Soy una mujer… ¿etiquetada?

Desarrollamos nuestra existencia inmersos en sociedad. Las normas, lo que se espera de nosotros, la tendencia a etiquetar y tipificar, nos convierte en clases determinadas. Y desde ese tipo, se nos atribuyen una serie de etiquetas que marcan y limitan la percepción de los demás y hasta la autopercepción. La libertad personal, la exclusividad de nuestro ser, quedan mutiladas bajo el peso de una clasificación arbitraria. Así, el uso de palabras  cargadas de juicios, contribuyen al mantenimiento y reproducción de una tiranía social que nos limita y nos esclaviza bajo el yugo de un determinado lenguaje.

MUJER ARCOIRIS

Comparto unas palabras: “Soy una mala mujer”, en palabras de  Malefica Capetillo Cabrera (sermejorpersona.com)

Porque cuando llego se nota y cuando me voy se siente…
… Soy una mala mujer porque alzo la voz, porque soy independiente, porque no me molesta pagar la cuenta ni abrir mi propia puerta ni cargar mis propios condones, por ello soy una mala mujer, no se hacer un dobladillo, a veces no cocino o bien le pago a alguien que lo haga, porque salgo a trabajar, porque quiero seguir creciendo, porque aun no tengo hijos, porque aun no me he casado, por eso… Soy una mala mujer.

 

Porque no me dejo, porque no me quiebro, porque me sacudo las lágrimas me acomodo el escote y sigo para adelante, por eso soy una mala mujer, porque no nací sumisa, callada, quieta y frágil, sino soberbia, entrona y estridente, porque cuando llego se nota y cuando me voy se siente.

No estoy yo para ser ama de casa sino se me antoja, para ser esposa devota o madre abnegada, estoy para vivir, con quien me guste acompañar y sentirme acompañada.

Soy una mala mujer porque no me hago a la pendeja, porque no me dejo de nadie, porque estoy soltera, pero no sola, porque viajo sola y sabría Dios que andaré haciendo, porque admito que tengo sexo y no me cuelgo un manto virginal sobre el cabello en espera del príncipe que tome mi “virtud”.

Soy una mala mujer porque varios tequilas me hacen reír mientras otros ruedan por el piso, porque tomo la iniciativa, porque a veces enciendo un cigarrillo.

Se es una mala mujer porque decides mandar al carajo al padre de tus hijos, porque rehacer tu vida, porque no aguantas a nadie que te ponga una mano encima por eso, eres una mala mujer.

Se es una mala mujer según la otra, según la suegra, según la gente, según todos aquellos que llevan el guión de tu vida, se es una mala mujer porque te pones en primer lugar de tu lista, porque no eres hipócrita, porque eres distinta.MUJER LIBRE
Eres una mala mujer porque no quieres usar tus nalgas para un ascenso, o no se las quieres dar al que las pide, porque no soportas chingaderas de nadie, porque confrontas, enfrentas y afrontas.
Soy una mala mujer porque me soy fiel a mi primero, porque no nací mustia, porque no vivo de aplausos, ni compromisos, ni dádivas.

Soy una mala mujer porque no me presto a interpretar papeles, porque me rajo el lomo tanto o más que cualquier hombre, porque no aguanto huevones, porque no tolero injusticias, porque no me callo, por eso, brindo por las malas mujeres… Porque existan en este mundo muchas más.

¡Salud!

Reflexiones atemporales

“Confianza es el sentimiento de poder creer a una persona, incluso cuando sabemos que en su lugar nosotros también mentiríamos” 
– Henry Louis Mencken –

 

“La vida no es una tecnología, ni una ciencia. La vida es un arte, has de sentirla. Es como el caminar por una cuerda floja.”
– Osho –

FLOR

Fotografía: Yolanda Jiménez

 

