De la sabiduría y el placer

 

“…El río se estaba riendo. Sí, así era: todo lo que no se terminaba de sufrir o no se resolvía hasta el final, se repetía; siempre se volvían a sentir las mismas penas…”

Juan Peláez: acuarela

“…Tú sabes bien, querido amigo, que ya de joven, empecé a desconfiar de las doctrinas y de los maestros y muy pronto les volví la espalda…”“…Pero ¿no has encontrado tú mismo, si no una doctrina, al menos ciertas ideas, ciertos conocimientos que puedas considerar como tuyos y te ayuden a vivir?. Siddharta respondió: – He tenido ideas , si, e incluso conocimientos de forma esporádica. A veces, durante una hora o por un día, he sentido el saber en mi interior tal y como uno siente la vida en su corazón. Eran muchas  ideas, pero me sería difícil comunicártelas. Mira, Govinda, la sabiduría no es comunicable. La sabiduría que un sabio intenta comunicar a otros suena siempre a locura. El saber puede comunicarse, pero la sabiduría no. La sabiduría es un estado personal…”

 

“…Muchas cosas le enseñó la boca encarnada y diestra de Kamala. Siddharta aún era un chiquillo en cuestiones de amor y tendía a precipitarse ciegamente en el placer como en un abismo sin fondo. Pero Kamala le enseñó que no se puede recibir placer sin devolverlo, y que cada gesto, cada caricia, cada contacto, cada mirada y cada parte del cuerpo, por pequeña que sea, tienen su propio misterio, cuyo desciframiento produce felicidad al que lo descubre. Le enseñó así mismo, que, tras la celebración de un ritual amoroso, los amantes no debieran separarse sin antes haberse admirado mutuamente, sin sentirse al mismo tiempo vencedores y vencidos, de suerte que en ninguno de ambos surja una sensación de hastío o de abandono, ni la desagradable impresión de haber abusado o de haber sido victima de un abuso. Horas maravillosas pasó Siddharta con la hermosa y hábil cortesana, convirtiéndose a su vez en su  discípulo, en su amante y en su amigo. Allí, junto a Kamala, se hallaban el sentido y el valor de aquella etapa de su vida…”

“Sidharta guardó silencio. Luego se entregaron al juego del amor, uno de los treinta o cuarenta juegos diferentes que Kamala conocía. Su cuerpo,era flexible como el de un jaguar y como el arco de un cazador: muchos placeres y secretos le eran revelados a quien ella instruyera en el amor. Pasó un buen rato jugando con Siddharta. Tan pronto lo atraía como lo rechazaba para volver a provocarlo, envolviéndolo con su cuerpo y alegrándose de los progresos de su alumno, que, al final cayó vencido y extenuado junto a ella”

”  Eres el mejor amante que he tenido – le dijo pensativa –  Eres más fuerte que otros, más flexible, más flexible, más solícito. Muy bien has aprendido mi arte, Siddharhta. Y sin embargo, querido, sigues siendo un samana: no me amas a mi ni a nadie. ¿No es verdad?.  Es posible que así sea – repuso Siddharta con voz cansada- . Soy como tú. Tú tampoco amas… ¿como si no, podrías  practicar el amor como un arte?. Acaso la gente como nosotros nunca pueda amar. Los hombres niños si que pueden y ese es su secreto.

 

Selección personal  del libro “Siddharta” – Hermann Hesse –

Así habla el clítoris

Voy a ser sincero: lo mejor para ponerme las pilas es un buen beso en la boca. Muchos hombres apresurados acaban pasando demasiado rápido por esa etapa tan simple y tan importante a la vez. El estímulo que provoca un buen beso hace que mis terminaciones nerviosas se pongan en funcionamiento y de esa forma yo me voy preparando e, incluso, mi compañera la vagina se va lubricando.

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Para que te hagas una idea de cuánta excitación puedo provocar en una mujer, acuérdate de lo que puedes sentir cuando el glande de tu pene es tocado o chupado correctamente. ¿Eso te vuelve loco? Cuando me tocan bien, las mujeres también se lo pasan en grande.

Ah, y aquel dicho de que el pene grande es éxito asegurado en la cama es puro mito. El gran secreto radica en dejarme extasiado; para eso es necesario explorarme y conocerme mejor. Toma buena nota de los siguientes consejos.

LLÉVALA AL CIELO

Hasta ahora, he sido un poco criticón y parece que sólo saque los defectos de los hombres que me han conocido. Sin embargo, hay algunos que me han tratado muy, muy bien.

Uno, por ejemplo, mojó los dedos en saliva y me golpeaba suavemente con leves toques y hacía movimientos circulares de arriba a abajo. Empecé a animarme. La vagina se manifestó lubricando la zona. El sujeto aprovechó el líquido que ella soltaba para empaparme entero mientras me estimulaba. Cuando menos lo esperaba sentí algo diferente, pero suave, texturizado, mojado… Delicioso… ¡Era su lengua!

El tío abrió los grandes labios con los dedos y exploró la región con la lengua. Pasó por los pequeños labios, por la entrada de la vagina, allí abajo alrededor del ano y subió a mi encuentro. Vino sin miedo, me besó, chupó, me metió entero en la boca. Me encanta cuando el hombre empieza con lamidas suaves y lentas y, poco a poco, aumenta la intensidad. La lengua debe ser activa, jamás dura.

Dedicó atención especial a mi persona, me estaba gustando mucho, pero fue más allá y siguió sorprendiéndome. Introdujo el dedo en la vagina mientras me seguía provocando con la lengua, todo eso en un ritmo ininterrumpido y que adoraba. Éxtasis puro.

AL ORGASMO EN 20 MINUTOS

Hay detalles que pueden marcar la diferencia en el momento de los preliminares: a la hora de acercarme la boca, ponte en una posición cómoda, prepárate para trabajar unos veinte minutos la zona. Ese es el tiempo medio que lleva a la mujer a llegar al orgasmo según los especialistas. Usa la misma delicadeza del beso a la hora del sexo oral. Después, serás recompensado con la misma dedicación4-giphy

Las reacciones de ella te dirán si estás en el camino correcto. La comunicación, tanto verbal como corporal, es importantísima. Ni por un momento deja de sentir los movimientos de la cadera, la respiración, las expresiones faciales durante las que ella susurra. Cuando la chica está disfrutando con el ritmo, la presión y la intensidad con la que la acaricias, agarra la ola y no intentes cambiar de postura en ese momento: no pares y mantente concentrado; el gol está asegurado.

