Intoxicación emocional

Sentirse vulnerable, enfadarse con facilidad  o sentir cada cierto tiempo la necesidad de marcharme y dejarlo todo. Pasar del interés a la indiferencia en una milésima de segundo, apetencia de llevar a cabo un proyecto y luego sentir que  aburre soberanamente.

Vivir en una montaña rusa constante, la risa y el llanto acompañan y  desestabilizan en los momentos más inesperados. Cuesta un gran esfuerzo separar las preocupaciones presentes y pasadas y reina la inseguridad  

Reaccionar con frecuencia de forma desproporcionada y no conseguir exponer con claridad  pensamientos y emociones. Y esto se traduce en   problemas.  Además, t no me sentirse a gusto con nada ni con nadie o ahogarse. Sentir una profunda necesidad de tener a alguien que nos lleve de la mano…  

 

¿Te identificas a ti o a alguien de tu entorno en estas palabras? Este podría ser perfectamente el discurso de una persona bajo los efectos de la intoxicación emocional.Muchos de nosotros comprendemos cuáles son los efectos de una intoxicación por alcohol, nos parece claro que las percepciones se alteren, que la capacidad de reacción se deteriore, que el pulso cardíaco se ralentice…

 

Pero, ¿somos capaces de interpretar la intoxicación emocional?

ESPIRAL

Si estás pasando o has pasado por momentos de gran carga emocional es probable que estés intoxicado. Las causas son diversas  puesto que somos seres emocionales en nuestra totalidad pero, en cualquier caso, la intoxicación emocional es la consecuencia de no otorgarnos un tiempo diario para cultivar nuestro interior.

 

1-Tus percepciones se alteran

Estás mirando el mundo con las gafas de las emociones, no atiendes a razones y no te escuchas ni a ti ni a los demás. Al fin y al cabo puede que hacerlo te parezca una pérdida de tiempo, aunque no hay nada más lejos de la realidad.

Esto puede ocasionar nerviosismo e impaciencia ante reacciones emociones inesperadas que están fuera de nuestro control, ya que no sabemos cómo manejar lo que venga a continuación.1 sintomas

 

2-Tus inseguridades afloran

 

Tus inseguridades afloran y dirigen tu vida. Te has vuelto más reactivo y te pones a la defensiva con frecuencia. Tu autoestima está completamente mermada y te sientes vulnerable ante cualquier acontecimiento.

Tus fuerzas flaquean y tus emociones te están impidiendo que veas con claridad lo que vales y lo que eres capaz de hacer. Esto fomenta el desarrollo de tu dependencia emocional, hasta tal punto que a veces llegas a pensar que no puedes hacer nada por ti mismo.

 

3-El bloqueo emocional te impide avanzar

Dar pase libre a nuestras reacciones emocionales sin pasarles un filtro mental limita nuestra capacidad de comunicación y de avance. Es frecuente que nos encontremos con situaciones a las que no sabemos responder como consecuencia de nuestro intoxicación.

Digamos que estar emocionalmente intoxicado te impide pensar antes de hablar y tomar perspectiva  sobre lo que acontece.

Debes tener siempre la cabeza fría, caliente el corazón y larga la mano, dijo Confucio. Una reacción en caliente hace que nos controlen nuestras emociones y estallen nuestros impulsos, por lo que no seremos nosotros mismos si actuamos en ese momento.

 

 

4-El vértigo emocional te impide dejar ir lo que no te hace bien

Al “temor a soltar” yo lo definiría como vértigo emocional; este no es más que el miedo en estado puro, el miedo a enfrentarnos con el vacío que la pérdida genera. Es el miedo al duelo por la pérdida de nuestro amor por el sacrificio y de nuestra debilidad por el masoquismo.

Te sientes irritable si te sales del guión que has preestablecido para tu vida y sientes que, si te desvías provocarás una hecatombe que desequilibrará por completo tu vida. No te sientes capacitado para seguir con tu vida si abandonas esos hábitos o personas que permanecen a tu lado pero, aún así, sabes que algo en relación a ellos no va bien.

