La erótica de una tienda erótica

Vuelven ellas de su paseo por la curiosidad,
me falta eso, saber qué piensan,

(C) Yolanda Jiménez

cómo se sienten, lo ven como yo?
Jugar en la juguetería con ella,
imaginarnos por un momento usando esos productos,
dejar correr nuestros fluidos que son en esencia agua erotizada,
húmeda en su interior dando paso a su rubor,
fantaseando y dejando que se sorprenda
con cada cosa que prueba, que toca, que huele,
dejando que el fluido se derrame como agua por sus muslos,.
Compañera de juegos con la que disfrutar este momento juntos…
hablar de erótica con ella, la sutil y la directa, penetrante en todos sus sentidos.
Leer sus pasajes, descubrirla en su interior a través de esos relatos íntimos en forma de poesía,
¡cómo siente esa parte de la vida!
Saber que es ella la que lo ha escrito y que está tan cerca,
que sus palabras la describen gota a gota
en cada uno de esos momentos apasionados,
mojada por el agua que discurre en forma de sudor y calor por su cuerpo…
-Diego Manuel Torrijos López –

Poema construido en el taller que facilité: “Ero-t-ismo”. Uniéndote a tu erótica con poesía.

Lugar: Los placeres de Lola

“Estrofas inconexas” Poesía para hoy

Estrofas inconexas

 

(C) Yolanda Jiménez

En la sima profunda

de tu corazón

brilla la luz del olvido.

 

Te espero en mi ventana

vestida de amapola,

sin color y sin sabor.

 

Miro hacia otro lado

con la sonrisa congelada

de la última primavera.

 

¿Acaso he pedido demasiado?

 

 

 

Yolanda Jiménez.

Apágame los ojos… poesía para hoy

Apágame los ojos

 

Quiero ver la luna mientras me enredo en tus brazos

Y saborear tu boca jugosa,

mientras mis manos se deslizan en tu torso de seda.

Quiero verme en tus ojos explorar universos, expandirme en cometas.

Quiero tu esencia de savia.

Quiero escuchar tus latidos, ver tu placer silencioso.

Pedirte que me hagas lo innombrable.

Apágame los ojos  que no quiero ver tu mano en otra mano,

Tus labios en otros besos, ni tu piel en otras caricias.

Mis pupilas de sal y sol se mecen al vaivén de la brisa.

Sé que mañana seré YO.

Yolanda Jiménez

 

 

Nota: Escribí este poema, inspirada por  la lectura de algunos versos de Rilke

 

Física cuantica y Budismo

Alan Wallace, científico: “El budismo y la física cuántica dicen lo mismo”

En 1997 traduje una conversación entre el Dalai Lama y un eminente físico experimental austriaco, Anton Zeilinger, que le explicaba al Dalai Lama que cuando en la física cuántica investigas la naturaleza de una partícula elemental, como un electrón, no la encuentras, está vacía. Es decir, que el electrón sólo existe en relación con el sistema de medición y el observador, no es posible observar un sistema sin perturbarlo”.

 “Tengo 58 años, nací y vivo en California, estoy casado y tengo una hijastra. Estoy licenciado en Física, soy doctor en Filosofía de la Ciencias y Estudios Religiosos y fui ordenado monje por el Dalai Lama . La Física Cuántica y el Budismo dicen lo mismo, soy liberal y budista. A los 20 años me dediqué a viajar por Europa, lleno de preguntas existenciales, tropecé con el libro tibetano de La Gran Liberación, que trata sobre la naturaleza de la mente, y quedé asombrado”, dice Alan Wallace, físico y PhD

¿Hasta qué punto?

Estudié el idioma tibetano para poder estudiar budismo, me compré un billete de ida a India y acabé siendo ordenado monje por su santidad el Dalai Lama.

¿Entonces lo de la física vino después?

Tras 14 años viviendo con los tibetanos, estudiando budismo y meditando, decidí integrar esos estudios en la física. El budismo se ocupa del conocimiento de la realidad, no está apegado a creencias religiosas; y para ahondar en la realidad se necesita la física.


