Contraste de complementarios

 

Diego Fernández: Papel teñido

Contraste de complementarios

en equilibrio liviano

peinan horizontes

de besos enalmados,

de brisas, de aromas…

 

-Yolanda Jiménez –

 

El amor: ser con alguien, no de alguien

 

El amor es real cuando se da desde la libertad, el verdadero amor nos brinda la oportunidad de ser tal cual somos, de reconocernos a nosotros mismos con la ayuda de la presencia del otro. Sin embargo, podemos confundirnos en el proceso y sentir que le pertenecemos a esa persona a quien amamos o bien que ella nos pertenece a nosotros.

El amor debe ser un canal para desarrollarnos, no para limitarnos o encerrarnos. Quien nos ama tendrá la responsabilidad de invitarnos a volar, de ayudarnos a preparar nuestras alas y hacer lo posible para que volemos, esto evidentemente debe ser recíproco. Pero debemos dudar de un amor que nos coloca grilletes, que nos invita a estancarnos, que nos ata o nos corta las alas, porque esas acciones no son impulsadas por amor, sino por miedo, por rivalidad, por egoísmo, por celos, por

(C) Yolanda Jiménez

necesidad…

Nada más gratificante que encontrar en la pareja el apoyo que podemos necesitar, las palabras de aliento, el impulso y la confianza que inclusive de nosotros mismos, no podemos obtener. El amor se trata de crecer en todo sentido, de crecer de forma individual y de crecer como pareja, como equipo, como dos personas que se han seleccionado la una a la otra, para recorrer un camino compartido con pasos firmes, con disposiciones e intenciones claras.

Cuando amamos de verdad no queremos que la otra persona nos pertenezca, no actuamos desde el miedo a perderla, entendemos el valor de su presencia en nuestra vida y procuramos hacerle en ambiente lo más cómodo posible como para que se quede, damos lo mejor de nosotros y procuramos mejorar inspirados en el amor y en la construcción que queremos lograr.

 

“Nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie. Ésa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo, sin poseerlo”

— Paulo Coelho –

 

Si actúo desde la posesión, lo más probable es que sea mi ego, más no mi corazón quien esté más involucrado en esa relación. Es el ego quien tiene la necesidad de

(C) Yolanda Jiménez

reconocimiento, de marcar territorios, de identificar propiedades, es el ego quien se crea una falsa seguridad intentando retener y poseer, en lugar de permitir y fluir. Cuando actuamos desde el corazón, nuestra manera de ver las cosas cambia y desde allí podemos realmente amar, sin ser obstáculos en la vida del otro, sino por el contrario, una pieza clave en su camino.

Entendamos que nadie nos pertenece, que ni siquiera un papel nos otorga el derecho de apropiarnos de la vida de alguien, así que generemos las condiciones para quien quiera estar a nuestro lado, lo disfrute desde la libertad y el amor real y evidentemente procuremos compartir nuestro camino con quien nos otorgue ese mismo privilegio.

 

Por: Sara Espejo –

Fuente:  viajesdelcorazon.es

 

“Palabras”… Poesía para ti

 

Palabras

(C) Juan Peláez

En tus palabras

vibra la magia profunda,

más allá de lo tangible.

Entre circuitos ignotos

nace la belleza;

manantial de calma,

tormenta de aguas,

de vientos o brisas.

Palabras para todo

y todo sin palabras.

 

-Yolanda Jiménez –

La alquimia de los orgasmos: IIª parte

 

Por: Dr. Humberto Brocca (Rocktor)

 

¿El orgasmo es tan sólo el momento climático de la excitación sexual?

Se afirma en textos técnicos que los eventos y sacudidas que ocurren durante el orgasmo están encaminados y programados por la biología para garantizar la reproducción de la especie, pero la voz de la experiencia asegura que la sexualidad abarca un espacio físico, mental, emocional y espiritual bastante más amplio que la procreación. Por fortuna la naturaleza incluyó el placer en la canasta básica de las necesidades humanas y colocó la manzana de la pasión bajo las faldas del Monte de Venus, a la entrada del Jardín del Edén.

