Carta a una mujer que ama y no es amada

Si un hombre no te llama, es porque no quiere llamarte. Si no te invita a salir, es porque no quiere  verte. Si el tiempo que pasa contigo es pequeño y siempre para resolver algo, no disfruta de tu compañía. Si no tienes sitio en sus vacaciones, ni en su tiempo libre, no quiere estar contigo. Si te segundea es porque no le gustas bastante. Si te deja ir es porque no quiere estar contigo.

Si te dice que es un alma libre, que no quiere sentirse atado, que está organizando su vida, es que no te quiere a su lado

Si sientes un desequilibrio entre lo que aportas tú y lo que aporta él, ese desequilibrio existe

Si te ama “a su manera”, le interesas  porque le vienes bien, porque tú le aportas beneficios. Pero no te ama.

Algo es claro: Cuando un hombre quiere estar contigo, está! Es así de fácil. Sin excusas, sin medias verdades, sin  mentiras. Cuando un hombre te ama, puede que le de miedo, claro que sí, pero lo enfrenta porque no va a arriesgarse a perderte.

¿Y si dejas de justificarle cada rechazo, cada desplante y cada excusa? ¿Y si te pones TÚ en un primer lugar? No necesitas a alguien que no ve lo mucho que vales, que no ve todo lo que aportas a su vida.

¿Y si dejas ir la intranquilidad y las dudas envueltas en explicaciones sin sentido? Tú mereces, MERECES un hombre que sepa mirarte de frente, que te valore y se esfuerce cada día por él y por ti. Puedes preguntarte por algo que no es  tan bueno como tú piensas. Puedes darte la oportunidad de recibir y de dar todo lo que mereces con un hombre que si te quiera.

Hay hombres que te aman y hombres que no te aman. 

 

 

Personas que aman demasiado

¿Puede medirse el amor? ¿Cuanto es demasiado? ¿Sientes tu balanaza desequilibrada entre lo que das y lo que recibes? Cuando nos apegamos a alguien generando dependencia, perdemos la propia iniciativa; merma nuestra valía personal y se ponen en marcha mecanismos que debilitan nuestra autoestima. Para conseguir un estado personal óptimo y lograr establecer relaciones equilibradas, es saludable prestar atención a esta cuestión. A continuación comparto un artículo que he encontrado  sobre este tema, titulado “Las mujeres que aman demasiado”. Me permito ampliar su sentido a todas las personas que aman, mujeres u hombres:

 

El apego emocional de una mujer con baja autoestima conduce a despreciar a los hombres buenos y sentirse atraída por los inestables. Claves sencillas para salir de esa situación, que es casi una droga

(C) Yolanda Jiménez

¿Cómo se puede amar demasiado si se supone que la medida del amor es amar sin medida? Cuando el amor nos genera un sufrimiento el cual es resultado de una relación tóxica -venenosa-, entonces estamos amando demasiado.

Años atrás y siendo yo una mujer con personalidad codependiente en vías de sanación, leí un libro -“Mujeres que aman demasiado” de la autora Norvin Norwood- que me pareció fabuloso porque me abrió los ojos respecto a patrones de conducta tóxicos que había tenido en algunos momentos de mi vida. Se me vino abajo esa creencia que muchas mujeres tienen -que en su momento yo también tuve-  sobre no tener suerte para el amor o que invariablemente les llegan “patanes” a sus vidas. Esto es una total falacia, es mentira.

No es cosa de suerte ni de que no lleguen buenos hombres, sino de saber elegir a la pareja correcta. Los hombres buenos sí llegan. Es más, ellos pueden estar rondándolas, pero ellas no los sabrán reconocer ni los elegirán porque no es el tipo de “caballeros” al que están acostumbradas ni la clase de hombres que les llame la atención. Esta es la única verdad, que no han sabido escoger. Y lo más triste es que si ellas no sanan interiormente, ese seguirá siendo su patrón al elegir pareja, hombres tóxicos.

¿Parece que los hombres buenos aburren?

