Si quieres…

 

(C) Yolanda Jiménez

Si quieres la luna

no te escondas de la noche,

si quieres una rosa,

no huyas de las espinas,

si quieres amor,

no te escondas de ti mismo.

 

 

-Rumi –

 

Dar/recibir amor. Vectores inexactos

 

Dar, recibir; amar, ser amado. Hay diferencias.

El que ama, ama; no hay formulas ni aprendizaje ni porqués ni paraqués. Es un sentimiento profundo, inexplicable, auténtico.

El que es amado, es el afortunado que recibe un tesoro. A veces ocurre que los vectores del amor no son bidereccionales. Cuando no hay reciprocidad, el que recibe no sabe o no puede sostenerlo.

(c) Yolanda Jiménez

En ambos casos, amar o ser amado, hay una barrera marcada por el miedo. Amar es algo maravilloso y mágico, un sentimiento que difícilmente podríamos controlar. Por lo que no tiene sentido reprimirlo, ya que más se sufre por intentar no amar a alguien que por amar.

A continuación recojo una publicación sobre este tema universal y dual, encontrado en: buenamente

Jamás se pierde por dar amor

Ya que al ofrecerlo con pasión, afecto y sinceridad te dignifica como persona. Mientras si no sabes recibir, apreciar ni cuidar ese hermoso regalo, es aquél quien tiene todas las de perder, ya que dejaría a una persona hermosa fuera de su vida.

Por eso, nunca te arrepientas de haber amado, aún cuando no hayas tenido suerte, ya que lo peor es no saber amar

Aunque pueda sorprenderte, la neurociencia también puede ayudarnos en esta materia, ya que nos explica por qué actuamos de cierta manera cuando estamos enamorados. Lo primero que debes saber, es que el cerebro humano nunca está preparado para las pérdidas, por esa razón sentimos sufrimiento.

Nuestra genética nos impulsa a conectar con los demás y a crear lazos emocionales

Así es como sobrevive la especie humana, “conectándose” con el resto, por esa razón, cuando sufrimos una pérdida, una separación e incluso un malentendido, nuestro cerebro recibe una señal de alerta.

Un aspecto bastante complejo de las relaciones afectivas es el modo en que enfrentamos las rupturas

Desde un punto neurológico, en el momento de una ruptura nuestro cuerpo empieza a liberar las hormonas del estrés, lo que nos lleva a experimentar lo que conocemos como “corazón roto”.

No obstante, desde una perspectiva psicológica  emocional, lo que sienten las personas es otra realidad

No solo se experimenta el dolor por la falta de esa persona amada, sino que sienten una pérdida de energía y motivación.

Es como si el amor y afecto dedicado se hubiese ido con aquella persona, dejándonos vacíos y marchitos

Entonces, ¿cómo atrevernos a amar de nuevo si lo único que quedó en nuestro interior es un mal recuerdo? ¡Aquí te explicamos cómo afrontar ese desamor!

¿Dar amor o evitar amar de nuevo?

Todos nosotros llevamos en nuestros hombros un compendio de historias pasadas, emociones vividas, miedos camuflados y amarguras. Pero cuando se inicia una nueva relación, nadie olvida todo lo que vivió con anterioridad.

Nadie jamás empieza de “0” en una nueva relación

Todos esos recuerdos permanecen en nosotros y el modo en que gestionemos nuestro pasado afectará la manera en que vivamos el presente.

Por supuesto, el hecho de haber vivido una infidelidad o simplemente una relación fallida, puede cambiar mucho en nosotros

Ya que dar amor por cierto tiempo, para luego quedarnos vacíos y no tener más que los recuerdos e ilusiones perdida, puede afectar seriamente nuestra personalidad.

Nunca falta aquel que se vuelve desconfiado

O que empieza a crear una gélida y dura coraza de aislamiento, porque creen que es “mejor no amar para no sufrir”.

