VIVIR con mayúsculas. Poesía para el fin de semana

 

 Un precioso poema de la escritora y periodista brasileña Martha Medeiros,  para que recordemos seguir viviendo con ardiente intensidad cada instante la nuestras vidas

 

DANZA DE ÁRBOLES

 

 

Muere lentamente

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.

Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.

RELOJ

Mística y cerebro

La relación entre espiritualidad y actividad cerebral, están íntimamente unidas, contemplado desde la óptica de la Neurología y explicado por el prestigioso neurólogo y miembro de la Academia de esta disciplina, Paco Rubia.  Un hombre tranquilo de conversación amena y al que tuve la fortuna de conocer, asi como de asistir a algunas de sus conferencias. Comparto una entrevista publicada en Tendencias  XXI

“Tenemos una predisposición genética a la espiritualidad”,

“La mente no es otra cosa que la actividad cerebral”,

 señala Paco Rubia, director de la Unidad de Cartografía Cerebral del Instituto Pluridisciplinar.

 

La mente no es otra cosa que la actividad cerebral, declara en la siguiente entrevista el profesor Francisco Rubia, director de la Unidad de Cartografía Cerebral del Instituto Pluridisciplinar, una institución de investigación científica y médica próxima a la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense. Añade que tenemos una predisposición genética a la espiritualidad y que se pueden provocar experiencias místicas estimulando estructuras del sistema emocional del cerebro. En estos experimentos se ha visto que los seres espirituales que se aparecen son siempre de la misma religión del sujeto estudiado. Considera asimismo que la libertad es una ficción cerebral, y que la toma de decisiones se produce de manera inconsciente.


La música y el cerebro son dos elementos que no suelen relacionarse a primera vista. ¿Cómo se interesó usted por esta relación?

La gente piensa que las influencias emocionales van al corazón, y eso, evidentemente, no es cierto. Antes se creía que la mente estaba en el corazón, pero hace muchos años que sabemos que está en el cerebro. Alcmeón de Crotona, en Grecia, en el siglo VI a. C., ya dijo que era cuestión cerebral y no del corazón. Tenemos la impresión, porque la frecuencia cardiaca se modifica, que las emociones afectan fundamentalmente al corazón, pero es el cerebro el que lo preside todo.

La música ha ido acompañando al desarrollo de la civilización de manera inseparable.

Ahora que la neurociencia está avanzando mucho, está estudiando las funciones mentales, cosa que antes estaba casi prohibida porque se consideraba que eran funciones anímicas y, por lo tanto, no eran accesibles al método científico. Pero eso ya pasó a la historia. Ahora lo que ocurre es que estamos estudiando temas como la consciencia, la espiritualidad, la libertad y otros, con métodos neurocientíficos. La música, la religión y el arte proceden de una época del ser humano que se remonta al momento en el que se produce la explosión cultural, aproximadamente hace unos 50.000 años. Hay una hipótesis que indica que se produjo una mutación, porque el Homo sapiens moderno tiene una antigüedad de unos 200.000 años y hasta hace unos 50.000 no se produjo la explosión cultural. Y en esa mutación cultural estarían la música, la religión y el arte. Son funciones cerebrales que hay que estudiar, igual que cualquier otra.

Se habla del origen histórico y social de la música, dentro de la noche de los tiempos y el origen de la humanidad, y de ese factor de cohesión que produce en el grupo integración y socialización. ¿Es éste un análisis correcto?

Si. Yo creo que es una hipótesis muy plausible. Porque no se sabe todavía cuál ha sido el valor de supervivencia de la música. Con la religión pasa igual, se supone que produce cohesión social. Lo que parece que está claro es que tenemos una predisposición genética a la espiritualidad. Hoy día se pueden provocar experiencias místicas estimulando estructuras del sistema emocional del cerebro. La religión es un fenómeno social y la espiritualidad es un fenómeno individual. Son dos cosas distintas. Pero no hay religión sin espiritualidad, al igual que sí hay espiritualidad sin religión. Plotino, que era un filósofo neoplatónico, y no era cristiano, tuvo experiencias místicas y no era religioso. Y los ateos pueden tener estas experiencias también. Luego hay una espiritualidad sin religión, pero no hay una religión sin espiritualidad.