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5- La pereza mental rige tu vida y tu capacidad de esfuerzo

Es probable que, si estás intoxicado, sientas que no has escuchado lo que otros te están diciendo y que no solo tu atención, sino tu memoria, han sido selectivas en exceso.

Esto se agrava si te encuentras en la encrucijada de una discusión, pues empiezas a retorcer las palabras escuchadas y a sacar tus propias conclusiones de acuerdo a tus frustaciones y problemas.

No es que no quieras hacerlo de forma adecuada, sino que te supone un tremendo esfuerzo mental tomar diferentes perspectivas sobre cualquier cuestión y estar al tanto de todo. Y no, no tienes la energía necesaria para enfrentar estos retos cotidianos, no te sientes fuerzas para hacerlo.

 

¿Cómo actuar ante la intoxicación emocional?

Dibujo: Juan Peláez

Dibujo: Juan Peláez

Tenemos que entender que cuando estamos bajo la influencia de nuestras emociones e inseguridades  nos deterioramos enormemente. No estamos interpretando las cosas con precisión y somos muy propensos a decir o hacer cosas que podemos lamentar más adelante

Ante estos problemas, lo importante es que seamos conscientes de que estamos borrachos de emociones y que debemos de darnos tiempo para depurarlas y aceptarlas.

Si aprendemos a identificar estos cinco síntomas con rapidez, nos daremos cuenta a tiempo de nuestro estado de embriaguez, permitiéndonos una retirada a tiempo que resultará ser extraordinariamente ventajosa en nuestro balance vital.

 

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El Budismo y Borges

Cuando Borges navegó los causes mitológicos o históricos, generalmente sus destinos fueron tierras reveladoras. Visto en retrospectiva, sin importar si las aguas se llamaron el Islam, las culturas escandinavas, los griegos o el cristianismo, con el argentino al timón la exploración fue más que util y rentable.

Tomando el Teatro Coliseo de Buenos Aires como escenario, Borges dictó en 1977 un ciclo de conferencias titulado Siete Noches. En cada sesión abordó un tema distinto que tres años después conformarían un libro con el mismo nombre. Una de sus siete noches, la cuarta, la dedicó al budismo.

 

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Tras advertir que eludiría una buena porción del inabarcable horizonte budista, la charla se concentró en algunos aspectos de la doctrina que podríamos calificar como esenciales, en la medida que se comparten por todas sus corrientes. También rememoró la leyenda del Buddha, Siddharta Gautama, axis narrativo de esta tradición y, después de ahondar con ligereza en el zen, concluyó con un vistazo al nirvana.

Recojo algunas de las premisas más notables que el autor de “El Alephabordó aquella noche del 6 de julio (no sin antes invitar a la lectura íntegra de su conferencia, la cual puede encontrase aquí).

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Tolerancia y Fe

Al comienzo de su exposición, Borges hace hincapié en la longevidad de esta tradición, que más allá de circunstancias históricas atribuye a dos cualidades fundamentales del budismo.

En primer lugar, la tolerancia. “El budismo siempre fue tolerante […] No ha recurrido nunca al hierro o al fuego, nunca ha pensado que el hierro o el fuego fueran persuasivos”. Este aspecto contrasta con la mayoría de las grandes religiones que históricamente han cultivado en la intolerancia su mayor incongruencia.

En segundo lugar está la fe, motor básico de cualquier doctrina espiritual pero que en el caso budista exige una particular constancia y entrega cotidiana. De hecho, en el budismo la fe se ejerce a tal punto que, refiere Borges, incluso existen meditaciones enfocadas en dudar de la existencia del Buda. Y precisamente porque la fe es tan palpable aquí, y está tan incorporada a la práctica, que el budismo puede darse el lujo de la tolerancia. Es decir, debido a que no es una filosofía de ninguna manera excluyente y que no intenta imponerse, entonces jamás se siente amenazada.

