Los valientes van a terapia

… Aquella mañana de primavera ya no tuvo voluntad. Se levantó y como todos los días, se duchó y salió hacia su trabajo. Como todos los días, pasó su jornada de manera lineal, hasta que de nuevo, una noche más regresó a  su cama. Funcionaba. Trabajaba. Continuaba el ritmo cotidiano. No tenía proyecto de vida. Había perdido sus sueños. Y así hasta que ya no pudo sostenerse.MARIPOSA ROJA

Prestarnos atención, ver que nos pasa, hacer, movernos hacia una solución, contemplar la terapia, recuperar el equilibrio. Comparto un interesante artículo de Raquel Rus  “Los valientes van a terapia”:

 

Hay dos tipos de personas, aquellas que solucionan sus problemas y aquellas que deciden vivir con ellos. Así de primeras ¿cuáles te parecen más valientes? Personalmente lo tengo claro. Mis pacientes son atrevidos, desafían en muchos casos lo que todo su entorno piensa y tienen las narices de enfrentar su dolor y traspasarlo. De cualquier forma, también comprendo a todas las demás personas.

Desde bien pequeños nos enseñan que a terapia van “los locos”, los que les pasa algo muy malo o los débiles. Nos enseñan a besar a la amiga de mamá que no nos gusta nada, a dejar nuestros juguetes cuando no nos apetece lo más mínimo, a estar calladitos y a aguantar. Con frases como “sonríe que estás más guapo”, “los niños buenos no se enfadan” o “compórtate como una señorita”, refuerzan un aprendizaje fatal. Aprendemos que lo que sentimos no es importante, que ser buenos es no ser nosotros mismos.

Al crecer ya nos hemos acostumbrado a vivir con dolor, lo normalizamos. Y el depósito de emociones reprimidas sigue subiendo y subiendo, hasta que un día sin saber muy bien porqué estalla. Puede haber un desencadenante como un fallecimiento, una separación, un despido o algo mucho menor. También es posible que un buen día, sin haber pasado nada en especial, nos sintamos muy tristes o muy ansiosos. Todo puede pasar cuando no vamos liberando lo que nos daña.

Hay países como Argentina o Italia en los que ir al terapeuta está totalmente normalizado. Nadie te mira raro cuando lo comentas, puedes hablarlo en familia y en los entornos laborales y se reconoce que estás buscando ayuda como algo sano. En España no nos pasa eso, todavía.

En nuestro país hay dos emociones fuertemente instaladas: la culpa y la vergüenza. Con la culpa asumimos que lo que nos pasa debe de ser por algo, que nos lo hemos buscado, lo merecemos y hay que asumirlo. La vergüenza nos hace sentir defectuosos, miramos alrededor y presuponemos que la vida de los demás es fácil y maravillosa, mientras que la nuestra es mucho peor. Ambas emociones nos paralizan, justifican que estemos mal y que no hagamos nada para salir de la situación.

Cuando uno ya se decide a acudir a un terapeuta del tipo que seaestá tomando las riendas de su vida. La persona asume que su situación es mejorable, que merece sentirse bien y que puede hacer algo para ello. Es humilde porque acepta que no tiene la manera de solucionarlo solo, algo absolutamente normal ya que ¿cuándo te enseñaron tus padres a manejar la tristeza? ¿aprendiste en el colegio qué hacer con la frustración o la desvalorización? ¡Nadie nos enseñó! Lo lógico es no saber, lo racional es aceptarlo y lo sano buscar alguien que sepa.

“Todos necesitamos ayuda en algún momento y eso no nos hace ser menos.”el-ciclo-experiencia-terapia-gestalt-el-proce-L-vbs5rP

Claramente nos queda un camino por recorrer hasta que lo lógico, lo sano y lo racional sea aceptado. Mientras hay cada vez más personas que desafían lo establecido, ignoran el temor a ser juzgados socialmente, a que les tomen por locos o por no ser autosuficientes y van a terapia. Algunos incluso lo cuentan con normalidad y animan a otros a ir ¡bien por ellos! Estas son las personas que están cambiando las cosas. Al hablarlo lo normalizamos, de manera que esa persona que siente que su vida no puede mejorar se abre a nuevas posibilidades. Quien creía que tendría que vivir para siempre con el dolor, la tristeza, la ansiedad, la ira o la culpa, descubre que no es así. Aquel que se creía menos por necesitar ayuda puede ver que todos la necesitamos en algún momento y eso no nos hace ser menos. Incluso los que miraban la vida de los demás como perfecta frente a la suya comienzan a aceptar que todos tenemos distintos retos, muchos de los cuales no son evidentes porque los llevamos muy dentro de nosotros.

