Deja ganar a quien juegue a perderte

 

Los encuentros con las personas que nos cruzamos nos aportan un continuo aprendizaje. A veces, no somos capaces de reconocerlo  y necesitamos que pase el tiempo para encontrarle un sentido. A veces la intensidad de un momento puede deslumbrarnos. Se dispara la fantasía y nos sumergimos en un lago salado. Nos mece entre aguas cálidas, sin esfuerzo, a flote, sobre el gozo de sentir una plenitud efímera. El cerebro se inunda de de serotonina y de todas las “inas”. Es importante prestar atención a nuestra intuición, a nuestro eje. Buscar el tiempo de estar con nosotros mismos, en una comunicación íntima. Mantener el equilibrio. Desde ahí, desde la honestidad con nuestro ser interior, podemos contemplar con perspectiva. Aceptar los regalos que la vida nos ofrece y dejar pasar lo que no nos corresponde. Saber retirarse y seguir el apasionante camino de la xistencia. Con los ojos de la curiosidad. Con la calma de lo vivido. Con el agradecimiento del intercambio. Con dignidad.

A continuación comparto una reflexión encontrada en la página http://www.mujer.guru  sobre dejar pasar:

 

“Deja que gane a quien juega a perderte regalándote un amor con sabor a egoísmo. Quien juega a quererte solo para saciar sus vacíos emocionales, permite que gane también ese mismo premio: tu adiós. Porque quien juega contigo no te merece, y si hay algo que nunca debemos perder en ese tablero, es la dignidad.” 

Existe un libro muy interesante realizado por los neurólogos Amir Levine y Rachel Heller titulado “La nueva ciencia del cerebro adulto: cómo encontrar pareja” que nos explica algo muy revelador sobre este mismo tema.El cerebro de las personas está programado para buscar y recibir apoyo. Necesitamos seguridad afectiva en cada uno de nuestros vínculos, ya sean familiares, de amistad o de pareja.

“Tuve miedo de perder a alguien especial y termine perdiéndolo ¡pero sobreviví! ¡Y todavía vivo!”
-Charles Chaplin-

Ahora bien, a pesar de que a muchos no les agrade el siguiente término, a nivel neuronal existe una clara evidencia: el ser humano es “emocionalmente dependiente”. Sin embargo, no hemos de ver esta dependencia como un anclaje total y absoluto hacia una o varias personas. Hablamos de nuestra necesidad por sabernos amados, por dar por sentado que vamos a ser respetados y que podemos contar para cualquier cosa con ese ser amado.

Construir una relación basada en un juego de fuerzas donde hay uno que siempre gana, duele. A su vez, contar con una pareja “adicta” a hacer promesas que no cumple o a ofrecer un amor siempre interesado, quien primero se resiente es nuestro cerebro: aparece el estrés. Es una reacción biológica instintiva que nos alerta de que hay algo que no va bien.

Se acaba de fragmentar en nuestro interior ese esquema donde dábamos por sentado algo tan elemental como que quien te quiere, te respeta, quien te ama te ofrece apoyo, cercanía y seguridad. Si no sentimos esto, sino lo percibimos, entraremos de inmediato en un ciclo marcado por la desconfianza, la vulnerabilidad y la ansiedad.

 

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El amor como sistema y juego de fuerzas

Todos sabemos que el éxito de una relación depende de muchos factores, pero uno de ellos es sin duda la capacidad de ambos miembros para dar y recibir apoyo. Si uno de los dos no se involucra o deja las necesidades del otro en segundo plano, la relación irá lentamente a la deriva.

Ahora bien, por curioso que nos parezca, este tipo de realidades no son tan fáciles de ver. En ocasiones, juegan con nosotros y no nos damos cuenta, nos usan como peones de un tablero donde hay un rey o una reina implacables que van devorando una por una, todas nuestras ilusiones, todas nuestras esperanzas y fortalezas. Según la teoría de sistemas aplicada al campo emocional, esto ocurre por unos factores muy concretos.

Cuando dos personas se unen en una relación se crea algo mucho más grande que sus dos miembros. Es un sistema, es como una esfera llena de complejas dinámicas que nos trascienden y donde a su vez, también nosotros le conferimos unas características a veces “demasiado” ideales. Nos decimos a nosotros mismos que esa relación es la definitiva, que va a ser perfecta y que juntos, vamos a crecer como personas además de como pareja.

