La alquimia de los orgasmos: IIª parte

 

Por: Dr. Humberto Brocca (Rocktor)

 

¿El orgasmo es tan sólo el momento climático de la excitación sexual?

Se afirma en textos técnicos que los eventos y sacudidas que ocurren durante el orgasmo están encaminados y programados por la biología para garantizar la reproducción de la especie, pero la voz de la experiencia asegura que la sexualidad abarca un espacio físico, mental, emocional y espiritual bastante más amplio que la procreación. Por fortuna la naturaleza incluyó el placer en la canasta básica de las necesidades humanas y colocó la manzana de la pasión bajo las faldas del Monte de Venus, a la entrada del Jardín del Edén.

(C) Juan Peláez

Por consiguiente, es ocioso mencionar que muy pocas veces en la vida se sube uno al colchón del sexo con intención reproductiva. Ciertamente la mayoría vive trepada en sus fantasías sexuales 24 X 7 sin que su intención sea darle hijos a la persona con la que quiere sobre todo darse gusto.

Es más, en el deporte más penetrante del mundo, entre parejas heterosexuales, el embarazo no deseado es un factor de alto riesgo. Un fantasma, más temido por algunas y algunos que las mismísimas enfermedades venéreas, por cierto, mucho más frecuentes. Como siempre, prevenir es mejor que lamentar.

“Es más fácil meterse en problemas que salir de ellos” (Woody Allen)

“no salgas caliente a la calle” (Rocktor)

¿Por dónde le llega a cada cerebro el afán erótico? Quizá lo que se busca a través del sexo es únicamente el alivio de un apetito fisiológico guiado por el instinto, o la regalada gana de abandonarse al placer de los sentidos un rato y sin compromiso. Sin embargo, según la personalidad de cada quién, la experiencia sexual promedio incluye un recorrido por sueños, fantasías y laberintos psicológicos individuales, que plantean la alternativa de liberar hacia el amor o encerrar en la frustración a los viajeros genitálicos que abordan el coito.

El antes de que entre es siempre mucho más fácil de manejar que el después de que salió. Al final es cuando y donde se demuestra la autenticidad de la intención. Bien dice el dicho que palo dado, no hay dios que lo quite.

Además del derramamiento de semen y licores que lo acompañan, una buena cogida, o una serie de las mismas, en el mejor de los casos, enciende la luz interna que muestra la salida del túnel neurótico. Pero también una función frustrante puede generar un pantano afectivo y hundir en traumas tamaño psicoanálisis a quienes alimentan hasta la obesidad la proliferación mental negativa. Y bueno, embarazo o infección exterminan la pasión.

La persona se consuma y florece, o se consume y se marchita cada vez que se viene o se corre. El clímax sexual produce la evaporación de las ideas e inicia una fiesta o la guerra entre la expectativa y la percepción de la experiencia. Te encueras ante ti mismo y alguien más como testigo. ¿Estás lista o listo para espejearte sin Photoshop?

El orgasmo es un instante mágico que impacta a todo el organismo, afuera, adentro, arriba y abajo. Es nirvana al alcance de cualquier anatomía y de todos los cultos, incultos, puros o viciosos, ricos o sabrosos. Es la gran puerta democrática y natural para aterrizar de sopetón en el aquí y ahora, que es el terreno donde ocurre la vida real. Así como puede gustarte, puede que no… la intención cuenta mucho.

Por mencionar unos cuantos ejemplos de motivaciones que desencadenan deseos carnales, ahí van éstos, con y sin vaselina:

  • Obtener una ilusión efímera de dominio y poder sobre quien hace temblar las rodillas y pone a zozobrar el juicio; son las personas que no se vienen, sino se vengan.
  • Satisfacer la necesidad de consumar la entrega total a quien uno ama, para lo cual la mejor poesía está en la cópula.
  • Exteriorizar algún producto o fantasía de la imaginación erótica, materializar sueños o corroborar pesadillas.
  • Chocar de frente contra el sentido carnal de la existencia sin necesidad de consumir sustancias psicoactivas.
  • Desahogar alguna perversión en el cuerpo de la víctima o en carne propia.
  • Reafirmar la sexualidad personal, comprobar que se tiene sex appeal.

