Inventario de una bolsa de plástico

 

(c) Yolanda Jiménez

Blanca, común, dos asas,

tamaño estándar.

¿Qué cabe en una bolsa de plástico?

¿Cuánta versatilidad es posible?

verduras, zapatos,

ropa, sueños, ilusiones…

Esta bolsa de plástico está

atada  por las asas;

dos nudos sobrepuestos

que desato con minucia.

Sé lo que hay dentro,

(c) Yolanda Jiménez

no sé qué hacer con ello;

sé que algo está descolocado,

no sé cómo ordenarlo.

Pero me atrevo a abrirla:

voy a lavar todo el contenido.

Voy a reutilizar la bolsa

para el cubo de la basura.

Y colocaré todo limpito

en una nueva bolsa…

 

 

-Yolanda Jiménez-

¿Quieres un hombre consciente?

 

“Así que dices que quieres un hombre consciente, ¿eh?
Te das cuenta que esto requeriría que tú seas una mujer consciente, ¿verdad?
¿Sabes lo que eso significa? ¿Entiendes las demandas que inevitablemente vienen con esto? Requiere tu TODO.
Requerirá que seas dueña de tu mierda, toda, incluso las más profundas, oscuras, ocultas, y desagradables partes.

(c) Yolanda Jiménez

Te verás obligada a enfrentar:
La bruja perversa dentro de ti.
La perra manipuladora que simplemente tiene que hacer todo a su modo a pesar del costo.
La prostituta que se vende.
La niña herida y necesitada que quiere que constantemente se le reafirme desde el exterior.
La destructiva mujer salvaje que derribará una ciudad entera simplemente porque se le da la gana.
La madre malsana que trata a su hombre como a un niño pequeño en lugar de como su amante.
Los años de ocultar las partes del yo que no son aceptadas en nuestra sociedad , tendrán que acabarse.
Tendrás que mirar directo a los ojos a tu desconfianza de lo masculino y decirle “jódete”.
Tendrás que ser consciente cada vez que sientas que tu cuerpo o tu corazón se cierra. Y entonces tendrás que trabajar para abrirlo.
Tendrás que dejar ir la rabia, el pesar y el dolor que sientes hacia él.
Tendrás que dejarte caer en un lugar de completa confianza y de corazón abierto, para que este hombre consciente te pueda llevar a lugares a los que nunca jamás podrías imaginar o no habrías ido por tu cuenta.
Hay una razón por la que ansías a un hombre consciente. Tu corazón y tu alma saben lo que es posible.
Pero debes estar dispuesta a hacer el trabajo para llegar allí. Este no es un paseo de hadas por el aire, y no es para los débiles de corazón.
Hablar con tus ángeles no te llevará allí.
Abrir tu tercer ojo no te llevará allí.
Andar por la superficie y darle vueltas a la verdad de lo que eres, no te llevará allí.
Conocerte a ti misma te llevará allí. Conocer, ver, abrir y aceptar todos los aspectos de ti misma te llevará allí.
Dejar ir las barreras alrededor de tu corazón, tu vientre, tu yoni y cada otra parte de tu cuerpo te llevará allí. Perdonar a cada hombre que te ha lastimado en esta vida y en todas las otras vidas que has vivido te llevará allí. Perdonarte a tí misma te llevará allí.
Hay dos maneras de hacer esto:
1.- Haces el trabajo por tu cuenta. Abres, sueltas, sanas, llegas a la totalidad por tu cuenta y luego te encuentras con un hombre consciente que está en el mismo nivel que tú.
2.- Lo hacen juntos. Con un hombre que te encuentre en el punto donde estás ahora mismo. Evolucionan juntos. Él se convierte en conciencia, tú te conviertes en amor.
Esto es lo que es verdad, siempre atraes e inspiras a un hombre tan profundamente comprometido con la apertura al amor como lo estás tú, en este preciso momento; lo que significa que un hombre será consciente y presente en el mismo grado en que tú estés irradiando amor y permitiendo a la fuerza de la vida fluir a través de ti.
Si quieres un hombre consciente, ve a buscarlo! Pero no esperes que caiga rendido en tu regazo. No lo hará. Es contra toda ley natural que existe. Haz el trabajo con un hombre que te encuentre donde estás ahora o haz el trabajo por tu cuenta, hasta que un hombre en el mismo punto que tú te encuentre.
Todo lo demás son solo buenos deseos y cuentos de hadas.”
Sabrina Lynn

Noam Chomsky: Un pensador sólido en una sociedad líquida

 

La solidez de un gran pensador que ha hecho de la coherencia su modo de vida. Comparto una entrevista a este genio que a sus 90 años sigue tan activo como lo ha sido siempre, con una lucidez sólida, en  esta “sociedad líquida”, como él mismo califica.

