Alimentar nuestros demonios: una integración interna

 

Alimentar a nuestros demonios en lugar de combatirlos contradice el enfoque convencional de luchar contra lo que nos asalta. Pero resulta ser un camino notablemente efectivo para la integración interna.

(c) Yolanda Jiménez

Los demonios (maras en sánscrito) no son espíritus sanguinarios que nos esperan en los rincones oscuros. Los demonios están dentro de nosotros. Son energías que experimentamos todos los días, como el miedo, la enfermedad, la depresión, la ansiedad, el trauma, las dificultades de relación y la adicción.

Cualquier cosa que drena nuestra energía y nos bloquea de estar completamente despierto es un demonio. El enfoque de dar forma a estas fuerzas internas y alimentarlas, en lugar de luchar contra ellas, fue originalmente articulado por una maestra budista tibetana del siglo XI llamada Machig Labdrön (1055-1145). La práctica espiritual que desarrolló se llamó Chöd, y generó resultados tan sorprendentes que se hizo muy popular, extendiéndose ampliamente a través de Tíbet y más allá.

En el mundo de hoy, sufrimos niveles récord de lucha interna y externa. Nos encontramos cada vez más polarizados, interior y exteriormente. Necesitamos un nuevo paradigma, un nuevo enfoque del conflicto. La estrategia de Machig de nutrir en lugar de combatir a nuestros enemigos internos y externos ofrece un camino revolucionario para resolver conflictos y conduce a la integración psicológica y la paz interior.

El método que he desarrollado, llamado “Feeding Your Demons”™, se basa en los principios de Chöd adaptados para el mundo occidental. Esto es una versión abreviada de la práctica, en cinco pasos.

Paso 1: Encuentra el demonio en tu cuerpo

Después de generar una motivación sincera para practicar para el beneficio de tí mismo y de todos los seres, decide con qué demonio deseas trabajar. Elige algo que se sienta como si estuviera drenando tu energía ahora mismo. Si se trata de un asunto de relación, trabaja con la sensación que está surgiendo en ti en la relación como el demonio, en lugar de la otra persona.

Pensando en el demonio con el que has elegido trabajar, tal vez recordando un incidente en particular cuando apareció con fuerza, examina tu cuerpo y pregúntate: ¿Dónde está el demonio agarrado en mi cuerpo más fuertemente? ¿Cuál es su forma? ¿Cuál es su color? ¿Cuál es su textura? ¿Cuál es su temperatura?

Ahora intensifica esta sensación.

Paso 2: Personifica al demonio

Permite que esta sensación, con su color, textura y temperatura, se mueva fuera de tu cuerpo y se personifique delante tuyo como un ser con miembros, cara, ojos, etc.

Observa lo siguiente sobre el demonio: tamaño, color, superficie de su cuerpo, densidad, género, si tiene uno, su carácter, su estado emocional, la mirada en sus ojos, algo sobre el demonio que no viste antes.

Ahora pregunta al demonio las siguientes preguntas: ¿Qué quieres? ¿Qué es lo que realmente necesitas? ¿Cómo te sentirás cuando obtengas lo que realmente necesitas?

Paso 3: Conviértete en el demonio

Cambia de lugar, manteniendo los ojos cerrados tanto como sea posible. Tómate un momento para instalarse en el cuerpo del demonio. Siente lo que es ser el demonio. Observa cómo tu yo normal se ve desde el punto de vista del demonio. Responde estas preguntas, hablando como el demonio: Lo que quiero es… Lo que realmente necesito es… Cuando consiga lo que realmente necesito, me sentiré… (Ten en cuenta esta respuesta en particular.)

Paso 4: Alimenta al Demonio y Conoce al Aliado

(c) Yolanda Jiménez

Tómate un momento para volver a instalarte en tu propio cuerpo. Mira al demonio frente a ti. Luego disuelve tu propio cuerpo en néctar. El néctar tiene la calidad de la sensación que tendría el demonio cuando obtenga lo que realmente necesita (es decir, la respuesta a la tercera pregunta). Observa el color del néctar.

Imagínate que este néctar se está moviendo hacia el demonio y alimentándolo. Observa cómo el demonio lo toma. Tienes un suministro infinito de néctar. Alimenta al demonio a su completa satisfacción y observa cómo se transforma en el proceso. Esto puede llevar algún tiempo.