(C) Juan Peláez

Por consiguiente, es ocioso mencionar que muy pocas veces en la vida se sube uno al colchón del sexo con intención reproductiva. Ciertamente la mayoría vive trepada en sus fantasías sexuales 24 X 7 sin que su intención sea darle hijos a la persona con la que quiere sobre todo darse gusto.

Es más, en el deporte más penetrante del mundo, entre parejas heterosexuales, el embarazo no deseado es un factor de alto riesgo. Un fantasma, más temido por algunas y algunos que las mismísimas enfermedades venéreas, por cierto, mucho más frecuentes. Como siempre, prevenir es mejor que lamentar.

“Es más fácil meterse en problemas que salir de ellos” (Woody Allen)

“no salgas caliente a la calle” (Rocktor)

¿Por dónde le llega a cada cerebro el afán erótico? Quizá lo que se busca a través del sexo es únicamente el alivio de un apetito fisiológico guiado por el instinto, o la regalada gana de abandonarse al placer de los sentidos un rato y sin compromiso. Sin embargo, según la personalidad de cada quién, la experiencia sexual promedio incluye un recorrido por sueños, fantasías y laberintos psicológicos individuales, que plantean la alternativa de liberar hacia el amor o encerrar en la frustración a los viajeros genitálicos que abordan el coito.

El antes de que entre es siempre mucho más fácil de manejar que el después de que salió. Al final es cuando y donde se demuestra la autenticidad de la intención. Bien dice el dicho que palo dado, no hay dios que lo quite.

Además del derramamiento de semen y licores que lo acompañan, una buena cogida, o una serie de las mismas, en el mejor de los casos, enciende la luz interna que muestra la salida del túnel neurótico. Pero también una función frustrante puede generar un pantano afectivo y hundir en traumas tamaño psicoanálisis a quienes alimentan hasta la obesidad la proliferación mental negativa. Y bueno, embarazo o infección exterminan la pasión.

La persona se consuma y florece, o se consume y se marchita cada vez que se viene o se corre. El clímax sexual produce la evaporación de las ideas e inicia una fiesta o la guerra entre la expectativa y la percepción de la experiencia. Te encueras ante ti mismo y alguien más como testigo. ¿Estás lista o listo para espejearte sin Photoshop?

El orgasmo es un instante mágico que impacta a todo el organismo, afuera, adentro, arriba y abajo. Es nirvana al alcance de cualquier anatomía y de todos los cultos, incultos, puros o viciosos, ricos o sabrosos. Es la gran puerta democrática y natural para aterrizar de sopetón en el aquí y ahora, que es el terreno donde ocurre la vida real. Así como puede gustarte, puede que no… la intención cuenta mucho.

Por mencionar unos cuantos ejemplos de motivaciones que desencadenan deseos carnales, ahí van éstos, con y sin vaselina:

  • Obtener una ilusión efímera de dominio y poder sobre quien hace temblar las rodillas y pone a zozobrar el juicio; son las personas que no se vienen, sino se vengan.
  • Satisfacer la necesidad de consumar la entrega total a quien uno ama, para lo cual la mejor poesía está en la cópula.
  • Exteriorizar algún producto o fantasía de la imaginación erótica, materializar sueños o corroborar pesadillas.
  • Chocar de frente contra el sentido carnal de la existencia sin necesidad de consumir sustancias psicoactivas.
  • Desahogar alguna perversión en el cuerpo de la víctima o en carne propia.
  • Reafirmar la sexualidad personal, comprobar que se tiene sex appeal.

El cuerpo es el lugar donde se produce la alquimia. Existe el sexo glorioso, incluso tratándose de un polvo fortuito que dura una noche. Entre las múltiples manifestaciones representativas del placer orgásmico puramente físico, de carne y hueso, se conocen, entre otras:

  • Contracciones involuntarias de la cintura pélvica, que sólo se danzan a ritmo genital en festejos sexuales.
  • Activación glandular total; las personas se ofrecen para el sexcrificio bañadas “en su jugo”.
  • Desbordamiento de la cascada hormonal y de los neurotransmisores y demás químicos que circulan por el cuerpo manipulando desde el ánimo hasta los sentimientos.
  • Se apaga el pensamiento.
  • Se descarga el instinto.
  • Se recarga la batería del deseo.