Por: Juan Martínez Ahrens

Publicado en: El País. Babelia

 

Noam Chomsky (Filadelfia, 1928) hace tiempo que superó las barreras de la vanidad. No habla de su vida privada, no usa móvil y en un tiempo donde abunda lo líquido y hasta lo gaseoso, él representa lo sólido. Fue detenido por oponerse a la guerra de Vietnam, figuró en la lista negra de Richard Nixon, apoyó la publicación de los papeles del Pentágono y denunció la guerra sucia de Ronald Reagan. A lo largo de 60 años no hay lucha que se le haya escapado. Igual defiende la causa kurda que el combate contra el cambio climático. Tan pronto aparece en una manifestación de Occupy Movement como respalda a los inmigrantes sin papeles. Inmerso en la agitación permanente, el joven que en los años cincuenta deslumbró al mundo con la gramática generativa y sus universales, lejos de dormirse en las glorias del filósofo, optó por el movimiento continuo. No importó que le acusasen de antiamericano o extremista. Él siempre ha seguido adelante, con las botas puestas, enfrentándose a los demonios del capitalismo. Ya sean los grandes bancos, los conglomerados militares o Donald Trump. Incombustible, su última obra lo vuelve a confirmar. En Réquiem por el sueño americano (editorial Sexto Piso) vuelca a la letra impresa las tesis expuestas en el documental del mismo título y denuncia la obscena concentración de riqueza y poder que exhiben las democracias occidentales. El resultado son 168 páginas de Chomsky en estado puro. Vibrante y claro. Listo para el ataque.

 

—¿Se considera un radical?

—Todos nos consideramos a nosotros mismos moderados y razonables.

—Pues defínase ideológicamente.

—Creo que toda autoridad tiene que justificarse. Que toda jerarquía es ilegítima hasta que no demuestre lo contrario. A veces, puede justificarse, pero la mayoría de las veces no. Y eso…, eso es anarquismo.

Una luz seca envuelve a Chomsky. Después de 60 años dando lecciones en el Massachusetts Institute of Tech­nology (MIT), el profesor se ha venido a vivir a los confines del desierto de Sonora. En Tucson, a más de 4.200 kilómetros de Boston, ha abierto casa y estrenado despacho en el Departamento de Lingüística de la Universidad de Arizona. El centro es uno de los pocos puntos verdes de la abrasada ciudad. Fresnos, sauces, palmeras y nogales crecen en torno a un edificio de ladrillo rojo de 1904 donde todo queda pequeño, pero todo resulta acogedor. Por las paredes hay fotos de alumnos sonrientes, mapas de las poblaciones indígenas, estudios de fonética, carteles de actos culturales y, al fondo del pasillo, a mano derecha, el despacho del mayor lingüista vivo.

“La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria. El resultado es una mezcla de enfado y miedo”

El lugar nada tiene que ver con el rompedor espacio de Frank Gehry que le daba cobijo en Boston. Aquí, apenas cabe una mesa de trabajo y otra para sentarse con dos o tres alumnos. Recién estrenada, la oficina de uno de los académicos más citados del siglo XX aún no tiene libros propios, y su principal punto de atención recae en dos ventanas que inundan de ámbar la estancia. A Chomsky, pantalones vaqueros, pelo largo y blanco, le gusta esa atmósfera cálida. La luz del desierto fue uno de los motivos que le hizo mudarse a Tucson. “Es seca y clara”, comenta. Su voz es grave y él deja que se pierda en los meandros de cada respuesta. Le gusta hablar con largueza. La prisa no va con él.

PREGUNTA. ¿Vivimos una época de desencanto?

RESPUESTA. Hace ya 40 años que el neoliberalismo, de la mano de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, asaltó el mundo. Y eso ha tenido un efecto. La concentración aguda de riqueza en manos privadas ha venido acompañada de una pérdida del poder de la población general. La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria con trabajos cada vez peores. El resultado es una mezcla de enfado, miedo y escapismo. Ya no se confía ni en los mismos hechos. Hay quien le llama populismo, pero en realidad es descrédito de las instituciones.