El sujeto lo hizo así y consiguió lo que quería. Quedé rendido ante él. Y no sólo yo; ella estaba respondiendo a los estímulos que yo recibía. Ella se retorcía, mordía los labios y enterraba el rostro de su amante en mí. Yo me vi inundado y experimenté un placer increíble. Realmente, aquel tipo me trató como me merezco.

¿Estás viendo cómo puedo ayudarte a tener una noche increíble de sexo? Es ella la que goza, pero tú sales satisfecho. ¿Qué más se puede pedir? Espero haberte convencido de que esto es el principio de una gran amistad.

 

Publicado en: http://www.menshealth.es

 

 

 

Orgasmo femenino… practicar y descubrir

Esta semana se ha celebrado el Día Mundial del orgasmo femenino. Hablamos de  sus secretos en esta conversación  con la sexóloga  Ruth González Ousset. Una mujer que transmite pasión en cada una de sus afirmaciones. Tuve la suerte de conocerla y  compartir algunas jornadas de formación. Aquí  dejo una interesante entrevista en Onda Cero:

http://www.ondacero.es/programas/noches-de-radio/audios-podcast/orgasmo-femenino_2016081057aacfc30cf2ee0d5fea3bba.html

 

El mejor momento de ser feliz es siempre ahora…MARIPOSA EN ESPALDA

 

El orgasmo en la mujer

¿Qué experimenta una mujer durante el orgasmo? El orgasmo femenino puede ser tan intenso como una marejada por todo el cuerpo o tan suave como una sutil vibración o sensación de placer en los genitales.

Las mujeres que experimentan regularmente el orgasmo, perciben una diversidad de experiencias orgásmicas, desde pequeñas ondas de placer hasta una conmovedora explosión, mucho más parecida al patrón usual del orgasmo masculino.CUELLO Y ROSA

También puede sentirse como una prolongada y ondulante meseta de placer, muy distinto a la idea que podrías tener sobre un orgasmo.

Ante esta gran diversidad de sensaciones, muchas mujeres se preguntan si en realidad están teniendo un orgasmo. Tampoco es una novedad que para una cantidad significativa de mujeres puede ser difícil alcanzar el orgasmo, especialmente durante el coito.

Pero, ¿en qué consiste exactamente el orgasmo femenino?

Después de recibir una estimulación sexual placentera, que puede incluir besos y caricias por todas las zonas erógenas femeninas, se libera la tensión sexual acumulada y sobreviene el orgasmo. Las mujeres con frecuencia describen las sensaciones iniciales previas al orgasmo como un estado momentáneo de suspensión, tras el cual sigue una sensación placentera – que varía en intensidad – y suele comenzar en el clítoris hasta extenderse rápidamente por la pelvis.

La siguiente definición fue elaborada por la doctora Cindy Meston, quien junto a su equipo de investigación ha integrado disciplinas como la medicina, la neurofisiología y la psicología al estudio de la sexualidad:

“Un orgasmo en la mujer es una sensación sublime, fuera de lo común, cambiante y temporal de intenso placer que genera un estado alterado (expandido) de consciencia, usualmente acompañado por contracciones involuntarias y rítmicas de las musculatura pélvica que rodea la vagina. Con frecuencia ocurren de manera simultánea contracciones uterinas y en la zona anal, usualmente produciendo bienestar y alegría”.

Reacciones fisiológicas durante el orgasmo femenino

Fisiológicamente, el orgasmo femenino consiste en contracciones simultáneas y rítmicas de los músculos del suelo pélvico, la vagina, el cérvix, el útero y el esfínter anal. Estas contracciones suelen comenzar unos 2 o 4 segundos después de la percepción psicológica del inicio del orgasmo. Las contracciones iniciales suelen ser intensas y muy seguidas (a intervalos de 0.8 segundos). Luego disminuyen en intensidad y duración a medida que prosigue el orgasmo, y suceden en intervalos menos regulares hasta detenerse del todo, cuando la descarga de energía orgásmica se ha completado.

El número y la intensidad de las contracciones varía entre las mujeres, y depende de la duración del orgasmo y de la fuerza de los músculos del piso pélvico. Según los sexólogos Masters y Johnson, un orgasmo moderado puede contener de tres a cinco contracciones, mientras que un orgasmo intenso puede tener entre diez y quince.

Durante el orgasmo femenino también ocurren los siguientes cambios corporales:LOTO EROTICO

  • Al inicio del orgasmo aumenta la presión sanguínea y se acelera tu respiración y ritmo cardíaco, lo que lleva oxígeno y nutrientes a los músculos y órganos.
  • Disminuye la sensibilidad al dolor (por ejemplo, puedes resistir caricias más “agresivas”, como mordiscos y arañazos, así como penetraciones más vigorosas).
  • Aumenta la sensibilidad al tacto (por ejemplo, puedes percibir más intensamente las caricias, por muy sutiles que sean, lo que aumenta la percepción del placer).
  • Se contraen de manera involuntaria los músculos de tu cara, cuello, brazos y piernas.
  • El rubor en el rostro, cuello y pecho alcanza su máxima intensidad durante el orgasmo.

¿Qué tipo de estimulación detona el orgasmo en una mujer?

El orgasmo femenino puede ocurrir por estimulación sexual de los senos, de los órganos genitales (clítoris, vagina, cuello uterino y útero), así como del recto y ano. Por ejemplo, el orgasmo puede ocurrir con sólo estimular el clítoris, pero también es posible que suceda al estimular la vagina o el cérvix, sin estimular el clítoris. También se han reportado casos de mujeres que pueden autoinducirse un orgasmo mediante el pensamiento, es decir, usando recuerdos y fantasías sexuales. Esto nos muestra las inmensas posibilidades que tiene toda mujer de experimentar este momento cumbre de su sexualidad.

Según los estudios del Dr. Barry Komisaruk – líder de numerosas investigaciones sobre el orgasmo femenino – cuando el orgasmo se produce por estimulación vaginal se suele experimentar una sensación profunda y agitada en todo el cuerpo, mientras que el que ocurre por estimulación cervical fue descrito por una mujer como una “lluvia de estrellas”. Por su parte, el orgasmo por estimulación del clítoris está más centrado es esta zona del cuerpo. Cuando el orgasmo se produce por estimulación simultánea de distintas áreas, esto tiene un efecto aditivo y el orgasmo resultante también presenta una combinación de sensaciones, y se pudiera experimentar un orgasmo más intenso y placentero que cuando sólo se estimula una zona. Un ejemplo de esto sería aquel orgasmo que es generado por estimulación de la vagina y el cérvix con el pene, mientras que a la vez se estimula el clítoris y los senos. Esto se debe a que varios nervios en la región pélvica han sido estimulados, entre otros, el nervio púbico y el nervio hipogástrico.