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Transmigración y karma

Este binomio resulta particularmente inquietante para Occidente. Su entendimiento o virtual aceptación ponen con frecuencia en jaque al pensamiento occidental. Sin embargo, el karma, dice Borges, es una figura recurrente en la literatura y la filosofía occidentales –aunque tal vez de forma más arquetípica que consciente–. Desde Pitágoras y Platón, hasta Rubén Darío y Dante Gabriel Rossetti, esta especie de destino pre-voluntario merodea el imaginario.

Lo esencial es que creamos que nuestro destino ha sido prefijado por nuestro karma o karman. Si me ha tocado nacer en Buenos Aires en 1899, si me ha tocado ser ciego, si me ha tocado estar pronunciando esta noche esta conferencia ante ustedes, todo esto es obra de mi vida anterior. No hay un solo hecho de mi vida que no haya sido prefijado por mi vida anterior. Eso es lo que se llama el karma. El karma, ya lo he dicho, viene a ser una estructura mental, una finísima estructura mental.

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Sobre el zen

La zen, como la llama Borges, es una rama del budismo, particularmente del Mahayana. Surgió en China de la mano del monje indio Bodhidharma, y de ahí se propagó a otras regiones de las cuales Japón se consagraría como su meca.

Evidentemente el zen es la escuela que Borges favorece de entre todas las ramas budistas; incluso la considera como la más genuina (junto con el tronco común):

Yo tengo para mí que si hay dos budismos que se parecen, que son casi idénticos, son el que predicó el Buddha y lo que se enseña ahora en la China y el Japón, el budismo zen. Lo demás son incrustaciones mitológicas, fábulas. Algunas de esas fábulas son interesantes.

Para finalizar sus comentarios sobre el zen, y tras reflexionar sobre algunos de sus preceptos más notables, el argentino realza una fascinante herramienta del zen: la sinrazón intuitiva como vehículo para alcanzar la iluminación, para “llegar a la verdad por una intuición brusca, mediante una respuesta ilógica” y así consumar el satori.

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El nirvana

Este es uno de los conceptos más atractivos alrededor del budismo. De hecho, como señala Borges, el nirvana es una de las razones por las que la tradición budista ha generado tal interés en Occidente.

El nirvana no solo podría percibirse, aunque quizá incorrectamente, como el fin último de la práctica, sino que para los “externos” se presenta como una suerte de paraíso. Solo que a diferencia de los paraísos cristiano o islámico, el nirvana no implica estímulos externos –ni prístinas praderas ni angelicales mujeres–, sino que se refiere más a un estado del ser que, a la vez, le trasciende.

¿Qué significa llegar al nirvana? Simplemente, que nuestros actos ya no arrojan sombras. Mientras estamos en este mundo estamos sujetos al karma. Cada uno de nuestros actos entreteje esa estructura mental que se llama karma. Cuando hemos llegado al nirvana nuestros actos ya no proyectan sombras, estamos libres.

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La practica como vehículo de salvación

Luego de reflexionar sobre esta tradición, aprovechando la introducción que Borges nos legó aquella noche, podríamos afirmar que el budismo es mucho más práctica que creencia; es tejer una red de actos en el tiempo-espacio hasta dar vida a un camino que, con un poco de búdica suerte, nos permitirá liberarnos. ¿De qué? De la flecha (que es “todo aquello que llevamos clavado”, desde nuestra concepción del universo hasta la idea del yo. Es la ilusión que abraza nuestra realidad hasta el momento en que despertamos).

El budismo tiene generosas lecciones para el resto de nosotros, sin importar el credo que profesemos. Su apertura, tolerancia e inclusión, su “practicidad trascendental”, hacen de esta tradición un valioso instrumento que privilegia la disciplina tanto como, al menos en esencia, rehúye al dogma. Y concluye Borges:

Para mí el budismo no es una pieza de museo: es un camino de salvación. No para mí, pero para millones de hombres. Es la religión más difundida del mundo y creo haberla tratado con todo respeto, al exponerla esta noche

Por:@paradoxeparadis  www.faenaaleph.com

 

Video documental: “La vida de Buda”:

Danza, movimiento, belleza

Un precioso vídeo de danza. Por el bailarín ucraniano Sergey Polúnin.

