Coñoescritura: escribir desde la mujer que somos

 

Ser mujer abarca muchos registros.Uno de ellos, la menstruación, nos distingue y nos define. Ser mujer es tener la capacidad de generar vida. Es viajar en un ciclón de hormonas cada 28 días. Es crear, expresar, percibir, sentir, con diferentes matices. La riqueza de tantas posibilidades emerge del ciclo menstrual y nos genera múltiples horizontes. Si nos hacemos visibles de manera integral, con nuestro ciclo y nuestra menstruación, los beneficios se multiplican. Se hacen extensibles a toda la sociedad y a todas las personas que la conformamos: hombres o mujeres; niños o ancianos.

Comparto a continuación una iniciativa, en este caso de escribir, desde una consciencia plena de  mujer, con todo lo que incluye serlo: menstruar.

 

Erika Irusta, la catedrática en “coñoescritura”, creadora de este arte literario escribe para “descubrir heridas”, pero la semana del mes importa: en premenstrual es más libre, después de tener la regla es más intelectual. Cientos de mujeres quieren ser sus alumnas.

Paloma es periodista y “coñoescritora”. Aprendió el oficio en la Universidad Complutense y a coñoescribir en una comunidad de menstruantes. Como periodista apenas ejerce —ya saben, la crisis—; como mujer documenta su día a día al dictado de su coño. Escribe, a diario, dando rienda suelta a su voz variable, como su propio ciclo. Así ha aprendido que es una y cuatro.

Es tarde y Paloma coloca sus manos sobre el teclado de su portátil. Ahí escribe su novela, por profesión; también lo que siente su cuerpo, por convicción. Paloma, la periodista, es recta, normativa, reflexiva; la coñoescritora es visceral, espontánea y dúctil. Por eso escribe su novela en un serio escritorio y su diario, algo muy personal, en el jardín.

Explica Paloma que la coñoescritura le ha enseñado a cuestionarse paradigmas, incluso a replantearse la naturaleza de los signos ortográficos. A zafarse de un lenguaje regulado y masculino, a encontrar puntos de encuentro con el resto de mujeres en textos escritos con tinta roja, sangre de mujer.

Paloma es una de las ochenta participantes que ha conseguido terminar el curso de coñoescritura que propone la pedagoga, investigadora y divulgadora del ciclo menstrual, Erika Irusta, creadora de la primera escuela menstrual del mundo. Lo empezaron 282 mujeres, más de la mitad de las integrantes de la comunidad Soy una, soy cuatro, un espacio privado en el que comparten experiencias privadas a salvo del escrutinio de mirones. Un lugar seguro, vetado para los hombres, donde expresarse.

¿Qué es coñoescritura?

Pero, ¿qué es la coñoescritura? La voz española de cuntwriting hace referencia a una forma de escritura orgánica, corporal, que nace del cuerpo cíclico y cambiante. Se trata, según su autora, de “un proceso creativo en el que la coñoescritora exorciza la grandilocuente Gramática Universal aprendida para escribir, por fin, desde su cuerpo; no a pesar de este, ni por encima de este”.

Tal definición aparece en el libro Diario de un cuerpo (Casa Catedral, 2016), el primer ejemplo práctico de coñoescritura, la referencia para quienes se inician en este proceso creativo. Un encuentro fortuito, según explica Erika, que surgió como la deformación de un encargo de la editorial.

“Querían que hablara sobre la menstruación y pensé en escribir un libro sobre el ciclo, algo muy canalla sobre la cultura y el sistema, pero no podía; no me salía. Hablé de nuevo con mi editora y les ofrecí mi cuerpo, tratar en primera persona los cambios que ocurrían en mí de manera química, y que me afectan anímica, física y mentalmente”, recuerda Irusta, miembro de la Society for Menstrual Cycle Research de Estados Unidos. “Quería que la lectora se topase con todas las personas que hay en mí —revela a EL ESPAÑOL— y lo quería hacer en forma de diario, para que mi cuerpo me contase qué pasaba”.

