Frecuencia vibracional y física cuántica

 

Vibración  en la física cuántica significa que todo  es energía. Somos seres vibracionales. Cada vibración equivale a un sentimiento y en el  mundo “vibracional”, existen solo dos especies de vibraciones: la positiva y la negativa. Cualquier sentimiento  hace  que usted emita una  vibración que puede  ser positiva o negativa.

Siete cosas que afectan  su frecuencia  vibracional, desde el punto  de vista de la física cuántica:

1ª – *Los Pensamientos*
Todo pensamiento que usted posee emite una  frecuencia hacia el Universo y esa frecuencia retorna hacia  el origen, entonces  en el caso, si usted tiene  pensamientos negativos, de desánimo, tristeza, rabia, miedo, todo eso va a volver hacia usted. Por eso es tan importante que usted cuide de la calidad de sus pensamientos y aprenda a cultivar pensamientos más positivos.

2ª – *Las Compañías*
Las personas que estan a su alrededor  influencian directamente  en su frecuencia  vibracional. Si usted está al lado de personas alegres, determinadas, usted  también  entrará en esa vibración; ahora  si usted se rodea de personas reclamadoras, quejumbrosas, maldicientes y pesimistas, tome cuidado! Pues ellas pueden estar disminuyendo su frecuencia y como consecuencia impidiéndole hacer funcionar la Ley de la atracción a su favor.

3ª – *La música*
La música es poderosa. Si usted solo escucha música que habla de muerte, traición, tristeza, abandono, todo eso va a  interferir en aquello en que usted vibra. Preste atención a la letra de la música que usted escucha, ella puede estar disminuyendo su frecuencia vibracional. Y recuerde: usted  atrae a su vida exactamente aquello en que usted vibra.

4ª – *Cosas que usted  ve*
Cuando usted ve programas que abordan  desgracias, muertes, traiciones, etc. su cérebro acepta aquello como una realidad y libera toda una química en su cuerpo, haciendo que su frecuencia  vibracional sea afectada. Vea cosas que le hagan  bien y le ayuden a vibrar en una frecuencia más  elevada.

5ª – *El  Ambiente*
Sea en su casa o en  su trabajo , si usted pasa gran parte del  tiempo en un  ambiente desorganizado, sucio, feo, esto también afectará su frecuencia. Mejore lo que está a su alrededor, organice y  limpie  su  ambiente. Vaya a lugares limpios y ordenados. Muestre al Universo que usted está apto para  recibir mucho mas . Cuide de lo que usted ya tiene!

6ª – *La Palabra*
Si usted reclama, se queja, critica o habla mal de las cosas y de las personas, eso afecta su frecuencia vibracional. Para usted mantener su frecuencia elevada es fundamental que elimine el hábito de reclamar y de hablar mal de los otros. Entonces evite hacer dramas y  victimizarse. Asuma su responsabilidad por escogencias de su Vida!

7ª – *La  Gratitud*
La  Gratitud  afecta  positivamente su frecuencia vibracional, ese es un hábito que usted debería  incorporar ahora mismo en su vida. Comience a agradecer por todo, por las cosas buenas y malas, por todas las experiencias que usted ya  vivió. La Gratitud abre las puertas para que las cosas buenas fluyan  positivamente en su vida. Usted, ya agradeció hoy?

Perspectiva

 

Muy  a  menudo  tratamos  de  tener  una  perspectiva  clara  antes  de tiempo. Eso  siempre  nos  vuelve  locos. No  siempre  sabemos  por  qué  están  ocurriendo  las  cosas  de  ese  modo. No  siempre  sabemos  cómo  resultará  una  relación  en  particular.  No siempre  entendemos  el  origen  de  nuestros  sentimientos,  por  qué  se nos  ha  llevado  por  un  sendero  en  particular,  qué  se  está  resolviendo en  nuestro  interior,  qué  estamos  aprendiendo,  por  qué  necesitamos experimentar  reciclajes,  por  qué  tuvimos  que  esperar,  por  qué necesitamos  pasar  un  tiempo  de  disciplina,  o  por  qué  se  cerró  una puerta.