No obstante, es necesario que desechemos esa idea, ya que no es más que un lento proceso de autodestrucción

Jamás debemos arrepentirnos de haber amado

De haber arriesgado todo por esa persona. Ya que estos son actos que nos dignifican, nos hacen humanos y maravillosos.

La verdad es que “vivir es amar y amar es dar sentido a nuestras vidas a través de todas las cosas que hacemos”

Ya sea amar nuestro trabajo, aficiones, relaciones personales, románticas y más.

En cambio, si renunciamos a amar o nos arrepentimos de haberlo hecho

También renunciamos a la parte más hermosa y significativa de nosotros mismo.

¿Y cómo se sana el amor perdido?

De acuerdo a un estudio desarrollado por la Universidad de Londres, existen diferencias en cómo los hombres y mujeres afrontan una ruptura.

Tal parece que la respuesta emocional es muy distinta en ambos géneros

Las mujeres tienden a sentir mucho más el impacto de la ruptura, pero suelen reponerse mucho más rápido que los hombres.

En cambio, los hombres suelen aparentar estar bien y usar una máscara de fortaleza al refugiarse en sus ocupaciones

No obstante, no siempre logran superar esa ruptura o tardan años en hacerlo.

¿Por qué ocurre esto?

Aunque suene sorprendente, las mujeres disponen de mejores habilidades a la hora de gestionar sus emociones, lo que facilita el desahogo y las motiva a buscar apoyo. Incluso, pueden hallar el perdón y pasar página.

De cualquier forma, y más allá de los géneros, debemos dejar claro una cosa:

Ningún fracaso emocional puede vetar nuestra oportunidad de amar y ser felices de nuevo. Dejemos de ser esclavos del pasado y pensemos más en el futuro.

Otro cosa que debemos aclarar es que amar no es sinónimo de sufrir

No creemos esperanzas en una relación que sabemos que tiene fecha de caducidad. En ocasiones, una retirada a tiempo es mejor para nuestros corazones, ya que nos abre un montón de posibilidades.

 

Fuente: buenamente.co

 

 

 

Me acuerdo… Poema para terminar el año

Me acuerdo

El amor es siempre amor, venga de donde venga.

Un corazón que late con su acercamiento, un ojo que llora cuando se va,

son cosas tan raras, tan dulces, tan preciosas que nunca deben de ser despreciadas”

-Guy de Maupassant –

(c) Yolanda Jiménez

Me acuerdo del impacto de encontrarnos.

Me acuerdo de tu expresión de sorpresa.

Me acuerdo de verte sumiso y temeroso

Me acuerdo que no tenias espacio.

Me acuerdo que parecías invisible y alguien se interpuso.

Me acuerdo que no pudiste ni hablarme.

Me acuerdo que diste un paso atrás para terminar el saludo.

Me acuerdo que tu siempre eliges.

Me acuerdo que querías ser libre pero siempre te enganchabas a mujeres dominantes.

Me acuerdo que querías ser nómada pero siempre regresabas al control de la “ella” de turno.

Me acuerdo que yo quise amarte en libertad.

Me acuerdo de la primera noche.

Me acuerdo de mil noches.

Me acuerdo de la última noche, aunque entonces, yo no sabía que te marcharias.

Me acuerdo del primer encajable que no encajaba.

Me acuerdo del puzle de  piezas-mentiras en continua construcción.

Me acuerdo de creerte, aún sabiendo lo que sabía.

Me acuerdo de mi admiración insostenible.

Me acuerdo de como me explicabas las relaciones que “te surgían”

Me acuerdo de que aprendí a mantenerme erguida.

Me acuerdo de habitar el paraíso.

Me acuerdo de los picnis de los martes.

Me acuerdo de la luna en tu balcón.

Me acuerdo de las siestas de libido.

Me acuerdo que te ibas a largos viajes y no tenias un espacio para despedirme.

(c) Yolanda Jiménez

Me acuerdo de tus silencios.

Me acuerdo de tu voz.

Me acuerdo de tus correos escritos para otra, pero versátiles “con copia oculta” para mi.