“Antes de desear algo ardientemente conviene comprobar la felicidad que le alcanza a quien ya lo posee.” 
– François de La Rochefoucauld –
“Desde la primera infancia nos enseñan, primero a creer lo que dicen las autoridades, los padres, la mayoría, el cura, etc. Y luego a razonar sobre lo que hemos creído. La libertad de pensamiento es al revés, primero razonar y luego creeremos en lo que nos ha parecido bien de lo que razonamos. Si usted no tiene libertad de pensamiento, la libertad de expresión no tiene ningún valor.” 
– José Luis Sampedro –
En cuanto oí mi primera historia de amor empecé a buscarte, sin darme cuenta de que la búsqueda era inútil.
Los amantes no se encuentran por el camino, están ya en el alma de cada uno desde el principio.
– Rumi –

Gestalt: una terapia aquí y ahora

Seguro que has oído hablar de este tipo de terapia pero, ¿sabes cómo puede ayudarte? La terapia Gestalt puede conseguir ampliar y aumentar nuestras posibilidades, el sentido de la responsabilidad y la autonomía, además de restablecer las emociones. ¿Quieres saber más sobre ella?

La terapia Gestalt fue fundada por un psiquiatra y psicoanalista alemán en los años 50. Esta terapia se basa en la experiencia “aquí y ahora”, en el vivir y sentir en presente y, vivir y sentir la realidad. Se centra en el contacto con el medio ambiente y con la responsabilidad personal. No se trata de una terapia pensada para enfermos o personas con psicopatologías, sino quesu fin es potenciar la personalidad y humanidad del individuo.

¿En qué consiste la terapia Gestalt?

LECHO RIO

Fotografía: Yolanda Jiménez

 Gestalt viene del verbo alemán gestallen, que significa “dar una estructura”. ¿Su objetivo? Ampliar y aumentar nuestras posibilidades, el sentido de la responsabilidad y la autonomía, además de darle mayor importancia a la expresión de nuestra emociones y mejorar así nuestra capacidad de adaptación a otras personas o a otros entornos diferentes.

Al contrario que muchos enfoques que intentan explicar el psiquismo en términos estáticos (el Otro y el yo en psicoanálisis, los estados del yo en análisis transaccional), la terapia Gestalt se sitúa en una óptica dinámica. Se centra en buscar un equilibrio entre el individuo y su entorno en cambio constante. Según la Gestalt, es imprescindible entender el carácter indisociable de la unidad organismo-entorno. Además, esta terapia modifica el eje del tiempo y nos invita a percibir el “aquí y ahora” sin la intermediación de las vivencias del pasado.

¿Quién puede encajar en una terapia Gestalt?

La Gestalt se utiliza en psicoterapia para personas que sufren problemas psicológicos o psicosomáticos o que deseen poder asumir una situación particular como puede ser el luto o una ruptura sentimental. Pero, como ya te hemos comentado, también se puede recurrir a la terapia Gestalt como desarrollo personal, o en el seno de una empresa, para formar, aconsejar o dirigir, algo así como una especie decoaching para sacar lo mejor de nosotras mismas. Sin embargo, este método está contraindicado para algunas personas que tienen dificultades para diferenciar entre “imaginar” y “pasar al acto”.

¿Cómo funciona una sesión de este tipo de terapias?

Las sesiones de terapia Gestalt pueden ser tanto individuales como en grupo y, en cualquiera de los dos casos, se dividen en tres partes:

En primer lugar, el paciente comenta un problema o una situación angustiosa del presente. Durante esta narración, el terapeuta repara los gestos inconscientes del paciente. A continuación, le propone que los exagere, que los escenifique porque estos gestos son el reflejo de un comportamiento. Llevar a cabo esto, nos hace concienciarnos de ello y así corregir el problema. Es una forma de descubrir una dificultad bajo otro ángulo, de recuperar una emoción oculta.

Tras esto, el paciente puede, con ayuda del terapeuta, seguir algunos consejos para cambiar de actitud en caso de que se presente una situación difícil, es decir, cambiar los “hábitos de contacto” con el entorno. El paciente tiene que aprender a crear vínculos entre lo que se acaba de vivir en una situación dentro de un contexto concreto y situaciones reales del mundo exterior.

Algunos conceptos clave en este tipo de terapias

QUESO. FLOR 2

Fotografía: Yolanda Jiménez

‘Aquí y ahora’

Algunas terapias se centran en la razón u origen del problema. Otras corrientes son las terapias que ayudan a liberar el comportamiento, a eliminar baches para que se asimile con más facilidad. La Gestalt es una terapia de la “corriente”, del “movimiento”: lo que importa aquí es el proceso, más que el por qué. La dificultad se enfoca “aquí y ahora”.

