“De mi cuerpo habitado” llega a Ciudad Real

 

El tren acorta la distancia que me transporta desde mi ciudad a la otra ciudad, a la que viajo a menudo con gran placer y que ahora, acoge la presntación de mi libro de poesía “De mi cuerpo habitado”. El verano esperado, asoma imparable de sol poderoso y luz manchega. El atardecder grandioso, contemplado desde La Atalaya, embriaga el alma de una infinidad exquisita. Luego, la noche cubre la Puerta de Toledo con un manto que envuelve a la par, la majestuosa catedral o las iglesias de San Pedro y de Santiago. Desde el silencio nocturno,  el convento de la Merced, y la Paza Mayor rezuman ecos de historia,  de la orden de Calatrava y de las prebendas que llevaron a Alfonso X el sabio a fundar la Villa Ral, posteriormente convertida en ciudad, por Juan II en 1420: Ciudad Real, de ahí su nombre. Desde sus inicios, habitada por cristianos, musulmanes y judios, conserva el caracter amable del encuentro de los manchegos de raza.  Hay en sus gentes una acogida especial que me emociona: la alegría de compartir una conversación tranquila al amparo de uno de sus cientos de vinos, quesos, mieles y demás exquisiteces, reconfortadoras de quijotes y escuderos; de viajeros o poetas.

Es un inmenso placer compartir la presentación de mi libro “De mi cuerpo habitado” en Ciudad Real: Viernes 15 de junio,  a las 20:00horas en la librería La Madriguera (Calle Toledo 53). Un viaje emocionante de sensaciones, creatividad, erotismo, complicidad, apertura, delicadeza…y acogimiento a lo que allí nos surja.

 

Sexualidad, edad y libertad: una relación proporcional

 

“Es posible sentirse más libre sexualmente a los 60 años que a los 25”, mantiene Anna Freixas. Ella es una de las psicólogas que más ha aportado al desarrollo de la gerontología feminista. En su último libro, Sin reglas, desmonta varios de los mitos y tabúes en torno a cómo viven la sexualidad las mujeres mayores.

Desmontar mitos, saltar prejuicios, evitar generalizaciones y poner sobre la mesa un tema tradicionalmente invisibilizado e, incluso, negado: la sexualidad de las mujeres mayores. El último libro de Anna Freixas (Barcelona, 1946), Sin reglas (Capitan Swing, 2018), explica los resultados de una investigación realizada a partir de 729 testimonios de mujeres de entre 50 y 82 años. Ellas cuentan cómo sienten la sexualidad cuando ya han abandonado su rol reproductivo.

¿Se vuelve diferente el deseo en las mujeres cuando llegan a una edad madura?
Creo que el deseo evoluciona. No deseamos lo mismo a los seis años o a los 14 que a los 30 y a los 50. Es posible que, en un momento dado, tu deseo se centre en una mujer, después en un hombre, otra vez en nada… El deseo es realmente cambiante y ha habido una tendencia a patologizarlo, a considerar que, o tienes un deseo tremendo, o estás enferma. Simplemente hay una evolución a lo largo del ciclo vital que ahora es más evidente porque vivimos más años y, al vivir más años, tenemos más tiempo para mostrar todo.

Tu trabajo desmonta prejuicios, uno de ellos es que la menopausia acaba con el deseo.
La menopausia ha sido el gran chollo del patriarcado. Cuando se define a la mujer como un ser reproductivo, la menopausia se ha expuesto como el principio del fin. Pero es el fin de la reproducción, no el de la sexualidad. El patriarcado ha aprovechado toda oportunidad de liquidar la sexualidad.

Los hombres pueden buscar relaciones con mujeres más jóvenes pero, de alguna manera, se ha mantenido la idea de que la menopausia es el principio del fin del deseo en la mujer. Eso no es verdad, hay multitud de estudios que demuestran que las mujeres, después de la reproducción, sienten deseo. También hay otras que no lo tienen, y algunas de ellas igual tampoco lo tenían a los 40 y a los 30. La menopausia en sí misma no tiene por qué marcar.

Es cierto que hay un cambio hormonal, pero el deseo de las mujeres no está directamente relacionado con lo biológico. Para las mujeres tiene mucho más que ver con el contexto, con quién estamos, cómo estamos, qué tipo de relación tenemos y qué calidad tiene. Para nosotras esto es mucho más importante, ya sea a los 20, a los 50 o a los 80, que una hormona más o menos.

