Erotizar el buen trato

Fina Sanz,, doctora en Psicología y sexóloga, reivindica el buentrato.
“Tengo 58 años. Nací en Valencia y vivo en Madrid. Divorciada, tenía un hijo y murió a los 28 años. Soy feminista, quiero un mundo igualitario y diverso, con mas derechos humanos. Mi espiri­tualidad tiene que ver con el sentimiento de unidad con la humanidad y la naturaleza.”
Por: Ima Sanchís

‘Bientratar’

Hay algo que a todos nos pesa en los hombros, que nos impide ir ligeros. Es sutil, un peso antiguo que tiene que ver con la represión, la hemos vivido en el colegio, en la oficina, en tantas relaciones sociales. Es nuestra manera de funcionar, el regusto del maltrato con el que nos tratamos y tratamos al planeta. Fina Sanz ha acuñado una nueva palabra, buentrato, bientratar. “Las relaciones en la cultura patriarcal se basan en el poder y el maltrato. Yo propongo un modelo de convivencia desde y para el buentrato”, sobre él da conferencias y ha publicado un nuevo libro, El buentrato como proyecto de vida (Kairós), además de dirigir sus másters de Autoconocimiento, Sexualidad y Relaciones Humanas en Terapia de Reencuentro.

(c) Juan Peláez

Violencia, crisis de valores, indiferencia por el que sufre…

…Y mucha rabia, insultos públicos, epidemia de acoso escolar…, son nuestros tiempos, y nos estamos acostumbrando.

¿A qué se debe esta deriva extrema?

Vivimos en una sociedad maltratante basada en la desigualdad, en relaciones de poder y sumisión. Este modelo patriarcal absolutamente normalizado se reproduce constantemente en lo grande y en lo pequeño.

¿En el ámbito doméstico y en el político?

Sí, se reproduce en las relaciones de forma inconsciente, el poder se ejerce entre hombres, entre mujeres, entre adultos y niños…

También entre iguales, entre niños.

Eso es lo que venden los medios de comunicación y entretenimiento masivo: violencia y maltrato. Raro es el día en que un niño no ve una escena de violencia, ¿de qué nos sorprendemos?… No se venden modelos de paz y buentrato.

Buentrato no es una palabra que aparezca en el diccionario.

Ese es el problema, ni la palabra buentrato ni el verbo bientratar existen, pero sí existe el maltrato, lo tenemos claramente representado. Cuando me di cuenta de esta carencia empecé a trabajar con esos términos. Pedí a varios fotógrafos imágenes que lo representasen y ninguno supo qué ofrecerme.

¿…?

Inmortalizan el maltrato porque se ve. Sin embargo, el buentrato es algo sin representación.

Pero se nota…

El buentrato es muy sutil, tiene que ver con el lenguaje del cuerpo, con una expresión corporal de felicidad, bienestar, relajación, pero hay que trabajarlo e incorporarlo a todos los niveles y en todos los ritos.

¿Qué ritos?

El paso de la niñez a la adolescencia, por ejemplo, hoy marcado por el machismo, la popularidad hueca y el sexo. El bientratar hay que crearlo, no está representado. Y si no lo sabemos conjugar, ¿cómo vamos a desarrollarlo?…

¿Debemos definirlo para practicarlo?

Sí, y hay que introducirlo en la sociedad, que sea tan común como el maltrato. Que esté en las escuelas, se promueva y se valore, que aparezca en las películas, que sea cotidiano y excitante.

¿Excitante?

La alegría serena y el bienestar no tienen audiencia, no producen subidón, son algo soso. Hay que erotizar el buentrato.

¿Dónde empieza?

En el agradecimiento, que es mucho más profundo de lo que imaginamos. No se trata de buena educación. Por ejemplo, a una persona que se retira, que ha dedicado su vida a la empresa, hay que darle las gracias, eso es buentrato.

¿Una manera de concebir la vida?

Exacto. Hay que fomentar practicas de cooperación en lugar de competencia, introducir otros valores como la solidaridad. Pero solidaridad no es dar un kilo de arroz para los refugiados, es tener una mirada y una escucha frente a la gente que sufre.