P. ¿Y así surgen las fake news (bulos)?

R. La desilusión con las estructuras institucionales ha conducido a un punto donde la gente ya no cree en los hechos. Si no confías en nadie, por qué tienes que confiar en los hechos. Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie.

P. ¿Ni siquiera en los medios de comunicación?

R. La mayoría está sirviendo a los intereses de Trump.

P. Pero los hay muy críticos, como The New York Times, The Washington Post, CNN…

R. Mire la televisión y las portadas de los diarios. No hay más que Trump, Trump, Trump. Los medios han caído en la estrategia que ha diseñado Trump. Cada día les da un aliciente o una mentira para situarse él bajo los focos y ocupar el centro de atención. Entretanto, el flanco salvaje de los republicanos va desarrollando su política de extrema derecha, recortando derechos de los trabajadores y abandonando la lucha contra el cambio climático, que precisamente es aquello que puede terminar con todos nosotros.

P. ¿Ve en Trump un riesgo para la democracia?

R. Representa un peligro grave. Ha liberado consciente y deliberadamente olas de racismo, xenofobia y sexismo que estaban latentes pero que nadie había legitimado.

Noam Chomsky.
Noam Chomsky. APU GOMES

P. ¿Volverá a ganar?

R. Es posible, si consigue retardar el efecto letal de sus políticas. Es un consumado demagogo y showman que sabe cómo mantener activa su base de adoradores. A su favor juega también que los demócratas están sumidos en la confusión y puede que no sean capaces de presentar un programa convincente.

P. ¿Sigue apoyando al senador demócrata Bernie Sanders?

R. Es un hombre decente. Usa el término socialista, pero en él significa más bien new deal demócrata. Sus propuestas, de hecho, no le serían extrañas a Eisenhower [presidente por el Partido Republicano de 1953 a 1961]. Su éxito, más que el de Trump, fue la verdadera sorpresa de las elecciones de 2016. Por primera vez en un siglo hubo alguien que estuvo a punto de ser candidato sin apoyo de las corporaciones ni de los medios, solo con el respaldo popular.

P. ¿No advierte un deslizamiento hacia la derecha del espectro político?

R. En la élite del espectro político sí que se ha registrado ese corrimiento; pero no en la población general. Desde los años ochenta se vive una ruptura entre lo que la gente desea y las políticas públicas. Es fácil verlo en el caso de los impuestos. Las encuestas muestran que la mayoría quiere impuestos más altos para los ricos. Pero esto nunca se lleva a cabo. Frente a esto se ha promovido la idea de que reducir impuestos trae ventajas para todos y que el Estado es el enemigo. ¿Pero quién se beneficia de que recorten en carreteras, hospitales, agua limpia y aire respirable?

“Trump ha liberado deliberadamente olas de racismo, xenofobia y sexismo latentes pero no legitimadas”

P. ¿Ha triunfado entonces el neoliberalismo?

R. El neoliberalismo existe, pero solo para los pobres. El mercado libre es para ellos, no para nosotros. Esa es la historia del capitalismo. Las grandes corporaciones han emprendido la lucha de clases, son auténticos marxistas, pero con los valores invertidos. Los principios del libre mercado son estupendos para aplicárselos a los pobres, pero a los muy ricos se los protege. Las grandes industrias energéticas reciben subvenciones de cientos de millones de dólares, la economía high-tech se beneficia de las investigaciones públicas de décadas anteriores, las entidades financieras logran ayudas masivas tras hundirse… Todos ellos viven con un seguro: se les considera demasiado grandes para caer y se los rescata si tienen problemas. Al final, los impuestos sirven para subvencionar a estas entidades y con ellas a los ricos y poderosos. Pero además se le dice a la población que el Estado es el problema y se reduce su campo de acción. ¿Y qué ocurre? Su espacio es ocupado por el poder privado y la tiranía de las grandes entidades resulta cada vez mayor.

P. Suena a Orwell lo que describe.

R. Hasta Orwell estaría asombrado. Vivimos la ficción de que el mercado es maravilloso porque nos dicen que está compuesto por consumidores informados que adoptan decisiones racionales. Pero basta con poner la televisión y ver los anuncios: ¿buscan informar al consumidor y que tome decisiones racionales? ¿O buscan engañar? Pensemos, por ejemplo, en los anuncios de coches. ¿Ofrecen datos sobre sus características? ¿Presentan informes realizados por entidades independientes? Porque eso sí que generaría consumidores informados capaces de tomar decisiones racionales. En cambio, lo que vemos es un coche volando, pilotado por un actor famoso. Tratan de socavar al mercado. Los negocios no quieren mercados libres, quieren mercados cautivos. De otro modo, colapsarían.

