Camina, agradece, ama

 

“Camina como si estuvieras
besando la Tierra con tus pies.”
(Thich Nhat Hanh)
Mi casa y mi corazón nunca cerrados: que pasen los pájaros, los amigos, el sol y el aire
(Marcos Ana)

Como parar una reacción automática

 

La vida está llena de sorpresas, es impredecible, incontrolable y cada uno de nosotros es un ser insignificantemente pequeño y ridículamente débil en comparación con las fuerzas de la naturaleza. Una vez hemos sentado las bases de la vida, vamos a ver cómo podemos ser felices ante semejante escenario.

 

No tenemos el control sobre la vida

Tengo que empezar por comprender que todo lo que tengo es mi voluntad y ningún control sobre lo que pasa en la realidad. Si yo quiero algo
en mi vida, puedo pensar acerca de todo lo que puedo hacer para conseguirlo. Puedo incluso llevar a cabo todas las acciones posibles, con toda mi determinación, tratando de sortear los obstáculos que se interpongan en mi camino. Pero, al final, la vida hace lo que quiere y me trae los resultados más inesperados (a veces, por qué no, también lo que yo esperaba). La buena noticia es que, pase lo que pase, sea cual sea el resultado de mi voluntad, puedo decidir cómo reacciono ante cualquier situación que se me plantee en la realidad.

Los estados de ánimo

En muchas ocasiones -vamos a ser honestos- el mundo no responde a mis acciones como a mí me gustaría que lo hiciese. Quiero a alguien, pero ese alguien no me quiere. Quiero solucionar un problema con un amigo pero mi amigo no me escucha o no entiende mis razones. Voy a buscar un trabajo y, aún cuando pongo toda mi voluntad, toda mi experiencia y toda mi esperanza sobre la mesa, no consigo el trabajo. En cualquiera de estas situaciones en las que no consigo lo que deseo, mi respuesta tiende a ser siempre la misma: se desencadena un estado de ánimo automático. Unas personas se deprimen, otras se enfadan y se quejan continuamente y otras renuncian, deciden que es imposible y se resignan a sobrevivir en una mediocre experiencia de si mismos.

Un estado de ánimo no es solo una sensación desagradable en el cuerpo (como puede ser un nudo en el estómago, un dolor de cabeza, la pérdida del apetito, nerviosismo, tensión en todo el cuerpo que no me permite descansar y dormir bien). Un estado de ánimo también tiene unas frases muy concretas en la cabeza, distintas para cada persona (todo es una mierda, la crisis es la culpable de todo, no valgo lo suficiente, los demás no se dan cuenta de lo que valgo, nadie me comprende). Un estado de ánimo tiene un anhelo (algo que, si sucediese, me permitiría ser completamente feliz).

Hay los que luchan tozudamente contra viento y marea, sin pararse a observar la situación desde otro ángulo. Hay quienes desisten y viven la vida como una serie de resignaciones, un montón de cosas a las que, simplemente, hay que renunciar. Cada uno de estos ingredientes o partes de una actitud definen mi manera de reaccionar ante una dificultad. Y acabamos por percibirnos como “yo soy así”.

¿Puedo cambiar mi reacción automática ante una dificultad?

La respuesta es sí. Más que cambiarla, puedo pararla. Una reacción automática me coloca siempre en el mismo lugar, desde el cual siempre veo la situación desde el mismo ángulo. Acabo, así, enfrentándome con las mismas armas, tratando de resolver mis dificultades siempre del mismo modo.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” – Albert Einstein.

Todas las frases, esfuerzos, tensiones y sensaciones que experimentas en tu cuerpo hacen que vivas una experiencia que es tu experiencia de la realidad y que te limita enormemente a la hora de enfrentarte a cualquier situación. Poner toda tu atención a esta experiencia te permitirá tomar el control y pararla: detener las frases en tu cabeza, los esfuerzos en tu cuerpo y permitir las sensaciones y emociones que sostienen la experiencia; a través de la respiración, puedes aprender a salir de ella para sentirte, de nuevo, en la realidad (en esa realidad infinita, llena de posibilidades y, a la vez, incontrolable e impredecible) y poder mirar y enfrentarte a la situación que te bloquea de un modo distinto, pudiendo ver nuevos ángulos y pudiendo experimentarte de un modo distinto: tal vez más fuerte, tal vez con más confianza, percibiendo nuevas opciones que antes no contemplabas.

