Se traiciona a la desesperación… Un poema de Ana Rossetti

 

Se traiciona a la desesperación si se pide auxilio:

@Yolanda Jiménez: Fotografía tomada de la exposición sobre la obra original del fotógrafo Carl-Johan Malbreg

porque el que pide, espera.
Se reniega de la soledad, manifestándola:
porque, lo que es expresado, se comparte.
Se contradice el silencio, si se explica.
Y aun si no se explica:
porque, el silencio, si se le atiende, habla.

  

-Ana Rossetti –

Cinco versos para cinco amantes

 

Al uno le amo en mi ahora, en infinita ternura

(C) Yolanda Jiménez. Técnica: lápiz y sanguina sobre papel

Al dos le amo en mi alma dual, ancestra de femenina y masculino

Al tres le amé, apenas tres veces

Al cuatro le amo en verso de compañía

Al cinco, por cinco potencias de juventud.

 

El uno me ama sin pronunciarlo

El dos me ama desde su gurú de aliento

El tres ama a todas las poetas

El cuatro me ama sin tocarme

El cinco me ama difuminado de recuerdos.

 

-Yolanda Jiménez –

 

 

Cinco Devas

 

 

Cinco Devas

(c)Yolanda Jiménez

Cinco.

Cinco más cinco

igual a diez.

Diez es un uno,

el uno es el todo,

un Deva infinito

que cabe en una mano

con cinco dedos,

con cinco Devas.

Tacto divino

de cinco, de uno,

de dioses, de dedos,

de Devas.

 

Yolanda Jiménez –

Me acuerdo… Poema para terminar el año

Me acuerdo

El amor es siempre amor, venga de donde venga.

Un corazón que late con su acercamiento, un ojo que llora cuando se va,

son cosas tan raras, tan dulces, tan preciosas que nunca deben de ser despreciadas”

-Guy de Maupassant –

(c) Yolanda Jiménez

Me acuerdo del impacto de encontrarnos.

Me acuerdo de tu expresión de sorpresa.

Me acuerdo de verte sumiso y temeroso

Me acuerdo que no tenias espacio.

Me acuerdo que parecías invisible y alguien se interpuso.

Me acuerdo que no pudiste ni hablarme.

Me acuerdo que diste un paso atrás para terminar el saludo.

Me acuerdo que tu siempre eliges.

Me acuerdo que querías ser libre pero siempre te enganchabas a mujeres dominantes.

Me acuerdo que querías ser nómada pero siempre regresabas al control de la “ella” de turno.

Me acuerdo que yo quise amarte en libertad.

Me acuerdo de la primera noche.

Me acuerdo de mil noches.

Me acuerdo de la última noche, aunque entonces, yo no sabía que te marcharias.

Me acuerdo del primer encajable que no encajaba.

Me acuerdo del puzle de  piezas-mentiras en continua construcción.

Me acuerdo de creerte, aún sabiendo lo que sabía.

Me acuerdo de mi admiración insostenible.

Me acuerdo de como me explicabas las relaciones que “te surgían”

Me acuerdo de que aprendí a mantenerme erguida.

Me acuerdo de habitar el paraíso.

Me acuerdo de los picnis de los martes.

Me acuerdo de la luna en tu balcón.

Me acuerdo de las siestas de libido.

Me acuerdo que te ibas a largos viajes y no tenias un espacio para despedirme.

(c) Yolanda Jiménez

Me acuerdo de tus silencios.

Me acuerdo de tu voz.

Me acuerdo de tus correos escritos para otra, pero versátiles “con copia oculta” para mi.

Me acuerdo de tu ausencia cuando dos de nosotras coincidimos en “la ceremonia”.

Me acuerdo cuando comprendí que eras hombre de poliamantes.

Me acuerdo del taladro que destrozaba mi estómago.

Me acuerdo de la mujer del este, la del sur, la del centro.

Me acuerdo de mis noches sin sueño.

Me acuerdo que quise desaparecer, morir ignorada.

Me acuerdo de mi inapetencia y mi pecho huesudo.

Me acuerdo del desmayo que me dejó una cicatriz con forma una estrella en mi frente.

Me acuerdo de tantas veces que te pedí claridad.

Me acuerdo de la oscuridad de tu alma.

Me acuerdo de acostumbrarme a tus palabras confusas

Me acuerdo de tus regalos bajo la almohada.

Me acuerdo de mil veces que te dije “Te amo”.

Me acuerdo de los desayunos eternos.

Me acuerdo de la intimidad sublime.

Me acuerdo del primer viaje, rumbo al sur.

Me acuerdo del deseo desbordado que compartimos muchos años.

Me acuerdo de dormir enroscados.

Me acuerdo de las notas matutinas.

Me acuerdo de los baños compartidos.

Me acuerdo de que borrabas mis huellas impregnadas en tu casa.

Me acuerdo de como hacías desaparecer mis regalos creativos.

Me acuerdo de tus miedos silenciosos.

Me acuerdo de como me sorprendías al recibirme.

Me acuerdo del goce de celebrar cualquier cosa.

Me acuerdo de tus sabores profundos.

Me acuerdo de todo lo que me enseñaste.

Me acuerdo que me ayudaste a creer en mi.

Me acuerdo de tu cabeza en mi regazo.

Me acuerdo de conversar y fluir.

Me acuerdo de mis esfuerzos por compartir planes.

Me acuerdo de que apenas tenias tiempo para mi.

Me acuerdo de cuanto deseaba enseñarte el lugar que me vio nacer. 

Me acuerdo de una vez marqué tu numero y una voz de mujer me contestó.