“Nuestro deseo está en el contexto, en el respeto. También puede estar en un ‘aquí te pillo, aquí te mato’, que de vez en cuando sienta bien a todo el mundo”

También está muy relacionado con la medicalización. Después del Viagra, hace pocos años llegó el Addyi, su equivalente para mujeres. ¿Qué opinas de esto?
Creo que las mujeres somos un enorme negocio a todas las edades. Imagínate cuantísimas postmenopáusicas hay en este mundo, ahora que las jóvenes no parís criaturas. Hay que hacer negocio y este consiste en tratar de encontrar una pastilla. Como explico en el libro, esta pastilla tiene cantidad de contraindicaciones.

Me parece absurdo porque, sobre todo, esto implica que no conocen cómo es el deseo femenino. El deseo femenino no está en las hormonas; está en la cabeza, en la relación, en el corazón, en la piel. Nuestro deseo está en el contexto, en el respeto, en la no dominación, en la comunicación, en la intimidad, en la confianza. También puede estar en un “aquí te pillo, aquí te mato”, que de vez en cuando nos sienta bien a todo el mundo. Buscar una pastilla para animar el deseo femenino es no comprender la sexualidad femenina.

Otro dato de tu trabajo es que el 14% de las entrevistadas optarían por una pareja sexual que no se corresponde con su orientación sexual declarada, ¿puede ser que, en la edad más madura, haya menos prejuicios?
No me gusta generalizar, pero creo que una conquista que hemos conseguido, sobre todo a partir de la situación de falta de educación afectivo sexual que tenemos en nuestro país, es la libertad para ser agente de tu propia sexualidad.

Es posible que me sienta más libre con 50 o 60 años que cuando tenía 25, porque a los 25 tenemos que demostrar muchas cosas: que somos femeninas, que somos estupendas, que somos hiperheterosexuales… Y llega un momento en el que tienes que demostrar menos, eres más mayor, la vida pasa más de ti, y tú también pasas más de cosas de la vida, por lo que puedes ser más libre.

¿Crees que la visibilidad lésbica ha ayudado a las mujeres heterosexuales en su liberación sexual?
Sí. De hecho, es gracioso porque en las encuestas han salido muchas veces respuestas de mujeres que se definen como “heterosexual, por ahora”. O cuando preguntas sobre si te parece que una nueva pareja animaría tu vida sexual, las que dicen que sí, al preguntarles si esa nueva pareja prefieren que sea un hombre o una mujer, bastantes mujeres heterosexuales dicen que prefieren que sea una mujer.

Es decir, creo que la mayor visibilidad lésbica, las leyes a favor del matrimonio homosexual y la normalización contribuyen a la libertad. Hay mujeres que en un momento determinado no se niegan a esto, están abiertas, aunque también hay muchas que dicen que estarían abiertas pero no darían un paso ni para conseguir una pareja sexual hombre ni mujer. Hay veces que simplemente están abiertas a lo que surja.

(C) Yolanda Jiménez

En tu investigación también hay un grupo de mujeres que ya niega el deseo.
Sí, y esto también es libertad. Hay mujeres que con 70 años siguen deseando encontrar una pareja y tener una relación en la que haya piel y pasión, y hay otras mujeres que con 50 años dicen que hasta aquí han llegado y que la energía que les supone poner en marcha todo esto prefieren enfocarla en otra cosa.

“Nuestro deseo está en el contexto, en el respeto. También puede estar en un ‘aquí te pillo, aquí te mato’, que de vez en cuando sienta bien a todo el mundo”

Y cuando no se tiene pareja sexual y apetece tenerla, ¿cómo se plantean la búsqueda?
Creo que, en esto, internet ha ayudado mucho. Muchas de las mujeres de mi investigación han hecho incursiones en internet y han encontrado amigos o amigas, relaciones. Esto es un tema importante. Además, internet permite privacidad. No te expones en lo público, al menos inicialmente.