Hay muchas maneras de sacarle provecho a los encuentros sexuales, que en su mejor versión resultan grandes aliados de la salud física, emocional y mental. Los orgasmos sacian apetitos animales y existenciales, ubican a las personas en el universo de las relaciones humanas íntimas, “resetean” el cerebro y generan la memoria indeleble que habita en la entrepierna de los usuarios y usuarias cuando han transitado por la ruta del placer supremo.

 

Por: Dr. Humberto Brocca (Rocktor)

Publicado en: pijamasurf.com

 

 

 

 

 

La alquimia de los orgasmos I

 

Sexualidad y sociedad: dos variables para una alquimia compleja que se mezclan dando lugar a múltiples interpretaciones. Comparto aquí un artículo sobre este tema

 

Por: Dr Hunbero Brocca (Rocktor)

 

La sexualidad es una de las funciones básicas del cuerpo humano y es, por encima de toda palabra que pueda decirse al respecto, el vehículo para la transmisión del amor. La sexualidad es el ejemplo vivo de que el placer que se comparte, se duplica. Pero hace falta integridad hasta para masturbarse, damas y caballeros.

En teoría el sexo podría proporcionar a sus practicantes el placer más luminoso; sin embargo, en muchos casos el deporte íntimo se convierte en fuente de frustración, culpabilidad, abuso, traumas psicológicos permanentes, perversiones y otras maldades. Esto es debido, al menos en parte, a que la educación para la socialización en muchas culturas incluye más deformación que información; más represión y depresión que diversión.  ¿Por qué? En palabras de Wilhelm Reich: la supresión sexual es un instrumento esencial en la producción de la esclavitud económica.

Juan Peláez (Lápiz sobre papel)

La publicidad promueve ideas paradójicas que invaden la mente con prototipos metrosexuales y cool, que inducen a pensar cosas tales como: “güey, da lo mismo con quién sea, güey, dónde sea y cuándo sea, güey. Cero compromisos y nos amanecemos”. ¿Cómo aspirar a la libertad en un mundo de esclavos? ¿De qué sabor es el sexo en este gran shopping mall social?

Para conveniencia del sistema, han creado ese fantasma que hurga en todo Facebook, donde se fomentan vía medios y redes sociales la vanidad y el egoísmo, taras humanas que pretenden ocultar inseguridades sin conseguirlo. Si se les cede el gobierno de las relaciones a las actitudes de uso y abuso, sacrifica uno su capacidad emocional y rebota su afecto en un espejo cualquiera, en un selfie. La mercancía que recibe a cambio es frustración. Negar la vulnerabilidad propia es un acto de cobardía.

El sexo amoroso es un camino para las personas que son y están libres del miedo al qué dirán, que es un padecimiento epidémico entre la gente que miente a los demás y se miente a sí misma con tal de agregar una conquista al libro personal de récords.

La práctica del amor, si se sazona con ternura, sensibilidad y auténtica entrega, quedará libre de pecado, de hecho, es un alimento sutil que desintoxica el cuerpo -cerebro incluido-, el alma y el espíritu de cada protagonista de la pareja involucrada, y les abre las piernas del paraíso.

Además, como señala en algunos de sus trabajos Wilhelm Reich, hacer el amor por amor produce de manera alquímica partículas energéticas, derivadas del orgasmo duplicado, llamadas orgones, las cuales benefician a todos los seres vivos, pues se esparcen en la atmósfera democráticamente como feromonas, purificando las intenciones convivenciales de las criaturas, incitando a las caricias y al abandono de sí.

¿Cómo llevar a cabo esta revolucionaria transformación integral desde una intención de apareamiento?

¿Cuántos factores intervienen cada vez que entre sábanas compartidas te veas?

