¿Por qué no?…¡Porque sí!

 

(c) Yolanda Jiménez

Mil vacíos,

mil objetos,

relojes inertes,

tiempo de frío

en las dudas recurrentes.

Enero es confuso;

ahora nadie está desnudo

bajo la luna de agosto

recurrente como las dudas.

Conocerte es lo que quiero,

entender tus huecos,

amueblarte de besos,

escribir nuestros nombres

en la arena de los sueños.

Queríamos habitar el espacio

para llenarlo

con pocas cosas,

con todo el alma.

Ahora dibujamos diseños

hasta que encajen los planos.

 

-Yolanda Jiménez –

Me acuerdo… Poema para terminar el año

Me acuerdo

El amor es siempre amor, venga de donde venga.

Un corazón que late con su acercamiento, un ojo que llora cuando se va,

son cosas tan raras, tan dulces, tan preciosas que nunca deben de ser despreciadas”

-Guy de Maupassant –

(c) Yolanda Jiménez

Me acuerdo del impacto de encontrarnos.

Me acuerdo de tu expresión de sorpresa.

Me acuerdo de verte sumiso y temeroso

Me acuerdo que no tenias espacio.

Me acuerdo que parecías invisible y alguien se interpuso.

Me acuerdo que no pudiste ni hablarme.

Me acuerdo que diste un paso atrás para terminar el saludo.

Me acuerdo que tu siempre eliges.

Me acuerdo que querías ser libre pero siempre te enganchabas a mujeres dominantes.

Me acuerdo que querías ser nómada pero siempre regresabas al control de la “ella” de turno.

Me acuerdo que yo quise amarte en libertad.

Me acuerdo de la primera noche.

Me acuerdo de mil noches.

Me acuerdo de la última noche, aunque entonces, yo no sabía que te marcharias.

Me acuerdo del primer encajable que no encajaba.

Me acuerdo del puzle de  piezas-mentiras en continua construcción.

Me acuerdo de creerte, aún sabiendo lo que sabía.

Me acuerdo de mi admiración insostenible.

Me acuerdo de como me explicabas las relaciones que “te surgían”

Me acuerdo de que aprendí a mantenerme erguida.

Me acuerdo de habitar el paraíso.

Me acuerdo de los picnis de los martes.

Me acuerdo de la luna en tu balcón.

Me acuerdo de las siestas de libido.

Me acuerdo que te ibas a largos viajes y no tenias un espacio para despedirme.

(c) Yolanda Jiménez

Me acuerdo de tus silencios.

Me acuerdo de tu voz.

Me acuerdo de tus correos escritos para otra, pero versátiles “con copia oculta” para mi.

Me acuerdo de tu ausencia cuando dos de nosotras coincidimos en “la ceremonia”.

Me acuerdo cuando comprendí que eras hombre de poliamantes.

Me acuerdo del taladro que destrozaba mi estómago.

Me acuerdo de la mujer del este, la del sur, la del centro.

Me acuerdo de mis noches sin sueño.

Me acuerdo que quise desaparecer, morir ignorada.

Me acuerdo de mi inapetencia y mi pecho huesudo.

Me acuerdo del desmayo que me dejó una cicatriz con forma una estrella en mi frente.

Me acuerdo de tantas veces que te pedí claridad.

Me acuerdo de la oscuridad de tu alma.

Me acuerdo de acostumbrarme a tus palabras confusas

Me acuerdo de tus regalos bajo la almohada.

Me acuerdo de mil veces que te dije “Te amo”.

Me acuerdo de los desayunos eternos.

Me acuerdo de la intimidad sublime.

Me acuerdo del primer viaje, rumbo al sur.

Me acuerdo del deseo desbordado que compartimos muchos años.

Me acuerdo de dormir enroscados.

Me acuerdo de las notas matutinas.

Me acuerdo de los baños compartidos.

Me acuerdo de que borrabas mis huellas impregnadas en tu casa.

Me acuerdo de como hacías desaparecer mis regalos creativos.

Me acuerdo de tus miedos silenciosos.

Me acuerdo de como me sorprendías al recibirme.

Me acuerdo del goce de celebrar cualquier cosa.

Me acuerdo de tus sabores profundos.

Me acuerdo de todo lo que me enseñaste.

Me acuerdo que me ayudaste a creer en mi.

Me acuerdo de tu cabeza en mi regazo.

Me acuerdo de conversar y fluir.

