Real irrealidad … Poema en el 16º día de recogimiento*

 

Cada momento importa

lo absoluto puede ser lo relativo.

Juan Peláez

El presente es de papel.

En la sucesión de los días

sueñan las noches,

o baila la luna.

Virtuales presencias

de real irrealidad,

esculpidas de anhelos,

pintadas de color.

Hay un gato confiado

que pasea sus bigotes

por los aromas del patio.

Deshabitadas están la calles

como un domingo por la tarde.

Tus dedos vibran las cuerdas

de mi música diaria.

 

©Yolanda Jiménez 

* Hoy es el décimo sexto día de recogimiento. El gobierno de España decretó el Estado de Alarma desde el día 14 de marzo y la mayoría de los ciudadanos tenemos la obligación de permanecer en nuestros domicilios.

Un baúl de momentos … Poema en el 15º día de recogimiento*

Sobre la memoria de la almohada

hay un baúl de momentos.

©Jaime L. Gutiérrez Martín

Tardes en los prados,

inviernos helados,

el primer beso

la primera regla,

los juegos en la calle,

el comedor del colegio,

la primera escuela,

una maestra fundamentalista,

la catequesis de los martes,

los bailes agarrados,

la partida de mi hermana,

la sabiduría de mi abuelo,

el servicio militar de mi hermano.

Una bicicleta roja,

los tordos negros,

los huevos azules,

las cigüeñas y los ajos,

la adolescencia,

descubrir el calimocho,

el machismo acostumbrado,

los riegos por turnos,

los amigos que fueron muriendo,

©Vicente Ruiz

la ciudad desde dentro.

Viajar por Europa

un viaje a la India

El Himalaya sagrado

El budismo lejano.

Descubrir el Tao

Nueva York iluminado.

una beca en París,

tres meses en Francia,

la Universidad y mi primera carrera,

la Universidad y mi segunda carrera.

Bazar en Marraquech,

marchas en las montañas,

Románico en el pirineo,

mi primer coche.

Nueva Orleans parada en el tiempo,

la muerte de mi abuela,

San Francisco divertido,

El desierto de Las Vegas,

conducir en Los Angeles,

mochilera en Escocia.

Amores que parecían eternos,

amores que pasaron,

amantes de paso,

el valor de mis amig@s,

ver la vejez de mis padres,

un retiro de silencio,

©Yolanda Jiménez

cooperante en un campo de refugiados.

Una mirada nueva,

mi primer libro publicado,

mi segundo libro publicado,

unos cuantos libros colectivos,

Algunos proyectos de Arte.

Mis dibujos,

mis poemas.

Alguien especial,

mi corazón agrandado,

media vida consumida,

una mirada en perspectiva;

el poder de estar presente,

la serenidad de mi ahora.

Cada momento importa.

 

©Yolanda Jiménez 

* Hoy es el décimo quinto día de recogimiento. El gobierno de España decretó el Estado de Alarma desde el día 14 de marzo y la mayoría de los ciudadanos tenemos la obligación de permanecer en nuestros domicilios.

Si quieres…

 

(C) Yolanda Jiménez

Si quieres la luna

no te escondas de la noche,

si quieres una rosa,

no huyas de las espinas,

si quieres amor,

no te escondas de ti mismo.

 

 

-Rumi –

 

Espacio

De él las horas de dicha,

(c) Yolanda Jiménez

la fantasía, la realidad.
Las siestas cortas, los sueños largos.
Los amaneceres juntos
con el frío afuera
y el calor entre las sábanas.
De él el café en las mañanas,
el paseo a la plaza,
el azul del que no quieres escapar.
De él la lluvia en medio del abrazo
-porque no sabe a tristeza-
las manos entrelazadas,
las ganas de caminar juntos.
De él la verdad a secas,

