El Recital

Desde el alma emergente los enviados auténticos, como este “Recital”, escrito por la poeta y amiga Isabel Jiménez Moreno. Ella estuvo presente en la presentación de mi libro “De mi cuerpo habitado” y puso voz a mis poemas. Este texto es un regalo que me ha emocionado y que comparto aquí:

El Recital

Todo listo: el libro de poemas con los papelitos amarillos marcando las páginas con los poemas seleccionados que quiero que lea cada una de ellas.

No me ha costado mucho elegir: conozco mis poemas, los he parido yo. Y las conozco a ellas: por lo que escriben; por cómo lo leen; por la manera en que tiene una razón para escuchar a los demás, por cómo ser, y porque a veces fue visto una lágrima asida a sus pestañas.

(C) Yolanda Jiménez

(C) Yolanda Jiménez

Él me va a sorprender, no él logró que me diga cuál ha elegido, ni el momento, ni el orden en el que leerá cada una de ellas. Déjate que te sorprenda, yo los dados. Y estoy tranquilo, porque sé que soy agradable.

Y mi amigo con su voz quebrada, apoyándome todo este tiempo y hoy enfrentándose a su propio miedo. Gracias amigo.

Me preguntan si estoy nerviosa, y lo estoy, un poco, pero lo más duro ya ha pasado. Ya hay escritos, corregidos, seleccionados, impresos. El ejercicio está hecho. Ahora solo falta el momento final de mostrarlo.

La espera es una tormenta de sentimientos y emociones. Es el deseo de mostrar mi alma desnuda y el temor a hacerlo. Es la alegría de compartir con mis hermanos y con mis amigos. También conó que extraña que apareció por allí. Es el descanso después del exorcismo que ha supuesto escribir, como a la ducha larga que te das tras un penoso esfuerzo.

Ya solo me queda esperar, compartir, agradecer. Y mañana seguiré soñando.

Isabel Jiménez Moreno

Con todo mi cariño y agradecimiento para Yolanda Jiménez García, por habernos hecho parte de la presentación de su libro de poemas “De mi cuerpo habitado” .

 

La pasión de volar y la pasión de escribir

El desaparecido escritor, perteneciente a una familia aristocrática de Lyon venida a menos, forma parte de la larga lista de autores que jamás pudieron saborear las mieles del éxito de su obra. Traducido a más de 250 lenguas y dialectos –el más traducido de la historia después de la Biblia-, el libro narra el encuentro de un piloto perdido en medio del desierto con un pequeño príncipe que asegura que procede de otro planeta y que le cuenta sus aventuras interplanetarias.

El cuento, que Saint-Exupéry escribió mientras se encontraba exiliado en Estados Unidos, se publicó en plena Segunda Guerra Mundial, cuando en Europa millones de niños se estaban quedando huérfanos, desamparados, perdidos, como el mismo protagonista de la historia. Según Teresa Iribarren, profesora de los Estudios de Artes y Humanidades y directora del máster Edición Digital de la UOC, el libro invita a niños y adolescentes “a pensar que la vida también es entender que las cosas acaban, que tenemos que superar las pérdidas”.

Pero la obra es, además, un paseo por los valores universales de la humanidad, como la esperanza, el esfuerzo, el compromiso, el amor y la felicidad que aportan las pequeñas cosas de la vida. Una esencia que el escritor francés construye a través de diálogos a menudo desconcertantes para el adulto que envuelve de un halo de fantasía.

De hecho, el cuento comienza con una dedicatoria a Léon Werth (cuando era niño) y pidiendo perdón a los más pequeños por haberla dedicado “a una persona mayor”, aunque más adelante el autor argumenta: “Si todas estas excusas no son suficientes, quiero dedicar este libro al niño que este señor ha sido. Todas las personas mayores fueron primero niños. (Pero pocas lo recuerdan)”, advierte.

“Todas las personas mayores fueron primero niños. (Pero pocas lo recuerdan)”

‘EL PRINCIPITO’

(C) Yolanda Jiménez

Antoine de Saint-Exupéry

Luego, continúa la historia con un recuerdo de niñez del aviador: una imagen de un elefante dentro de una boa en la que las personas mayores sólo veían un sombrero en vez de lo que realmente era. Pero cuando el aviador sufre una avería en el desierto del Sáhara y se encuentra con un hombrecito –el pequeño príncipe-, éste acierta ver en el dibujo “la boa cerrada”.

