Sexualidad, edad y libertad: una relación proporcional

 

“Es posible sentirse más libre sexualmente a los 60 años que a los 25”, mantiene Anna Freixas. Ella es una de las psicólogas que más ha aportado al desarrollo de la gerontología feminista. En su último libro, Sin reglas, desmonta varios de los mitos y tabúes en torno a cómo viven la sexualidad las mujeres mayores.

Desmontar mitos, saltar prejuicios, evitar generalizaciones y poner sobre la mesa un tema tradicionalmente invisibilizado e, incluso, negado: la sexualidad de las mujeres mayores. El último libro de Anna Freixas (Barcelona, 1946), Sin reglas (Capitan Swing, 2018), explica los resultados de una investigación realizada a partir de 729 testimonios de mujeres de entre 50 y 82 años. Ellas cuentan cómo sienten la sexualidad cuando ya han abandonado su rol reproductivo.

¿Se vuelve diferente el deseo en las mujeres cuando llegan a una edad madura?
Creo que el deseo evoluciona. No deseamos lo mismo a los seis años o a los 14 que a los 30 y a los 50. Es posible que, en un momento dado, tu deseo se centre en una mujer, después en un hombre, otra vez en nada… El deseo es realmente cambiante y ha habido una tendencia a patologizarlo, a considerar que, o tienes un deseo tremendo, o estás enferma. Simplemente hay una evolución a lo largo del ciclo vital que ahora es más evidente porque vivimos más años y, al vivir más años, tenemos más tiempo para mostrar todo.

Tu trabajo desmonta prejuicios, uno de ellos es que la menopausia acaba con el deseo.
La menopausia ha sido el gran chollo del patriarcado. Cuando se define a la mujer como un ser reproductivo, la menopausia se ha expuesto como el principio del fin. Pero es el fin de la reproducción, no el de la sexualidad. El patriarcado ha aprovechado toda oportunidad de liquidar la sexualidad.

Los hombres pueden buscar relaciones con mujeres más jóvenes pero, de alguna manera, se ha mantenido la idea de que la menopausia es el principio del fin del deseo en la mujer. Eso no es verdad, hay multitud de estudios que demuestran que las mujeres, después de la reproducción, sienten deseo. También hay otras que no lo tienen, y algunas de ellas igual tampoco lo tenían a los 40 y a los 30. La menopausia en sí misma no tiene por qué marcar.

Es cierto que hay un cambio hormonal, pero el deseo de las mujeres no está directamente relacionado con lo biológico. Para las mujeres tiene mucho más que ver con el contexto, con quién estamos, cómo estamos, qué tipo de relación tenemos y qué calidad tiene. Para nosotras esto es mucho más importante, ya sea a los 20, a los 50 o a los 80, que una hormona más o menos.

“Nuestro deseo está en el contexto, en el respeto. También puede estar en un ‘aquí te pillo, aquí te mato’, que de vez en cuando sienta bien a todo el mundo”

También está muy relacionado con la medicalización. Después del Viagra, hace pocos años llegó el Addyi, su equivalente para mujeres. ¿Qué opinas de esto?
Creo que las mujeres somos un enorme negocio a todas las edades. Imagínate cuantísimas postmenopáusicas hay en este mundo, ahora que las jóvenes no parís criaturas. Hay que hacer negocio y este consiste en tratar de encontrar una pastilla. Como explico en el libro, esta pastilla tiene cantidad de contraindicaciones.

Me parece absurdo porque, sobre todo, esto implica que no conocen cómo es el deseo femenino. El deseo femenino no está en las hormonas; está en la cabeza, en la relación, en el corazón, en la piel. Nuestro deseo está en el contexto, en el respeto, en la no dominación, en la comunicación, en la intimidad, en la confianza. También puede estar en un “aquí te pillo, aquí te mato”, que de vez en cuando nos sienta bien a todo el mundo. Buscar una pastilla para animar el deseo femenino es no comprender la sexualidad femenina.