Parar una reacción automática en tu cuerpo te permite disponer de nuevas posibilidades en tu vida. Si siempre reaccionas con nerviosismo ante una situación, parar este nerviosismo te puede permitir, por primera vez, sentirte completamente calmada ante una dificultad. Si siempre reaccionas con apatía, puedes aprender a recuperar tu fuerza y tu determinación para enfrentarte a la vida. Si siempre reaccionas con ansiedad ante algo que te asusta, puedes aprender a enfrentarte a cualquier situación con tranquilidad y frialdad.

La realidad seguirá haciendo lo que quiera, seguirá siendo caprichosa y dándote y quitándote oportunidades a su antojo. Pero no serás víctima de ella. Puedes aprender a controlar tu reacción ante una dificultad y decidir estar bien, pase lo que pase. Si esperas a que todo esté bien, a que todo salga como deseas y sólo ocurran cosas buenas para ser feliz, tal vez esto no ocurra nunca. Si decides estar bien, suceda lo que suceda, tal vez encuentres un pequeño sendero en el que ser feliz sea una opción (seguramente distinta de la que te imaginabas).

 

Fuente: Sloyu

Qualified Practitioner of The Grinberg Method

Recopilación de artículos publicados en este primer año

Tras un año de compartir, celebro el feed-bag que ha supuesto la existencia de esta página dinámica: 5.650 visitas, 128 fieles seguidores, relaciones internautas y sorprendentes derivadas del  nexo común de inquietudes afines , la obtención del premio bloguero “Liebster Award”, concedido entre colegas blogers, la motivación continua y el cruce de ideas con personas estupendas, a las que he  conocido por este medio. Presento una recopilación de las informaciones colgadas puntualmente, casi a diario , separadas por bloques temáticos y con los links correspondientes. En total 200 artículos, de los cuales, 85 agrupados bajo el bloque “Crecimiento personal y espiritualidad” (43%); 62 referidos a “Crítica social” (31%); 15 sobre “Mujer”( 7,5%); 7 sobre salud (3, 5%); 2 sobre “Recursos” (1%); 21 agrupados bajo el título “Poemas, canciones, belleza”(10,5%) y 8 referidos a “”Arte” ( 4%). Además de lo publicado en los apartados más estáticos (Cuentos y relatos, poesía, recursos…) Gracias a tod@s por compartir.

CRECIMIENTO PERSONAL Y ESPIRITUALIDAD

Noticias para pensar. Una breve reflexión 

sobre nuestras actitudes. 

Disfrutar hoy

Interdependencia existencial.Todo está conectado

Tener un buen día

Positividad, poder y energía

Manuel Torreiro, un hospitalero con mayúsculas

La esencia de las cosas sencillas

Luces y sombras

Engañarse o no tener tiempo?

Las piedras del camino

Cicatrices y canas: matices en el lienzo

Arriesgarse… ¡a vivir!

Música, frecuencias y efectos que produce

Autoconocimiento, emociones y desarrollo personal

Eros y Tánatos: dolor y placer

Ser feliz: la gestión de nuestro tiempo

El agua y los pensamient

Sistema de multiplicación maya

Nunca dejes de viajar. Una actitud de vida

Desde la individualidad al todo

Amarse, permitirse

Maneras de vivir alegre teniendo lo suficiente

Atreverse a soñar

El otro, ¿existe o es una construcción?

Que hacer mientras vives

El ego o el todo. Tú eliges. 

Sabiduría ancestral: energía femenina para un nuevo mundo

Nuevo año, nuevo orden

Todo lo que ocurre tiene un sentido.