El orgasmo masculino se transforma en un reflejo automático e imposible de reprimir, cuando el hombre llega al punto de inevitabilidad eyaculatoria. Por el contrario, aunque el orgasmo femenino haya comenzado, se puede detener (inhibir) por completo, si se interrumpe la estimulación que lo generó, por ejemplo, un tipo de movimiento, caricia o postura en particular. Por eso, es muy importante que la pareja continúe con el mismo tipo de estimulación, una vez el orgasmo femenino haya comenzado.

¿Qué se siente durante el orgasmo femenino?

Pintura: Jen Mazza

Pintura: Jen Mazza

En el año 1976, la sexóloga de origen estadounidense Shere Hite dio a conocer el “Informe Hite sobre la sexualidad femenina” . Ella trabajo en pro del movimiento feminista y resaltó la importancia del placer femenino durante el encuentro sexual. Antes de su investigación, muy poco se hablaba del orgasmo y de la satisfacción sexual de la mujer.

Para que puedas comprender mejor cuán distinto puede ser el orgasmo en cada mujer – y el orgasmo nunca es igual en una misma mujer tampoco – hemos incluido algunas descripciones del orgasmo, tal como lo expresaron distintas mujeres en el “Informe Hite sobre la sexualidad femenina”:

Descripción 1: “Primeramente, la tensión, en mi cuerpo, y en la cabeza, va aumentando. Mi corazón late, luego me estrecho contra mi amante, y hay uno o dos segundos de absoluta inmovilidad, conteniendo el aliento. Entonces, sé que el orgasmo aparecerá en uno o dos segundos. Después, vienen las oleadas… Eso ocurre en todo mi cuerpo, pero, especialmente, en mi abdomen y vientre. Finalmente, me siento invadida de calor y de amor, y felicidad absoluta”.

Descripción 2: ”Yo no experimento orgasmos como los que se describen en los libros (nada de “disparos ascendentes”, de una total relajación, etc.). Los míos se inician con un difuso “bienestar”, fuertemente genital, pero generalizado en mi cuerpo. Esta sensación va centrándose más y más genitalmente, y puedo predecir la calidad del clímax. Si está demasiado centrado, no es un orgasmo tan bueno. Los mejores parecen afectar todo mi cuerpo…”.

Descripción 3: “Mis pensamientos tienden a centrarse en mi misma: me muevo y adopto posturas convenientes, para poder sentir la mayor estimulación. Noto una latente sensibilidad en la zona de mi vagina. Siento alguna ansiedad por si puedo llegar al clímax o no, y mi atención se centra completamente en el acto sexual, con el deseo de no “quedarme en la estacada”. Después hay una actividad muscular convulsiva, que se queda en cadencia rítmica, como en oleadas y que dura de cuatro a cinco segundos. Después, generalmente siento una profunda relajación muscular y, con frecuencia, siento una gran ternura hacia mi compañero”.

Descripción 4: “Para empezar, hay un calor y placer crecientes, que se concentran en mi clítoris y genitales. Luego, noto un placer penetrante localizado, una sensación de inevitabilidad que va aumentando, como una explosión ascendente de penetrante placer, que comienza con el clítoris, irradiando toda la ingle. Sólo dura un minuto… A continuación, noto algunos temblores, unos estremecimientos progresivamente más débiles, un cierto calor residual. Estoy casi sin aliento… Entonces descanso”.

Un poema que describe el orgasmo de la mujerPUBIS 2

El orgasmo femenino puede ser también una experiencia de placer sublime. Así lo expresa con hermosamente la poeta uruguaya Patricia Ortiz:

Envuelta en gemidos

incitada por el placer carnal
en un brillante estallido de amor y goce
el alma se separó de mí por un instante
arrastrando todo a su paso incluso,
algunas lágrimas…

 

Publicado en: sexo.about.com

Fuentes:

Hite, Shere (1976). The Hite Report on Female Sexuality.

Komisaruk, B.R., Beyer-Flores, C. y Whipple, B. (2006). The science of orgasm .

Masters, W.H., Johnson, V.E. y Kolodny, R.C. (1987). La sexualidad humana. Tomo 1.

Meston, C.M., Levin, R.J., Sipski, M.L., Hull, E.M. y Heiman, J.R “Women’s orgasm”. Annual Review of Sex Research , 2004, 15: 173-257.

La ‘Petit Mort’, o el orgasmo femenino dibujado en palabras

 

Para disfrutar de un delicado y sugerente trabajo sobre el orgasmo femenino. Es saludable volver a colgar este vídeo que ya tiene casi diez años de vida.

 

 

 

Fuente: elventano.es

 

El sexo en la mujer: el cerebro relajado debajo de la cintura

La mujer solo disfruta del sexo cuando su cerebro alcanza la desconexión y las constelaciones neuroquímicas y neurológicas se alinean hacia el orgasmo, la diversión y el placer.

Digamos que cuando una mujer se excita, los impulsos cerebrales recorren los centros del placer y disparan al orgasmo siempre y cuando la amígdala, estructura responsable del temor y de la ansiedad cerebral, esté desactivada.

Así, el disfrute del intercambio sexual requiere que, en cierto modo, la amígdala se desenchufe de las preocupaciones y de las decisiones que pesan sobre nuestra mente y que pueden estropear el momento en el último minuto.

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Dejarse llevar por el estallido de los impulsos

El hecho de que la mujer requiera este “paso neuronal extra” puede explicar por qué tarda más que el hombre en alcanzar el orgasmo. Así que, sabiendo esto, nuestros compañeros sexuales deben tener paciencia e ir despacio si todos queremos disfrutar plenamente del juego.

Aunque el sistema es delicado, la conexión cerebral es tan directa como la acción. El clítoris es un pequeño órgano repleto de terminaciones nerviosas que están directamente conectadas con el centro del placer femenino.