Hablas también de los conceptos ‘viejecita sexy’ o ‘mujer puma’. Recuerdan al de MILF —madre que me follaría—. ¿Por qué esta manía de señalar a la mujer activa sexualmente según su momento reproductivo?
Me sorprende que se destaque. De toda la vida los hombres lo han hecho y nadie les ha llamado ‘leones’ o ‘tigres’. Por ejemplo, se ha hablado mucho de la mujer de [Emmanuel] Macron, que es 20 años mayor que él, pero no de la de [Donald] Trump, que es 20 años más joven. Al usar términos como ‘puma’ de alguna manera se intenta estigmatizar, limitar, en plan “¿qué pasa, que ahora las tías van a ir a la caza?, ¿ya no van a ser las virgencitas que están en casa esperándome a mí?”. Ellos siempre han ido de caza, pero las mujeres no.

También abordas cómo influye en la vida sexual de las personas mayores vivir en una residencia o con los hijos, cómo este cambio lleva a una infantilización.
Sí, realmente hay un momento drámático en la vida en cuanto a las posibilidades sexuales de las mujeres y es cuando dejan de vivir por su cuenta. Cuando vas a vivir a casa de tus hijos, que suelen ser muy puritanos y ven mal que sus madres y padres tengan líos de cama, despídete de llevar a casa a un hombre o a una mujer. En las residencias también es como si volvieras a la guardería. No se plantea como un hotel en el que pones un cartelito en la puerta de “no molestar”. No hay cerrojo en la puerta, entran cuando les da la gana, tienes que compartir habitación… No hay respeto a la intimidad de una persona que puede tener deseos de tener una relación. En nombre del amor se hacen auténticas barbaridades. Se controla el dinero, la vida afectiva, sexual, social. Dejas de poder decidir y poder tomar decisiones por tu cuenta para que tus hijos e hijas las tomen con la dirección del centro.

Cada vez hay más experiencias de residencias autogestionadas en las que el control y vigilancia desaparece o se disminuye.
Conozco estas experiencias y sé que hay algunas residencias también en Estados Unidos en las que no solo se permiten, sino que se estimulan las relaciones sexuales, corporales y afectivas. Poco a poco, habrá mayor reflexión y más sensibilidad y respeto con la dignidad de las personas mayores.

También señalas que, en muchos casos, en la sexualidad también influye el miedo a cargar con las taeas de cuidados.
Creo que una parte de los hombres, sobre todo los mayores de hoy —quizás los del futuro sean diferentes, pero tampoco estoy segura—, buscan intendencia o compañía. Las mujeres también quieren compañía, pero lo tienen claro. Es curioso porque, en esta investigación, las que quieren más sexo esporádico son las más mayores, las de más de 70 años. Prefieren una relación sexual que no implique vínculos como compartir vivienda, no tienen ganas de cargar con nadie. Luego, muchas mujeres afirman que les gustaría tener una relación, pero no con cualquiera. Ya saben lo que da de sí una relación heterosexual y están poco dispuestas a volver a pasar por determinadas cosas.

Desear también es sentirte deseada. ¿Hasta qué punto influyen el propio cuerpo y el imaginario estético de la sociedad?
Desde que eres pequeña quieres querer y que te quieran, desear y que te deseen. Gustar gusta a todas las edades. Uno de los problemas con los que nos encontramos de cara a la sexualidad es el tema de la imagen corporal. En qué medida yo tengo un cuerpo que no es el que tenía hace 30 años, lo acepto y me reconcilio con él o tengo tanto problemas de imagen corporal que no quiero que me vean desnuda.

El tema del cuerpo es muy importante a todas las edades. A los 8 años, las niñas ya sufren por su cuerpo, pero, cuando te vas haciendo mayor, el cuerpo tiene sus propias leyes. En algunos casos hay sentimiento de ira o vergüenza y dificultad para aceptarlo. Pero también depende mucho de la pareja que tienes, porque si está por tus huesos, sientes que gustas. Claro, los modelos estéticos son muy restrictivos, están basados en chicas jóvenes hiperdelgadas y tal. Si eres mayor no puedes ser joven, y mantenerte delgada con la edad es difícil porque no hemos sido educadas para tener un cuerpo atlético sino estético. Y un cuerpo estético es estático.