Aún más peligroso es que en el caso de que llegaran a tener una relación con un hombre sano, o por lo menos más hacia el lado de la estabilidad emocional, este les parecerá aburrido y pronto lo mandarán a freír espárragos porque les parecerá bobo y fastidioso. ¿Por qué? Tiene toda la lógica, no es lo que conocen, no es a lo que están habituadas e inconscientemente necesitan de esa adrenalina que los malos tratos, los insultos y otros tantos comportamientos tóxicos y hasta degenerados le genera. En pocas palabras, un hombre que brinde paz, tranquilidad, serenidad y todo aquello que parezca armonía ¡guácala, qué hastío!

Hay ciertas características que predominan en la mujer que ama demasiado.

  • Necesidades emocionales no satisfechas. Proviene de un hogar disfuncional -no necesariamente de padres divorciados- que no las satisfizo lo que le generó crecer con profundas heridas emocionales.
  • Dado a que tuvo abandono emocional desde pequeña, le tiene pánico a la soledad y al abandono. Por lo tanto, hará lo que sea, incluso perder su dignidad, con tal de que la relación “con su hombre” no termine, que él no la deje.
  • Hace todo y de todo por complacer -no solo a su hombre- a quien sea con tal de mendigar una migaja de cariño y ternura. Como está acostumbrada a no tener amor, lo que le den ya es ventaja.
  • Personalidad controladora. Como ella está insatisfecha afectivamente, busca hombres necesitados como ella. De esa manera ella da lo que le gustaría recibir y siente tener el control de la relación.
  • El hombre ecuánime o equilibrado le aburre. Huyen de los hombres buenos y estables. Se le hacen aburridos porque no le generan esa adrenalina y esa excitación a la cual ya está acostumbrada. No la atraen los hombres que son amables, estables, confiables y que se interesan por ella. Los hombres reto sí porque la hacen reaccionar. Como no tuvo unos padres tiernos ni cariñosos tiene la creencia de que con su amor sí puede hacer cambiar al hombre. Por supuesto que se pone mal y reacciona cuando estos no se dejan cambiar.
  • Complejo de la Madre Teresa. Se siente la “salvadora” de su hombre. Hace todo y de todo por ayudar al varón en turno. No hay dinero que le ajuste ni nunca es suficiente la ayuda con tal de que él se sienta socorrido y que ella es la heroína. Incluso, no le importa perder salud y dinero, dignidad… Nada.
  • La culpa y ella son una misma. Es quien más perdón pide en la relación, no por buena, sino por “necesitada” y por miedo. La mayor carga o responsabilidad de la relación la lleva ella a cuestas. La culpa y los reproches se los hace personales. “Fui yo, todo por mí, si yo hubiera hecho eso o aquello… Fue mi culpa…”
  • De la autoestima sana ni hablar. ¡No tiene! Cree que le hacen el favor de quererla. No se cree merecedora de la felicidad y mucho menos del amor. Está convencida que debe trabajar muy duro para obtener el derecho a ser feliz, peor aún, de que la amen. No sabe reconocer sus talentos.
  • Manipuladora y controladora. Tiene una necesidad descontrolada por controlar y tener el mando, pero lo hace de una manera suave para que su pareja o los demás no lo capten. Como generalmente no logra tener el control, puede llegar a desarrollar trastornos alimenticios como bulimia y anorexia.
  • Es una mujer insegura porque no tuvo bases sólidas de amor desde su niñez. Su afectividad está muy dañada y por medio de gritos silenciosos pide auxilio. Se siente víctima del mundo y ese papel, en muchos casos, le ha resultado bien.
  • Sueña con el príncipe azul que la rescate. Elige hombre con personalidad salvadora lo que le hace estar con él por las razones equivocadas. Es decir, por necesidad y no por amor.
  • Va por la vida fingiendo que todo está perfecto con ella y que no pasa nada, pero en el fondo vive con tristeza y desolación.
  • Vive una relación ficticia, vive más de sueños que de realidades. Tiene expectativas de cómo le gustaría que fuera su relación porque su relación real en el fondo no le gusta y le duele y sufre.
  • Desarrolla una adicción a los hombres, al dolor y a la inestabilidad emocional. Está acostumbrada a este tipo de adrenalina y que los hombres “sanos” no le producen. Como cualquier adicto, necesita de ella. Son mujeres con episodios de dolor y tristeza y prefiere la descarga de adrenalina que le proporciona la relación inestable a hacerse responsables de su propio dolor.
  • Prefiere involucrarse con hombres a quienes les pueda resolver la vida, así evita hacerse responsable de su propia vida.