Otro dato de tu trabajo es que el 14% de las entrevistadas optarían por una pareja sexual que no se corresponde con su orientación sexual declarada, ¿puede ser que, en la edad más madura, haya menos prejuicios?
No me gusta generalizar, pero creo que una conquista que hemos conseguido, sobre todo a partir de la situación de falta de educación afectivo sexual que tenemos en nuestro país, es la libertad para ser agente de tu propia sexualidad.

Es posible que me sienta más libre con 50 o 60 años que cuando tenía 25, porque a los 25 tenemos que demostrar muchas cosas: que somos femeninas, que somos estupendas, que somos hiperheterosexuales… Y llega un momento en el que tienes que demostrar menos, eres más mayor, la vida pasa más de ti, y tú también pasas más de cosas de la vida, por lo que puedes ser más libre.

¿Crees que la visibilidad lésbica ha ayudado a las mujeres heterosexuales en su liberación sexual?
Sí. De hecho, es gracioso porque en las encuestas han salido muchas veces respuestas de mujeres que se definen como “heterosexual, por ahora”. O cuando preguntas sobre si te parece que una nueva pareja animaría tu vida sexual, las que dicen que sí, al preguntarles si esa nueva pareja prefieren que sea un hombre o una mujer, bastantes mujeres heterosexuales dicen que prefieren que sea una mujer.

Es decir, creo que la mayor visibilidad lésbica, las leyes a favor del matrimonio homosexual y la normalización contribuyen a la libertad. Hay mujeres que en un momento determinado no se niegan a esto, están abiertas, aunque también hay muchas que dicen que estarían abiertas pero no darían un paso ni para conseguir una pareja sexual hombre ni mujer. Hay veces que simplemente están abiertas a lo que surja.

(C) Yolanda Jiménez

En tu investigación también hay un grupo de mujeres que ya niega el deseo.
Sí, y esto también es libertad. Hay mujeres que con 70 años siguen deseando encontrar una pareja y tener una relación en la que haya piel y pasión, y hay otras mujeres que con 50 años dicen que hasta aquí han llegado y que la energía que les supone poner en marcha todo esto prefieren enfocarla en otra cosa.

“Nuestro deseo está en el contexto, en el respeto. También puede estar en un ‘aquí te pillo, aquí te mato’, que de vez en cuando sienta bien a todo el mundo”

Y cuando no se tiene pareja sexual y apetece tenerla, ¿cómo se plantean la búsqueda?
Creo que, en esto, internet ha ayudado mucho. Muchas de las mujeres de mi investigación han hecho incursiones en internet y han encontrado amigos o amigas, relaciones. Esto es un tema importante. Además, internet permite privacidad. No te expones en lo público, al menos inicialmente.

Hablas también de los conceptos ‘viejecita sexy’ o ‘mujer puma’. Recuerdan al de MILF —madre que me follaría—. ¿Por qué esta manía de señalar a la mujer activa sexualmente según su momento reproductivo?
Me sorprende que se destaque. De toda la vida los hombres lo han hecho y nadie les ha llamado ‘leones’ o ‘tigres’. Por ejemplo, se ha hablado mucho de la mujer de [Emmanuel] Macron, que es 20 años mayor que él, pero no de la de [Donald] Trump, que es 20 años más joven. Al usar términos como ‘puma’ de alguna manera se intenta estigmatizar, limitar, en plan “¿qué pasa, que ahora las tías van a ir a la caza?, ¿ya no van a ser las virgencitas que están en casa esperándome a mí?”. Ellos siempre han ido de caza, pero las mujeres no.