Ninguno queremos asumir que vivimos en una sociedad enferma, nos gusta pensar que todo está bien y, al hacerlo, nos estamos mintiendo descaradamente. Siento decirlo así de claro, pero si la sociedad está enferma quiere decir que todos nosotros, en un cierto grado, también lo estamos. Por tanto, para cambiarla tenemos que ir evolucionando cada uno, algo que exige un cierto grado de coraje.

Aparte de la presión social, del qué pensarán y del cómo me verán, también hay un miedo completamente normal: tener que revivir lo ocurrido. Todos tenemos eventos en nuestra vida que nos generan angustia, tristeza, temor o ira, de los que no nos apetece hablar. De hecho las terapias en las que hay que dar vueltas una y otra vez a lo mismo esperando una reinterpretación de lo ocurrido pueden retraumatizar a la persona. A alguien que ha sufrido abusos sexuales, acoso laboral, un accidente en el que falleció alguien cercano y otras circunstancias parecidas seguro que le cuesta hablar de ello. Lo más probable es que no quiera hacerlo. Ninguno deseamos rememorar eventos que nos dañaron, lo que todavía no sabe la mayoría es que si no lo hacemos estaremos eligiendo vivir con ellos de por vida.

La terapia a veces nos incomodará, nos removerá, nos hará sentir rabia, miedo o nos provocará el llanto. Lo importante es que lo que vivamos en esa sesión nunca será igual que cuando ocurrió el evento. Como mucho la intensidad de lo vivido será la misma, lo habitual es que sea menor. La diferencia es que esta vez no estaremos solos, habrá alguien a nuestro lado dispuesto a acompañarnos, a sostenernos y a darnos la manera de salir de allí liberados.

Fotografía: Juan Peláez

Fotografía: Juan Peláez

Evitarnos pasar por una hora o unas horas incómodas puede ser visto como algo positivo en el corto plazo. Sin embargo al elegir esta opción en realidad no nos liberamos de pasarlo mal, por el contrario estamos decidiendo conectar con lo que nos daña cada vez que algo de nuestro día a día nos lo recuerde ¡a lo largo de toda nuestra existencia!

Saber que vas a pasarlo un poquito mal y a pesar de todo tomar esta decisión requiere valentía, ser adulto y ver todo lo positivo que vas a obtener en el medio y largo plazo. Una vez decidido que sí, que queremos quitarnos la ansiedad, una fobia o una emoción dañina, queda el elegir la persona con la que lo haremos. En mi experiencia, aquí cuenta mucho el boca a boca. Que mucha gente no lo comente, no quiere decir que no vayan a terapia o no hayan ido en algún momento. Al preguntar con tranquilidad, podemos llevarnos más de una sorpresa y seguro que tendremos una buena recomendación de alguien profesional. En mi consulta un alto porcentaje de pacientes son amigos de otros pacientes, familiares o alumnos. Si, como es mi caso, esa persona da cursos o conferencias puede ser buena idea ir a verle. Mirar su web (si la tiene), algo que haya escrito o algún vídeo en youtube. Eso nos dará una idea de si su energía y su forma de enfocar las sesiones nos va a gustar.

Si nada de esto es posible, pidamos una cita, probemos. Al llegar mira cómo te hace sentir, si te escucha, si te da confianza y, sobre todo, ya que estás allí pregunta todo lo que tengas que preguntar. Sobre lo que hace, cómo lo hace, qué opina de esto o de aquello. Es importante estar tranquilo, sentirte en un entorno seguro donde nadie te juzgará y que haya conexión. Cuando uno conecta con el terapeuta todo es más fácil y hay más resultados mucho antes.

“Es importante estar tranquilo, sentirte en un entorno seguro donde nadie te juzgará y que haya conexión. ”

Piensa en aquello con lo que no quieres vivir y sé valiente, lánzate a sacarlo de tu vida para disfrutar de tu presente y abrir un futuro que puedas disfrutar de verdad.

 

Fuente: hekay.es

Comparto contigo la versión online del artículo publicado en la Revista Universo Holístico:  https://issuu.com/universoholistico/docs/uh91_web/83?e=3161993/33784546  Esta revista es de distribución gratuita y la puedes encontrar en tu herbolario.