Así se percató de que escribía diferente en función del momento del ciclo en el que se encontraba. “No era igual escribir en premenstrual que en preovulatoria, me sentía más libre. Después de tener la regla era más rígida, más intelectual. El proceso creativo depende del estado químico del cuerpo. Porque escribes desde el cuerpo, por mucho que quieras silenciarlo”, argumenta Irusta.

Escuchando a su cuerpo, Erika se topó con una serie de acontecimientos latentes, algunos muy traumáticos, que han ido forjando su carácter. Poniendo en negro sobre blanco su diálogo con su cuerpo admitió lo que tanto le había costado verbalizar: era una mujer maltratada, por su padre, y víctima de los abusos sexuales de su tío.

Escribir para descubrir heridas

“Cuando haces coñoescritura —detalla la especialista— permites que el cuerpo empiece a decir las cosas, le vas quitando los filtros, le vas dando permisos, te echas hacia detrás y permites que él deje contar su historia, aparecen cosas que tú has mandado a callar. Es una chispa que está ahí, algo que silencias porque no tienes palabras y que, por lo tanto, es un fantasma: algo sin un cuerpo de realidad. La coñoescritura me permitió ver donde estaba la herida”.

El curso, que se ha desarrollado durante tres meses, consta de una parte teórica, en el que se profundiza en qué es esta forma de escritura, “que no es —advierte Erika— escribir lo que te salga del coño”; y una práctica en la que las alumnas documentaban su día a día bajo la pregunta “Cuerpo, ¿qué quieres decir hoy?” para que los textos sirvieran de ejemplo para el resto.

“Es importante saber coñoleer”, apunta Irusta. “Leer desde el cuerpo. No desde la cabeza. Te tiene que dejar tocar. Y así salen cosas muy fuertes, duras de asimilar porque nunca te las habías planteado”, detalla.

—¿Y qué ha salido?

—Temas sobre el propio cuerpo, de maltratos, violaciones, relaciones de abusos… hay textos que son muy difíciles de leer. La conclusión es que nos parecemos mucho en las heridas, es una epidemia. ¿Cómo puede ser que todas tengamos las mismas heridas? Abusos, violaciones, maltratos… ¿Cómo puede ser? Y no estoy en un grupo de violadas anónimas. Vivimos abusos constantemente. Estamos tocadas y heridas en los mismos sitios.

“También que, a día de hoy, las mujeres decimos que conocemos nuestro ciclo menstrual cuando no tenemos ni idea de lo que nos está pasando”, apuntilla.

—¿La menstruación sigue siendo un tabú?

—Sí, joder. No solo es silenciado. Hemos pasado por muchos periodos en relación al tabú menstrual. Vivimos en una época más perversa, ya no se silencia, ahora se ignora. Se niega que el ciclo hormonal afecta. Y claro que afecta. La química, los cambios hormonales, afectan totalmente: nos regulan a nivel psicológico, anímico, comportamiento…

—¿Y qué hay de la frase: “Déjala que está con la regla”?

—Es horrorosa. Se invalida a la mujer por su momento hormonal. Es algo que nos ha dado mucha rabia. La cárcel de la mujer siempre ha sido el cómo han interpretado los hombres nuestro cuerpo. Nos han hecho creer que el problema no era su interpretación, sino nuestro cuerpo. Esa es la trampa. Tus hormonas no son el problema, es cómo se leen tus hormonas en esta sociedad. Y, cito a Violencia Rivas, un humorista argentino: “Yo menstrúo una vez al mes, pero vos sos un boludo todo el año”.

Erika concede esta entrevista a EL ESPAÑOL un par de días antes de su menstruación. Y habla su voz Lútea, la progestágena, la libre. La pedagoga, nacida en Ezkerraldea, Vizcaya, y residente en Sevilla, es un torrente de verbo rápido. Sonríe y se autodefine como un animal vulnerable. Antes siquiera de idear el término ‘coñoescritura’ recorría pueblos de Cataluña, primero, y del resto de España ofreciendo talleres a mujeres.