Desde el punto de vista de la neurociencia, ¿cómo se explicarían estas experiencias místicas? ¿Se puede descartar un origen sobrenatural?

Eso depende de la persona. Depende de la opción personal que tenga. Si es un creyente, interpreta que si no tuviéramos esas estructuras que generan la experiencia religiosa, el ser humano no podría comunicarse con dios. Si no tenemos un órgano para ver, no vemos. Esa sería la interpretación de los creyentes. Los no creyentes lo pueden interpretar de otra manera. Ahí tenemos una que es la que origina la religión. Los dioses serían una proyección hacia el exterior de unas figuras que nosotros pensamos. En los experimentos que se han realizado para provocar la experiencia mística, lo que se ha visto es que los seres espirituales que se aparecen en dichas experiencias a los sujetos objeto del experimento, son siempre seres espirituales de su misma religión.

¿Pero eso se ha podido cuantificar en un laboratorio?

Eso no se puede cuantificar, de ninguna manera. Estos experimentos se hicieron en Canadá, hace unos veinte años, entre estudiantes de distinta procedencia cultural: indios, cristianos, budistas, musulmanes y ante esa experiencia ellos refieren que han hablado o han tenido relaciones con seres espirituales, pero siempre de su misma religión. Eso resulta llamativo, porque indica que, de alguna manera, esos seres con los que se comunican en el curso de la experiencia son seres que se encuentran en la memoria del sujeto. Y lo que no tienen en la memoria no aparece. Un budista nunca diría que ha visto a la Virgen María en una de sus experiencias o trances místicos. Esto es así y que cada uno lo interprete como quiera.

¿Por qué un neurocientífico se ha interesado por la relación entre la música y el cerebro?

Parafraseando a Publio Terencio, diría aquello de que nada de lo cerebral me es ajeno. A mi me interesan, sobre todo, las funciones mentales. Porque durante mucho tiempo hemos estado despreciando al cerebro como sede de las funciones mentales, pensando que procedían de un ente inmaterial que de ninguna manera se ha podido probar que exista. Resulta incomprensible que un ente inmaterial, como el alma, que no tiene energía, pueda interaccionar con la materia que es el cerebro, porque para mover la energía se necesita energía, luego eso contradice las leyes de la termodinámica. Eso lo hemos mantenido desde el siglo XVII, desde la época de Descartes hasta hoy -quien por cierto, separó, tajantemente, el cuerpo del alma para poder estudiar el cuerpo sin entrar en conflicto con la Iglesia-. Por eso se le considera el padre de la Anatomía, de la Fisiología, y de la ciencia moderna, porque abre el campo al estudio del cuerpo humano y sus funciones. Lo que en un tiempo fue una ventaja se ha convertido en una rémora que nos ha impedido trabajar en el cerebro con el método científico, como fuente de las funciones mentales, que es lo que es. La mente no es otra cosa que la actividad cerebral. En eso, hoy día, la inmensa mayoría de los neurocientíficos están de acuerdo.

Actualmente, ¿qué grado de conocimiento tenemos del cerebro?

Nos falta una inmensa cantidad de conocimientos, por varias razones. En primer lugar, porque el conocimiento sobre las funciones mentales está aún en pañales, gracias a ese dualismo que nos ha caído como una losa para el desarrollo del estudio del cerebro. Y en segundo lugar, porque el estudio de las funciones cerebrales es muy reciente. En el libro El fantasma de la libertad menciono que de los más de 11 millones de bits de información por segundo que llegan al cerebro procedentes de los sentidos y de la piel, la conciencia maneja aproximadamente 16 bits. ¿Significa eso que toda esa información que entra se pierde? Yo creo que no. Mucha va a la memoria implícita, como se ha descubierto recientemente, de la que no tenemos ni idea. Cualquier cosa que percibimos la comparamos automáticamente y de manera inconsciente con lo que tenemos almacenado en la memoria, para ver si es peligroso o no. De todo lo que almacenamos en la memoria, nadie tiene control consciente. ¿Quién determina lo que se almacena en ella? El sistema emocional que funciona de manera inconsciente. Porque a mayor carga emocional, mayor impresión deja en la memoria. Por eso tenemos recuerdos de la juventud. Por ejemplo, un niño que se enamora de su maestra, y eso jamás se le olvida. Sin embargo, aprender una asignatura árida, que no tiene un contenido emocional, le cuesta un trabajo enorme.