El orgasmo en la mujer

¿Qué experimenta una mujer durante el orgasmo? El orgasmo femenino puede ser tan intenso como una marejada por todo el cuerpo o tan suave como una sutil vibración o sensación de placer en los genitales.

Las mujeres que experimentan regularmente el orgasmo, perciben una diversidad de experiencias orgásmicas, desde pequeñas ondas de placer hasta una conmovedora explosión, mucho más parecida al patrón usual del orgasmo masculino.CUELLO Y ROSA

También puede sentirse como una prolongada y ondulante meseta de placer, muy distinto a la idea que podrías tener sobre un orgasmo.

Ante esta gran diversidad de sensaciones, muchas mujeres se preguntan si en realidad están teniendo un orgasmo. Tampoco es una novedad que para una cantidad significativa de mujeres puede ser difícil alcanzar el orgasmo, especialmente durante el coito.

Pero, ¿en qué consiste exactamente el orgasmo femenino?

Después de recibir una estimulación sexual placentera, que puede incluir besos y caricias por todas las zonas erógenas femeninas, se libera la tensión sexual acumulada y sobreviene el orgasmo. Las mujeres con frecuencia describen las sensaciones iniciales previas al orgasmo como un estado momentáneo de suspensión, tras el cual sigue una sensación placentera – que varía en intensidad – y suele comenzar en el clítoris hasta extenderse rápidamente por la pelvis.

La siguiente definición fue elaborada por la doctora Cindy Meston, quien junto a su equipo de investigación ha integrado disciplinas como la medicina, la neurofisiología y la psicología al estudio de la sexualidad:

“Un orgasmo en la mujer es una sensación sublime, fuera de lo común, cambiante y temporal de intenso placer que genera un estado alterado (expandido) de consciencia, usualmente acompañado por contracciones involuntarias y rítmicas de las musculatura pélvica que rodea la vagina. Con frecuencia ocurren de manera simultánea contracciones uterinas y en la zona anal, usualmente produciendo bienestar y alegría”.

Reacciones fisiológicas durante el orgasmo femenino

Fisiológicamente, el orgasmo femenino consiste en contracciones simultáneas y rítmicas de los músculos del suelo pélvico, la vagina, el cérvix, el útero y el esfínter anal. Estas contracciones suelen comenzar unos 2 o 4 segundos después de la percepción psicológica del inicio del orgasmo. Las contracciones iniciales suelen ser intensas y muy seguidas (a intervalos de 0.8 segundos). Luego disminuyen en intensidad y duración a medida que prosigue el orgasmo, y suceden en intervalos menos regulares hasta detenerse del todo, cuando la descarga de energía orgásmica se ha completado.

El número y la intensidad de las contracciones varía entre las mujeres, y depende de la duración del orgasmo y de la fuerza de los músculos del piso pélvico. Según los sexólogos Masters y Johnson, un orgasmo moderado puede contener de tres a cinco contracciones, mientras que un orgasmo intenso puede tener entre diez y quince.

Durante el orgasmo femenino también ocurren los siguientes cambios corporales:LOTO EROTICO

  • Al inicio del orgasmo aumenta la presión sanguínea y se acelera tu respiración y ritmo cardíaco, lo que lleva oxígeno y nutrientes a los músculos y órganos.
  • Disminuye la sensibilidad al dolor (por ejemplo, puedes resistir caricias más “agresivas”, como mordiscos y arañazos, así como penetraciones más vigorosas).
  • Aumenta la sensibilidad al tacto (por ejemplo, puedes percibir más intensamente las caricias, por muy sutiles que sean, lo que aumenta la percepción del placer).
  • Se contraen de manera involuntaria los músculos de tu cara, cuello, brazos y piernas.
  • El rubor en el rostro, cuello y pecho alcanza su máxima intensidad durante el orgasmo.

¿Qué tipo de estimulación detona el orgasmo en una mujer?

El orgasmo femenino puede ocurrir por estimulación sexual de los senos, de los órganos genitales (clítoris, vagina, cuello uterino y útero), así como del recto y ano. Por ejemplo, el orgasmo puede ocurrir con sólo estimular el clítoris, pero también es posible que suceda al estimular la vagina o el cérvix, sin estimular el clítoris. También se han reportado casos de mujeres que pueden autoinducirse un orgasmo mediante el pensamiento, es decir, usando recuerdos y fantasías sexuales. Esto nos muestra las inmensas posibilidades que tiene toda mujer de experimentar este momento cumbre de su sexualidad.