Me acuerdo que el teléfono resbaló de mis manos.

Me acuerdo de como te sorprendí con aquel vuelo.

Me acuerdo que unos amigos tuyos me llamaron por el nombre de otra mujer.

Me acuerdo que se detuvieron mis pulmones.

(c) Yolanda Jiménez

Me acuerdo del neceser negro de mujer sobre el mármol de tu lavabo.

Me acuerdo de como aprendí a mirar hacia otro lado.

Me acuerdo del azar que tantas veces me llevó a verte en situaciones que hubiera preferido no ver.

Me acuerdo que ese mismo azar impedía que tu me vieras allí.

Me acuerdo de silenciar mis labios, con el néctar de los tuyos.

Me acuerdo de unas zapatillas que no eran mías.

Me acuerdo del miedo a la enfermedad.

Me acuerdo de la única vez que te ví llorar.

Me acuerdo que me dijiste “Te amo” y desee regalarte mi vida.

Me acuerdo como se partía mi alma viendo tu sufrimiento.

Me acuerdo que no me permitiste acompañarte

Me acuerdo del temblor de mis rodillas.

Me acuerdo de los kilómetros caminando la ciudad desde el hospital hasta mi casa.

Me acuerdo del viaje de fin de semana que te regalé.

Me acuerdo que al volver del viaje te fuiste a dormir a otro lecho.

Me acuerdo de convertir cada encuentro en un festín sensorial.

Me acuerdo que el día de mi exposición, tenias otra cita.

Me acuerdo de celebrar todos tus cumpleaños.

Me acuerdo de las cosquillas

Me acuerdo de reírnos a carcajadas.

Me acuerdo de mis cumpleaños a tu lado.

Me acuerdo del viaje de barcos y aviones.

Me acuerdo del encuentro en un aeropuerto.

Me acuerdo de un viaje de verano, ignorando que era el último.

Me acuerdo de un cajón vacío.

Me acuerdo de cuando me enviaste mis pocas cosas y me dijiste que eso no significaba nada.

Me acuerdo de creerte.

Me acuerdo de amarte sin medida

Me acuerdo de la distancia que pusiste entre nosotros.

Me acuerdo del silencio con que me sacaste de tu vida.

Me acuerdo que salí con respeto.

Me acuerdo de cuidarte.

Me acuerdo de amarte desde el corazón de la nobleza.

Me acuerdo que querías ser buena persona.

Me acuerdo que no querías hacer daño.

Me acuerdo de que siempre lo supe todo.

Me acuerdo que nunca quise dañarte.

Me acuerdo que quizá te hice daño.

(c) Yolanda Jiménez

Me acuerdo de que pasaron 7 años.

Me acuerdo de que cada septenio vienen grandes cambios.

Me acuerdo que te he perdonado.

Me acuerdo que yo también me perdono.

Me acuerdo que soy una mujer visible.

Me acuerdo de cuanto he crecido.

Me acuerdo que hoy un hombre me ama.

Me acuerdo que hoy termina un año.

Me acuerdo de la alegría que siento para recibir el año nuevo.

Me acuerdo de estos versos de Rumi:

Permanecer en el silencio

porque el mundo del silencio

es una vasta plenitud”

 

 

-Yolanda Jiménez –

Benditos sean. Un poema de Edna Frigato

Benditos sean los que llegan a nuestra vida en silencio,

“Ocaso en el Cerrillo” (c)Yolanda Jiménez

con pasos suaves para no despertar nuestros dolores,
no despertar nuestros fantasmas, no resucitar nuestros miedos.
Benditos sean los que se dirigen con suavidad y gentileza,
hablando el idioma de la paz para no asustar a nuestra alma.
Benditos sean los que tocan nuestro corazón con cariño,
nos miran con respeto
y nos aceptan enteros con todos nuestros errores e imperfecciones.
Benditos sean los que pudiendo ser cualquier cosa en nuestra vida,
escogen ser generosidad.
Benditos sean esos iluminados
que nos llegan como un ángel, como flor o pajarito,
que dan alas a nuestros sueños
y que, teniendo la libertad para irse,
escogen quedarse a hacer nido.
La mayoría de las veces llamamos a estas personas “amigos”💚🕊
-Edna Frigato –

 

Perspectivas

 

(c )Yolanda Jiménez

Te miro,
puedo ver lo que tu ves.
Desde mis puntos cardinales
hasta tu telescopio del mundo,
dual de perspectivas
sobre un horizonte cambiante.
Efímeros momentos,
poetas en el camino,
hombre de sal morena
mujer en el espejo del alma…

 

-Yolanda Jiménez –

“A través del cristal”… mi inspiración para hoy

A través del cristal

 

“No quiero que mi rastro se pierda en la vitrina de unas gafas”

–  Katerina Ruchenkova

 

(c) Yolanda Jiménez

La atracción de los reflejos

está en la erótica cotidiana;

por eso es inexplicable

como los gustos,

como el amor.

 

Me gusta mirar, mirarte, mirarme.

Miro tus ojos para encontrar el confort

Veo a través de los cristales de tus gafas,

Veo los días azules y las tardes verdes.

Veo el tiempo pasar desde mi iris caprichoso

que colorea a su antojo.

 

(c) Yolanda Jiménez

Miro desde el escenario convexo.

Y desde el lado cóncavo,

¿cómo mirar? ¿qué ver?

podría preguntártelo

pero sería inútil.

Acércame tu piel.

No quiero que mi rastro se pierda

en la vitrina de unas gafas.

 

-Yolanda Jiménez – 

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