(c) Yolanda Jiménez

el reclamo que no hace daño,
la capacidad de pedir perdón.
De él los besos,
las caricias fuertes y también las suaves;
el deseo,
el suspiro desprevenido.
De él la libertad
el propio espacio…
la fuerza
la alegría
el poema sin pausa
y estas ganas de tenerlo sin retenerle.
-Irma Cristina Cardona –

 

Aniversario a la carta

Se habían visto varias veces en el mismo círculo. Dos almas afines que no se buscaban, encontrándose en una balsa de calma. Luego vinieron las miradas profundas, el deseo desbocado, los sentimientos, las risas, los proyectos, la piel encendida, los besos de fuego, los viajes al norte, al este, al sur, hasta los centros de si mismos … Exploraron arribes y química. Bucearon sabores y texturas.

(c)Yolanda Jiménez: “Evolución II”, de la serie El Cuerpo. Acuarela sobre papel.

Idas y venidas sobre los railes del tiempo los llevaron hasta el primer año. Ella quiso celebrarlo, poner una fecha, la de aquella primera vez que se asomaron a la profundidad de sus miradas, al manantial de ternura, a la transparencia de lo que eran.

 

El segundo aniversario se diluyó un domingo. Él en su huida, ella en sus pensamientos.

Ó:

Pasaron dos años y sumaron inquietudes, caminos, libertades, respiros, opiniones. Crecieron y brindaron por ellos con la calma en las copas y la esperanza en los labios.

 

-Yolanda Jiménez – 16 de febrero de 2020

¿Por qué no?…¡Porque sí!

 

(c) Yolanda Jiménez

Mil vacíos,

mil objetos,

relojes inertes,

tiempo de frío

en las dudas recurrentes.

Enero es confuso;

ahora nadie está desnudo

bajo la luna de agosto

recurrente como las dudas.

Conocerte es lo que quiero,

entender tus huecos,

amueblarte de besos,

escribir nuestros nombres

en la arena de los sueños.

Queríamos habitar el espacio

para llenarlo

con pocas cosas,

con todo el alma.

Ahora dibujamos diseños

hasta que encajen los planos.

 

-Yolanda Jiménez –

Dar/recibir amor. Vectores inexactos

 

Dar, recibir; amar, ser amado. Hay diferencias.

El que ama, ama; no hay formulas ni aprendizaje ni porqués ni paraqués. Es un sentimiento profundo, inexplicable, auténtico.

El que es amado, es el afortunado que recibe un tesoro. A veces ocurre que los vectores del amor no son bidereccionales. Cuando no hay reciprocidad, el que recibe no sabe o no puede sostenerlo.

(c) Yolanda Jiménez

En ambos casos, amar o ser amado, hay una barrera marcada por el miedo. Amar es algo maravilloso y mágico, un sentimiento que difícilmente podríamos controlar. Por lo que no tiene sentido reprimirlo, ya que más se sufre por intentar no amar a alguien que por amar.

A continuación recojo una publicación sobre este tema universal y dual, encontrado en: buenamente

Jamás se pierde por dar amor

Ya que al ofrecerlo con pasión, afecto y sinceridad te dignifica como persona. Mientras si no sabes recibir, apreciar ni cuidar ese hermoso regalo, es aquél quien tiene todas las de perder, ya que dejaría a una persona hermosa fuera de su vida.

Por eso, nunca te arrepientas de haber amado, aún cuando no hayas tenido suerte, ya que lo peor es no saber amar

Aunque pueda sorprenderte, la neurociencia también puede ayudarnos en esta materia, ya que nos explica por qué actuamos de cierta manera cuando estamos enamorados. Lo primero que debes saber, es que el cerebro humano nunca está preparado para las pérdidas, por esa razón sentimos sufrimiento.

Nuestra genética nos impulsa a conectar con los demás y a crear lazos emocionales

Así es como sobrevive la especie humana, “conectándose” con el resto, por esa razón, cuando sufrimos una pérdida, una separación e incluso un malentendido, nuestro cerebro recibe una señal de alerta.