El cuerpo es el lugar donde se produce la alquimia. Existe el sexo glorioso, incluso tratándose de un polvo fortuito que dura una noche. Entre las múltiples manifestaciones representativas del placer orgásmico puramente físico, de carne y hueso, se conocen, entre otras:

  • Contracciones involuntarias de la cintura pélvica, que sólo se danzan a ritmo genital en festejos sexuales.
  • Activación glandular total; las personas se ofrecen para el sexcrificio bañadas “en su jugo”.
  • Desbordamiento de la cascada hormonal y de los neurotransmisores y demás químicos que circulan por el cuerpo manipulando desde el ánimo hasta los sentimientos.
  • Se apaga el pensamiento.
  • Se descarga el instinto.
  • Se recarga la batería del deseo.

Hay muchas maneras de sacarle provecho a los encuentros sexuales, que en su mejor versión resultan grandes aliados de la salud física, emocional y mental. Los orgasmos sacian apetitos animales y existenciales, ubican a las personas en el universo de las relaciones humanas íntimas, “resetean” el cerebro y generan la memoria indeleble que habita en la entrepierna de los usuarios y usuarias cuando han transitado por la ruta del placer supremo.

 

Por: Dr. Humberto Brocca (Rocktor)

Publicado en: pijamasurf.com

 

 

 

 

 

La falta de educación sexual.

La falta de educación sexual y cómo dejar la pornografía

Por: Josep pamiés

 

¿Te sientes cansada de fingir haciendo el amor y sientes que lo haces por obligación?

¿Estás seguro de que en el sexo actúas como realmente te gustaría o te sientes condicionado?

Hoy viene a mi web Asier González para explicarnos las consecuencias de la falta de educación sexual y dos ejercicios introductorios para empezar a dejar de ver vídeos para adultos y acabar con su influencia en nuestra conducta sexual.

Asier González es experto en sexualidad consciente y el creador de escuela de parejas ,  la web a la que acuden todos los meses decenas de parejas para aprender a mejorar la calidad de sus relaciones.

Y ahora, sin más dilación, te dejo que disfrutes de la lectura de todo lo que Asier González ha venido a explicarnos.

Yo creía que el sexo era algo completamente espontáneo, que cada uno lo hacía a su manera y cómo lo sentía. No esperaba que al igual que otras áreas de la vida, pudiera estar condicionada.

Y mucho menos que yo estuviera condicionado a actuar de cierta manera en el sexo y en mis relaciones amorosas.

Pero la realidad es que al igual que tus valores y tu personalidad, la forma que tienes de entender la sexualidad está condicionada por la educación que recibiste por parte de tus padres, de la escuela y de la sociedad.

Fotografía: C.B.

¿Te acuerdas cuando en la escuela te hablaban sobre sexualidad? O quizás, ¿ni siquiera recibiste educación sexual escolar?

¿Por qué los niños acuden a la pornografía?

En mi caso, se puede decir que sí recibí educación sexual en la escuela, pero más tarde descubrí que lejos de ayudarme a entender mejor mis necesidades, la carencia de valor de la información sexual recibida en ella, me llevó a buscar en otros lados la información que en ese momento yo necesitaba.

 

Recuerdo que, en sexto de primaria, teniendo 11 años, en ciencias tuvimos que estudiar los órganos reproductores a nivel anatómico y nos explicaron cómo se creaba la vida: el hombre introducía el pene en la vagina para dejar embarazada a la mujer.

También nos dijeron que no siempre que el hombre y la mujer hacían ésto, se hacía con la intención de tener hijos.

Y para cuando nos dieron esta “extensa información sobre sexualidad”, los chicos de mi edad ya habíamos escuchado palabras como: masturbarse, follar o sexo oral.

Además, yo y muchos otros chicos de mi edad ya habíamos empezado a masturbarnos sin recibir ningún tipo de información al respecto.