La guerrera que llevan dentro

(C) Yolanda Jiménez

Es importante saber que cuando la mujer que ama demasiado decide despertar y tomar el control de su propia vida se convierte en una maravillosa e imparable guerrera de la vida. Se le abren puertas por doquier y si no, ella misma se las abre. Y si además es una mujer que vive y lucha por vivir conforme a sus valores morales, será una mujer que dondequiera tendrá cabida y el éxito asegurado.

Quizá llegue a ser envidiada por otras de su género, pero es sólo porque las otras mujeres no han sabido salir de sus madrigueras ni han descubierto el cómo ser valientes para escapar con vida de esa toxicidad en la que viven como le hizo ella, para experimentar esa metamorfosis interior que hoy la hace ser ese mujerón.

 

Soluciones

Para salir de ese apego emocional hay claves sencillas y útiles que se pueden practicar:

  • Trabaja con el espejo donde a diario te veas y en vez de criticarte descubre las maravillas y los milagros que hay en ti. Admira tu nariz, tus labios bien delineados, la luz de tu mirada, etc. y viéndote directa y profundamente a los ojos di tu nombre fuerte -aunque te sientas tonta-: Ana, te amo y te acepto tal y como eres.
  • Haz una pequeña oración, de preferencia por la mañana. Viaja a tu interior por medio de una respiración profunda. Dialoga con tu niña interior y dile: “Tranquila, mi niña. Ya mi chiquita, no tengas miedo porque ahora yo, Ana, el adulto, cuido de ti. Estás a salvo conmigo. Yo te protejo. Y a ti y a mí nos cuidan y nos protege el amor incondicional de Dios”.

 

El proceso de sanación interior es largo y doloroso, pero vale la pena recorrerlo. Porque solo así sabremos elegir pareja y compañía de manera sabia, por las razones correctas.

 

Fuente  https://es.aleteia.org/2017/08/31/mujeres-que-aman-demasiado/

Ser mujer

 

Yolanda Jiménez (Técnica: Lápiz sobre papel)

“Una mujer es la historia de sus actos y pensamientos, de sus células y neuronas, de sus heridas y entusiasmos, de sus amores y desamores. Una mujer es inevitablemente la historia de su vientre, de las semillas que en el fecundaron, o no lo hicieron, o dejaron de hacerlo, y del momento aquél, el único en que es diosa.

Una mujer es la historia de lo pequeño, de lo cotidiano, de lo trivial, la suma de lo callado. Una mujer es siempre la historia de muchos hombres. Una mujer es la historia de su pueblo y de su raza. Y es la historia de sus raíces y de su origen, de cada mujer que fue alimentada por la anterior para que ella naciera: una mujer es la historia de su sangre. Pero también es la historia de una conciencia y de sus luchas interiores. Una mujer es la historia de su utopía.”

Mujer y empática: Más cualidades y más retos para encontrar un hombre

Los empáticos son las personas más increíbles que puedes conocer. Y aunque tener una pareja empática puede ser una de las cosas más maravillosas que te pasen, es un reto para algunos hombres tener una relación con una mujer empática.

Esto se debe a que los empáticos son muy honestos, y no pueden tener una relación con alguien que no está preparado para estar al lado de una persona como ellos.

Aquí te dejo 12 razones por las que una mujer empática se tiene que esforzar tanto para encontrar al hombre adecuado para ella.