El libro de la vida de Krishnamurti

Lo esencial y la serenidad.

Los cuentos: vivir el temblor de lo desconocido.

El enojo: cómo manejarlo.

Meditar, amar, vivir.

Salvar una estrella de mar

Preguntarse para encontrar

Emociones negativas y toxinas diarias

El todo: unidos por hilos subconscientes

La biología del amor: revolución matriarcal versus dominio patriarcal

La maravilla de lo que eres

Amar a un genio

La mente del principiante: mirar con ojos nuevos

Los vampiros energéticos

Areglar el hombre, arreglar el mundo.

Abrirse y soltar, un espacio para recibir

La vida es elegir como vivirla

Punto negro, inmenso blanco

Realidad inmediata: solución exclusiva

Las siete maravillas: un cuento de autor desconocido

Con el tiempo aprenderás…

Las mujeres de más de cuarenta

Cuatro leyes de espiritualidad

Escuchar a nuestro cuerpo

Buscar o encontrar

Solo con el corazón se puede ver con claridad

¿Qué prefieres tiempo o dinero?

Historia de los dos que soñaron

Llorar, permitirnos, fluir

Compartir y felicidad

Menos es más

Revolución interior

Ley de atracción, expectativas y actitud

Ausencia

El silencio del corazón

Sobre el placer que produce hablar de uno mismo

Los diez ladrones de tu energía

Poner límites, ser tú.

Los siete principios davincianos   

Parábola de la vida

Creciendo con las palabras

Como saber si eres un alma vieja

Una mujer estructurada

Crecer: el coste de vivir

Los preceptos de Delfos

La importancia de nuestro nombre

Asertividad y entrenamiento

El árbol de la vida

Como ser un hombre multiorgásmico

Las cuatro fases del ciclo menstrual

Las propiedades terapéuticas de la escritura

Que es meditar

Evolución: vaciarse para recibir

El baile de las emociones

Traspasar la zona del confort: entrevista a Gregory Cajina

CRÍTICA SOCIAL

Quijotes y quijotas de la edición de libros

Entrevista a Groenlandia.

Reflexiones de una ciudadana en paro.

Escalofriante justificación de la violencia machista:Tribunal Supremo versus congresista estadounidense 

450 euros para 4 personas y música relajante

Dignidad humana y acceso a la Sanidad 

Apurando agosto 

Esclavitud invisible 

La ética de un presidente: Uruguay y Pepe Mújica 

Especuladores del hambre 

Soñar libertad 

Respuestas ciudadanas 

Trasgénicos y corrupción 

Retroceso ideológico a precio de saldo 

Sentidos, gastronomía y sexo

Madrid: acontecimientos 25 S y 29 S 

Vigilados por el sistema 

El que tiene padrino se bautiza

La menstruación: un enfoque sociológico

“Respira”. Un video creativo sobre la realidad social hoy. 

Esclavitud hoy. Una mirada para tomar conciencia

Como empezar una revolución.Un interesante documental.

Trabajo Social : coherencia y stress.

14 – N Huelga general. Motivos. Derechos. 

Censura hoy. 

ViolenciaS de género: una mirada global.

Nuestras tijeras contra las suyas 

Así nos ve una periodista alemana: lo que no nos cuentan.

La injusticia de la crisis. Un enfoque sociológico 

Las políticas de ultraderecha: prostituirse para pagar la Universidad .

Cena de empresa. Humor navideño.

Resistir siendo felices.

Los números de 2012 

La tortura en las cárceles españolas hoy.

El destino de la vida humana según Pepe Mújica 

Las mujeres independientes y su vida sentimental 

Hipatia de Alejandría. 

Feminismo hoy

Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad (1930-1980)

Elegir. El sistema nos lo impide. 

El triunfo de los mediocres

La lucha por la libertad: Hadijatou Mani, una esclava de hoy

Esperanzas de cambio

La energía del dinero: cómo compramos

Política y bufonería. Una mirada sociológica.