Desde el punto de vista educacional, esta es una conclusión muy interesante para los docentes, porque se convierte en un instrumento de motivación de primer orden.

Los políticos lo saben muy bien. Si pensamos en Goebbels, él lo sabía perfectamente. Y bueno, no hay más que ver a Hitler agitando e impresionando las emociones de su auditorio. Si nos fijamos en las elecciones, la gente, ¿qué es lo que elige? ¿Hace un análisis lógico racional? Nada de eso. Si la libertad es una ficción cerebral, como indican los experimentos al respecto, entonces la toma de decisiones se produce de manera inconsciente. Y cuando vamos a elegir, elegimos de manera inconsciente. Elegimos de acuerdo con nuestras simpatías o antipatías. Ni siquiera la economía afecta a la capacidad electiva de la gente. Es una cosa increíble. Es pura emoción.

¿Cómo se produce la percepción de la música en el cerebro? ¿Qué mecanismos actúan?

La fisiología de la audición. Es conveniente tener en cuenta, sin embargo, varias cosas que no se suelen saber. En primer lugar, que la vía que parte del oído interno, y llega hasta la corteza auditiva primaria, que está en el lóbulo temporal, no es una vía unidireccional. De la corteza bajan fibras que van a influir incluso hasta las células sensoriales, del órgano de Corti. Y modifican su sensibilidad.

Eso significa algo que la neurociencia sabe desde hace tiempo: que el cerebro es algo activo. No es una máquina de percepción pasiva. Y eso explica por qué muchas veces, la gente oye lo que quiere oír, o ve lo que quiere ver, o siente lo que quiere sentir, independientemente de la objetividad de la vivencia. Hay una proyección centrífuga, que va desde el centro hasta el oído, que interviene en muchas cosas. En la sensibilidad de las células sensoriales. Filtra información que no le interesa. Es lo que yo digo que explica el fenómeno del cocktail party, donde, a pesar de un ruido inmenso, yo puedo percibir perfectamente, aplacando el ruido, inhibiéndolo, y contrastando lo que me llega. Eso se hace por inhibición lateral. Hago que lo que me interesa sobresalga para escucharlo mejor. Es un mecanismo cerebral que está en todas partes, y es lo que explica que al cerebro no le interese la luminosidad, sino los contrastes. Una luminosidad durante un cierto tiempo mantenida, termina por no percibirse. Es el contraste lo que interesa al cerebro. Y probablemente, el dualismo del que le hablaba antes se explique por eso. El máximo contraste son las antinomias: justo e injusto. Y es probable que explique también la creación de dioses y demonios. Porque, por ejemplo, nosotros decimos: “Dios es infinito”. Pero, ¿quien conoce aquí lo que es infinito?

Usted ha analizado las relaciones entre la música y el lenguaje. ¿Cree que pueden darse independientemente?

Yo no lo sé. Hay gente que dice que es un origen común, que es una mezcla, una especie de “musilenguaje”. Lo que está claro es que es un medio de comunicación, y como tal, sus características están repartidas en distintas partes del cerebro. Igual que la visión. En el macaco, por ejemplo, hay 32 áreas dedicadas a la visión en el cerebro. Se dedican al análisis de las características: color, forma, movimiento. Es decir, que en cualquiera de las funciones mentales ocurre exactamente lo mismo. Igual que la inteligencia está distribuida en muchos lugares en el cerebro, la música y el lenguaje también lo están. Hay sitios especializados en determinadas características que después el cerebro tiene que unificar de alguna manera. Es el problema que está planteado ahora en neurociencia de manera más aguda: el problema de la unión. Nuestras vivencias son homogéneas, son continuas, son holísticas, globales. Cuando vemos a una persona, vemos un conjunto, no lo separamos. El cerebro separa las características distintas. Y lo que se plantea es, ¿cómo las une de nuevo? Parece ser que lo hace con determinadas frecuencias de ondas cerebrales de unos 40 hercios que unifican todas las áreas, que pasan como una especie de peine por toda la corteza cerebral.

¿Se sabe cuál es el origen de la inspiración?

