Arte: Los circuitos de Eugenio Benet

Viernes por la tarde en una pequeña  ciudad. Febrero  relaja  sus rigores y un aroma primaveral se asoma al atardecer manchego. Un artista, muchos amigos y una muestra de ARTE personal  y única: “Reload sources on Motherboard”.

“Reload sources on Motherboard”. Eugenio Benet

Entro en la sala con la emoción  que siempre me mueve adentrarme en los espacios creativos.  Un suculento menú de formas, colores, sugerencias, detalles, despliega delicatessen  de creatividad, de movimientos imaginados, de memoria, de vida. Aspiro los efluvios que perfuman el espacio;  aroma  de clásicos marida armonía con la alquimia del autor.

La exclusiva mirada del artista y amigo Eugenio Benet plasmada en una serie de sus últimos trabajos sobre circuitos impresos. Un homenaje a maestros de la pintura y el cómic  en la Escuela de Arte de Ciudad Real. Una muestra absolutamente recomendable que remueve la esencia profunda que nos conforma.

Gracias a todos los artistas: a los maestros que nos precedieron, a los que son en el ahora, a los que nos atrevemos, a los curiosos, a tantos amigos allí reunidos,… a Eugenio Benet por deleitarnos con su magia creativa.

Subir a un globo. Un viaje con el corazón

 

Un amanacer de septiembre. Una sonrisa de niño en la cara del hombre. Una preciosa luz ilumina tus ojos verdes. La sabiduría y la templanza de tantos años vividos reflejados en tu cara tranquila. Me miras desde tu corazón bello con la confianza mutua de la certeza que somos. Asoma el sol por el horizonte mientras  nos elevamos del suelo. Mecidos por la suavidad del ascenso, volamos en globo, abiertos a la experiencia de un mecer tranquilo. Ascendemos, sobre rastrojos rotundos. La elegancia de los chopos pintan de verde la ribera del Eresma. La corriente tranquila acompasa nuestra visión. El sol, se hace presente, calentando nuestras mejillas, encendidas ante la belleza del momento. La solidez de la sierra de Guadarrama, acompaña nuestro fluir entre la brisa fresca. Un sentimiento profundo danza entre mis baile de adrenalina.  En la esencia de lo que soy, de lo que eres, de todo lo compartido en esta forma existencia. Gracias por ser, por estar, por existir … A mi lado, el hombre sonríe… ese hombre… mi padre!!

Fotografía: Yolanda Jiménez

 

Con mi agradecimiento. Con la confianza absoluta y  la calidez del piloto Laureano Casado, profesional, sabio, transparente, generoso, amigo. Con la gratitud también a Begoña Jiménez, mi hermana, porque a través de la amistad que les une, me ha tendido el puente que me llevó a él.

Con agradecimiento a mi amigo Mariano Velázquez, por aportar calidez y alegría, con su generosa acogida.

Y  gracias  a los hilos misteriosos que tejen el Universo de redes, de oportunidades, de momentos, de vida!

 

 

Yolanda Jiménez

 

 

Tu mentira y mi verdad.Tu verdad y mi mentira…¿para qué nos sirven?

 

Ella intuía que aquello no era verdad, como tantas otras explicaciones, como tantas cosas que él le contaba. A veces tan poco creíbles que se cuestionaba algún porqué, sabiendo que en el fondo  prefería aceptar con la elegancia de la discreción, y creerle y creerse a sí misma. A veces tan real. Había una linea difusa. A veces tan natural. A veces tan extraño.

Pero, ¿qué es la verdad? Si alguien maneja su timón, enredando mentiras a medias con verdades confusas; construyendo su realidad, su manera de relacionarse con los demás, consigo mismo. ¿Su verdad es mi verdad?, ¿Acaso su verdad es mentira para mi? ¿Cuál es la mía?, ¿para qué me sirve?

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Ella se mostraba transparente y confiada. Desde el lugar que ocupaba, el único al que tenía acceso, preparaba sorpresas. Le gustaba convertir en especiales los momentos cotidianos. Disfrutar de los  de los detalles, del placer de compartir.