8 de marzo, día internacional de la mujer

Héroes y heroínas

La perversidad del consumo

Día del libro: dales una nueva vida a tus libros

Estrategias de manipulación según Noam Chomsky

Cafés pendientes

“El sueño de la razón produce monstruos”… y la realidad escalofrios.

Mi primer premio para este blog: el Liebster award

Lunes, sol y whatsapp

Naúfrago voluntario: mantenerse a flote

“Home”. La belleza de nuestro planeta y los riesgos de no reaccionar a tiempo para salvarlo

Violencia machista: todos culpables

Sexo, capitalismo, amor y modelo neoliberal

Refugiados: la vergüenza de la humanidad

El coño, ese lugar sagrado

El clítoris, ese gran desconocido

SALUD

La serotonina: La medida de tu estado de ánimo.

Practicar sexo, mejorar la salud.

Medicina Natural 

Curiosidades de nuestro cuerpo: algo que debemos saber. 

Bicarbonato de sodio contra el cáncer. ¿Lo barato no interesa?

El sistema somos todos

Trucos para la salud

MUJER

La menstruación: un enfoque sociológico 

Emily Dickinson. Mujer y poeta. El precio: la soledad. 

ViolenciaS de género: una mirada global.

Sabiduría ancestral: energía femenina para un nuevo mundo. 

Las mujeres independientes y su vida sentimental 

Hipatia de Alejandría. 

Feminismo hoy 

Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad (1930-1980)

8 de marzo, día internacional de la mujer

Las mujeres de más de cuarenta

La voz de las mujeres

Una mujer estructurada

Las cuatro fases del ciclo menstrual

El coño, ese lugar sagrado

El clítoris, ese gran desconocido

RECURSOS

Libros gratis para tiempos duros

Día del libro: dales una nueva vida a tus libros

 

POEMAS, CANCIONES, BELLEZA

Luna de agosto 

Un capricho para el miércoles: Ara malikian 

Sueños para no olvidar 

Paseo de luna y estrellas

Be happy. Hermosas imágenes para el fin de semana. 

Imagina…Haz 

Un poco de música para éste día de Navidad 

El primer hombre y la primera mujer se miraron con curiosidad…

Un poema para hoy. Alejandra Pizarnik

Un sueño para hoy

Te deseo. Un bello poema de Víctor Hugo

Primavera de poemas

Un paseo por las nubes

Poesía para cada día

Divagaciones poéticas

Imagina… viviendo la vida en paz…

Píntame , pintor

Contigo me quedaría, una canción para hoy

Pisando flores, un tango para hoy

Música, músicos, jóvenes, sonrisas

Poemas para el fin de semana

ARTE

Código de coloresLa voz del pueblo: Una mirada de artista

El Arte de sentir una obra de Arte.

Land Art, Arte efímero. 

Delicadezas para hoy: pinturas de Juan Yagüe 

Totems, un Arte sublime

Arte, Africa. Decadencia y regeneración

La vida del artista

Día y noche en Los Rancajales

Tantra, sexo y feminidad

 

