujeres, la violencia machista, las violaciones , los asesinatos, las mutilaciones , etc, son  indicadores de la situación actual.

Comparto un magnífico artículo de Coral Herrera Gómez , que relaciona el tratamiento social de lo femenino , con la sexualidad y con el miedo, desde una perspectiva dicotómica entre masculino y femenino:

 

 

Entre 1970 y 1988, William Hartmann, del Centro para Problemas Maritales y Sexuales, en California, monitorizó el orgasmo de 469 mujeres y 289 hombres voluntarios. El mayor número de orgasmos en una hora fue de 134 para la mujer y 16 para el hombre.

El miedo de los hombres a la potencia arrasadora de la sexualidad femenina ha sido uno de los grandes motivos para encerrar a las mujeres en el ámbito doméstico, para cubrir sus cuerpos (desde el velo hasta el burka), para mutilarlos (dos millones de niñas al año son castradas a manos de sus familiares) y para estigmatizarnos como seres más próximos a la animalidad y la irracionalidad que a la cultura y la civilización humana.

or parte de los monstruos femeninos de las culturas patriarcales son seres eróticos, voraces, insaciables sexualmente, apasionados, crueles hasta el extremo. Las Gorgonas, las Harpías, las Erinias, las Amazonas, las Sirenas, la Esfinge, las Succubus, Medusa, las Lamias, las Centaurides, las Empusas, Artemisa, Afrodita… Otras diosas monstruosas fueron: Andras, un Espectro Bisexual; Astartea, el Ángel del Infierno; Gomory, la Maestra del Sexo; Is Dahut, la Amante Insaciable; Perséfone, la Reina del Inframundo; Zalir, la Lesbiana, Zemunín, la Prostituta. Lamia, el Mito de la Vagina Dentada: es un personaje femenino de la mitología grecolatina, caracterizado como asustaniños y seductora terrible. Otras mujeres malas (malas porque se sienten libres y actúan como quieren) son Lilith (para la cultura hebrea) y Eva (para la cristiana), porque con su curiosidad corrompen la bondad del hombre.

 

LilithLilith es considerada la primera esposa de Adán en la literatura rabínica. En las leyendas populares hebreas es el espíritu del mal y la destrucción, el demonio animal con rostro de mujer. Dios no la creó a partir de la costilla del primer hombre, sino de “inmundicia y sedimento”. Según Erika Bornay (1998), Lilith y Adán nunca encontraron la paz, principalmente porque Lilith, no queriendo renunciar a su igualdad, discutía con su compañero sobre el modo y la forma de realizar su unión carnal.

Lilith consideraba ofensiva la postura recostada que él exigía. “¿Por qué he de acostarme debajo de ti?”, preguntaba, “yo también fui hecha de polvo, y por consiguiente, soy tu igual”. Como Adán trató de obligarla por la fuerza, Lilith, airada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó en el aire y lo abandonó. La diablesa huyó del Edén para siempre y se fue a vivir a la región del aire “donde se unió al mayor de los demonios y engendró con él toda una estirpe de diablos”.

Las religiones monoteístas, en general, se esfuerzan mucho en condenar el deseo de la mujer y en tratar de constreñir el erotismo femenino a la tarea de la reproducción. Según Erika Bornay, los penitenciales medievales revelan que el acto carnal entre un hombre y una mujer no unidos en santo matrimonio era considerado más grave que el asesinato: “El continuo apelar a la abstinencia, esta insistencia la maldad intrínseca del goce sexual, este desprecio sin paliativos por la carne necesitó de la figura de un “impulsor”, un culpable, un ser proclive al pecado, que no fuera aquel hombre creado a “semejanza de Dios”. Se necesitaba de “otro” que por la lógica de estas filosofías patrísticas, iba a ser otra: Eva, la Mujer. Es en ella en quien los padres de la Iglesia encarnarán todas las tentaciones del mundo terrenal, el sexo y el demonio. Y ello pese a que en el Antiguo Testamento el hombre reconoce a la mujer como su igual”.

La moral patriarcal ha dividido a las mujeres en dos grupos: las seductoras, que destacan por su erotismo y sexualidad; sus artes sensuales sirven para desorientar y manipular a los hombres, que tienen que huir de ellas para no sentirse dominados. Y por otro lado están las discretas, que aparentan no sentir deseo alguno. Las primeras son malas porque son promiscuas, y porque no son sumisas a la autoridad masculina, ni se sienten objeto perteneciente a ningún dueño. Las segundas son las madres y las esposas, esas mujeres complacientes y bondadosas que tienen sexo solo por complacer a sus maridos, no porque lo deseen por ellas mismas.