Yo participo en un blog en Tendencias21, en el que soy el responsable de neurociencia y donde hablo de ello. No sabemos por qué el hombre se puso a pintar en las paredes. Todas las funciones mentales tienen diferencias entre los seres humanos. Hay personas muy musicales y otras que no están dotadas. Pero necesitan un entorno adecuado. Si Mozart no hubiera tenido a su padre que fomentó el sentido musical en él desde una edad muy temprana, o nace en África, nos hubiera dejado sin música.

De alguna manera, las condiciones ambientales también influyen.

No se puede hacer diferencia entre la carga genética y el medio ambiente. Y el ejemplo más claro es el lenguaje. Noam Chomski dice que el lenguaje es algo genético porque no hay manera de entender la velocidad con la que el niño aprende el lenguaje. Ninguna teoría sobre el aprendizaje nos explica esa velocidad. Entonces dice que tiene que ver con la predisposición genética. Ahora eso ya está admitido, pero se sabe también que la predisposición genética, si no encuentra un entorno parlante, no se desarrolla. Los niños lobo, éstos que se descubrieron en la India, o en Francia, que se criaron como fieras, nunca jamás hablaron bien. Porque ya pasó su época crítica de aprendizaje del lenguaje, cuando los genes se expresan con un entorno apropiado.

¿Se necesita el medio ambiente para toda expresión génica? Para todo. Incluida la música, la inteligencia, cualquier función mental. Necesita un decuado para desarrollarse. Si no lo tiene, no se desarrolla. Entonces preguntarse qué tiene más importancia, si el medio ambiente o los genes, no tiene sentido, porque la interacción es intensa. Aparte de eso, los genes son el resultado de la interacción del organismo con el medio ambiente. Además de que el medio ambiente ha influido en la generación de esos genes, es que éstos no se pueden expresar si no hay un medio adecuado. ¿Cómo vamos a separar, entonces, el medio ambiente de los genes? Es imposible.

 

El silencio

Observar desde fuera, contemplar lo que sucede o no sucede frente a nosotros es una experiencia enriquecedora que nos acerca a lo objetividad. El silencio es un elemento facilitador de este proceso.

A la mayoría de nosotros, nos cuesta permanecer un minuto en silencio, por eso hablamos tanto y hay música en todas partes. Nos sentimos incómodos cuando hay silencio estando acompañados y nos da miedo estar en silencio cuando estamos solos. Dicen que la verdadera confianza entre dos personas comienza cuando los silencios no son incómodos, cuando son vividos con naturalidad.

Quizá  es hora de que contemplemos el silencio como nuestro gran aliado,  para conocerse a uno mismo,  o en ocasiones, como una respuesta contundente. A veces, los silencios dicen mucho…

Silencio

 

17 frases célebres sobre el silencio

Sin silencio no es posible apreciar realmente la vida, cuyas fibras más sutiles son tan delicadas como in botón de rosa – Deepak Chopra

 

No hables a menos que puedas mejorar el silencio – Jorge Luis Borges

La palabra precisa tal vez sea efectiva, pero ninguna palabra jamás ha sido tan efectiva como un silencio preciso – Mark Twain

A nadie perjudicó el haber guardado silencio – Catón el Viejo

Las grandes elevaciones del alma no son posibles sinó en la soledad y en el silencio – Arturo Graf

Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos – Quinto Curcio Rufo

Procura que tus palabras sean tan bellas como tus silencios – Alejandro Jodorowsky

Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras – William Shakespeare

El silencio es el único amigo que jamás traiciona – Confucio

A los silenciosos no se les puede quitar la palabra – Stanislaw Jerzy Lec

La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos parece ameno – Erasmo de Rotterdam

El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos – Miles Davis

No toda distancia es ausencia, ni todo silencio es olvido – Mario Sarmiento

Para toda clase de males hay dos remedios; el tiempo y el silencio – Alejandro Dumas

Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo – Ludwig van Beethoven

El silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes – Thomas Carlyle

Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar – Ernst Hemmingway 

¿Por qué se rompen las parejas?

Tenemos la sensación de que hoy en día hay mas rupturas que nunca; sin embargo esto no es exactamente así. Antes los miembros de la pareja permanecían juntos pasase lo que pasase, pero esto no significaba necesariamente que hubiera satisfacción entre sus integrantes. La presión social no permitía tantos divorcios como ahora donde todo el mundo entiende que si una pareja esta mal, lo mejor que puede hacer es separarse.