Energy Sphere

Mantenemos este tipo de creencias y de diálogo interno porque nuestra mente así lo necesita: ansiamos sentir seguridad afectiva y psicológica. Sin embargo, día a día ese sistema perfecto va enturbiándose con pequeñas pero implacables dinámicas y serios embistes, como el desprecio, la decepción, el chantaje emocional…

Pocas personas suelen reaccionar a la primera al ver y sentir estos primeros golpes. El cerebro está programado para la resistencia al cambio, y hará uso de razonamientos poco adecuados como “esto es temporal”, “seguro que cambiará”, “si me quiere se dará cuenta de que me está haciendo daño”.

Si embargo, el sistema que nos contiene se debilita día a día hasta que se derrumba como un castillo de naipes. Hemos de ser capaces de irnos a tiempo para no convertirnos en las cenizas de un triste ensueño, de un juego implacable donde fuimos los perdedores.

Quien te quiere, no juega contigo: la inmadurez emocional y el amor como juego

En el libro citado al inicio de los neurólogos Amir Levine y Rachel Heller nos indican que las personas emocionalmente inmaduras son las que suelen entender el amor como un juego. Son perfiles que reaccionan solo ante la novedad del momento, ante la gratificación inmediata y a la necesidad de satisfacer las propias necesidades.

“A veces perder es ganar y no encontrar lo que se busca es encontrarse”
-Alejandro Jodorowsky-

No dudarán en alcanzar la Luna por ti solo si tú les ofreces el Sol. Te harán promesas cuando son felices y te culpabilizarán de todos sus problemas cuando se sientan frustrados. Ahora bien… ¿por qué en ocasiones llegamos a enamorarnos de personas con este tipo de personalidad? No hay una razón concreta, podríamos decir que nos atrae su intensidad, su dinamismo o el que en ocasiones, nos busquen como quien necesita aire para respirar.

mariposas alrededor de perilla de luz representando a quien juega a perderte

No debemos dejarnos engañar. El amor no es un juego, y quien juegue a perdernos, debemos permitir que ganen, es lo mejor que podemos hacer. Porque al fin y al cabo también nosotros saldremos triunfantes: habremos ganado en dignidad, en autoestima y en valentía.

No podemos olvidar que la madurez emocional se define también por nuestra capacidad para saber observar la realidad de las cosas y saber actuar ante ellas, aunque nos duela, aunque se nos parta el corazón durante un tiempo. La satisfacción de haber actuado como debíamos hará que nos repongamos antes de lo que pensamos.

 

 

Estados de ánimo

 

“Los estados de ánimo positivos generan confianza y autostima, pero los negativos también son muy útiles, nos sirven para descubrir los peligros”. “La actividad física y el contacto social son los dos grandes antidepresivos” afirma  Chistophe André. Psiquiatra y psicoterapeuta francés.

¿Por qué tendemos más hacia los estados de ánimo negativos?

¡Es la desgracia del ser humano! (Ríe). En todos los idiomas hay dos veces más adjetivos para designar los estados de ánimo negativos que los positivos. ¿Por qué? Seguramente porque la vida es difícil y peligrosa, y los estados de ánimo negativos nos sirven para centrar la atención sobre los peligros. La evolución seleccionó primero a los individuos más ansiosos o más agresivos, porque sobrevivían más.

Entonces, ¿qué papel tienen los estados de ánimo positivos?

También son muy útiles para nuestra supervivencia. Cuando nuestros antepasados vivían en la sabana y vigilaban la presencia de predadores o enemigos –gracias a la inquietud y al miedo–, después descansaban y se relajaban. Miraban a su alrededor y veían frutas, cosas para comer…

Los estados de ánimo negativos hacen que nos centremos en los detalles, mientras que los positivos nos permiten tomar distancia frente a las cosas.

¿Algún ejemplo actual?

Por ejemplo, imaginemos que estamos tristes, estresados o enfadados y hablamos con un amigo durante una hora. Si en un momento concreto nos dice algo negativo, curiosamente, pondremos la atención en ese detalle. En cambio, si estamos de buen humor, podremos mantener distancia; pensaremos que quien nos ha dicho algo negativo es nuestro amigo y le quitaremos importancia.

¿Se hereda la tendencia a tener estados de ánimo negativos?