Y en el caso de las chicas, tampoco les habían enseñado a llevar de forma natural la menstruación y mucho menos a entender el creciente deseo sexual que empezaban a experimentar.

En tercero de la ESO, cuando tenía 14 años, recuerdo que vino una chica a darnos unos talleres sobre sexualidad.

La educación sexual que nos dio se centró en las enfermedades de transmisión sexual, el herpes, la sífilis, los peligros del SIDA y en la necesidad de utilizar siempre preservativo en las relaciones sexuales.

¡Y hasta ahí llegó la educación sexual para adolescentes que recibimos en la escuela!

Resumiendo, aparte de infundirnos miedo sobre la práctica de sexo sin condón, no teníamos ni idea de cómo amar a una mujer o a un hombre, de cómo mantener una relación de pareja saludable o de cómo hacer el amor.

Tampoco nos explicaron nada sobre psicología femenina o masculina.

Recuerdo que en esa época me decía a mi mismo: “¿qué será eso de follar? Como todo el mundo habla de eso, tendré que ver en qué consiste por si una de mi edad quiere hacerlo y no quedar mal”.

Y claro, como nunca me explicaron exactamente en qué consistía eso de hacer el amor o follar, lo único que encontré a mano fue los vídeos para adultos, al igual que la mayoría de los chicos y chicas de mi edad.

Muchos niños de mi edad veíamos a escondidas vídeos para adultos en internet e imágenes sexuales en la publicidad de los periódicos.

Y desde luego, tener como referencia de la sexualidad los vídeos para adultos tiene consecuencias que yo en ese momento, como es lógico, no podía ni llegar a imaginar.

Además, el hecho de ver vídeos para adultos a escondidas porque sabíamos que a nuestra edad estaba prohibido, aún nos generaba más morbo y además vinculábamos la sexualidad a “algo que debe esconderse porque no está bien visto”.

 

Fotografía: C.B.

Consecuencias de la falta de educación sexual integral

Actualmente, nuestra conducta sexual no solo está condicionada por los vídeos para adultos que veíamos de pequeños o por los que seguimos viendo de mayores, también por muchos videoclips de reggaetón y por muchas campañas publicitarias que constantemente nos bombardean con imágenes sexuales para que nos excitemos y compremos sus productos.

Yo he identificado cuatro aspectos en los que nos influye la industria para adultos y una parte de la industria musical:

  1. Estereotipos físicos para las mujeres: las mujeres deben ser delgadas, muy atractivas, con senos grandes y culos muy redondeados.
  2. Estereotipos físicos para los hombres: los hombres deben tener unos músculos hiperdesarrollados y un pene grande de 18 centímetros como mínimo.
  3. Actitud de la mujer: debe ser alocada y adicta al sexo.
  4. Actitud del hombre: debe ser dominante y desahogarse sexualmente en la mujer.

 No es de extrañar que, debido a estas influencias, una de las operaciones de estética más solicitadas por parte de las mujeres sea el aumento de pecho.

Además, en España, por ejemplo, la longitud media del pene erecto de un hombre es de 13 centímetros. Muy lejos de los más de 18 centímetros de pene que suelen exhibir los actores de vídeos para adultos.

Intentar ser como nos muestran en estas industrias, genera frustración y desigualdad entre la satisfacción sexual masculina y la femenina.

Para poder redescubrir  la sexualidad de un modo consciente y saludable tenemos que desprogramarnos de todas estas influencias externas.

Dos ejercicios introductorios para empezar a desprogramar la influencia de la pornografía en nuestra conducta sexual:

 Primer ejercicio: Tomar consciencia de su influencia El primer ejercicio consiste en tomar consciencia de cómo los vídeos para adultos moldean nuestra conducta sexual.

Para ello, responde a las siguientes preguntas y reflexiona sobre tus respuestas:

¿Qué tipo de educación sexual recibiste?

¿Cómo viviste sexualmente tu adolescencia?

¿Te sientes cansada de fingir haciendo el amor y sientes que lo haces por obligación?

¿Estás seguro de que en el sexo actúas como realmente te gustaría o te sientes condicionado por la influencia de los vídeos para adultos?