Según los estudios del Dr. Barry Komisaruk – líder de numerosas investigaciones sobre el orgasmo femenino – cuando el orgasmo se produce por estimulación vaginal se suele experimentar una sensación profunda y agitada en todo el cuerpo, mientras que el que ocurre por estimulación cervical fue descrito por una mujer como una “lluvia de estrellas”. Por su parte, el orgasmo por estimulación del clítoris está más centrado es esta zona del cuerpo. Cuando el orgasmo se produce por estimulación simultánea de distintas áreas, esto tiene un efecto aditivo y el orgasmo resultante también presenta una combinación de sensaciones, y se pudiera experimentar un orgasmo más intenso y placentero que cuando sólo se estimula una zona. Un ejemplo de esto sería aquel orgasmo que es generado por estimulación de la vagina y el cérvix con el pene, mientras que a la vez se estimula el clítoris y los senos. Esto se debe a que varios nervios en la región pélvica han sido estimulados, entre otros, el nervio púbico y el nervio hipogástrico.

El orgasmo masculino se transforma en un reflejo automático e imposible de reprimir, cuando el hombre llega al punto de inevitabilidad eyaculatoria. Por el contrario, aunque el orgasmo femenino haya comenzado, se puede detener (inhibir) por completo, si se interrumpe la estimulación que lo generó, por ejemplo, un tipo de movimiento, caricia o postura en particular. Por eso, es muy importante que la pareja continúe con el mismo tipo de estimulación, una vez el orgasmo femenino haya comenzado.

¿Qué se siente durante el orgasmo femenino?

Pintura: Jen Mazza

Pintura: Jen Mazza

En el año 1976, la sexóloga de origen estadounidense Shere Hite dio a conocer el “Informe Hite sobre la sexualidad femenina” . Ella trabajo en pro del movimiento feminista y resaltó la importancia del placer femenino durante el encuentro sexual. Antes de su investigación, muy poco se hablaba del orgasmo y de la satisfacción sexual de la mujer.

Para que puedas comprender mejor cuán distinto puede ser el orgasmo en cada mujer – y el orgasmo nunca es igual en una misma mujer tampoco – hemos incluido algunas descripciones del orgasmo, tal como lo expresaron distintas mujeres en el “Informe Hite sobre la sexualidad femenina”:

Descripción 1: “Primeramente, la tensión, en mi cuerpo, y en la cabeza, va aumentando. Mi corazón late, luego me estrecho contra mi amante, y hay uno o dos segundos de absoluta inmovilidad, conteniendo el aliento. Entonces, sé que el orgasmo aparecerá en uno o dos segundos. Después, vienen las oleadas… Eso ocurre en todo mi cuerpo, pero, especialmente, en mi abdomen y vientre. Finalmente, me siento invadida de calor y de amor, y felicidad absoluta”.

Descripción 2: ”Yo no experimento orgasmos como los que se describen en los libros (nada de “disparos ascendentes”, de una total relajación, etc.). Los míos se inician con un difuso “bienestar”, fuertemente genital, pero generalizado en mi cuerpo. Esta sensación va centrándose más y más genitalmente, y puedo predecir la calidad del clímax. Si está demasiado centrado, no es un orgasmo tan bueno. Los mejores parecen afectar todo mi cuerpo…”.

Descripción 3: “Mis pensamientos tienden a centrarse en mi misma: me muevo y adopto posturas convenientes, para poder sentir la mayor estimulación. Noto una latente sensibilidad en la zona de mi vagina. Siento alguna ansiedad por si puedo llegar al clímax o no, y mi atención se centra completamente en el acto sexual, con el deseo de no “quedarme en la estacada”. Después hay una actividad muscular convulsiva, que se queda en cadencia rítmica, como en oleadas y que dura de cuatro a cinco segundos. Después, generalmente siento una profunda relajación muscular y, con frecuencia, siento una gran ternura hacia mi compañero”.

Descripción 4: “Para empezar, hay un calor y placer crecientes, que se concentran en mi clítoris y genitales. Luego, noto un placer penetrante localizado, una sensación de inevitabilidad que va aumentando, como una explosión ascendente de penetrante placer, que comienza con el clítoris, irradiando toda la ingle. Sólo dura un minuto… A continuación, noto algunos temblores, unos estremecimientos progresivamente más débiles, un cierto calor residual. Estoy casi sin aliento… Entonces descanso”.