P. Y ante esta situación, ¿no es demasiado débil la contestación social?

R. Hay muchos movimientos populares muy activos, pero no se les presta atención porque las élites no quieren que se acepte el hecho de que la democracia puede funcionar. Eso les resulta peligroso. Puede amenazar su poder. Lo mejor es imponer una visión que te dice que el Estado es tu enemigo y que tienes que hacer lo que puedas tú solo.

P. Trump emplea a menudo el término antiamericano, ¿cómo lo entiende?

R. Estados Unidos es el único país donde por criticar al Gobierno te llaman antiamericano. Y eso supone un control ideológico, encender hogueras patrióticas por doquier.

P. En algunos sitios de Europa también pasa.

“Las grandes corporaciones han emprendido la lucha de clases, son marxistas pero con los valores invertidos”

R. Pero nada comparable a lo que ocurre aquí, no hay otro país donde se vean tantas banderas.

P. ¿Teme al nacionalismo?

R. Depende, si significa estar interesado en tu cultura local, es bueno. Pero si es un arma contra otros, sabemos a dónde puede conducir, lo hemos visto y experimentado.

P. ¿Cree posible que se repita lo que ocurrió en los años treinta?

R. La situación se ha deteriorado; tras la elección de Barack Obama se desencadenó una reacción racista de enorme virulencia, con campañas que negaban su ciudadanía e identificaban al presidente negro con el anticristo. Ha habido muchas manifestaciones de odio. Sin embargo, Estados Unidos no es la República de Weimar. Hay que estar preocupados, pero las probabilidades de que se repita algo así no son altas.

P. Arranca su libro recordando la Gran Depresión, un tiempo en el que “todo estaba peor que ahora, pero había un sentimiento de que todo iría mejor”.

R. Me acuerdo perfectamente. Mi familia era de clase trabajadora, estaba en paro y no tenía educación. Objetivamente, era un tiempo mucho peor que ahora, pero había un sentimiento de que todos estábamos juntos en ello. Había un presidente comprensivo con el sufrimiento, los sindicatos estaban organizados, había movimientos populares… Se tenía la idea de que juntos se podía vencer a la crisis. Y eso se ha perdido. Ahora vivimos la sensación de que estamos solos, de que no hay nada que hacer, de que el Estado está contra nosotros…

P. ¿Tiene aún esperanzas?

R. Claro que hay esperanza. Aún hay movimientos populares, gente dispuesta a luchar… Las oportunidades están ahí, la cuestión es si somos capaces de tomarlas.

Chomsky termina con una sonrisa. Deja vibrando en el aire su voz grave y se despide con extrema cortesía. Luego sale del despacho y baja las escaleras de la facultad. Afuera, le esperan Tucson y la luz seca del desierto de Sonora.

 

Por: Juan Martínez Ahrens

Publicado en: El País. Babelia  https://elpais.com/cultura/2018/03/06/babelia/1520352987_936609.html

 

 

Poemas por los refugiados

 

 

Exilio 

El polvo de ayer

sobre los escombros de mis cimientos

sobre mi caos,

sobre mi tiempo,

sobre mi espacio.

Un dibujo de recuerdos

con sabores contenidos,

con aromas desbordados.

Frente a mí

una escalera

con peldaños infinitos

que conducen no sé a dónde.

Dicen que en esta ciudad nadie es forastero.

Yo me reconstruyo a cada paso

sobre los adoquines por la mañanas,

en los parques por las tardes;

bajo el sol del mediodía

y en mi silueta recortada

de sombra y de esperanza.

 

-Yolanda Jiménez –

 

Ayer, 21 de marzo, Día mundial de la poesía y Día internacional de la eliminación de la discriminación racial

 

 

 

 

 

 

 

 

Poesía de emergencia para salvarnos un instante

 

Imagina la poesía en tus acciones cotidianas como un bálsamo que facilite la existencia. Como una forma de relacionarnos cuando tomamos el autobús o compramos el pan. ¿Resulta difícil?, ¿por qué?… Imagina un mildfullnes para tener a mano, un recurso que aporte delicadeza sobre cualquier situación. Un grupo de personas han puesto en marcha un proyecto que nos acerca a la poesía: un teléfono de emergencias poéticas. Comparto un artículo sobre esta iniciativa:

 

Teléfono de emergencia poéticas:  Desde hace algunos meses, circulan “flayers” con un  nuevo número rojo. Llamas y te recitan un poema de emergencia. Un Cyrano de Bergerac a domicilio.