En tu estudio, alrededor de la mitad de las encuestadas afirman estar satisfechas con su vida sexual. Son cifras que pueden que no sean tan distintas a las que se den en mujeres de otras edades.
Es que las mujeres somos muy condescendientes, hacemos sexo complaciente. Nos lo montamos muy mal, pero desde pequeñas. Las adolescentes practican sexo sin querer para que el otro no la abandone, empezamos mal desde los 14 años. Hasta que llegas a lo que nombro como tener agencia, tener capacidad para ser agente de tu propia sexulidad, para decir sí o no, o así sí y así no, conocer tu cuerpo y tu deseo… Todo esto es una asignatura que se aprende con el tiempo y si tienes suerte. Depende de las parejas que hayas tenido, y en eso nuestros queridos compañeros masculinos dejan bastante que desear, los jóvenes y los mayores. Y con más delito en el caso de los jóvenes, que, en teoría, no han vivido la educación franquista. Por desgracia, no hay tanta diferencia como debería.

 

Por: Ter García Ligia Pájaro
Publicado en: www.elsaltodiario.com

Recuerdos… un poema para el fin de semana

 

RECUERDOS

 

 

“Yo tengo más recuerdos que si tuviera mil años”

-Charles Baudelaire –

 

 

Flores, campo, primavera.

Leña, invierno, frio.

Padre, madre, protección.

Hermanos, risas, compañía.

Recuerdos de una infancia lejana,

en un bálsamo que guardo en mis bolsillos,

Con el aroma de un tiempo feliz, sin tiempo,

grabado en mis partículas profundas.

A veces camino segura sobre la vereda firme

O bailo malabarismos  sobre un alambre incierto.

Guardo un ámbar secreto.

Es mi tesoro de recuerdos.

 

-Yolanda Jiménez-

 

Subir a un globo. Un viaje con el corazón

 

Un amanacer de septiembre. Una sonrisa de niño en la cara del hombre. Una preciosa luz ilumina tus ojos verdes. La sabiduría y la templanza de tantos años vividos reflejados en tu cara tranquila. Me miras desde tu corazón bello con la confianza mutua de la certeza que somos. Asoma el sol por el horizonte mientras  nos elevamos del suelo. Mecidos por la suavidad del ascenso, volamos en globo, abiertos a la experiencia de un mecer tranquilo. Ascendemos, sobre rastrojos rotundos. La elegancia de los chopos pintan de verde la ribera del Eresma. La corriente tranquila acompasa nuestra visión. El sol, se hace presente, calentando nuestras mejillas, encendidas ante la belleza del momento. La solidez de la sierra de Guadarrama, acompaña nuestro fluir entre la brisa fresca. Un sentimiento profundo danza entre mis baile de adrenalina.  En la esencia de lo que soy, de lo que eres, de todo lo compartido en esta forma existencia. Gracias por ser, por estar, por existir … A mi lado, el hombre sonríe… ese hombre… mi padre!!

Fotografía: Yolanda Jiménez

 

Con mi agradecimiento. Con la confianza absoluta y  la calidez del piloto Laureano Casado, profesional, sabio, transparente, generoso, amigo. Con la gratitud también a Begoña Jiménez, mi hermana, porque a través de la amistad que les une, me ha tendido el puente que me llevó a él.

Con agradecimiento a mi amigo Mariano Velázquez, por aportar calidez y alegría, con su generosa acogida.

Y  gracias  a los hilos misteriosos que tejen el Universo de redes, de oportunidades, de momentos, de vida!

 

 

Yolanda Jiménez

 

 

Así habla el clítoris

Voy a ser sincero: lo mejor para ponerme las pilas es un buen beso en la boca. Muchos hombres apresurados acaban pasando demasiado rápido por esa etapa tan simple y tan importante a la vez. El estímulo que provoca un buen beso hace que mis terminaciones nerviosas se pongan en funcionamiento y de esa forma yo me voy preparando e, incluso, mi compañera la vagina se va lubricando.

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Para que te hagas una idea de cuánta excitación puedo provocar en una mujer, acuérdate de lo que puedes sentir cuando el glande de tu pene es tocado o chupado correctamente. ¿Eso te vuelve loco? Cuando me tocan bien, las mujeres también se lo pasan en grande.

Ah, y aquel dicho de que el pene grande es éxito asegurado en la cama es puro mito. El gran secreto radica en dejarme extasiado; para eso es necesario explorarme y conocerme mejor. Toma buena nota de los siguientes consejos.