“Soy una, soy cuatro”

El éxito no fue inmediato. A su primer taller, destinado a adolescentes, no acudió nadie. Ahí reenfocó cuál era su público objetivo: las mujeres adultas. Idea que jamás abandonó, primero de forma presencial; después, mediante un blog, ‘El camino rubí’, y una comunidad online, ‘Soy una, soy cuatro’, un foro de encuentro en el que participan activamente 470 mujeres o personas menstruantes. “El género es una construcción social, hay transexuales que menstrúan. O mujeres que no menstrúan porque no tiene útero”, explica Erika.

En datos, más de 800 personas ha pasado por la comunidad en sus dos años de vida. Más de 2.000 mujeres esperan poder ocupar una de las 470 plazas, un número cerrado. Las pocas plazas que salen, solo si hay alguna baja, se vuelven a ocupar a las pocas horas. Cada usuaria tiene un tiempo de vida medio de 18 meses, muchas jamás lo han abandonado. El tiempo medio de permanencia a diario por casa suscriptora es de 41 minutos y 57 segundos. El 70% son españolas, sobre todo del País VascoCataluña y Madrid, aunque hay representadas 90 países, entre los que destacan México, Argentina, Reino Unido, Rusia, Chile, Colombia, Estados Unidos, Alemania y Andorra. El precio de la suscripción, a elegir: 19,99 euros al mes; 99,90 euros cada semestre; o 149,90 euros al año.

Todas son mujeres, no hay hombres. No se admiten. “No tienen cabida —apunta— Erika, es ilógico que entren en una escuela en la que tratan temas que no les interesa”.

“La idea es crear un entorno de confianza real, trabajar vínculos; la idea es poder hablar de cosas de las que nunca hablas, porque hay mujeres que solo se sueltan aquí, porque en sus casas no pueden”, asegura Erika.

Se trata, según profundiza Irusta, de un proyecto pedagógico de conocimiento horizontal en el que la propia comunidad instruye a sus integrantes en investigadoras del ciclo menstrual. Con contenido didáctico para generar un  conocimiento propio. “Aprender de nosotras mismas —resume Erika—, de nuestro cuerpo”.

—¿Qué ha aprendido que no sabía de tu coño?

He aprendido que no era mío. Es una realidad incómoda. Le pertenecía a mi padre y luego le pertenecerá a mi marido, aparte de los abusos sexuales de mi tío. También es del ginecólogo, que es el que se mete ahí, mira como una vaca, es algo muy desagradable, él te dice lo que tomar o lo que no. Hay mujeres que sentirán que su coño pertenece a la iglesia o a Dios, por el pecado, sucio… No he podido, ni a pesar de los años, dejar de sentirme sucia después de masturbarme, es como si tuviese la Inquisición en las bragas. El coño también le pertenece a tus hijos, porque salen de él. También es de las modas, soy de la generación de la hipersexualización, pero antes se dieron otras.

Erika es tajante. De palabra rápida. Cita a Virginia Woolf: “Ninguna mujer ha conseguido escribir la verdad sobre la experiencia de su propio cuerpo”; y a Ludwig Wittgenstein: “Las fronteras de mi lengua son los límites de mi mundo”.

“Hay que incomodar, usar nombres demoledores, que te pongan en alerta, que te predispongan a hacer y generen curiosidad. Eso es la coñoescritura”.

 

Fuente: www.elespanol.com
Por: Pepe Barahona  Fernando Ruso

Viaje desde la salud al abismo. Mi acompañamiento (I)

 

La tarde es calurosa y tú sientes cansancio. Más tarde aparece el dolor con punzadas intensas que te roban el aliento. Arrogante y agresivo se instala en tu cuerpo. Los calmantes  que te inyectan  juegan a engañarle durante dos horas. El sol se ha escondido bajo el manto de la noche. Imposible dormir. Salimos de nuevo, hacia el hospital. Preguntas, pinchazos, calmantes,  suero, tensión, espera, tiempo. Más calmantes. Amanece y volvemos a casa.