Por:Ana Sánchez

Edu Bernal y Fede Nieto posan con un cartel con el teléfono de emergencias poéticas en la entrada de  L’Horiginal. Aquí se suele intercambiar el móvil los miércoles entre voluntarios.  /ELISENDA PONS

Te responden con la misma urgencia que en cualquier otro teléfono de emergencias. Alguien descuelga sin identificarse, no te da pie a decir ni hola. Nada de prolegómenos, al grano. Y automáticamente se te dibuja esa sonrisita boba de felicidad inesperada, como la que tienen los de Vox desde las elecciones andaluzas. Decir que tu cara es un poema sonaría demasiado redundante. Al otro lado del móvil te están recitando un poema de emergencia. Con su entonación teatral y sus pausas dramáticas. Un Cyrano de Bergerac a domicilio.

Hace siete meses que circulan flyers por Barcelona con un nuevo número en rojo a lo 112: “Poesía de Emergencia659 86 10 32”. Emergencia: dícese cuando estás en la cola del Ikea, en un atasco, esperando para renovarte el DNI. Un teléfono de la esperanza en versión poética. ¿Que para qué sirve? “Para maquillar algún momento feo”, apuntan sus ideólogos. Objetivo a largo plazo: “Reivindicar y acercar la poesía a la gente”.

Ninguno de los dos es poeta. Edu Bernal trabaja en una empresa de gestión cultural. Fede Nieto es fotógrafo, profesor, escritor. Juntos programan desde hace un año el espacio L’Horiginal. Un clásico entre los poetas: aquí se reúnen todos los miércoles. Es el día que Edu y Fede suelen recibir a los poetas de emergencia.

El teléfono se lo van pasando voluntarios. Han recitado poemas de emergencia desde chicos de 19 años a señoras jubiladas

Así funciona esta poesía telefónica: a base de voluntarios. Suelen llevar el móvil encima una semana. “Los miércoles viene uno a traerte el teléfono y se lo das a otro. A veces se lo dan a un amigo y ya ni pasan por aquí”. Hay quien se tira un mes con él. Se llevan el teléfono, un póster, dos o tres flyers y las instrucciones.

Escultura: de Cecilia Liao. Fotografía: Yolanda Jiménez

“1. Cuida del teléfono”. En cuanto ves el aparato, entiendes que más que una norma es una necesidad. Costó 18 euros. Parece uno de esos móviles que usan los narcos en las series para no dejar rastro policial. Eso ya da regustillo poético. Cualquier adolescente te lo tiraría a la cara: no tiene datos y se escucha un poco mal. Aún así ha pasado ya por los bolsillos de 30 voluntarios.

La “normativa para voluntarios” recomienda llevar encima un libro de poesía y evitar interactuar con quien llama. Así que algún poema le han soltado a los de Vodafone. Esto sí que es venganza poética.

“Y 10. Lleva un póster a tu librería favorita y háblales del proyecto”. Es la única promoción oficial. Encontrarse el número por la calle es más difícil que hablar de feminismo en casa de Bertín Osborne. No tiene ni Facebook. “Porque la idea es que sea así, un poco loco”, Edu se encoge de hombros. “Que acabe caminando solo –añade Fede-. Que llegue un punto en el que no tengamos ni idea de dónde está el teléfono”. “Un poco punky –añade Edu-. Desorganizado, pero va creciendo”. De hecho, ya les han pedido los datos para replicar el proyecto en Bérgamo, Pamplona y Santarder.

¿Quieres que la poesía te salve la vida?

“Hola, Poesía de Emergencia”. Esta semana responde al teléfono un poeta, Ignasi Poveda. Saluda y se pone a recitar sin coger aliento. “Y después de la rabia –imposta la voz-. Una lágrima rozando la caída, recuerdo de la sumisión del hielo al calor”. El poema de Marçal Font resuena con eco teatral y sin emergencia. “La capacidad de reacción, de rectificar como aquellos los sabios -tono de redoble-. Después de la rabia. Solo cabe seguir amando”. Ignasi deja unos segundos para que el interlocutor cierre la boca. Y se despide: “A seguir soñando”.