De hecho, el clítoris tiene una única función: dar placer y hacer gozar a la mujer. Así que la sola estimulación de este dispara la actividad electroquímica y desencadena multitud de sensaciones.

Así llega el clímax, promovido por la acción de la dopamina, la oxitocina y las endorfinas. Sin embargo, si la estimulación es poco eficaz, el clítoris es escasamente sensible o las preocupaciones inundan el camino, el impulso no puede llegar a nuestro cerebro.

Esto explica por qué el umbral del éxtasis no es posible si la mujer no está relajada, cómoda, abriga y mimada. Como se suele decir, hace falta tener los pies calientes para disfrutar del sexo.

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La delicada interconexión entre lo psicológico y lo físico

Curiosamente la delicada interconexión entre lo psicológico-emocional y lo físico en el placer femenino es algo que ha resultado confuso tanto a la ciencia como a los amantes varones.

Todo ha sido objeto de medición: la espalda arqueada, los pies calientes, el aliento entrecortado, los gemidos involuntarios… Todo. Y todo ha resultado sin éxito a la hora de concluir.

Sin embargo, con los avances de la neurociencia hemos podido comprobar qué es lo que sucede en nuestro cerebro cuando estamos a punto de tener un orgasmo. Veamos qué pasaría si sometiéramos a una mujer en pleno intercambio a una Resonancia Magnética Funcional.

Imaginemos que la mujer está en la cama acariciándose con su pareja. Con los besos, las caricias y los abrazos ciertas áreas cerebrales irían rebajando su nivel de actividad mientras que las relacionadas con los genitales y el pecho se iluminarían.

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Así, ante la estimulación sexual, zonas como la amígdala y el córtex prefrontal permanecerán con un color calmado que denota su baja actividad. O sea que, como vemos, en la mujer las estrellas neuroquímicas tienen que alinearse para lograr el goce orgásmico.

Sin embargo, en el varón el orgasmo es algo mucho más hidráulico, pues es la sangre la que tiene que fluir hasta el pene para facilitar el orgasmo. Los expertos han buscado sin éxito un mecanismo de igual simplicidad en la mujer.

No obstante, los hallazgos científicos en cuanto a la reacción sexual femenina están muy retrasados en relación a nuestros homólogos varones. Como consecuencia hay un desconocimiento casi total de la anatomía del clítoris y, a día de hoy, aún nadie ha sido capaz de medir en profundidad los cambios físicos de nuestro pequeño órgano excitado.

De todos modos, lo que sí sabemos es que el clítoris está íntimamente conectado con nuestra piel, con nuestro cerebro y con nuestra vagina (anillo de fuego), de forma que la excitación está de alguna manera encadenada.

Las vías de la emoción

La divisoria cerebral en cuanto al sexo en la mujer y en el hombre se traslada del mismo modo a la emoción. Así, está evidenciado científicamente que mientras que las mujeres tienen una autovía de 8 carriles para procesar la emoción, el hombre cuenta con una carretera secundaria hasta llegar al sexo.

O sea, lo habitual es que el varón sienta la presión de sus gónadas si no eyacula con cierta periodicidad. Sin embargo, la mujer necesita realizar el viaje solo cuando se siente cómoda y segura.

No obstante, en gran parte la vivencia sexual responde tanto motivos culturales como físicos y psicológicos en ambos sexos, solo que el peso de unos y otros parecen variar en relación a las estructuración y el funcionamiento cerebral.

 

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Por esta razón, es frecuente que si una mujer siente que su compañero ha dejado de responder emocionalmente, esta acabe pensando que su pareja le desaprueba, que ha hecho algo malo o que ha dejado de quererla.

Por eso el intercambio sexual es una toma y daca. Una mujer necesita ser puesta en situación, que haya relajación y comodidad. Al menos necesita que su cerebro se desconecte y que sus emociones no le impidan realizarse sexualmente.

Esta es la explicación por la que una mujer no puede estar enfadada para disfrutar del sexo. O sea, que como dicen los terapeutas sexuales, los preliminares son todo aquello que sucede las 24 horas anteriores al sexo. 

En definitiva, que necesitamos concentración, comodidad y desconexión, y por eso las vacaciones suelen ser un gran afrodisíaco. Al fin y al cabo, domo diría Isabel Allende, el punto G está en la cabeza y quien busca más abajo va mal encaminado.

 

Fuentes bibliográficas consultadas: “El cerebro femenino” de Louann Brizendinne y “Fisiología de la conducta” de Neil Carlson.

rincondeltibet.com

 lamenteesmaravillosa.com

 

Sexo, relaciones, amor

 

Compartimos existencia con otros muchos seres.. algunos humanos. Interactuamos unos con otros constantemente. Y la sexualidad y el amor forman parte de ello. Son indivisibles con la vida.

 

Somos seres completos, entonces ¿por qué y para qué nos encontramos con el otro? ¿Por qué si nuestra sexualidad individual es plena, buscamos al otro?

Porque a través del encuentro con el otro Soy, porque a través de fundirme desaparezco para volverme a encontrar.. nuev@, distint@, otr@..

Porque es lo más cerca que puedo estar de la Divinidad y de mi mism@.arbol amor

Porque la falacia de la individualidad se disuelve y existo de nuevo cuando me fundo contig@.

Porque la sexualidad es la experiencia espiritual por excelencia. Donde desnudas tu ser, no solo tu cuerpo.

Porque en una mirada te ves… en un abrazo te sientes… en un acto de amor desapareces.

Entonces, si esa fusión cósmica sucede incluso en un encuentro furtivo. ¿Por qué nos cuesta tanto relacionarnos en armonía? ¿Por qué seguimos proyectando en el otro, esperando, sintiéndonos mal si no sucede como esperábamos, acusándonos unos a otros de lo que “no va bien”, y a la vez, queriendo encontrarnos, dar lo mejor de nosotr@s, vivir una relación plena?

Porque estamos donde estamos no donde creemos o queremos estar. Y ante esto podemos dar algunos pasos:

Primer paso: Reconocerlo, permitirlo y amarlo. La entrega es la llave del amor, entrégate a lo que eres hoy, a lo que sientes hoy, y a lo que crees que necesitas hoy. Sin más, sin juzgar, sin forzar.

Si necesitas o quieres estar con el otro, bien. Si tienes celos, bien. Si esperas que el otro te cuide, bien. Si esperas que te entienda, bien. Si necesitas que sea fiel, bien. Y así, infinito, bien

Porque no hay más fórmula que la honestidad. El resto de códigos los crea cada pareja, cada grupo de personas que se relacionan en ese momento. No debería haber unas reglas marcadas más allá de esta: la honestidad.