Cómo  resultarán  nuestras  circunstancias  actuales  en  el esquema  mayor  de  eventos  no  siempre  nos  queda  claro.  Así  es  como necesita  ser. La  perspectiva  vendrá  en  retrospectiva. Podemos  hacer  un  esfuerzo  excesivo  durante  horas  hoy  para  comprender el  significado  de  algo  que  puede  venirnos  en  un  instante  el  año  que viene. Déjalo  ir.  Dejemos  ir  nuestra  necesidad  de  averiguar  las  cosas  para sentirnos  en  control. Ahora  es  tiempo  de  ser.  De  sentir.  De  pasar  por  ello.  De  permitir que  las  cosas  sucedan.  De  aprender.  De  dejar  que  tome  su  curso lo  que  sea  que  se  esté  resolviendo  en  nuestro  interior. Ya  pasada  la  ocasión,  lo  sabremos.  Lo  veremos  claro.

Por  hoy,  basta con  ser.  Se  nos  ha  dicho  que  todas  las  cosas  surtirán  efecto  para bien  de  nuestra  vida.  Podemos  confiar  en  que  así  ocurrirá,  aunque  no podemos  ver  el  lugar  que  ocupan  los  eventos  de  hoy  dentro  del panorama  más  amplio. Hoy  dejaré  que  las  cosas  sucedan  sin  tratar  de  averiguarlo  todo.  Si hoy  no  dispongo  de  claridad,  confiaré  en  que  vendrá  más  tarde,  en retrospectiva.  Confiaré  simplemente  en  la  verdad  de  que  todo  está bien,  en  que  los  eventos  se  están  desarrollando  como  deben,  y  que todo  se  resolverá  para  bien  de  mi  vida,  mejor  de  lo  que  puedo imaginar.

 

 

Desconozco la autoría de este  texto, que me parece  interesante compartir

 

Nuevos tiempos nuevas fronteras. Un artículo para hoy de Juan Peláez

 

Ya no vale. No nos sirve lo que hasta ahora ha sido porque ahora ES.

Los tiempos de frontera son complejos. Por un lado los que “fueron” no desean cambiar y ven en el futuro peligros y desastres. Para los que sienten de otra manera, lo que viene es diferente, es la esperanza y a la vez perciben en el pasado el lastre de la lentitud, del inmovilismo. En un sistema, la diversidad es importante y conviven al mismo tiempo. Cuanta más luz, más falta de ella, cuando más deseo de cambio, más freno. Es la ley de la dialéctica de este campo de realidad.

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(c) Juan Peláez

Sin embargo, la propia evolución del interior profundo del ser humano no permite anclarse. Otra de las leyes fudamentales de este mundo es que el cambio es imposible de  detener. Máxime en sistemas caóticos como en los que vivimos y nos vivimos.

Ahora,  si somos honestos sentimos la tensión en la sociedad. Lo percibimos con claridad en nuestro mundo interior y de relaciones próximas.

Algunos cambios son ya evidentes, imparables e inminentes. Esto provoca la nostalgia en unos y la ilusión en otros.

Convivimos los que se basan en el tener, con los que dan la vuelta a sus ojos y miran hacia lo que son y pueden llegar a ser desde el interior y no por lo que poseen.

Es un vuelco importante. Lo que conocemos, el neoliberalismo se basa en la acumulación permanente e imparable, así como en la manera más poderosa de sacar el mayor rendimiento a todos los recursos del sistema y a los seres humanos. Y eso de manera infinita, como si no tuviera limites. Algo falso.

Con este planteamiento los jefes se ven abocados al cambio y en algunas instituciones ya están empezando esas transformación. No les quedará más remedio que transformarse en  élderes.  En personas que motivan y establecen normas comunes en espacios de alta creatividad con un respeto absoluto por la diversidad de los equipos.

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(c) Juan Peláez

Empieza a no ser suficiente el concepto de inteligencia emocional para elevarse a inteligencia espiritual.  Este se encuentra más relacionado con el bienestar, con vivir una vida feliz y cerca del Ser interior. Entendiendo por Ser lo que cada uno en su creencia personal considere. Y además, está asociado con la ética se encuentra mucho más relación con lo que desarrollé hace tiempo de inteligencia ecológica activa. Lo que conduce sin duda y de nuevo,  a tener en cuenta a todo y a todos, de nuevo como eje de cualquier acción y una componente ética en todo aquello que llevamos a cabo.

