Tu mentira y mi verdad.Tu verdad y mi mentira…¿para qué nos sirven?

 

Ella intuía que aquello no era verdad, como tantas otras explicaciones, como tantas cosas que él le contaba. A veces tan poco creíbles que se cuestionaba algún porqué, sabiendo que en el fondo  prefería aceptar con la elegancia de la discreción, y creerle y creerse a sí misma. A veces tan real. Había una linea difusa. A veces tan natural. A veces tan extraño.

Pero, ¿qué es la verdad? Si alguien maneja su timón, enredando mentiras a medias con verdades confusas; construyendo su realidad, su manera de relacionarse con los demás, consigo mismo. ¿Su verdad es mi verdad?, ¿Acaso su verdad es mentira para mi? ¿Cuál es la mía?, ¿para qué me sirve?

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Ella se mostraba transparente y confiada. Desde el lugar que ocupaba, el único al que tenía acceso, preparaba sorpresas. Le gustaba convertir en especiales los momentos cotidianos. Disfrutar de los  de los detalles, del placer de compartir.

Aquella tarde, el azar quiso que le viera, en el lugar equivocado, en el sitio equivocado… Él no iba a estar allí. Le costó reconocerse y reconocerlo: con una camisa blanca y refinados ademanes, cedía el paso a una dama, en una puerta cualquiera. Un gesto cotidiano, sin más ni menos importancia… Pero él no iba a estar allí.

Ella recordó cuantas veces su intuición le enviaba señales, cuantas veces los mensajes eran evidencias. Cuantas veces los ignoró, miró a otro lado, queriendo creerle. Y miraba hacia ese lado amable y esa imagen preciosa de aquel hombre en el que creía, confiaba, admiraba su honestidad. Ahora vio la sombra, el lado oscuro del hombre. Y vio el lado oscuro de ella misma. Adivinó el miedo  que se asomaba detrás de esos planteamientos…¿Por qué se preguntaba , ¿por qué cuestionaba?, quizá todo era más sencillo. Quizá bastara con empatizar,  mirar desde su punto de vista.

Hubiera preferido no aparcar su coche en esa calle o quizá haberse demorado un poco más en el gimnasio, para no verle allí. No al menos esa tarde, él no iba a estar allí.

Hubiera sido más sencillo no paralizarse. Acercarse y saludar. Ser ella misma. ¿Para qué me sirve bloquearme?, ¿que gano cuando me paralizo?

¿Qué es una mentira?, ¿y muchas mentiras?, ¿se pueden clasificar?, ¿en qué se diferencian las mentiras piadosas, las cobardes, las manipuladoras, las incompletas, ¿para qué sirven?, ¿qué hay detrás de ellas?, ¿son más grandes las mentiras ajenas o las propias cuando me autoengaño?… ¿Que hago yo con ellas?

 

leon

Se preguntaba como regresar. Salir de aquel abismo. Tenía que pisar sobre su suelo más seguro para ver más allá. Ensanchar sus horizontes y sentir su poder. Mirar con claridad. Aceptar las sombras que nos hacen humanos, las miserias que nos conforman, las ilusiones efímeras. ¿Qué hacer con todo eso?

Se sentó al volante de su coche, y enfiló la autopista. Conducía despacio hacia la cuidad. Hacia el anonimato, hacia sí misma. El ocaso otoñal pintaba de colores el cielo urbano. Había belleza en aquel perfil de torres y asfalto.

Los panecillos de colores habían perdido su gracia. La caja de las sorpresas se abrió y el cuidadoso envoltorio carecía de sentido. Todo fue en vano. Una ilusión flotando a merced de la brisa incierta. Los corazoncitos de papel se derramaron por el suelo. Sintió el cansancio de un día largo. Metió los bombones en agua  y se comió las flores

 

Yolanda Jiménez

Estoy a tu lado …Te respeto … Me respeto

 

Estoy a tu lado, soy tu amiga, tu pareja, tu familia, la persona que te quiere, o soy una persona que no conoces pero que está dispuesta a ayudarte. A veces, podemos distanciarnos o quizás no nos conocemos, pero la realidad es que hay un lazo que nos une, que existe o que lo podemos crear, no importa. Si te caes te levanto, te ayudo a caminar y si no logras caminar me siento junto a ti.