Mucho hay que desvestir para dejar a la realidad desnuda y a punto.  En el terreno de juego del sexo encontramos hormonas, neurotransmisores, vitaminas, minerales y varias estrellas químicas, físicas y fantásticas más que poseen efectos identificados sobre el funcionamiento cerebral y la fisiología humana en su totalidad.

El sexo es la danza de la vida. Hay que observar el cortejo en los animales para comprender que muchas de las conductas de ligue de los seres humanos son comunes a todas las criaturas. Los pies bailan, las hormonas y los neurotransmisores juegan a la armonía musical y la vida sigue, a pesar de tanta negatividad y de tanta invitación a la parálisis, a la hipocresía y a la muerte.

…el núcleo biológico de la estructura humana es inconsciente y muy temido. Está en desacuerdo con todos los aspectos de la educación y el régimen autoritarios. Es, al mismo tiempo, la única esperanza real del hombre de llegar a dominar alguna vez la miseria social. (Wilhelm Reich)

Y este es tan solo el principio…

 

Bibliografía:

Wilhelm Reich. La función del orgasmo. Editorial Paidós, 6ª. Reimpresión, 1991, México.

 

 

Por : Dr. Humberto Brocca (Rocktor)

Publicado en: pijamasurf.com

Carta de despedida de Henry Miller a Anaïs Nim

 

Qué son las despedidas si no saludos disfrazados de tristeza? Lo mismo que el deseo y el placer de verte mientras te desnudas y te envuelves en la sábanas. Nunca has sido mía. Nunca pude poseerte y amarte. Nunca me amaste o me amaste demasiado o me admiraste como la niña que toma una lente y se pone a ver cómo marchan las hormigas y cómo, en un esfuerzo inacabable y lleno de fatiga, cargan enormes migajas de pan. Qué son aquellas noches lluviosas en medio de la cama de un hotel. Qué el recuerdo de nuestros pasos por la calle, en el teatro o en la sala de conciertos. Qué son los recuerdos de los celos y de tus amantes y de June y de mis amantes.

Fotografía recogida en facebok. Desconozco su autor

Anaïs, no creo que nadie haya sido tan feliz como lo fuimos nosotros. No creo que exista en la historia del hombre y de la mujer un hombre y una mujer como tú y como yo, con nuestra historia, nuestras circunstancias; con aquello que se desbordaba en las paredes, el ruido de la calle y la explosión de tu mirada inquieta de ojos delineados en negro; con la sinceridad de tu cuerpo frágil y tu secreto agresivo e insaciable. El recuerdo puede ser cruel cuando estás volando febrilmente a tu próximo destino, a otros brazos que te reciban expectantes y hambrientos. El recuerdo de tu diario rojo que tirabas en la humedad de la cama entre tus labios entreabiertos y mis ganas de desearte. Te deseo. Te deseo con la desesperación y el anhelo de lo imposible y ya te has ido y tal vez, en un sueño imaginativo y romántico, leerás estas palabras una y otra vez, en medio de mi ciudad con la gente pasando en medio de las calles y la sorpresa en tus ojos y la gran dama con el fuego en la mano derecha.

Mi querida Anaïs, ma petite, ma jolie, infanta inquieta de sal nocturna. Te extraño cuando huyes de madrugada y te extraño cuando camino y me tomo un café en la calle; te extraño cuando June se acerca cariñosa y cuando paso por los grandes aparadores. Te extraño casi a todas horas: cuando escribo, cuando te pienso, cuando escucho las campanas que me anuncian que ya son las tres, cuando me acuerdo de las horas interminables entre humo y whisky, cuando tengo una comida que dura toda la tarde, también cuando me despido de ti cada día a la misma hora, cuando como en aquel lugar donde nos dio el aire y cuando escucho la radio. Adiós, Anaïs, adiós. Ya nos encontraremos en otras vidas y en otras vidas podré poseerte y quedarme contigo para siempre. Ya te veré en medio de la nieve y entre libros y vino. Adiós, tuyo siempre

Henry

 

Publicado en Facebok.
Por: Ernesto Pérez

Amor para rebelarse contra el sistema

 

La feminista y escritora Brigitte Vasallo publica su nuevo libro ‘Pensamiento monógamo, terror poliamoroso’, donde analiza el sistema monógamo y cómo la alternativa planteada, el poliamor, puede ser más de lo mismo si solo cambiamos el número de personas involucradas en la ecuación.