El otro lado de la frontera implica que la burocracia se transforma en redecracia, en la que todos podemos ser nodos interconectados para ganar al máximo todas las partes. Pasamos del yo gano a ganamos todos, incluidas las partes visibles y no visibles de los sistemas. Es decir, agua, aire que respiramos, patrimonio cultural de los pueblos, conocimientos ancestrales…

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(c) Juan Peláez

Si seguimos ahondando, se deduce en este nuevo modelo que lo importante no son los resultados, sino el proceso de aprendizaje que se da durante todo el recorrido. Esto permite variar la ruta en función de lo que vayamos encontrando. Al ser partes de sistemas dinámicos que se autorganizan, nos vemos obligados a reorientarnos de manea permanente. Ya no es posible el inmovilismo personal, de empresas o de instituciones. Es necesario navegar al flujo de los vientos en cada momento.

Por tanto, la culpa empieza a salir de los sistemas. Se empieza a cambiar por maneras de hacer diferentes y posibilidades de aprender en vez de destruirnos y castigarnos por los errores. Somos capaces de crear maquinas que aprenden de las acciones que llevan a cabo y de lo que no funciona y nosotros nos castigamos los unos a los otros o nosotros mismos, cuando algo que hemos tratado de poner en marcha no funciona. Una lógica inversa extraña.

También el aprender de las máquinas por las que apostamos empezará a producir cambios importantes. Robots con conexiones emocionales, de aprendizaje hiperveloz… sustituirán a muchísimos trabajadores. Con lo cual, uno de los valores por los que un individuo se definía, el trabajo, empezará a pasar a otro nivel y habrá que crear redes de soporte para todos aquellos que en esta transición no consigan encajar. Y habrá que llevarlo a cabo no desde la pena y la asistencia, sino desde el derecho a ser humano a tener trabajo, vivienda y ser feliz algo con lo que juegan los políticos de manera perversa para someter a los grupos sociales a través del miedo. La compasión, la coherencia, como mantiene Leonardo Boff, serán elementos fundamentales para la convivencia de los pueblos. Fundamentales para pasar de ser el “homo demensn” de este lado de la línea, del neoliberalismo, al “homo sapiens sapiens”, el hombre que sabe que sabe y se reconoce como ser excepcional con una esencia a desarrollar y a compartir en actitud de servicio con sus semejantes.

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(c) Juan Peláez

La manera de educar cambiará, en el que el ser humano estará en el proceso con todas sus potencialidades, como alumno, maestro, profesos, facilitador. Será un nuevo paradigma. Ya no serán conocimientos memorísticos y adoctrinamientos sino el desarrollo de las capacidades que cada ser trae de manera individual maravillosa dentro de si. Cada alumno será un gestor y productor de conocimientos para enriquecer a la comunidad entera, desde su singularidad irrepetible.

Pasamos de las únicas voces de partidos, de empresas, religiones… a tener que asistir a coros de múltiples mensajesque aportan riqueza a todos.

Pasamos a lo holístico, tan de moda. Es decir integrar a todo y todos las partes de lo que nos concierne con respecto, dando la bienvenido y honrando todas las diferencias

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Lo repito. esta es la clave de la riqueza, intelectual, material, ética y espiritual.

Empezamos a manejar conceptos de compartir y riqueza. Ya nadie se cree que para que una parte viva de una manera desbordada otros tengan de manera obligada que vivir en la escasez o la penuria. Hay riqueza para todos, hay suficientes recursos bien repartidos para todo el planeta incluyendo otros seres que no  son humanos, animales y plantas. Forman parte de nuestro tesoro y leyenda vital y nos son necesario para la vida.

De la ignorancia de sentirnos individuos atacados, que necesitan aislarse, empezamos a darnos cuenta de que estamos en una permanente relación con todo y todos. Del conocimiento lineal pasamos a la sabiduria integrando conceptos más cuánticos de como conceptos de campo, simultaneidad de procesos, intuición… como fuentes de información válidas.

El ser humano o ya no se definirá por el estatus, marido, mujer, casado, funcionario, parado, rey, duque, empleado de banca… sino por su riqueza interior y el rango espiritual y psicológico asociado, más que por el que le pertenece por acumulación de capital o herencias.

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(c) Juan Peláez

Los sistemas de participación cambian a democracias en tiempo real. En ellas cada individuo y su riqueza de entorno son parte fundamental del sistema. Las antiguas instituciones dejan de tener relevancia sobre todo de proteger a clases determinadas en vez de a la totalidad de la sociedad.