Te comprendo, me fundo en tu piel, en tus pensamientos, sé quién eres y no desvelo tus secretos, me conoces y me proteges, sentimos la conexión de nuestras almas, compartimos una vida, sonreímos con sólo mirarnos, nos caemos y nos levantamos.

El significado de dar amor

Si veo que lloras, te digo que lo siento y me marcho, no te estoy dando amor. Si les pago a mis hijos sus estudios pero les ignoro, no le estoy dando amor. Si veo a mi pareja con problemas y le compro un coche, no le estoy dando amor.

“De todas las variedades de virtud, la generosidad es la más estimada”.
-Aristóteles-

Corazón en la mano

 

Dar amor significa mucho más. Ayudar a alguien es ponerse en su lugar, sentir su sufrimiento, su pesar, su tristeza como algo tuyo y hacerle notar a la otra persona que estás ahí, que vas a impedir que se caiga, y que si se cae la vas a levantar. La ayuda a otra persona debe partir de un gesto altruista y pensado para otro no para nosotros.

Pero el amor no sólo se da a quien conocemos, sino que lo podemos dar a otras personas que son desconocidas y lo necesitan. Es el amor como una mano extendida en forma de ayuda, de apoyo.

Los beneficios de ayudar a los demás

Ayudar a los demás no sólo beneficia a las personas a las que prestamos nuestro apoyo, sino que nos ayuda a nosotros mismos en muchos aspectos y nos hace evolucionar como personas. A continuación os detallamos algunos beneficios que se producen cuando ayudamos a otra persona:

Alarga la vida

Según un estudio publicado por la revista Health Psychology las personas que practican actividades de voluntariado viven durante más tiempo que aquellas que no lo hacen, siempre y cuando el motivo por el que actúan sea ayudar a los demás y no “la satisfacción personal”.

Sara Konrath y varios de sus compañeros de la Universidad de Michigan (EEUU) llegaron a esa conclusión después de estudiar a unas 10.000 personas de diferentes edades y comprobar que en un plazo de cuatro años las posibilidades de sobrevivir eran un 3% superiores entre aquellos que practicaban el voluntariado.

El fundamento científico que dio Konrath para explicar el aumento de la longevidad, fue que al preocuparnos por los demás se desactivan las respuestas de estrés de nuestro organismo y se liberan hormonas como la oxitocina que restablece la función fisiológica normal.

Provoca bienestar a nivel mental

Ayudar a otras personas, como decíamos anteriormente, es necesario entenderlo en sentido amplio, es decir, no debemos ceñirnos a personas que conocemos sino que podemos extender nuestra ayuda a otras personas que no conocemos y que lo necesiten.

“Quien hace sufrir al prójimo se perjudica a sí mismo. Quien ayuda a los demás se ayuda a sí mismo”
-León Tolstoy-

Niña meditando

 

Cuando realizamos una actividad de ocio, sentimos un bienestar que permanece en nuestro cuerpo y en nuestra mente un rato, pero cuando realizamos una actividad de ayuda a los demás, el bienestar mental se prolonga en el tiempo, porque la alegría y la gratitud que nos va a transmitir la otra persona es algo que permanece en el recuerdo.

Aumenta la autoestima

Cuando ayudamos a otra persona y sentimos su agradecimiento, la opinión que tenemos respecto a nosotros mismos, nuestra autoestima, aumenta. Es una satisfacción inmensa sentir cómo se valora nuestra ayuda y es un regalo para nuestra autoestima.Nos sentimos útiles, sentimos que hemos hecho algo con un valor.

Quien ayuda se convierte en una persona más positiva

Ayudar a otros genera sentimientos positivos de alegría y felicidad, a sentir que el vaso está medio lleno y no medio vacío. Ser caritativo te hace ser una persona más optimista. Los pensamientos positivos que se generan cuando ayudamos a alguien son la fuente de nuestra sensación de felicidad.