Observa si hay un ser presente después de que el demonio esté completamente satisfecho. Si hay un ser presente, pregúntale: «¿Eres el aliado?» Si lo es, trabajarás con ese ser. Si no lo es, o si no hay ningún ser presente después de alimentar al demonio hasta su satisfacción completa, invita al aliado a aparecer.

Cuando veas al aliado, observa todos los detalles del aliado: tamaño, color, superficie de su cuerpo, densidad, sexo (si lo tiene), su carácter, su estado emocional, la mirada en sus ojos, algo sobre el demonio que no viste antes.

Cuando realmente te sientas conectado con la energía del aliado, hazte estas preguntas: ¿Cómo me ayudarás? ¿Cómo me protegerás? ¿Qué promesa me haces? ¿Cómo puedo acceder a ti?

Cambia de lugar y conviertete en el aliado. Tómate un momento para instalarte en el cuerpo del aliado y observa cómo se siente al estar en el cuerpo del aliado. ¿Cómo se ve tu yo normal desde el punto de vista del aliado? Cuando estés listo, responde a estas preguntas, hablando como el aliado: Te ayudaré por… Te protegeré por… Prometo que haré… Puedes acceder a mí por…

Tómate un momento para instalarte de nuevo en tu propio cuerpo y ve al aliado frente a ti. Mira en sus ojos y siente su energía que se vierte en tu cuerpo.

Ahora imagina que el aliado se disuelve en luz. Observa el color de esta luz. Siente que se disuelve en ti e integra esta luminosidad en cada célula de tu cuerpo. Toma nota de la sensación de la energía integrada del aliado en tu cuerpo. Ahora tú, con la energía integrada del aliado, también te disuelves.

Paso 5: Descansa en la conciencia

Descansa en cualquier estado que esté presente después de la disolución. Haz una pausa hasta que los pensamientos discursivos comiencen de nuevo, entonces regresa gradualmente a tu cuerpo. Al abrir los ojos, mantén la sensación de la energía del aliado en tu cuerpo.

(Artículo aparecido en la revista Lion’s Roar).

El libro Alimentando tus demonios, de Tsultrim Allione, está publicado en castellano por La Liebre de Marzo.

Puedes descargarte un fragmento o adquirir el libro aquí.

Fuente: Lions Roar.

Publicado en: www.liebremarzo.com

Medicina tibetana: una perspectiva global

 