También abordas cómo influye en la vida sexual de las personas mayores vivir en una residencia o con los hijos, cómo este cambio lleva a una infantilización.
Sí, realmente hay un momento drámático en la vida en cuanto a las posibilidades sexuales de las mujeres y es cuando dejan de vivir por su cuenta. Cuando vas a vivir a casa de tus hijos, que suelen ser muy puritanos y ven mal que sus madres y padres tengan líos de cama, despídete de llevar a casa a un hombre o a una mujer. En las residencias también es como si volvieras a la guardería. No se plantea como un hotel en el que pones un cartelito en la puerta de “no molestar”. No hay cerrojo en la puerta, entran cuando les da la gana, tienes que compartir habitación… No hay respeto a la intimidad de una persona que puede tener deseos de tener una relación. En nombre del amor se hacen auténticas barbaridades. Se controla el dinero, la vida afectiva, sexual, social. Dejas de poder decidir y poder tomar decisiones por tu cuenta para que tus hijos e hijas las tomen con la dirección del centro.

Cada vez hay más experiencias de residencias autogestionadas en las que el control y vigilancia desaparece o se disminuye.
Conozco estas experiencias y sé que hay algunas residencias también en Estados Unidos en las que no solo se permiten, sino que se estimulan las relaciones sexuales, corporales y afectivas. Poco a poco, habrá mayor reflexión y más sensibilidad y respeto con la dignidad de las personas mayores.

También señalas que, en muchos casos, en la sexualidad también influye el miedo a cargar con las taeas de cuidados.
Creo que una parte de los hombres, sobre todo los mayores de hoy —quizás los del futuro sean diferentes, pero tampoco estoy segura—, buscan intendencia o compañía. Las mujeres también quieren compañía, pero lo tienen claro. Es curioso porque, en esta investigación, las que quieren más sexo esporádico son las más mayores, las de más de 70 años. Prefieren una relación sexual que no implique vínculos como compartir vivienda, no tienen ganas de cargar con nadie. Luego, muchas mujeres afirman que les gustaría tener una relación, pero no con cualquiera. Ya saben lo que da de sí una relación heterosexual y están poco dispuestas a volver a pasar por determinadas cosas.

Desear también es sentirte deseada. ¿Hasta qué punto influyen el propio cuerpo y el imaginario estético de la sociedad?
Desde que eres pequeña quieres querer y que te quieran, desear y que te deseen. Gustar gusta a todas las edades. Uno de los problemas con los que nos encontramos de cara a la sexualidad es el tema de la imagen corporal. En qué medida yo tengo un cuerpo que no es el que tenía hace 30 años, lo acepto y me reconcilio con él o tengo tanto problemas de imagen corporal que no quiero que me vean desnuda.

El tema del cuerpo es muy importante a todas las edades. A los 8 años, las niñas ya sufren por su cuerpo, pero, cuando te vas haciendo mayor, el cuerpo tiene sus propias leyes. En algunos casos hay sentimiento de ira o vergüenza y dificultad para aceptarlo. Pero también depende mucho de la pareja que tienes, porque si está por tus huesos, sientes que gustas. Claro, los modelos estéticos son muy restrictivos, están basados en chicas jóvenes hiperdelgadas y tal. Si eres mayor no puedes ser joven, y mantenerte delgada con la edad es difícil porque no hemos sido educadas para tener un cuerpo atlético sino estético. Y un cuerpo estético es estático.

En tu estudio, alrededor de la mitad de las encuestadas afirman estar satisfechas con su vida sexual. Son cifras que pueden que no sean tan distintas a las que se den en mujeres de otras edades.
Es que las mujeres somos muy condescendientes, hacemos sexo complaciente. Nos lo montamos muy mal, pero desde pequeñas. Las adolescentes practican sexo sin querer para que el otro no la abandone, empezamos mal desde los 14 años. Hasta que llegas a lo que nombro como tener agencia, tener capacidad para ser agente de tu propia sexulidad, para decir sí o no, o así sí y así no, conocer tu cuerpo y tu deseo… Todo esto es una asignatura que se aprende con el tiempo y si tienes suerte. Depende de las parejas que hayas tenido, y en eso nuestros queridos compañeros masculinos dejan bastante que desear, los jóvenes y los mayores. Y con más delito en el caso de los jóvenes, que, en teoría, no han vivido la educación franquista. Por desgracia, no hay tanta diferencia como debería.