¿Sientes que tú y tu pareja quedáis igualmente satisfechos después de hacer el amor o piensas que alguno de los dos sale perdiendo?

Segundo ejercicio: Imaginar cómo realmente nos gustaría actuar sexualmente Imagina por unos instantes que te sientes totalmente satisfecha/o con tu cuerpo y contigo misma/o y que nadie te juzga en la cama.

Y ahora, responde a las siguientes preguntas y reflexiona sobre tus respuestas:

¿Cómo te gustaría verdaderamente actuar en la cama?

¿Qué es lo que crees que necesitas en una relación sexual?

¿Qué te gustaría que te hicieran en la cama?

¿Se lo pides explícitamente a tu pareja o lo tiene que adivinar?

¿Qué es lo que no te gusta que te hagan en la cama?

¿Lo soportas o lo hablas con tu pareja?

Muchas gracias Asier González por todo lo que nos has explicado en este artículo.

Estoy seguro que muchas personas se han sentido identificadas con todo lo que nos has contado y han realizado los 2 ejercicios introductorios que nos has regalado para empezar a desprogramarnos de la influencia de los vídeos para adultos.

Si quieres disfrutar de más información útil para mejorar la calidad de tu relación de pareja y tu sexualidad, visita la web de Asier González: https://www.escueladepareja.com/

Sexualidad consciente: elevar tu nivel de vibración

 

Cuando se tiene una relación sexual con alguien comienza todo un proceso energético. Principalmente los chakras raíz de ambos se unen y desde esa intimidad las auras se funden, se fusionan para crear una gran energía áurica alrededor de ambos.
Al separarse, dejan una huella energética y kármica.
Cuanto más relaciones se tienen con una persona, más profunda es la conexión. Por eso a veces recuerdas tanto a tu ex o al amante o a ese alguien con quien hayas intimado. Desde esa vibración creas lazos energéticos que unen y después de que una relación se terminó, se siguen transmitiendo energía a nivel sutil.
En cada relación se adquiere parte de la energía del otro.
Una nueva relación, trae consigo un nuevo cambio de vibración. Si tienes relaciones con gente densa, inconsciente, carente de luz y amor, inestable… adquieres lo mismo. Cambias a un paradigma en que nada te hace feliz aunque tengas muchas razones para serlo.
Si la otra persona hizo algo que marcó su karma, también lo adquieres tú y eso atrae a experiencias negativas.
Por el contrario si tienes relaciones con alguien consciente, lleno de luz, de amor y que mantiene su energía limpia, se genera un maravilloso intercambio de energía positiva para ambos individuos. Ambos se elevan en amor y consciencia.
La energía del amor y la sexualidad es tan grande y mágica que los hace vibrar tan alto que llegan a un estado expandido de la consciencia. Esa energía también queda en ti como nuevos códigos de luz .
Si te acuestas con una persona con pareja, en consecuencia adquieres la energía de esa persona y su pareja (y las parejas de su pareja)
Todos hemos tenido sexo casual, aventuras y/o locuras. No hay culpables, solo personas inconscientes y esto se puede cambiar cuando así se decide:
– Primero por vibración: Atraemos lo que somos.
– Segundo por aprendizaje: La otra persona es un reflejo de ti, te mostrará tus sombras para que puedas reconocerlas y mejorar.
– Tercero por conflictos internos: No te amas, no te valoras… (Relacionado con las anteriores).
En consecuencia te relaciones con personas de tu misma vibración. Incluso puedes llegar a enamorarte de alguien así, con la incapacidad de amarte y valorarte hasta llegar a usarte. Pues vibracionalmente percibe tu necesidad de amor. Pero esa situación solo refleja la relación contigo mismo. Ámate a ti y amarás al otro y los otros te amarán.
Esto no es una invitación a que no tengan sexo, al contrario ¡Hagan el AMOR cuántas veces quieran ! Pero antes de eso vibren alto, para atraer una persona con la que puedan ser estable y que les ayude a crecer y no que les tiren hacia abajo.
Las personas que vibran alto saben elegir el amor y la luz. Jamás duermas con alguien a quín no te gustaría parecerte.
Fuente: Mujer chamana (Facebok)

Sexualidad, edad y libertad: una relación proporcional

 

“Es posible sentirse más libre sexualmente a los 60 años que a los 25”, mantiene Anna Freixas. Ella es una de las psicólogas que más ha aportado al desarrollo de la gerontología feminista. En su último libro, Sin reglas, desmonta varios de los mitos y tabúes en torno a cómo viven la sexualidad las mujeres mayores.