Gran palabra que incluye muchas cosas, que engloba los 4 acuerdos toltecas, la sinceridad conmigo y con el otro, la coherencia entre lo que pienso, siento y hago, la responsabilidad con todo ello, la capacidad de cambiar, la habilidad de estar presente en el presente.amor espiritual 2

Esta generación (los que estamos en los 40) hemos venido a cambiar el concepto de pareja, entre otras cosas. Por eso han surgido los nuevos modelos de familia (monoparentales, del mismo sexo, con hijos de otras relaciones, las custodias compartidas), por eso el índice de separaciones creció enormemente, por eso aparecen neologismos como los “singles”, se abren mercados específicos para satisfacer las demandas de circunstancias de vida.

Sabemos que lo viejo no nos sirve. El antiguo concepto de pareja que vivieron nuestros padres y abuelos  no es ya válido.

Intuimos hacia donde queremos ir: el amor libre e incondicional, la fusión completa en el instante, la naranja completa que comparte aroma, vivir el presente.

Y estamos  definiendo, comprendiendo y a veces algo perdidos sobre donde estamos ahora ¿Que podemos hacer?

Reconocer-nos.

Aceptar las necesidades del otro con el mismo respeto.

Vivir en la realidad y no en la utopía.

Aceptar las consecuencias de nuestros actos y decisiones.

No conformarte si no quieres.

Avanzar en el conocimiento de ti mism@.pareja

Y gozar cuando por un instante lo toques, ese amor incondicional, verdadero, libre,   cósmico.

Abrázalo cuando llegue, pero no trates de agarrarlo porque se esfumará entre tus dedos.

Entrégate al momento presente y sé lo que tu eres hoy.

Esa es la libertad más preciada.

La libertad en AMOR.

 

Por: Sonia Sedna

http://www.sednasirio.com

 

Tantra para ‘profanos’ o el sexo como sensación orgásmica

Comparto un artículo encontrado en el interesante blog  www.lelo.com

¿Sabíais que con independencia de creer en la doctrina, el sexo tántrico posibilita una nueva forma de vivir y entender el placer sexual? De hecho, hasta el archiconocido “orgasmo seco” tiene una explicación fisiológica que permitiría entender –científicamente– el orgasmo múltiple… ¡de los hombres! Pero estamos siendo muyprecoces, así que volvamos al principio: ¿Qué es eso del sexo tántrico? ¿De dónde viene y cómo aprendo a practicar el slow sex?

 

PAREJA PUNTITOS

Dibujo: Juan Peláez

En realidad, el tantrismo es la doctrina que recoge los escritos del tantra que, algunos atribuyen a Buda, y otros a predecesores o sucesores del mismo. En cualquier caso, es una filosofía que se encuentra tanto en el hinduismo como en el budismo, y cuyo objetivo consiste en integrar las energías femeninas y masculinas; un camino a laIluminación que llega por el amor al cuerpo, a la mente y al espíritu. A mi juicio (aunque hay personas ilustradas que los diferencian), el slow sex es casi lo mismo, pero con la omisión de las creencias específicas y del vocabulario esotérico.

Los principios del sexo tántrico

Si se os ha pasado por la cabeza practicarlo, primero tenéis que entender algunos principios básicos. Y es que, como veréis, puede que contradiga algunas (¡o todas!) las ideas que has aplicado en tu vida sexual hasta la fecha. Por decirlo de una forma simple, el sexo tántrico (neotantrismo o slow sex) se concentra en la sensación orgásmica y no en el orgasmo en sí.

Éxtasis sexual

Al contrario que nuestro modo de vida occidental, rápido y basado en la satisfacción inmediata de la necesidad, el objetivo del sexo tántrico no es el coito a cualquier precio. Esto es, no consiste en la búsqueda de la eyaculación (masculina o femenina), sino en el placer de la situación –felizmente– orgásmica: el éxtasis físico y espiritual (anímico, para los no-creyentes).

No estamos restando valor a lo que el sexo “convencional” puede aportar a las relaciones, simplemente hay que entender que la duración del coito tántrico puede alargarse durante horas. Si lo queréis desarrollar como un remedio alternativo en la búsqueda para evitar la eyaculación precoz del hombre, es completamente legítimo, aunque debéis reservar un tiempo, ser persistentes y regulares en vuestra cita semanal con el placer.

Sexualidad de pareja

El sexo es mucho más que penetración, es el resultado físico de una situación anímica común, provocada por la comprensión de las sensaciones que cada uno genera… en los chakras (centros de placer) del otro. Al igual que no podemos prever cuándo vamos a conocer por completo a una persona, entender la respiración y las zonas erógenas de nuestras parejas conlleva un tiempo relativo de aprendizaje.

Más que una obligación, es una consecuencia lógica: el sexo tántrico es sexo en pareja, entendido como opuesto al sexo casual. Y es que, como ya hemos avanzado, no sólo tenéis que conocer la respuesta fisiológica y emocional de la persona con la que se practica, sino que se deben potenciar todas las sensaciones que vayáis descubriendo en ella.
Cómo practicar sexo tántricoPAREJA CON NUBES

El tantra o neotantra sólo se puede practicar si se abrazan los principios mencionados que conducen a entender el sexo como una ceremonia, en la que se desbloquearán los centros de placer de la pareja. Pero si no quieres abrazar su lenguaje esotérico, puedes sustituir los términos en la versión pagana del slow sex.

 

Conocimiento de los centros de placer

No sólo hay que estudiar cuáles son las zonas erógenas con las que los humanos nos podemos activar sexualmente, sino también aprender a estimularlas en el modo en que nuestra pareja (¡y nosotros mismos!) desbloqueamos nuestra coerción sensitiva. Por ejemplo, acariciar con mayor o menor intensidad los pezones del hombre, ohacerlo con plumas en vez de con los dedos, puede llevarles a otro estadio sensorial que, emotivamente, habían bloqueado.

Entre otros, la Marapuama, Catuaba o el Ginsengsuelen ser recomendados por expertos en tantrismo. Pero, en mi opinión y como ya dije en su momento, todo aquello que nos predisponga al sexo y no suponga un daño para nuestro organismo, posee la capacidad para convertirse en el mejor afrodisiaco.