Esta idea implica que su cuerpo, de algún modo, no es suyo, sino del hombre con el que se casa, del cura que la confiesa, del médico que la explora, del gobernador que ejecuta las leyes, de los parlamentarios que las aprueban. Su cuerpo reproductor es un bien social, por eso la maternidad se contempla como algo obligatorio, natural y necesario para las mujeres.

Ya sabemos que a las mujeres que han elegido un camino distinto haciendo ejercicio de su libertad les ha tocado morir torturadas, asesinadas, y quemadas en la hoguera. La figura de la bruja, la vampiresa, la loba, la hiena, ha sido común para representar a las mujeres con deseo sexual, y forma parte de las pesadillas del imaginario masculino la mujer a la que ningún hombre sacia.

En nuestra cultura, las mujeres que han disfrutado de su cuerpo y su sexualidad han sido siempre estigmatizadas socialmente como malas mujeres, mujeres de vida alegre, mujeres de la calle, putas o ninfómanas. En definitiva, las mujeres que se apartan de sus estereotipos y roles de género, y su función reproductora, son penalizadas socialmente por ello, y esto ha sido así durante muchos siglos.

Por eso han tenido que recurrir siempre a cómplices y ayudantes para poder vivir su sexualidad al margen de la moral patriarcal. En el caso de las lesbianas, el ambiente doméstico propició de alguna manera que las mujeres pudieran compartir placeres y cariño sin la represión masculina, aunque siempre en la clandestinidad.

En el caso de las heterosexuales, son las alcahuetas, celestinas, criadas… las que ayudaban a las mujeres recluidas en su casa destinadas a un matrimonio de conveniencia. Ellas facilitaban los acercamientos masculinos, el establecimiento de las citas clandestinas, el reparamiento de virgos antes de las bodas, el adulterio sostenido de las casadas. Y es que la hipocresía cristiana y burguesa daba por sentado que las mujeres no tenían deseos propios y que su deber era guardarse del deseo masculino, siempre potente y desbocado.

El clítoris fue descubierto en el siglo XVI y redescubierto por la sexología a finales del XIX. El orgasmo múltiple en el XX. Cuando digo “fue descubierto” me refiero a que lo descubrió la Ciencia, que hasta entonces había sido exclusivamente cosa de hombres. Nosotras ya sabíamos lo del clítoris y también conocíamos los orgasmos múltiples sin que ningún especialista nos tuviera que decir nada. Pero para la opinión pública supuso un escándalo constatar no sólo que la sexualidad femenina no es inferior ni más débil que la masculina, sino probablemente más placentera que la masculina porque la mujer no se descarga y muere, sino que es capaz de perderse en las cimas del placer sin descender de ellas durante mucho tiempo.

 

En el caso de los hombres, el orgasmo es esencial para la inseminación: las embestidas empujan los espermatozoides dentro de la vagina. El óvulo de la mujer, sin embargo, es expulsado naturalmente por el ovario una vez al mes, independientemente de su respuesta sexual; esto es lo que hace incomprensible la función del orgasmo múltiple para los científicos.

Según Helen Fisher (2007), una de las causas del orgasmo femenino radica en el placer que siente la mujer: “para la mujer el orgasmo es un viaje, un estado alterado de conciencia, una realidad diferente que la eleva por una espiral que llega hasta el caos, y que luego le proporciona sensaciones de calma, ternura, y cariño que tienden a cimentar la relación con el compañero”.

Otros autores inciden en la idea de que el orgasmo sacia a la mujer, y eso la induce a permanecer acostada, lo que impide que la esperma escape del canal vaginal. El antropólogo Donald Symons piensa que, al no tener el orgasmo femenino una utilidad directa en la concepción, es un fenómeno anatómico y fisiológico innecesario que ha subsistido a la evolución femenina solo por su importancia para los hombres. Como el orgasmo es señal de haber llegado a la máxima satisfacción, a los hombres les gusta que la mujer lo experimente porque es la prueba de la gratificación de su compañera, y tal vez porque suponen que de ese modo tenderá menos a buscar aventuras sexuales.

Desde esta óptica (poco afortunada a mi entender), el orgasmo femenino sirve o existe para alimentar el Ego del macho y lo prueba el hecho de que muchas fingen tenerlo para no herir a su compañero. Catharine MacKinnon, por ejemplo, ve en la “simulación del orgasmo” una demostración ejemplar del poder masculino de conformar la interacción entre los sexos de acuerdo con la visión de los hombres, que esperan del orgasmo femenino una prueba de su virilidad y el placer asegurado por esta forma suprema de sumisión.