‘Ciclo del contacto’

Describe las etapas que seguimos, normalmente, cuando entablamos una relación con una persona, una necesidad o una emoción. Se trata del ciclo de contacto-percepción, es decir, en la manera en que una necesidad emerge en nuestra consciencia, se desarrolla y desvanece para dejar paso a otra nueva necesidad.

Publicado en: http://www.enfemenino.com

Si quieres experimentar en este apasionante campo de autoconocimiento, del darse cuenta, de la consciencia plena, de encontrar, de sentir el impulso vital, de avanzar, de estar presente… puedes contactarme y acudir a mi consulta  de Terapia Gestalt.

Yolanda Jiménez.

¿Qué es realmente la vagina? Reflexiones de placer sobre el alma sexual de la mujer

Existe una increíble gama de constructos que definen a la vagina. Cada uno de ellos presenta una parte certera así como, mucha información errónea  de la subjetividad vaginal.

Dibujo: Juan Peláez

Dibujo: Juan Peláez

El cuerpo humano cuenta con terminaciones nerviosas (llamadas corpúsculos sensoriales) en la piel que se encargan de la sensibilidad a lo largo de la complexión corporal. Gracias a estos mecanorreceptores somos capaces de percibir, significar, interpretar y sentir cualquier vibración o presión generada en alguna parte del cuerpo. Inclusive, algunos teóricos se atreven a definirlos como el inicio de toda creencia, pensamiento, sentimiento y conducta, los cuales están delimitados por constructos sociales y culturales (la Matrix).

Sin embargo hay una serie de costumbres culturales que provocan una especie de anhedonia sensorial; es decir, una muerte en vida de todas las sensaciones corporales (y hasta mentales). En consecuencia, no existen recursos (intrapersonales) para autorregularse ante crisis emocionales o vivenciales ni mecanismos propios para una especie de trascendencia humana. Y quizá un poco más específico, decidimos anestesiarlos de modo que no nos interrumpan en el día a día de la producción laboral.

De acuerdo con el Modelo Neurobiológico para Trastorno de estrés postraumático y enfermedades psicosomáticas de Robert Scaer, el cuerpo tiene sus propios métodos para regresar a este balance homeostático después de un evento traumático. Para él, el temblor (literal) del cuerpo es una especie de reset de los corpúsculos, del sistema nervioso y de la mente para regresar a las andadas. No obstante, si anestesiamos a los corpúsculos (y por tanto al sistema nervioso), ¿cómo vamos a darle este reinicio indispensable a nuestro cuerpo y mente para esta autorregulación y trascendencia humana?

Al reflexionar acerca de esta “muerte en vida”, se puede encontrar un paralelismo en la sexualidad tanto masculina como femenina (especialmente en la segunda). Es decir que, a pesar de que se han adoptado premisas de una revolución sexual como un estilo de vida normalizada, se continúa rechazando una sexualidad responsable con base en el placer consciente y prácticas sexuales (incluso relacionales) tanto seguras como protegidas.

 

En palabras de Naomi Wolf, famosa crítica cultural, politóloga y escritora, la visión de la sexualidad (femenina) está completamente desfasada debido a esta anhedonia en relación con la vagina. Al adentrarse en este túnel fascinante de la investigación de la vagina, y por lo tanto de la comprensión de la mujer, se halla una conexión esencial entre la conciencia de los corpúsculos sensoriales, la fluidez del temblor ante las sensaciones y la estructuración integral de la feminidad (y masculinidad) personal.

 

¿Qué es la vagina entonces?TENTACION 2

Existe una increíble gama de constructos que definen a la vagina. Cada uno de ellos presenta una parte certera así como mucha información errónea sobre la subjetividad vaginal. Camino hacia la iluminación, loto dorado, agujero, órgano que separa la infancia de la adultez, un orificio in vogue, un producto estrella en la pornografía, un actor secundario ante el clítoris. Son muchos constructos establecidos alrededor de la vagina. Y todos, si no es que la mayoría, presentan conocimientos mínimos que establecen premisas separatistas entre ese miembro y las demás partes del cuerpo (incluyendo la mente –que no el cerebro).