De esta forma la historia del aviador francés consigue plasmar la gran brecha que separa el mundo infantil y el mundo adulto, “el primero, regido por la fantasía, y el segundo, basado en la lógica”, tal como destaca la psicóloga y psicoterapeuta infanto-juvenil y familiar Amalia Gordóvil Merino. Según la psicoterapeuta, con este relato sencillo, profundo y conmovedor, el autor habla de “la necesidad de entrar en el mundo de los más pequeños escuchándolos y disfrutando con ellos”.

“Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden. Se creen terribles con sus espinas…”

‘EL PRINCIPITO’

En este sentido Gordóvil, que también colabora con la UOC, considera que El Principito es apto para todos los públicos. El cuento explora la curiosidad natural de los más pequeños por conocer y entender las cosas que los rodean, incluso, aquellas que a los mayores pueden parecerles más insignificantes-. Y, además, intenta concienciar al lector de la necesidad de proteger al más frágil.

Así es como se desprende de este diálogo entre el aviador y el pequeño príncipe, que le pregunta para qué sirven las espinas, a lo que el primero responde:

– Las espinas no sirven para nada; son pura maldad de las flores.

– Oh!

Y después de un silencio, me dijo con una especie de rencor:

– ¡No te creo! Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden. Se creen terribles con sus espinas…

A pesar de los años transcurridos desde que las dos primeras ediciones de la obra –en inglés y en francés- salieron a la venta, para Teresa Iribarren El Principito “es un clásico contemporáneo, ya que no ha perdido su vigencia”. “Leído hoy apela a la voluntad de solidaridad respecto a los demás o los animales, de custodiar nuestro entorno, la naturaleza”, sentencia.

“Si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”

‘EL PRINCIPITO’

Esto se puede ejemplificar, por ejemplo, con el encuentro entre el principito y el zorro, quien le enseña el verdadero sentido de la amistad y la esencia de las relaciones humanas. “Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”, avisa el animal a su nuevo amigo.

Y más tarde el zorro le obsequia desvelándole un secreto: “No se ve bien sino es con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”, le recuerda. “Para mí la idea es que es un libro que nos hace preguntarnos sobre el sentido más profundo de la vida y hace que no subestimemos a los niños en su capacidad para preguntarse cosas trascendentes”, comenta Teresa Iribarren.

“No se ve bien sino es con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”

‘EL PRINCIPITO’

Sin embargo, entender este clásico de la literatura infantil y juvenil puede ser complicado para los pequeños de la casa. Es por esta razón que la psicóloga Amalia Gordóvil recomienda que los adultos ayuden a los niños a profundizar en el libro, por ejemplo, buscando dibujos que les gusten, frases bonitas e invitarlos a repetirlas cuando lo necesiten.

Por otro lado, Teresa Iribarren destaca que la obra encierre una vertiente “filosófica” –a través de un lenguaje poético- sin que esté “bajo el paraguas de ninguna confesión religiosa”, lo cual también explicaría que sea “válida para todas las culturas”. A esto se le suma el hecho de que el texto va acompañado por imágenes pintadas por el propio autor.

En conclusión, para la profesora es un libro que “apela a la imaginación, a la inteligencia y al sentido crítico de los niños”, a la vez que es “una invitación para que los adultos se interroguen sobre las cosas más fundamentales y vayan más allá de las apariencias”.