Conocimiento para ambientar el lugar

Tod@s, hasta las personas más reacias a tomarse en serio el tantra, han encendido velas alrededor de la cama o la bañera; han dejado que el aroma de los inciensos inunde la habitación; o han pasado horas pensando una playlist con las canciones que desean oír para hacer el amor. Como veis, estos no son elementos exclusivos, pero sí serán necesarios para el sexo tántrico.

El masaje se entiende como la forma de excitar y relajar la energía de la pareja. Existen tres masajes básicos que requieren del orden preciso para las 3 secuencias (a saber: dorsal, frontal y final). Pero, previamente se debe aprender el posicionamiento de las manos que permita llegar a entender ladigitopuntura sexual en toda su extensión. Si bien, esto es material para desarrollar en otro artículo…

En este primer contacto con el Tantra, la idea es entender que el sexo puede ser más que penetración y eyaculación. De hecho, representa un enfoque único para la sexualidad y la obtención de un placer distinto (a veces, en forma de yoga sexual), cuya práctica no sólo revivirá libidos olvidadas (o jamás sentidas!), sino que dotará de un nivel de intimidad más profundo en la pareja. La cercanía de vivir el sexo como sensación orgásmica es, dicho sea de paso, una forma de entender el orgasmo múltiple.

 

Por: Ana Ruiz

www.lelo.com

 

 

 

 

Sexo y budismo tántrico

 

Estas son algunas citas interesantes del decimocuarto Dalai Lama sobre la sexualidad, entendida bajo el concepto del budismo tántrico. El hilo conductor de las citas es el cultivo de la mente por medio de la práctica sexual, que puede detonar niveles profundos de conciencia y ser parte de la práctica espiritual para entender el vacío.

De acuerdo al budismo tántrico, la emisión de fluidos regenerativos es una pérdida de energía vital, misma que debe ser controlada y, eventualmente, regresada a otras partes del cuerpo.

tantra

“Cuando practicas las etapas avanzadas de la etapa completa, poder tener contacto sexual sin liberar semen es algo necesario” –Dalai Lama (Archivos Berzin)

“Para los budistas, el intercambio sexual puede ser usado en el camino espiritual porque, si el practicante tiene una firme compasión y sabiduría, genera una concentración extrema en la conciencia. Su propósito es manifestar y prolongar niveles más profundos de la mente para poner sus poderes a trabajar en el fortalecimiento de la comprensión del vacío. De otra manera, la relación sexual no tiene nada que ver con el cultivo espiritual. Cuando una persona ha alcanzado un alto nivel de práctica en la motivación y la sabiduría, entonces la sola unión de los dos órganos sexuales no le resta nada al mantenimiento del comportamiento puro de esa persona.” […] Mediante técnicas especiales de concentración durante el sexo, los practicantes competentes pueden prolongar estados muy profundos, sutiles y poderosos, y ponerlos a funcionar para comprender el vacío. Sin embargo, si te involucras en una relación sexual dentro de un contexto mental ordinario, no existe beneficio”. –Dalai Lama, How to Practice, Way to a Meaningful Life

“De hecho […] el órgano sexual es utilizado, pero el movimiento de energía que está teniendo lugar es, al final, enteramente controlado. Nunca se debe dejar que la energía se salga. Esta energía debe ser controlada y eventualmente regresada a otras partes del cuerpo. Y aquí podemos ver que hay una suerte de conexión especial con el celibato”. –Dalai Lama, The Good Heart

”Hay una gran diferencia entre el movimiento de fluidos regenerativos de dos individuos involucrados en una relación sexual ordinaria en contraste con una relación sexual entre un yogui y una yoguini altamente realizados […]. En principio, la diferencia general entre los dos tipos de actos sexuales es el control del flujo de fluidos regenerativos. Los practicantes de tantra deben tener control sobre el fluir de los fluidos, y aquellos que están muy experimentados incluso pueden revertir la dirección del flujo, aun cuando ha llegado a la punta de los genitales. Los practicantes menos experimentados tienen que revertir la dirección del flujo desde un nivel más alto. Si los fluidos descienden demasiado, es mucho más difícil controlarlos”. –Dalai Lama, Sleeping, Dreaming, and Dying

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Yolanda Jiménez. Detalle de mural tántrico. Monasterio de Hemis. Ladakh (India)

Aunque esté usando el término común “clímax sexual”, éste no implica el acto sexual ordinario. La referencia aquí es poder experimentar la unión con un consorte del sexo opuesto mediante la cual los elementos en la corona se derritan, y el proceso también sea revertido por medio de la meditación. Un prerrequisito para tal práctica es que seas capaz de protegerte de cometer el error de emitir semen. De acuerdo a la explicación del Tantra Kalachakra en particular, tal emisión es muy dañina para tu práctica. Entonces, ya que no debes experimentar tal emisión ni siquiera en sueños, los tantras describen distintas técnicas para vencer esta falla”. –Dalai Lama

Una noche, algunas dakikis (deidades femeninas) se juntaron en la habitación de Birwapa en el monasterio. Otros monjes escucharon voces femeninas a través de las paredes y al día siguiente, en la reunión en el gran salón, el disciplinario principal expulsó a Birwapa del monasterio. Birwapa se fue voluntariamente, reconociendo que había llegado el momento de practicar la “unión” y desarrollar el Gran Gozo que penetra el vacío por medio de la confianza en un consorte externo”. –Ian Baker, El templo secreto del Dalai Lama

 

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¿Acostarnos sólo con personas que tienen buena energía ?

Al menos entre los hombres, y cada vez más también entre las mujeres bajo la cultura del bienestar sexual, la promiscuidad es percibida como algo deseable –ya sea porque se cree que el sexo es una fuente de salud o porque es vista como una marca de estatus (que satisface el deseo de ser deseado)… y entonces es necesario practicar.

Coinciden revistas como Cosmopolitan con publicaciones científicas de las más alta seriedad: el sexo como ejercicio, como detonador de cócteles neuroquímicos de relajación y cómo lazo emocional, es una especie de grial de bienestar. Por otro lado, no ejercer una sexualidad activa, en una sociedad ya no sólo bombardeada de imágenes sexuales (espectros libidinales), sino también de la información que ubicuamemente confirma ese bienestar a través del sexo, se revela como una patología psicosocial –una presión de participar en el gran banquete secreto que en nuestros tiempos se publicita. Así para algunos esta ansiedad social parece no poder aliviarse sin sesiones maratónicas, de alto performance, con parejas que cumplan con el paradigma de lo sexy. El Eros, esa emanación celeste, primogénito del cosmos, se multiplica en el mercado y debe ser consumido (y consumado) por todos, todo el tiempo.