Me acuerdo de tu ausencia cuando dos de nosotras coincidimos en “la ceremonia”.

Me acuerdo cuando comprendí que eras hombre de poliamantes.

Me acuerdo del taladro que destrozaba mi estómago.

Me acuerdo de la mujer del este, la del sur, la del centro.

Me acuerdo de mis noches sin sueño.

Me acuerdo que quise desaparecer, morir ignorada.

Me acuerdo de mi inapetencia y mi pecho huesudo.

Me acuerdo del desmayo que me dejó una cicatriz con forma una estrella en mi frente.

Me acuerdo de tantas veces que te pedí claridad.

Me acuerdo de la oscuridad de tu alma.

Me acuerdo de acostumbrarme a tus palabras confusas

Me acuerdo de tus regalos bajo la almohada.

Me acuerdo de mil veces que te dije “Te amo”.

Me acuerdo de los desayunos eternos.

Me acuerdo de la intimidad sublime.

Me acuerdo del primer viaje, rumbo al sur.

Me acuerdo del deseo desbordado que compartimos muchos años.

Me acuerdo de dormir enroscados.

Me acuerdo de las notas matutinas.

Me acuerdo de los baños compartidos.

Me acuerdo de que borrabas mis huellas impregnadas en tu casa.

Me acuerdo de como hacías desaparecer mis regalos creativos.

Me acuerdo de tus miedos silenciosos.

Me acuerdo de como me sorprendías al recibirme.

Me acuerdo del goce de celebrar cualquier cosa.

Me acuerdo de tus sabores profundos.

Me acuerdo de todo lo que me enseñaste.

Me acuerdo que me ayudaste a creer en mi.

Me acuerdo de tu cabeza en mi regazo.

Me acuerdo de conversar y fluir.

Me acuerdo de mis esfuerzos por compartir planes.

Me acuerdo de que apenas tenias tiempo para mi.

Me acuerdo de cuanto deseaba enseñarte el lugar que me vio nacer. 

Me acuerdo de una vez marqué tu numero y una voz de mujer me contestó.

Me acuerdo que el teléfono resbaló de mis manos.

Me acuerdo de como te sorprendí con aquel vuelo.

Me acuerdo que unos amigos tuyos me llamaron por el nombre de otra mujer.

Me acuerdo que se detuvieron mis pulmones.

(c) Yolanda Jiménez

Me acuerdo del neceser negro de mujer sobre el mármol de tu lavabo.

Me acuerdo de como aprendí a mirar hacia otro lado.

Me acuerdo del azar que tantas veces me llevó a verte en situaciones que hubiera preferido no ver.

Me acuerdo que ese mismo azar impedía que tu me vieras allí.

Me acuerdo de silenciar mis labios, con el néctar de los tuyos.

Me acuerdo de unas zapatillas que no eran mías.

Me acuerdo del miedo a la enfermedad.

Me acuerdo de la única vez que te ví llorar.

Me acuerdo que me dijiste “Te amo” y desee regalarte mi vida.

Me acuerdo como se partía mi alma viendo tu sufrimiento.

Me acuerdo que no me permitiste acompañarte

Me acuerdo del temblor de mis rodillas.

Me acuerdo de los kilómetros caminando la ciudad desde el hospital hasta mi casa.

Me acuerdo del viaje de fin de semana que te regalé.

Me acuerdo que al volver del viaje te fuiste a dormir a otro lecho.

Me acuerdo de convertir cada encuentro en un festín sensorial.

Me acuerdo que el día de mi exposición, tenias otra cita.

Me acuerdo de celebrar todos tus cumpleaños.

Me acuerdo de las cosquillas

Me acuerdo de reírnos a carcajadas.

Me acuerdo de mis cumpleaños a tu lado.

Me acuerdo del viaje de barcos y aviones.

Me acuerdo del encuentro en un aeropuerto.

Me acuerdo de un viaje de verano, ignorando que era el último.

Me acuerdo de un cajón vacío.

Me acuerdo de cuando me enviaste mis pocas cosas y me dijiste que eso no significaba nada.