Me acuerdo de mis esfuerzos por compartir planes.

Me acuerdo de que apenas tenias tiempo para mi.

Me acuerdo de cuanto deseaba enseñarte el lugar que me vio nacer. 

Me acuerdo de una vez marqué tu numero y una voz de mujer me contestó.

Me acuerdo que el teléfono resbaló de mis manos.

Me acuerdo de como te sorprendí con aquel vuelo.

Me acuerdo que unos amigos tuyos me llamaron por el nombre de otra mujer.

Me acuerdo que se detuvieron mis pulmones.

(c) Yolanda Jiménez

Me acuerdo del neceser negro de mujer sobre el mármol de tu lavabo.

Me acuerdo de como aprendí a mirar hacia otro lado.

Me acuerdo del azar que tantas veces me llevó a verte en situaciones que hubiera preferido no ver.

Me acuerdo que ese mismo azar impedía que tu me vieras allí.

Me acuerdo de silenciar mis labios, con el néctar de los tuyos.

Me acuerdo de unas zapatillas que no eran mías.

Me acuerdo del miedo a la enfermedad.

Me acuerdo de la única vez que te ví llorar.

Me acuerdo que me dijiste “Te amo” y desee regalarte mi vida.

Me acuerdo como se partía mi alma viendo tu sufrimiento.

Me acuerdo que no me permitiste acompañarte

Me acuerdo del temblor de mis rodillas.

Me acuerdo de los kilómetros caminando la ciudad desde el hospital hasta mi casa.

Me acuerdo del viaje de fin de semana que te regalé.

Me acuerdo que al volver del viaje te fuiste a dormir a otro lecho.

Me acuerdo de convertir cada encuentro en un festín sensorial.

Me acuerdo que el día de mi exposición, tenias otra cita.

Me acuerdo de celebrar todos tus cumpleaños.

Me acuerdo de las cosquillas

Me acuerdo de reírnos a carcajadas.

Me acuerdo de mis cumpleaños a tu lado.

Me acuerdo del viaje de barcos y aviones.

Me acuerdo del encuentro en un aeropuerto.

Me acuerdo de un viaje de verano, ignorando que era el último.

Me acuerdo de un cajón vacío.

Me acuerdo de cuando me enviaste mis pocas cosas y me dijiste que eso no significaba nada.

Me acuerdo de creerte.

Me acuerdo de amarte sin medida

Me acuerdo de la distancia que pusiste entre nosotros.

Me acuerdo del silencio con que me sacaste de tu vida.

Me acuerdo que salí con respeto.

Me acuerdo de cuidarte.

Me acuerdo de amarte desde el corazón de la nobleza.

Me acuerdo que querías ser buena persona.

Me acuerdo que no querías hacer daño.

Me acuerdo de que siempre lo supe todo.

Me acuerdo que nunca quise dañarte.

Me acuerdo que quizá te hice daño.

(c) Yolanda Jiménez

Me acuerdo de que pasaron 7 años.

Me acuerdo de que cada septenio vienen grandes cambios.

Me acuerdo que te he perdonado.

Me acuerdo que yo también me perdono.

Me acuerdo que soy una mujer visible.

Me acuerdo de cuanto he crecido.

Me acuerdo que hoy un hombre me ama.

Me acuerdo que hoy termina un año.

Me acuerdo de la alegría que siento para recibir el año nuevo.

Me acuerdo de estos versos de Rumi:

Permanecer en el silencio

porque el mundo del silencio

es una vasta plenitud”

 

 

-Yolanda Jiménez –

Bienvenido 2020

 

Un nuevo año es una nueva oportunidad para encontrarnos,

crecer, amar, crear, soñar, viajar,amar…vivir!

Que en 2020 quepan todos nuestros goces.

 

Yolanda Jiménez

https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/terapeuta-2/

 

 

Te amo

 “Te amo”. Dos palabras infinitas, un todo. ¿Quién puede decirlo? ¿Qué ocurre en su más profundo interior cuando lo expresa? ¿Qué ocurre en la otra persona cuando lo escucha?