 

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Con esta introducción no quiero acercarme a una especie de puritanismo, ni siquiera a una crítica de la saturación sexual de nuestra cultura y sus efectos (sobre ese tema se puede leer aquí), solamente ubicarnos, a manera de contrapunto, en un estado general de las cosas, no necesariamente exento de confusión. Sí, por supuesto, el sexo es una las actividades más importantes que existen en la vida de un ser humano –en un sentido biológico (y qué podemos decir que es superior a la biología), la más importante. Pero esto no significa que todo sexo es “bueno” –como si fuera un mecanismo que automáticamente generara esos neurotransmisores de la felicidad que todos estamos buscando– y no me refiero con esto al desempeño o la habilidad amatoria necesariamente. El caso es más complejo que, por ejemplo, hacer ejercicio y comer bien. Comer una zanahoria o hacer 20 lagartijas, generalmente producen resultados similarmente positivos. Tener sexo con una persona diferente o incluso con la misma en otro momento no suelen producir el mismo resultado. Aunque en la comida también pueden pulular una serie de fantasmas o psiquismos (como es el caso de algunos desordenes alimenticios), esta legión de fantasmas que alteran los resultados del experimento es mucho mayor en el sexo. El coito casi nunca puede extirparse de la fantasía y de toda una carga de procesos mentales que en la más profunda intimidad de los cuerpos entrelazados parecen también compartirse. A la vez, aunque no sea fácil de cuantificar, los seres humanos contamos con un campo bionergético el cual se ve interferido por el contacto físico –nunca tanto con en el sexo, para bien o para mal. Así que tal vez podamos decir que las personas no son zanahorias (aunque estas también tengan codificado cierto campo energético). Aquí aclaro que el hablar de que el sexo es un intercambio de energía –más allá de la energía que ganamos o perdemos a través del ejercicio físico durante el acto– es sobre todo una intuición basada en lo que experimentamos cotidianamente. Se abre una puerta difícil de cerrar si creemos en esto: el sexo es el máximo escenario de intercambio de energía al cual puede acceder el ser humano, y de su aprovechamiento depende en buena medida su estado energético cotidiano. (Hay que recalcar que este intercambio de energía sexual no ocurre solamente en el coito sino en todo tipo de interacciones, y puede cultivarse de diferentes formas).

El hecho de que existe un intercambio de información a través del sexo, queda constatado por investigaciones que muestran material genético de ex parejas puede heredarse a los hijos. Esto es altamente significativo y da sustento a esta teoría de intercambio de energía, puesto que en sistemas como el qi-gong o la misma física cuántica la información puede considerarse un constituyente básico que es capaz de afectar la energía de un sistema.

PAREJA

 

Se entreve aquí la posibilidad de llevar a cabo una selección sexual, de la misma manera que la evolución lleva a cabo una selección natural de lo más apto. Esta es una idea peligrosa, en tanto a que presenta una tentadora eugenesia erótica/energética. Podemos ir rápidamente del darwinismo a una versión de sexismo (imaginamos ya: sex energy nazis). ¿Sólo debemos de coger con personas con auras angelicales? ¿Copulemos sólo con individuos de grandes chakras abiertos, girando en el arrobo de la luz? O incluso, si no creemos en el crisol (melting pot) abierto de la bioenergía, pero comulgamos con la teoría de la epigenética (que sostiene que existe una transmisión de información genética que proviene del medio ambiente y de las experiencias que vivimos), ¿debemos solamente de dormir con personas genéticamente superiores, con supermodelos, y así parecernos a ellas? ¿Sólo debemos de mezclar nuestros jugos corporales con personas sanas y bellas? (Y es que, ¿acaso no has visto operando una mimesis en movimiento, y las personas que están juntas se parecen?) Y nada como el sexo para hacernos como el otro. Este misma selección tiene una manifestación química. Algunos estudios sugieren que a través del olfato podemos detectar genes del complejo de histocompatibilidad diversos a los nuestros, lo cual en teoría permitiría una reproducción más efectiva (con menos riesgos de retrasos mentales y otras complicaciones). Por ejemplo, las mujeres que no están tomando anticonceptivos se ven atraídas por el sudor de un hombre que tiene una histocompatibilidad distinta. En el mundo de la bioquímica la diversidad reina. Otros estudios han demostrado que una mujer tiene mayor probabilidad de tener un orgasmo con un hombre de complexión simétrica –la simetría es un indicador de un sistema inmune más sano. Nuestro cuerpo, seamos conscientes de ello o no, comúnmente se encuentra realizando una selección sexual –pero diversos factores, que van desde el uso de hormonas o desodorantes hasta el bloqueo crónico de las respuestas instintivas (la falta de fluidez), hacen que estas señales generalmente se convierten en un ruido cognitivo que no logra articular la claridad erótica del impulso natural, propia de los ritmos telúricos. Pocas veces vivimos como animales, y dejamos que una energía erótica, como un viento (como un dios), nos arrastre –tal vez a copular con un desconocido que hemos visto en la calle, sintiendo el ardor de la flecha– pero lo cierto es que esto más que una sofisticación de la civilización es generalmente un embotamiento o una falta de sensibilidad.

Lo anterior puede colocarnos en una situación apremiante, especialmente si somos partidiarios de la diversidad y de la celebración democrática de todos los ámbitos de la existencia. Porque significa que existen personas que por diferentes razones no son dignas o al menos no tienen las cualidades necesarias para tener sexo con nosotros. Esto es una realidad, cruel y discriminatoria o no. Quizás debamos recordar que entre muchas especies animales son solamente un grupo selecto los que consiguen reproducirse –la mayoría de los miembros de la especie jamás tendrán sexo, muchos de ellos incluso perecerán en el intento (siguiendo la urgencia del género hacia un desfiladero). La reproducción, el sexo, es un privilegio en el mundo amimal. En la sociedad moderna, en la que hemos averiguado sus múltiples beneficios, parece ser un derecho (aquí las prostitutas sirven como los médicos, los sacerdotes y los abogados). Pero aunque copular sea relativamente fácil de lograr para cualquier ser humano, quizás debido a un factor mental y espiritual hacerlo no necesariamente nos produce el bienestar ansiado. Por una parte el mundo del mass media y la sociedad del consumo hacen que para muchos la sexualidad este disociada de su propia realidad –entredevorada de una fantasía inalcanzable e insaciable. Por otro lado es posible que la sexualidad como cúlmen de la existencia –en su fruta máxima de amor y erotismo– sólo pueda ser alcanzda a través de una cierta compatibilidad, de una cierta disciplina, de una cierta refinación energética. Y que de otra forma, en la carencia de lo anterior, es sobre todo experimentada como una llamarada de petate, como un deporte extremo, como un deseo tantálico del fuego que es todo los fuegos.