La pareja se rige por la ley de costes y beneficios
Según Hatfield y Traupmann las personas en las relaciones comparan sus costes y beneficios respecto a los de la otra persona. Si hay equilibrio se produce satisfacción; sin embargo si no es así, se intentan cambiar las condiciones o dejar la relación. Estos autores destacan que el desequilibrio se puede producir en las dos direcciones cuando uno esta dando mucho o poco. Así cuando lo que aporta uno y otro miembro esta en equilibrio es mucho más fácil que la relación se haga más fuerte y perdure en el tiempo. Una matización importante es que equilibrio no significa necesariamente dar lo mismo que el otro nos da; es mas bien dar lo que el otro necesita en una cantidad equivalente.

Lo semejante atrae
El mito de la media naranja de que nos complementamos mejor con personas contrarias….Es solo eso, un mito. Lo cierto es que los factores iguales son los mas atractivos. Las parejas mas parecidas en edad, inteligencia, atractivo físico, y cultura tienen mas posibilidades de durar; por el contrario si aparecen diferencias que no habían sido vistas (porque el amor lo tapa todo) o forman parte de la evolución del individuo, este puede ser un elemento desencadenante de una ruptura.

La comunicación es el salvavidas
Las parejas que expresan una mayor satisfacción son aquellas que mejor se comunican y sus esfuerzos se basan en la solución de problemas. El afecto aumenta con la posibilidad de poder decir lo que sienten y cuando alguien puede expresarse con naturalidad también esta mas predispuesto para escuchar y comprender al otro

 

 

La rutina mata a la pareja
Las parejas que más felices son tienen muchas actividades diversas y divertidas (van de viaje, cenan fuera, tienen amigos, practican un deporte juntos etc.). Mientras que las que menos satisfacción tienen dejan que la rutina les devore. En la cama hacer siempre el amor con la misma persona implica una progresiva perdida de interés por el otro. Contra eso cualquier elemento que ayude a combatir esta, es siempre bienvenido: Fantasías, juegos, nuevas posturas etc.

 

 

Criticar es la crónica de una muerte anunciada

Al principio de una relación todo parece ir muy bien, y lo único que parece importar es como demostrarle afecto a la otra persona, pero cuando empiezan los problemas: económicos, tareas del hogar, obligaciones de todo tipo etc, a menudo surgen las criticas y las descalificaciones y se entra en una espiral de responder con mas de lo mismo produciéndose un reforzamiento negativo continuado.

El denominador común para salvar una relación de pareja es tan simple como tratar al otro como nos gustaría que nos tratase. Esto que parece fácil y elemental no se cumple en muchas ocasiones por la tendencia del ser humano de ver solo los defectos del otro y no los de uno mismo. En cualquier caso si una persona es capaz de olvidarse de la ultima afrenta y tratar al otro dentro de un clima positivo donde ambos puedan expresarse con confianza y afecto, el éxito esta asegurado.

 

Por: Francisco Menjón  (psicólogo) 

 

 

 

Prosa preciosa

 

“Cuando te escribo te llamo a gritos… te beso a mi tiempo y espacio… te acaricio en versos y te abrazo en párrafos.
Cuando te escribo te coloreo en mis soledades amor, te sintonizo en mis segundos y te sostengo en mis adjetivos… dulce, sencillo, inalcanzable.
Cuando te escribo te resalto en tildes y te sonrio en rimas.
Me pongo celosa del papel… te borro, te extraño y te vuelvo a escribir.
Cuando te escribo, te creo… para mi… sólo para mi.”

– Nati Walker-

Ciencias Sociales: aportación a la Medicina

El elemento diferenciador de las Ciencias Sociales, en su aplicación  es el trabajo con las personas. La investigación previa llevada a cabo desde la Ciencias Sociales, conduce a una serie de hipótesis y conclusiones, así como a una dotación de técnicas para su aplicación.  Son estas técnicas, las que dotan de herramientas de manejo a los profesionales que desarrollan parte de su trabajo, directamente con personas. Este es el caso, por ejemplo de los profesionales sanitarios. En el ejercicio de la Medicina, si bien es primordial la profesionalidad en cuanto al conocimiento propio de la disciplina, no lo es menos  la relación medico-paciente. Factores como la  empatía, la escucha activa o el manejo de situaciones de crisis, aplicados a la relación con el paciente, pueden mejorar significativamente el ejercicio de la profesión y la asimilación por parte del paciente. El tratamiento, desde una perspectiva holística procura una visión amplia  que, sin duda orienta hacia el crecimiento personal, derivado de cada situación surgida.