“Si alguien necesita que la poesía le salve la vida como lo hace conmigo, que llame”, incita el poeta de emergencia. Él lleva tres semanas con el teléfono comunal. Ha respondido incluso a las 2 de la mañana. “Un grupo de jóvenes querían una dosis de literatura trasnochada –se ríe-. Les di lo que buscaban”. El horario de atención depende del voluntario. Si salta el contestador, se escucha un haiku de Benedetti.

“No tenemos ningún control”, dicen los ideólogos de esta Poesía de Emergencia. “Y es lo que nos gusta: que nadie pueda controlarlo”

No hay que ser poeta para llevar encima el móvil. Han recitado versos de emergencia desde chicos de 19 años a señoras jubiladas. Los poetas –apunta Edu- lo pueden utilizar como promoción alternativa.  Se recita todo tipo de poesía. Hasta te puede dar un ataque de dadaísmo cacofónico, apunta Fede. “Es la libertad absoluta”, añade. “Básicamente porque no tenemos ningún control”, se ríe. “Y es lo que nos gusta: que nadie pueda controlarlo”.

Es un teléfono de emergencia, pero algo cambia. “Te cambia porque te aproxima a alguien –dice Fede-. A mí la poesía me parece algo profundamente íntimo. Es un momento de acercamiento”. Descuelgas y no es una máquina. “Y te está hablando a ti”.

 

Fuente: http://www.elperiodico.com/es/barcelona

Por Ana Sánchez

Amor, poliamor y Sociología

Vivimos instalados en el cambio permanente. Subidos en un cohete de tiempo, hacemos equilibrios para adaptarnos a nuevas situaciones. Caminamos la cuerda floja aprendiendo malabarismos. Se acabaron los dogmas del trabajo o la pareja para siempre. Ascendemos por una escalera perversa que asciende a la cima y desciende al averno. Hoy arriba, mañana abajo, en la dualidad de los extremos.

Collage (C) Yolanda Jiménez

Cambios y más cambios y nuevas formas de hacer: surge el poliamor y las nuevas formas de querer. Un tema que merece una mirada sociológica.
Comparto aquí un artículo sobre este tema de   Florencia Fernández:
El poliamor y las nuevas formas del querer. El amor de antes, el amor de ahora
Por qué la idea del poliamor despierta tanta curiosidad y fascinación, se pregunta la autora. ¿Será tal vez que la fantasía de estar con un tercero está siempre latente o porque sabemos que es imposible prometer un amor eterno?, arriesga. El amor virtual y el poliamor, desde la mirada psicoanalítica.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar

La ausencia de juicio favorece la liberación del trauma

 

“Los traumas se liberan si son escuchados sin juicio”

Mike Boxhall es un terapeuta craneosacral con una sensibilidad exquisita y una inmensa sabiduría. Sus manos sanan en lo más profundo.

ENTREVISTA A MIKE BOXHALL

Por: Silvia Díez

    Sus manos son tan grandes en la realidad como poderosas cuando se posan sobre sus pacientes. A través de ellas asegura poder escuchar el alma de las personas que, según nos cuenta, se expresa siempre en el cuerpo de estas. Y la escucha profunda las transforma.

    Mike Boxhall, psicoterapeuta y terapeuta craneosacral británico con una amplia trayectoria, expresidente de la Craniosacral Therapy Association (CTSA) del Reino Unido, hace 15 años que pasa la mayor parte del tiempo viajando por Estados Unidos, Sudamérica y Europa para enseñar su particular técnica de contacto a terapeutas craneosacrales.

    Una forma de trabajar que llenó durante años su consulta de parejas que buscaban resolver su infertidad y que lo ha convertido en «abuelo» de más de cincuenta niños.

    Mike Boxhall, psicoterapeuta y terapeuta craneosacral

    Dibujo: Vicente Ruiz

    Su técnica se enraiza en la terapia craneosacral, un método desarrollado por el doctor estadounidense Andrew Taylor Still, que descubrió que los huesos del cráneo, el cerebro, la médula espinal y las meninges están conectados con el sacro y en todos ellos existe un movimiento rítmico impulsado por el fluido cerebroespinal. Este ritmo expresa los desequilibrios del organismo.