Cuando una mujer hace el amor con “penes emocionales”, con penes compulsivos y egoístas, que no saben estar presentes amorosa y desinteresadamente dentro de su vientre, está acentuando la herida. El contacto con el pene de un hombre que ha sanado o que está en el camino consciente de sanación, que ha abierto su corazón, que ha integrado en él mismo la energía femenina, la energía de la Diosa, comienza, sin embargo, a purificar el vientre femenino.     El cuerpo es un símbolo y el vientre, el útero femenino, es el símbolo de la conexión con lo no manifestado, la Diosa. El vientre femenino ha sido agredido durante miles de años, por el mundo masculino y la energía metálica separada del corazón y la Madre Tierra que ha dominado nuestra civilización.     Y aún hoy sigue siendo agredido terriblemente en nuestra “avanzada” civilización. Se le agrede cuando el hombre sigue utilizándolo para descargar toda su frenética compulsividad mental, cuando tantos y tantos hombres se masturban dentro del vientre de una mujer y a eso le llaman hacer el amor. Le agrede la propia mujer cuando permite que cualquier hombre entre dentro de ella, y cuando ella misma copia los patrones sexuales masculinizantes, dirigiéndose a una sexualidad superficial (clitoridiana) y convirtiéndose en ese tipo de mujer,  tan común hoy en día, que utiliza activamente la sexualidad desligada del sentimiento. Se le agrede por supuesto en los hospitales, en el llamado “parto tecnológico” dominante hoy en día, donde tantas y tantas mujeres paren de forma antinatural y son sometidas a la atrocidad de la episiotomía y otras aberraciones médicas, en aras del la “efectividad técnica”. Se la agrede cuando se ha inventado la píldora, que destruye el ciclo femenino, o todos los otros sistemas anticonceptivos intrusivos en el cuerpo de la mujer, curiosamente siempre sistemas para la mujer, ¿porqué no para el hombre?. Se agrede el vientre femenino, cuando se ha hecho creer a la mujer que su regla es un trastorno, una molestia “que tiene que sufrir” y que la impide actuar en un plano de “igualdad” con el hombre. Cuando se la ha hecho separarse del momento sagrado que es la menstruación y a base de “tampax” apartarse e incluso repudiar su propia sangre. Podríamos continuar con un sin fin de agresiones más de una civilización masculina que, desde su “omnipotente” hemisferio izquierdo, ha cometido y sigue cometiendo para controlar y aplastar a la Diosa, a la cual ha temido y no ha entendido. No es de extrañar que nuestra civilización esté destruyendo la Tierra, siendo la Tierra la expresión por excelencia de la energía de la Diosa.     Es necesario que el vientre femenino sea sanado de todo el dolor, de todo el miedo y de todo el rencor, del karma colectivo, de miles de años de aplastamiento de lo femenino, de desprecio y de agresión a la Diosa.    Existen diferentes formas, y lo que podríamos llamar técnicas de sanación, que desembocan todas en tomar consciencia de la verdadera identidad, despejando todas las creencias erróneas sobre uno mismo incrustadas en nuestra mente-cuerpo. El mismo acto sexual, en la forma tántrica, es una potente forma de sanación.    La sexualidad tántrica puede ser una ayuda poderosa en el camino de sanación del vientre femenino, pues revierte el proceso de la enfermedad del desamor que inunda las células del vientre femenino. Cuando una mujer hace el amor con “penes emocionales”, con penes compulsivos y egoístas, que no saben estar presentes amorosa y desinteresadamente dentro de su vientre, está acentuando la herida. El contacto con el pene de un hombre que ha sanado o que está en el camino consciente de sanación, que ha abierto su corazón, que ha integrado en él mismo la energía femenina, la energía de la Diosa, comienza, sin embargo, a purificar el vientre femenino. Comienza a darle “nueva información”, esta vez desde la consideración, desde el amor. Por eso es muy importante para cualquier mujer en el camino de sanación consciente, ser cuidadosa en sus relaciones. No se trata de represión, de negar ahora el derecho de libertad sexual, tan arduamente conseguido; sino de una toma de consciencia de “lo que estamos haciendo”. Pasado el tiempo, tan necesario, después de siglos de locura de represión, de la liberación sexual de los hippies, estamos ahora en otro lugar, donde debemos empezar a tomar responsabilidad sobre las verdaderas consecuencias de lo que hacemos.
Cuando una mujer hace el amor con “penes emocionales”, con penes compulsivos y egoístas, que no saben estar presentes amorosa y desinteresadamente dentro de su vientre, está acentuando la herida. El contacto con el pene de un hombre que ha sanado o que está en el camino consciente de sanación, que ha abierto su corazón, que ha integrado en él mismo la energía femenina, la energía de la Diosa, comienza, sin embargo, a purificar el vientre femenino.

El cuerpo es un símbolo y el vientre, el útero femenino, es el símbolo de la conexión con lo no manifestado, la Diosa. El vientre femenino ha sido agredido durante miles de años, por el mundo masculino y la energía metálica separada del corazón y la Madre Tierra que ha dominado nuestra civilización.