Hay una influencia genética que propone una fragilidad, pero no un destino obligatorio. Las personas somos dueñas de nuestra vida, y si nuestro entorno o nuestra familia nos enseña a utilizar esos estados de ánimo heredados, podemos transformarlos en capacidad poética, de reflexión, sensibilidad, receptividad… Hay, por tanto, influencias mezcladas: genética, experiencias de vida y la cultura en la que vivimos.

¿Las personas positivas desarrollan mayor confianza, autoestima y creatividad?

Los estudios científicos confirman que existe un vínculo entre los estados de ánimo positivos y la confianza y la autoestima. Pero con relación a la creatividad no está tan claro. Mucha gente piensa que el sufrimiento te vuelve más creativo, aunque es un pensamiento romántico. En el siglo XIX se creía que, para ser poeta, había que sufrir.

Pero imagino que no es así…

Hoy vemos que hay diferentes formas de vivir la creatividad: hay quienes crean más cuando están felices, y otros que necesitan haber sido un poco infelices para poder crear. Pero, atención, es el sufrimiento pasado el que te hace más creativo, el presente puede impedirte dar un paso.

¿Cómo podemos estar bien cuando el mundo va mal?

Hay investigaciones que demuestran que sentirnos positivos nos hace más altruistas. En cambio, si nuestros estados de ánimo son negativos, nos replegamos, nos encerramos sobre nosotros mismos. Si me digo a mí mismo que no tengo derecho a ser feliz mientras haya personas infelices a mi alrededor, además de estar equivocado, coartaré mi felicidad.

Creemos que la felicidad nos hace egoístas, pero ocurre lo contrario: cuanto más feliz soy, más poder tengo para ayudar a los demás.

Entonces, ¿cómo podemos hacer frente a nuestra negatividad?

Nuestro cuerpo necesita moverse. Pero la vida moderna nos priva de esta necesidad: nos movemos en coche o en metro, cogemos el ascensor… Por eso nos surge la necesidad de hacer deporte. Del mismo modo, nuestro espíritu necesita lentitud, continuidad y calma. Pero la vida de hoy impide la lentitud y la continuidad, ya que estamos rodeados de ruido. La tendencia en auge de hacer meditación o retiro responde a una carencia que tenemos en nuestro mundo.

¿Qué le sugiere la frase ‘Más Platón y menos Prozac’?

Es una verdad a medias. Parece sugerir que con la sabiduría o la reflexión es suficiente. Pero es la mitad del trabajo. La otra mitad es caminar, hablar con la gente…, porque los dos grandes antidepresivos son la actividad física y el contacto social.

El buen humor también es un antídoto natural contra los momentos bajos. ¿Cómo podemos fomentarlo?

El buen humor aumenta con el contacto social, la gratitud, la amabilidad… Se ha demostrado que ser solidario no solo beneficia a los demás, también a uno mismo. Hay un ejercicio que consiste en pensar en tres cosas buenas que hemos hecho durante el día. Pero aún es más beneficioso pensar en “a quién debemos esas tres cosas buenas que me han ocurrido hoy”. Por ejemplo, si escuchamos una buena pieza de música, damos las gracias mentalmente al músico que ha hecho el esfuerzo de crearla. O si estamos comiendo un buen plato, podemos pensar en el agricultor que lo ha cultivado. Parece un pequeño detalle, pero la gratitud permite en los estados de ánimo positivos doblar los efectos; nos conecta con los otros seres humanos y nos da seguridad.

“La felicidad es creer que la alegría es posible”  – André Comte-Sponville –

Los estados de ánimo negativos nos ayudan a conocernos…

El equilibrio psicológico es una mezcla entre estados de ánimo positivos y negativos. En esta mezcla tiene que primar lo positivo sobre lo negativo, pero los estados de ánimo negativos son importantes también. El sentimiento de culpa, por ejemplo, es muy importante para la persona y la sociedad.

¿Para que sirve el sentimiento de culpa?

Alguien que nunca se siente culpable no se cuestiona y puede dañar a los demás. El aburrimiento también es necesario, ya que ayuda a tomar conciencia de uno mismo y, en vez de huir, uno se pone a reflexionar.

¿Pero hay estados de ánimo menos definidos?