Por: Sara Plaza Serna

Brigitte Vasallo es de esas voces tan necesarias como incómodas dentro del feminismo. Clara, directa y crítica con un movimiento que para ella es casa, defiende la necesidad de dinamitar todo lo construido hasta ahora en materia de amor. También en lo que respecta al poliamor o la idea neoliberal que nos han vendido como la alternativa guay y progre a las relaciones monógamas.

Su nuevo libro, Pensamiento monógamo, terror poliamoroso(ed. La oveja roja), analiza este difícil entramado y pone sobre la mesa conceptos como jerarquía relacional, cadáver emocional o amor Disney.

Brigitte nos recibe una mañana lluviosa de domingo para conversar sobre un tema al que no se ha prestado atención por ser eminentemente “femenino”, pero que vertebra nuestro día a día y articula muchas de las violencias machistas que vivimos actualmente: el amor.

Una de las principales críticas que se leen en el libro es la concepción neoliberal del poliamor basada en el consumo de cuerpos y relaciones. Parece que nos la han colado.

(c) Yolanda Jiménez

El sistema nos la ha colado por dos lados: a través del amor romántico, identitario, cerrado, confrontacional; pero también en la manera de desmontarlo a través del poliamor porque hay una corriente que es neoliberal.

Realmente lo que ha conseguido el sistema es que las resistencias a algo que hemos detectado que es violencia sean: O quedarte en eso y disimular y hacer ver que eso no es violencia, etc. o irnos a otra cosa que es no sé si peor, pero desde luego no es mejor.

El libro no pretende ir contra las no monogamias en absoluto ni contra la monogamia. Es un libro que intenta poner sobre la mesa en qué se basa cada cosa y qué estructuras están cruzadas, de forma que cuando decidamos tener un tipo de relación u otra lo hagamos de manera consciente y sabiendo qué partes de todo esto contribuyen a la violencia.

 

Habla de los cadáveres emocionales que deja este consumo de relaciones y personas. Nos cuesta mucho salir de ahí, cuidarnos, escucharnos y hablar… por qué es tan difícil.

No creo que sea difícil, creo que no nos da la gana. No creo que sea difícil cuidar a tus exparejas sin que eso te lleve a extremos de aceptar violencias. Creo que hay espacios muy sencillitos de cuidados. Solamente hay que comerse un poco el ego y no dejarse llevar por dinámicas del “amor Disney” en las que todo explota.

Las experiencias que yo considero bonitas y que han sido un éxito, hayan durado lo que hayan durado, siempre han sido experiencias fáciles. Lo complicado es lo otro, cuando te metes en la confrontación, te pones a hacer triquiñuelas extrañas para ver cómo ganas terreno a la otra. Todo eso es complicado. Cuando las rupturas se han dado bien hay una sensación de que realmente es muy sencillo hacerlo lo más fácil posible. Una ruptura siempre es dolorosa, pero se puede no añadir sufrimiento.

Sin embargo, en las formas de amor que tenemos actualmente, donde en nuestras vidas emocionales hay muchas parejas, la solución es cargarte tus relaciones anteriores, hacer un campo de minas y un destrozo emocional muy bestia. Es lo que pasa fuera de los ambientes feministas y que lleva en muchos casos a los feminicidios; y con esta idea neoliberal del poliamor estamos en la misma dinámica, lo que pasa es que un poco más disimuladita.

Cuenta que estas críticas al poliamor le han costado ataques y vetos en determinados círculos. ¿No estamos preparadas para la autocrítica?