Aquella tarde, el azar quiso que le viera, en el lugar equivocado, en el sitio equivocado… Él no iba a estar allí. Le costó reconocerse y reconocerlo: con una camisa blanca y refinados ademanes, cedía el paso a una dama, en una puerta cualquiera. Un gesto cotidiano, sin más ni menos importancia… Pero él no iba a estar allí.

Ella recordó cuantas veces su intuición le enviaba señales, cuantas veces los mensajes eran evidencias. Cuantas veces los ignoró, miró a otro lado, queriendo creerle. Y miraba hacia ese lado amable y esa imagen preciosa de aquel hombre en el que creía, confiaba, admiraba su honestidad. Ahora vio la sombra, el lado oscuro del hombre. Y vio el lado oscuro de ella misma. Adivinó el miedo  que se asomaba detrás de esos planteamientos…¿Por qué se preguntaba , ¿por qué cuestionaba?, quizá todo era más sencillo. Quizá bastara con empatizar,  mirar desde su punto de vista.

Hubiera preferido no aparcar su coche en esa calle o quizá haberse demorado un poco más en el gimnasio, para no verle allí. No al menos esa tarde, él no iba a estar allí.

Hubiera sido más sencillo no paralizarse. Acercarse y saludar. Ser ella misma. ¿Para qué me sirve bloquearme?, ¿que gano cuando me paralizo?

¿Qué es una mentira?, ¿y muchas mentiras?, ¿se pueden clasificar?, ¿en qué se diferencian las mentiras piadosas, las cobardes, las manipuladoras, las incompletas, ¿para qué sirven?, ¿qué hay detrás de ellas?, ¿son más grandes las mentiras ajenas o las propias cuando me autoengaño?… ¿Que hago yo con ellas?

 

leon

Se preguntaba como regresar. Salir de aquel abismo. Tenía que pisar sobre su suelo más seguro para ver más allá. Ensanchar sus horizontes y sentir su poder. Mirar con claridad. Aceptar las sombras que nos hacen humanos, las miserias que nos conforman, las ilusiones efímeras. ¿Qué hacer con todo eso?

Se sentó al volante de su coche, y enfiló la autopista. Conducía despacio hacia la cuidad. Hacia el anonimato, hacia sí misma. El ocaso otoñal pintaba de colores el cielo urbano. Había belleza en aquel perfil de torres y asfalto.

Los panecillos de colores habían perdido su gracia. La caja de las sorpresas se abrió y el cuidadoso envoltorio carecía de sentido. Todo fue en vano. Una ilusión flotando a merced de la brisa incierta. Los corazoncitos de papel se derramaron por el suelo. Sintió el cansancio de un día largo. Metió los bombones en agua  y se comió las flores

 

Yolanda Jiménez

Estoy a tu lado …Te respeto … Me respeto

 

Estoy a tu lado, soy tu amiga, tu pareja, tu familia, la persona que te quiere, o soy una persona que no conoces pero que está dispuesta a ayudarte. A veces, podemos distanciarnos o quizás no nos conocemos, pero la realidad es que hay un lazo que nos une, que existe o que lo podemos crear, no importa. Si te caes te levanto, te ayudo a caminar y si no logras caminar me siento junto a ti.

Te comprendo, me fundo en tu piel, en tus pensamientos, sé quién eres y no desvelo tus secretos, me conoces y me proteges, sentimos la conexión de nuestras almas, compartimos una vida, sonreímos con sólo mirarnos, nos caemos y nos levantamos.

El significado de dar amor

Si veo que lloras, te digo que lo siento y me marcho, no te estoy dando amor. Si les pago a mis hijos sus estudios pero les ignoro, no le estoy dando amor. Si veo a mi pareja con problemas y le compro un coche, no le estoy dando amor.

“De todas las variedades de virtud, la generosidad es la más estimada”.
-Aristóteles-

Corazón en la mano

 

Dar amor significa mucho más. Ayudar a alguien es ponerse en su lugar, sentir su sufrimiento, su pesar, su tristeza como algo tuyo y hacerle notar a la otra persona que estás ahí, que vas a impedir que se caiga, y que si se cae la vas a levantar. La ayuda a otra persona debe partir de un gesto altruista y pensado para otro no para nosotros.