Ilustración de portada del libro 'El Principito'
Ilustración de portada del libro ‘El Principito’ (Antoine de Saint-Exupéry)

A continuación recordamos otras de las frases más célebres de la obra El Principito:

– Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya

– Únicamente los niños saben lo que buscan. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran…

– El tiempo que perdiste con tu rosa hace que tu rosa sea tan importante

– Eres responsable para siempre de lo que has domesticado

– Lo que embellece al desierto es que esconde un pozo en cualquier parte

– Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones

– Los hombres ocupan muy poco lugar sobre la Tierra… Las personas mayores no les creerán, seguramente, pues siempre se imaginan que ocupan mucho sitio

“El libro apela a la imaginación, a la inteligencia y al sentido crítico de los niños”

Teresa Iribarren Profesora de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC
Por:Raquel Quelart

Arte: Los circuitos de Eugenio Benet

Viernes por la tarde en una pequeña  ciudad. Febrero  relaja  sus rigores y un aroma primaveral se asoma al atardecer manchego. Un artista, muchos amigos y una muestra de ARTE personal  y única: “Reload sources on Motherboard”.

“Reload sources on Motherboard”. Eugenio Benet

Entro en la sala con la emoción  que siempre me mueve adentrarme en los espacios creativos.  Un suculento menú de formas, colores, sugerencias, detalles, despliega delicatessen  de creatividad, de movimientos imaginados, de memoria, de vida. Aspiro los efluvios que perfuman el espacio;  aroma  de clásicos marida armonía con la alquimia del autor.

La exclusiva mirada del artista y amigo Eugenio Benet plasmada en una serie de sus últimos trabajos sobre circuitos impresos. Un homenaje a maestros de la pintura y el cómic  en la Escuela de Arte de Ciudad Real. Una muestra absolutamente recomendable que remueve la esencia profunda que nos conforma.

Gracias a todos los artistas: a los maestros que nos precedieron, a los que son en el ahora, a los que nos atrevemos, a los curiosos, a tantos amigos allí reunidos,… a Eugenio Benet por deleitarnos con su magia creativa.

Subir a un globo. Un viaje con el corazón

 

Un amanacer de septiembre. Una sonrisa de niño en la cara del hombre. Una preciosa luz ilumina tus ojos verdes. La sabiduría y la templanza de tantos años vividos reflejados en tu cara tranquila. Me miras desde tu corazón bello con la confianza mutua de la certeza que somos. Asoma el sol por el horizonte mientras  nos elevamos del suelo. Mecidos por la suavidad del ascenso, volamos en globo, abiertos a la experiencia de un mecer tranquilo. Ascendemos, sobre rastrojos rotundos. La elegancia de los chopos pintan de verde la ribera del Eresma. La corriente tranquila acompasa nuestra visión. El sol, se hace presente, calentando nuestras mejillas, encendidas ante la belleza del momento. La solidez de la sierra de Guadarrama, acompaña nuestro fluir entre la brisa fresca. Un sentimiento profundo danza entre mis baile de adrenalina.  En la esencia de lo que soy, de lo que eres, de todo lo compartido en esta forma existencia. Gracias por ser, por estar, por existir … A mi lado, el hombre sonríe… ese hombre… mi padre!!

Fotografía: Yolanda Jiménez

 

Con mi agradecimiento. Con la confianza absoluta y  la calidez del piloto Laureano Casado, profesional, sabio, transparente, generoso, amigo. Con la gratitud también a Begoña Jiménez, mi hermana, porque a través de la amistad que les une, me ha tendido el puente que me llevó a él.

Con agradecimiento a mi amigo Mariano Velázquez, por aportar calidez y alegría, con su generosa acogida.

Y  gracias  a los hilos misteriosos que tejen el Universo de redes, de oportunidades, de momentos, de vida!

 

 

Yolanda Jiménez

 

 

Tu mentira y mi verdad.Tu verdad y mi mentira…¿para qué nos sirven?

 

Ella intuía que aquello no era verdad, como tantas otras explicaciones, como tantas cosas que él le contaba. A veces tan poco creíbles que se cuestionaba algún porqué, sabiendo que en el fondo  prefería aceptar con la elegancia de la discreción, y creerle y creerse a sí misma. A veces tan real. Había una linea difusa. A veces tan natural. A veces tan extraño.

Pero, ¿qué es la verdad? Si alguien maneja su timón, enredando mentiras a medias con verdades confusas; construyendo su realidad, su manera de relacionarse con los demás, consigo mismo. ¿Su verdad es mi verdad?, ¿Acaso su verdad es mentira para mi? ¿Cuál es la mía?, ¿para qué me sirve?