Y aún hoy sigue siendo agredido terriblemente en nuestra “avanzada” civilización. Se le agrede cuando el hombre sigue utilizándolo para descargar toda su frenética compulsividad mental, cuando tantos y tantos hombres se masturban dentro del vientre de una mujer y a eso le llaman hacer el amor. Le agrede la propia mujer cuando permite que cualquier hombre entre dentro de ella, y cuando ella misma copia los patrones sexuales masculinizantes, dirigiéndose a una sexualidad superficial (clitoridiana) y convirtiéndose en ese tipo de mujer, tan común hoy en día, que utiliza activamente la sexualidad desligada del sentimiento. Se le agrede por supuesto en los hospitales, en el llamado “parto tecnológico” dominante hoy en día, donde tantas y tantas mujeres paren de forma antinatural y son sometidas a la atrocidad de la episiotomía y otras aberraciones médicas, en aras del la “efectividad técnica”. Se la agrede cuando se ha inventado la píldora, que destruye el ciclo femenino, o todos los otros sistemas anticonceptivos intrusivos en el cuerpo de la mujer, curiosamente siempre sistemas para la mujer, ¿porqué no para el hombre?. Se agrede el vientre femenino, cuando se ha hecho creer a la mujer que su regla es un trastorno, una molestia “que tiene que sufrir” y que la impide actuar en un plano de “igualdad” con el hombre. Cuando se la ha hecho separarse del momento sagrado que es la menstruación y a base de “tampax” apartarse e incluso repudiar su propia sangre. Podríamos continuar con un sin fin de agresiones más de una civilización masculina que, desde su “omnipotente” hemisferio izquierdo, ha cometido y sigue cometiendo para controlar y aplastar a la Diosa, a la cual ha temido y no ha entendido. No es de extrañar que nuestra civilización esté destruyendo la Tierra, siendo la Tierra la expresión por excelencia de la energía de la Diosa.

Es necesario que el vientre femenino sea sanado de todo el dolor, de todo el miedo y de todo el rencor, del karma colectivo, de miles de años de aplastamiento de lo femenino, de desprecio y de agresión a la Diosa.

Existen diferentes formas, y lo que podríamos llamar técnicas de sanación, que desembocan todas en tomar consciencia de la verdadera identidad, despejando todas las creencias erróneas sobre uno mismo incrustadas en nuestra mente-cuerpo. El mismo acto sexual, en la forma tántrica, es una potente forma de sanación.

La sexualidad tántrica puede ser una ayuda poderosa en el camino de sanación del vientre femenino, pues revierte el proceso de la enfermedad del desamor que inunda las células del vientre femenino. Cuando una mujer hace el amor con “penes emocionales”, con penes compulsivos y egoístas, que no saben estar presentes amorosa y desinteresadamente dentro de su vientre, está acentuando la herida. El contacto con el pene de un hombre que ha sanado o que está en el camino consciente de sanación, que ha abierto su corazón, que ha integrado en él mismo la energía femenina, la energía de la Diosa, comienza, sin embargo, a purificar el vientre femenino. Comienza a darle “nueva información”, esta vez desde la consideración, desde el amor. Por eso es muy importante para cualquier mujer en el camino de sanación consciente, ser cuidadosa en sus relaciones. No se trata de represión, de negar ahora el derecho de libertad sexual, tan arduamente conseguido; sino de una toma de consciencia de “lo que estamos haciendo”. Pasado el tiempo, tan necesario, después de siglos de locura de represión, de la liberación sexual de los hippies, estamos ahora en otro lugar, donde debemos empezar a tomar responsabilidad sobre las verdaderas consecuencias de lo que hacemos.