LLÉVALA AL CIELO

Hasta ahora, he sido un poco criticón y parece que sólo saque los defectos de los hombres que me han conocido. Sin embargo, hay algunos que me han tratado muy, muy bien.

Uno, por ejemplo, mojó los dedos en saliva y me golpeaba suavemente con leves toques y hacía movimientos circulares de arriba a abajo. Empecé a animarme. La vagina se manifestó lubricando la zona. El sujeto aprovechó el líquido que ella soltaba para empaparme entero mientras me estimulaba. Cuando menos lo esperaba sentí algo diferente, pero suave, texturizado, mojado… Delicioso… ¡Era su lengua!

El tío abrió los grandes labios con los dedos y exploró la región con la lengua. Pasó por los pequeños labios, por la entrada de la vagina, allí abajo alrededor del ano y subió a mi encuentro. Vino sin miedo, me besó, chupó, me metió entero en la boca. Me encanta cuando el hombre empieza con lamidas suaves y lentas y, poco a poco, aumenta la intensidad. La lengua debe ser activa, jamás dura.

Dedicó atención especial a mi persona, me estaba gustando mucho, pero fue más allá y siguió sorprendiéndome. Introdujo el dedo en la vagina mientras me seguía provocando con la lengua, todo eso en un ritmo ininterrumpido y que adoraba. Éxtasis puro.

AL ORGASMO EN 20 MINUTOS

Hay detalles que pueden marcar la diferencia en el momento de los preliminares: a la hora de acercarme la boca, ponte en una posición cómoda, prepárate para trabajar unos veinte minutos la zona. Ese es el tiempo medio que lleva a la mujer a llegar al orgasmo según los especialistas. Usa la misma delicadeza del beso a la hora del sexo oral. Después, serás recompensado con la misma dedicación4-giphy

Las reacciones de ella te dirán si estás en el camino correcto. La comunicación, tanto verbal como corporal, es importantísima. Ni por un momento deja de sentir los movimientos de la cadera, la respiración, las expresiones faciales durante las que ella susurra. Cuando la chica está disfrutando con el ritmo, la presión y la intensidad con la que la acaricias, agarra la ola y no intentes cambiar de postura en ese momento: no pares y mantente concentrado; el gol está asegurado.

El sujeto lo hizo así y consiguió lo que quería. Quedé rendido ante él. Y no sólo yo; ella estaba respondiendo a los estímulos que yo recibía. Ella se retorcía, mordía los labios y enterraba el rostro de su amante en mí. Yo me vi inundado y experimenté un placer increíble. Realmente, aquel tipo me trató como me merezco.

¿Estás viendo cómo puedo ayudarte a tener una noche increíble de sexo? Es ella la que goza, pero tú sales satisfecho. ¿Qué más se puede pedir? Espero haberte convencido de que esto es el principio de una gran amistad.

 

Publicado en: http://www.menshealth.es

 

 

 

La magia de ser mujer después de los 40

Se necesita mucho valor para amar a las mujeres marcadas por el pasado, aquellas de carácter fuerte pero de corazón bueno. Se necesita mucho amor para curar las heridas y las desilusiones.

Pero, sobre todo, se necesita ser inteligente, porque son tan maduras y tan experimentadas que ya no creen en lo que sienten, sino en lo que estés dispuesto a hacer por ellas.

Walter Riso

Juan Peláez: dibujo

Juan Peláez: dibujo

Ya no tenemos la figura de los 20 años, pues las piedras del camino han moldeado nuestro cuerpo. Nuestra mirada es cómplice, pues se ha formado durante años, permitiéndonos manejar el arte de amar a nuestros hijos, a nuestra pareja, a nuestros familiares y a nuestros amigos.

Acumulamos de manera perfecta la experiencia y la juventud, lo que nos hace dominar el arte y el manejo de nuestra esencia, sumando vida a los años que hemos disfrutado y que nos quedan por disfrutar.

Porque una mujer de más de 40 deja huella por dónde camina, haciéndose dueña de sus pasos. Siente que pisa fuerte, transmite seguridad en sí misma y ha logrado una estabilidad y un equilibrio emocional y personal que hipnotiza.

 

Más de 40 soplos de aire fresco…

¿QUE CUÁNTOS AÑOS TENGO?

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos y las ilusiones se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.

¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas…
Valen mucho más que eso.

¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!
Lo que importa es la edad que siento.