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Ella se mostraba transparente y confiada. Desde el lugar que ocupaba, el único al que tenía acceso, preparaba sorpresas. Le gustaba convertir en especiales los momentos cotidianos. Disfrutar de los  de los detalles, del placer de compartir.

Aquella tarde, el azar quiso que le viera, en el lugar equivocado, en el sitio equivocado… Él no iba a estar allí. Le costó reconocerse y reconocerlo: con una camisa blanca y refinados ademanes, cedía el paso a una dama, en una puerta cualquiera. Un gesto cotidiano, sin más ni menos importancia… Pero él no iba a estar allí.

Ella recordó cuantas veces su intuición le enviaba señales, cuantas veces los mensajes eran evidencias. Cuantas veces los ignoró, miró a otro lado, queriendo creerle. Y miraba hacia ese lado amable y esa imagen preciosa de aquel hombre en el que creía, confiaba, admiraba su honestidad. Ahora vio la sombra, el lado oscuro del hombre. Y vio el lado oscuro de ella misma. Adivinó el miedo  que se asomaba detrás de esos planteamientos…¿Por qué se preguntaba , ¿por qué cuestionaba?, quizá todo era más sencillo. Quizá bastara con empatizar,  mirar desde su punto de vista.

Hubiera preferido no aparcar su coche en esa calle o quizá haberse demorado un poco más en el gimnasio, para no verle allí. No al menos esa tarde, él no iba a estar allí.

Hubiera sido más sencillo no paralizarse. Acercarse y saludar. Ser ella misma. ¿Para qué me sirve bloquearme?, ¿que gano cuando me paralizo?

¿Qué es una mentira?, ¿y muchas mentiras?, ¿se pueden clasificar?, ¿en qué se diferencian las mentiras piadosas, las cobardes, las manipuladoras, las incompletas, ¿para qué sirven?, ¿qué hay detrás de ellas?, ¿son más grandes las mentiras ajenas o las propias cuando me autoengaño?… ¿Que hago yo con ellas?

 

leon

Se preguntaba como regresar. Salir de aquel abismo. Tenía que pisar sobre su suelo más seguro para ver más allá. Ensanchar sus horizontes y sentir su poder. Mirar con claridad. Aceptar las sombras que nos hacen humanos, las miserias que nos conforman, las ilusiones efímeras. ¿Qué hacer con todo eso?

Se sentó al volante de su coche, y enfiló la autopista. Conducía despacio hacia la cuidad. Hacia el anonimato, hacia sí misma. El ocaso otoñal pintaba de colores el cielo urbano. Había belleza en aquel perfil de torres y asfalto.

Los panecillos de colores habían perdido su gracia. La caja de las sorpresas se abrió y el cuidadoso envoltorio carecía de sentido. Todo fue en vano. Una ilusión flotando a merced de la brisa incierta. Los corazoncitos de papel se derramaron por el suelo. Sintió el cansancio de un día largo. Metió los bombones en agua  y se comió las flores

 

Yolanda Jiménez

Estoy a tu lado …Te respeto … Me respeto

 

Estoy a tu lado, soy tu amiga, tu pareja, tu familia, la persona que te quiere, o soy una persona que no conoces pero que está dispuesta a ayudarte. A veces, podemos distanciarnos o quizás no nos conocemos, pero la realidad es que hay un lazo que nos une, que existe o que lo podemos crear, no importa. Si te caes te levanto, te ayudo a caminar y si no logras caminar me siento junto a ti.

Te comprendo, me fundo en tu piel, en tus pensamientos, sé quién eres y no desvelo tus secretos, me conoces y me proteges, sentimos la conexión de nuestras almas, compartimos una vida, sonreímos con sólo mirarnos, nos caemos y nos levantamos.

El significado de dar amor

Si veo que lloras, te digo que lo siento y me marcho, no te estoy dando amor. Si les pago a mis hijos sus estudios pero les ignoro, no le estoy dando amor. Si veo a mi pareja con problemas y le compro un coche, no le estoy dando amor.