Un poema que describe el orgasmo de la mujerPUBIS 2

El orgasmo femenino puede ser también una experiencia de placer sublime. Así lo expresa con hermosamente la poeta uruguaya Patricia Ortiz:

Envuelta en gemidos

incitada por el placer carnal
en un brillante estallido de amor y goce
el alma se separó de mí por un instante
arrastrando todo a su paso incluso,
algunas lágrimas…

 

Publicado en: sexo.about.com

Fuentes:

Hite, Shere (1976). The Hite Report on Female Sexuality.

Komisaruk, B.R., Beyer-Flores, C. y Whipple, B. (2006). The science of orgasm .

Masters, W.H., Johnson, V.E. y Kolodny, R.C. (1987). La sexualidad humana. Tomo 1.

Meston, C.M., Levin, R.J., Sipski, M.L., Hull, E.M. y Heiman, J.R “Women’s orgasm”. Annual Review of Sex Research , 2004, 15: 173-257.

Mujer, inteligencia y matrimonio: Una relación proporcional

¿Por qué muchas mujeres inteligentes no se casan?

Al parecer, la soltería no tiene que ver con no creer en el amor y es simplemente una cuestión de inteligencia, según reveló un estudio publicado por el Sunday Times, realizado en la Universidad de Nottingham, Inglaterra. Se estudió a un grupo de 900 mujeres y hombres por 40 años, concluyendo que las mujeres tienen un 40 por ciento menos de probabilidad de casarse si son exitosas laboralmente y han cursado una licenciatura o posgrado.MUJER CAMINA

En el caso inverso, se descubrió que los hombres, mientras mayor coeficiente intelectual y estudios tienen, aumenta en un 35 por ciento la probabilidad de que se casen y busquen a la mujer ideal para ser la madre de sus hijos, una mujer que se quede en casa mientras ellos salen a trabajar.  Por lo general, se casan con una mujer de menor coeficiente intelectual, lo que descalifica a una enorme cantidad de mujeres que no están dispuestas a conformarse con las labores domésticas y por lo tanto no son el tipo de mujer que la mayoría de los hombres buscan por no encajar en el estigma de la esposa ideal.

Pero el aumento de las mujeres solteras no es sólo cuestión del coeficiente intelectual, pues el psicólogo y profesor de la Universidad de Nottingham asegura que todos buscamos relaciones amorosas gratificantes. El dilema de las mujeres actuales se identifica más con la búsqueda de una pareja que les apoye a alcanzar sus metas personales sin sacrificar su vida amorosa. Al tener un alto grado de estudios, aumentan también las expectativas en cuestiones románticas y las mujeres se embarcan en la búsqueda de un hombre que represente para ellas un reto, con quien se pueda llevar a cabo una conversación madura y de acuerdo al nivel intelectual de ambos.

La fertilidad y el reloj biológico ya no son la mayor preocupación de las mujeres, gracias a los avances tecnológicos y a causa de la búsqueda de un nivel superior de estudios, tienden a postergar más el matrimonio y continuar con sus estudios más años, cursando maestrías y doctorados.

soltera-trabajo

No es ningún secreto en la cultura tradicional la idea de que una mujer solía casarse por seguridad financiera y económica, pero en la actualidad una mujer con mayor preparación y estudios es capaz de mantenerse por sí misma y alcanzar la independencia es parte de la autorrealización de las mujeres post- feministas que ya no ven el matrimonio como una meta en su vida. Los horizontes se han ampliado y ya no se casan a edades prematuras, actualmente el 53 por ciento de las mujeres mayores de dieciocho años están solteras, disfrutando la posibilidad de elegir y construir una vida por sí mismas sin permitir que alguien más decida por ellas, siendo las únicas dueñas de su vida sin rendirle cuentas a una pareja formal.

Tampoco son un mito las discusiones maritales en las parejas donde la mujer gana más que el hombre, por lo que aprovechar las oportunidades ambiciosas y profesionales puede verse como una  dificultad al tener un esposo que no comparta los mismos planes de vida; es difícil encontrar un hombre que esté en sintonía con los objetivos que la mujer se plantea a sí misma. Tan sólo durante la década pasada, en América Latina la cifra de mujeres trabajadoras aumentó entre un 35 y un 50 por ciento, y las mujeres sin compromisos amorosos son quienes se dedican más a las cuestiones laborales.

Las mujeres “voluntariamente solteras” se encuentran más preocupadas por hallar un trabajo bien pagado que por tener citas, y es un hecho que las mujeres activas en el mundo laboral le dedican menor tiempo a sus relaciones amorosas.