Comparto una entrevista a Mario Bunge , que trata sobre la aportación de las Ciencias Sociales a la Medicina

Mario Bunge: Los médicos tienen que aprender de las ciencias sociales

El diagnóstico médico es un problema inverso, parecido al que afronta el ingeniero

La medicina no se ha convertido en una rama de la biología, sino que se ha hecho científica, explica en la siguiente entrevista el filósofo Mario Bunge. Hoy día, gracias al conocimiento (aún parcial) de los mecanismos patológicos, el médico puede actuar directamente sobre ellos. Añade Bunge que casi todos los médicos (y filósofos) ignoran que el problema del diagnóstico médico es un “problema inverso”, parecido al que afronta el ingeniero a quien se le pide que diseñe un artefacto que tenga tales y cuales funciones. Concluye que los médicos tienen algo que aprender de las ciencias sociales.


Mario Bunge (21 Septiembre, 1919, Buenos Aires), es un físico, filósofo de la ciencia y humanista argentino; defensor del realismo científico y de la filosofía exacta. Es conocido por expresar públicamente su postura contraria a las pseudociencias, entre las que incluye al psicoanálisis, la homeopatía y la microeconomía neoclásica (u ortodoxa), además de sus críticas contra corrientes filosóficas como el existencialismo, la fenomenología, el posmodernismo, la hermenéutica y el feminismo filosófico. Es autor de 80 libros y de más de 450 artículos sobre temas de física teórica, matemáticas aplicadas, teoría de sistemas, sociología matemática, epistemología, semántica, ontología, axiología, ética, política científica, etc. Esta entrevista ha sido concedida con motivo de la conferencia que Mario Bunge impartirá en Argentina, el lunes 22 de Noviembre, en la Academia Nacional de Medicina, sobre el tema ¿Qué es la medicina? ¿Ciencia, técnica o multidisciplina?.¿Percibe usted el riesgo de que la medicina se transforme en una rama de la biología?

No creo que la medicina propiamente se haya convertido en una rama de la biología. Se ha hecho científica, que no es lo mismo que hacerse ciencia. Lo mismo pasó con las ingenierías. No cambió la meta, que es tratar enfermos y en lo posible curarlos. Lo que cambió es el procedimiento para alcanzar esta meta: antes de hacerse científica, la medicina era puramente empírica. Por consiguiente, desconocía los mecanismos patológicos y, al no conocerlos, se limitaba a la observación de síntomas. Hoy día, gracias al conocimiento (aún parcial) de los mecanismos, el médico puede actuar directamente sobre ellos. Por ejemplo, lejos de contentarse con observar que un paciente tiene fiebre, el médico conjetura que ésta ha sido causada por una infección debida, ya a bacterias, ya a virus. Y si el análisis microbiológico revela que, en efecto, el paciente tiene una tasa excesiva de bacterias, el médico tiene una buena razón para recetar antibióticos.

¿Qué papel le atribuye usted a las habilidades comunicativas, empáticas y humanas en un médico?

El buen médico, tanto como el buen maestro, debe ser empático y un buen comunicador, como lo fue el famoso médico canadiense William Osler (McGill, Johns Hopkins, Harvard y Oxford). Desgraciadamente, en la actualidad casi todos los médicos están obligados a llenar tantos formularios y apenas tienen tiempo para mirar a sus enfermos, auscultarlos, palparlos, preguntarles, etc.