Por lo tanto, la ayuda a otros, el tender una mano, ayuda a los demás y también nos ayuda a nosotros mismos, a ser mejores personas, a ver el mundo desde otra perspectiva y a ser más felices.

“A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”.
-Madre Teresa de Calcuta-
Fuente: lamenteesmaravillosa.com

El árbol de los amigos

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices

por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. arbol
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar,
mas otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá,
que nos muestra lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos,
con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

Mas el destino nos presenta a otros amigos,
los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón.
Son sinceros, son verdaderos.
Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.

Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón
y entonces es llamado un amigo enamorado.
Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,
tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro,
durante el tiempo que estamos cerca.

Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,
aquellos que están en la punta de las ramas
y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas,
algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca,
alimentando nuestra raíz con alegría.
Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. arbol artistico
Simplemente porque

“Cada persona que pasa en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.

Habrá los que se llevarán mucho,
pero no habrán de los que no nos dejarán nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad”.

Jose Luis Borges

El mágico templo del alma.

Agradecer y compartir: una motivación creativa

El proceso creativo nace desde lo intimo. La magia de concebir la idea pasa por una maduración que acota y define el proyecto. Expresarlo y construir la obra  artística supone experimentar, combinar texturas, cuidar con delicadeza la forma de comunicar. Exteriorizar el torrente creativo es regalar a lo otros una inquietud propia. Es una invitación a compartir, a interpretar, a experimentar. Cuando la obra de Arte se expone, deja de pertenecer al autor para convertirse en un elemento compartido. Colocado en ese lugar, el artista es también expuesto. Entonces no hay vuelta atrás. Por delante, compartir, recibir, enriquecerse del contacto con los demás.

 

Ayer se inauguró en la Escuela de Minas de  la muestra de Arte colectiva en la que participamos 24 artistas. Mezcla de obras, de perspectivas, de energías, de inquietudes, de afectos, de abrazos, de reencuentros, etc. Todos nos envolvimos de una magia entrañable. El ambiente se preñó de motivación. Y un nuevo camino pinta el horizonte de posibilidades, explorando geografías recónditas. Quizá para descubrir tesoros y quizá por el placer de experimentar, de transitar por estados de consciencia, por sentir el palpito de la vida con energía renovada.

EVOLUCIÓN II.  Yolanda Jiménez

EVOLUCIÓN II.
Yolanda Jiménez

Agradezco: a mis amigos artistas la invitación para participar en este proyecto. A alguien especial que me apoyó y enriqueció mi trabajo con ideas, ayuda, interés, acompañamiento. A mi familia y a mis amigos y  que se acercaron a compartir y disfrutar. A los que estuvieron con el corazón, desde distancias y latitudes. A todos los desconocidos que se interesaron y compartieron sensaciones. A todos los artistas del colectivo por su calidez, colaboración y buen ambiente. A los que tanto empeño y trabajo han puesto en la organización, el montaje, los detalles y la logística. A todas las personas que pasaron y pasan por mi vida, porque son fuente continua de enriquecimiento. A mis lectores y seguidores de esta página. A mi, por mi curiosidad  que me lleva a transitar senderos desconocidos, a experimentar, a crecer.

 

Puedes visitar la muestra en la Escuela de Minas de Madrid (Calle Rios Rosas 21) y  en internet, en la entrada del 12 de marzo, publicada en esta página: https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/2015/03/12/

 

Esta exposición continúa en Internet. Si quieres puedes participar en un juego de sugerencias en:

http://www.encuestafacil.com/RespWeb/Qn.aspx?EID=1918031  Bidi encuesta

 

 

El juego es  anónimo y os remitiré los resultados, publicándolos aquí, al término de la muestra 8a partir del 27 de marzo.

Gracias por tu colaboración.