A medida que se va profundizando la información y la experiencia en aspectos neurocientíficos, fisiológicos y espirituales, una mujer experimenta un cambio irreparable que reestructura este cerebro femenino, el cual permite la continuidad de los corpúsculos y de este resethomeostático para una trascendencia personal. Ya que, para alcanzar la tan aclamada felicidad y plenitud sexual, es indispensable tomar en consideración la fisiología del deseo, la excitación, la meseta y el orgasmo; la interacción física y emocional con el medio ambiente, así como las interconexiones entre mente y cuerpo. Estas cuestiones paralelas relativas a la sexualidad (independientemente de la orientación e identidad sexual) son las que permitirán una comunicación trascendental tanto con una como con esa otra (u otro).

Por consiguiente, cuando este cambio se genera, el placer sexual femenino no tiene que ver sólo con la sexualidad ni con el placer; sino con un medio de autoconocimiento, creatividad, iniciativas, felicidad, equidad, derechos, libertad, sensibilidad y salud. En pocas palabras, el cerebro femenino se convierte en un alma femenina enfocada tanto en la liberación de esquemas represivos como en el aprendizaje de quién es la vagina de cada una.

Por: María José CA

http://www.pijamasurf.com

Como gestionar una ruptura

Las rupturas pueden ser dolorosas y parecer insoportables, pero una mala reacción o actitud por tu parte tras ello puede hacer que el proceso de duelo sea aún mucho peor. A continuación comparto algunas propuestas a tener en cuenta  después de una ruptura

Pasar página. Se dice fácil, pero no lo es. Cuando por fin te has enamorado, cuando has creído que él o ella era el definitivo o cuando has vivido cosas con tu pareja que pensaste que nunca te iban a suceder a ti, pasar página no es para nada fácil. Conlleva mantener la mente fría, saber tomar distancia, pensar de forma racional y, sobre todo, valorarte mucho más a ti de lo que valoras las cenizas de tu relación.

CORAZON PUZZLE

Las rupturas no son nada nuevo,, las hemos visto a nuestro alrededor, en el cine y las series, de mil formas diferentes, pero en tu caso puede haber una diferencia con ellas: aprender a afrontarlas para salir airosa y poder seguir adelante. ¿Cómo? Tomando nota de lo que nunca debes hacer tras una ruptura. No será fácil, pero será lo mejor para ti. Para dibujar estos 12 consejos hemos contado con la ayuda de Helena López-Casares, coach y terapeuta transpersonal que acaba de publicar el libro ¿Y a ti también te han roto el corazón?, donde aborda las rupturas con afán constructivo.

 1. No sigas en contacto con él

Caminos separados, con todas las consecuencias. Helena López-Casares lo tiene claro: “Corta la relación de verdad. Córtala. No llames con cualquier excusa, no le preguntes cómo está… Toda comunicación lleva una intención detrás”, explica. A veces esto parece muy complicado, sobre todo si se tienen hijos en común, amigos o incluso alguna vivienda. Pero hay una gran diferencia entre hablar de forma cordial para solventar temas comunes y entre interesarte por cómo está él. En definitiva, si consigues cortar toda relación, aunque al principio duela, comenzará tu proceso de recuperación, así que hay que ser tajante: la relación ha de cortarse para que no se nos enquiste.

2. No le espíes en sus redes sociales

“Deja de mirar las redes sociales, deja de mirar en Whatsapp su última conexión, deja de espiar fotografías en Facebook o comentarios en Twitter”, aconseja la autora. Muchas veces dudamos de si le debemos eliminar o no de nuestras redes, y la respuesta es, en general, sí. Tras una ruptura debemos tomar distancia, especialmente en el caso de que sea dolorosa.

De lo contrario, podemos obsesionarnos buscando actualizaciones, sufrir con las novedades en su vida (de la que ya no formamos parte) o cometer el error de intentar competir con él haciendo ver a tus seguidores y amigos que ahora tu vida es más feliz que la suya. Pero un momento, párate un segundo a pensar: “Él es otra persona, no eres tú. ¿Dónde está tu vida? ¡Céntrate en ella! Aunque cueste, hay que cortar radicalmente con las redes”, apunta.