Como el placer femenino no ha de ser retenido, ni cae en picado como sucede en la eyaculación, la mujer que disfruta está siempre en el cénit, navegando por las cumbres del éxtasis. Es, en este sentido, un placer desordenado, sin principio ni fin: “En su erupción voluptuosa, el cuerpo femenino es desobediencia civil a la anatomía impuesta; induce metafóricamente una nueva socialidad, un nuevo exceso; y demuestra lo siguiente, que lo genital y sus placeres localizados son una limitación a la que un día, hace poco, obligamos al cuerpo”. (Pascal Bruckner, 1977)

La sexualidad femenina confunde al hombre, según este autor, porque constituye, aun hoy en día, un tipo de sexualidad diferente a la suya, un mundo, pues desconocido y temible. El hombre nunca puede estar seguro de si su aparato sexual va a funcionar como es debido, si después de una erección podrá lograr otra. A veces se encuentra atrapado en su propio falo mientras el placer de la mujer se expande en el tiempo y el espacio: “En los orgasmos de las mujeres habitan unos universos increíbles de los que nos enamoramos locamente a pesar de su distancia insuperable. Aun cuando los gestos de la amada parecen dirigidos y dedicados a nosotros, siguen expresando las oscuras regiones que nos excluyen”. (Bruckner, 1977)

Las mujeres deben orientar y definir su erotismo de acuerdo con las normas dominantes y simultáneamente, con las específicas de su género. Las mujeres tienen así, según Marcela Lagarde, una doble asignación erótica: tienen deberes, límites, y prohibiciones, por ser miembros de una determinada cultura, y otros específicos por ser mujeres.

Una de las razones por las que existen entre 85 y 114 millones de niñas y mujeres mutiladas en el planeta es porque se piensa que sin capacidad para tener orgasmo, serán mujeres fieles a sus maridos. Si se mutilan masivamente es porque se sabe que todas las mujeres tienen una sexualidad tan “fuerte” o mayor que la del hombre, y por eso se trata de eliminarla. Porque se entiende el cuerpo femenino como para ser usado por un hombre, no para ser disfrutado por la propia mujer. Y también porque se entiende que la sexualidad femenina ha de ser controlada, constreñida, arrancada, para que no se desparrame.

La doble moral sexual

Alejandra Kollontai denunció el fenómeno de la doble moral sexual, que se sostiene sobre la falsa idea de que los hombres tienen derecho a disfrutar de su sexualidad y las mujeres no, porque sus necesidades sexuales “no son tan fuertes como las de los hombres”, o porque se considera que ellas no deben disponer de su propia sexualidad para la obtención de su propio placer.

La doble moral existía ya en la Antigua Mesopotamia, según Carlos Yela García.

Según Barash y Lipton (2003), esta doble moral está muy extendida en la mayoría de las sociedades patriarcales: los hombres disfrutan de mucha mayor libertad que las mujeres para practicar el sexo fuera del matrimonio. Tras examinar 116 culturas diferentes, la antropóloga Gwen Broude señaló que mientras que 63 permiten el sexo extramarital de los maridos, sólo 13 se lo permiten a las mujeres.

La promiscuidad femenina sigue estando peor vista que la masculina, no solo entre los hombres, sino también entre las propias mujeres (Robinson y otros, 1991; A. de Miguel, 1992). En las sociedades patriarcales los hombres aprenden que su promiscuidad sexual es un signo del que jactarse, mientras que las mujeres aprenden que es un signo del que avergonzarse. La disparidad de cifras en las encuestas sugieren que las mujeres ocultan sus infidelidades en mucho mayor grado que los hombres, que tienden a mentir aumentando la cifra de mujeres con las que han compartido una intimidad sexual.

Esto sucede porque, según Franca Basaglia (1983), el cuerpo femenino es la base para definir la condición de la mujer como un cuerpo apto para la procreación, para dar vida y placer a los hombres.

Y sin embargo, numerosos estudios como los de Beach y Ford (1951) señalan que existe una marcada tendencia a buscar relaciones sexuales fuera de la pareja en prácticamente todas las sociedades humanas, tanto en hombres como en mujeres. Prueba de ello son las culturas donde no existen presiones sociales contra la promiscuidad femenina, en las que las mujeres inician las demandas sexuales con la misma frecuencia que los hombres (Yela, 2002).

La doble moral se sustenta sobre la base de que las mujeres han de ser fieles a sus parejas masculinas, pero no a la inversa; socialmente es mucho más perdonable el adulterio masculino (lo que se denomina “echar una canita al aire”), que el femenino, penalizado con la muerte en muchas sociedades, y motivo de escándalo y marginación social en casi todas.

