“Que tengas un buen día”. Un hermoso poema de Benedetti

Diariamente tenemos la oportunidad de decidir qué es lo que efectivamente queremos hacer con nuestros días, a  qué le prestaremos atención y hacia donde dirigiremos nuestros esfuerzos.

Solemos soltar esa elección, solemos dejar que nos ocurra la vida, en lugar de entender que solo nosotros tenemos la capacidad de hacer que las cosas nos ocurran, tenemos opciones cada segundo, podemos decidir ser amables, ser alegres, ser optimistas, amar, perdonar… o sencillamente decidir lo contrario. Podemos hacer de cada uno de nuestros días una experiencia que nos produzca placer recordar o que deseemos desaparecer.

Si está en nuestras manos tener o no un buen día, ¿por qué sencillamente no elegimos esa opción, a consciencia, con la responsabilidad que implica comprometernos con nuestra experiencia y cada una de sus vivencias? Mario Benedetti, poeta uruguayo de grandes mensajes para el mundo, nos lo sugiere a través de este hermoso poema:

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Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.

Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes que el reloj sonara.
Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.
Hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso…. o puedo dar gracias porque las plantas están siendo regadas.
Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero…. o puedo estar contento porque mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.
Hoy puedo quejarme de mi salud…. o puedo regocijarme de que estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo…. o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas …. o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos…. o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar…. o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela…. o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.
Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar…. o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente y cuerpo.
Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy, soy el escultor.
Lo que suceda hoy depende de mi. Yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.
Que tengan un gran día… a menos que tengan otros planes…
Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet
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Belleza para hoy. Para ti.

 

Gracias Universo por darme alegría para experimentar aquello que más deseo… Disfruto amando

 

El poder de las afirmaciones

 

Las afirmaciones son herramientas poderosas que actúan tanto en nuestros procesos conscientes como inconscientes, nos ayuda a trabajar a favor de lo que queremos conseguir y convencernos a nosotros y al universo mismo de que nuestra energía está centrada en aquello que deseamos, sin dudas, con plena confianza de que no habrá obstáculos que se interpongan entre lo que en nuestra mente está presente y lo que llegaremos a manifestar.

Las afirmaciones pueden ser redactadas a nivel personal o pueden tomarse algunas guías que nos logren inspirar y que cubran aquello que deseamos plasmar. Podemos utilizarlas de muchas maneras: escoger un momento específico del día para decirlas o hacerlo de manera aleatoria, verbalizarlas o solo pensarlas, leer un listado o tener en mente una sola, repetirlas como un mantra o solo repetirlas una vez, decirlas en tiempo presente o enfocadas a futuro.

falta algo para ser feliz

Lo cierto es que la mayor efectividad se logra cuando mayor es la confianza que se tiene en que aquello es o será parte de nuestras vidas. En lo personal las uso cada vez que lo recuerdo y menciono varias veces una o varias asociada a una determinada meta y procuro mencionarlas en tiempo presente como si aquello que deseo ya formase parte de mi vida.

Acá dejamos un listado que puede resultar de utilidad, clasificado por aspectos de la vida:

Afirmaciones espirituales:

Soy un ser espiritual en una experiencia humana.

Aprendo de cada una de mis experiencias.

Todo lo que está ocurriendo es para el mayor beneficio de la mayoría de los involucrados.

Soy más de lo que puedo ver y entender.

Todos estamos en un camino de evolución, haciendo lo mejor que podemos con nuestros recursos.

Veo en los otros lo que debo revisar en mí.

Afirmaciones para el amor:

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Tengo el amor que soy capaz de dar.

En mi vida está presente el amor incondicional.

Atraigo siempre a las personas que necesito.

Soy una persona amada por lo que soy.

Quienes me aman me respetan y consideran.

Afirmaciones para la salud:

Mi salud es perfecta.

Estoy completamente san@.

Mi cuerpo funciona y reacciona a la perfección.

Mi cuerpo tiene la sabiduría necesaria para sanarse.

Acepto mi cuero, lo cuido y lo bendigo.

La mejor medicina para mi vida es el amor.

Mi alma siempre sabrá que hacer en situación de emergencia.

Afirmaciones para la abundancia:

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Gracias por todas las bendiciones presentes hoy y siempre en mi vida.

Soy una persona próspera.

Mi vida está llena de bendiciones

Tengo todo lo que necesito.

Tengo la capacidad necesaria para generar riqueza en mi vida.

Tengo suficiente tiempo para todo lo que necesito hacer.

El dinero es una energía y le doy entrada a mi vida.

Todo lo que quiero está disponible para mí, solo tengo que pedirlo.

Utilízalas como quieras, pero de cualquier manera introdúcelas en tu vida y mira como los milagros comienzan a ocurrir a partir de una “sencilla” afirmación.