3. No hables mal de él

“Cuando hablas mal de algo o de alguien es porque lo llevas dentro. Cuando una persona es despedida del trabajo y después de un año sigue hablando mal de los jefes o de cómo la despidieron, es porque no lo ha asumido. Con una ex pareja es igual: no hay que hablar ni bien ni mal“, aconseja López-Casares. “Tenerle tan presente conlleva una obsesión, supone que un recuerdo del pasado se convierta en tu presente, en una lucha en la que solo hay un bando, el tuyo, y no vas a ganar nada”.

Entonces, ¿cómo hay que actuar? La clave en este caso está en perdonar. El perdón no significa darle la razón ni olvidar lo sucedido, sino asumir la realidad y liberarnos. Y no se trata tanto de perdonarle a él como a ti misma, es decir, asumir que diste más de lo que debías en esa relación, perdonarte por ello y
seguir adelante sin rencores.

4. No intentes retenerloILESOS

Seguro que más de un ser querido te ha dicho alguna vez que no te arrastres por él. Seguro que hasta tú misma le has dado esos consejos a alguna amiga y ahora, en tu caso, crees que es diferente. Pero lo más probable es que, simplemente, tu ex no sea la persona ideal para ti. “Cuando hay amor de verdad, viene de las dos partes”, empieza Helena López-Casares.

Y continúa: “El amor es algo que se vive desde la razón y desde la intuición. Cierra los ojos: ¿qué te dice tu corazón? ¿Tú amas verdaderamente a esa persona? ¿Tú crees que esto es una relación de amor? Incluso si consiguieras retenerlo, la pregunta es: ¿te gustaría ver a esa pareja contigo en uno o dos años? No se le puede augurar buen futuro porque cuando se rompe se hace desde la razón más extrema”.

5. No hagas cambios drásticos en tu vida

“Este es uno de los grandes errores tras una ruptura”, comenta Helena. “Uno puede hacer cambios si quiere, pero no una huida hacia adelante. Cualquier detalle, cualquier pequeño giro en este momento va a suponer un gran cambio. Irte a vivir lejos y romper con todo es un acto de desamor, porque el gran acto de amor en una ruptura está en querer atravesar de forma consciente y deliberada el duelo.Si no lo atraviesas, es porque no te quieres”.

Esto no significa que no te puedas ir a vivir a otro país, cambiar de trabajo o conocer gente nueva, pero siempre y cuando sea algo que haces por y para ti, y no para cambiar de aires ni dar un giro en tu vida con el objetivo de alejarte u olvidarte de él. Piénsalo: no es así como quieres empezar una nueva vida.

6. No comiences una vida que no te corresponde

Muy ligado a lo anterior se encuentra este otro punto: “Uno de los errores es vivir un ciclo de la vida que ya no es el tuyo. Por ejemplo, en rupturas a los 45 o 50 años no hay que pensar que salir todos los fines de semana es la solución. Esto no significa que nos recluyamos en casa, sino que no debemos salir a la desesperada ni cambiar nuestra forma de ser“, aconseja la coach.

“Hacerlo es propio de personas que no quieren mirar dentro de sí porque temen con qué se pueden encontrar. Pero es el trabajo de adultos, maduro y responsable que debemos hacer, porque lo contrario nos conduce a sentirnos vacíos. Claro que se pueden hacer cosas, pero cambiar nuestra imagen al completo, nuestros gustos o nuestros horarios no es síntoma de haberlo superado, sino de habernos creado un personaje para no atender a nuestra esencia“, concluye. Así que ya sabes, ¡nada de máscaras!

7. No vuelvas a practicar sexo con él

Tener relaciones esporádicas con un ex es, extrañamente, más habitual de lo que debería. ¿Pero realmente nos ayuda a superarlo? Como puedes imaginar, no demasiado: “Eso es un acto de no querer asumir las cosas. El compromiso es la base de los proyectos de altura, por ambas partes. Sin compromiso no hay nada en esta vida. Mantener un hilo de relación con la otra persona es un autoengaño. Igual pensamos que dándole lo que nunca le dimos durante la relación o mostrándonos de
forma muy liberal va a volver a engancharle y no es así. Hay que aceptar lo que se va de tu vida e ir a otra cosa, porque si no, no avanzas“, explica Helena.

