“Te quiero” ¿Puedes decirlo? ¿puedes sostenerlo?

 

“Te quiero” Dos palabras sencillas, amables, universales, ligeras y tan estigmatizadas. A veces las cargamos de un peso innecesario y se convierten en dificultad para decirlas, para escucharlas, para sostenerlas. Quizá solo son palabras, un medio de expresar, una forma de vínculo, de libertad, de respeto.

Os invito a perder el miedo, fluir, acoger y si lo sentís, a practicarlas.

 

“Te quiero sin mirar atrás”. Un bellisimo poema de Benedetti.

 

Te quiero mansamente, entre las sombras

de las falsas ilusiones…

 

Te quiero como para leerte cada noche,

como mi libro favorito quiero leerte,

linea tras linea, letra por letra,

espacio por espacio…

 

Te quiero para tomarte de la mano bajo el firmamento

y mostrarte los te amo escondidos entre las estrellas…

 

Te quiero para buscarte entre las frases,

entre los pensamientos enterrados,

entre las maneras complicadas.

Quiero encontrarte y no dejarte…

 

Te quiero como para llevarte a mis lugares favoritos

y contarte que es ahí donde me siento a buscarte

en la niebla de miradas que no son tuyas

pero aún así te busco…

 

Te quiero para volvernos locos de risa,

ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles,

eso si, tomados de la mano,

mejor dicho, del corazón…

 

Te quiero como para sanarte y sanarme y sanemos juntos,

para reemplazar la herida por sonrisas

y las lágrimas por miradas

en donde podremos decir más que en las palabras…

 

Te quiero por las noches en las que faltas,

te quiero como para escuchar tu risa toda la noche

y dormir en tu pecho, sin sombras ni fantasmas,

te quiero como para no soltarte jamás…

 

Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua,

con el alma y sin mirar atrás…

 

-Mario Benedetti –

 

Una tarde de erotismo y poesía

 

Febrero cargado de erotismo entibia de sol la tarde del viernes. En el saloncito abovedado el té caliente nos espera. El entusiasmo de compartir adorna mi sonrisa, mientras llegan los asistentes a mi taller. Veo el brillo de sus ojos,  la timidez transparente, la luz de la ilusión, el calor de mis amigos, la dulzura de sus manos, el cariño de sus abrazos.

Con la parsimonia del fuego, acogemos nuestros sentires, viajamos por nuestro cuerpo, entramos en nuestro erotismo vestido de poesía.

He tenido la fortuna de facilitar un taller sobre Erotismo y poesía. Compartir con los asistentes y participar del caudal de creatividad y belleza que desplegamos.  Aquí comparto un poema colectivo surgido al calor de la entrega de tod@s los participantes. Gracias a ellos, al erotismo, a la poesía. Y al lugar qu nos cobijó, Los placees de Lola y sus magnifico equipo humano.

 

Erotizados de poesía

 

Yolanda Jiménez: dibujo a pastel

Cascada de caudal,

derramas arañas neuronales,

en la erótica del silencio.

Llueve y el aroma a monte y madreselva

se hace ácido en mis labios.

Embriagadas mis pupilas de ti,

vibran mis texturas.

Deseo tus caricias, abrazame, bailemos;

El manantial de tu boca es mi espejismo.

El paseo por lo erótico

¿es más erótico que tú?

Tu sexo me sostiene con el arnés de tu alma;

soy calor, no cuerpo.

Aromas viscosos resbalan de sexo

y descubro tu adentro.

 

Poetas: Diego Torrijos. Andrea Vidal. Ernesto Pentón. Mariano Velázquez. Patricia Gutiérrez. Yolanda Jiménez.

“E-ro-tis-mo” y poesía. Facilitado por Yolanda Jiménez  en Los placeres de Lola.

Un poema es un poema, es un poema, es un poema

 

Un poema es un poema,

un conjunto de versos,

un orden de palabras,

un desorden de ideas.

Un poema es un poema,

una escalera serpenteante,

una meta desconocida

.

Un poema es un poema,

un juego de letras,

un baile de cifras,

un festín de tinta.

Un poema no sólo es un poema,

un poema es un poema,

                es un poema,

                                     es un poema.

-Yolanda Jiménez –

Ensayo sobre el arte de escribir un ensayo

 

Ensayo es una palabra que me sugiere lo provisional, la idea de probar, de experimentar algo de lo que desconozco el resultado. Me gusta la sensación de curiosidad que me transmite.

El ensayo, como género literario es una figura extraña, o al menos lo es para mí. Escribir un ensayo es como describir sin implicarse, sin opinar y sin ninguna pretensión. Esto es lo más bonito del arte de escribir un ensayo, que me permite total libertad, incluso me lleva a ciertas reflexiones…porque, ¿qué puedo decir en un ensayo?,¿y qué no? ¿puedo ensayar lo que me apetezca? ¿es previsible el resultado de un ensayo? Es, precisamente esa falta de expectativas lo atractivo de expresar desde una perspectiva de observador. Pero, si soy observadora, ¿desde dónde observo?, ¿mi punto de vista influye?

Reconozco que esta disertación es un lio y  escribir un ensayo es un arte.

(C) Yolanda Jiménez

Hoy he salido temprano de mi casa y aún era de noche. He visto la luna por el oeste,  llena, grande y brillante. La he mirado un rato desde el autobús, hasta que la oscuridad de la noche desapareció. Todo ha sido muy rápido. Entonces, he mirado a mi espalda, hacia el este y he visto el sol grande y rojizo. Me he sentido feliz de ese momento. Luego, he vuelto a buscar la luna, pero su contorno ya estaba confundido con la luz del día. Y yo, he vuelto a poner mis ojos en el libro, hasta llegar a mi parada.

 

 

-Yolanda Jiménez – 

Esencia

 

(C) Yolanda Jiménez

“Aunque obtuviera la fortuna

y aunque alcanzase la gloria,

experimentaría seguramente

la impresión de haber perdido la mía

si dejara un solo día de contemplar el universo”

 

-Margueritte Yourcenar – Peregrino y extranjera.

Desnuda

 

Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua
cuando entre sus paredes me sumerjo.

Dibujo: Yolanda Jiménez

Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como a un niño perdido
que en ti dejara quieta su edad y sus preguntas.

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a la sombras los deseos me ladran.

Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.

 

-Roque Dalton –

 

Vacío y sol

 

(C) Yolanda Jiménez

 

El sol de tu corazón

ilumina mi despertar

con la caricia

de unos versos.

 

Se deslizan las letras

sobre mis pupilas,

en la mañana

de mi emoción.

 

El vacío de ayer

(C) Yolanda Jiménez

de alguien que no estuvo

me arañó por dentro,

me dormí en la distancia.

 

Y hoy despierto

con la luz de tu regalo,

una mañana llena de sol.

 

-Yolanda Jiménez –

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