“De todas las variedades de virtud, la generosidad es la más estimada”.
-Aristóteles-

Corazón en la mano

 

Dar amor significa mucho más. Ayudar a alguien es ponerse en su lugar, sentir su sufrimiento, su pesar, su tristeza como algo tuyo y hacerle notar a la otra persona que estás ahí, que vas a impedir que se caiga, y que si se cae la vas a levantar. La ayuda a otra persona debe partir de un gesto altruista y pensado para otro no para nosotros.

Pero el amor no sólo se da a quien conocemos, sino que lo podemos dar a otras personas que son desconocidas y lo necesitan. Es el amor como una mano extendida en forma de ayuda, de apoyo.

Los beneficios de ayudar a los demás

Ayudar a los demás no sólo beneficia a las personas a las que prestamos nuestro apoyo, sino que nos ayuda a nosotros mismos en muchos aspectos y nos hace evolucionar como personas. A continuación os detallamos algunos beneficios que se producen cuando ayudamos a otra persona:

Alarga la vida

Según un estudio publicado por la revista Health Psychology las personas que practican actividades de voluntariado viven durante más tiempo que aquellas que no lo hacen, siempre y cuando el motivo por el que actúan sea ayudar a los demás y no “la satisfacción personal”.

Sara Konrath y varios de sus compañeros de la Universidad de Michigan (EEUU) llegaron a esa conclusión después de estudiar a unas 10.000 personas de diferentes edades y comprobar que en un plazo de cuatro años las posibilidades de sobrevivir eran un 3% superiores entre aquellos que practicaban el voluntariado.

El fundamento científico que dio Konrath para explicar el aumento de la longevidad, fue que al preocuparnos por los demás se desactivan las respuestas de estrés de nuestro organismo y se liberan hormonas como la oxitocina que restablece la función fisiológica normal.

Provoca bienestar a nivel mental

Ayudar a otras personas, como decíamos anteriormente, es necesario entenderlo en sentido amplio, es decir, no debemos ceñirnos a personas que conocemos sino que podemos extender nuestra ayuda a otras personas que no conocemos y que lo necesiten.

“Quien hace sufrir al prójimo se perjudica a sí mismo. Quien ayuda a los demás se ayuda a sí mismo”
-León Tolstoy-

Niña meditando

 

Cuando realizamos una actividad de ocio, sentimos un bienestar que permanece en nuestro cuerpo y en nuestra mente un rato, pero cuando realizamos una actividad de ayuda a los demás, el bienestar mental se prolonga en el tiempo, porque la alegría y la gratitud que nos va a transmitir la otra persona es algo que permanece en el recuerdo.

Aumenta la autoestima

Cuando ayudamos a otra persona y sentimos su agradecimiento, la opinión que tenemos respecto a nosotros mismos, nuestra autoestima, aumenta. Es una satisfacción inmensa sentir cómo se valora nuestra ayuda y es un regalo para nuestra autoestima.Nos sentimos útiles, sentimos que hemos hecho algo con un valor.

Quien ayuda se convierte en una persona más positiva

Ayudar a otros genera sentimientos positivos de alegría y felicidad, a sentir que el vaso está medio lleno y no medio vacío. Ser caritativo te hace ser una persona más optimista. Los pensamientos positivos que se generan cuando ayudamos a alguien son la fuente de nuestra sensación de felicidad.

Por lo tanto, la ayuda a otros, el tender una mano, ayuda a los demás y también nos ayuda a nosotros mismos, a ser mejores personas, a ver el mundo desde otra perspectiva y a ser más felices.

“A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”.
-Madre Teresa de Calcuta-
Fuente: lamenteesmaravillosa.com

El árbol de los amigos

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices

por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. arbol
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar,
mas otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá,
que nos muestra lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos,
con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

Mas el destino nos presenta a otros amigos,
los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón.
Son sinceros, son verdaderos.
Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.

Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón
y entonces es llamado un amigo enamorado.
Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,
tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro,
durante el tiempo que estamos cerca.

Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,
aquellos que están en la punta de las ramas
y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas,
algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca,
alimentando nuestra raíz con alegría.
Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. arbol artistico
Simplemente porque

“Cada persona que pasa en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.

Habrá los que se llevarán mucho,
pero no habrán de los que no nos dejarán nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad”.

Jose Luis Borges

El mágico templo del alma.

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