 

Por: Ter García Ligia Pájaro
Publicado en: www.elsaltodiario.com

La energía sexual

La energía sexual es una fuerza enormemente creativa. Venimos de ella. Es la madre de todas bioenergías humanas, la que puede alimentar a todo nuestro ser si la cuidamos y bebemos de ella. Cada vez que la energía se expanda por nuestro ser durante una experiencia sexual, puede ser un gran alimento en todos los niveles, resucitar y llenar todo con vida.

Obviamente, nos trae placer y felicidad, y mucho más cuando estamos en armonía con ella. Pero la energía sexual también es uno de nuestros recursos más poderosos. No es solamente una carga para nuestra salud, juventud y longevidad sino también una fuente que provoca un impacto transformativo sobre nuestro ser entero, desde las emociones más pequeñas hasta nuestras metas espirituales y la creatividad. Por eso la tradición Tántrica utiliza la Kundalini para el crecimiento personal y el proceso creativo, mientras en la tradición Taoista es un área importante de medicina y vitalidad.

La energía sexual es completamente positiva, no puede hacer daño. Su función es crear vida. La única razón por la que a veces sufrimos en el sexo es porque una experiencia sexual no es armonizada con nuestra energía sexual, sea por culpa de otra persona o por nuestra propia falta de conocimiento y habilidad para acceder a ella.

La energía sexual es una fuerza muy antigua, tiene su propia dinámica y sus leyes universales. Hay cosas que la alimentan, cosas que le hacen daño, cosas que la ayudan a fluir, cosas que la paran. No confundir con las leyes humanas de moralidad, estos son simplemente una realidad en nuestro Universo, como la gravedad por ejemplo, y no podemos elegirla.

Sin embargo, muchas veces no somos conscientes de esas realidades, o intentamos controlarlas, bloqueando la energía y limitando nuestras experiencias. Tenemos mucho que ganar si comprendemos bien esta energía y los principios que la mueven, si dejamos que la energía se mueva de una manera armónica. No tiene que estar en conflicto con la variedad, espontaneidad, exploración, romanticismo, amor y deseo, solamente tenemos que armonizarlos con las realidades de la energía sexual. De hecho, hay mucho más aun de belleza, amor y placer cuando vamos a favor de la energía y no en su contra.

Cuando tratamos la energía sexual de manera que la dejamos crecer libremente, no solamente descubrimos un gran recurso para salud, juventud, bienestar, vitalidad y crecimiento personal. Armonizarse con una energía sexual fuerte y de buena salud nos sube a nuevos niveles de placer, vida sexual de plenitud y amor profundo entre parejas.

Con un enfoque y práctica sexual adecuados, las mujeres podrían utilizar su propia energía sexual para limpiar y armonizar su cuerpo, corregir las distorsiones en el flujo de la energía sexual, quitar las restricciones y encontrar un nuevo poder en una energía sexual más libre, más sana y más fuerte.
Fuente: Terapia Sexitiva (Facebok)

Orgasmo espontáneo

 

Una mujer puede “venirse” sin necesidad de tocarse. Este fenómeno, conocido como orgasmo espontáneo, sólo precisa de un estímulo visual o auditivo —o ambos— para comenzar a generar una idea excitante que va creciendo poco a poco hasta desembocar en el máximo placer.