A eso lo llaman buenismo.

Ahí tiene la demostración clara de que el buentrato no es un valor. Socialmente se valora el éxito, el dinero y la belleza, lo demás son complementos. Para que algo empiece a cambiar debemos trabajarnos a nosotros mismos.

¿Cómo?

(c) Juan Peláez

Darnos cuenta de qué valores hemos incorporado que nos dañan y hacen daño a los demás, y aprender a ser más compasivos y solidarios con nosotros mismos. Respetar, para empezar, nuestro propio ritmo, ser dueños de nosotros.

No maltratarnos.

El buentrato es la forma de expresión del amor, nuestra forma de vincularnos con los demás. Si no canalizamos nuestra energía amorosa, nos sentimos frustrados, enfermos.

Cierto.

Hay que empezar por pequeños proyectos de amor hacia uno mismo y hacia los otros, algo tan simple como: “Todos los día voy a caminar media hora, lo necesito” o “Voy a ser amable”. El buentrato debe ser proyecto de vida.

Las cosas se tuercen…

Venimos al mundo a transformarnos y a transformarlo, pero la vida te coloca en laberintos, situaciones difíciles que tienes que atravesar.

Usted tuvo leucemia y cuatro años después murió su hijo…

Hay que ser resiliente, no queda otra. La muerte de mi hijo, después de un proceso de búsqueda de sentido, me llevó a formar a gente en ese modelo de trabajo basado en el buentrato.

Una persona no puede haber nacido para que la otra se quede infinitamente mal. Mi hijo murió, tuvo su proceso y sentido de vida que yo desconozco. El mío ha sido crear herramientas de autoayuda para transformar mi vida y poder ayudar a otros, y esa fuerza me la ha dado mi hijo a pesar de todo el inmenso sufrimiento.

Entiendo.

Nos iremos cuando hayamos acabado nuestra misión en esta vida, pero no sabemos por qué hemos venido.

¿Cuál es la herramienta fundamental para transformar la propia vida?

La reflexión, la escucha.

La herida nos lleva a la ira, y la ira, al ­maltrato…

Sí, a menos que yo me haga cargo de mi herida, y entienda que la ira es una emoción humana que podemos manejar.

 

Fuente: www.lavanguardia.com/lacontra

De mujer-guerrera a mujer-amor

 

Dejemos de decretar que somos mujeres guerreras

Aprendamos a vivir en la energía de la mujer amante, la mujer que ama y va con fuerza y empoderada por todo lo que desea, el Universo es muy sabio, si decretamos ser GUERRERAS entonces más y más luchas, más y más guerras llegarán.

(c) Yolanda Jiménez

Luchar por tener una pareja, luchar con conseguir un mejor empleo, luchar por mantener en equilibrio con una misma, luchar por salir de una enfermedad, sigamos decretando más y más luchas y tendremos más y más experiencias que nos dejaran con las alas, con el alma y el corazón herido, seamos mujeres de luz que vibran en AMOR.
El Amor, todo lo logra en paz, en armonía, en alegría, en la bella danza de la vida.
La mujer Guerrera carga con una pesada armadura en su cuerpo toda su vida, ¿como está tu espalda? ¿hay dolor? dolor en la espalda, dolor de cabeza, dolor y más dolor, la mujer amante, la mujer de luz recorre su vida con los brazos abiertos dispuesta a vivir experiencias de aprendizaje por medio del amor y la melena danzando con el viento porque se sabe viviendo en la frecuencia del amor.
Seamos mujeres FUERTES, mujeres empoderadas, mujer de luz, mujeres de amor, pero no más mujeres guerreras. Por ti, por todas las mujeres por el planeta escuela que necesita transmutar de la guerra a la paz.

 

-Zuhari Mk-

Conecto con-tacto

 

 

Conéctate. Me conecto.

Obra de (c)Eva Fábregas. De la exposición”Gut Feeling”. Fotografía: (c)Yolanda Jiménez

¿Estás conectado?, ¿adonde?

¿Me desconectas?