 

La ilusión de salir del propio cuerpo. Estrategias cerebrales

¿Cómo da forma el cerebro a la experiencia perceptiva de “ser un cuerpo situado en algún lugar en el espacio”? Científicos del Instituto Karolinska, en Suecia, han logrado determinarlo usando un escáner cerebral y provocando en una serie de participantes la ilusión de estar fuera de sus propios cuerpos. El hallazgo representa la primera caracterización de las áreas del cerebro implicadas en la formación de la experiencia perceptiva del yo corporal en el espacio.

La sensación de estar en nuestro propio cuerpo es tan fundamental que normalmente la damos por hecho.Para el cerebro, sin embargo, conseguir que la tengamos supone una tarea enormemente compleja de integración continua de información sensorial.

Estudios en ratas habían demostrado ya que regiones específicas del cerebro contienen células de ubicación o de lugar –una especie de ‘GPS’- que nos indican la posición en que el cuerpo se encuentra un  descubrimiento galardonado con el Premio Nobel 2014 de Fisiología o Medicina.

Hasta ahora, sin embargo, no se sabía cómo el cerebro da forma a la experiencia perceptiva de “ser un cuerpo situado en algún lugar en el espacio” ni si las regiones ya identificadas en el GPS cerebral de las ratas también están involucradas en este proceso de autoubicación.

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Crear la ilusión

Para tratar de resolver estas cuestiones, investigadores del Instituto Karolinska de Suecia crearon la ilusión de estar “fuera del cuerpo” en quince personas sanas ubicadas dentro de un escáner cerebral.
Los participantes llevaban unas pantallas colocadas en la cabeza, a través de las cuales observaban el cuerpo de un extraño en primer plano, y su propio cuerpo en segundo plano, sobresaliendo del orificio del escáner cerebral (ver foto).

Para obtener la ilusión, los científicos tocaban el cuerpo de los participantes con un objeto, al mismo tiempo que daban toques idénticos al cuerpo del desconocido ante los ojos de los participantes.

“En cuestión de segundos, el cerebro fusiona la sensación del tacto y la información visual desde esta nueva perspectiva, lo que resulta en la ilusión de poseer el cuerpo del desconocido y de estar situado en la posición de ese cuerpo en la sala; y no en el lugar del propio cuerpo”, explica al respecto Arvid Guterstam, autor principal de este estudio, en un comunicado del Instituto Karolinska.

Teletransportación y cerebro

De esta forma, los científicos ‘teletransportaron’ ilusoriamente a los participantes a distintos lugares de la sala del escáner. Luego emplearon técnicas de reconocimiento de patrones para analizar la actividad cerebral que fue registrada por el escáner durante la ilusión espacial.

Así constataron que la autoubicación percibida por los voluntarios (donde sentían estos que “estaban”) podía ser decodificada a partir de patrones de actividad neuronal de áreas específicas del lóbulo temporal y del lóbulo parietal del cerebro.

Los científicos demostraron asimismo la existencia de una relación sistemática entre el contenido de la información de dichos patrones y la intensidad con que los participantes percibían la ilusión de estar situados en una posición específica fuera de su propio cuerpo.

Por otra parte, otra de las regiones del cerebro de los participantes a partir de la cual pudo decodificarse o interpretarse la autolocalización percibida fue el hipocampo, una estructura cerebral en la que ya se habían encontrado las células del GPS cerebral antes mencionado.

“Este hallazgo es particularmente interesante porque indica que las “células de lugar” no sólo están involucradas en la navegación y la codificación de la memoria, sino que también son importantes para la generación de la experiencia consciente del propio cuerpo en el espacio”, señala Henrik Ehrsson, otro de los autores del estudio.

En general, dice Arvid Guterstam, por su parte “nuestros resultados son importantes porque representan la primera caracterización de las áreas del cerebro implicadas en la formación de la experiencia perceptiva del yo corporal en el espacio”.