La presión empresarial también es un factor decisivo para descartar la idea del matrimonio, pues las empresas prefieren contratar personas solteras, no embarazadas, y de preferencia sin hijos. Esos datos impactan directamente en la mentalidad de las mujeres que aspiran a ser competitivas en el mundo laboral. No se trata de un individualismo, el problema radica en que las mujeres ansían encontrar un hombre dispuesto a compartir las tareas domésticas, e incluso a que sea él quien sacrifique sus metas por quedarse en casa con sus hijos. No aceptaran el matrimonio a cualquier precio, considerando además el incremento reciente del número de divorcios.
Businesswoman on white background with laptop

Actualmente nos encontramos ante una generación de mujeres en espera del hombre perfecto, pero que se detiene a pensar muchas veces en todas las consecuencias y posibles conflictos de casarse, ya no se dirigirán al altar por las mismas razones que sus madres o abuelas. Pueden convivir muchos años con una pareja y no casarse porque los planes han cambiado, se valoran a sí mismas y esperan un hombre que las merezca y se valore de la misma manera, si ese hombre no aparece, prefieren esperar que casarse con alguien que no las complace del todo. ¡Ya no existe el miedo a la soltería!

Somos testigos de una sociedad en transformación cuyos roles tradicionales se están volviendo obsoletos, y ahora gracias a este estudio se han terminado las preguntas incómodas en las reuniones familiares porque cada vez que alguien decida cuestionarte sobre tu estado civil bastará con que les cuentes un poco sobre tu alto coeficiente intelectual y tus objetivos como mujer emprendedora y plena.

 

Por: Natalia Lomelí

Publicado en: culturacolectiva.com

 

He aprendido…La sutileza de ser mujer…

 

DIBUJO CARA

Dibujo: Juan Peláez

La sutileza existe… He aprendido que los silencios hablan. He aprendido que si temo la respuesta y si temo el silencio, carece de sentido la pregunta. He aprendido a aceptar. He aprendido a sortear los caminos que cruzan el mio; a celebrar la intersección; a disfrutar del encuentro, a fluir, a dejar espacio y seguir el sendero. He aprendido a honrar mi linaje de mujer, a agradecer a mis ancestras, a mi madre, a mis abuelas, a las mujeres  que me precedieron y a las que están presentes… He aprendido a amarme. He aprendido a amarte…

 

 

Yolanda Jiménez

 

 


Carta a una mujer que ama y no es amada

 

Si un hombre no te llama, es porque no quiere llamarte. Si no te invita a salir, es porque no quiere  verte. Si el tiempo que pasa contigo es pequeño y siempre aprovecha para resolver algo, no disfruta de tu compañía. Si no tienes sitio en sus vacaciones, ni en su tiempo libre, no quiere estar contigo. Si te segundea es porque no le gustas bastante. Si te deja ir es porque no quiere estar contigo.

GLOBO CORAZON

Si te dice que es un alma libre, que no quiere sentirse atado, que está organizando su vida, es que no te quiere a su lado.

Si te quiere pero dedica la mayoría de su tiempo a otra mujer, incluso a otras u otros, ese hombre no te quiere con él.

Si sientes un desequilibrio entre lo que aportas tú y lo que aporta él, ese desequilibrio existe.

Si sientes que no es claro, que te oculta, que te miente, que te obvia, es que no le importas.

Si te quiere “a su manera”, le interesas  porque le vienes bien, porque tú le aportas beneficios. Pero no te ama.

Algo es claro: Cuando un hombre quiere estar contigo, está! Es así de fácil. Sin esfuerzo. Sin excusas, sin medias verdades, sin medias  mentiras. Cuando un hombre te ama, puede que le de miedo, claro que sí, pero lo enfrenta porque no va a arriesgarse a perderte.

¿Y si dejas de justificarle cada rechazo, cada desplante y cada excusa? ¿Y si te pones TÚ en un primer lugar? No necesitas a alguien que no ve lo mucho que vales; que no ve todo lo que aportas a su vida; que no ve la grandeza de tu amor.

¿Y si dejas ir la intranquilidad y las dudas envueltas en explicaciones ambiguas? Tú mereces, MERECES amar a un hombre que sepa mirarte de frente, que te valore y se esfuerce cada día por él y por ti. Puedes preguntarte sobre algo que no es  tan bueno como tú piensas. Puedes darte la oportunidad de recibir y de dar todo lo que mereces, con un hombre que si te quiera.