La autocrítica está mal llevada siempre. Es muy fácil cuando te critican desde fuera porque entonces es el enemigo externo y lo tienes identificado como tal. Esto forma parte del pensamiento monógamo: los otros te critican, pero para eso son los otros.

Pero cuando desde dentro se intenta hacer una autocrítica siempre es muy mal recibida. Para mí esta crítica es una forma de cuidados. Cuando yo miro con lupa dinámicas feministas es porque para mí el feminismo es casa. A mí no me interesa criticar a los otros. A mí lo que me interesa es que para cuidar los espacios que entendemos como casa hay que poner una mirada crítica, radical, política dentro de ese movimiento.

En el libro mantiene que la jerarquía relacional es el eje principal de la monogamia, no la exclusividad. ¿A qué se refiere con esta nueva definición?

(c) Yolanda Jiménez

La monogamia ha estado mal definida. Para mí es un sistema organizador de nuestros afectos y vínculos sociales que sitúa en la cumbre al núcleo reproductor de manera identitaria. Ese núcleo es el más importante a nivel afectivo. Esto es peligroso porque es un núcleo que nos aísla, y cuando se dan violencias (y es fácil que se den por la propia dinámica de construcción de ese núcleo) te has quedado con pocos recursos en el entorno por esa dinámica de aislar, de jerarquizar, de priorizar, etc. Ese núcleo lo que hace es que las amistades, el vecinaje, etc. no se tenga en cuenta en tanto que relaciones.

Cuando queremos romper la monogamia pensamos que es suficiente con tener dos relaciones paralelas, que a menudo son dos relaciones casi monógamas en paralelo. A mí me parece más radical estar pendiente de si tu vecina, que hace varios días que no la ves, está bien, si se ha caído, si está atendida. Eso me parece romper la monogamia, porque de repente quiebras esa jerarquía y la idea de que tu pareja es lo más importante, luego vienen las amigas y la vecina ni siquiera forma parte de tu red cuando necesariamente forma parte de ella, pero no lo queremos ver.

¿Esta jerarquía es la que nos hace competir, la que determina nuestra valía en función de las parejas que tengamos?

El coche que tienes define un poco qué lugar social ocupas. Esto, que es algo súper patriarcal, se nos ha colado también en los amores. En función de la pareja que tienes vales más o menos en el mercado y dependiendo de cuántas parejas tienes vales más o menos en el mercado. Al final estamos construyendo un hipermercado de los afectos y, desde luego, este no es el camino si creemos que esto tiene un potencial revolucionario.

Habla de esa amiga que viene a recogerte cuando estás mal y la que se queda contigo en casa llorando. ¿Es la amistad un ejemplo de cómo podríamos hacer las cosas mejor en las relaciones sexo afectivas?

Sí, pero tenemos el sistema tan sumamente metido que a veces ni siquiera vemos nuestra red. A veces nos sentimos solas porque no hay una pareja o porque hay un proyecto de pareja que se ha roto y, en realidad, es el momento en el que estás más acompañada porque está todo tu entorno pendiente de ti, están preocupados y te están haciendo un acompañamiento muy bonito. Es un núcleo que está ahí a las duras y a las maduras sin hacer esos cálculos tan extraños que el pensamiento monógamo nos ha metido: cuánto tiempo vamos a estar juntos, cuánto cuidado vas a invertir ahí… Cosas que tienen que ver más con el lenguaje bancario que con nuestras vidas.

Dice que no pretende buscar atajos ni dar soluciones, pero siempre nos queda esa pregunta de qué podemos hacer, cómo cambiamos nuestra forma de desear y relacionarnos.