 

¿Qué tipo de formación debería tener un médico para distinguir el conocimiento válido del inválido?El médico debiera saber la importancia de las hipótesis y de las pruebas experimentales, así como de los razonamientos válidos. Desgraciadamente, las facultades de medicina atiborran a los estudiantes con datos, no les hacen hacer experimentos, ni los habitúan a discutir hipótesis. En particular, casi todos los médicos (y filósofos) ignoran que el problema del diagnóstico médico es un “problema inverso”, parecido al que afronta el ingeniero a quien se le pide que diseñe un artefacto que tenga tales y cuales funciones. En efecto, el médico, en particular el que hace medicina interna, se enfrenta con una caja negra. Ve los síntomas o productos, pregunta por algunos estímulos (p. ej., lo que comió el paciente), y tiene que hacer múltiples conjeturas sobre los posibles mecanismos que relacionan insumos con productos. Finalmente, tiene que poner a prueba tales conjeturas, tanto con pruebas como con tratamientos. (El tratamiento médico, a diferencia de los procedimientos en otras disciplinas, tiene dos funciones: intentar curar y poner a prueba las hipótesis que lo motivan.)

 

¿Qué barreras obstaculizan el diálogo entre médicos, científicos básicos y de las ciencias sociales?

Los obstáculos al diálogo de los médicos con los demás expertos son de varios tipos. Barreras profesionales: escasez de tiempo, arrogancia y la especialización excesiva. Barreras filosóficas: credulidad (en terapias no comprobadas); idealismo (p. ej., creencia en la acción del alma inmaterial sobre el cuerpo); apriorismo (p. ej., uso de la estadística bayesiana); biologismo (ignorancia de las circunstancias sociales del paciente); el sociologismo (la sociedad es la enferma, como sostenían los anti-psiquiatras).

¿Cree Ud. que los médicos tienen algo que aprender de las ciencias sociales?

Sí, varias cosas. Primera: hay, como ya lo había hecho notar un médico árabe medieval, enfermedades de rico y enfermedades de pobre. Segundo, el estrés social (en particular el causado por la organización jerárquica del trabajo) enferma, como lo mostraron los famosos estudios Whitehall. Tercero, la medicina individual no ha sido la causa más importante de la reducción de la morbilidad y de la mortalidad a casi la mitad en el curso del último siglo, como lo mostraron estudios epidemiológicos. Las principales causas son las obras sanitarias (cloacas y agua potable), las vacunas y el estado de bienestar. Por esto floreció la higiene social en Argentina entre 1980 y 1910, y por el mismo motivo la British Medical Association, contrariamente a su contraparte norteamericana, siempre ha defendido la llamada medicina socializada.

¿A qué cree usted que se debe que quienes lo critican supongan que el modelo que usted propone anula la subjetividad de las personas que padecen? ¿Se considera usted un positivista fundamentalista?

Los calificativos despreciativos que me han endilgado en mi país, aunque no en el resto del mundo, se deben a la ignorancia de mis publicaciones, así como a la ignorancia del positivismo, al que yo he criticado toda mi vida. Yo soy cientificista pero antipositivista, porque el positivismo es anti-realista y antimetafísico.

 

 

TendenciasXXI. Por Daniel Flichtentrei.

Daniel Flichtentrei es médico especialista en cardiología y editor de contenidos científicos. También es el director de contenidos editoriales de IntraMed.

El sexo y la amistad

 

El sexo como la amistad, son inherentes a la condición humana. Socialmente, hemos construido una dicotomía entre ambos aspectos que enrarece la situación cuando surge la mezcla. Si dejamos a un lado los convencionalismos, es la opción personal y el manejo de las situaciones lo que nos distingue como seres racionales. La capacidad de reconocer  y expresar la atracción sexual, son tan importantes como cultivar la amistad, desde un profundo respeto a uno mism@ y a los demás.

Comparto un interesante artículo sobre este tema, publicado en el blog  lostinworld:

 

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“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos,

un corazón que habita en dos almas”

(Aristóteles)