Pocas mujeres tienen la capacidad de llegar al éxtasis de esta manera, pero los casos existen y los científicos aún no tiene una respuesta precisa para explicarlo

(c) Yolanda Jiménez

Amor y deseo sexual: sobrevivir al tiempo

 

“Según la neurociencia, se puede llegar a edades avanzadas sin perder las ganas de amar”

“Una de las claves es seguir compartiendo objetivos vitales, ilusiones y expectativas”

 

(c) Juan Peláez / Yolanda Jiménez

Hay quienes pueden mirar con incredulidad a una pareja que lleva unida más de 30 años, pensando tal vez que el enamoramiento se les fue hace tiempo, que el deseo se esfumó hace aún más y que el sexo (o el buen sexo) es ahora un viejo recuerdo que guardan bajo llave en un rincón. Tal vez no les falte razón, porque ¿puede realmente, una pareja que lleva unida más de 20 o 30 años sobrevivir al peso y al paso de los años? ¿Es posible amar y desear con la misma intensidad del principio? Aunque pueda parecer utópico o algunos lo vean casi como una hazaña en nuestros días, todavía hay quienes a pesar del tiempo, mantienen muy viva eso que muchos llaman, la llama del amor.

No sólo lo avala la experiencia de miles de parejas que siguen juntas hasta el final de sus días más enamoradas aún si cabe que el primer día, también la neurociencia ha demostrado que el amor y el deseo sí pueden sobrevivir al paso del tiempo. “Del mismo modo que hay relaciones que no aguantan, algunas sí lo hacen, y aquellas que sobreviven es porque han sabido conservar esa llama que sigue tan fuerte como cuando eran jóvenes”, asegura a EL MUNDO Manuel Mas García, catedrático de Fisiología de la Universidad de La Laguna y director del Centro de Estudios Sexológicos (CESEX).

Este profesor participó en el VI Encuentro de la Academia Española de Sexología  y Medicina Sexual, organizado por el Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud (CIPSA), celebrado recientemente en Santander. En su ponencia, La neurobiología del amor y el desamor expuso, entre otros temas, cómo la ciencia demuestra que una pareja madura que lleva unida muchos años, puede sentir igual o más que cuando era más joven: “La neurociencia nos corrobora que se puede llegar a edades avanzadas sin perder las ganas de amar, respecto a la juventud”.

Qué dice el cerebro

En relación al amor, se han hecho algunos estudios, sobre todo en personas jóvenes, que declaran estar muy enamoradas de sus parejas, mediante resonancias magnéticas y se ha comprobado cómo al exponerlas a fotos de la persona amada se produce una activación más intensa de ciertas zonas del cerebro que corresponden, sobre todo, a los llamados circuitos de recompensa cerebral como es, por ejemplo, el núcleo accumbens. Incluso, cuando se muestran fotos de la persona amada alternadas con otras fotos de personas del mismo sexo que el de su pareja, con grados similares de atractivo físico, el cerebro responde con una activación mayor cuando aparece la foto de la persona deseada. Además, “en estos estudios se ha comprobado que no hay diferencias entre hombres y mujeres ni tampoco en la orientación sexual. Los cerebros responden igual“, aclara Mas.

Estas investigaciones responden, sobre todo, a gente joven pero, ¿qué ocurre con el tiempo? En el año 2011, un estudio de la publicación Social Cognitive and Affective Neuroscience analizó la activación del cerebro en cuanto al amor en personas que tenían una relación larga (un promedio de 20 años). Según explica este especialista, a estas personas se les puso igualmente fotos de su persona amada junto con otras de personas del mismo sexo y parecidas en atractivo físico. Se vio que igualmente la zona correspondiente a los circuitos de recompensa cerebral (como el núcleo accumbens) se activó más cuando veían la imagen de su pareja y, además, hay una relación positiva con el tiempo que se lleve con esa pareja. “Es decir, a más años, más activación“, afirma Mas.

Del mismo modo, en estas mismas personas, se ve que hay otras regiones del cerebro como es el hipotálamo o el hipocampo que se relacionan también con la frecuencia de relaciones sexuales que mantengan. Por lo cual, subraya este especialista, “no significa que toda relación larga esté condenada a morirse de aburrimiento“.

Mantener la pasión

Como para casi nada en la vida, no existe una fórmula mágica, mucho menos si hablamos de amor. Sin embargo, sí hay ciertos elementos que unidos pueden ayudar a que una pareja siga tan viva como al principio. “Es clave que la pareja evolucione personal y relacionalmente de forma compatible. Que sigan compartiendo objetivos vitales, ilusiones y expectativas que sirvan para mantenerles unidos”, expone Carlos San Martín Blanco, doctor en Medicina, sexólogo y director del Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud, CIPSA de Santander.