Un día, una noche.  Inapetente,  bebes agua. Tu cuerpo no lo admite. El tiempo transcurre y algo no encaja. Algo no va bien. Tercer día extraño y volvemos al hospital.  Tercer día. Desciendes el primer peldaño de una escalera perversa. Aún no lo sabemos. Un desierto te espera.  Un huracán árido seca tu piel, tus jugos, mi garganta. En algún momento  de la secuencia estuve mareada. La burbujas ascendían por mi nuca y el calor se apoderó de mi pecho. Conozco esta  la sensación previa al desmayo. En ese momento, recuerdo que, en mi bolso  tengo una botella de agua (el hospital da mucha sed). Guardo silencio  y respiro. Respiro sentada en una silla de plástico blanco. Vacié el líquido elemento sobre mi cabeza. Recuperado el resuello, me recompongo. Te cojo la mano para hacerme más presente… Viajamos  por pasillos y estancias de colores: amarillo, naranja… Cada vez más intensos. Cada vez más críticos. Tú sobre la cama, yo te sigo. Todo se acelera en una coreografía de  médicos,  cables, monitores, noticias. Es como una carrera de obstáculos.  Un improvisado protagonismo en una  película surrealista. Alguien pronuncia  la palabra “grave”.

Tres días a tu lado, hasta aquella puerta de la UCI que nos separa. Me quedo allí, viendo cómo te alejas a toda prisa  por un largo pasillo, sobre una cama con ruedas.  Permanezco allí, incrédula, impotente,  sujetando mi bolso y tus objetos. He perdido la noción del tiempo. Las imágenes se suceden en mi memoria… Trato de ordenar los hechos. Me derrumbo. Exploto en  llanto. No sé cuánto tiempo permanecí así, entre sollozos. Me llega una voz que no reconozco:  “¿qué te pasa mi niña?” No veo. No puedo hacer otra cosa que llorar. Hago un gesto para que no se acerque nadie… Me calmo y veo a dos señoras que me miran con esa complicidad que ahora nos une. Ellas esperan la hora de visitas para ver a sus familiares.  La hora deseada, en la que nos permiten acceder a la Unidad de Cuidados Intensivos. Palabras para consolarme y ecos que resuenan en mi cabeza: “Esto es así”. “Siempre pasa al principio”. “Hay que llorar. Luego te acostumbras”.  La mujer que me habla está a mi lado. Parece fuerte y resignada. Su mirada cálida sostiene la mía.

El hecho de estar presente. La responsabilidad de saber lo que otros no saben, me pesa. Me doy cuenta de los cambios ocurridos. Tengo que compartir las noticias. Ordeno los hechos en mi cabeza. Un ejercicio de síntesis antes de transmitir la situación. Varias llamadas. Repito el esquema con cada interlocutor. Me escucho y me creo un poco más.

 

Luego, me permiten entrar a verte. Me hablas bajito. Busco el contacto de tu piel en tus manos prisioneras. Salgo de allí con el peso de  una gran soledad que me perfora el estómago. De una forma automatizada, conduzco hacia mi casa. Tengo la corazonada de que esta noche remontas… acaso es mi deseo.  Mañana será un gran día.

 

Yolanda Jiménez. Abril del 2017.