Es probable que experimentemos la sexualidad en proporción directa a la energía y a la conciencia que logremos cultivar. Tanto en el plano mismo del acto sexual como en ls parejas que atraemos. Bajo esta luz, no resulta disparatado que muchas tradiciones esotéricas cultivaran un ascetismo sexual. Esto es más que un celibato, un entrenamiento de la mente y el cuerpo en preparación al acto sexual y al encuentro de la pareja (grooming); la virginidad entonces tiene otra acepción, más que la negación del acto sexual, es la afirmación de la pureza del cuerpo (el templo) para recibir la energía del género opuesto (la búsqueda de una eclosión, de un estado floral). Aquí se fusionan el arte de la seducción con la magia y el yoga… La búsuqeda de un estado de conciencia más elevado requiere de un estado de energía elevado, el cual a su vez requiere del cuidado, la lustración del cuerpo (que es el vehículo para la percepción de dimensiones más sutiles). Este cuidado corporal puede ser alterado y perturbado por otras energías, por improntas y formas de pensamiento ajenas; tener sexo con alguien es de alguna forma unirnos a la persona con la que tenemos sexo. Habría añadir, como excepción, que ciertas prácticas energéticas como el qi-gong cuentan con ciertos ejercicios para blindar la propia energía, formar una camisa de hierro invisible, para proteger el ki, pero estas son enseñanzas avanzadas, difíciles de amaestrar. Del otro lado de este espectro estarán quienes no sólo no intercambian energía sexualmente, sino sólo se alimentan, también a través de prácticas esotéricas de manejo de energía ligadas a la brujería y a una especie de vampirismo sexual.

Quizás sea oportuno recordar “las enseñanzas de Don Juan” , el legado recibido por Carlos Castaneda en su obra de antropología (o ficción). Ahí, el brujo yaquí le advierte en diversas ocasiones que para limpiar su energía y consolidar su esencia de “nagual”, Carlos debe recapitular y hacer una serie de ejercicios destinados a cortar los filamentos de energía que lo unen con sus parejas sexuales. Esta idea de “cortar” los lazos que nos unen (como si fueran un pozo energético común) a una pareja es una constante en diversas tradiciones ocultas. Sugiere que existen conexiones por las que fluye energía entre una pareja (o también entre padres e hijos), y explica por qué en ocasiones ciertas relaciones parecen tener un drenaje más allá de que las personas puedan estar alejadas. En un ámbito epigenético podmeos pensar que al tener sexo con una persona tenemos sexo con todas las personas con las que ha estado en menor grado de intensidad. Es difícil explicar científicamente como funciona esta aparente conexión a distancia entre dos personas que han estado en contacto íntimo. Podemos aventurarnos y decir que tal vez pueda operar un mecanismo de entrelazamiento cuántico, un principio de la física que señala que cuando dos partículas han entrado en contacto permanece una conexión entre ellas pese a que puedan estar separadas millones de kilómetros: hay una reacción inmediata al estado en el que se encuentra un fotón en ese otro fotón al cual ha estado ligado. Este mismo principio es la base de la magia simpática que practican numerosas tribus en todo el mundo.

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Por otro lado el poder de la cópula, esa unión de espejos en la epidermis de la luz, no debe de ser subestimado. El mismo Don Juan, con su formidable y aterrador sentido del humor, le dice en alguna ocasión a Castaneda que él es el resultado de una cogida aburrida, y por eso debe de trabajar toda su vida para reestablecer su fuerza, encontrar su energía entera. Aleister Crowley realizaba “misas sexuales”, bajo cierta alineación astrológica y usando una serie de invocaciones para entrar en contacto con entidades de otras dimensiones (lo que él llamaba “el santo ángel guardián”). Crowley famosamente rezaba en el momento del orgasmo, bajo el supuesto de que el “pequeño relámpago” potenciaba su intención. En el coito y en el instante del orgasmo confluyen la misma energía que dio origen al universo –podemos pensar, y esto puede ser un desafío y una responsabilidad, que el acto sexual es un microcosmos del Big Bang.

Mi forma de verlo es que (quizás como atavismo evolutivo de su función primaria) el sexo es casi siempre reproductivo. Evidentemente en muchos casos no se concibe un nuevo ser humano; pero siempre se conciben nuevos seres mentales (tulpas en el budismo), nuevas conexiones neurales (el sexo genera neurogénesis) y nuevas conexiones emocionales. Lo sexual es lo que une a dos y hace un otro –y si bien esto no depende exclusivamente del coito, es ahí donde se vuelve más “creativo”, en tanto a que la intimidad, la cercanía de los cuerpos, permite una mayor fricción y fusión: un posible choque, una posible implosión de elementos. Si el ser humano es un pequeño universo, una especie de espejo de carne y luz condensada del cosmos, el paralelo entre el sexo sería con las colisión de estrellas en el espacio. De estas colisiones estelares, sabemos hoy, se generan elementos pesados como el oro y la plata, los metales más preciados, símbolos de la elevación espiritual. En la energía de los opuestos que se arremolina se pueden gestar nuevos mundos, galaxias imaginales, paraísos secretos que pueden ser habitados aunque no tengan un lugar per se en el espacio material. De estos explosivos encuentros también se pueden gestar estrellas de la muerte, grandes agujeros negros, infámes cañerías y ductos de energía. Lo que parece ser indiscutible es que el sexo es la gran arena de intercambio de energía: puede ser un atanor (athanatos: lo inmortal), el sublime horno de la alquimia de todas las eras que transmuta el cuerpo en espíritu o puede ser en el reverso de la magia el escenario de una profunda pérdida: el alma que se abisma en la materia, y el cuerpo es su tumba.

Twitter del autor, Alejandro Mar G: @alepholo
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