Entonces, ¿la física ha completado su visión budista del mundo?

Sí. La fortaleza de la ciencia, con la tecnología y la matemática, no la encuentras en el budismo; pero el budismo tiene un método muy sofisticado para investigar y observar directamente la mente; en eso la ciencia occidental es muy débil.
Leyes de la física cuántica ya fueron expuestas hace 2.000 años por el budismo.
En 1997 traduje una conversación entre el Dalai Lama y un eminente físico experimental austriaco, Anton Zeilinger, que le explicaba al Dalai Lama que cuando en la física cuántica investigas la naturaleza de una partícula elemental, como un electrón, no la encuentras, está vacía. Es decir, que el electrón sólo existe en relación con el sistema de medición y el observador, no es posible observar un sistema sin perturbarlo.
¿Y qué dijo el Dalai Lama?
“¡Sorprendente!, ¡¿cómo puedes haber llegado a este descubrimiento sin conocer el camino de en medio o su escuela filosófica, el madyamika?!”. Zeilinger se quedó atónito y preguntó: “¿Qué es el madyamika?”.
Entonces el Dalai Lama explicó que para el budismo el yo, como tal, no existe, ya que aquello que denominamos compulsivamente mi yo está permanentemente cambiando; pero Arya Nagarjuna fue todavía más allá.
¿El fundador de la filosofía madyamika?
Sí, una línea particularmente avanzada dentro del budismo, fundada alrededor del año 200 de la era cristiana, y que sirvió de fundamento filosófico para la principal rama del budismo actual, el mahayana.
¿Cuál fue ese paso más allá?
Pura cuántica: negó la existencia independiente no sólo del yo, el observador, sino también del objeto, el observado; e incluso de la observación misma. El término madyamika deriva directamente del que empleó Nagarjuna para referirse al camino de en medio, aludiendo al espacio entre el nihilismo y el materialismo.
¿Y qué dijo Anton Zeilinger?
“¡Esto es sorprendente!, ¡¿cómo puedes saberlo sin conocer nada de física cuántica?!”, e invitó al Dalai lama a su laboratorio en Austria. Allí observé algo muy interesante…
Cuente, cuente…
La tecnología que tenía Anton, los budistas no la tienen; los experimentos que ellos llevan a cabo, los budistas no los hacen. Pero los budistas practican samadi, que es una alta concentración en un solo punto, un método contemplativo para investigar la mente y los fenómenos objetivos.
¿Y así llegan a la misma visión que los físicos cuánticos?
Exacto, pero los budistas hacen una aplicación práctica: al darte cuenta de que nada existe independientemente, ni los átomos, ni las personas, ni las culturas…, brota naturalmente la compasión.
¿Usted cree?
Mi bienestar está relacionado con tu bienestar; mi sufrimiento, con tu sufrimiento. Pretender buscar mi felicidad y mi seguridad como si yo fuera una isla es una estupidez. De esta sabiduría viene el altruismo, y ahí es donde budismo y ciencia se separan, porque el altruismo no es común en la ciencia.
¿Qué se estudia en su instituto?
La conciencia desde la óptica de la ciencia, el budismo, y la psicología conductual; el conocimiento de la mente, el origen del pensamiento, la naturaleza de la conciencia. Investigamos en temas muy prácticos, por ejemplo, cómo calmar las emociones destructivas: desórdenes hiperactivos y déficit de atención.
Muy comunes.
Junto con un equipo científico de la Universidad de California hicimos un estudio que ha durado siete años sobre cómo cultivar el dominio emocional. Entrenamos con meditaciones budistas esenciales durante 45 horas a maestras de escuela aquejadas de estrés, ansiedad, depresión e insomnio. Los síntomas desaparecieron y cinco meses después seguían sin reaparecer. Otro experimento significativo ha sido el proyecto Shamaka.
¿Eso es un tipo de meditación?
Sí, para obtener mayor concentración. Organizamos un retiro de tres meses con 70 personas neófitas en la materia que meditaron ocho horas diarias y conseguimos un nivel de concentración altísimo, lo que se deriva en efectividad, autoestima y alegría en las tareas: creo que pronto veremos revolucionado el mundo del trabajo.
¿Alguna conclusión?
Ciencia y espiritualidad están dándose la mano, no para convertirse ni para conquistarse, sino para aprender una de otra, y eso no tiene precedentes
Fuente: m.elmostrador.cl