Muchas veces los estados de ánimo son mixtos. La nostalgia es un estado de ánimo positivo-negativo: positivo porque nos acordamos de cosas buenas del pasado, y triste, porque esas cosas quedaron atrás.

¿Es partidario de medicar a las personas depresivas o ansiosas?

Yo prefiero disminuir los medicamentos y aumentar los esfuerzos del equilibrio emocional. Me interesa la psicoeducación, explicar a las personas que la salud psicológica es el resultado de ciertos esfuerzos: así como nuestra salud física depende de lo que comemos, la salud de nuestro espíritu depende de cómo nos entregamos a reequilibrar nuestros estados de ánimo. Los medicamentos, a veces, son necesarios, porque actúan como salvavidas: durante una crisis, a una persona que está viviendo una depresión fuerte no se le puede enseñar un método.

“Escuchemos más y mediquemos menos”

Chistophe André es psiquiatra y psicoterapeuta francés. La lectura de la obra de Freud a una edad muy temprana le hizo dedicarse a la investigación de la mente y a la práctica clínica. En la actualidad es uno de los estudiosos de las emociones más influyentes.Es autor de Prácticas de autoestimaPsicología del miedoLos estados de ánimo: el aprendizaje de la serenidadEl placer de vivir o La fuerza de las emociones –este último en colaboración con François Lelord–, todos publicados en España por Kairós.

 

 

Por : Gema Salgado

Publicado en: http://www.mentesana.es

Un cortometraje sobre el impulso sexual y el deseo

Si unimos placer, inspiración en los años 70,  dibujos y fotogramas afrodisíacos y lo aderezamos con una banda sonora de La Femme, sale a flote mucha sensualidad envuelta en papel de caramelo: Créme Caramel

 

 

creme caramel 02a

 

El impulso sexual se pone bajo un microscopio retrofiltrado en el corto Crème Caramel creado en Canadá, el cual estuvo a cargo por un colectivo de directores de Barcelona que representan un retrato del deseo como parte de la serie #DefineBeauty de NOWNESS.

Después de haber rodado videos musicales para Scissor Sisters y Phoenix, los canadienses Nicolás Méndez y Lope Serrano deconstruyeron las características sensuales pero de alguna manera irreverentes de la forma femenina.

“Cuando estás obsesionado con alguien, no es sólo con esa persona -es la forma de las caderas, el color de los pezones o la sombra de su pelo cuando sale de la ducha”, dice Serrano de su inspiración. “Estábamos pensando en una metáfora que representa la visión heterosexual masculina del cuerpo femenino: algo dulce, tierno y bello, un caramelo.

 

creme caramel culturainquieta

CanadaWEB

Fuente: culturainquieta.com

 

 

Una mujer que se ama

 

¿Por qué un hombre ama a una Mujer que se AMA?  

1. El hombre ama a la mujer que no depende de él emocionalmente.

2. Un hombre valora y agradece que la mujer pueda hacerle ver sus errores cuando estos son expresados desde una posición no humillante ni castrante; y la mujer que se ama a si misma no necesita hacerlo desde esta perspectiva.

3. Un hombre sano valora que la mujer se haga responsable de su propia calidad de vida, en términos de salud física, emocional y mental. esto no significa que este hombre se aleje hacia la indiferencia, por el contrario, su deseo de proteger y servir a lo que ama se incrementa.

4. Un hombre sano valora y agradece la inteligencia emocional de una mujer, esta inteligencia emocional se eleva exponencialmente en la mujer que se ama a si misma.
5. Las polaridades masculina y femenina, entre mas definidas están generan mas energía de atracción.

6. Una mujer que se ama a si misma desarrolla altos niveles de sensibilidad, acompañados de altos niveles de inteligencia; el hombre se siente atraído y admira dicha combinación de virtudes.

7. Una mujer que se ama a si misma no da para después obtener, por lo tanto lo que da es honesto y transparente. El hombre confía sus sentimientos a esta mujer.

8. El mayor placer de un hombre es proteger y servir a lo que ama, y una mujer que se ama a si misma no se siente amenazada de merecer y recibir esta protección.

9. La mujer que se ama a si misma tiene confianza en si misma, por lo tanto su capacidad para reconocer y admirar al hombre, en 1er lugar: por lo que es, en 2º lugar por lo que hace y en 3er lugar por lo que tiene, es un hombre que se siente amado. El hombre que se siente amado incrementa de manera importante su nivel de compromiso y responsabilidad.