8. No le escondas tus sentimientos a la gente que te rodeaMI VIDA

Cuando se trata de superar una ruptura, saber que no estás sola puede ayudarte mucho. Esto no significa que tomes un rol victimista con la gente que te rodea sino que, simplemente, seas capaz de expresar tus sentimientos a tus amigos o familia más allegados. “La conversación es sanadora, pero la de verdad, no la trivial”, explica López-Casares, haciendo referencia a que hay que expresar lo que realmente se siente, sin recibir palabras condescendientes de la otra parte. “Si estás con amigos y tienes necesidad de sacar cosas que te están ahogando, debes hacerlo. Si a la otra persona le importas, generará el ambiente para que te liberes y desates el nudo de tu interior“.

Es por ello por lo que rodearse bien es fundamental en este proceso. Tal vez lo que menos necesites aquí es salir de copas cada fin de semana, porque eso supone, una vez más, apartar o ignorar lo que realmente estás sintiendo. En estos momentos una cena tranquila con una o dos amigas, donde puedas explayarte y recibir buenos consejos o, simplemente, comprensión y apoyo. O, ¿por qué no? Escoge una película de risa y pasa una tarde agradable con tu familia donde poder evadirte un rato. Aquí tienes 125 opciones.

9. No te inventes películas

Las rupturas duelen, pero peor aún puede llegar a ser la tortura a la que nos sometemos cuando nos rompen el corazón. “Con la ruptura el cerebro se revoluciona, lo primero que hace es imaginar cosas: me habrá dejado por otra, cómo será la otra, seguro que les está yendo fenomenal… Y así inventas un juego perverso, una película, donde otra persona gana y tú pierdes“, nos cuenta la experta. Estos desvaríos seguro que te resultan muy familiares, y muchas veces están infundados o son totalmente incoherentes, pero hay una explicación científica a lo que nos pasa.

“Esto se debe a que el cerebro está completamente bañado de hormonas de estrés. como el cortisol.Cuando esto pasa, se come la zona del hipocampo, la cual alberga la memoria espacial, visual y de contexto. Por eso una persona estresada no ve, se le ha nublado esa capacidad y está como ciego”, explica. ¿Y cómo salimos de ese bucle? “Para ello debemos aprender a respirar. La respiración controlada y consciente es fundamental para lograrlo”.

10. No te quedes con nada suyo

Ya lo decía la canción… ¿Cómo repartimos los recuerdos? ¿Y los amigos? En nuestra tarea de borrar a esta persona de nuestra vida, hay que ser tajante. “A veces forzamos. Si hay un mismo círculo de amigos, hay que ver quién conoció primero a esas personas. Es muy complicado mantener el mismo círculo porque siempre va a haber un resquemor ahí. Hay que soltar apegos, dedicarse a uno mismo e ir superando el duelo, y las cosas se irán recolocando poco a poco de forma natural”. Así pues, además de liberarte de sus cosas y devolverle sus pertenencias, es recomendable alejarte, al menos hasta que lo hayas superado completamente, de sus amigos o familia.

11. No te sientas una fracasada

Una actitud positiva es fundamental para ayudarte en este proceso. “El fracaso forma parte de la vida, como el éxito. Hay que ver el fracaso como una oportunidad de aprendizaje, no como una frustración”, explica López-Casares. Es decir, hay que saber perder. Tener en cuenta que no siempre las cosas van a salir cómo planeas es la mejor forma de conseguir ser feliz. Esto no significa que te conformes con lo que pase en tu vida, sino que aprendas a elegir tus luchas: aquellas que dependen solo de ti. Es ahí donde puedes ganar.

“Cuando comienzas a vivir o a salir con una persona, en ese momento la intención es que continúe para siempre. Pero por circunstancias de la vida a veces las cosas se quiebran y tenemos derecho a seguir nuestro camino. El problema es que si no sabemos ver el fracaso nuestra autoestima se hunde”. Así que ya sabes, permítete tropezar o caer, pero siempre que lo hagas tienes que ser capaz de levantarte.