Me acuerdo de creerte.

Me acuerdo de amarte sin medida

Me acuerdo de la distancia que pusiste entre nosotros.

Me acuerdo del silencio con que me sacaste de tu vida.

Me acuerdo que salí con respeto.

Me acuerdo de cuidarte.

Me acuerdo de amarte desde el corazón de la nobleza.

Me acuerdo que querías ser buena persona.

Me acuerdo que no querías hacer daño.

Me acuerdo de que siempre lo supe todo.

Me acuerdo que nunca quise dañarte.

Me acuerdo que quizá te hice daño.

(c) Yolanda Jiménez

Me acuerdo de que pasaron 7 años.

Me acuerdo de que cada septenio vienen grandes cambios.

Me acuerdo que te he perdonado.

Me acuerdo que yo también me perdono.

Me acuerdo que soy una mujer visible.

Me acuerdo de cuanto he crecido.

Me acuerdo que hoy un hombre me ama.

Me acuerdo que hoy termina un año.

Me acuerdo de la alegría que siento para recibir el año nuevo.

Me acuerdo de estos versos de Rumi:

Permanecer en el silencio

porque el mundo del silencio

es una vasta plenitud”

 

 

-Yolanda Jiménez –

Te amo

 “Te amo”. Dos palabras infinitas, un todo. ¿Quién puede decirlo? ¿Qué ocurre en su más profundo interior cuando lo expresa? ¿Qué ocurre en la otra persona cuando lo escucha?

(c) Yolanda Jiménez

La persona que, con profunda sinceridad pronuncia esta frase, vibra, es pura alma, esencia, creación. Es una melodía de magia y poder que todo lo abarca. Es un reconocerse en su seguridad y en si mismo. Quizá  el otro o la otra a quien se le dirige esta frase, también vibre, de la forma que sea. Puede sentir el vértigo del miedo, el fantasma del compromiso. La inseguridad de no saber si será capaz de sostenerla, de recibir la belleza que se le ofrece, de abrirse a sentir con plenitud.
“Te amo” es la frase más hermosa, la que nos conmueve profundamente y nos conecta con nuestra esencia más intima y con la otra persona. Es una frase sencilla y grande que nos hace personas.
-Yolanda Jiménez –

Erotizar el buen trato

Fina Sanz,, doctora en Psicología y sexóloga, reivindica el buentrato.
“Tengo 58 años. Nací en Valencia y vivo en Madrid. Divorciada, tenía un hijo y murió a los 28 años. Soy feminista, quiero un mundo igualitario y diverso, con mas derechos humanos. Mi espiri­tualidad tiene que ver con el sentimiento de unidad con la humanidad y la naturaleza.”
Por: Ima Sanchís

‘Bientratar’

Hay algo que a todos nos pesa en los hombros, que nos impide ir ligeros. Es sutil, un peso antiguo que tiene que ver con la represión, la hemos vivido en el colegio, en la oficina, en tantas relaciones sociales. Es nuestra manera de funcionar, el regusto del maltrato con el que nos tratamos y tratamos al planeta. Fina Sanz ha acuñado una nueva palabra, buentrato, bientratar. “Las relaciones en la cultura patriarcal se basan en el poder y el maltrato. Yo propongo un modelo de convivencia desde y para el buentrato”, sobre él da conferencias y ha publicado un nuevo libro, El buentrato como proyecto de vida (Kairós), además de dirigir sus másters de Autoconocimiento, Sexualidad y Relaciones Humanas en Terapia de Reencuentro.

(c) Juan Peláez

Violencia, crisis de valores, indiferencia por el que sufre…

…Y mucha rabia, insultos públicos, epidemia de acoso escolar…, son nuestros tiempos, y nos estamos acostumbrando.

¿A qué se debe esta deriva extrema?

Vivimos en una sociedad maltratante basada en la desigualdad, en relaciones de poder y sumisión. Este modelo patriarcal absolutamente normalizado se reproduce constantemente en lo grande y en lo pequeño.