Desmontar mitos, saltar prejuicios, evitar generalizaciones y poner sobre la mesa un tema tradicionalmente invisibilizado e, incluso, negado: la sexualidad de las mujeres mayores. El último libro de Anna Freixas (Barcelona, 1946), Sin reglas (Capitan Swing, 2018), explica los resultados de una investigación realizada a partir de 729 testimonios de mujeres de entre 50 y 82 años. Ellas cuentan cómo sienten la sexualidad cuando ya han abandonado su rol reproductivo.

¿Se vuelve diferente el deseo en las mujeres cuando llegan a una edad madura?
Creo que el deseo evoluciona. No deseamos lo mismo a los seis años o a los 14 que a los 30 y a los 50. Es posible que, en un momento dado, tu deseo se centre en una mujer, después en un hombre, otra vez en nada… El deseo es realmente cambiante y ha habido una tendencia a patologizarlo, a considerar que, o tienes un deseo tremendo, o estás enferma. Simplemente hay una evolución a lo largo del ciclo vital que ahora es más evidente porque vivimos más años y, al vivir más años, tenemos más tiempo para mostrar todo.

Tu trabajo desmonta prejuicios, uno de ellos es que la menopausia acaba con el deseo.
La menopausia ha sido el gran chollo del patriarcado. Cuando se define a la mujer como un ser reproductivo, la menopausia se ha expuesto como el principio del fin. Pero es el fin de la reproducción, no el de la sexualidad. El patriarcado ha aprovechado toda oportunidad de liquidar la sexualidad.

Los hombres pueden buscar relaciones con mujeres más jóvenes pero, de alguna manera, se ha mantenido la idea de que la menopausia es el principio del fin del deseo en la mujer. Eso no es verdad, hay multitud de estudios que demuestran que las mujeres, después de la reproducción, sienten deseo. También hay otras que no lo tienen, y algunas de ellas igual tampoco lo tenían a los 40 y a los 30. La menopausia en sí misma no tiene por qué marcar.

Es cierto que hay un cambio hormonal, pero el deseo de las mujeres no está directamente relacionado con lo biológico. Para las mujeres tiene mucho más que ver con el contexto, con quién estamos, cómo estamos, qué tipo de relación tenemos y qué calidad tiene. Para nosotras esto es mucho más importante, ya sea a los 20, a los 50 o a los 80, que una hormona más o menos.

“Nuestro deseo está en el contexto, en el respeto. También puede estar en un ‘aquí te pillo, aquí te mato’, que de vez en cuando sienta bien a todo el mundo”

También está muy relacionado con la medicalización. Después del Viagra, hace pocos años llegó el Addyi, su equivalente para mujeres. ¿Qué opinas de esto?
Creo que las mujeres somos un enorme negocio a todas las edades. Imagínate cuantísimas postmenopáusicas hay en este mundo, ahora que las jóvenes no parís criaturas. Hay que hacer negocio y este consiste en tratar de encontrar una pastilla. Como explico en el libro, esta pastilla tiene cantidad de contraindicaciones.

Me parece absurdo porque, sobre todo, esto implica que no conocen cómo es el deseo femenino. El deseo femenino no está en las hormonas; está en la cabeza, en la relación, en el corazón, en la piel. Nuestro deseo está en el contexto, en el respeto, en la no dominación, en la comunicación, en la intimidad, en la confianza. También puede estar en un “aquí te pillo, aquí te mato”, que de vez en cuando nos sienta bien a todo el mundo. Buscar una pastilla para animar el deseo femenino es no comprender la sexualidad femenina.