La memoria no funciona bien si estás fuera de tu cuerpoILUSION

En un estudio previo sobre la ilusión de estar fuera del cuerpo, Henrik Ehrsson ya había encontrado un resultado curioso: que la conciencia de estar en nuestro propio cuerpo es necesaria para crear recuerdos de nuestras experiencias.

En aquella ocasión, Ehrsson y su equipo utilizaron la realidad virtual para generar dicha ilusión. Así fue como se comprobó que los voluntarios sólo guardaban recuerdos sesgados de lo que habían vivido mientras se percibían fuera de su cuerpo.

“Creemos que este conocimiento puede resultar importante para futuras investigaciones sobre problemas de memoria vinculados a trastornos psiquiátricos, como el trastorno por estrés postraumático, el trastorno límite de la personalidad y ciertas psicosis que provocan experiencias disociativas”, concluyeron entonces los investigadores.

Fuente: Tendencias21 

Liberarse de la dependencia hacia el otro

Sufrimos por lo que no tenemos. Y por la idea de perder aquello que apreciamos. Pero ser felices consiste en estar a gusto con nosotros mismos. En llenar nuestro interior. Los celos nacen del miedo a perder lo que se tiene. Destruyen el bienestar y la libertad. Aunque pueda parecer lo mismo, el apego es lo contrario del amor.

Comparto este magnifico artículo de Borja Vilaseca, publicado en: elpais.com

Los seres humanos sufrimos por querer lo que no tenemos. La persona que nos gusta, el trabajo soñado, más tiempo libre o un coche deportivo. Sin embargo, por el camino nos olvidamos de lo que verdaderamente necesitamos. Al obsesionarnos con el objeto de nuestro deseo, de forma inconsciente terminamos idealizándolo. Creer que cuando lo obtengamos nos dará la felicidad.

Al conseguir eso que tanto anhelamos, de pronto comenzamos a sufrir por miedo a perderlo, a que nos lo estropeen. Y este temor nos contamina con dosis diarias de ansiedad, atascándonos en un callejón sin salida: no podemos vivir felices con ello ni sin ello…

BUENOS DIAS

Devorador de bienestar

“La codicia también pervierte el éxito. Nos obsesionamos con metas y no disfrutamos del camino. Condiciona nuestras motivaciones”

“Vivimos encadenados a lo que llamamos felicidad” (Anthony de Mello)

Detrás de nuestros deseos y miedos se esconde uno de los virus más letales que atenta contra la salud emocional: el apego. Según la Real Academia Española, significa “inclinación hacia alguien o algo”. Popularmente, también se considera sinónimo de “afecto”. Pero estas definiciones sólo ponen de manifiesto lo poco que conocemos a este gran devorador de nuestra paz interior.

Hay quien dice que el apego es “sano”, una muestra de “amor”. Otros afirman que “cuanto más apego se tiene, más se ama”. Nada más lejos de la realidad.

Y entonces, ¿qué es el apego? Podría definirse como “el egocéntrico afán de controlar aquello que queremos que sea nuestro y de nadie más”. Implica “creer que lo que nos pertenece es imprescindible para nuestra felicidad”. Sin embargo, más que unirnos, el apego nos separa de lo que estamos apegados, mermando nuestro bienestar y nuestra libertad.

Los celos no son amor

“El amor es una palabra maltratada y pisoteada por la sociedad” (Jiddu Krishnamurti)

“Sin ti no soy nada”. “Lo mejor de mí eres tú”. “Necesito saber que me deseas”. “No puedo pasar un día sin saber de ti”. “Por ti sería capaz de matar”. Estas frases, por muy románticas que puedan sonar, suelen pronunciarse en el seno de una pareja envenenada por el apego.

Al creer que nuestra felicidad depende de la persona que queremos, destruimos cualquier posibilidad de amarla. Bajo el embrujo de esta falsa creencia, nace en nuestro interior la obsesión de garantizar que esté siempre a nuestro lado. Y el miedo a perderla nos lleva a tomar actitudes defensivas. Es entonces cuando aparecen los celos. Etimológicamente, esta palabra proviene del griego zelos, que significa “recelo que se siente de que algo nos sea arrebatado”. Revelan que vemos a nuestra pareja como algo que nos pertenece.