Realidades Autocreadas: El poder de nuestros pensamientos

 

Los seres humanos construimos la realidad, al igual que todos los seres vivos, y esto es así ya que las células sensoriales están «ciegas» para la calidad de los estímulos y responden únicamente a su intensidad. De manera que lo que transmiten es sólo un «cuánto», una cantidad, pero no un «qué».
Por ejemplo, nuestros ojos no proyectan imágenes al cerebro, tal y como lo hace una lente fotográfica sobre la película. Los millones de células sensoriales sensibles a la luz en la retina únicamente son estimuladas a partir de las diferencias de intensidad en las ondas electromagnéticas, y el cerebro es el que calcula formas claras y oscuras y colores.

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Fuera de nuestra percepción no hay ni luz ni color, sólo hay ondas electromagnéticas; no hay ni sonido, ni música, sino sólo fluctuaciones periódicas de la presión del aire; «ahí fuera» no hay ni calor ni frío, sino sólo moléculas que se mueven a mayor o menor velocidad. Es el cerebro el que crea la variedad imponente de un mundo multicolor. El cerebro «calcula» su realidad basándose en impresiones sensoriales y recuerdos.
Todo lo que creemos encontrar o haber descubierto en la naturaleza podríamos decir que lo hemos inventado, pero no somos conscientes de ello. Creemos haber encontrado algo ajeno a nosotros y, sin embargo, sólo encontramos lo que corresponde a nuestra manera de percibir y ver la realidad que, supuestamente, existe de manera objetiva «ahí fuera», aproximándonos a ella siempre con prejuicios que se consideran también, objetivamente ,reales.

La consciencia del yo está continuamente forjando llaves que le abren las puertas de la percepción el mundo y, ciertamente, esto se debe a su fe en las regularidades en la repetición de los fenómenos y sucesos, por lo que la forma de plantear una pregunta suele determinar el camino en el que encontrar una respuesta.
Así, vivimos esforzándonos continuamente por mantener nuestra realidad en un proceso que cuesta mucho tiempo y energía, y en ese continuo esfuerzo por mantener el equilibrio entre el mundo exterior e interior, se desencadenan conflictos.
Consideramos que no solo se trata de desenmascarar nuestras pequeñas construcciones cotidianas del yo, sino también las grandes, las que son vitales. Esto significa, por ejemplo, no aferrarse a los sistemas de enseñanza espiritual del pasado y desenmascarar un apego ciego a ellas. Se puede aceptar el trabajo de los Grandes con respeto y agradecimiento, pero sus sistemas ya están construidos, como los antiguos templos. Ahora de lo que se trata es de que el ser humano construya el nuevo templo en su propio microcosmos. Sin la transformación y adaptación de la sabiduría antigua al momento actual, los esfuerzos serían vanos, ya que el ser humano , si se estanca en su evolución, es incapaz de comprender la manifestación divina del tiempo que le corresponde vivir. Entonces es como una estatua de sal en medio de la manifestación universal.
Si comprendemos, cada vez con más profundidad, que nuestra realidad la creamos nosotros mismos hasta el último detalle, dejamos de hacer elucubraciones respecto a la realidad y vivimos en el presente. No tenemos que buscar suerte, perfección, unidad, armonía, o Dios, porque sabemos que todas ellas son creaciones humanas. En este momento se puede manifestar, en y por nosotros, la REALIDAD.

 

Fuente: Revista Pentagrama 4-1994

Publicado en: http://www.rosacruzaurea.org

La historia machista de los anticonceptivos

Comparto un artículo  sobre la relación entre métodos anticonceptivos y heteronormatividad.

La píldora anticonceptiva oral combinada, ese fármaco hormonal destinado a inhibir la fertilidad femenina tras una relación sexual con riesgo de embarazo, es en realidad otra muestra más de cómo el machismo está presente en todos los ámbitos, incluída la medicina.

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La invención de esta diminuta pastilla es atribuida al químico mexicano Luis Ernesto Miramontes, quien, en octubre de 1951, sintetizó el compuesto activo básico de los primeros anticonceptivos orales: la noretisterona. El uso frecuente de este derivado del esterano conlleva una larga lista de riesgos para la salud: aumento de la hipertensión y del tromboembolismo, la formación de cálculos biliares, hemorragias uterinas/vaginales, mareos y náuseas e incluso estados depresivos. Todos estos “efectos adversos” están recogidos en los prospectos incluidos en la empaquetación de dichos fármacos.