Otro dato de tu trabajo es que el 14% de las entrevistadas optarían por una pareja sexual que no se corresponde con su orientación sexual declarada, ¿puede ser que, en la edad más madura, haya menos prejuicios?
No me gusta generalizar, pero creo que una conquista que hemos conseguido, sobre todo a partir de la situación de falta de educación afectivo sexual que tenemos en nuestro país, es la libertad para ser agente de tu propia sexualidad.

Es posible que me sienta más libre con 50 o 60 años que cuando tenía 25, porque a los 25 tenemos que demostrar muchas cosas: que somos femeninas, que somos estupendas, que somos hiperheterosexuales… Y llega un momento en el que tienes que demostrar menos, eres más mayor, la vida pasa más de ti, y tú también pasas más de cosas de la vida, por lo que puedes ser más libre.

¿Crees que la visibilidad lésbica ha ayudado a las mujeres heterosexuales en su liberación sexual?
Sí. De hecho, es gracioso porque en las encuestas han salido muchas veces respuestas de mujeres que se definen como “heterosexual, por ahora”. O cuando preguntas sobre si te parece que una nueva pareja animaría tu vida sexual, las que dicen que sí, al preguntarles si esa nueva pareja prefieren que sea un hombre o una mujer, bastantes mujeres heterosexuales dicen que prefieren que sea una mujer.

Es decir, creo que la mayor visibilidad lésbica, las leyes a favor del matrimonio homosexual y la normalización contribuyen a la libertad. Hay mujeres que en un momento determinado no se niegan a esto, están abiertas, aunque también hay muchas que dicen que estarían abiertas pero no darían un paso ni para conseguir una pareja sexual hombre ni mujer. Hay veces que simplemente están abiertas a lo que surja.

(C) Yolanda Jiménez

En tu investigación también hay un grupo de mujeres que ya niega el deseo.
Sí, y esto también es libertad. Hay mujeres que con 70 años siguen deseando encontrar una pareja y tener una relación en la que haya piel y pasión, y hay otras mujeres que con 50 años dicen que hasta aquí han llegado y que la energía que les supone poner en marcha todo esto prefieren enfocarla en otra cosa.

“Nuestro deseo está en el contexto, en el respeto. También puede estar en un ‘aquí te pillo, aquí te mato’, que de vez en cuando sienta bien a todo el mundo”

Y cuando no se tiene pareja sexual y apetece tenerla, ¿cómo se plantean la búsqueda?
Creo que, en esto, internet ha ayudado mucho. Muchas de las mujeres de mi investigación han hecho incursiones en internet y han encontrado amigos o amigas, relaciones. Esto es un tema importante. Además, internet permite privacidad. No te expones en lo público, al menos inicialmente.

Hablas también de los conceptos ‘viejecita sexy’ o ‘mujer puma’. Recuerdan al de MILF —madre que me follaría—. ¿Por qué esta manía de señalar a la mujer activa sexualmente según su momento reproductivo?
Me sorprende que se destaque. De toda la vida los hombres lo han hecho y nadie les ha llamado ‘leones’ o ‘tigres’. Por ejemplo, se ha hablado mucho de la mujer de [Emmanuel] Macron, que es 20 años mayor que él, pero no de la de [Donald] Trump, que es 20 años más joven. Al usar términos como ‘puma’ de alguna manera se intenta estigmatizar, limitar, en plan “¿qué pasa, que ahora las tías van a ir a la caza?, ¿ya no van a ser las virgencitas que están en casa esperándome a mí?”. Ellos siempre han ido de caza, pero las mujeres no.