 

 

 

Carta a un amigo

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti. No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro. Pero cuando me necesites, estaré allí. No puedo evitar que tropieces. Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas. Tus alegrías, tu triunfo y tus éxitos no son míos. Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz. No juzgo las decisiones que tomas en la vida. Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides. No puedo impedir que te alejes de mí. Pero si puedo desearte lo mejor y esperar a que vuelvas. No puedo trazarte límites dentro de los cuales debas actuar, pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer. No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parte el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo. No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser. Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo. En estos días ore por ti… En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas. Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba. Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran. Es lo que siento por todos ellos. Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que sienten al verme. Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la serenidad, en estos días pensé en mis amigos y amigas y, entre ellos, apareciste tú. No estabas arriba, ni abajo ni en medio. No encabezabas ni concluías la lista. No eras el número uno ni el número final. Lo que sé es que te destacabas por alguna cualidad que transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida. Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista. Basta que me quieras como amigo. Entonces entendí que realmente somos amigos. Hice lo que todo amigo: Ore… y le agradecí a Dios que me haya dado la oportunidad de encontrar a alguien como tú. Era una oración de gratitud: Tú has dado valor a mi vida…

“Carta a un amigo”. Borges.

 

El sueño de las Hadas:

Amistad, redes sociales y Aristóteles

Amistad es una palabra que se usa con mucha facilidad para todo tipo de relaciones, pero la auténtica amistad es algo muy especial y no tan común. Es una conexión entre dos personas que empieza en uno mismo. Se siembra al abrirte a las demás personas y compartir tu esencia con ellas .

En el paisaje social que nos toca vivir en este momento, en que se llama “amistades” a un cúmulo de personas que frecuentamos en redes
sociales y plataformas virtuales, es importante considerar lo que el concepto “amistad” realmente conlleva. La manera en que la amistad resalta el bienestar no tienen nada que ver con la cantidad y todo que ver con la calidad.

 

Francis Bacon la describió como “el alivio y la descarga de inflamaciones y saturaciones del corazón” y Henry David Thoreau como “una de las grandes recompensas de la vida”, y es sabido que ninguno de ellos tuvo más de siete u ocho amigos en su vida. “Lo bueno de los tiempos difíciles”, dice el dicho popular, “es que ahuyenta a las falsas amistades”. Pero quizá valga la pena remontarse a lo que dijo, primero que nadie, Aristóteles.

Esto es lo que explora el profesor de filosofía de CUNY, Massimo Pigliucci, en Answers for Aristotle: How Science and Philosophy Can Lead Us to a More Meaningful Life [Respuestas para Aristóteles: cómo la ciencia y la filosofía pueden llevarnos a una vida más significativa]. Primero que nada nos recuerda que Aristóteles reconocía tres tipos de amor –agape, eros y philia—los cuales sobrevivieron como un profundo modelo para iluminar la naturaleza de las relaciones. Pigliucci describe la taxonomía:

Agape es un tipo de amor vasto, el tipo que personas religiosas sienten que Dios tiene por nosotros, o que una persona secular podría tener por la humanidad entera. Eros,naturalmente, tiene más que ver con el amor que tenemos por parejas sexuales, aunque los griegos lo consideraban de manera más amplia que nosotros. Philia es el tipo de amor que nos concierne aquí porque incluye la clase de sentimientos que tenemos por amigos, familia e incluso compañeros de trabajo.

 

Por un genuino amor a las listas y a las taxonomías, subsecuentemente Aristóteles clasifica las amistades en tres categorías distintas: de placer, de utilidad y de virtud.

En la amistad de placer, tú y otra persona son amigos por el placer directo que su amistad brinda; por ejemplo, te gustan y te haces amigo de personas que son buenos conversadores, o con quien puedes ir a conciertos, etcétera. Las amistades de utilidad son aquellas en las que tú obtienes un beneficio tangible, ya sea económico o político, de la relación. La explotación de otras personas no esta necesariamente implicado por la idea de amistades de utilidad: primero porque la ventaja puede ser recíproca, y segundo porque una relación laboral o política no excluye tener sentimientos genuinos o afecto el uno por el otro. Para Aristóteles, no obstante, la más alta clase de amor era uno de virtud: tú eres amigo de alguien por el tipo de persona que es, es decir, por sus virtudes (entendiendo las éticas de la virtud en el antiguo sentido griego, y no en el estrecho sentido moderno, derivado en gran medida de la cristiandad).