1. Sabe lo que quiere
Una mujer empática no busca una aventura. Sabe que lo que quiere es una relación de amor y respeto. Quiere una pareja que pueda estar con ella en los malos momentos. Si el hombre no es serio desde el principio, nunca empezará una relación con él.

2. Es intensa
Los empáticos son personas que sólo quieren tener conexiones profundas y significativas con otras personas. No son superficiales ni les interesa lo ordinario. Hay hombres a los que les gusta esta intensidad de las mujeres empáticas, y para otros, es demasiado y no pueden aguantar estar con ellas durante mucho tiempo.

3. Valora la formalidad
Los hombres inseguros, nunca deben intentar tener una relación con una mujer empática pues ella, necesita estabilidad más que ninguna otra cosa en su vida. No está interesada en alguien que no responda a sus llamadas, que llegue tarde, o que cancele su cita en el último momento.

4. Es demasiado sincera
Una empática no es buena ocultando una mentira o endulzando las cosas. Ella no te va a decir lo que quieres escuchar, siempre te va a decir la verdad y, para la mayoría de la gente, es muy duro tener que enfrentarse a la verdad en todo momento.

5. Necesita su libertad
Nadie puede enjaular a una mujer empática. Cuando siente que un hombre intenta cortarle las alas, lo deja sin ninguna duda.

6. A menudo se le mal interpreta
La mayoría de los hombres no pueden entender lo que supone estar con una mujer empática hasta que empiezan una relación con una. Ella es más compleja de lo que la mayoría cree. Esta mujer es un misterio andante y el hombre siempre siente que le oculta algo.

7. Necesita satisfacción emocional
Para que una mujer empática se sienta totalmente plena en una relación, necesita estar satisfecha tanto emocional como físicamente. No puede concebir lo físico sin lo emocional, y viceversa.

8. No tiene relaciones a corto plazo
Una mujer empática no se involucra en relaciones cortas. Su lema es: todo o nada. Prefiere estar soltera que estar con un hombre que no está preparado para estar con ella.

9. Hace muchas preguntas
Una mujer empática quiere ser clara con todo el mundo y con todas las cosas. Así que un hombre que tenga una relación con una mujer empática, puede esperar un montón de preguntas porque quiere saberlo todo (no para manipular a nadie, sino para saciar su naturaleza curiosa).

10. Ve lo mejor y lo peor de la gente
Esta mujer ve lo mejor y lo peor en los demás. Esto hace que a veces, sea difícil seguirla. Cuando piensas que va a hacer una cosa, te puede sorprender por completo y hacer justo lo contrario. Tampoco es de extrañar que salga con alguien con mala reputación, pues ella ve lo bueno que hay en él.

11. Tiende a tomarse las cosas de forma muy personal
Las emociones están muy presentes en una mujer empática. Se le puede herir incluso con la cosa más insignificante debido a su naturaleza hipersensible. Pero no guarda rencor y siempre está dispuesta a perdonar cuando alguien se disculpa. El problema es que, no muchos hombres, son capaces de admitir sus errores.

12. Ama con todo su corazón
Una mujer empática ama con más intensidad que ninguna otra. Ella lo da todo, y espera lo mismo de la otra persona. Estar con una mujer así, es muy duro para algunos hombres.

Que una mujer empática te ame, puede ser la cosa más maravillosa que te puede pasar. Sin embargo, muchos hombres no están preparados para este tipo de relación. Muchos, se dan cuenta del gran regalo que tienen pero, cuando lo hacen, es demasiado tarde.

 

 

Fuente: http://eurovidas.com

Orgasmo espontáneo

 

Una mujer puede “venirse” sin necesidad de tocarse. Este fenómeno, conocido como orgasmo espontáneo, sólo precisa de un estímulo visual o auditivo —o ambos— para comenzar a generar una idea excitante que va creciendo poco a poco hasta desembocar en el máximo placer.