10. La mujer que se ama a si misma pasa del conocimiento a la sabiduría, en donde sabe decidir con asertividad, cuando ser prudente, cuando poner uno o mas limites y cuando dejar que la experiencia tome su propio tiempo. El hombre ama a esta mujer ya que le provee crecimiento personal, libertad y sensación de aceptación.

Dr. Lee

Cerebro y bondad. Una relación recíproca

 

“La base de un cerebro sano es la bondad, y se puede entrenar”, Afirma Richard Davidson, doctor en Neuropsicología, investigador en neurociencia afectiva.

Su investigación se centra en las bases neuronales de la emoción y los métodos para promover desde la ciencia el florecimiento humano, incluyendo la meditación y las prácticas contemplativas. Fundó y preside el Centro de Investigación de Mentes Saludables en la Universidad de Wisconsin-Madison, donde se llevan a cabo investigaciones interdisciplinarias con rigurosidad científica sobre las cualidades positivas de la mente, como la amabilidad y la compasión. Ha cosechado importantes premios y está considerado una de las cien personas más influyentes del mundo según la revista Time. Tiene multitud de investigaciones y varios libros publicados. Ha ofrecido un seminario para Estudios Contemplativos en Barcelona.

 

Cecilia Liao (Czily). Escultura

Yo investigaba los mecanismos cerebrales implicados en la depresión y en la ansiedad.

…Y acabó fundando el Centro de Investigación de Mentes Saludables.

Cuando estaba en mi segundo año en Harvard se cruzó en mi camino la meditación y me fui a la India a investigar cómo entrenar mi mente. Obviamente mis profesores me dijeron que estaba loco, pero aquel viaje marcó mi futuro.

…Así empiezan las grandes historias.

Descubrí que una mente en calma puede producir bienestar en cualquier tipo de situación. Y cuando desde la neurociencia me dediqué a investigar las bases de las emociones, me sorprendió ver cómo las estructuras del cerebro pueden cambiar en tan sólo dos horas.

¡En dos horas!

Hoy podemos medirlo con precisión. Llevamos a meditadores al laboratorio; y antes y después de meditar les tomamos una muestra de sangre para analizar la expresión de los genes.

¿Y la expresión de los genes cambia?

Sí, y vemos como en las zonas en las que ha-bía inflamación o tendencia a ella, esta des­ciende abruptamente. Fueron descubrimientos muy útiles para tratar la depresión. Pero en 1992 ­conocí al Dalái Lama y mi vida cambió.

Un hombre muy nutridor.

“Admiro vuestro trabajo, me dijo, pero considero que estáis muy centrados en el estrés, la ansiedad y la depresión; ¿no te has planteado enfocar tus estudios neurocientíficos en la amabilidad, la ternura y la compasión?”.

Un enfoque sutil y radicalmente distinto.

Le hice la promesa al Dalái Lama de que haría todo lo posible para que la amabilidad, la ternura y la compasión estuvieran en el centro de la investigación. Palabras jamás nombradas en ningún estudio científico.

¿Qué ha descubierto?

Que hay una diferencia sustancial entre empatía y compasión. La empatía es la capacidad de sentir lo que sienten los demás. La compasión es un estadio superior, es tener el compromiso y las herramientas para aliviar el sufrimiento.

¿Y qué tiene que ver eso con el cerebro?

Los circuitos neurológicos que llevan a la empatía o a la compasión son diferentes.

¿Y la ternura?

Forma parte del circuito de la compasión. Una de las cosas más importantes que he descubierto sobre la amabilidad y la ternura es que se pueden entrenar a cualquier edad. Los estudios nos dicen que estimulando la ternura en niños y adolescentes mejoran sus resultados académicos, su bienestar emocional y su salud.

¿Y cómo se entrena?

Les hacemos llevar a su mente a una persona próxima a la que aman, revivir una época en la que esta sufrió y cultivar la aspiración de librarla de ese sufrimiento. Luego ampliamos el foco a personas que no les importan y finalmente a aquellas que les irritan. Estos ejercicios reducen sustancialmente el bullying en las escuelas.

De meditar a actuar hay un trecho.

Una de las cosas más interesantes que he visto en los circuitos neuronales de la compasión es que la zona motora del cerebro se activa: la compasión te capacita para moverte, para aliviar el sufrimiento.