Al fin y al cabo son hormonas que ingerimos cada 24 horas durante períodos de 28 días aproximadamente, tal y como aconsejan quienes las recetan. Actualmente,más de 100 millones de mujeres, de las cuales 12 millones son estadounidenses, toman este método anticonceptivo tan nefasto para la salud. El uso de los anticonceptivos varía según el país, la educación y la edad, pero el público siempre es el mismo. ¿Por qué?

¿No existen píldoras para hombres? Al parecer, sí. El año pasado llegó hasta nuestros oídos la noticia de que un grupo de científicos australianos había desarrollado supuestamente una píldora anticonceptiva que bloquea el transporte de espermatozoides durante el coito sin afectar a su fertilidad. Uno de sus creadores, Sab Ventura, afirmó que este método podría comercializarse dentro de diez años. Pero, ¿sería exitoso el uso de esta píldora entre los hombres?

PildoraHombre

Personalmente, creo que es improbable (o mejor dicho, imposible) en esta sociedad ultra-machista y patriarcal, que ha elevado la eyaculación masculina a la categoría “eso es lo que te hace un verdadero hombre”. Por eso se investigó desde un principio los métodos anticonceptivos para mujeres, algo que también ha servido como excusa para quienes prefieren penetrar sin preservativo.

Condom

Muchos dirán “la vasectomía es para hombres”, y así es, aunque la práctica de esta operación quirúrgica no es muy habitual, por no decir casi nula. Por cada 12 mujeres, un hombre se practica una cirugía de anticoncepción. Sin embargo, la ligadura de trompas es el método anticonceptivo que más se usa en el mundo: sorprendentemente, más de 150 millones de mujeres ya se han esterilizado.

Curiosamente, cada día vemos por los medios de comunicación anuncios destinados a hombres de más de cuarenta años preocupados por la disfunción erectil, por no hablar de la estimulante “pastillita azul” que consigue levantarte el ánimo y consolidar la reputada virilidad.

Viagra

Con todo esto no estoy defendiendo aquella idea que nos inculcaron nuestros padres y abuelos de que cada relación conllevaba sí o sí ser madre. El embarazo ha de ser siempre una opción, no una obligación. Tampoco, y mucho menos, defiendo la enfermiza abstinencia sexual. Lo que sí pretendo es sensibilizar a toda persona que lea este artículo en el que he detallado y argumentado lo que, desde mi punto de vista, es algo a tener muy en cuenta: métodos anticonceptivos para ellas, afrodisíacos para ellos.

 

Por: Daniel Curbelo

orbitadiversa.wordpress.com

 

“El sueño de la razón produce monstruos”… y la realidad escalofrios.

Hoy es uno de esos días en los que,  después un vistazo a la prensa, una inmersión en el surrealismo inunda todo razonamiento y yo ya no se si  dar crédito a tanto disparate, dudo de si estoy despierta, ¿y si las redacciones de los periódicos confabulan generando confusión y caos? .

Un hombre joven, de entre 40 y 45 años, dicen los periódicos , se suicida en Murcia tras recibir una orden de desahucio  mientras que en San Carles de la Rápita, otro joven, éste de 30 años, se quema a lo bonzo. El primero murió ahorcado, el segundo sobrevive con el cuerpo quemado.  Una película de terror que se completa con el alta médica “forzosa” a una hondureña, en un hospital de Valencia: Le operan el cerebro y , al descubrir que “no tiene papales”, le tapan el cerebro con el cuero cabelludo, sin ponerle el hueso o prótesis correspondiente. ¿Se ha adelantado la festividad de los Santos Inocentes y este año tocan bromas macabras?.  Rajoy ve “poco probable” un pacto por el empleo, ¿que más ve?.