 

 

Por: Sara Espejo

Fuente: rincondeltibet.com

Dignidad personal

 

La dignidad personal es reconocer que merecemos algo mejor. Las personas tenemos un precio, un valor indiscutible llamado dignidad personal. Es una dimensión incondicional que nos recuerda cada día que nadie puede ni debe utilizarnos, que somos libres, seres valiosos, responsables de nosotros mismos y merecedores a su vez de un adecuado respeto.

La dignidad es sin duda uno de los conceptos más interesantes a la vez que descuidados dentro del campo del crecimiento personal. De algún modo a muchos se nos ha olvidado que esta dimensión no depende del reconocimiento externo, nadie tiene por qué otorgarnos un valor determinado para que nosotros mismos nos sintamos merecedores de obsequios.

 

“Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como fin y nunca meramente como medio”
-Immanuel Kant-

La dignidad es una cualidad inherente que viene de “fábrica”. Tal y como dijo Martin Luther King una vez, no importa cuál sea tu oficio, no importa el color de tu piel ni cuánto dinero tengas en tu cuenta bancaria. Todos somos dignos, y todos tenemos la capacidad de construir una sociedad mucho mejor basada en el reconocimiento de uno mismo y en el de los demás.

Sin embargo, dignidad y vulnerabilidad siempre van de la mano. Porque esta cualidad innata depende directamente de nuestro balance emocional y de la autoestima. De hecho, en ocasiones basta con que alguien nos quiera mal para que no nos sintamos dignos de ser amados. Basta también con que pasemos una temporada sin empleo para llegar a pensar que no somos dignos ni útiles para esta sociedad.

Te proponemos reflexionar sobre ello con nosotros.

Qué no es dignidad personal

Entender desde bien temprano que merecemos lo mejor, que debemos ser respetados por lo que somos, tenemos y nos caracteriza, no es orgullo. Defender nuestra identidad, nuestra libertad y nuestro derecho a tener voz propia, opinión y unos valores, no es narcisismo. En el momento que entendemos todo esto nuestra personalidad se refuerza y conseguimos una adecuada satisfacción interna.

Sin embargo, hemos de admitirlo, si hay una dimensión de nuestro bienestar psicológico que más secuelas deja tras haberla descuidado, olvidado o dejado en manos de otros, es ella, la dignidad. De ahí, que siempre debamos recordar algo muy sencillo a la vez que ilustrativo: la esperanza no es lo último que una persona debe perder; en realidad, lo que jamás debemos perder es la dignidad personal.

Veamos a continuación de qué maneras se nos escapa este valor, este principio de fortaleza interior.

Mariposa

Perdemos la dignidad personal cuando…

La dignidad no son unas llaves que ponemos en nuestros bolsillos y que de vez en cuando, dejamos a otros para que nos las guarden. La dignidad no es una posesión material es un valor intransferible, incondicional, propio y privado de cada uno. No se deja, no se pierde ni se vende: va contigo SIEMPRE.

 

 

 

 

 

 

 

 

Menstruación: estereotipos que la ciencia derrumba

 

Menstruar es traumático. La primera vez que encontramos una mancha roja en nuestra ropa interior, nos llenamos de dudas y de miedos; nuestra madre nos dijo que era la señal de que ya éramos “señoritas”, en la escuela nos dijeron que nos habíamos “convertido en mujeres” y en la televisión se nos sugirió que debíamos ocultar este proceso a como diera lugar.

La menstruación es un trauma porque nos han obligado a tomarlo como tal, no por sí mismo. Miles de mitos se han tejido en torno a este proceso natural y lo han convertido en algo sucio, indigno e incluso humillante. Muy probablemente a nadie le guste reglar, para ninguna persona es grato tener un chorro de sangre debajo de las piernas cada mes durante varios días. Sin embargo, si a esto le sumamos todos los prejuicios que se han encargado de imponernos, terminamos odiando este proceso y a nosotras mismas. Sin embargo, la ciencia se ha encargado de desmontar esos horribles prejuicios y recientemente, terminó con uno de los más grandes:

La menstruación no altera la mente de las mujeres

Así lo confirmó un estudio dado a conocer por Frontiers Media, donde se concluyó que «No existe una asociación consistente entre los niveles hormonales de las mujeres, en particular el estrógeno y la progesterona con la atención, la memoria de trabajo y el sesgo cognitivo». Es decir, no es verdad que durante nuestro periodo, los procesos metales sufran alguna alteración.

En la investigación participaron 5 especialistas de diversas universidades europeas, instituciones de Alemania, Suiza e Italia, entre otras. La diferencia entre este y otros estudios sobre el tema, es que en el más reciente se consideraron dos ciclos, y en los anteriores, sólo uno, por lo que se pudo descubrir que las diferencias eran más bien circunstanciales.