Ahora quiere implementar en el mundo el programa Healthy minds (mentes sanas).

Fue otro de los retos que me lanzó el Dalái Lama, y hemos diseñado una plataforma mundial para diseminarlo. El programa tiene cuatro pilares: la atención; el cuidado y la conexión con los otros; la apreciación de ser una persona saludable (encerrarse en los propios sentimientos y pensamientos es causa de depresión)…

…Hay que estar abierto y expuesto.

Sí. Y por último tener un propósito en la vida, algo que está intrínsecamente relacionado con el bienestar. He visto que la base de un cerebro sano es la bondad, y la entrenamos en un entorno científico, algo que no se había hecho nunca.

¿Cómo se puede aplicar a nivel global?

A través de distintos sectores: educación, sanidad, gobiernos, empresas internacionales…

¿A través de los que han potenciado este mundo oprimido en el que vivimos?

Tiene razón, por eso soy miembro del consejo del Foro Económico Mundial de Davos, para convencer a los líderes de que hay que hacer accesible lo que sabe la ciencia sobre el bienestar.

¿Y cómo les convence?

Mediante pruebas científicas. Les expongo, por ejemplo, una investigación que hemos realizado en distintas culturas: si interactúas con un bebé de seis meses a través de dos marionetas, una que se comporta de forma egoísta y otra amable y generosa, el 99% de los niños prefieren el muñeco cooperativo.

Cooperación y amabilidad son innatas.

Sí, pero frágiles, si no se cultivan se pierden, por eso yo, que viajo muchísimo (una fuente de estrés), aprovecho los aeropuertos para enviar mentalmente a la gente con la que me cruzo buenos deseos, y eso cambia la calidad de la experiencia. El cerebro del otro lo percibe.

Apenas un segundo para seguir en lo suyo.

La vida son sólo secuencias de momentos. Si encadenas esas secuencias, la vida cambia.

El mindfulness es hoy un negocio.

Cultivar la amabilidad es mucho más efectivo que centrarse en uno mismo. Son circuitos cerebrales distintos. A mí no me interesa la meditación en sí misma sino cómo acceder a los circuitos neuronales para cambiar tu día a día, y sabemos cómo hacerlo.

 

 

Por: Ima Sanchís

Publicado en : http://www.lavanguardia.com

Orgasmo perfecto: El orgasmo de cada un@

 

Hasta doce tipos diferentes de orgasmos he encontrado. También simultáneos, múltiples, sucesivos, expandidos y hasta fingidos. Con eyaculación y sin ella. Trigasmos y cómo conseguirlos en siete pasos. Me imagino a alguien que, teniendo sus más que correctos orgasmos, pero con ganas de explorar su sexualidad, se encuentre ante tal despliegue de posibilidades y pueda llegar a agobiarse. “¿Estoy disfrutando lo suficiente? ¿Me estoy perdiendo algo? ¿Qué más puedo hacer? ¿Y si estimulo aquí? ¿Pruebo aquel juguete sexual? ¿Un gel vibrador? ¿Efecto frío/calor que intensifica las sensaciones?”Y luego, una vez probado, si no se consigue la explosión incontrolable de placer prometida (porque no a todos nos sirven las mismas cosas en el sexo), temo que pueda incluso causar cierta frustración.

El orgasmo es la descarga de la tensión sexual acumulada. Causado por la estimulación, es una respuesta compleja. Con la educación sexual limitada que, en general, hemos recibido hemos aprendido a experimentar orgasmos de una única y siempre de la misma manera. Cual acto reflejo, cuando nos estimulamos de determinada manera, sabemos que vamos a llegar al clímax. A veces nos quedamos ahí, sin embargo hay más maneras de conseguirlo y en este sentido bienvenidas sean todas las ideas y técnicas.

A lo mejor es cosa mía, pero en ocasiones tengo la sensación de que nos estamos pasando. Determinadas informaciones, tal y como están presentadas, me sugieren un “el más difícil todavía que te va a dejar exhausto de placer”. Como si necesitáramos conseguir más para disfrutar más. Como si lo que tenemos no fuera suficiente.