Hay hombres que te quieren y hombres que no te quieren.

 

 

 

Mujeres, dignidad, personas… 8 de marzo

“Ella camina silenciosamente, pero, bajo ese aspecto tranquilo, es todo furia, pura energía eléctrica. La mujer común es tan común como una tormenta.”
– Judy Grahn –

“No se nace sino que se deviene mujer.”

Juan Peláez

Juan Peláez

– Simone de Beauvoir – 

“Las mujeres no miden jamás los sacrificios; ni los suyos, ni los de los demás.”
– Germaine de Staël –

“¿Por qué, por qué la naturaleza de la mujer ha de ser tal que tenga que ser siempre un hombre el eje de su vida?”
–  María Luisa Bombal –

” La historia del progreso está escrita con la sangre de hombres y mujeres que se han atrevido a abrazar una causa impopular, como, por ejemplo, el hombre negro al derecho de su cuerpo, o el derecho de la mujer a su alma. ”

– Emma Goldman – 

“Todo es mucho más sencillo cuando tienes una mujer a tu lado. Parece mentira, pero te crees capaz de cualquier cosa. Y no te das cuenta, hasta que la pierdes…De hasta qué punto te apoyabas en ella.”
– Laura Gallego García –DIBUJO 2

‎”Para que la mujer llegue a su verdadera emancipación debe dejar de lado las ridículas nociones de que ser amada, estar comprometida y ser madre, es sinónimo de estar esclavizada o subordinada. ”
 – Emma Goldman – 

“Para las mujeres el mejor afrodisíaco son las palabras. El punto G está en los oídos; el que busque más abajo está perdiendo el tiempo.”
– Isabel Allende – 

“El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.”
– Simone De Beauvoir –

” Muchas veces pienso que nosotros, los revolucionarios, somos como el sistema capitalista. Sacamos de los hombres y mujeres lo mejor que poseen, y después nos quedamos tan tranquilos viendo cómo terminan sus días en el abandono y la soledad. ”
– Emma Goldman –

“Un hombre hace lo que puede. Una mujer hace lo que el hombre no puede.”
– Isabel Allende – 

“Las mujeres han servido durante todo este siglo como espejos que poseyeran el poder de reflejar la figura del hombre a un tamaño doble del natural.”
– Virginia Woolf –

“Creo que será verdaderamente glorioso cuando las mujeres sean personas realmente auténticas y tenga todo el mundo abierto a ellas.”
– Karen Blixen –

“Las mujeres con pasado y los hombres con futuro son las personas más interesantes.”MUJER Y ESTRELLAS
– Chavela Vargas –

“El testimonio de las mujeres es ver lo de fuera desde dentro. Si hay una característica que pueda diferenciar el discurso de la mujer, es ese encuadre.”

– Carmen Martín Gaite –

“Una mujer que es amada siempre tiene éxito.”
– Vicki Baum –

“Me atrevería a aventurar que Anónimo, que tantos poemas escribió sin firmarlos, era a menudo una mujer”.
– Virginia Woolf –

“En el día 8 de marzo de 1857, murieron aproximadamente 130 mujeres carbonizadas, cuando fueron cerradas en la fábrica textil, en Nueva York, donde trabajaban, porque estaban en huelga. En homenaje a estas mujeres, en 1910, se declaró el día 8 de marzo como el “día internacional de la mujer”.

Matriarcado en Celtiberia

 

La comida de Margarita tiene el don de abrir el cofre de los recuerdos creados antes de nacer. Cuando esta mujer se levanta de madrugada para hacer el pan de escalda como lo hacía su abuela siente paz, que transforma su velada en un acto de alquimia. Primero enciende el fuego con la leña recogida en el monte, sopla las brasas y pone sus manos sobre las llamas hasta que el calor le transporta a otros momentos vividos o no vividos. Después coge la masa de pan y lo tapa con cenizas calientes, hojas de roble y restos de matanza. Durante doce horas la masa se transforma en pan, y cuando está en su punto emite un sugerente sonido como si a través de él hablaran las mujeres que cocinaron durante generaciones en este mismo horno y ahora bendijeran sus frutos. Por eso en el mismo instante en que Margarita prueba el pan los recuerdos entran en ella a borbotones junto con el sabor que llegó a ella cuando estaba en la barriga de su madre y regresa a la cocina de su abuela donde aprendió a vivir.

mujeres

-Los sabores me hacen vivir una especie de regresión. En mi cultura la mesa es el sitio en el que se junta la familia y se transmiten los valores. En torno a la mesa a mi me enseñaron el valor de la cosecha, el valor de comer lo que cultivo, el valor de aprender lo que me enseña el lugar en el que vivo; la amistad-, nos dice poco después de conocernos mientras nos invita a probar sus migas caramelizadas que obligan a cerrar los ojos. Las migas se deshacen y el sabor me llega como si también formara parte de mi.