(c) Yolanda Jiménez

La persona que, con profunda sinceridad pronuncia esta frase, vibra, es pura alma, esencia, creación. Es una melodía de magia y poder que todo lo abarca. Es un reconocerse en su seguridad y en si mismo. Quizá  el otro o la otra a quien se le dirige esta frase, también vibre, de la forma que sea. Puede sentir el vértigo del miedo, el fantasma del compromiso. La inseguridad de no saber si será capaz de sostenerla, de recibir la belleza que se le ofrece, de abrirse a sentir con plenitud.
“Te amo” es la frase más hermosa, la que nos conmueve profundamente y nos conecta con nuestra esencia más intima y con la otra persona. Es una frase sencilla y grande que nos hace personas.
-Yolanda Jiménez –

Erotizar el buen trato

Fina Sanz,, doctora en Psicología y sexóloga, reivindica el buentrato.
“Tengo 58 años. Nací en Valencia y vivo en Madrid. Divorciada, tenía un hijo y murió a los 28 años. Soy feminista, quiero un mundo igualitario y diverso, con mas derechos humanos. Mi espiri­tualidad tiene que ver con el sentimiento de unidad con la humanidad y la naturaleza.”
Por: Ima Sanchís

‘Bientratar’

Hay algo que a todos nos pesa en los hombros, que nos impide ir ligeros. Es sutil, un peso antiguo que tiene que ver con la represión, la hemos vivido en el colegio, en la oficina, en tantas relaciones sociales. Es nuestra manera de funcionar, el regusto del maltrato con el que nos tratamos y tratamos al planeta. Fina Sanz ha acuñado una nueva palabra, buentrato, bientratar. “Las relaciones en la cultura patriarcal se basan en el poder y el maltrato. Yo propongo un modelo de convivencia desde y para el buentrato”, sobre él da conferencias y ha publicado un nuevo libro, El buentrato como proyecto de vida (Kairós), además de dirigir sus másters de Autoconocimiento, Sexualidad y Relaciones Humanas en Terapia de Reencuentro.

(c) Juan Peláez

Violencia, crisis de valores, indiferencia por el que sufre…

…Y mucha rabia, insultos públicos, epidemia de acoso escolar…, son nuestros tiempos, y nos estamos acostumbrando.

¿A qué se debe esta deriva extrema?

Vivimos en una sociedad maltratante basada en la desigualdad, en relaciones de poder y sumisión. Este modelo patriarcal absolutamente normalizado se reproduce constantemente en lo grande y en lo pequeño.

¿En el ámbito doméstico y en el político?

Sí, se reproduce en las relaciones de forma inconsciente, el poder se ejerce entre hombres, entre mujeres, entre adultos y niños…

También entre iguales, entre niños.

Eso es lo que venden los medios de comunicación y entretenimiento masivo: violencia y maltrato. Raro es el día en que un niño no ve una escena de violencia, ¿de qué nos sorprendemos?… No se venden modelos de paz y buentrato.

Buentrato no es una palabra que aparezca en el diccionario.

Ese es el problema, ni la palabra buentrato ni el verbo bientratar existen, pero sí existe el maltrato, lo tenemos claramente representado. Cuando me di cuenta de esta carencia empecé a trabajar con esos términos. Pedí a varios fotógrafos imágenes que lo representasen y ninguno supo qué ofrecerme.

¿…?

Inmortalizan el maltrato porque se ve. Sin embargo, el buentrato es algo sin representación.

Pero se nota…

El buentrato es muy sutil, tiene que ver con el lenguaje del cuerpo, con una expresión corporal de felicidad, bienestar, relajación, pero hay que trabajarlo e incorporarlo a todos los niveles y en todos los ritos.

¿Qué ritos?

El paso de la niñez a la adolescencia, por ejemplo, hoy marcado por el machismo, la popularidad hueca y el sexo. El bientratar hay que crearlo, no está representado. Y si no lo sabemos conjugar, ¿cómo vamos a desarrollarlo?…

¿Debemos definirlo para practicarlo?

Sí, y hay que introducirlo en la sociedad, que sea tan común como el maltrato. Que esté en las escuelas, se promueva y se valore, que aparezca en las películas, que sea cotidiano y excitante.

¿Excitante?

La alegría serena y el bienestar no tienen audiencia, no producen subidón, son algo soso. Hay que erotizar el buentrato.

¿Dónde empieza?

En el agradecimiento, que es mucho más profundo de lo que imaginamos. No se trata de buena educación. Por ejemplo, a una persona que se retira, que ha dedicado su vida a la empresa, hay que darle las gracias, eso es buentrato.

¿Una manera de concebir la vida?

Exacto. Hay que fomentar practicas de cooperación en lugar de competencia, introducir otros valores como la solidaridad. Pero solidaridad no es dar un kilo de arroz para los refugiados, es tener una mirada y una escucha frente a la gente que sufre.