 La salud como eje, como conjunto de todas las dimensiones que somos: física, psicológica, espiritual; es el modo de entender la medicina tibetana. Un abordaje de la salud y la enfermedad, como una polaridad: dos extremos del mismo eje. se trata de prestar atención y tratar todas las dimensiones de nuestra existencia.   
Comparto aquí una entrevista a un médico tibetano ayurvédico: Lama Tulku Lobsan:
– _Cuando un paciente viene a su consulta,¿cómo descubre cuál es su enfermedad?_
*– Mirando cómo se mueve, su postura, la forma de mirar. No hace falta que me hable ni me explique qué le pasa. Un doctor de medicina tibetana experimentado, solo con que el paciente se le acerque a unos 10 metros, puede saber qué dolencia sufre.*
– _Pero también escucha los pulsos._
*– Así obtengo la información que necesito de la salud del enfermo. Con la lectura del ritmo de los pulsos se pueden diagnosticar un 95% de las enfermedades, incluso psicológicas. La información que dan es rigurosa como la de un ordenador. Pero leerlos requiere mucha experiencia.*
– _Y después, ¿cómo cura?_
*– Con las manos, la mirada, y preparados de plantas y minerales.*
– _Según la medicina tibetana, ¿cuál es el origen de las enfermedades?_
*– Nuestra ignorancia.*
– _Pues perdone la mía, pero, ¿qué entiende usted por ignorancia?_
*– No saber que no sabes. No ver con claridad. Cuando ves con claridad, no tienes que pensar. Cuando no ves claramente, pones en marcha el pensamiento. Y cuanto más pensamos, más ignorantes somos y más confusión creamos.*
– _¿Cómo puedo serlo menos?_
*– Le daré un método muy simple: practicando la COMPASIÓN. Es la manera más fácil de reducir tus pensamientos. Y el AMOR. Si quieres a una persona de verdad, es decir, si no la quieres sólo para ti, aumenta tu compasión.*
– _¿Qué problemas ve en Occidente?_
*– El miedo. El miedo es el asesino del corazón humano.*
– _¿Por qué?_
*– Porque con miedo es imposible ser feliz, y hacer felices a los otros.*
– _¿Cómo afrontar el miedo?_
*– Con aceptación. El miedo es resistencia a lo desconocido.*
– _Y como médico, ¿en qué parte del cuerpo ve más problemas?_
*– En la columna, en la parte baja de la columna: ustedes se sientan demasiado tiempo en la misma postura. Vitalmente, tenéis demasiada rigidez.*
– _Tenemos muchos problemas…_
*– Creemos que tenemos muchos problemas, pero en realidad nuestro problema es que no los tenemos.*
– _¿Qué quiere decir?_
*– Que nos hemos acostumbrado a un nivel de necesidades básicas cubiertas, de modo que cualquier pequeña contrariedad nos parece un problema. Entonces, activamos la mente y empezamos a darle vueltas y más vueltas sin solucionarlo.*
– _¿Alguna recomendación?_
*– Si el problema tiene solución, ya no es un problema. Si no, tampoco.*
– _¿Y para el estrés?_
*– Para evitarlo, lo mejor es estar loco*.
– _¿…..?_
*– Es una broma. No, no tan broma. Me refiero a ser o parecer normal por fuera, y por dentro estar loco: es la mejor manera de vivir.*
– _¿Qué relación tiene usted con su mente?_
*– Soy una persona normal, o sea que a menudo pienso. Pero tengo entrenada la mente. Eso quiere decir que no sigo a mis pensamientos. Ellos vienen, pero no afectan ni a mi mente ni a mi corazón.*
– _¿Usted se ríe a menudo?_
*– Cuando alguien ríe, nos abre su corazón. Si no abres tu corazón, es imposible tener sentido del humor. Cuando reímos, todo es claro. Es el lenguaje más poderoso: nos conecta a unos con otros directamente.*
– _También acaba de editar un CD de Mantras con una base electrónica, para el público occidental._
*– La música, los Mantras y la energía del cuerpo son lo mismo. Como la risa, la música es un gran canal para conectar con el otro. A través de ella, podemos abrirnos y transformarnos: así la usamos en nuestra tradición.*
– _¿Qué le gustaría ser de mayor?_
*– Me gustaría estar preparado para la muerte.*
– _¿Y nada más?_
*– El resto no importa. La muerte es lo más importante de la vida. Creo que ya estoy preparado. Pero antes de la muerte, debemos ocuparnos de la vida. Cada momento es único. Si damos sentido a nuestra vida, llegaremos a la muerte con paz interior.*
– _Aquí vivimos de espaldas a la muerte._
*– Mantenéis la muerte en secreto. Hasta que llegará un día de vuestra vida en que ya no será un secreto: no se podrán esconder de ella.*
– _Y la vida, ¿qué sentido tiene?_
*– La vida tiene sentido, y no. Depende de quién seas. Si realmente vives tu vida, entonces la vida tiene sentido. Todos tenemos vida, pero no todo el mundo la vive. Todos tenemos derecho a ser felices, pero tenemos que ejercer ese derecho. Si no, la vida no tiene sentido.*

Tú puedes cambiar tu cerebro

 

Cuando cambiamos de opinión, de creencias e ideas, de hábitos y comportamientos, de foco de atención o incluso de humor, también cambiamos nuestro software y hardware mental, reajustamos la forma en que percibimos e interpretamos la realidad y desbloqueamos habilidades y virtudes que estaban latentes.  Nuestras maquinaciones mentales alteran la estructura física y las funciones de nuestra materia gris.

El ilustre neurocientífico, psicólogo, psiquiatra, investigador y experimentado meditador Richard Davidson –autor de las geniales obras The Emotional Life of Your Brain y The Mind’s Own Physician, afirma que esto se debe a que nuestras personalidades, nuestros patrones de pensamiento y nuestras respuestas emocionales están cableadas en el cerebro.