Pocas mujeres tienen la capacidad de llegar al éxtasis de esta manera, pero los casos existen y los científicos aún no tiene una respuesta precisa para explicarlo

(c) Yolanda Jiménez

Orgasmo femenino: asombrosos datos científicos

La respiración se entrecorta. El movimiento de caderas aumenta en un vaivén violento, como un sutil desenfreno. Las pupilas se dilatan, los pezones se endurecen y la piel se enchina, mientras cada poro de la piel se abre y el cuerpo enrojecido se entrega al clímax sin pensarlo. Las pulsaciones aumentan y las zonas del cerebro encargadas del control y la inhibición se desconectan, quedan en blanco ante la tórrida marea que persigue incesante al placer.

Se trata del orgasmo femenino, un fenómeno tan estudiado como incomprendido. En la cultura occidental, el placer de la mujer, suprimido durante siglos y subyugado a la excitación masculina, se convirtió en tabú a través de la religión: caracterizado como una fuerza maligna, el deseo de la mujer fue utilizado por el cristianismo como sinónimo de debilidad, presa fácil para la entrada de posesiones demoniacas, conocidas por su apetito sexual. El pecado original, culpable de la expulsión del ser humano del paraíso también se le atribuye al placer femenino, motivos suficientes para que el tema quedara clausurado en nuestra cultura hasta tiempos recientes.

(c) Juan Peláez

No así en otras latitudes, como en la tribu Bantú del sur de África, donde la tradición obligaba a los hombres a eyacular fuera de sus parejas, por el gran misterio que esconde cada una de las contracciones de las paredes vaginales cuando se aproxima el clímax. El orgasmo femenino, la fertilidad y la anchura de las caderas estaban relacionados con la tierra como una gran fuerza enigmática y dadora de vida. De ahí la figura de Venus, diosa romana de la fertilidad.

En la actualidad, la liberación sexual abrió la puerta a las prácticas negadas al placer femenino por siglos. El orgasmo femenino es un tema prioritario en la ciencia y conocer más de él es una de las claves para comprender la evolución del ser humano y uno de los más grandes misterios de la humanidad. Éstos son siete datos científicos que explican la petite mort y aclaran algunos mitos alrededor del mismo:

* El orgasmo femenino varía en intensidad según el lugar de estímulo. El clítoris, la vagina o el cérvix generan sensaciones distintas en el cerebro, pero todos coinciden en el sistema límbico, la corteza frontal y el hipotálamo. No existe un lugar único donde se produzca el clímax, porque involucra más de 30 procesos cerebrales y tiene reacciones en todo el cuerpo: el orgasmo está en todas partes.

* No existe un mejor analgésico. Durante un orgasmo, las mujeres aumentan su umbral de dolor hasta 107 %, una cifra inimaginable que podría hacer casi insensible un parto natural o la ruptura de un hueso para el organismo durante el clímax.

* Los besos son el mejor camino hacia el clímax femenino. Son indispensables para subir la temperatura y su efectividad es tal, que cerca del 20 % de mujeres declaran haber tenido un orgasmo después de una larga sesión de besos sin tocar las áreas genitales.

* El sexo anal es juzgado por la sociedad como algo antinatural, tachado de práctica homosexual u obsesión masculina; sin embargo, cerca del 94 % de las mujeres que lo practicaron durante su último encuentro sexual, afirmaron llegar al orgasmo.

(c) Yolanda Jiménez

* La actividad que se genera en la amígdala y la corteza orbitofrontal durante el punto más alto de la excitación sexual femenina, “desconecta” los sentimientos asociados al miedo y el control de impulsos. El clímax “apaga” ambas sensaciones como ningún otro fenómeno en el cuerpo humano, de ahí que la pérdida de control que describe la mayoría de mujeres sea tan excitante.

* Llegar al orgasmo a través de la penetración vaginal es complicado para la mayoría de las mujeres. Sólo el 25 % que no acompaña la excitación otro tipo de estimulación logra conseguirlo. Sin embargo, si es acompañada de actividad en el clítoris, la cifra se eleva hasta el 80 %.

* El instante de mayor excitación está acompañado de alteraciones de la consciencia. No sólo se reduce el dolor o desaparece el miedo y el autocontrol, se trata de un estado integral en el que no existe nada más allá del placer, ni siquiera los sentimientos, contrario a la creencia popular.