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. 
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

José Saramago

Los 40 y los 50 son un momento peculiar, en el que te encuentras entre dos generaciones que ponen en evidencia lo efímero de la vida, por eso nos damos cuenta de que hay que aprovecharla y conciliar nuestros mundos. Dejas de preocuparte por lo que pasó y por el que pasará para comenzar a disfrutar de lo que está pasando.

 

A partir de los 40 por fin entendemos  que cada persona que te encuentras tiene un papel. Algunas personas te ponen a prueba, otra te utilizan, no falta quien te ama y te enseña, pero las personas realmente importantes son las que sacan lo mejor de ti. Son y serán personas pocos comunes y extraordinarias las que te recuerdan que todo ha merecido la pena.

 

La magia del momento

Juan Peláez: acuarela

Juan Peláez: acuarela

Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cuarenta y pico, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas y, sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales…

Hermosamente reales.

Sharon Stone con 48 años.

Muchas mujeres de más de 40 ya se han visto en situaciones complicadas. Han podido ser renegadas y rechazadas por su sociedad. Han vivido traiciones y desengaños que las han hecho madurar. Han podido sentir en su piel el desgarro de separaciones deshonrosas, de abandonos y de menosprecios.

Están forjadas en el fragor de la batalla y heridas por las flechas más inesperadas. Han cargado sobre sus espaldas gran parte del peso de la vida y, por eso, las mujeres con más de 40 han desarrollado un séptimo sentido que les permite ir más allá, mantenerse serenas y reconciliarse con la vida.

 

A modo de chiste, se dice que una mujer de 20 años puede ser atractiva, la de 30 puede ser seductora pero solo después de los 40 se puede ser irresistible. Este es el resultado de una mezcla perfecta entre experiencia y juventud.

De alguna manera, la mujer demás de 40 ha dado un importante paso en la búsqueda del amor, ahora se ama a sí misma mucho más que lo que lo hacía un década atrás.

No te olvides, mujer…

Tienes los años que permiten mirar la vida con calma pero con el interés de seguir creciendo. Ahora es cuando el amor puede ser ardiente o un remanso de paz. Cuando puedes gritar sin miedo tus temores y hacer lo que deseas aún temiendo al fracaso. Hoy puedes amarte, aceptarte y abrazarte, porque los años te han convertido en una persona mucho más plena, mucho más TÚ.

 

Por Raquel Aldana

Publicado en: rincondeltibet.com

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La adicción de los besos

¿De dónde vienen los besos? ¿Quién fue el primero o la primera que mostró afecto de esta manera?

Hace no mucho alguien me preguntaba buscando la forma racional y lógica del beso, ¿para qué sirve? ¿qué código evolutivo sigue? ¿a qué instinto de supervivencia obedece?

Los besos son instrumentos de comunicación, de entendimiento o desentendimiento entre dos personas. No sólo hablamos de besos en los labios de la pareja, sino de besos entre abuelos y nietos, padres e hijos, amigos y hermanos…

“….lo malo de los besos es que crean adicción”
-Joaquín Sabina-

Los besos pueden recoger aquello que no podemos expresar con palabras, pueden ser la guinda a una explosión de emociones, el inicio de un momento irrepetible o el final de una historia con fecha de caducidad.

Tazas besándose

Cada momento tiene su beso y se ha comenzado a investigar sobre ello, pero ¿cómo hacer ciencia? ¿por qué llegamos a la conclusión de que es algo adictivo?

 

Filematología, la ciencia del beso

Los estudios sobre el beso y las formas de comunicación en distintos ámbitos (fisiológico, evolutivo, psicológico) han hecho que se reúnan todos los conocimientos e investigaciones en torno a una ciencia llamada filemotología.

Esta extraña palabra que queda lejos del atractivo de “besar”, hace referencia al término Philema (beso) en griego. Esto nos demuestra entre otras cosas que el “beso” es como poco milenario, y que ya en la antigüedad existía como gesto de respeto o adoración.

Parece que las primeras referencias aparecen en textos hindúes 1.000 A.C., aunque es con el paso del tiempo cuando va ganando mayor relación con la sexualidad.

La respuesta a la pregunta de dónde vienen los besos podría remontarse al Hombre de Cromañón, cuando las madres masticaban la comida y se la pasaban a sus hijos recién nacidos contactando con sus bebés en un gesto de alimentación pero que implicaba preocupación, bienestar, cuidado y amor.