“El verdadero acto del descubrimiento no consiste en salir a buscar nuevas tierras, sino en aprender a ver la vieja tierra con nuevos ojos” – Marcel Proust –

 

Atención selectiva y neuroplasticidad

La neuroplasticidad es el nombre con el que describimos esta increíble capacidad que nuestro cerebro tiene para “recablear” sus circuitos en tiempo real, cambiándose físicamente a sí mismo.

Cada vez que atendemos a algo, un grupo de neuronas se disparan juntas y se conectan. Se aseguran así una comunicación fluida y eficiente, de modo que en el futuro podrán compartir sus enlaces electroquímicos con mayor facilidad. Con ello, los estímulos a los que atendemos -ya sean pensamientos o eventos del mundo exterior-tendrán más opciones de ganarse nuestra atención sobre los miles de millones de estímulos disponibles en el entorno.

La creación de estos circuitos o constelaciones neuronales es, por lo tanto, resultado directo de nuestro estado de atención. La forma en que atendemos, percibimos e interpretamos lo que nos sucede está esculpiendo nuestro cerebro en tiempo real.

Ante cualquier fijación mental o conducta adictiva, el cerebro no tiene más remedio que dedicarle todos los recursos psíquicos disponibles al evento o pensamiento en cuestión, y lo hace reforzando las conexiones neuronales. Crea circuitos especialmente poderosos que atrapan nuestra atención: pensamos más y más de lo mismo, o hacemos más y más de lo mismo, de forma automática y compulsiva.

A pesar de que esta tela de araña puede ser realmente pegajosa, podemos “deshacer los apegos neurológicos”. Si dejamos de prestar atención obsesiva a los estímulos que crean conflicto y elegimos mover conscientemente nuestra atención hacia nuevos estímulos, nuevas conexiones serán afianzadas. Nuevos pensamientos y comportamientos resultarán en un nuevo cerebro.

>>> La gratitud es también un poderoso recurso avalado por la ciencia, tal y como te explicamos en este artículo, donde además te guiamos paso a paso en la creación de un diario de gratitud.

 

Las 4 estrategias del Dr. Schwartz

El neuropsiquiatra e investigador Jeffrey Schwartz, autor de varias obras de lectura casi obligada, es distinguido por sus incalculables aportaciones en el estudio del trastorno obsesivo-compulsivo. En lugar de usar fármacos, enseña a sus pacientes a recablear su cerebro mediante un cambio en sus patrones de pensamiento y comportamiento. Su trabajo, además, ha proporcionado evidencia científica de que la mente puede controlar la química cerebral.

Para ayudar a sus pacientes a salir de la neurorigidez que la fijación mental crea, diseñó un enfoque de cuatro pasos que puede aplicarse fácilmente a cualquier patrón mental que queramos cambiar.

1. Re-etiquetar (relabel)

El primer paso es re-etiquetar un pensamiento, sentimiento o comportamiento.

Por ejemplo, podemos re-etiquetar un pensamiento no deseado, doloroso u opresivo. Cuando aparece, le ponemos la etiqueta de “confusión cerebral”, o incluso “trampa del ego”. De este modo nos entrenamos en el reconocimiento de las falsedades que determinados pensamientos crean.

Antes de creernos todo lo que la mente nos presenta, nos detenemos un instante y consideramos la posibilidad de que el mensaje que nos está enviando es ilusorio y distorsionado.

Este primer paso, por supuesto, requiere de toda nuestra atención, y la mejor forma de hacerlo es entrenar y cultivar nuestra atención. Solo cuando estamos especialmente atentos y vigilantes ante lo que surge, podemos volvernos objetivamente conscientes y tomar la decisión de re-etiquetar el contenido mental. Si estamos distraídos y dispersos, nuestras posibilidades de éxito son prácticamente nulas.

El cultivo de la atención plena y su integración en nuestro día a día es, por lo tanto, especialmente valioso para apoyar este primer paso de re-etiquetar los contenidos mentales. Alejarse de “las Tres Des” –despiste, dispersión y distracción- que nuestra sociedad neoliberal moderna promueve es, también, básico si queremos avanzar con paso seguro en nuestro camino de transformación mente-cuerpo.

2. Reasignar (reattribute)

El segundo paso es hacerse gentilmente esta pregunta: “¿Por qué vuelven estos pensamientos una y otra vez?”