12. No tengas miedo a llorarCORAZON TIEMPO

“No reprimas ninguna emoción. Las lágrimas son importantísimas para sacar los residuos tóxicos que tenemos dentro. Llora lo que te haga falta, hasta que ya no puedas más, no pasa nada, estate contigo misma. Y otro consejo: abrázate, tócate, siéntete, llénate de continente”, concluye la autora. Y es que ahora más que nunca debes preguntarte: ¿Cuántas veces le habrás dicho te quiero a él? ¿Cientos, miles…? ¿Y cuántas veces te has dicho te quiero a ti misma? Elige esta increíble oportunidad para darte un poco más de cariño a ti mismo. Mírate al espejo y dite que te quieres, hazlo de mil formas diferentes, enamórate un poco de ti y aprende a sentirte bien estando a solas contigo.

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Dejar de poseer y amar en libertad: la clave de la evolución

Paulo Coelho: “Durante toda mi vida he entendido el amor como una especie de esclavitud consentida. Es mentira. La libertad sólo existe cuando él está presente. Aquel que se entrega totalmente, que se siente libre, ama al prójimo. Y el que ama al máximo se siente libre.

Por eso, a pesar de todo lo que pueda vivir, hacer, descubrir, nada tiene sentido. En el amor nadie puede machacar a nadie, cada uno de nosotros es responsable de lo que siente, y no podemos culpar al otro por eso.

Me sentí herido cuando perdí a las mujeres de las que me enamoré. Hoy, estoy convencido de que nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie. Esa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo, sin poseerlo…”

 

Dejar de poseer y amar en libertad y sin apegos excesivos es la clave de la evolución como pareja y como persona. Nuestro veneno letal se encuentra en la forma en que entendemos el amor, algo así como una sucesión eterna de concesiones, de sacrificio y de lucha contra uno mismo por el bienestar de la pareja.

 

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El amor no está en el otro, está dentro de nosotros mismos

“El gran objetivo del ser humano es comprender el amor total. El amor no está en el otro, está dentro de nosotros mismos; nosotros lo despertamos. Pero para que despierte, necesitamos del otro. El universo sólo tiene sentido cuando tenemos con quién compartir nuestras emociones”.

 

Precisamente es aquí donde pecamos la mayor parte de nosotros. Buscamos en los demás un complemento a nuestras carencias y a nuestras inseguridades sin pensar que la única salvación está dentro de nosotros mismos.

Cargamos en hombros ajenos el peso de nuestra vida, responsabilizándoles de nuestros éxitos y de nuestros fracasos, sobre todo de los emocionales. Esto nos deja vacíos, sin orgullo y sin satisfacción personal; al mismo tiempo que, por desgracia, destruimos todo germen de amor saludable que pudiéramos estar generando.

Así, nuestra dependencia crece y crece, deshaciendo el envoltorio de la autenticidad y de la identidad emocional que tendríamos que haber creado en nuestro interior.

sujetas

 

No nos damos cuenta de que si nos desprendemos de nuestros vendajes y de los parches que tapan nuestras heridas, podremos crear un lazo profundo y sincero con nuestro interior y con la persona que tenemos delante.

¡Dejémonos de excusas! El amor y la relación de pareja comienza, siempre y sin excepción, dentro de uno mismo. Si abonamos esa parcela, contagiaremos de frescura el resto de nuestro campo. Así, nos veremos crecer en vez de destruirnos.

 

¿Apartarse de la pasión o entregarse a ella ciegamente?

 

Nadie quiere desorganizar su mundo. Hay personas a las que la pasión les resulta incómoda porque temen poner patas arriba su hogar y destruir lo que ya han creado.

De hecho, la mayoría de la gente viven entre relaciones rotas y costumbres putrefactaspor el simple hecho de que tienen miedo a cambiar. Estas personas han hecho del dicho popular “más vale malo conocido que bueno por conocer” un dogma, una ley vital inquebrantable, una guía para sus vidas.