-El que come de mi plato y bebe de mi vaso es mi amigo -dice a modo de bendición.

Margarita es una mujer fuerte, poderosa, plena y todo lo cierra con una fuerte carcajada; ella es la última mujer mayo de una familia vaqueira asturiana en la aldea de Cuerigo. Desde niña supo que era la encargada de aprender la sabiduría y los saberes de su abuela y transmitirlos a su propia nieta en el más puro estilo matriarcal. Y así, apegada a una red milenaria, ha construido su vida. Sin embargo, al verla, nadie lo creería: tiene poco más de cincuenta años, lleva pulseras del Sahara Oriental y pendientes que vienen de Turquía, ropas negras ajustadas en la que se lee Show girls, su pelo es liso y lo lleva peinado a capas, sus ojos son castaños maquillados con una raya verde oscura. Es abuela y tiene muy en cuenta la luna.

-La luna es fundamental para todo en especial para nosotras, las mujeres. La luna llena nos trae reglas abundantes, creatividad, intuición y por eso las mejores ideas las pienso en luna llena. Aquí siempre estamos pendientes de la luna para los trabajos de la tierra. Desde que tengo uso de razón salgo a tomar la luna, a pasear bajo ella y verla entre los árboles. ¡Me encanta!- cuenta, mientras varias mujeres del pueblo vienen a nuestra mesa para preguntar a Margarita qué han de hacer en la próxima fiesta de la matanza; después la abrazan, nos sonríen y se van.

-Me enseñaron que a la tierra hay que tratarla con cariño y agradecer lo que nos da. Recuerdo que mi abuela decía que la tierra es generosa y nos lo da todo, que es como una mujer: Tiene estaciones al igual que tenemos estaciones nosotras con nuestros ciclos menstruales y en toda nuestra vida. En primavera me siento explosiva al igual que la tierra estalla. Sin embargo en otoño te metes más en ti misma y recoges los frutos. Vivimos en función de la luz, del clima; de las estaciones. Las mujeres somos lo más inmediato a la tierra porque la tierra es mujer. Nosotras actuamos para hacer las cosas posibles, para ser consecuentes con el medio en el que estamos -dice, y se detiene para probar una cucharada de migas dulces, después se ríe con ganas de su propia solemnidad y sigue adelante:

-Cuando era niña mi madre me dijo: “Hija, tienes que aprender a escuchar para luego contar”. Y mi abuela me dijo: “Tú fuiste escogida para quedar conmigo”. Y me quedé aquí con mi abuela. Ahora mi mundo es mi vida; para mi el sentido está en encontrar placer en todo lo que me pone en mi sitio. Por eso yo creo mi propia felicidad, y yo me sonrío. Mi religión es ayudar a los demás.

Margarita corta dos grandes pedazos de pan de una gigantesca hogaza de trigo de escalda que ella misma ha hecho esta madrugada, lo mete en dos bolsas y nos lo regala a modo de despedida. Mientras lo hace caigo en la cuenta de que en la mitología gaélica muchas de sus deidades femeninas tenían las cuatro caras de las estaciones del año y de toda mujer: la doncella, la madre, la sabia y la anciana, que se correspondían con la exuberante primavera, el fructífero verano, el otoño de recogida de frutos y el invierno. Entonces, solo entonces, caigo en la cuenta de que Margarita a sus cincuenta años, tan fuerte y llena de sabiduría, también debe ser una diosa celta.

Vaqueiros

El presente texto forma parte del libro ‘Tierra de mujer. Legado matriarcal’, de Elena García Quevedo, editado en Libros.com. Se trata de un viaje a través de lugares, en Egipto, Turquía, Colombia, India, Nepal y España, con memoria matriarcal en busca de la alegría perdida. La reedición mediante ‘crowdfunding’ está en campaña. Mas información aquí.

Imagen: viejas fotos del modo de vida tradicional de las vaqueiras, vía Hispania Profunday Territorio museo

Fuente: blogs.elpais.com

Por: Elena García Quevedo

 

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