Un cuento sufí

…Para ti,  para hoy…

El universo en el corazón

“Había una vez un anciano que se pasaba los días sentado a la entrada del pueblo. Un día un joven se le acercó y le preguntó:
-Yo nunca he venido por estos lugares… ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?
El anciano le respondió con otra pregunta:
-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de la que vienes?
-Egoístas y malvados, por eso me he sentido contento de haber salido de allí.
-Así son los habitantes de esta ciudad -le dijo el anciano.
Un poco más tarde, otro joven se acercó al anciano y le preguntó:
-Acabo de llegar a este lugar. ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?
El anciano volvió a contestar con la misma pregunta:
-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?
-Eran buenos, generosos, hospitalarios, honestos, trabajadores… Tenía tantos amigos y tan buenos que me ha costado mucho abandonarlos.
-También estos habitantes de esta ciudad son así -afirmó el anciano.
Un hombre que había llevado su rebaño a beber al pozo y que había escuchado las conversaciones, en cuanto el joven se alejó, le dijo al anciano:
-¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta?
-Mira -le respondió el anciano-, cada uno lleva el universo en su corazón. Lo que encuentra allá donde va, no es más que un reflejo de lo que encuentra en sí mismo.”

Una mujer bella o una bella mujer

Asistimos al ensalzamiento de la belleza como una cuestión superficial, basada en el aspecto exterior según las directrices marcadas por el negocio de la moda. Se pretende una eterna juventud y una estética “perfecta”. Lo más grave del asunto es que, está socialmente implícito y  se nos exige  subirnos a esa linea de actuación como única opción. En el caso de las mujeres, este asunto es especialmente perverso, tanto por el amplio abanico de roles que desempeñamos, como por las consecuencias de salud derivadas (Baja autoestima, desilusión, etc.). Si además, añadimos el hecho del reloj biológico  y los cambios hormonales que regulan la biología femenina, se produce una paradoja entre lo que se es y lo que se quiere parecer.

Quizá conviene enfrentar la superficialidad con lo más profundo de las personas; descubrir el potencial y disfrutar  de los matices; orientarnos hacia el crecimiento desde nuestra individualidad; cuidar nuestra identidad; enriquecernos con el intercambio con nuestros semejantes… y plantar semillitas para que algo cambie, para que las futuras generaciones cosechen cimientos sólidos y también, ¿por que no?, derramen semillas en terreno fértil… Y quizá ahora sea un buen momento de empezar a ser “una bella mujer”…
Las siguientes frases se atribuyen  Audrey Hepburn acerca de la belleza:

CONSEJOS PARA SER BELLA

Para labios atractivos: Habla con palabras amables.
Para ojos adorables: Busca lo bueno en las personas.
Para una figura esbelta: Comparte tu comida con el hambriento.
Para un cabello hermoso: Deja que un niño pase sus dedos a través de ellos una vez al día.
Para el porte: Camina con el conocimiento de que nunca caminarás sola.
Las personas, aún más que las cosas tienen que ser reafirmadas, renovadas, revitalizadas, reclamadas, y redimidas; nunca pases por encima de nadie.

Recuerda, si alguna vez necesitas una mano que te ayude la encontrarás al final de tu propio brazo.

A medida que envejeces, descubrirás que tienes dos manos, una para ayudarte, la otra para ayudar a los demás.

La belleza de una mujer no está en las ropas que usa, la figura que ella tiene, o la forma que peina su pelo. La belleza de una mujer debe verse en el interior de sus ojos, porque esa es la puerta al corazón, el lugar donde habita el amor. La belleza de una mujer no está en su rostro, pero la verdadera belleza en una mujer está reflejada en su alma.

Es el cuidado que amorosamente da, la pasión que ella muestra, y la belleza de una mujer solo crece con el pasar de los ¡años!.

Genética: heredamos experiencias de nuestros antepasados

Un nuevo campo de la genética afirma que las experiencias de nuestros antepasados se heredan a través del ADN. Esto supone todo un avance en el reconocimiento de teorías emocionales, hasta ahora ignoradas por las ciencias empíricas. Comparto una información sobre este tema:

 

 

Las experiencias buenas o malas de nuestros antepasados se heredan a sus descendientes, provocando tendencias a ciertos comportamientos como la depresión o el alcoholismo. La idea del árbol genealógico toma un matiz nuevo con la epigenética conductual.