Los divertimentos en twiter entretienen a  una parlamentaria, Carmen Amorós, del PP valenciano, que jugando a las probabilidades, se pregunta si la cifra de parados, 720.000 en la Comunitat, podría ser el número premiado de la loteria. Y siguiendo con la geografía valenciana, ya sabemos el sueldazo  que se ha asignado, unos 47.000 euros, por parte del presidente de dicha comunidad a su nuevo fichaje, el presidente de las Nuevas Generaciones del PP

Anoche, en mi barrio, un barrio obrero de Madrid, vi a un señor que, povisto de un carrito, paraba en cada contenedor de basura y con sumo cuidado abría las bolsas , con la esperanza de encontrar algo que llevarse a al boca. Un pobre buscando entre la basura de otos pobres. Me conmovió el cuidado con el que abría cada una de las bolsas y con el mismo cuidado, las cerraba a continuación, quedando todo dentro de sus contenedores, cerrados y alineados junto a la pared. Que enorme dignidad la de este hombre anónimo y que gran lección de civismo.

Sigo con la lectura de la prensa y ya tengo escalofrios. Un empresario declara que él, junto a otros similares, financiaron la campaña municipal del PP en Atarfe (Granada), en las municiples del 2011, a cambio, eso si, de “favores”, cuya guinda fue un mitín en el que la estrella invitada fue ,  Soraya Saéz de Santamaría. .. Los escalofrios dan paso a la fiebre, mientras el exdirector de Cajanavarra es imputado por el cobro de dietas excesivas . Blesa es investigado por el super crédito, concedido a Ferrán y el montón de ilegadidades con todo ánimo de lucro, por parte de Urdangarín y la infanta, crece  cada día. .. Y  España es protagonista por liderar el ranking de paises de la OCDE, donde la crisis ha agudizado más las desigualdades.

No quiero leer más, pero un regusto a basura me provoca arcadas, hasta que visualizo al hombre que anoche rebuscaba en la basura, como otros miles de hambrientos y una dignidad sobrecogedora me devuelve el aplomo… Esta tarde iré a ver la exposición de Dalí, un privilegio surrealista porque no encuentro otra solución a esta pesadilla y recordando las palabras de Goya, ya sabemos que  “el sueño de la razón produce monstruos”.

Creando nuestra propia realidad: la parábola del eco

 

Con cada pensamiento, con cada palabra, con cada acto … creamos nuestra propia realidad. Tu vida es un reflejo de lo que tú haces.

Si deseas más amor, crea más amor a tu alrededor. Si deseas una sonrisa y alegría, da una sonrisa a aquellos que conoces. Si deseas que las otras personas sean justas contigo, trata a los demás justamente. La vida te dará de regreso lo que tú le hayas dado.

Espejo lago

Parábola del eco

Un niño paseaba por la montaña con su papá.
En un descuido tropezó con una roca y gritó ¡Ay!.
De inmediato a lo lejos escuchó una voz que gritaba ¡Ay! ¡Ay!

Con curiosidad el niño pregunta:
– ¿Quién está ahí?

y sin tardanza la voz le dice:
– ¿Quién está ahí?

El niño, ahora enojado porque la voz está repitiendo su pregunta, grita:
– ¡Cobardeeeee!

y la voz responde en seguida:
– ¡Cobardeeeee!

El niño, que está fuera de si, mira a su padre y le pregunta:
– ¿Quién es?
– ¿De dónde sale esta voz, papa?

El padre sonriendo le dice:
– Presta atención hijo.

Entonces se vuelve hacia la montaña y haciendo bocina con las manos grita:
– ¡Te admiroooo!

Y la voz regresa diciendo:
– ¡Te admiroooo!

Y de nuevo el hombre grita:
– ¡Eres un campeoooón!

Y se escucha:
– ¡Eres un campeoooón!