También abordas cómo influye en la vida sexual de las personas mayores vivir en una residencia o con los hijos, cómo este cambio lleva a una infantilización.
Sí, realmente hay un momento drámático en la vida en cuanto a las posibilidades sexuales de las mujeres y es cuando dejan de vivir por su cuenta. Cuando vas a vivir a casa de tus hijos, que suelen ser muy puritanos y ven mal que sus madres y padres tengan líos de cama, despídete de llevar a casa a un hombre o a una mujer. En las residencias también es como si volvieras a la guardería. No se plantea como un hotel en el que pones un cartelito en la puerta de “no molestar”. No hay cerrojo en la puerta, entran cuando les da la gana, tienes que compartir habitación… No hay respeto a la intimidad de una persona que puede tener deseos de tener una relación. En nombre del amor se hacen auténticas barbaridades. Se controla el dinero, la vida afectiva, sexual, social. Dejas de poder decidir y poder tomar decisiones por tu cuenta para que tus hijos e hijas las tomen con la dirección del centro.

Cada vez hay más experiencias de residencias autogestionadas en las que el control y vigilancia desaparece o se disminuye.
Conozco estas experiencias y sé que hay algunas residencias también en Estados Unidos en las que no solo se permiten, sino que se estimulan las relaciones sexuales, corporales y afectivas. Poco a poco, habrá mayor reflexión y más sensibilidad y respeto con la dignidad de las personas mayores.

También señalas que, en muchos casos, en la sexualidad también influye el miedo a cargar con las taeas de cuidados.
Creo que una parte de los hombres, sobre todo los mayores de hoy —quizás los del futuro sean diferentes, pero tampoco estoy segura—, buscan intendencia o compañía. Las mujeres también quieren compañía, pero lo tienen claro. Es curioso porque, en esta investigación, las que quieren más sexo esporádico son las más mayores, las de más de 70 años. Prefieren una relación sexual que no implique vínculos como compartir vivienda, no tienen ganas de cargar con nadie. Luego, muchas mujeres afirman que les gustaría tener una relación, pero no con cualquiera. Ya saben lo que da de sí una relación heterosexual y están poco dispuestas a volver a pasar por determinadas cosas.

Desear también es sentirte deseada. ¿Hasta qué punto influyen el propio cuerpo y el imaginario estético de la sociedad?
Desde que eres pequeña quieres querer y que te quieran, desear y que te deseen. Gustar gusta a todas las edades. Uno de los problemas con los que nos encontramos de cara a la sexualidad es el tema de la imagen corporal. En qué medida yo tengo un cuerpo que no es el que tenía hace 30 años, lo acepto y me reconcilio con él o tengo tanto problemas de imagen corporal que no quiero que me vean desnuda.

El tema del cuerpo es muy importante a todas las edades. A los 8 años, las niñas ya sufren por su cuerpo, pero, cuando te vas haciendo mayor, el cuerpo tiene sus propias leyes. En algunos casos hay sentimiento de ira o vergüenza y dificultad para aceptarlo. Pero también depende mucho de la pareja que tienes, porque si está por tus huesos, sientes que gustas. Claro, los modelos estéticos son muy restrictivos, están basados en chicas jóvenes hiperdelgadas y tal. Si eres mayor no puedes ser joven, y mantenerte delgada con la edad es difícil porque no hemos sido educadas para tener un cuerpo atlético sino estético. Y un cuerpo estético es estático.

En tu estudio, alrededor de la mitad de las encuestadas afirman estar satisfechas con su vida sexual. Son cifras que pueden que no sean tan distintas a las que se den en mujeres de otras edades.
Es que las mujeres somos muy condescendientes, hacemos sexo complaciente. Nos lo montamos muy mal, pero desde pequeñas. Las adolescentes practican sexo sin querer para que el otro no la abandone, empezamos mal desde los 14 años. Hasta que llegas a lo que nombro como tener agencia, tener capacidad para ser agente de tu propia sexulidad, para decir sí o no, o así sí y así no, conocer tu cuerpo y tu deseo… Todo esto es una asignatura que se aprende con el tiempo y si tienes suerte. Depende de las parejas que hayas tenido, y en eso nuestros queridos compañeros masculinos dejan bastante que desear, los jóvenes y los mayores. Y con más delito en el caso de los jóvenes, que, en teoría, no han vivido la educación franquista. Por desgracia, no hay tanta diferencia como debería.

 

Por: Ter García Ligia Pájaro
Publicado en: www.elsaltodiario.com