El Dr. Schwartz propone que respondamos siempre de esta forma: “es un fallo cerebral. El cerebro está atascado, creando ruido mental y enviando mensajes falsos”.

Este paso nos permite adquirir una nueva perspectiva ante la fijación mental. Al considerar la posibilidad de que el cerebro comete fallos, calmamos nuestra reactividad impulsiva y nos abrimos a nuevas formas de operar mentalmente.

3. Re-enfocar (refocus)

El tercer paso es, de nuevo, una sencilla pregunta: “¿Qué puedo hacer al respecto?”

Se trata tal vez del paso más duro, porque pasamos de lo intelectual a la acción real; incorporamos lo que dedujimos (mente) a través de un cambio de comportamiento (cuerpo).

Es decir, tras reconocer la falsedad o fallo que resultó en pensamientos recurrentes, vamos un paso más allá y reemplazamos el viejo comportamiento con algo novedoso.

El nuevo comportamiento afianza la transformación de la química cerebral. Nuevos patrones, nuevos puntos de vista, nuevas ideas y nuevas posibilidades crean nuevas conexiones y nuevos enlaces electroquímicos.

Al negarnos a ser engañados por los antiguos mensajes falsos, la mente retoma el control operando desde un nuevo enfoque, lo que literalmente cambia nuestro cerebro a nivel químico, funcional y estructural.

4. Revalorizar (revalue)

A medida que ejecutamos nuevos comportamientos, los viejos patrones se disuelven y son percibidos como engaños y distracciones. Comenzamos a ver el poco sentido que tiene prestarle atención a falsedades y distorsiones que solo generan malestar, opresión y sufrimiento.

Percibimos los antiguos pensamientos y comportamientos como inútiles e ilusorios, mientras que los nuevos, que generan resultados más satisfactorios, se revalorizan y se refuerzan neuroquímicamente.

“Dos cosas muy positivas suceden”, dice el Dr. Schwartz. “La primera es que eres más feliz, porque tienes control sobre tu respuesta conductual ante tus pensamientos y tus sentimientos. La segunda es que al hacer eso, cambias la química cerebral defectuosa.”

 

Resumiendo:

  1. Tus pensamientos crean conexiones neuronales (sinapsis).
  2. Cuando tus pensamientos son recurrentes, esta fijación mental crea circuitos neuronales especialmente poderosos que atrapan tu atención, haciendo que pienses más y más de lo mismo, repitiendo siempre los mismos comportamientos y generando los mismos resultados indeseables.
  3. Puedes deshacer las viejas conexiones que causan malestar y reforzar conexiones más saludables. ¿Cómo? Entrenando tu atención. En este enlace (click aquí) puedes crear tu cuenta gratuita en Mindful Sciencey comenzar ahora nuestro Taller Online Introductorio (4 vídeos) y el Reto de Mindfulness, un completo programa introductorio de atención plena que incluye 7 meditaciones guiadas de 10 minutos de duración. Podrás iniciar sesión en tu cuenta gratuita siempre que quieras y practicar a tu propio ritmo.
  4. Junto al desarrollo y cultivo de la atención, salir del influjo de“las Tres Des” –dispersión, distracción y despiste- es también vital.
  5. El modelo del Dr. Jeffrey Schwartz-re-etiquetar, re-enfocar, reasignar y revalorizar-, puede serte de gran ayuda a la hora de crear un nuevo cerebro.

Recuerda: tu atención es la piedra filosofal de tu vida. Cuando el estado de tu atención cambia, también cambian tus pensamientos, tu comportamiento y tu cerebro. Tu vida se transforma en tiempo real.

No es magia. Es la ciencia de la conexión mente-cuerpo.

 

 

Por: Jorge Benito

Fuente: http://www.mindfulscience.es

 

 

“Que tengas un buen día”. Un hermoso poema de Benedetti

Diariamente tenemos la oportunidad de decidir qué es lo que efectivamente queremos hacer con nuestros días, a  qué le prestaremos atención y hacia donde dirigiremos nuestros esfuerzos.

Solemos soltar esa elección, solemos dejar que nos ocurra la vida, en lugar de entender que solo nosotros tenemos la capacidad de hacer que las cosas nos ocurran, tenemos opciones cada segundo, podemos decidir ser amables, ser alegres, ser optimistas, amar, perdonar… o sencillamente decidir lo contrario. Podemos hacer de cada uno de nuestros días una experiencia que nos produzca placer recordar o que deseemos desaparecer.

