“Transición”…Poesía para ti. Para mi. Para el Universo

 

“TRANSICIÓN”

 

 

ANTES

Voy a ti. Mis lágrimas o las tuyas.

No caben límites. Incertidumbre desbordada.

Escucho tu voz cansada penetrando en mis adentros.

Dos palabras me bastan para ser infinita

Caricias sin tiempo reconfortan mi alma

 

TÚNEL

Eres ausencia del aquí mientras te imagino en tu luz.

Quédate en este lado. No es aún tu hora de partir.

Siendo ya parte de mí, vuelves sin haberte ido

Tu mirada me habla y mis ojos te escuchan

Desde tu silencio eres mi universo.

 

FLORES 

Mi corazón acelerado en el anhelo de verte

Alborota mis pasos hacia ti.

Brilla tu luz en tus ojos infinitos.

Tus manos me hablan en lenguaje de colores.

 

UNA TARDE 

Me miras desde tu adentro.

Busco tu piel y me entregas tus manos.

Solo emociones. Sobran palabras

Tus pasos seguros sostienen tu ímpetu

Aspiramos la tarde en la ventana abierta

Inexplorado horizonte de nuevas montañas

 

INCERTIDUMBRE 

Mis pasos acortan la distancia que me lleva a ti.

Se me para el tiempo a tu lado.

Llena de tu presencia, agoto la tarde.

Mañana saldrás a la vida.

Mi alegría se desborda. Intuyo mi lugar en otra orilla.

Mi balsa se mece incierta. Navegas en otra barca

En el silencio de mi corazón, te amo.

 

Yolanda Jiménez.

 

“Transición”… Poesía para ti. Para mi. Para el Universo

 

“TRANSICIÓN”

 

ANTES

Voy a ti. Mis lágrimas o las tuyas.

No caben límites. Incertidumbre desbordada.

Escucho tu voz cansada penetrando en mis adentros.

Dos palabras me bastan para ser infinita

Caricias sin tiempo reconfortan mi alma

 

TÚNEL

Eres ausencia del aquí mientras te imagino en tu luz.

Quédate en este lado. No es aún tu hora de partir.

Siendo ya parte de mí, vuelves sin haberte ido

Tu mirada me habla y mis ojos te escuchan

Desde tu silencio eres mi universo.

 

FLORES 

Mi corazón acelerado en el anhelo de verte

Alborota mis pasos hacia ti.

Brilla tu luz en tus ojos infinitos.

Tus manos me hablan en lenguaje de colores.

 

UNA TARDE 

Me miras desde tu adentro.

Busco tu piel y me entregas tus manos.

Solo emociones. Sobran palabras

Tus pasos seguros sostienen tu ímpetu

Aspiramos la tarde en la ventana abierta

Inexplorado horizonte de nuevas montañas

 

INCERTIDUMBRE 

Mis pasos acortan la distancia que me lleva a ti.

Se me para el tiempo a tu lado.

Llena de tu presencia, agoto la tarde.

Mañana saldrás a la vida.

Mi alegría se desborda. Intuyo mi lugar en otra orilla.

Mi balsa se mece incierta. Navegas en otra barca

En el silencio de mi corazón, te amo.

 

Yolanda Jiménez.

 

De la sabiduría y el placer

 

“…El río se estaba riendo. Sí, así era: todo lo que no se terminaba de sufrir o no se resolvía hasta el final, se repetía; siempre se volvían a sentir las mismas penas…”

Juan Peláez: acuarela

“…Tú sabes bien, querido amigo, que ya de joven, empecé a desconfiar de las doctrinas y de los maestros y muy pronto les volví la espalda…”“…Pero ¿no has encontrado tú mismo, si no una doctrina, al menos ciertas ideas, ciertos conocimientos que puedas considerar como tuyos y te ayuden a vivir?. Siddharta respondió: – He tenido ideas , si, e incluso conocimientos de forma esporádica. A veces, durante una hora o por un día, he sentido el saber en mi interior tal y como uno siente la vida en su corazón. Eran muchas  ideas, pero me sería difícil comunicártelas. Mira, Govinda, la sabiduría no es comunicable. La sabiduría que un sabio intenta comunicar a otros suena siempre a locura. El saber puede comunicarse, pero la sabiduría no. La sabiduría es un estado personal…”

 