Antropólogos y biólogos siguen estudiando su significado y lo que puede relacionarlo con la elección de pareja. La filematología es una disciplina a la que aún le queda recorrido por trazar…

¿Adictos a besar?

¿Por qué hablamos de adicción? Gracias a los estudios diseñados para ello, se conocen los efectos que producen en nosotros más allá de lo que es comunicación y demostración de afecto.

Un ejemplo de ello, es que los besos mitigan el dolor dado que se liberan hormonas y elementos químicos en el cerebro relacionados con la sensación de bienestar, la relajación, la tranquilidad y el alivio.

Los besos activan nuestro sistema nervioso donde se crea una corriente viva que transmite muchísima información a nuestro corazón, músculos, saliva y respiración. Asimismo, más de treinta músculos trabajan en común para realizar esta actividad, por lo que activa la piel y se tonifica.

Científicamente, puede considerarse como algo adictivo, dado que liberan una gran cantidad de neurotransmisores y hormonas como la adrenalina (sensaciones de placer, excitación, sensación de capacidad), oxitocina ( sensaciones de bienestar, placer y confort), endorfinas, testosterona y estrógenos (relacionados con el deseo sexual).

Todas estas sustancias son lo suficientemente potentes de forma natural como para atraernos a los besos, besar o ser besados.

Los labios están llenos de terminaciones nerviosas y son transmisores y comunicadores de placer y bienestar – según algunos estudios, un beso tiene casi los mismos efectos que 1 gramo de cocaína -.

Por último, recientes estudios neurológicos, nos hablan de la estimulación de lasneuronas espejo en esta actividad, lo que estaría directamente relacionado con las manifestaciones de empatía.

¿Existen personas a las que no les gusta besar? Si, existen. Hay personas poco “besuconas”. Puede ser por diversos motivos de educación, temperamento, timidez, escrupulosidad o de malas experiencias.

Y en el caso de pareja, será un trabajo en comunión con ella para encontrar los métodos o las fórmulas para transmitir cariño y deseo.

Kiss, kuss, baiser, beijo, calus…

Para algunas culturas lejanas, la boca es una puerta al alma y el beso algo amenazante que puede entrometerse o robarte el espíritu. En otros países están prohibidos o mal vistos en público, o incluso necesitan una mayoría de edad para ser dados o recibidos.

Lo cierto es que besar sienta bien. Besar es compartir, es transmitir, es traducir emociones, es una de las formas más potentes de demostrar amor y que cuando se conjuga entre dos, forman el elemento perfecto.

“¿Beso? Un truco encantado para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas”

-Ingrid Bergman-

El 95% de la población no puede estar equivocada cuando lo usa de forma natural, expresándolo cada cual a su manera.BESAME

Beso esquimal, besos en la mejilla (dos o tres según el país), besos en las manos…varía según el país, la cultura popular y las tradiciones.

Pese a gérmenes, almas perdidas y “enfermedades del beso”, es algo que afortunadamente, no parece presentar signos de agotamiento.

 

El beso perfecto

Con tu pareja, juntar los labios y cerrar los ojos (o no), querer a tu hijo y cubrirle de besos, recibir el cariño de un familiar o amigo y que tu mejilla sea el blanco perfecto para ello, despedirte de un hermano sellando un “hasta luego” en su frente… cualquier forma de beso es perfecta dependiendo del momento y la persona.

Si pensamos en la pareja, las formas pueden ser infinitas. Besos directos, apretados, suaves, con lengua, sin lengua, del labio superior e inferior, en las comisuras, beso inclinado… al final, lo importante es conectar y conseguir esas sensaciones de las que hemos hablado antes. Lo demás…siempre puede mejorar.

Sentir que compartes un momento y una emoción. Eso es lo que compone el beso perfecto. Y lo podemos conseguir todos los días.

Fortalecer los vínculos con los más queridos demostrando afecto en la mejilla o en la frente proporciona una sensación de bienestar y cercanía que genera adicción…

Besar es una maravillosa adicción a la que merece la pena engancharse.

“El beso, es la válvula de escape de la honestidad”
-Paul Géraldy-
Fuente: lamenteesmaravillosa.com

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