Pero el amor no sólo se da a quien conocemos, sino que lo podemos dar a otras personas que son desconocidas y lo necesitan. Es el amor como una mano extendida en forma de ayuda, de apoyo.

Los beneficios de ayudar a los demás

Ayudar a los demás no sólo beneficia a las personas a las que prestamos nuestro apoyo, sino que nos ayuda a nosotros mismos en muchos aspectos y nos hace evolucionar como personas. A continuación os detallamos algunos beneficios que se producen cuando ayudamos a otra persona:

Alarga la vida

Según un estudio publicado por la revista Health Psychology las personas que practican actividades de voluntariado viven durante más tiempo que aquellas que no lo hacen, siempre y cuando el motivo por el que actúan sea ayudar a los demás y no “la satisfacción personal”.

Sara Konrath y varios de sus compañeros de la Universidad de Michigan (EEUU) llegaron a esa conclusión después de estudiar a unas 10.000 personas de diferentes edades y comprobar que en un plazo de cuatro años las posibilidades de sobrevivir eran un 3% superiores entre aquellos que practicaban el voluntariado.

El fundamento científico que dio Konrath para explicar el aumento de la longevidad, fue que al preocuparnos por los demás se desactivan las respuestas de estrés de nuestro organismo y se liberan hormonas como la oxitocina que restablece la función fisiológica normal.

Provoca bienestar a nivel mental

Ayudar a otras personas, como decíamos anteriormente, es necesario entenderlo en sentido amplio, es decir, no debemos ceñirnos a personas que conocemos sino que podemos extender nuestra ayuda a otras personas que no conocemos y que lo necesiten.

“Quien hace sufrir al prójimo se perjudica a sí mismo. Quien ayuda a los demás se ayuda a sí mismo”
-León Tolstoy-

Niña meditando

 

Cuando realizamos una actividad de ocio, sentimos un bienestar que permanece en nuestro cuerpo y en nuestra mente un rato, pero cuando realizamos una actividad de ayuda a los demás, el bienestar mental se prolonga en el tiempo, porque la alegría y la gratitud que nos va a transmitir la otra persona es algo que permanece en el recuerdo.

Aumenta la autoestima

Cuando ayudamos a otra persona y sentimos su agradecimiento, la opinión que tenemos respecto a nosotros mismos, nuestra autoestima, aumenta. Es una satisfacción inmensa sentir cómo se valora nuestra ayuda y es un regalo para nuestra autoestima.Nos sentimos útiles, sentimos que hemos hecho algo con un valor.

Quien ayuda se convierte en una persona más positiva

Ayudar a otros genera sentimientos positivos de alegría y felicidad, a sentir que el vaso está medio lleno y no medio vacío. Ser caritativo te hace ser una persona más optimista. Los pensamientos positivos que se generan cuando ayudamos a alguien son la fuente de nuestra sensación de felicidad.

Por lo tanto, la ayuda a otros, el tender una mano, ayuda a los demás y también nos ayuda a nosotros mismos, a ser mejores personas, a ver el mundo desde otra perspectiva y a ser más felices.

“A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”.
-Madre Teresa de Calcuta-
Fuente: lamenteesmaravillosa.com

El árbol de los amigos

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices

por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. arbol
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar,
mas otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá,
que nos muestra lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos,
con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

Mas el destino nos presenta a otros amigos,
los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón.
Son sinceros, son verdaderos.
Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.

Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón
y entonces es llamado un amigo enamorado.
Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,
tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro,
durante el tiempo que estamos cerca.

Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,
aquellos que están en la punta de las ramas
y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas,
algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca,
alimentando nuestra raíz con alegría.
Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. arbol artistico
Simplemente porque

“Cada persona que pasa en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.

Habrá los que se llevarán mucho,
pero no habrán de los que no nos dejarán nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad”.