El número de rupturas matrimoniales ha aumentado considerablemente desde 1981, año en que se aprobó en España la Ley de Divorcio. Por dar datos recientes, según el Instituto Nacional de Estadística, en 2014 se produjeron un total de 105.893 rupturas (sentencias de nulidades, separaciones y divorcios), lo que supuso una tasa de 2,3 por cada 1.000 habitantes. Según este organismo, el total de sentencias en 2014 experimentó un aumento del 5,4% respecto al año anterior. “En España, se separan o divorcian más de un tercio de las parejas y además lo hacen mayoritariamente al final de la primera década de convivencia”, añade San Martín.

Son muchas las causas de una ruptura pero fundamentalmente detrás de cada una de ellas se encuentra el desamor, el desencuentro y la frustración. “Todos estos aspectos pueden estar provocados por muchas razones y por muchos conflictos, pero el denominador común es el desamor”, insiste este especialista.

Pese a todo, existe una luz de esperanza, pues una pareja puede seguir fomentando toda la vida su relación erótica y es capaz de seguir mirándose desde el deseo. “Un deseo que se transforma a lo largo de los años pero que se puede seguir viviendo como un valor positivo. Hay que fomentar ese deseo intentando salir de la rutina y haciendo que sea deseable desear”, concluye San Martín

 

Por: Beatriz G. Portalatín

Publicado en: www.elmundo.es

Orgasmo femenino: asombrosos datos científicos

La respiración se entrecorta. El movimiento de caderas aumenta en un vaivén violento, como un sutil desenfreno. Las pupilas se dilatan, los pezones se endurecen y la piel se enchina, mientras cada poro de la piel se abre y el cuerpo enrojecido se entrega al clímax sin pensarlo. Las pulsaciones aumentan y las zonas del cerebro encargadas del control y la inhibición se desconectan, quedan en blanco ante la tórrida marea que persigue incesante al placer.

Se trata del orgasmo femenino, un fenómeno tan estudiado como incomprendido. En la cultura occidental, el placer de la mujer, suprimido durante siglos y subyugado a la excitación masculina, se convirtió en tabú a través de la religión: caracterizado como una fuerza maligna, el deseo de la mujer fue utilizado por el cristianismo como sinónimo de debilidad, presa fácil para la entrada de posesiones demoniacas, conocidas por su apetito sexual. El pecado original, culpable de la expulsión del ser humano del paraíso también se le atribuye al placer femenino, motivos suficientes para que el tema quedara clausurado en nuestra cultura hasta tiempos recientes.

(c) Juan Peláez

No así en otras latitudes, como en la tribu Bantú del sur de África, donde la tradición obligaba a los hombres a eyacular fuera de sus parejas, por el gran misterio que esconde cada una de las contracciones de las paredes vaginales cuando se aproxima el clímax. El orgasmo femenino, la fertilidad y la anchura de las caderas estaban relacionados con la tierra como una gran fuerza enigmática y dadora de vida. De ahí la figura de Venus, diosa romana de la fertilidad.

En la actualidad, la liberación sexual abrió la puerta a las prácticas negadas al placer femenino por siglos. El orgasmo femenino es un tema prioritario en la ciencia y conocer más de él es una de las claves para comprender la evolución del ser humano y uno de los más grandes misterios de la humanidad. Éstos son siete datos científicos que explican la petite mort y aclaran algunos mitos alrededor del mismo:

* El orgasmo femenino varía en intensidad según el lugar de estímulo. El clítoris, la vagina o el cérvix generan sensaciones distintas en el cerebro, pero todos coinciden en el sistema límbico, la corteza frontal y el hipotálamo. No existe un lugar único donde se produzca el clímax, porque involucra más de 30 procesos cerebrales y tiene reacciones en todo el cuerpo: el orgasmo está en todas partes.