Sin embargo, también nos encontramos con quienes se entregan sin pensar mientras esperan que el ímpetu de la inercia inicial resuelva todos sus problemas. Estas personas descargan toda la responsabilidad de su felicidad (y de su posible infelicidad) en los demás. Por esta razón, estarán siempre eufóricas porque algo maravilloso les sucedió, o deprimidas porque algo se destruyó.

¿Cuál es la actitud correcta? Ninguna en el extremo. Es decir, siempre y cuando actuemos con mesura y responsabilidad, lo que hagamos supondrá ilusión y alegría en nuestro día a día. Solo de esta manera amaremos de verdad y en libertad.

 

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Las heridas de nuestro pasado emocional

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo.

Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Paulo Coelho

Un pasado2día, de pronto, te invade esa sensación que te hace recordar todo el tiempo perdido, minutos desperdiciados que jamás recuperarás… Y es entonces cuando uno comprende que el tiempo es nuestro bien más preciado. Porque el tiempo es la vida. Lo único que no vuelve.

Es normal que recordemos nuestro pasado, lo que es dañino es vivir con sus heridas emocionales abiertas. Son esas heridas las que nos impiden caminar, las que no nos dejan amarrar con fuerza el presente y disfrutar de lo que tenemos.

 

El vértigo emocional

 

Albergar la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor asegura que suframos el dolor emocional en el presente. Nos impide soltar, dejar ir. Y nos sume en el pánico a un abismo que nuestros ojos se empeñan en ver demasiado profundo.

Así es que surge el vértigo. Pero no cualquier vértigo. El emocional. Ese que nos impide mirar al pasado para cerrar etapas, cicatrizar nuestras heridas y dejar de golpearnos donde nos duele.

 

paaaaaaasLa limpieza de nuestro pasado

 

Hay gente que piensa que mirar hacia el pasado es una pérdida de tiempo, que no necesitan limpiar su interior y que lo importante es vivir el presente. De esta forma, la suciedad del pasado emocional se va acumulando y acumulando creando una montaña de dolor cada vez mayor.

Para hacernos una idea, es como si un alérgico metiese debajo de la alfombra todo el polvo de su casa pensando que así no le afectará.

Por todo esto, estamos de acuerdo en que tenemos que soltar las cadenas que nos hieren e impedir que sigan haciendo más profundas nuestras heridas. De alguna forma, lo que eres y lo que tienes hoy se lo debes a tu pasado. Tanto lo bueno como lo malo.

Y date cuenta de que dejando de revisar tu interior no consigues escapar de él, sino permitir que las partes negativas de tu pasado emocional se hagan dueñas de tu vida presente. Y esto, por supuesto, resta espacio a lo positivo y, además, duele. Duele mucho.

 

Cicatrizar las heridas presentes de nuestro pasado emocional

Superar nuestro temor a soltar nuestro pasado es la única manera de cerrar la puerta para que el monstruo no vuelva a entrar a nuestra casa.

Merece la pena intentar curar las heridas que nuestro pasado nos generó, deshacernos de su pesada carga y, así, ser conscientes de lo que nos ahoga.

Imagina que reduces al tamaño de un globo de helio las cadenas que te están apretando y que te mantienen atado. Entonces lo dejas ir; tú lo miras mientras se dirige hacia el cielo y lo pierdes de vista, sonriendo y sintiendo una gran paz interior.

 

globos¡Suelta!

 

Si no te trae alegría a tu vida… SUELTA

Si no te ilumina ni te construye… SUELTA

Si permanece, pero no crece… SUELTA

Si te procura seguridad y así te evita el esfuerzo de desarrollarte… SUELTA

Si no brinda reconocimiento a tus talentos… SUELTA

Si no acaricia tu ser… SUELTA

Si no impulsa tu despegue… SUELTA

Si dice, pero no hace… SUELTA

Si no hay un lugar en su vida para ti… SUELTA

Si intenta cambiarte… SUELTA

Si se impone el `yo´… SUELTA

Si son más los desencuentros que los encuentros… SUELTA

Si simplemente no suma a tu vida… SUELTA

SUÉLTATE…la caída será mucho menos dolorosa que el dolor de mantenerte aferrado a lo que FUE PERO YA NO ES

 

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