Intentamos cambiarla y ponerle límites. Y así el conflicto está garantizado, manchando nuestra relación de tensiones. Curiosamente, el mismo apego que nos ha separado, a veces nos mantiene enganchados por temor a quedarnos solos, a lo que digan los demás.

TU MERECES

La prisión del materialismo

“Lo que posees acabará poseyéndote” (Chuck Palahniuk)

Más allá de dañar nuestras relaciones, el apego también pervierte lo que nos interesa a nivel profesional. Está presente en nuestro afán de éxito. Movidos por el deseo de ser reconocidos, podemos medir nuestro valor como personas en función de los resultados que obtenemos.

A veces nos obsesionamos tanto por la meta, que nos olvidamos de disfrutar el camino que nos conduce hasta ella. Y no sólo eso. La ambición puede terminar corrompiendo aquello que un día amábamos hacer, condicionando nuestras motivaciones y forma de trabajar. Según un proverbio oriental, “cuando un arquero dispara una flecha por puro placer, mantiene toda su habilidad. Cuando dispara esperando ganar una hebilla de bronce, ya se pone algo nervioso. Pero cuando dispara para ganar la medalla de oro, se vuelve loco pensando en el premio y pierde la mitad de su habilidad, pues no ve un blanco, sino dos”.

Buscamos fuera lo que no encontramos dentro. Consumimos compulsivamente. Sin embargo, ¿cuánto dura nuestra satisfacción? Si somos honestos con nosotros mismos, tal vez descubramos el verdadero precio que pagamos por buscar en el lugar equivocado. En palabras de Buda, “lo que más me sorprende son los hombres que pierden la salud para juntar dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud”.

La seguridad es una ilusión

“Quien tiene miedo sin peligro inventa el peligro para justificar su miedo” (Alain)

La mayoría de nosotros siente un profundo temor a la muerte. La negamos. Aunque mueran cada día miles de personas, nos da pánico que de pronto llegue nuestro turno y desaparecer sin más.

Convertimos desesperadamente nuestra existencia en algo seguro. Nos “esposamos” a través del matrimonio. Firmamos un contrato indefinido con una empresa. Solicitamos al banco una hipoteca para comprar un piso. Y, más tarde, un plan de pensiones para estar tranquilos cuando llegue la jubilación. Seguimos lo que nos dice el sistema que hagamos para llevar una vida “normal”.

Pero por más que nos esforcemos, no calmamos nuestra inquietud interna. ¿Qué sentido tiene buscar certezas en un mundo imprevisible? La única seguridad que tenemos es que la incertidumbre sólo desaparece con nuestra muerte. No podemos escapar de la inseguridad. El reto consiste en aceptarla y confiar más en nosotros mismos.

HOY ELIJO

La inutilidad del afecto

“Tú eres lo único que falta en tu vida” (Osho)

Llegados a este punto, ¿es posible vivir sin apegos? Por supuesto, pero es una hazaña que requiere comprender que lo que necesitamos para ser felices está dentro de nosotros, y no fuera. “Ser felices” quiere decir que “estamos a gusto, cómodos y en paz con nosotros mismos. Cuando sentimos que no nos falta de nada”. La trampa consiste en creer que algo vinculado con el futuro nos dará lo que no nos estamos dando aquí y ahora.

Mediante el equilibrio interno podemos cultivar el desapego en nuestra relación con todo lo demás. Compartir lo que somos, agradecidos de recibir lo que otras personas y la vida nos quieran dar. Nada ni nadie nos pertenece. Tan sólo gozamos del privilegio de disfrutarlo temporalmente. Más que nada, porque todo está en permanente cambio.