    Pero Mike Boxhall, que se nutre también del psiquiatra Carl Gustav Jung y se asienta en el budismo, después de años de práctica ha llegado a sus propias conclusiones sobre la vida, la enfermedad y los misterios que las conforman.

    —¿Cómo se define?
    —Me gusta verme a mí mismo como un puente entre la ciencia y la sabiduría ancestral. Soy psicoterapeuta y terapeuta craneosacral; es decir, trabajo con la mente y con el cuerpo. Soy también el puente entre ambos y me gusta contribuir a que las personas descubran e integren la espiritualidad en su cuerpo.

    Se habla mucho de espiritualidad sin tener en cuenta que cualquier experiencia espiritual tiene lugar en el cuerpo y corresponde a una sensación. La espiritualidad es ante todo una experiencia sensorial, de lo contrario estaríamos ante un concepto, hablaríamos de ella, pero sin saber realmente qué es.

    —Y este asentamiento de la espiritualidad que usted propicia, ¿es realmente sanador?
    —La sanación tanto del cuerpo como de la mente y el alma es el resultado de la completa aceptación, lo más fácil y lo más difícil a la hora de vivir. Lo digo muy a menudo: no hay ningún sitio al que se tenga que ir, todo está en su sitio, solo tenemos que despertar. Buscando la felicidad, nos alejamos de ella.

    Solo hace falta presencia y quietud. La quietud es un estado en el que somos conscientes de lo que está ocurriendo sin dejarnos atrapar por ello ni apegarnos. Lo que yo facilito es que las personas entren en contacto consigo mismas y vean quiénes son, de dónde proceden…

    Y en el núcleo de mi trabajo está la integración de los principios femenino y masculino, tal y como fueron definidos por Jung. No estoy hablando de géneros. Lo femenino y lo masculino solo pueden ser integrados mediante la confianza.

    Se dice que el pensar es masculino y la intuición es femenina. El mundo en todos los ámbitos –y también en la medicina– tiene exceso de masculino y ha ido suprimiendo lo femenino. En estas condiciones nunca podremos sentirnos ni completos ni equilibrados.

    El trabajo espiritual significa también para mí reequilibrar estos dos principios y regresar a la sensación de plenitud.

    “Todo parece conducir hacia una misma dirección: honrar el corazón, cuya máxima expresión es la confianza y no la búsqueda”.

    —¿Y cómo podemos recuperar el equilibrio; es decir, recuperar nuestro aspecto femenino?
    —Se trata básicamente de rendirse, de entregarse. Se trata de abandonar los procesos que tienen lugar en la cabeza para permitir que emerja la Inteligencia con mayúsculas, una Inteligencia localizada en el corazón.

    Es aprender a funcionar con el corazón, que es la fuente de sabiduría auténtica –sofía en griego–, acompañados por el cerebro, pero de una forma más equilibrada. Actualmente los científicos cuestionan la soberanía del cerebro y son muchos los que aseguran que es el corazón quien nos dirige.

    Todo parece conducir hacia una misma dirección: honrar el corazón, cuya máxima expresión es la confianza y no la búsqueda. Cuanto más dejamos ir, más cerca estamos de la Inteligencia misma, que es la fuente del universo.

    —¿Y esto es la salud?
    —Absolutamente. Mi trabajo es un viaje emprendido entre dos o más personas a un nivel del ser donde no hay enfermedad. Cuanto más capaces somos de rendirnos, de deshacernos de corazas y de aceptar lo que somos, más cerca estamos de la fuente de Todo.

    Y al visitar o tocar este sitio tan profundo, entonces, según mi experiencia, es posible regresar a tu vida cotidiana sin que vuelvan tus patologías contigo. Es un renacimiento en el presente porque descubres una dimensión más profunda de ti, tu esencia, lo que eres en realidad.

    Y para mí en eso consiste el trabajo espiritual: no se trata de ir en busca de un objeto, sino de recuperar el sujeto que eres.

    —Uno de sus lemas, y algo que repite a sus alumnos, es: “Deja que el trabajo haga el trabajo”.
    —Sí. La mayoría del conocimiento acaba siendo una limitación. Así que yo regreso al “no sé”. Los científicos aseguran que el 90% de nuestras patologías surgen del estrés, que toma forma a nivel físico y psicológico. Después alguien viene, lo etiqueta y acaba tratando la etiqueta, olvidándose de la persona.