Quieres conectarte a quién?

¿Quieres conectar-me-a-mi?

¿Con conexión?, ¿Con qué?

¿Y si quisieras contactarme?

¿O descontactarme?

Yo te contacto.

Tú me contactas

Yo te conecto,

tu no me conectas, tu no me contactas…

Ya no quiero contactarte.

 

 

-Yolanda Jiménez –

Inventario de una bolsa de plástico

 

(c) Yolanda Jiménez

Blanca, común, dos asas,

tamaño estándar.

¿Qué cabe en una bolsa de plástico?

¿Cuánta versatilidad es posible?

verduras, zapatos,

ropa, sueños, ilusiones…

Esta bolsa de plástico está

atada  por las asas;

dos nudos sobrepuestos

que desato con minucia.

Sé lo que hay dentro,

(c) Yolanda Jiménez

no sé qué hacer con ello;

sé que algo está descolocado,

no sé cómo ordenarlo.

Pero me atrevo a abrirla:

voy a lavar todo el contenido.

Voy a reutilizar la bolsa

para el cubo de la basura.

Y colocaré todo limpito

en una nueva bolsa…

 

 

-Yolanda Jiménez-

Poesía y cerebro

 

Esto es lo que pasa en tu cerebro cuando lees una poesía:

La poesía son dardos con forma de palabras que van directo a la parte más emocional de nuestro cerebro. Hay poemas que despiertan un auténtico tsunami emocional y hacen que se nos pongan los pelos de punta, como la “Primera Elegía” de Rainer Maria Rilke, cuyas estrofas dicen:

 

(c) Yolanda Jiménez

La belleza no es nada sino el principio de lo terrible,

lo que somos apenas capaces de soportar, 

lo que sólo admiramos porque serenamente desdeña destrozarnos. 

Todo ángel es terrible”.

 

El terror que Rilke describe es el que sentimos cuando adquirimos un conocimiento más vasto, en ese momento nos volvemos conscientes de nuestras limitaciones y la complejidad del mundo, y nos damos cuenta de todo lo que no entendemos y no llegaremos a entender. Es una posibilidad bella y seductora pero a la vez muy aterradora.

La poesía tiene la capacidad de enviar potentes mensajes emocionales y activar la reflexión, si bien es cierto que el mayor placer que se encuentra al leer un poema, como cuando disfrutamos de una obra de arte, no proviene de la reflexión profunda sino de las sensaciones que experimentamos. De hecho, Vladimir Nabokov dijo que uno no debe leer con el corazón ni con el cerebro sino con el cuerpo.

Investigadores del Instituto Max Planck de Estética Empírica se propusieron explorar más a fondo cómo influye la poesía en nuestro cerebro, y los resultados de su estudio son fascinantes.

La poesía genera más placer a nivel cerebral que la música

Los investigadores pidieron a un grupo de personas, algunos de los cuales leían poesía con frecuencia, que escucharan algunos poemas leídos en voz alta. Algunos de los poemas pertenecían a poetas alemanes conocidos como Friedrich Schiller, Theodor Fontane y Otto Ernst, aunque los participantes también pudieron escoger algunas obras, entre las cuales se encontraban autores como William Shakespeare, Johann Wolfgang von Goethe, Friedrich Nietzsche, Edgar Allan Poe, Paul Celan y Rilke.

Mientras los voluntarios escuchaban los poemas, los investigadores registraron su ritmo cardíaco, las expresiones faciales e incluso los movimientos de los vellos de la piel. Además, cuando las personas sentían un escalofrío debían indicarlo presionando un botón.

Curiosamente, todas las personas, incluso quienes no leían poesía, reportaron escalofríos en algún momento durante la lectura y al 40% se les puso la piel de gallinavarias veces. Estas respuestas son similares a las que experimentamos cuando escuchamos música o vemos alguna escena de una película que genera una gran resonancia emocional.

Sin embargo, las respuestas neurológicas ante la poesía eran únicas. Los datos mostraron que al escuchar los poemas se activaban partes del cerebro que permanecen “apagadas” cuando escuchamos música o vemos películas.