* No existe un mejor analgésico. Durante un orgasmo, las mujeres aumentan su umbral de dolor hasta 107 %, una cifra inimaginable que podría hacer casi insensible un parto natural o la ruptura de un hueso para el organismo durante el clímax.

* Los besos son el mejor camino hacia el clímax femenino. Son indispensables para subir la temperatura y su efectividad es tal, que cerca del 20 % de mujeres declaran haber tenido un orgasmo después de una larga sesión de besos sin tocar las áreas genitales.

* El sexo anal es juzgado por la sociedad como algo antinatural, tachado de práctica homosexual u obsesión masculina; sin embargo, cerca del 94 % de las mujeres que lo practicaron durante su último encuentro sexual, afirmaron llegar al orgasmo.

(c) Yolanda Jiménez

* La actividad que se genera en la amígdala y la corteza orbitofrontal durante el punto más alto de la excitación sexual femenina, “desconecta” los sentimientos asociados al miedo y el control de impulsos. El clímax “apaga” ambas sensaciones como ningún otro fenómeno en el cuerpo humano, de ahí que la pérdida de control que describe la mayoría de mujeres sea tan excitante.

* Llegar al orgasmo a través de la penetración vaginal es complicado para la mayoría de las mujeres. Sólo el 25 % que no acompaña la excitación otro tipo de estimulación logra conseguirlo. Sin embargo, si es acompañada de actividad en el clítoris, la cifra se eleva hasta el 80 %.

* El instante de mayor excitación está acompañado de alteraciones de la consciencia. No sólo se reduce el dolor o desaparece el miedo y el autocontrol, se trata de un estado integral en el que no existe nada más allá del placer, ni siquiera los sentimientos, contrario a la creencia popular.

Si quieres conocer más sobre la sexualidad femenina y descubrir un sinfín  técnicas  de cama para dejar de lado la obsesión por la penetración, mira  la técnica del petting, la única forma de llegar al orgasmo sin penetración. ¿Qué pensamientos recorren la mente femenina en medio de una relación sexual que no es satisfactoria? Éstas son las  cosas que piensan las mujeres antes de un orgasmo y nunca lo dicen.

New Scientist
The Independent
Vox
Fuente: culturacolectiva.com

 

 

Sexo y espiritualidad: Un camino a la trascendencia

Durante el coito puede llegarse a una especie de nirvana espiritual; se accede a otro plano de la existencia que supera el placer carnal. No se trata de un asunto poético o metafórico. La ciencia tiene una explicación y, fundamentalmente, ésta está sustentada en quelas hormonas que se liberan durante el acto sexual y las de las experiencias espirituales son muy similares a nivel fisiológico.

Esta vivencia —también conocida como sexo trascendente— no es un orgasmo intenso; según quienes lo han vivido, explican que es una sensación que supera al cuerpo. Es decir, no se focaliza en los genitales o en alguna otra parte de él. Es, como un momento de iluminación total. Pese a que es imposible definirlo —debido a la inefabilidad propia de la experiencia— es una dicha completa, una especie de luz que inunda el alma.

Sí, el amor se refuerza mucho más, se da una especie de comunión con el otro. Sin embargo, la intensidad de este momento es tal que incluso se produce una especie de trance donde el espacio y el tiempo, tal y como los conocemos, se diluye para dar paso a una conexión espiritual.

 

Lo sexualidad y la espiritualidad nunca estuvieron separadas. Así lo explica Linda E. Savage para un artículo del Huffington Post:

«Esta perspectiva era la norma en muchas culturas anteriores a la época griega o romana, y estas sociedades datan de 30.000 años atrás. Incluso hace ya 3.500 años, los que vivían en la isla de Creta reconocían el placer sexual como una forma maravillosa de conectarse con el espíritu, renovar la abundancia de la tierra y unirse profundamente entre sí. En esta cultura la sexualidad era ampliamente entendida como un camino hacia el éxtasis espiritual».