Todo lo anterior apunta a que la amistad nos permite un punto de vista más dimensional para vernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea; ayudándonos, por lo tanto, a atisbar algunas pistas sobre el significado de la vida. A continuación Pigliucci nos remonta de nuevo a Aristóteles, compartiendo dos conceptos por lo demás encantadores: los espejos y laeudaimonia. Los primeros son la metáfora perfecta de las relaciones del humano con el mundo, la segunda, la eudaimonia, es un concepto griego que define la “alegría” como un demonio que nos posee, e implica en su definición que la felicidad es siempre una visita, nunca una permanencia; idea que habla claramente de la amistad como un medio intermitente y confiable para ser “poseídos” por ese bello demonio.

 

 

La opinión de Aristóteles era que los amigos sostienen un espejo el uno al otro; mediante ese espejo pueden ver al otro en maneras que de otra manera no sería accesible para ellos, y es este espejeo (recíproco) el que los ayuda a mejorarse como personas. Los amigos, entonces, comparten un concepto similar de eudaimonia [griego para “tener un buen demonio”, a menudo traducido como “alegría”] y se ayudan el uno al otro a obtenerlo. Así que no sólo es que los amigos son instrumentalmente buenos porque enriquecen nuestra vida, sino que son una parte integral de lo que significa vivir una buena vida, de acuerdo con Aristóteles y otros antiguos filósofos (como Epicúreo). Por supuesto, otra razón para valorar la idea de la amistad es su dimensión social. En palabras de la filósofa Elizabeth Tefler, la amistad proporciona “un grado y un tipo de consideración por el bienestar de otros que no puede existir afuera”. http://faenasphere.com

 

12 frases célebres sobre la amistad

 

La única manera de hacer un amigo es serlo – Ralph Waldo Emerson

Los verdaderos amigos pueden crecer separadamente sin quedar divididos por la distancia – E. Foley

Cada amigo representa un mundo dentro de nosotros, un mundo que tal vez no habría nacido si no lo hubíeramos conocido – Anais Nin

La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido – Rabindranath Tagore

La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos parece ameno – Erasmo de Rotterdam

Amistad que acaba, no había comenzado – Publio Siro

La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas – Aristóteles

No busques al amigo para matar las horas, sino búscale con horas para vivir – Khalil Gibran

Cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene – Baltasar Gracián

Probamos el oro en el fuego, distinguimos a nuestros amigos en la adversidad – Isócrates

Es el privilegio de la amistad el decir tonterías y que éstas sean respetadas – Charles Lamb

Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere – Elbert Hubbard

 

El sexo y la amistad

 

El sexo como la amistad, son inherentes a la condición humana. Socialmente, hemos construido una dicotomía entre ambos aspectos que enrarece la situación cuando surge la mezcla. Si dejamos a un lado los convencionalismos, es la opción personal y el manejo de las situaciones lo que nos distingue como seres racionales. La capacidad de reconocer  y expresar la atracción sexual, son tan importantes como cultivar la amistad, desde un profundo respeto a uno mism@ y a los demás.

Comparto un interesante artículo sobre este tema, publicado en el blog  lostinworld:

 

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“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos,

un corazón que habita en dos almas”

(Aristóteles)