***

La pregunta siempre ha estado en el aire. ¿Es posible compaginar una amistad con sexo? ¿O una relación sexual con la amistad? Para muchos ‘expertos’ en la materia es incompatible. Para otros muchos sí es compatible. Lo de ‘expertos’ tiene que ir entre comillas porque habría que ver quién es el garante de esa experiencia. La atracción sexual está bien definida y cuando se identifica y se siente no buscamos las posibles causas. Sabemos que nos sentimos atraídos. Esa es la cuestión. Pero cuando tenemos una amistad verdadera con alguien del sexo que nos gusta no necesariamente debemos sentirnos atraídos sexualmente. Pero si eso ocurre tampoco debemos sentirnos mal por ello. La naturaleza nos guía por su camino de una forma muy espontánea. Quizá somos nosotros mismos los que complicamos ese camino. Siempre ocurre que todo es más fácil de lo que imaginamos.
***
La amistad es más difícil y más rara que el amor.
Por eso, hay que salvarla como sea”
(Alberto Moravia)
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Sentirse atraído por algo o por alguien es naturalidad en su forma más elemental. Nadie puede bloquear ese sentimiento porque es ir precisamente contra la naturaleza propia de nuestros instintos. Confesar que nos sentimos atraídos por alguien ya es otro tema. Algunas personas priorizan el sentido del éxito o del fracaso para plantearse todo eso como el centro de su vida. Los complementos parecen dejar de tener sentido, cuando seguramente son más importantes de lo que creemos. Dos personas pueden ser amig@s y sentirse atraíd@s sexualmente. Tener esa relación sexual o no, sabiendo diferenciar la amistad del sexo no tiene porqué mostrar dificultades. Es una decisión que se toma separando ambos mundos, porque la misma amistad hace que la escena resulta mucho más normal y natural. Si actuamos con naturalidad todo parece distinto.
Lo cierto es que la pregunta de que si dos personas puede ser algo más que amigos ha generado multitud de debates. Cada uno contesta a esa pregunta según su experiencia. Si ha sido mala contesta que es imposible. Si le ha sucedido lo contrario contesta que es posible. Digamos que la vivencia y el conocimiento nos da la respuesta. No nos sirve lo que nos digan los demás puesto que nuestra experiencia subyace en nuestro inconsciente y predomina por encima del resto. Un amistad puede ser eterna y duradera, enorme y grandiosa y no por eso se debe terminar por haber compartido una sesión de cama. Quizá si lo viéramos de otra manera, esa amistad puede salir mucho más reforzada. Se llega a conocer al amigo/a de otra manera, mucho más íntima y profunda.
 Imágen Juntos de la mano
Parece obvio que si una de las dos partes espera algo más que amistad por parte de la otra persona se encontrará en un gran dilema. Sobre todo si no se comunica esa intención. A menudo ocurre que dos personas tienen amistad desde hace mucho tiempo y una de esas personas siente algo mucho más profundo que la simple amistad, que ya de hecho supone algo muy grande. El miedo a perder esa amistad hace que no lo reconozca y no lo confiese de forma natural, sin saber por adelantado la opinión y la reacción del otro/a. Callar supone una tensión y una desilusión por no poder alcanzar algo que se desea. Pero no podemos enamorarnos de todos nuestros amigos. Sería bastante complicado y difícil de imaginar. La atracción física puede estar perfectamente consensuada y separada de esa amistad. Y no se trata de tener un impulso sexual, puesto que el roce con esa persona nos declara perfectamente si nos sentimos atraídos sexualmente por el/ella o no.
Muchas opiniones declaran que cuando hay una amistad profunda entre dos personas la posibilidad de que se produzca algún día un cierto tipo de romance es bastante probable. Esa duda ha estado presente en infinidad de novelas, obras de teatro y películas. El roce hace el cariño, pero no necesariamente produce atracción sexual. También existe la atracción platónica, que deja al que la siente en un fuera de juego constante pero resignado, elevando a la otra persona hasta un pedestal del que jamás se moverá. Su mente proyecta esa alucinación que se declara eterna y que, en cierta manera, no se desea que se realice jamás, porque entonces perdería la condición propia de platónic@.
Un estudio elaborado por una prestigiosa revista científica norteamericana y preguntando a casi cien parejas reflejaba que existen grandes diferencias en cómo los hombres y las mujeres viven su amistad con el sexo que les atrae. Según los resultados obtenidos, los hombres suelen sentirse más atraídos por sus amig@s y suelen pensar que las otros sienten lo mismo. Las mujeres, en cambio, no se sienten tan atraídas y suelen subestimar la atracción sexual que sus amig@s pueden sentir por ellas. La conclusión de la revista es que a los hombres, por regla general, les cuesta más mantener la relación única de amistad. Un apunte curioso: en ningún caso, tanto en hombres o mujeres, el estado civil de sus amig@s resulta ser un problema crucial para decidirse al respecto.
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