El niño observa al padre curioso pero sin entender que pasa, y el padre le explica:
– Mira hijo, lo que has oído han sido tus mismas palabras.
– La montaña las ha devuelto.
– Se llama el eco
– La vida funciona como este eco de la montaña.
– Te devuelve todo lo que dices y haces.

Y el niño, ya calmado, pregunta a su padre:
– No entiendo.
– ¿Me lo explicas, papá?

El padre sigue explicando a su hijo con mucho amor:
– Tu vida es un reflejo de lo que tú haces.
– Si deseas más amor, crea más amor a tu alrededor.
– Si deseas una sonrisa y alegría, da una sonrisa a aquellos que conoces.
– Si deseas que las otras personas sean justo contigo, trata a los demás justamente.
– La vida te dará de regreso lo que tú le hayas dado.

El niño mira a los ojos de su papá y le responde:
– ¡Ahhh! Entiendo … tal como el eco de la montaña.

Y corre hacia su padre y le abraza con mucho amor.

 

Sloyu.com

 

Retroceso ideológico a precio de saldo

Años de lucha feminista, de concienciación del hombre prepotente, de superación femenenina , a costa de sacrificios, sobreesfuerzos y solidaridad entre mujeres… Hoy olvidados en algún cajón polvoriento de la memoria, cuando  observamos a una nueva   generación de féminas  saltando hacia atrás, muy atrás en el tiempo y atónitos asistimos a una realidad, cuando menos,  extraña.

Recojo el artículo de Manuel Vicent, publicado en El País, sobre éste tema:

 

Cuerpos

¿Qué es mejor, soportar a un jefe tirano que me explota o a un marido mediocre que me llevará a París si le hago un mohín de gatita?

joven atractiva, mientras se maquilla ante el espejo del cuarto de baño para ir a trabajar, recita una nueva versión del monólogo de Hamlet: ser o no ser, esta es la cuestión, levantarse todos los días a las siete de la mañana y tener que aguantar a un jefe despótico, machista e incompetente, todo por mil y pico euros al mes, o renunciar a esta lucha agotadora y quedarme en la cama para dormir, tal vez soñar, junto a un marido vulgar, a quien con un poco de maña puedo dominar a mi antojo. Este dilema aciago parece haber arraigado en buena parte de la juventud femenina. Frente a aquella generación de mujeres, que en los años sesenta del siglo pasado decidió ser libre y realizó un arduo sacrificio para equipararse a los hombres en igualdad de derechos e imponer su presencia en la primera línea de la sociedad, cada día es más visible una clase nueva de mujer joven, incluso adolescente, que ha elegido utilizar las clásicas armas femeninas, que parecían ya periclitadas, la seducción, la belleza física y el gancho del sexo para buscar amparo a la sombra de su pareja y recuperar el papel de reina del hogar. Puede que la moral de la iglesia católica se haya aliado con la crisis económica para imbuir tenazmente en la mujer la idea que vuelva a casa, críe hijos, se ponga guapa y complazca en todo a su marido. Si una chica acude a diario a machacarse en el gimnasio, si se atiborra de silicona, si camina sobre unas plataformas increíbles, si decora su piel con toda suerte de tatuajes, ¿busca sentirse saludable y fuerte para luchar por sus derechos o, tal vez, solo trata de convertir su cuerpo en un objeto de deseo, en un arma de combate frente a los hombres? Ser o no ser. ¿Qué es mejor, soportar a un jefe tirano que me explota o a un marido mediocre que me llevará a París si le hago un mohín de gatita? Puede que el dilema no sea tan rudo, pero aquellas mujeres que en el siglo pasado lucharon como panteras por su dignidad, sin tiempo para pintarse los labios, tienen ahora unas nietas hermosas, siliconadas, tatuadas con serpientes y mariposas, dispuestas a claudicar en sus derechos, con tal de ganar la otra batalla, el viejo sueño de sentirse adorables y tener al macho de nuevo a sus pies en la alfombra.