Así lo refleja una historia sobre Alejandro Magno. Se cuenta que encontrándose al borde de la muerte, el gran rey de Macedonia convocó a sus generales para comunicarles que quería que su ataúd fuese llevado a hombros, transportado por los propios médicos de la época. También les pidió que los tesoros que había conquistado fueran esparcidos por el camino hasta su tumba. Por último, les insistió en que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, a la vista de todos. Asombrado, uno de sus generales quiso saber qué razones había detrás de tan insólitas peticiones. Y Alejandro Magno le respondió: “Primero, quiero que los más eminentes médicos comprendan que, ante la muerte, no tienen el poder de curar. Segundo, quiero que todo el pueblo sepa que los bienes materiales conquistados, aquí permanecerán. Y tercero, quiero que todo el mundo vea que venimos con las manos vacías y que con las manos vacías nos marchamos”.

La trampa del deseo

Para no caer en las garras del apego es importante hacernos más conscientes de qué deseamos y por qué. Porque nos desconecta de lo único a nuestro alcance: vivir conectados con nuestro bienestar interno. Cuenta una parábola sufí que “un pescador encontró entre sus redes una botella de cobre con un tapón de plomo. Al abrirla, apareció un genio que le concedió tres deseos. El pescador le pidió en primer lugar que le convirtiera en sabio para poder hacer una elección perfecta de los otros dos deseos. Una vez cumplida esta petición, el pescador reflexionó y dio las gracias al genio diciéndole que no tenía más deseos”.

Para cultivar el desapegoMARIPOSAS 2

1. Libro

‘Un nuevo mundo ahora’, de Eckhart Tolle (Debolsillo). Un ‘best-seller’ que desenmascara las motivaciones egoístas y egocéntricas que hay detrás del deseo, el miedo y la dependencia.

2. Película

‘El guerrero pacífico’, de Víctor Salva. Nick Nolte encarna a un sabio que enseña a un joven atleta los beneficios de cultivar una mente centrada en el momento presente, desapegada de lo que pueda pasar en el futuro.

3. Canción

‘En el muelle de San Blas’, de Maná. La letra muestra lo desgarrador que puede ser no volver a ver a la persona querida.

Mario Benedetti: maravillosas frases

La extensa y maravillosa obra que nos legó el fantástico Mario Benedetti es una escalera a nuestros sueños. Con sus palabras, el escritor uruguayo nos eleva a un mundo de comprensión y añoranza que nos hace suspirar. Comparto  25 espectaculares frases que son un placer para los sentidos:

 

1. No me tientes que si nos tentamos no nos podremos olvidar.ESCALERA PIANO

2. Pero, en definitiva, ¿qué es Lo Nuestro? Por ahora, al menos, es una especie de complicidad frente a otros, un secreto compartido, un pacto unilateral. Naturalmente, esto no es una aventura, ni un programa ni -menos que menos- un noviazgo. Sin embargo, es algo más que una amistad. Lo peor (¿o lo mejor?) es que ella se encuentra muy cómoda en esta indefinición. Me habla con toda confianza, con todo humor, creo que hasta con cariño.

3. Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.

4. La mariposa recordará por siempre que fue gusano.

5. Después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida.

6. En la razón solo entrarán las dudas que tengan llave.

7. De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: de la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra.

8. No vayas a creer lo que te cuentan del mundo (ni siquiera esto que te estoy contando) ya te dije que el mundo es incontable.

9. Quién lo diría, los débiles de veras nunca se rinden.

10. Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio.

11. Me gustaría mirar todo de lejos pero contigo

12. No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay PROHIBIDO-PIANOvida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la

hora y el mejor momento, porque no estás solo, ¡porque yo te quiero!

 

13. Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.

14. Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

15. Nos resignamos al momento único y feliz. Preferimos perderlo, dejarlo transcurrir sin siquiera hacer el razonable intento de asirlo. Preferimos perderlo todo, antes que admitir que se trata de la única posibilidad y que esa posibilidad es solo un minuto y no una larga, impecable existencia.

16. Yo amo, tú amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad.

17. Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo.

18. Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza.

19. Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo.

20. Mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites.

DAFNE Y CLOE. ANGELO BOTINELLI

21. La gloria no consiste en no caer nunca, sino más bien en levantarse las veces que sea necesario.

22. El amor no es repetición. Cada acto de amor es un ciclo en sí mismo, una órbita cerrada en su propio ritual. Es, cómo podría explicarte, un puño de vida.”