Y es imparable. De lo material a lo espiritual.

Cuanto más rápida sea la aceptación, más adecuada será la transición de la frontera que se nos planeta. Para ello será necesario tener en cuenta que iglesias, políticos, empresas,  monarquías que también ven en el futuro un peligro. Están en su derecho de tener miedo. Eso es, como mantiene Arnold Mindell, la democracia profunda que está llegando de forma inexorable.

 

Escrito por: Juan Peláez. Escritor, periodista, formador, AMIGO

Publicado en su web: juanpelaezescritor.wordpress.com

 

Espiritualidad cotidiana

 

A lo largo de estos preciosos años he llegado a descubrir que nuestra humanidad no es ‘menos que’ nuestra naturaleza divina; es su expresión y su consumación.
El despertar espiritual tiene muy poco que ver con trascender pensamientos y sentimientos, con negar nuestra vulnerable humanidad y con el intento de escapar hacia un estado de conciencia pura, a un reino más elevado, hacia algún otro sueño.
En lugar de eso, nos inclinamos ante nuestra tristeza, la arrullamos tiernamente entre nuestros brazos. Nos mantenemos cerca de nuestras dudas a medida que recorremos el camino de este día. Vemos lo sagrado en el miedo, la alegría en nuestra confusión, la libertad en nuestra ira. Nos inclinamos ante la vida en todas sus formas, no sólo ante lo ‘hermoso’.

Alpes Julianos. Eslovenia. Yolanda Jiménez


Las personas más vivas que he conocido son en realidad las más humanas. Las personas más ‘despiertas’ a menudo hablan muy poco de espiritualidad. Normalmente no son esos maestros que sueltan palabras rancias acerca del yo separado, de la ‘verdad’, y que andan prometiendo una felicidad que en realidad no son capaces de vivir.

En mi humilde opinión, los más ‘despiertos’ son quienes han cultivado una amorosa y profunda compasión en su interior, una inmensa bondad hacia sí mismos, y que irradian esa deliciosa empatía hacia el mundo.
Un pie en la conciencia, el otro pie bailando y jugando en el glorioso desorden de la existencia relativa; los suficientemente osados como para recibir tanto el éxtasis como la agonía con la misma clase de humildad.
No conozco ninguna espiritualidad que no esté dispuesta a honrar un corazón roto y saturarlo con su atención, con su aliento; para inundar la oscuridad con luz.
Así que ya no estamos adormecidos.
Y así podemos encontrarnos los unos con los otros en el fuego.

 

– Jeff Foster –

 

El sentido de la vida…o el sentido de la muerte

 

La vida. Esa forma de existencia cambiante, de pérdidas continuas y de nuevas oportunidades. La muerte, en sentido amplio incluye las pérdidas. Desprenderse de un órgano físico es una forma de muerte. Como tal, requiere de un duelo y  de una adaptación. Reaprender para continuar. Abrirse a la incertidumbre es conocer el miedo, sentirlo como propio, parte de ti. Y convivir con él como una nueva forma de confianza en ti mismo

La mayoría de las personas, en algún momento, nos hemos cuestionado el sentido de nuestra vida, nos hemos preguntado quiénes somos, de dónde venimos, cómo existimos o sí hay vida después de la muerte. En definitiva, nos hemos interrogado acerca del sentido de la vida, de nuestro lugar en el mundo y de qué hacer con nuestra existencia.
Nuestra respuesta a las preguntas planteadas es decisiva si queremos experimentar la vida con plenitud, si queremos vivir conscientemente y sintiéndonos satisfechos.
El budismo, basado en las enseñanzas de Buda Sakyamuni, sostiene que existimos sin principio. Los filósofos budistas, tras metódicas investigaciones, concluyen que la consciencia no puede de ningún modo ser la causa substancial de la materia, ni la materia ser la causa de la consciencia. Consideran que la única hipótesis admisible en cuanto a la causa substancial de la consciencia es una consciencia anterior. Siendo esto así, la vida y la muerte son un todo único, realidades transitorias en constante cambio, en el cual la muerte es el comienzo de otro capítulo de la vida.
Que tu pérdida te traiga un renacer precioso. Que tu sabiduría nos ilumine. Que tu luz nos complemente. Que  el amor te acompañe. Que seas… Gracias por existir hombre lindo.
Yolanda Jiménez