El orgasmo que cada uno siente es fantástico. Con eso deberíamos quedarnos siempre. No quiero decir que no se juegue, se busquen o se experimenten nuevas sensaciones. Al contrario, me parece muy recomendable para huir de la monotonía sexual. Busquemos estímulos en otras partes del cuerpo, dejémonos llevar por las sensaciones, activemos esa zona que desconocíamos, potenciemos la mente. Pero sin obcecarnos con los resultados, simplemente permitiéndonos sentir y gozar. Obsesionarse con el orgasmo es la mejor manera para no alcanzarlo. Y no tiene sentido ponernos presión en conseguir esto o aquello. El sexo no es una competición con uno mismo ni tenemos que demostrar nada a nadie.

Que conste que no dudo de las capacidades orgásmicas ni de las posibilidades del cuerpo humano. Precisamente por ello, animo a explorarnos y a dejarnos sorprender por las sensaciones. Nuestro cuerpo está deseando mostrarnos de lo que es capaz pero nuestra mente a veces se entromete. En algunas ocasiones porque nos pone frenos con prejuicios y en otras, porque tiene tantas ganas que se abruma e impide al cuerpo liberarse. Puede que alguna vez os haya pasado estar teniendo relaciones sexuales y desear tanto llegar al orgasmo, que precisamente ese día no se consigue. O que hay muchísimo interés, la pareja es super sexy pero no hay manera de lograr una erección. El cerebro nos está jugando una mala pasada.

 

Yolanda Jiménez

 

Hablamos mucho de sexo asociado al rendimiento. Conseguir más y mejor. Eso puede hacernos valorar menos lo que ya tenemos. Tener multiorgasmos está genial. No tenerlos, también. Sentir orgasmos de pezones es fantástico. Si son de clítoris, también. Un clímax triple es magnífico. Si va de uno en uno, también. Sea como sea, sentir es maravilloso.

No puedo olvidar que hay personas, más mujeres que hombres, que no consiguen llegar al clímax. Paso a paso, analizad las causas para poder aplicarle el remedio adecuado. E igual que los que quieren más, no os agobiéis ni obsesionéis. Llegará y ese será el mejor orgasmo.

 

 

Por: Arola Poch

Publicado en: https//arolapoch.com

Erótica de la globalidad

 

En contraposición a la erótica de la genitalidad, heterocoitocéntrica, la erótica de la globalidad nos descubre infinitas posibilidades para el placer.

“Extendí la mano debajo del grifo para comprobar que el agua estaba caliente. Se encendió algo adentro y decidí conectar con mi cuerpo. Sentía cada poro de mi piel abrirse con un pequeño picor ante el calor del agua, sentía cómo se erizaba mi piel con el contraste del vapor y el frío que esperaba fuera de la ducha. Me duché como nunca antes lo había hecho”.

“La sexualidad es la apertura de los sentidos al placer”, según  Fina Sanz*. Esta frase revoloteó en mi cabeza mucho tiempo. Así que mi sexualidad también era esto… Esto que me salía por cada palmo de mi piel, que entraba y me recorría, tintineante, las entrañas”.

La sexualidad no tiene una sola expresión, sino que se abre paso allá donde dejemos a nuestro cuerpo sentir. Sin embargo, la vivencia de la misma está inevitablemente vinculada a las construcciones culturales. Nuestras relaciones sexuales con otras personas o con nosotres mismesestán influidas por lo que se considera normal o anormal en nuestra sociedad. Para fomentar nuestro crecimiento erótico, es importante ser consciente de ello y cuestionar las creencias, mitos y normas que nos vienen del afuera.

Erótica de la genitalidad vs. Erótica de la globalidad

Nuestra cultura tiene su origen en la tradición judeocristiana. Esta ha transmitido muchos mensajes acerca de cómo tenemos que vivir nuestra sexualidad. Se ha escindido el cuerpo del espíritu, relacionando lo corporal con algo negativo y pecaminoso. Además, la sociedad patriarcal ha construido dos subculturas dicotómicas, la subcultura femenina y la masculina, obligando a posicionarse en una de las dos para entrar en la norma. Estas subculturas tienen a su vez una serie de roles y estereotipos asignados que encorsetan y limitan la vivencia de la experiencia sexual humana.