“…Muchas cosas le enseñó la boca encarnada y diestra de Kamala. Siddharta aún era un chiquillo en cuestiones de amor y tendía a precipitarse ciegamente en el placer como en un abismo sin fondo. Pero Kamala le enseñó que no se puede recibir placer sin devolverlo, y que cada gesto, cada caricia, cada contacto, cada mirada y cada parte del cuerpo, por pequeña que sea, tienen su propio misterio, cuyo desciframiento produce felicidad al que lo descubre. Le enseñó así mismo, que, tras la celebración de un ritual amoroso, los amantes no debieran separarse sin antes haberse admirado mutuamente, sin sentirse al mismo tiempo vencedores y vencidos, de suerte que en ninguno de ambos surja una sensación de hastío o de abandono, ni la desagradable impresión de haber abusado o de haber sido victima de un abuso. Horas maravillosas pasó Siddharta con la hermosa y hábil cortesana, convirtiéndose a su vez en su  discípulo, en su amante y en su amigo. Allí, junto a Kamala, se hallaban el sentido y el valor de aquella etapa de su vida…”

“Sidharta guardó silencio. Luego se entregaron al juego del amor, uno de los treinta o cuarenta juegos diferentes que Kamala conocía. Su cuerpo,era flexible como el de un jaguar y como el arco de un cazador: muchos placeres y secretos le eran revelados a quien ella instruyera en el amor. Pasó un buen rato jugando con Siddharta. Tan pronto lo atraía como lo rechazaba para volver a provocarlo, envolviéndolo con su cuerpo y alegrándose de los progresos de su alumno, que, al final cayó vencido y extenuado junto a ella”

”  Eres el mejor amante que he tenido – le dijo pensativa –  Eres más fuerte que otros, más flexible, más flexible, más solícito. Muy bien has aprendido mi arte, Siddharhta. Y sin embargo, querido, sigues siendo un samana: no me amas a mi ni a nadie. ¿No es verdad?.  Es posible que así sea – repuso Siddharta con voz cansada- . Soy como tú. Tú tampoco amas… ¿como si no, podrías  practicar el amor como un arte?. Acaso la gente como nosotros nunca pueda amar. Los hombres niños si que pueden y ese es su secreto.

 

Selección personal  del libro “Siddharta” – Hermann Hesse –

Te Amo…

Te amo. ¿Quién puede decir “te amo”? ¿Qué sucede en su alma cuando dice esta frase? ¿Qué sucede en el alma de la persona a quien va dirigida?
Al que la dice verdaderamente, le tiembla el alma. Algo se concentra en ella y crece como una ola que lo arrastra. Tal vez él se opone por miedo a la altura y a la orilla a la que le catapulta.
Quizás tiemblan también los otros, aquellos a quienes va dirigida la frase. Intuyen lo que transformará en ellos y el hecho de que les puede crear una obligación y determinar su vida para siempre.
Existe también el miedo a sostener esta frase, a poder asumirla en toda su envergadura y abrirnos a ella, independientemente de que la digamos nosotros mismos o nos la digan.
Sin embargo, no hay frase más bella, ninguna otra frase que nos conmueva más hondamente y nos una tan íntimamente con otro ser humano.
Es una frase humilde. Nos hace pequeños y grandes a la vez. Nos hace profundamente humanos.
Bert Hellinger
NOTA: El autor emplea originalmente la expresión “Te quiero” que yo he cambiado por “Te amo” por preferencia personal.

 

Amar…te….

 

“Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos…”


-“Ya entendí” – dijo la rosa.
-” No lo entiendas, vívelo” -dijo el principito”.


(“El principito”, Antoine de Saint Exupéry)

 

Poesía para ti

 

“Puesta de sol”. Juan Peláez

Cuando el no ser queda en suspenso
se abre la vida ese paréntesis
con un vagido universal de hambre
somos hambrientos desde el vamos
y lo seremos hasta el vámonos
después de mucho descubrir
y brevemente amar y acostumbrarnos
a la fallida eternidad
la vida se clausura en vida
la vida ese paréntesis
también se cierra incurre
en un vagido universal
el último
y entonces sólo entonces
el no ser sigue para siempre
La vida ese paréntesis.

*Mario Benedetti.

 

“Amanecer”. Yolanda Jiménez

Cada vez que te vayas de vos mismo, no destruyas la vía de regreso.

Volver es una forma de encontrarse

Y así verás que allí también te espero.

 

*Mario Benedetti. “Irse”

 

“Mensajero exprés”… Una travesía erótica

 

Tus dedos sobre el timbre.

Mensajero exprés en la tarde de mayo.

Imán de cuerpos en química de pie.l

Olor primigenio. Esencia de vida libera su aroma.

Vista, tacto, oído, olfato, gusto.

Tus labios carnosos mezclan mis sabores.

Me resbalo entre tus manos poderosas.

Delicados dedos encordan mi cuerpo.

En ascenso sutil de cálida montaña.

Exploramos volcanes en ardientes senderos.

Suspendida en el cráter de mi abismo,

Abro mi puerta a tu caricia de savia.

Escalamos a dúo en sutil conexión.

Baile liviano de almas afines.

Navegantes de sueños sobre  mares etéreos.

 

 

Yolanda Jiménez.

 

 

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