Jose Luis Borges

El mágico templo del alma.

Agradecer y compartir: una motivación creativa

El proceso creativo nace desde lo intimo. La magia de concebir la idea pasa por una maduración que acota y define el proyecto. Expresarlo y construir la obra  artística supone experimentar, combinar texturas, cuidar con delicadeza la forma de comunicar. Exteriorizar el torrente creativo es regalar a lo otros una inquietud propia. Es una invitación a compartir, a interpretar, a experimentar. Cuando la obra de Arte se expone, deja de pertenecer al autor para convertirse en un elemento compartido. Colocado en ese lugar, el artista es también expuesto. Entonces no hay vuelta atrás. Por delante, compartir, recibir, enriquecerse del contacto con los demás.

 

Ayer se inauguró en la Escuela de Minas de  la muestra de Arte colectiva en la que participamos 24 artistas. Mezcla de obras, de perspectivas, de energías, de inquietudes, de afectos, de abrazos, de reencuentros, etc. Todos nos envolvimos de una magia entrañable. El ambiente se preñó de motivación. Y un nuevo camino pinta el horizonte de posibilidades, explorando geografías recónditas. Quizá para descubrir tesoros y quizá por el placer de experimentar, de transitar por estados de consciencia, por sentir el palpito de la vida con energía renovada.

EVOLUCIÓN II.  Yolanda Jiménez

EVOLUCIÓN II.
Yolanda Jiménez

Agradezco: a mis amigos artistas la invitación para participar en este proyecto. A alguien especial que me apoyó y enriqueció mi trabajo con ideas, ayuda, interés, acompañamiento. A mi familia y a mis amigos y  que se acercaron a compartir y disfrutar. A los que estuvieron con el corazón, desde distancias y latitudes. A todos los desconocidos que se interesaron y compartieron sensaciones. A todos los artistas del colectivo por su calidez, colaboración y buen ambiente. A los que tanto empeño y trabajo han puesto en la organización, el montaje, los detalles y la logística. A todas las personas que pasaron y pasan por mi vida, porque son fuente continua de enriquecimiento. A mis lectores y seguidores de esta página. A mi, por mi curiosidad  que me lleva a transitar senderos desconocidos, a experimentar, a crecer.

 

Puedes visitar la muestra en la Escuela de Minas de Madrid (Calle Rios Rosas 21) y  en internet, en la entrada del 12 de marzo, publicada en esta página: https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/2015/03/12/

 

Esta exposición continúa en Internet. Si quieres puedes participar en un juego de sugerencias en:

http://www.encuestafacil.com/RespWeb/Qn.aspx?EID=1918031  Bidi encuesta

 

 

El juego es  anónimo y os remitiré los resultados, publicándolos aquí, al término de la muestra 8a partir del 27 de marzo.

Gracias por tu colaboración.

 

 

 

Carta a un amigo

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti. No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro. Pero cuando me necesites, estaré allí. No puedo evitar que tropieces. Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas. Tus alegrías, tu triunfo y tus éxitos no son míos. Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz. No juzgo las decisiones que tomas en la vida. Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides. No puedo impedir que te alejes de mí. Pero si puedo desearte lo mejor y esperar a que vuelvas. No puedo trazarte límites dentro de los cuales debas actuar, pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer. No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parte el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo. No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser. Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo. En estos días ore por ti… En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas. Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba. Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran. Es lo que siento por todos ellos. Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que sienten al verme. Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la serenidad, en estos días pensé en mis amigos y amigas y, entre ellos, apareciste tú. No estabas arriba, ni abajo ni en medio. No encabezabas ni concluías la lista. No eras el número uno ni el número final. Lo que sé es que te destacabas por alguna cualidad que transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida. Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista. Basta que me quieras como amigo. Entonces entendí que realmente somos amigos. Hice lo que todo amigo: Ore… y le agradecí a Dios que me haya dado la oportunidad de encontrar a alguien como tú. Era una oración de gratitud: Tú has dado valor a mi vida…

“Carta a un amigo”. Borges.

 

El sueño de las Hadas:

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