Igual que no se nos ocurre acabar con el capitalismo de un día para otro porque sabemos que eso no va a pasar y porque los atajos no sirven, con los amores pasa lo mismo. No vamos a encontrar soluciones de un día para otro ni vamos a tomar decisiones personales e individuales que acaben con el sistema, pero sí creo que hay muchas cosas que se pueden hacer en nuestras vidas desde la cotidianeidad.
La pareja es un refugio porque vivimos en un mundo en el que si te pasa algo y te quedas en casa nadie se va a acordar de ti, quien se acuerda de ti es tu familia sanguínea o tu pareja. Tenemos que desmontar eso, pero tenemos que ir creando las condiciones sociales para que eso se pueda ir desmontando. Lo que están consiguiendo estos movimientos neoliberales es romper las comunidades ya de por sí hiperreducidas. Somos individuos que vamos a nuestra bola y ese es el triunfo último del neoliberalismo. Hay que revertir esas dinámicas desde los gestos pequeños y desde los gestos comunitarios. Hay que construir todas esas redes para poder desmontar todo esto.

A las mujeres nos va la vida en ello, además…

Ed.- La Oveja Roja

Ed.- La Oveja Roja

Literalmente. Uno de los problemas de todo este sistema y de los amores Disney es cuando llega la violencia. El enganche emocional y tóxico es tan rápido que cuando llega la violencia ya no nos podemos ir. Y nos quedamos todas, yo también me quedo atrapada. Seguimos creyendo que a través de los cuidados, del amor, todo se puede y todo se resolverá. Colectivamente tenemos que ponernos las pilas mucho con esto, no solamente educando en temas de maltrato, tenemos que montar una autodefensa feminista que consiste en ver cómo hacemos realmente para poder huir, cuáles son los mecanismos para tener la capacidad emocional para apartarnos cuando llega el momento y para pedir ayuda y dejarnos ayudar, acompañar y proteger por la red afectiva.

Hay en el libro un paralelismo entre el concepto de monogamia y el de patria y pone el ejemplo del conflicto catalán.

El pensamiento monógamo lo intento sacar de las relaciones sexo afectivas para ver de qué manera condiciona la manera de construir cualquier identidad. La idea de estado – nación está construida bajo este concepto. Son identidades confrontacionales, excluyentes y jerárquicas. Mi bandera es mejor por x motivos.

Lo que ha pasado entre España y Catalunya es la construcción de dos identidades bajo una bandera, como si fueran una pareja: con identidades monolíticas cerradas donde unos son una cosa y los otros la opuesta, directamente confrontados.Pues nosotros construimos la pareja de la misma forma: para llegar a ese núcleo superior, el resto de gente son enemigos o amores desechables y nuestra relación hay que protegerla de una manera identitaria y guerrera.

La suerte, y la desgracia, de ser charnega como yo es que en realidad no tienes lugar. Recibimos charnegofobia en Catalunya y catalanofobia en España, por lo que te das cuenta de cómo va cambiando la identidad que te atribuyen según te vayas moviendo unos kilómetros.

Termina el libro con lo que podría considerarse un manifiesto sobre el terror poliamoroso. ¿Qué es exactamente?

Va en varias direcciones: una es el terror que tenemos a hablar de esto, el terror que se genera cuando pones la palabra no monogamia o poliamor sobre la mesa. Y es un terror que yo entiendo, sobre todo en el mundo heterosexual donde los hombres están educados en dos líneas contradictorias: por un lado, tienen que ser fieles porque las relaciones exclusivas así nos lo piden, pero por otro tienen que ganar los chupipuntos de ser conquistadores. No sé cómo combinan eso, pero mi visión no va por ahí.

Yo propongo que esto sea un movimiento terrorista, no en el sentido patriarcal de poner bombas por ningún sitio, eso no soluciona nada. Sino que sea un movimiento o una forma de vivir que ponga en riesgo el sistema. Cuando ves que en cualquier periódico de derechas o programa inofensivo pueden hablar de poliamor te das cuenta de que esto no pone en riesgo a nadie. Es una broma casi del sistema. Hay que llevar esto a la raíz: cómo construimos relaciones, cómo hacemos la exclusión, cómo hacemos la confrontación entre mujeres… Esto sí es problemático para el sistema. Las experiencias que van a la raíz son las que no vamos a leer porque ahí sí se pone en riesgo la mirada capitalista, patriarcal, racista, colonial, etc de construir el mundo.

 

Por: Sara Plaza Serna

Fuente: http://www.publico.es

 

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