¿En el ámbito doméstico y en el político?

Sí, se reproduce en las relaciones de forma inconsciente, el poder se ejerce entre hombres, entre mujeres, entre adultos y niños…

También entre iguales, entre niños.

Eso es lo que venden los medios de comunicación y entretenimiento masivo: violencia y maltrato. Raro es el día en que un niño no ve una escena de violencia, ¿de qué nos sorprendemos?… No se venden modelos de paz y buentrato.

Buentrato no es una palabra que aparezca en el diccionario.

Ese es el problema, ni la palabra buentrato ni el verbo bientratar existen, pero sí existe el maltrato, lo tenemos claramente representado. Cuando me di cuenta de esta carencia empecé a trabajar con esos términos. Pedí a varios fotógrafos imágenes que lo representasen y ninguno supo qué ofrecerme.

¿…?

Inmortalizan el maltrato porque se ve. Sin embargo, el buentrato es algo sin representación.

Pero se nota…

El buentrato es muy sutil, tiene que ver con el lenguaje del cuerpo, con una expresión corporal de felicidad, bienestar, relajación, pero hay que trabajarlo e incorporarlo a todos los niveles y en todos los ritos.

¿Qué ritos?

El paso de la niñez a la adolescencia, por ejemplo, hoy marcado por el machismo, la popularidad hueca y el sexo. El bientratar hay que crearlo, no está representado. Y si no lo sabemos conjugar, ¿cómo vamos a desarrollarlo?…

¿Debemos definirlo para practicarlo?

Sí, y hay que introducirlo en la sociedad, que sea tan común como el maltrato. Que esté en las escuelas, se promueva y se valore, que aparezca en las películas, que sea cotidiano y excitante.

¿Excitante?

La alegría serena y el bienestar no tienen audiencia, no producen subidón, son algo soso. Hay que erotizar el buentrato.

¿Dónde empieza?

En el agradecimiento, que es mucho más profundo de lo que imaginamos. No se trata de buena educación. Por ejemplo, a una persona que se retira, que ha dedicado su vida a la empresa, hay que darle las gracias, eso es buentrato.

¿Una manera de concebir la vida?

Exacto. Hay que fomentar practicas de cooperación en lugar de competencia, introducir otros valores como la solidaridad. Pero solidaridad no es dar un kilo de arroz para los refugiados, es tener una mirada y una escucha frente a la gente que sufre.

A eso lo llaman buenismo.

Ahí tiene la demostración clara de que el buentrato no es un valor. Socialmente se valora el éxito, el dinero y la belleza, lo demás son complementos. Para que algo empiece a cambiar debemos trabajarnos a nosotros mismos.

¿Cómo?

(c) Juan Peláez

Darnos cuenta de qué valores hemos incorporado que nos dañan y hacen daño a los demás, y aprender a ser más compasivos y solidarios con nosotros mismos. Respetar, para empezar, nuestro propio ritmo, ser dueños de nosotros.

No maltratarnos.

El buentrato es la forma de expresión del amor, nuestra forma de vincularnos con los demás. Si no canalizamos nuestra energía amorosa, nos sentimos frustrados, enfermos.

Cierto.

Hay que empezar por pequeños proyectos de amor hacia uno mismo y hacia los otros, algo tan simple como: “Todos los día voy a caminar media hora, lo necesito” o “Voy a ser amable”. El buentrato debe ser proyecto de vida.

Las cosas se tuercen…

Venimos al mundo a transformarnos y a transformarlo, pero la vida te coloca en laberintos, situaciones difíciles que tienes que atravesar.

Usted tuvo leucemia y cuatro años después murió su hijo…

Hay que ser resiliente, no queda otra. La muerte de mi hijo, después de un proceso de búsqueda de sentido, me llevó a formar a gente en ese modelo de trabajo basado en el buentrato.