23. La perfección es una pulida colección de errores.

24. Si el corazón se aburre de querer para qué sirve.

25. ¡Si uno conociera lo que tiene, con tanta claridad como conoce lo que le falta!

 

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Una caricia para cada momento. Un momento para cada caricia

El lenguaje del tacto está lleno de sutilezas. Acariciar es un verdadero arte, porque no solamente requiere un conocimiento del cuerpo de la otra persona, sino que también supone el desarrollo de un agudo sentido de la oportunidad. Quien sabe dar caricias, también entiende que hay un cómo, un cuándo y un dónde para prodigarlas.

Manos

Las caricias son una manera de estrechar una relación o de establecer puntos de ruptura. De ahí la importancia de conocer los pormenores en esa ciencia del tacto y entender mejor el universo de la piel.

  1. Las caricias en las manos, por lo general, representan la transición entre una relación protocolaria y un vínculo más cercano. Estrecharle la mano a alguien, sostener su mano entre las tuyas, acariciarle los nudillos de los dedos… Cada uno de esos gestos representa un grado diferente de proximidad entre dos personas. Las manos son un excelente punto de comunicación. No por nada son la herramienta fundamental del tacto. Para adentrarte en el mundo de otra persona, aumentar el grado de confianza y propiciar mayor cercanía, lo mejor es pasar de un nivel a otro, sin saltarte ninguno.
  2. Los abrazos son, por encima de todo, un símbolo de unión entre dos personas. La duración y la fuerza del abrazo comunican diferentes significados. Es, más que cualquier otro gesto de afecto, el que mejor reemplaza a las palabras. Con un abrazo se consolida la comunicación en un lenguaje distinto al de las palabras. Ayudan a franquear distancias y rara vez son un gesto impertinente.
  3. Acariciar el cuero cabelludo produce una sensación afectiva y relajante. Implica cierta intimidad, pero no es una caricia invasiva. Por eso es recomendable para generar mayor proximidad entre dos personas que están comenzando a intimar
  4. TEXTURAS

    “Textura”. Dibujo de Juan Peláez

    Las caricias en el rostro son, sobre todo, una expresión de ternura. Recuerdan siempre el afecto maternal y comunican un sentido de valoración integral por la otra persona. El rostro es el componente más visible de nuestra identidad. Por esoacariciar el rostro despierta en el otro una sensación de aceptación, confianza y valoración

  5. El cuello, la nuca y las orejas son zonas del cuerpo bastante sensibles. Cuando se acarician, estamos hablando de un terreno en donde ha hecho su aparición el erotismo. Implican que ya existe suficiente confianza y cercanía entre dos personas. Es, evidentemente, el preámbulo de una relación sexual. Este tipo de caricias son propicias cuando hay suficiente privacidad. Debes asegurarte de que la otra persona se sienta cómoda al ser acariciada en esas zonas.
  6. Las caricias en los labios, y con los labios, tienen el poder de comunicar afecto y, al mismo tiempo, pasión. Cuando en una pareja ambos se sienten cómodos con el otro, los labios se convierten en un vehículo para explorar. Los besos dejan de ser una forma rutinaria de contacto y se convierten en un idioma por sí solo. Jugar con los labios del otro es una linda manera de incrementar la sensación de intimidad y de confianza en ambos.
  7. Las caricias sexuales son un capítulo aparte. Para que tengan un efecto maravilloso en la relación, se debe conocer, reconocer y explorar el cuerpo del otro. Puede que existan muchas técnicas, pero cada ser humano es diferente y por eso no se trata de conocer el manual, sino a la persona con quien se comparte la intimidad.PLUMA

Las caricias incrementan la seguridad y la autoestima. Cada pareja construye su propia manera de entenderse en el terreno del tacto. El conocimiento del otro, el afecto y el respeto son los principales ingredientes en ese complejo arte de la caricia.

 

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