Y es que la infidelidad femenina es uno de los terrores masculinos más comunes a todas las culturas patriarcales, porque ser un cornudo es símbolo de debilidad, de poca virilidad, de pérdida del honor. Y porque siempre se ha considerado que la sexualidad femenina no es para ella, sino que existe para el otro, es decir, que tiene que servir para el placer masculino. Se ha concebido siempre como un medio, no como un fin en sí mismo del que el hombre pueda sentirse excluido.
De ahí que en la revolución sexual de los años 60-70 las feministas lucharan por alejar el cuerpo femenino de la jurisdicción de la Iglesia, el Estado, la Medicina, la moral patriarcal y el macho dominante. Y lo consiguió en parte; en Irán siguen muriendo mujeres lapidadas por haber cometido adulterio; y en España l@s adolescentes claman indignad@s contra las “guarrillas” (chicas que no practican el noviazgo monogámico tradicional y se enrollan con quien quieren y cuando quieren).

Las que sí practican lo que llaman “la normalidad”, es decir, las “buenas”, no deben de saber lo que han luchado sus madres y abuelas por su libertad y sus derechos, porque se enorgullecen de que sus novios no las dejen llevar faldas cortas, hablar con otros chicos, o salir con sus amigas de fiesta, aunque sus madres y padres si se lo permitan.

¿Vamos avanzando, o vamos retrocediendo?

Bibliografia

  • referencia Barash, David P y Lipton, Judith Eve: El mito de la monogamia, siglo XXI, Madrid, 2003.
  • referencia Bornay, Erika: Las hijas de Lilith, Ensayos Arte Cátedra, Madrid, 1998
    referencia Bourdieu, Pierre: La dominación masculina, Anagrama, Colección Argumentos, Barcelona, 2000.
    referencia Bruckner, Pascal, y Finkielkraut, Alain: El nuevo desorden amoroso, Anagrama, Barcelona, 1979.
    referencia Fisher, Helen: El primer sexo, Taurus, Madrid, 2000.
    referencia Yela García, Carlos: El amor desde la psicología social. Ni tan libres, ni tan racionales, Ediciones Pirámide, Madrid, 2002.

Permitirse

Días largos de luz intensa, de deseadas siestas , de energías renovadas, de sentires exacerbados. Noches de mágica luna, de bellas constelaciones, de sueños  y de fantasías. Reencuentros y azares. Tiempo de compartir, de construir, de amar, de amigar… Siempre es buen momento para estar presente, para tomar consciencia, para cuidarse, para permitirse:

 

 

ME CONCEDO

1.- Me concedo a mí mismo el permiso de estar y de ser quien soy, en lugar de creer que debo esperar a que otro determine dónde yo debería estar o cómo debería ser.

2.- Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirían en mi lugar.

3.- Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene.

4.- Me concedo a mí mismo el permiso de correr los riesgos que yo decida correr, con la única condición de aceptar pagar yo mismo los precios de esos riesgos.

5.- Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien más me de el permiso para obtenerlo.

Estos cinco permisos esenciales condicionan nuestro “ser persona”.

“El camino de la Autodependencia”
JORGE BUCAY

 

Vacaciones

Esa palabra poderosa que sugiere descanso y tiempo abundante. Tiempo para elegir, para improvisar, para mimarnos, para vaciar y para llenar, para hacer mil cosas o para no hacer nada. Como ocurre con los grandes temas recurrentes en la dinámica vital, muchos son los autores que escribieron sobre las vacaciones. Aquí os dejo algunas citas:

 

“Las vacaciones consisten en no tener nada que hacer y disponer de todo el día para hacerlo”. Robert Orben

“De vez en cuando desaparece, tómate un pequeño descanso, para que cuando vuelvas a tu trabajo tu juicio sea más acertado. Toma cierta distancia, porque así el trabajo parece más pequeño, la mayor parte se puede asimilar en un abrir y cerrar de ojos, y la falta de armonía y la proporción es más fácil de ver”. Leonardo da Vinci.

“El arte del descanso es una parte del arte de trabajar”. John Steinbeck.

“Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas”. Elbert Hubbard.

“La hormiga es sabia, pero no lo suficiente para tomarse unas vacaciones”. Clarence Day.

“La risa son unas vacaciones instantáneas”. Milton Berle.

“Los ratos de ocio son la mejor de todas las adquisiciones”. Sócrates

“Las vacaciones son como el amor: las anticipamos con placer, las experimentamos con incomodidad y las recordamos con nostalgia”. Evan Esar.

“Lo mejor de las vacaciones es planearlas”. Andrew A. Rooney

“Descansar demasiado es oxidarse”. Sir Walter Scott

Anteriores Entradas antiguas