Si está en nuestras manos tener o no un buen día, ¿por qué sencillamente no elegimos esa opción, a consciencia, con la responsabilidad que implica comprometernos con nuestra experiencia y cada una de sus vivencias? Mario Benedetti, poeta uruguayo de grandes mensajes para el mundo, nos lo sugiere a través de este hermoso poema:

Niña-feliz-sonriendo-entre-amapolas (1)

Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.

Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes que el reloj sonara.
Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.
Hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso…. o puedo dar gracias porque las plantas están siendo regadas.
Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero…. o puedo estar contento porque mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.
Hoy puedo quejarme de mi salud…. o puedo regocijarme de que estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo…. o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas …. o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos…. o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar…. o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela…. o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.
Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar…. o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente y cuerpo.
Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy, soy el escultor.
Lo que suceda hoy depende de mi. Yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.
Que tengan un gran día… a menos que tengan otros planes…
Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet
felicidad

El poder de las afirmaciones

 

Las afirmaciones son herramientas poderosas que actúan tanto en nuestros procesos conscientes como inconscientes, nos ayuda a trabajar a favor de lo que queremos conseguir y convencernos a nosotros y al universo mismo de que nuestra energía está centrada en aquello que deseamos, sin dudas, con plena confianza de que no habrá obstáculos que se interpongan entre lo que en nuestra mente está presente y lo que llegaremos a manifestar.

Las afirmaciones pueden ser redactadas a nivel personal o pueden tomarse algunas guías que nos logren inspirar y que cubran aquello que deseamos plasmar. Podemos utilizarlas de muchas maneras: escoger un momento específico del día para decirlas o hacerlo de manera aleatoria, verbalizarlas o solo pensarlas, leer un listado o tener en mente una sola, repetirlas como un mantra o solo repetirlas una vez, decirlas en tiempo presente o enfocadas a futuro.

falta algo para ser feliz

Lo cierto es que la mayor efectividad se logra cuando mayor es la confianza que se tiene en que aquello es o será parte de nuestras vidas. En lo personal las uso cada vez que lo recuerdo y menciono varias veces una o varias asociada a una determinada meta y procuro mencionarlas en tiempo presente como si aquello que deseo ya formase parte de mi vida.

Acá dejamos un listado que puede resultar de utilidad, clasificado por aspectos de la vida:

Afirmaciones espirituales:

Soy un ser espiritual en una experiencia humana.

Aprendo de cada una de mis experiencias.

Todo lo que está ocurriendo es para el mayor beneficio de la mayoría de los involucrados.

Soy más de lo que puedo ver y entender.

Todos estamos en un camino de evolución, haciendo lo mejor que podemos con nuestros recursos.

Veo en los otros lo que debo revisar en mí.

Afirmaciones para el amor:

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Tengo el amor que soy capaz de dar.

En mi vida está presente el amor incondicional.

Atraigo siempre a las personas que necesito.

Soy una persona amada por lo que soy.

Quienes me aman me respetan y consideran.

Afirmaciones para la salud:

Mi salud es perfecta.

Estoy completamente san@.

Mi cuerpo funciona y reacciona a la perfección.

Mi cuerpo tiene la sabiduría necesaria para sanarse.

Acepto mi cuero, lo cuido y lo bendigo.

La mejor medicina para mi vida es el amor.

Mi alma siempre sabrá que hacer en situación de emergencia.

Afirmaciones para la abundancia:

como-ser-feliz

Gracias por todas las bendiciones presentes hoy y siempre en mi vida.

Soy una persona próspera.

Mi vida está llena de bendiciones

Tengo todo lo que necesito.

Tengo la capacidad necesaria para generar riqueza en mi vida.

Tengo suficiente tiempo para todo lo que necesito hacer.

El dinero es una energía y le doy entrada a mi vida.

Todo lo que quiero está disponible para mí, solo tengo que pedirlo.

Utilízalas como quieras, pero de cualquier manera introdúcelas en tu vida y mira como los milagros comienzan a ocurrir a partir de una “sencilla” afirmación.

