Bienvenida a un nuevo libro

 

Hoy,

hoy por fin

te tengo entre mis dedos.

Acaricio tu tacto

de cálido papel

salpicado de colores,

estrellado de letras,

conformado de continentes.

Tu piel y la mía

fundidas de aromas diversos,

de mujeres de fuego,

de hombres de agua,

de mundos diversos,

de tiempos ayeres

de hoys presentes.

Hueles a emoción,

sabes a alma,

eres poesía.

 

 

-Yolanda Jiménez – Octubre de 2019.

 

Con gratitud a tod@s los que formáis parte de este proyecto

 

 

 

Noche

 

(C) Yolanda Jiménez

De luna y farolas

de fantasías o de sueños.

El misterio de unos ojos,

linterna de mis noches.

Sedas de piel y luna

 

-Yolanda Jiménez –

“MAESTRO, cuéntenos, ¿cómo hace ud. el amor a una mujer?

 

Maestro, cuéntenos, ¿cómo hace ud. el amor a una mujer?

Primero la visto de caricias para que su corazón se sienta abrigado…
Con mi mirada desnudo todos sus miedos…y los abrazo.
Mi fuego interior comienza a llenar de vitalidad mis pulmones, mi corazón, mis manos se llenan de fuego…mi tallo de Jade comienza a desperezarse, a estirarse, a calentarse y a engrosarse…

(C) Juan Peláez

Ella se permite sentir como su agua comienza a calentarse…siente cómo los ovarios vibran, viven dentro de ella…
Mis manos, como un pincel, pintan sabiduría en cada poro de su piel…
La música de los latidos redobla su ritmo, y tiene como fiel compañera a la respiración…La piel, que estaba fría, arde de deseo, sentimos como el calor nos expande, nos calienta y jamás nos quema…
Nuestros ojos se buscan por momentos…también, miran hacia dentro disfrutando del paisaje de la kundalini…
Descubriendo que el amor se edifica en el espíritu que lo comprende, nos hacemos amigos y fieles amantes del tiempo, e improvisamos inmortalidad con cada suspiro…

 

(C) Juan Peláez

Para nosotros no existen términos como “llegar”, “acabar” o “eyacular”…Nosotros somos artistas del poco a poco, de la vitalidad, de las pupilas despiertas…
Somos dioses que se visten de humanos…
Somos anónimos que conocen cada punto del cuerpo…
Somos animales, piedras y vegetales abrazando el momento…
Somos alquimistas que comparten la piedra filosofal…
Somos oro disfrazado de plomo…
Somos nadie para los humanos y TODO para el UNIVERSO.”

 

 

 

Fuente: Texto recogido en la red

 

El silencio de tu ternura

 

(C) Yolanda Jiménez: “Autoretrato casual”

¿Qué hay en tu silencio?

Una profundidad infinita

en los sonidos de tus ojos,

en las palabras de tus dedos,

en los caminos de tu piel.

En tu corazón infinito,

en la ternura de tus manos,

en el deseo de tu vientre.

Y bulle la vida

poderosa de ti.

Hay tanto como eres

en el universo de tu savia.

 

 

-Yolanda Jiménez –

Torso nocturno

 

Miro tu torso desnudo

(C) Yolanda Jiménez: Islandia

en mitad de la noche,

en mitad de la luna,

en mitad de la ventana.

 

Miro el verano de fuego,

los contornos plateados,

la piel de terciopelo,

la luz escondida.

 

Miro mi lado derecho,

el roce furtivo,

el beso ensoñado,

el aroma de estrellas.

 

Miro tu mirada dormida,

tu presencia imaginada

sobre la penumbra de mi cama.

 

Y me duermo acurrucada

entre tus brazos ausentes

del hombre que eres.

 

 

-Yolanda Jiménez –

Aprendí… un poema de Anna B pellicer

 

(C) Yolanda Jiménez: Templo Budista en el Himalaya indio

Aprendí a verte con el alma.
A sentir tu frescura con mi piel.
A pensarte.
A pensarte.
A pensarte.
Aprendí a dar un paso atrás
y dejar el recuerdo
colgado en cada esquina
En el repliege ausente de tu piel.
Aprendí
a llevar en el bolsillo de mi corazón la esencia del encuentro,
el freno temporal que nos aleja.
Aprendí a guardar los anhelos.
A dejarlos al fresco
y respirar a destiempo.
para no olvidar.
Aprendí a pensarte.
A pensarte.
A pensarte.
Manteniendo la frescura de tu alma.
Del segundo que me dejaba sin habla.
Rebobinando recuerdos que no caducan.
Aprendí a esperar y acomodarme
a una existencia que le falta tu sonrisa.
Tus grandes ideas. Travesuras futuras.
La esperanza sigue ahí,
pausada entre nuestras almas.
Miro al cielo y sigo caminando.

-Anna B. Pellicer –

Noche

 

Chagall

Al calor de la noche,
entre la bruma nocturna
de palabras y sonrisas:
en el deseo contenido
de un roce furtivo
o un despertar imaginado.
Bocas, lenguas
tamaños, texturas
sabores de seda
o caricias de agua …

 

-Yolanda Jiménez –

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