 

Para llegar a esta experiencia única no hay un procedimiento lineal, ¿por qué? Porque no es una especie de receta de cocina, no podría serlo. Sin embargo, segun las experiencias de quienes lo han vivido, éstas son las técnicas que lo facilitan:

Respiración sincronizada

Sin forzarse, la exhalación y la inhalación pueden coordinarse en una misma sintonía; esto creará un vínculo emocional entre ambos y eliminará las tensiones.

Besos por varios minutos sin detenerse

Acrecentará la excitación y, al mismo tiempo, despejará de la mente cualquier pensamiento que la perturbe. Si la relajación ocurre, podrá estarse en el aquí y el ahora.

Contracciones de los músculos vaginales —en el caso de las mujeres—

En el caso de las mujeres, los ejercicios de contracción de los músculos de la vagina pueden ayudar a controlar mejor los movimientos. Con el paso de la experimentación y de la práctica puede adquirirse más control en la contracción y relajación, lo que ayuda a ser una relación más consciente.

Sexo tántrico —en caso de los hombres—

Aunque es una practica difícil además de extraña, evitar eyacular puede ser una manera de conservar el autocontrol y almacenar toda la energía que se pone en juego durante las relaciones sexuales.

Atención plena

Si el boleto del estacionamiento, si el cambio climático, si los pendientes del trabajo, si la fiesta de mañana… nada debe obstruir el pensamiento. No hay otro tiempo ni otro lugar que el aquí y el ahora. El acto sexual debe tener una atención total.

Usar todos los sentidos

Mirar la piel del otro, lamerla, respirar su aliento, escuchar los íntimos sonidos en el goce, tocar no sólo con las manos sino con todo el cuerpo. Todos los sentidos deben estar completamente inmersos en la experiencia. Es una entrega completa.

Perder miedos

Muchos miedos salen al paso durante las relaciones sexuales; temores sobre el cuerpo propio, sobre las consecuencias, sobre “si le está gustando al otro también” o si “le falta mucho para acabar”. Para que este tipo de experiencias tenga lugar, es necesario que exista una plena confianza en el otro. Esto porque no debe existir ni un solo sitio para la duda o las reservas.

Probablemente el paso más importante de todos sea reconocer que el sexo no es una práctica “baja”, sucia, repugnante inmoral. Debe entenderse que, además de la función reproductiva y de fuente de placer, tiene la capacidad de conectarnos —literalmente— con el otro y con el Universo.

Para algunos es cosa de locos, algo que a “algún hippie se le ocurrió” porque no tenía nada mejor que hacer o porque se encontraba bajo el influjo de alguna droga. Pero no es así. Miles de personas han dados sus testimonios —asombrosamente parecidos entre ellos— y sostienen que esta experiencia ha enriquecido su vida. Comprenden que son parte de un todo absoluto y que la vida tiene otros ámbitos invisibles pero esenciales, el sexo sólo es una vía más de acceso hacia esa otra realidad.

 

 

Por: Carolina Romero

Fuente: culturacolectiva.com

 

Orgasmo y belleza: la expresión del éxtasis en el rostro

Orgasmos,  sexo,placer…Un tema inspirador para escribir, investigar, practicar. Tan amplio y creativo como queramos. Tan diverso como cada  vez que que lo experimentamos. Un denominador común es el bienestar que produce la potente sensación del orgasmo. Un proyecto que nos muestra la influencia de lo que experimentamos en lo que somos y viceversa. Como partes interconectadas del sistema integral que somos, pero también de los sistemas con los que nos relacionamos. La combinatoria es infinita. Redes en red y la belleza de unos rostros que expresan, que reflejan, en esta ocasión, la intensidad de la energía orgásmica.

Comparto aquí algunas imágenes de un fotógrafo que retrata a mujeres antes, durante y después de tener un orgasmo.

Fuente: http://www.codigonuevo.com

 

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