    Embarcarse en una travesía espiritual significa entrar en lo desconocido y en lo ilimitado, y eso puede asustar porque no sabemos lo que estamos haciendo. Es lo que enseño a mis alumnos: ningún objetivo, y aprender a confiar en el proceso. Si supieras a dónde vas ya sería una limitación.

    Muestro que me puedo dejar ir, y ¿qué es lo que suelto? Mis limitaciones. Mi pequeño “yo” para acercarme a lo infinito. No hay éxito ni fracaso, no hay copas de plata, solo hay aprendizaje y expansión de la conciencia.

    —¿Y cuál es, en concreto, el papel de la terapia craneosacral en este trabajo espiritual?

    Dibujo: Vicente Ruiz

    —La terapia craneosacral es una forma muy bella de entrar en contacto y de establecer una primera conexión con el cuerpo, pero después voy más allá y me digo: “No sé. Yo confío”. Y allí empiezan a suceder cosas…

    Pongamos que trabajo ahora con Diana, que está aquí con nosotros. Estaría en contacto físico con ella, pero mis manos no son emisoras, sino que simplemente reciben a la persona. Las dos grandes necesidades de un ser humano son ser sostenido y ser escuchado. Y casi nunca las tenemos cubiertas.

    Mi trabajo simbólico se basa en sostener y escuchar a la persona a través de mis manos.

    —¿Es importante colocar las manos en el sitio adecuado?
    —No es relevante el lugar donde se colocan las manos en el cuerpo de la persona porque no trato órganos ni partes, sino que sostengo el Ser.

    Y a medida que ese Ser se siente escuchado, sin ser juzgado ni analizado –lo que en muchas ocasiones es algo extraordinario para él–, entonces empieza a confiar en que está bien tal como es y puede encontrar el coraje suficiente para adentrarse de forma profunda en su sufrimiento.

    El paciente confía en que va a seguir siendo sostenido aunque visite sus lugares más oscuros y se permite a sí mismo explorarlos. Lo mágico es que esos traumas enterrados durante años, ahora escuchados y recibidos sin juicio, se sueltan, aquello contra lo que se han pasado la vida reaccionando de pronto desaparece por el simple hecho de ser atendido.

    —Se puede decir que el cuerpo le cuenta su historia…
    —No sé cuál es la historia porque esto sería una limitación. Lo que sepa siempre será una limitación en el proceso. Lo importante es lo que siente la otra persona, el paciente. Yo animo a mis alumnos a crear las condiciones para que el paciente se empodere y tome conciencia de sus patrones habituales de comportamiento. Pero incluso bajo esas condiciones hay historias.

    Una mujer que estoy tratando actualmente tenía unos cuatro años cuando cogió el teléfono tal y como cogen las niñas el teléfono a esa edad, descolgando rápidamente y diciendo: “Hola”. Entonces una voz le dijo: “Deberías ir a buscar a tu madre porque tu padre ha sido asesinado”.

    A lo largo de los años siguientes fue perdiendo audición gradualmente y ahora está totalmente sorda. Limitó su escucha debido a este episodio. Estoy ahora trabajando con ella y espero que también, de forma gradual, vaya mejorando, pero ya veremos.

    —¿Qué es lo que nos enferma?
    —Creo que en buena medida tiene que ver con no estar presentes y estar atados a asuntos no digeridos que continúan fermentando dentro de nosotros. La tendencia a castigarnos cuando no somos perfectos, una energía que nos mantiene atrapados en la insatisfacción.

    Y el cuerpo encuentra la manera de expresar su descontento, su sufrimiento o el trauma vivido, que puede no ser propio sino de los padres y también puede afectarnos. La solución pasa por regresar al presente, donde la causa de este sufrimiento ya no existe, y responsabilizarse en lugar de seguir en el papel de víctimas.

    En ese momento de consciencia presente se encuentra la posibilidad de abrir una puerta para soltar lo que nos atormenta. Simplemente expandiendo la conciencia se observa la transformación de las personas.

    A sus 85 años, Mike Boxhall irradia energía. Lleva 45 años como terapeuta craneosacral y psicoterapeuta, pero antes fue empresario, militar y plantador de caucho. El acercamiento al budismo y la psicología de Jung cambió su vida. Ahora busca crear un modelo coherente de terapia corporal que integre mente y cuerpo. Entre sus libros destacan Conversaciones en quietud (Ed. Advaitia, 2015), y La silla vacía (Ed. El grano de mostaza, 2012).

     

    Por: Silvia Díez

     

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