Los neurocientíficos descubrieron que la poesía genera un estado que llamaron “pre-chill”; es decir, provoca una reacción de placer que se va construyendo lentamente a medida que se escuchan las estrofas. En práctica, en vez de emocionarnos repentinamente, como cuando escuchamos una canción, la poesía genera un in crescendo emocional que comienza hasta 4,5 segundos antes de que percibimos el escalofrío.

Curiosamente, esos picos emocionales ocurrían principalmente en determinadas posiciones dentro de los poemas, como al final de las estrofas y, sobre todo, al final del poema. Es un descubrimiento muy interesante, sobre todo teniendo en cuenta que el 77% de los participantes que nunca habían escuchado un poema también mostraron esas mismas reacciones y signos neurológicos que anticipaban los puntos emocionales álgidos de la lectura.

La poesía estimula la

(c) Yolanda Jiménez


memoria, facilita la introspección y nos relaja

Neurocientíficos de la Universidad de Exeter escanearon el
cerebro de un grupo de participantes mientras leían diferentes contenidos,
desde un manual de instalación de la calefacción hasta pasajes evocadores de
novelas, sonetos rimados y su poema favorito.

Estos investigadores descubrieron que nuestro cerebro
procesa la poesía de manera diferente a cómo procesamos la prosa. Se activa una
“red de lectura” peculiar que comprende diferentes zonas, entre ellas aquellas
relacionadas con el procesamiento emocional, que se activan fundamentalmente
con la música.

También apreciaron que la poesía estimula las zonas del cerebro
vinculadas con la memoria y partes del cerebro como la corteza cingulada
posterior y los lóbulos temporales mediales, unas zonas que se activan
fundamentalmente cuando estamos relajados o ensimismados en nosotros mismos.

Esto demuestra que existe algo muy especial en la forma poética que genera placer. De hecho, la poesía es una expresión literaria muy especial que transmite sentimientos, pensamientos e ideas acentuando las restricciones métricas, la rima y la aliteración.

Por tanto, no está de más insertar un poema al día en nuestra rutina .

 

Fuentes:

Wassiliwizky, E. et. Al. (2017) The emotional power of poetry: neural circuitry, psychophysiology, compositional principles. Social Cognitive and Affective Neuroscience.

Zeman, A. Z. et. Al. (2013) By heart. An fMRI study of brain activation by poetry and prose. Journal of Consciousness Studies; 20(9-10): 132-158.

 

Publicado en: http://www.rinconpsicologia.com

La libertad. Joan Margarit

La libertad

Es la razón de nuestra vida,
dijimos, estudiantes soñadores.

Yolanda Jiménez. Técnica: pastel sobre papel. 50 x 70 cm

La razón de los viejos, matizamos ahora,
su única y escéptica esperanza.

La libertad es un extraño viaje.

Son las plazas de toros con las sillas
sobre la arena en las primeras elecciones.

Es el peligro que, de madrugada,
nos acecha en el metro,

son los periódicos al fin de la jornada.

La libertad es hacer el amor en los parques.

Es el alba de un día de huelga general.

Es morir libre. Son las guerras médicas.

Las palabras República y Civil.

Un rey saliendo en tren hacia el exilio.

La libertad es una librería.

Ir indocumentado.

Las canciones prohibidas.

Una forma de amor, la libertad.
-Joan Margarit –

“Batalla de primavera”. Poesía para un hombre y su familia

 

Batalla de primavera

 

(C) Yolanda Jiménez

Sucesos en sucesión

flotan en la corriente,

en los impulsos de agua

o en la tinta de sangre.

 

La luz es cambiante

como la primavera de mayo:

de mañana soleada,

de aguacero de tarde.

 

La llanura manchega

se viste de arcoíris;

Un  tic-tac de colores

sostiene la esperanza,

(C) Yolanda Jiménez

de los cinco que suman,

el circuito de amor.

 

Crecidos  los brotes,

ensanchan la familia

en ternura de ramas

y caricias invisibles.

Mayo extraño de contrastes y brisas.

 

 

-Yolanda Jiménez –

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