Si quieres conocer más sobre la sexualidad femenina y descubrir un sinfín  técnicas  de cama para dejar de lado la obsesión por la penetración, mira  la técnica del petting, la única forma de llegar al orgasmo sin penetración. ¿Qué pensamientos recorren la mente femenina en medio de una relación sexual que no es satisfactoria? Éstas son las  cosas que piensan las mujeres antes de un orgasmo y nunca lo dicen.

New Scientist
The Independent
Vox
Fuente: culturacolectiva.com

 

 

Menstruación: estereotipos que la ciencia derrumba

 

Menstruar es traumático. La primera vez que encontramos una mancha roja en nuestra ropa interior, nos llenamos de dudas y de miedos; nuestra madre nos dijo que era la señal de que ya éramos “señoritas”, en la escuela nos dijeron que nos habíamos “convertido en mujeres” y en la televisión se nos sugirió que debíamos ocultar este proceso a como diera lugar.

La menstruación es un trauma porque nos han obligado a tomarlo como tal, no por sí mismo. Miles de mitos se han tejido en torno a este proceso natural y lo han convertido en algo sucio, indigno e incluso humillante. Muy probablemente a nadie le guste reglar, para ninguna persona es grato tener un chorro de sangre debajo de las piernas cada mes durante varios días. Sin embargo, si a esto le sumamos todos los prejuicios que se han encargado de imponernos, terminamos odiando este proceso y a nosotras mismas. Sin embargo, la ciencia se ha encargado de desmontar esos horribles prejuicios y recientemente, terminó con uno de los más grandes:

La menstruación no altera la mente de las mujeres

Así lo confirmó un estudio dado a conocer por Frontiers Media, donde se concluyó que «No existe una asociación consistente entre los niveles hormonales de las mujeres, en particular el estrógeno y la progesterona con la atención, la memoria de trabajo y el sesgo cognitivo». Es decir, no es verdad que durante nuestro periodo, los procesos metales sufran alguna alteración.

En la investigación participaron 5 especialistas de diversas universidades europeas, instituciones de Alemania, Suiza e Italia, entre otras. La diferencia entre este y otros estudios sobre el tema, es que en el más reciente se consideraron dos ciclos, y en los anteriores, sólo uno, por lo que se pudo descubrir que las diferencias eran más bien circunstanciales.

El estudio llamado “Falta de asociaciones entre los niveles hormonales femeninos y la memoria de trabajo visuoespacial, atención dividida y sesgo cognitivo a través de dos ciclos menstruales consecutivos” condensa la información recabada a partir del estudio de 68 mujeres que estuvieron bajo observación. Ninguna de ellas mostró un cambio notorio.

En entrevista para la revista MIC, Brigitte Leeners, una de las investigadoras participantes en el estudio aseveró: «en la medicina, no es como la matemática. Siempre hay excepciones, Siempre hay hombres o mujeres que son más sensibles a algo. No es una norma tan estricta en la naturaleza como en la física».

La susceptibilidad emocional que vivimos en nuestros periodos hormonales no son determinantes ni exclusivos de las mujeres. Existen muchos otros factores que contribuyen a un estado de ánimo fluctuante y especialmente sensible.

Millones de veces hemos escuchado cosas como “es que está en sus días” o “seguro le está bajando”, frases que usa la gente a nuestro alrededor para indicar que las mujeres estamos “locas” en “esos días”. Eso es sólo un prejuicio machista que no sólo acrecienta el de por sí incómodo momento de la menstruación hasta convertirlo en algo completamente desagradable, sino que se traduce en un odio contra nosotras mismas, nuestro cuerpo y nuestros procesos naturales.

Reconciliarse con la propia menstruación, puede volverse un acto complejo y difícil debido a toda la carga de prejuicios que la rondan. Sin embargo, desmontar este tipo de mitos ayuda, sin duda, a eliminar estas aseveraciones.

 

 

Fuente: culturacolectiva.com

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