El estudio llamado “Falta de asociaciones entre los niveles hormonales femeninos y la memoria de trabajo visuoespacial, atención dividida y sesgo cognitivo a través de dos ciclos menstruales consecutivos” condensa la información recabada a partir del estudio de 68 mujeres que estuvieron bajo observación. Ninguna de ellas mostró un cambio notorio.

En entrevista para la revista MIC, Brigitte Leeners, una de las investigadoras participantes en el estudio aseveró: «en la medicina, no es como la matemática. Siempre hay excepciones, Siempre hay hombres o mujeres que son más sensibles a algo. No es una norma tan estricta en la naturaleza como en la física».

La susceptibilidad emocional que vivimos en nuestros periodos hormonales no son determinantes ni exclusivos de las mujeres. Existen muchos otros factores que contribuyen a un estado de ánimo fluctuante y especialmente sensible.

Millones de veces hemos escuchado cosas como “es que está en sus días” o “seguro le está bajando”, frases que usa la gente a nuestro alrededor para indicar que las mujeres estamos “locas” en “esos días”. Eso es sólo un prejuicio machista que no sólo acrecienta el de por sí incómodo momento de la menstruación hasta convertirlo en algo completamente desagradable, sino que se traduce en un odio contra nosotras mismas, nuestro cuerpo y nuestros procesos naturales.

Reconciliarse con la propia menstruación, puede volverse un acto complejo y difícil debido a toda la carga de prejuicios que la rondan. Sin embargo, desmontar este tipo de mitos ayuda, sin duda, a eliminar estas aseveraciones.

 

 

Fuente: culturacolectiva.com

Orgasmo y belleza: la expresión del éxtasis en el rostro

Orgasmos,  sexo,placer…Un tema inspirador para escribir, investigar, practicar. Tan amplio y creativo como queramos. Tan diverso como cada  vez que que lo experimentamos. Un denominador común es el bienestar que produce la potente sensación del orgasmo. Un proyecto que nos muestra la influencia de lo que experimentamos en lo que somos y viceversa. Como partes interconectadas del sistema integral que somos, pero también de los sistemas con los que nos relacionamos. La combinatoria es infinita. Redes en red y la belleza de unos rostros que expresan, que reflejan, en esta ocasión, la intensidad de la energía orgásmica.

Comparto aquí algunas imágenes de un fotógrafo que retrata a mujeres antes, durante y después de tener un orgasmo.

Fuente: http://www.codigonuevo.com

 

Amar para educar

 

“Amar educa”. En un discurso dirigido a educadores, el biólogo chileno y premio Nacional de Ciencias, Humberto Maturana, habló del verbo “amar” y el papel de éste en los procesos educativos.

Humberto Maturana, biólogo chileno, experto en epistemología y Premio Nacional de Ciencias es reconocido en distintas partes del mundo por sus investigaciones, las cuales han abierto nuevos paradigmas en la ciencias naturales y en el entendimiento del desarrollo humano. Pero además, por sus reflexiones sobre la educación, la infancia, el futuro de la humanidad y las emociones. Maturana habla de rescatar las emociones dentro de una “deriva cultural” donde éstas se han escondido y además hacer referencia al verbo “amar” como una emoción que sostiene y funda lo humano.

En un encuentro con educadores en la Región de BioBío en Chile, Maturana no sólo habló de la importancia de los contextos donde crecen los niños y del papel de los adultos como piezas claves en el proceso de crecimiento y transformación de los niños, también hizo énfasis en ese verbo “amar” desde un punto de vista educativo:

“Cuando decimos que amar educa, lo que decimos es que el amar como espacio que acogemos al otro, que lo dejamos aparecer, en el que escuchamos lo que dice sin negarlo desde un prejuicio, supuesto, o teoría, se va a transformar en la educación que nosotros queremos. Como una persona que reflexiona, pregunta, que es autónoma, que decide por sí misma.

Amar educa. Si creamos un espacio que acoge, que escucha, en el cual decimos la verdad y contestamos las preguntas y nos damos tiempo para estar allí con el niño o niña, ese niño se transformará en una persona reflexiva, seria, responsable que va a escoger desde sí. El poder escoger lo que se hace, el poder escoger si uno quiere lo que escogió o no, ¿quiero hacer lo que digo que quiero hacer?, ¿me gusta estar donde estoy?”, son algunas de las preguntas que aparecen.

Para que el amar eduque hay que amar y tener ternura. El amar es dejar aparecer. Darle espacio al otro para que tengan presencia nuestros niños, amigos y nuestros mayores”.

 

Fuente: http://www.eligeeducar.cl

Por: Camila Londoño

Mira su discurso completo a partir del minuto 36, en este vídeo:

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