Una persona no puede haber nacido para que la otra se quede infinitamente mal. Mi hijo murió, tuvo su proceso y sentido de vida que yo desconozco. El mío ha sido crear herramientas de autoayuda para transformar mi vida y poder ayudar a otros, y esa fuerza me la ha dado mi hijo a pesar de todo el inmenso sufrimiento.

Entiendo.

Nos iremos cuando hayamos acabado nuestra misión en esta vida, pero no sabemos por qué hemos venido.

¿Cuál es la herramienta fundamental para transformar la propia vida?

La reflexión, la escucha.

La herida nos lleva a la ira, y la ira, al ­maltrato…

Sí, a menos que yo me haga cargo de mi herida, y entienda que la ira es una emoción humana que podemos manejar.

 

Fuente: www.lavanguardia.com/lacontra

Platón y el amor

 

Platón nos habla en su obra El Banquete de tres tipos de amor:

Eros, Philia y Ágape.
– Eros: Es el amor que toma, divinidad del amor en los griegos, Eros es el símbolo del amor en su dimensión carnal.

(c) Yolanda Jiménez

El amor que se siente por el otro, está directamente unido a la percepción que se tiene de él y no a lo que es realmente.
– Philia: Es el amor que comparte, es decir, que toma y da. Es el estado de la amistad en el amor, en que se busca conocer a la pareja, pero también es el momento en que se observa su manera de ser.
– Ágape: Es el amor que da. Es el amor incondicional, en el cual se acepta al otro tal como es. Es dar sin esperar nada a cambio. Se trata de una relación en la que se decide buscar activamente el bienestar del otro.

 

Fuente: “El hombre y la mujer” Ediciones Fundación Rosacruz

¿Quieres un hombre consciente?

 

“Así que dices que quieres un hombre consciente, ¿eh?
Te das cuenta que esto requeriría que tú seas una mujer consciente, ¿verdad?
¿Sabes lo que eso significa? ¿Entiendes las demandas que inevitablemente vienen con esto? Requiere tu TODO.
Requerirá que seas dueña de tu mierda, toda, incluso las más profundas, oscuras, ocultas, y desagradables partes.

(c) Yolanda Jiménez

Te verás obligada a enfrentar:
La bruja perversa dentro de ti.
La perra manipuladora que simplemente tiene que hacer todo a su modo a pesar del costo.
La prostituta que se vende.
La niña herida y necesitada que quiere que constantemente se le reafirme desde el exterior.
La destructiva mujer salvaje que derribará una ciudad entera simplemente porque se le da la gana.
La madre malsana que trata a su hombre como a un niño pequeño en lugar de como su amante.
Los años de ocultar las partes del yo que no son aceptadas en nuestra sociedad , tendrán que acabarse.
Tendrás que mirar directo a los ojos a tu desconfianza de lo masculino y decirle “jódete”.
Tendrás que ser consciente cada vez que sientas que tu cuerpo o tu corazón se cierra. Y entonces tendrás que trabajar para abrirlo.
Tendrás que dejar ir la rabia, el pesar y el dolor que sientes hacia él.
Tendrás que dejarte caer en un lugar de completa confianza y de corazón abierto, para que este hombre consciente te pueda llevar a lugares a los que nunca jamás podrías imaginar o no habrías ido por tu cuenta.
Hay una razón por la que ansías a un hombre consciente. Tu corazón y tu alma saben lo que es posible.
Pero debes estar dispuesta a hacer el trabajo para llegar allí. Este no es un paseo de hadas por el aire, y no es para los débiles de corazón.
Hablar con tus ángeles no te llevará allí.
Abrir tu tercer ojo no te llevará allí.
Andar por la superficie y darle vueltas a la verdad de lo que eres, no te llevará allí.
Conocerte a ti misma te llevará allí. Conocer, ver, abrir y aceptar todos los aspectos de ti misma te llevará allí.
Dejar ir las barreras alrededor de tu corazón, tu vientre, tu yoni y cada otra parte de tu cuerpo te llevará allí. Perdonar a cada hombre que te ha lastimado en esta vida y en todas las otras vidas que has vivido te llevará allí. Perdonarte a tí misma te llevará allí.
Hay dos maneras de hacer esto:
1.- Haces el trabajo por tu cuenta. Abres, sueltas, sanas, llegas a la totalidad por tu cuenta y luego te encuentras con un hombre consciente que está en el mismo nivel que tú.
2.- Lo hacen juntos. Con un hombre que te encuentre en el punto donde estás ahora mismo. Evolucionan juntos. Él se convierte en conciencia, tú te conviertes en amor.
Esto es lo que es verdad, siempre atraes e inspiras a un hombre tan profundamente comprometido con la apertura al amor como lo estás tú, en este preciso momento; lo que significa que un hombre será consciente y presente en el mismo grado en que tú estés irradiando amor y permitiendo a la fuerza de la vida fluir a través de ti.
Si quieres un hombre consciente, ve a buscarlo! Pero no esperes que caiga rendido en tu regazo. No lo hará. Es contra toda ley natural que existe. Haz el trabajo con un hombre que te encuentre donde estás ahora o haz el trabajo por tu cuenta, hasta que un hombre en el mismo punto que tú te encuentre.
Todo lo demás son solo buenos deseos y cuentos de hadas.”
Sabrina Lynn