 

El amor que permite…

 

El amor es sereno. Deja que el otro y yo mismo seamos como somos, no nos desea diferentes. Deja que lo que existe sea como es, que crezca y se desarrolle como corresponde a su determinación. Por eso, el amor sólo interviene cuando lo que existe está en sintonía con esa determinación y su destino correlativo, cuando éste lo exige y otorga.
Nadie, ni el otro, ni lo otro, ni yo mismo tenemos que defendernos de ese amor o temerle. En ese amor nos abandonamos a algo que está más allá de nuestras esperanzas, deseos y miedos, y que nos acoge como el ancho río que absorbe los muchos arroyos. Cuanto más acoge, tanto más ancho y profundo es el río y tanto más poderosamente corren sus aguas hacia la desembocadura, donde todo se diluye indistinguiblemente en un mar que recibe y conserva a todos y a todo de la misma manera.
Ese amor ya anticipa lo que algún día será
– Bert Hellinger –

De la sabiduría y el placer

 

“…El río se estaba riendo. Sí, así era: todo lo que no se terminaba de sufrir o no se resolvía hasta el final, se repetía; siempre se volvían a sentir las mismas penas…”

Juan Peláez: acuarela

“…Tú sabes bien, querido amigo, que ya de joven, empecé a desconfiar de las doctrinas y de los maestros y muy pronto les volví la espalda…”“…Pero ¿no has encontrado tú mismo, si no una doctrina, al menos ciertas ideas, ciertos conocimientos que puedas considerar como tuyos y te ayuden a vivir?. Siddharta respondió: – He tenido ideas , si, e incluso conocimientos de forma esporádica. A veces, durante una hora o por un día, he sentido el saber en mi interior tal y como uno siente la vida en su corazón. Eran muchas  ideas, pero me sería difícil comunicártelas. Mira, Govinda, la sabiduría no es comunicable. La sabiduría que un sabio intenta comunicar a otros suena siempre a locura. El saber puede comunicarse, pero la sabiduría no. La sabiduría es un estado personal…”

 

“…Muchas cosas le enseñó la boca encarnada y diestra de Kamala. Siddharta aún era un chiquillo en cuestiones de amor y tendía a precipitarse ciegamente en el placer como en un abismo sin fondo. Pero Kamala le enseñó que no se puede recibir placer sin devolverlo, y que cada gesto, cada caricia, cada contacto, cada mirada y cada parte del cuerpo, por pequeña que sea, tienen su propio misterio, cuyo desciframiento produce felicidad al que lo descubre. Le enseñó así mismo, que, tras la celebración de un ritual amoroso, los amantes no debieran separarse sin antes haberse admirado mutuamente, sin sentirse al mismo tiempo vencedores y vencidos, de suerte que en ninguno de ambos surja una sensación de hastío o de abandono, ni la desagradable impresión de haber abusado o de haber sido victima de un abuso. Horas maravillosas pasó Siddharta con la hermosa y hábil cortesana, convirtiéndose a su vez en su  discípulo, en su amante y en su amigo. Allí, junto a Kamala, se hallaban el sentido y el valor de aquella etapa de su vida…”

“Sidharta guardó silencio. Luego se entregaron al juego del amor, uno de los treinta o cuarenta juegos diferentes que Kamala conocía. Su cuerpo,era flexible como el de un jaguar y como el arco de un cazador: muchos placeres y secretos le eran revelados a quien ella instruyera en el amor. Pasó un buen rato jugando con Siddharta. Tan pronto lo atraía como lo rechazaba para volver a provocarlo, envolviéndolo con su cuerpo y alegrándose de los progresos de su alumno, que, al final cayó vencido y extenuado junto a ella”

”  Eres el mejor amante que he tenido – le dijo pensativa –  Eres más fuerte que otros, más flexible, más flexible, más solícito. Muy bien has aprendido mi arte, Siddharhta. Y sin embargo, querido, sigues siendo un samana: no me amas a mi ni a nadie. ¿No es verdad?.  Es posible que así sea – repuso Siddharta con voz cansada- . Soy como tú. Tú tampoco amas… ¿como si no, podrías  practicar el amor como un arte?. Acaso la gente como nosotros nunca pueda amar. Los hombres niños si que pueden y ese es su secreto.

 

Selección personal  del libro “Siddharta” – Hermann Hesse –

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