Tradicionalmente se nos ha hablado de la erótica de la genitalidad, aquel placer que tiene que ver con las sensaciones localizadas en los genitales. Es más intenso, focalizado y con tendencia a la descarga. El desarrollo de esta erótica ha estado más permitida para las personas que han sido asociadas a la subcultura masculina. El hecho de que se nombren sus genitales y se alaben desde el nacimiento, que tocárselos en público esté socialmente aceptado o que se construya toda una simbología alrededor de ellos hace que se tenga mayor conciencia del placer que proporcionan.

Sin embargo, existe otra manera de sentir y disfrutar de la sexualidad, y es la erótica de la globalidad. Este tipo de placer es más difuso, se extiende por todo el cuerpo y no tiene por qué terminar en una descarga genital, es decir, es un fin en sí mismo. Es aquello que sentimos cuando nos lavan la cabeza en la peluquería, cuando acarician nuestro cuerpo, cuando el sol calienta nuestra piel, cuando nos hacen trencitas en el pelo o nos masajeamos la cara poniendo conciencia en las cosquillas de las pestañas. Es algo que podríamos estar sintiendo durante horas. No se trata de preliminares, porque no preceden a nada que sea más importante que esto.

Este tipo de placer tradicionalmente ha estado más permitido para las que han sido asociadas a la “subcultura femenina” por no considerarse “sexualidad” desde el modelo hegemónico. De esta manera, hemos crecido teniendo contacto entre nosotras, acariciándonos los brazos mientras veíamos películas en el instituto, peinándonos unas a otras en el recreo y echándonos crema para no quemarnos.

Es importante tener en cuenta que tanto la erótica de la globalidad como la de la genitalidad pueden desarrollarse en todas las personas, y que la integración de ambas nos lleva a vivir la sexualidad de una manera más plena. Nuestro cuerpo es una superficie erótica en su totalidad, y como tal, el mapa erótico puede crecer, ampliarse y desarrollarse. La erótica de la globalidad tiene un potencial enorme para conseguir este crecimiento.

La vivencia de la erótica de la globalidad está íntimamente unida a la relación que tenemos con nuestro cuerpo. Y he aquí la paradoja: a pesar de que a las mujeres se nos ha permitido desarrollar la globalidad desde la tierna infancia, a medida que crecemos empezamos a mirar nuestros cuerpos con ojos de patriarcado. Esto supone, por una parte, que empecemos a vivir la sexualidad desde la genitalidad y el coitocentrismo; por otra parte, que veamos nuestros cuerpos a través de la mirada “del afuera” y “de los otros”; y, por último, que lo vivamos en función de la estética que tiene.

 

Claves para descubrir nuestro mapa erótico global

Es una tarea pendiente conocer nuestro cuerpo y contactar con nuestro deseo al margen de la mirada de “los otros”. Vivir al margen de nuestra sexualidad nos condena a vivir al margen de nosotras mismas.

Saber que mi cuerpo, más allá de ser gordo, flaco, celulítico, bajo o alto tiene sensaciones, me permite abrirme a las mismas y darme permiso para sentir placer. No hay más que volver la mirada hacia adentro para descubrir todo lo que nos puede aportar.

El trabajo para ampliar nuestro mapa erótico global debe ir acompañado de un/a profesional especializada/o. Es todo un proceso terapéutico de entrenamiento y tiene mucho de vivencial y presencial, pero para empezar, aquí van algunas claves:

Cierra los ojos y toma contacto con tu respiración. Poco a poco intenta conectar con las sensaciones que te va mandando el cuerpo: mira a ver si estás cómode, localiza en qué partes del cuerpo tienes tensión. Presta atención a las demandas que te va haciendo tu cuerpo.

Poco a poco, comienza a recorrer tu cara y cabeza con tus manos. De una manera suave ve despertando cada una sus partes: el pelo, el cuero cabelludo, la frente, las cejas, los párpados, las pestañas, la nariz, los pómulos, los labios, el mentón, las orejas y el cuello. Dale el tiempo que merece a cada una y no olvides respirar en cada parada para integrar las sensaciones. A medida que haces esto, presta atención a esas sensaciones que se despiertan… ¿Qué cosas te gustan? ¿Qué cosas no te gustan? ¿Hay algo que no hayas sentido nunca? ¿Hay alguna parte de tu cuerpo que tuvieras olvidada?

Sigue explorando y bienvenido/a a casa

 

 

* Fina Sanz:  Psicoerotismo Femenino y Masculino. Editorial Kairós. 1990.

* Fuente: http://www.proyecto-kahlo.com

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