Si te topas con una bruja

“Si te topas con una bruja, has de saber que ella ama el silencio, así como ama la noche y sus infinitas estrellas.
Si te topas con una bruja, no te espantes; sus emociones son intensas, impredecibles y cambiantes al igual que esa luna a la que ella ama y reverencia.

Si te topas con una bruja no la entiendas, sólo ámala. Ella puede comprender los misterios del Universo, pero hay veces que no logra comprenderse a sí misma.
Si te topas con una bruja prepárate, tus días se volverán mágicos y lo cotidiano una aventura.

(c) Yolanda Jiménez

Fuente

Si te topas con una bruja has de saber que ella hace el amor como una tormenta, a ratos desatada y a ratos en calma.
Si te topas con una bruja no te inquietes, ella se ríe de los dramas y llora con las flores.

Si te topas con una bruja ten en cuenta que ella verá en tus ojos la belleza a la que has temido. Verá tu poder, tus sufrimientos y cada uno de tus sueños.
Si te topas con una bruja quédate dormido a su lado y disfruta del viaje. Cuando despiertes ya no serás el mismo.
-Fuente: Facebok de María Angélica – 

“MAESTRO, cuéntenos, ¿cómo hace ud. el amor a una mujer?

 

Maestro, cuéntenos, ¿cómo hace ud. el amor a una mujer?

Primero la visto de caricias para que su corazón se sienta abrigado…
Con mi mirada desnudo todos sus miedos…y los abrazo.
Mi fuego interior comienza a llenar de vitalidad mis pulmones, mi corazón, mis manos se llenan de fuego…mi tallo de Jade comienza a desperezarse, a estirarse, a calentarse y a engrosarse…

(C) Juan Peláez

Ella se permite sentir como su agua comienza a calentarse…siente cómo los ovarios vibran, viven dentro de ella…
Mis manos, como un pincel, pintan sabiduría en cada poro de su piel…
La música de los latidos redobla su ritmo, y tiene como fiel compañera a la respiración…La piel, que estaba fría, arde de deseo, sentimos como el calor nos expande, nos calienta y jamás nos quema…
Nuestros ojos se buscan por momentos…también, miran hacia dentro disfrutando del paisaje de la kundalini…
Descubriendo que el amor se edifica en el espíritu que lo comprende, nos hacemos amigos y fieles amantes del tiempo, e improvisamos inmortalidad con cada suspiro…

 

(C) Juan Peláez

Para nosotros no existen términos como “llegar”, “acabar” o “eyacular”…Nosotros somos artistas del poco a poco, de la vitalidad, de las pupilas despiertas…
Somos dioses que se visten de humanos…
Somos anónimos que conocen cada punto del cuerpo…
Somos animales, piedras y vegetales abrazando el momento…
Somos alquimistas que comparten la piedra filosofal…
Somos oro disfrazado de plomo…
Somos nadie para los humanos y TODO para el UNIVERSO.”