***

La pregunta siempre ha estado en el aire. ¿Es posible compaginar una amistad con sexo? ¿O una relación sexual con la amistad? Para muchos ‘expertos’ en la materia es incompatible. Para otros muchos sí es compatible. Lo de ‘expertos’ tiene que ir entre comillas porque habría que ver quién es el garante de esa experiencia. La atracción sexual está bien definida y cuando se identifica y se siente no buscamos las posibles causas. Sabemos que nos sentimos atraídos. Esa es la cuestión. Pero cuando tenemos una amistad verdadera con alguien del sexo que nos gusta no necesariamente debemos sentirnos atraídos sexualmente. Pero si eso ocurre tampoco debemos sentirnos mal por ello. La naturaleza nos guía por su camino de una forma muy espontánea. Quizá somos nosotros mismos los que complicamos ese camino. Siempre ocurre que todo es más fácil de lo que imaginamos.
***
La amistad es más difícil y más rara que el amor.
Por eso, hay que salvarla como sea”
(Alberto Moravia)
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Sentirse atraído por algo o por alguien es naturalidad en su forma más elemental. Nadie puede bloquear ese sentimiento porque es ir precisamente contra la naturaleza propia de nuestros instintos. Confesar que nos sentimos atraídos por alguien ya es otro tema. Algunas personas priorizan el sentido del éxito o del fracaso para plantearse todo eso como el centro de su vida. Los complementos parecen dejar de tener sentido, cuando seguramente son más importantes de lo que creemos. Dos personas pueden ser amig@s y sentirse atraíd@s sexualmente. Tener esa relación sexual o no, sabiendo diferenciar la amistad del sexo no tiene porqué mostrar dificultades. Es una decisión que se toma separando ambos mundos, porque la misma amistad hace que la escena resulta mucho más normal y natural. Si actuamos con naturalidad todo parece distinto.
Lo cierto es que la pregunta de que si dos personas puede ser algo más que amigos ha generado multitud de debates. Cada uno contesta a esa pregunta según su experiencia. Si ha sido mala contesta que es imposible. Si le ha sucedido lo contrario contesta que es posible. Digamos que la vivencia y el conocimiento nos da la respuesta. No nos sirve lo que nos digan los demás puesto que nuestra experiencia subyace en nuestro inconsciente y predomina por encima del resto. Un amistad puede ser eterna y duradera, enorme y grandiosa y no por eso se debe terminar por haber compartido una sesión de cama. Quizá si lo viéramos de otra manera, esa amistad puede salir mucho más reforzada. Se llega a conocer al amigo/a de otra manera, mucho más íntima y profunda.
 Imágen Juntos de la mano
Parece obvio que si una de las dos partes espera algo más que amistad por parte de la otra persona se encontrará en un gran dilema. Sobre todo si no se comunica esa intención. A menudo ocurre que dos personas tienen amistad desde hace mucho tiempo y una de esas personas siente algo mucho más profundo que la simple amistad, que ya de hecho supone algo muy grande. El miedo a perder esa amistad hace que no lo reconozca y no lo confiese de forma natural, sin saber por adelantado la opinión y la reacción del otro/a. Callar supone una tensión y una desilusión por no poder alcanzar algo que se desea. Pero no podemos enamorarnos de todos nuestros amigos. Sería bastante complicado y difícil de imaginar. La atracción física puede estar perfectamente consensuada y separada de esa amistad. Y no se trata de tener un impulso sexual, puesto que el roce con esa persona nos declara perfectamente si nos sentimos atraídos sexualmente por el/ella o no.
Muchas opiniones declaran que cuando hay una amistad profunda entre dos personas la posibilidad de que se produzca algún día un cierto tipo de romance es bastante probable. Esa duda ha estado presente en infinidad de novelas, obras de teatro y películas. El roce hace el cariño, pero no necesariamente produce atracción sexual. También existe la atracción platónica, que deja al que la siente en un fuera de juego constante pero resignado, elevando a la otra persona hasta un pedestal del que jamás se moverá. Su mente proyecta esa alucinación que se declara eterna y que, en cierta manera, no se desea que se realice jamás, porque entonces perdería la condición propia de platónic@.
Un estudio elaborado por una prestigiosa revista científica norteamericana y preguntando a casi cien parejas reflejaba que existen grandes diferencias en cómo los hombres y las mujeres viven su amistad con el sexo que les atrae. Según los resultados obtenidos, los hombres suelen sentirse más atraídos por sus amig@s y suelen pensar que las otros sienten lo mismo. Las mujeres, en cambio, no se sienten tan atraídas y suelen subestimar la atracción sexual que sus amig@s pueden sentir por ellas. La conclusión de la revista es que a los hombres, por regla general, les cuesta más mantener la relación única de amistad. Un apunte curioso: en ningún caso, tanto en hombres o mujeres, el estado civil de sus amig@s resulta ser un problema crucial para decidirse al respecto.
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