A eso lo llaman buenismo.

Ahí tiene la demostración clara de que el buentrato no es un valor. Socialmente se valora el éxito, el dinero y la belleza, lo demás son complementos. Para que algo empiece a cambiar debemos trabajarnos a nosotros mismos.

¿Cómo?

(c) Juan Peláez

Darnos cuenta de qué valores hemos incorporado que nos dañan y hacen daño a los demás, y aprender a ser más compasivos y solidarios con nosotros mismos. Respetar, para empezar, nuestro propio ritmo, ser dueños de nosotros.

No maltratarnos.

El buentrato es la forma de expresión del amor, nuestra forma de vincularnos con los demás. Si no canalizamos nuestra energía amorosa, nos sentimos frustrados, enfermos.

Cierto.

Hay que empezar por pequeños proyectos de amor hacia uno mismo y hacia los otros, algo tan simple como: “Todos los día voy a caminar media hora, lo necesito” o “Voy a ser amable”. El buentrato debe ser proyecto de vida.

Las cosas se tuercen…

Venimos al mundo a transformarnos y a transformarlo, pero la vida te coloca en laberintos, situaciones difíciles que tienes que atravesar.

Usted tuvo leucemia y cuatro años después murió su hijo…

Hay que ser resiliente, no queda otra. La muerte de mi hijo, después de un proceso de búsqueda de sentido, me llevó a formar a gente en ese modelo de trabajo basado en el buentrato.

Una persona no puede haber nacido para que la otra se quede infinitamente mal. Mi hijo murió, tuvo su proceso y sentido de vida que yo desconozco. El mío ha sido crear herramientas de autoayuda para transformar mi vida y poder ayudar a otros, y esa fuerza me la ha dado mi hijo a pesar de todo el inmenso sufrimiento.

Entiendo.

Nos iremos cuando hayamos acabado nuestra misión en esta vida, pero no sabemos por qué hemos venido.

¿Cuál es la herramienta fundamental para transformar la propia vida?

La reflexión, la escucha.

La herida nos lleva a la ira, y la ira, al ­maltrato…

Sí, a menos que yo me haga cargo de mi herida, y entienda que la ira es una emoción humana que podemos manejar.

 

Fuente: www.lavanguardia.com/lacontra

De mujer-guerrera a mujer-amor

 

Dejemos de decretar que somos mujeres guerreras

Aprendamos a vivir en la energía de la mujer amante, la mujer que ama y va con fuerza y empoderada por todo lo que desea, el Universo es muy sabio, si decretamos ser GUERRERAS entonces más y más luchas, más y más guerras llegarán.

(c) Yolanda Jiménez

Luchar por tener una pareja, luchar con conseguir un mejor empleo, luchar por mantener en equilibrio con una misma, luchar por salir de una enfermedad, sigamos decretando más y más luchas y tendremos más y más experiencias que nos dejaran con las alas, con el alma y el corazón herido, seamos mujeres de luz que vibran en AMOR.
El Amor, todo lo logra en paz, en armonía, en alegría, en la bella danza de la vida.
La mujer Guerrera carga con una pesada armadura en su cuerpo toda su vida, ¿como está tu espalda? ¿hay dolor? dolor en la espalda, dolor de cabeza, dolor y más dolor, la mujer amante, la mujer de luz recorre su vida con los brazos abiertos dispuesta a vivir experiencias de aprendizaje por medio del amor y la melena danzando con el viento porque se sabe viviendo en la frecuencia del amor.
Seamos mujeres FUERTES, mujeres empoderadas, mujer de luz, mujeres de amor, pero no más mujeres guerreras. Por ti, por todas las mujeres por el planeta escuela que necesita transmutar de la guerra a la paz.

 

-Zuhari Mk-

Conecto con-tacto

 

 

Conéctate. Me conecto.

Obra de (c)Eva Fábregas. De la exposición”Gut Feeling”. Fotografía: (c)Yolanda Jiménez

¿Estás conectado?, ¿adonde?

¿Me desconectas?

Quieres conectarte a quién?

¿Quieres conectar-me-a-mi?

¿Con conexión?, ¿Con qué?

¿Y si quisieras contactarme?

¿O descontactarme?

Yo te contacto.

Tú me contactas

Yo te conecto,

tu no me conectas, tu no me contactas…

Ya no quiero contactarte.

 

 

-Yolanda Jiménez –

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