Un aspecto bastante complejo de las relaciones afectivas es el modo en que enfrentamos las rupturas

Desde un punto neurológico, en el momento de una ruptura nuestro cuerpo empieza a liberar las hormonas del estrés, lo que nos lleva a experimentar lo que conocemos como “corazón roto”.

No obstante, desde una perspectiva psicológica  emocional, lo que sienten las personas es otra realidad

No solo se experimenta el dolor por la falta de esa persona amada, sino que sienten una pérdida de energía y motivación.

Es como si el amor y afecto dedicado se hubiese ido con aquella persona, dejándonos vacíos y marchitos

Entonces, ¿cómo atrevernos a amar de nuevo si lo único que quedó en nuestro interior es un mal recuerdo? ¡Aquí te explicamos cómo afrontar ese desamor!

¿Dar amor o evitar amar de nuevo?

Todos nosotros llevamos en nuestros hombros un compendio de historias pasadas, emociones vividas, miedos camuflados y amarguras. Pero cuando se inicia una nueva relación, nadie olvida todo lo que vivió con anterioridad.

Nadie jamás empieza de “0” en una nueva relación

Todos esos recuerdos permanecen en nosotros y el modo en que gestionemos nuestro pasado afectará la manera en que vivamos el presente.

Por supuesto, el hecho de haber vivido una infidelidad o simplemente una relación fallida, puede cambiar mucho en nosotros

Ya que dar amor por cierto tiempo, para luego quedarnos vacíos y no tener más que los recuerdos e ilusiones perdida, puede afectar seriamente nuestra personalidad.

Nunca falta aquel que se vuelve desconfiado

O que empieza a crear una gélida y dura coraza de aislamiento, porque creen que es “mejor no amar para no sufrir”.

No obstante, es necesario que desechemos esa idea, ya que no es más que un lento proceso de autodestrucción

Jamás debemos arrepentirnos de haber amado

De haber arriesgado todo por esa persona. Ya que estos son actos que nos dignifican, nos hacen humanos y maravillosos.

La verdad es que “vivir es amar y amar es dar sentido a nuestras vidas a través de todas las cosas que hacemos”

Ya sea amar nuestro trabajo, aficiones, relaciones personales, románticas y más.

En cambio, si renunciamos a amar o nos arrepentimos de haberlo hecho

También renunciamos a la parte más hermosa y significativa de nosotros mismo.

¿Y cómo se sana el amor perdido?

De acuerdo a un estudio desarrollado por la Universidad de Londres, existen diferencias en cómo los hombres y mujeres afrontan una ruptura.

Tal parece que la respuesta emocional es muy distinta en ambos géneros

Las mujeres tienden a sentir mucho más el impacto de la ruptura, pero suelen reponerse mucho más rápido que los hombres.

En cambio, los hombres suelen aparentar estar bien y usar una máscara de fortaleza al refugiarse en sus ocupaciones

No obstante, no siempre logran superar esa ruptura o tardan años en hacerlo.

¿Por qué ocurre esto?

Aunque suene sorprendente, las mujeres disponen de mejores habilidades a la hora de gestionar sus emociones, lo que facilita el desahogo y las motiva a buscar apoyo. Incluso, pueden hallar el perdón y pasar página.

De cualquier forma, y más allá de los géneros, debemos dejar claro una cosa:

Ningún fracaso emocional puede vetar nuestra oportunidad de amar y ser felices de nuevo. Dejemos de ser esclavos del pasado y pensemos más en el futuro.

Otro cosa que debemos aclarar es que amar no es sinónimo de sufrir

No creemos esperanzas en una relación que sabemos que tiene fecha de caducidad. En ocasiones, una retirada a tiempo es mejor para nuestros corazones, ya que nos abre un montón de posibilidades.

 

Fuente: buenamente.co

 

 

 

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