 

 

 

Fuente: Texto recogido en la red

 

Diccionario para nombrar las emociones que no puedes describir

 

Esa extraña emoción que has sentido tiene un nombre.

Las palabras moldean nuestra visión del mundo, pero hasta el lenguaje tiene límites. Si te has quedado con una idea “en la punta de la lengua” sabes que no existen suficientes términos para nombrar el inmenso rango de las emociones. Sentir es una experiencia múltiple que no se agota; es por eso que poetas y escritores dedican su vida a dibujar las emociones con palabras.

Percibimos los cambios en nuestro cuerpo cuando nos alegramos o lloramos, pero sentir también puede ser contradictorio: ¿cómo expresar que sientes tristeza y alivio a la vez? A veces las palabras ordinarias no bastan y hay que salir de lo cotidiano, acceder incluso a otras lenguas.

A continuación te presentamos un magnífico “diccionario de tristezas oscuras”, una increíble serie web que define palabras recién inventadas para emociones extrañamente poderosas. Escrito, editado y narrado por John Koenig, el manual experimenta nombrando a cada uno de esos sentimientos que, al no tener nombre, dejamos en el olvido. Pero existen, y todos los hemos experimentado:

(C) Yolanda Jiménez

  1. Sonder:  La realización de que cada persona que encuentras en la calle tiene una vida tan vívida y compleja como la tuya.
  2. OpiaLa intensidad ambigua de ver a alguien a los ojos y sentirte al mismo tiempo invadido y vulnerable.
  3. Monachopsis: La sutil pero persistente sensación de estar fuera de lugar.
  4. Énouement: La experiencia agridulce de arribar al futuro, ver cómo terminan las cosas y no poder decirle a tu yo del pasado.
  5. Vellicor: La sensación de nostalgia que provoca una biblioteca antigua.
  6. Rubatosis: El ansia de estar consciente de tus propios latidos.
  7. Kenopsia: Lo misterioso de un lugar que antes estaba atiborrado de gente pero ahora está vacío.
  8. Mauerbauertraurigkeit: La urgencia inexplicable de alejar a las personas, incluso las más cercanas a ti.
  9. Jouska: Una conversación hipotética que repites de manera obsesiva en tu mente.
  10. Crisalismo: La calma de estar en un lugar seguro mientras afuera cae una tormenta.

  11. Vemödalen: La frustración de haber tomado una gran fotografía sabiendo que ya existen miles de fotografías idénticas.
  12. Anécdoque: Una conversación en la que todos hablan pero nadie escucha realmente.
  13. Elipsismo: La pesadumbre de no saber cómo se desenvolverá la historia
  14. Kuebiko: El agotamiento después de cometer actos de violencia sin sentido.
  15. Laquesismo: El deseo de que te acontezca una catástrofe -de sobrevivir a un accidente de avión o de perder todas tus posesiones en un fuego.
  16. Exulansis: La tendencia a no hablar de una experiencia propia porque sabes que la gente no puede identificarse con ella.
  17. Adronitis: Sentirte frustrado por lo mucho que toma conocer verdaderamente a alguien.
  18. Rückkehrunruhe: El sentimiento de llegar a casa después de un viaje introspectivo, solo para sentir que lo olvidas poco a poco.
  19. Nodus TollensLa conciencia de que la historia de tu propia vida ya no tiene ningún sentido para ti.
  20. Onismo: La desesperación de estar atrapado en un solo cuerpo, que solo puede habitar un lugar y un momento en el tiempo a la vez.
  21. Liberosis: El deseo de que las cosas te importen menos.
  22. Altschmerz: El cansancio de enfrentar los mismos problemas de siempre, los mismos defectos y faltas que has estado cargando durante años.
  23. Occhiolism: La conciencia de lo limitada que es tu propia perspectiva.

Fuente: https://ecoosfera.com/diccionario-emociones-raras-no-podemos-describir/

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