Vamos a plantear una pregunta con cierta ingenuidad: ¿cómo sabe el ADN humano dónde colocar sus piezas para crear exactamente un ser humano particular? No hablamos de un individuo de la especie humana sino a una persona concreta, hijo o hija de ciertos padres, descendiente de cierta genealogía. De primera impresión podríamos pensar que la naturaleza trabaja sobre un cuadro básico de ingredientes, los cuales apenas sufren modificaciones a lo largo del tiempo. Pero según la investigación de un par de biólogos canadienses, las historias de vida (hábitos, estados emocionales, traumas psicológicos) de nuestros descendientes modifican y otorgan a nuestro material genético un grado extra de precisión.

La historia resumida comienza así: un neurólogo y un biólogo entran a un bar, toman un par de tragos y hablan con ligereza de sus respectivas líneas de investigación –al salir han creado un nuevo campo de la genética. Aunque no lo crean, esto es lo que les ocurrió en un bar de Madrid a Moshe Szyf (biólogo molecular y genetista de la McGill University en Montréal) y a su amigo Michael Meaney, neurobiólogo de la misma universidad.

Desde la década de los 70, los genetistas saben que el núcleo de las células utiliza un componente estructural de las moléculas orgánicas, el metilo, para saber qué piezas de información hacen qué –por decirlo así, el metilo ayuda a la célula a decidir si será una célula del corazón, del hígado o una neurona. El grupo metilo opera cerca del código genético, pero no es parte de él. Al campo de la biología que estudia estas relaciones se le llama epigenética, pues a pesar de que se estudian fenómenos genéticos, estos ocurren propiamente alrededor del ADN.

Los científicos creían que los cambios epigenéticos se producían sólo durante la etapa del desarrollo fetal, pero posteriores estudios demostraron que de hecho algunos cambios en el ADN adulto podían resultar en ciertos tipos de cáncer. En ocasiones los grupos metilo se ajustan al ADN debido a cambios en la dieta o a la exposición a ciertas sustancias; sin embargo, el verdadero descubrimiento comenzó cuando Randy Jirtle de la Universidad de Duke demostró que estos cambios podían ser transmitidos de generación en generación.

Si esta jerga genetista es ardua para algunos, digamos que Szyf y Meaney simplemente desarrollaron una innovadora hipótesis mientras tomaban un par de cervezas: si la alimentación y los químicos podían producir cambios epigenéticos, ¿era posible que experiencias como el estrés o el abuso de drogas también pudieran producir cambios epigenéticos en el ADN de las neuronas? Esta pregunta fue el punto de partida para un nuevo campo en el estudio de la genética: la epigenética conductual.

Según este nuevo enfoque, las experiencias traumáticas de nuestro pasado así como las de nuestros ancestros inmediatos dejan una suerte de heridas moleculares adheridas a nuestro ADN. Cada raza y cada pueblo, así, llevaría inscrito en su código genético la historia de su cultura: los judíos y la Shoah, los chinos y la Revolución Cultural, los rusos y los GULAG, los inmigrantes africanos cuyos padres fueron perseguidos en el sur de Estados Unidos, o bien una infancia de maltratos y padres abusivos –todas las historias que podamos imaginar están influídas por nuestros antecesores.

Desde este punto de vista, las experiencias de nuestros ancestros modelan nuestra propia experiencia de mundo no solamente a través de la herencia cultural sino a través de la herencia genética. El ADN no cambia propiamente, pero las tendencias psicológicas y de comportamiento se heredan: así, puede que no sólo tengas los ojos de tu abuelo, sino también su mal carácter y su tendencia a la depresión.

Así como la magia y las terapias psicodramáticas afirman que para curar a una persona es preciso revisar su árbol genealógico, la genética actual comienza a abrirse paso en un nuevo campo que podría hacer que las “maldiciones familiares” sean cosa del pasado.

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