 

 

Por: Sara Espejo

Fuente: rincondeltibet.com

Dignidad personal

 

La dignidad personal es reconocer que merecemos algo mejor. Las personas tenemos un precio, un valor indiscutible llamado dignidad personal. Es una dimensión incondicional que nos recuerda cada día que nadie puede ni debe utilizarnos, que somos libres, seres valiosos, responsables de nosotros mismos y merecedores a su vez de un adecuado respeto.

La dignidad es sin duda uno de los conceptos más interesantes a la vez que descuidados dentro del campo del crecimiento personal. De algún modo a muchos se nos ha olvidado que esta dimensión no depende del reconocimiento externo, nadie tiene por qué otorgarnos un valor determinado para que nosotros mismos nos sintamos merecedores de obsequios.

 

“Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como fin y nunca meramente como medio”
-Immanuel Kant-

La dignidad es una cualidad inherente que viene de “fábrica”. Tal y como dijo Martin Luther King una vez, no importa cuál sea tu oficio, no importa el color de tu piel ni cuánto dinero tengas en tu cuenta bancaria. Todos somos dignos, y todos tenemos la capacidad de construir una sociedad mucho mejor basada en el reconocimiento de uno mismo y en el de los demás.

Sin embargo, dignidad y vulnerabilidad siempre van de la mano. Porque esta cualidad innata depende directamente de nuestro balance emocional y de la autoestima. De hecho, en ocasiones basta con que alguien nos quiera mal para que no nos sintamos dignos de ser amados. Basta también con que pasemos una temporada sin empleo para llegar a pensar que no somos dignos ni útiles para esta sociedad.

Te proponemos reflexionar sobre ello con nosotros.

Qué no es dignidad personal

Entender desde bien temprano que merecemos lo mejor, que debemos ser respetados por lo que somos, tenemos y nos caracteriza, no es orgullo. Defender nuestra identidad, nuestra libertad y nuestro derecho a tener voz propia, opinión y unos valores, no es narcisismo. En el momento que entendemos todo esto nuestra personalidad se refuerza y conseguimos una adecuada satisfacción interna.

Sin embargo, hemos de admitirlo, si hay una dimensión de nuestro bienestar psicológico que más secuelas deja tras haberla descuidado, olvidado o dejado en manos de otros, es ella, la dignidad. De ahí, que siempre debamos recordar algo muy sencillo a la vez que ilustrativo: la esperanza no es lo último que una persona debe perder; en realidad, lo que jamás debemos perder es la dignidad personal.

Veamos a continuación de qué maneras se nos escapa este valor, este principio de fortaleza interior.

Mariposa

Perdemos la dignidad personal cuando…

La dignidad no son unas llaves que ponemos en nuestros bolsillos y que de vez en cuando, dejamos a otros para que nos las guarden. La dignidad no es una posesión material es un valor intransferible, incondicional, propio y privado de cada uno. No se deja, no se pierde ni se vende: va contigo SIEMPRE.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tu mente es un océano

Si experimentas una sensación agradable cuando te encuentras con una persona, debes preguntarte: ¿Por qué tengo este sentimiento hacia ella? ¿Qué hace que me sienta así?”. Si lo analiza detenidamente, descubrirás que es sólo porque una vez esa persona se portó bien contigo, o por alguna otra razón diminuta e ilógica. “La quiero porque hizo esto o aquello”. Y lo mismo ocurre con la persona con la que no te sientes cómodo:
“No me gusta porque me hizo esto o aquello. Pero cuando analiza  aún con mayor detenimiento, si esas cualidades, buenas o malas, existen realmente en la persona,  comprendes que esa discriminación de amigo o enemigo está basada en un razonamiento muy superficial e ilógico. Estás basando tu juicio en cualidades insignificantes, no en la totalidad de la personas ves cierta cualidad que etiquetas  como buena o mala, quizá algo que ella dijo o hizo, y la exageras  hasta rebasar  toda proporción. Después, te sientes agitado a causa de lo que percibes .
Mediante el análisis puedes ver que no hay razón alguna para discriminar del modo en que lo haces; con eso sólo consigues permanecer trabado, tenso y enestado de sufrimiento. Con este tipo de examen no analizas a la otra persona sino tu propia mente.
– Lama Jese –

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