Deseando amar: poesía visual en película

Exquisita y delicada película… para ti, para el fin de semana…

Ser con el otro: Lecciones de amor entre Sartre y Beauvoir

 

La pareja atravesó por muchas esquemas, tabúes y tradiciones hasta encontrar el modo de amarse que les era propio: ese donde uno “simplemente” es con el otro.

Jean-Paul Sartre y Simone De Beauvoir formaron una de las amalgamas filosóficas y relacionales más sólidas y legendarias del siglo XX. Nuestra cultura tiende a sacralizar y buscar ídolos ahí donde existen anomalías, alteridades irreconciliables; así pues, a pesar de las biografías y los documentales que dan cuenta de la naturaleza de la relación entre ambos filósofos, el testimonio más palpable de una disciplina del amor la encontramos en las cartas de Witness to My Life: The Letters of Jean-Paul Sartre to Simone De Beauvoir, 1926-1939.

arbol-nube

La fórmula “relación abierta” es una simplificación grosera del tipo de pacto que unió a Sartre y De Beauvoir durante la mayor parte de sus vidas: fue sobre todo un tipo de acuerdo de mutuo respeto y admiración, además de una amistad que resistiría las pruebas del tiempo y se nutriría de todas las vicisitudes. Un “romance” en el sentido antiguo tampoco podría dar cuenta de su vínculo: sus cartas no revelan la urgencia del amante que seduce, sino del compañero que se presenta lo más transparente que puede frente al otro, como sólo haría frente a sí mismo.

A los 24 años, Sartre escribió la siguiente carta a Simone (a la sazón de 21), luego de que ella rechazara casarse con él:

 

Mi querida chiquilla:

Por mucho tiempo he querido escribirte por la tarde luego de esas salidas con amigos que pronto estaré describiendo en “A Defeat”, del tipo donde el mundo es nuestro. Quise traerte mis alegrías de conquistador y postrarlas a tus pies, como hacían en la Era del Rey Sol. Y luego, agotado por el griterío, siempre me iba simplemente a la cama. Hoy lo hago para sentir el placer que tú aún no conoces, de virar abruptamente de amistad a amor, de fuerza hacia ternura. Esta noche te amo en una manera que aún no conoces en mí: no me encuentro ni agotado por los viajes ni envuelto por el deseo de tu presencia. Estoy dominando mi amor por ti y llevándolo hacia mi interior como elemento constitutivo de mí mismo. Esto ocurre mucho más a menudo de lo que lo admito frente a ti, pero rara vez cuando te escribo. Trata de entenderme: te amo mientras prestas atención a cosas externas. En Toulouse, simplemente te amaba. Esta noche te amo en una tarde de primavera. Te amo con la ventana abierta. Eres mía, y las cosas son mías, y mi amor altera las cosas a mi alrededor y las cosas a mi alrededor alteran mi amor.

 

Por Aleph

Publicado en: culturainquieta.com

 

Noticias importantes para el cambio. Las caricias son tan necesarias como la comida o la bebida

Juan Peláez Gómez

Las caricias son tan necesarias como la comida o la bebida

Steiner cree que los hombres todavía tienen que aprender a decir

Interesante entrevista el psicólogo Claude Steiner, protagonista del Congreso Internacional de Inteligencia Emocional y Bienestar, defiende la importancia de identificar y controlar las emociones para obtener efectos positivos de ellas. Anima a las personas a acariciarse, con el tacto y con las palabras, y a expresar sus sentimientos sin miedo para ser felices.

Claude Steiner nació en Francia, pero su familia es de origen austriaco, estudió en Estados Unidos y vivió durante mucho tiempo en México. Considerado uno de los padres del análisis transaccional y de la psiquiatría radical, Steiner ha estudiado en profundidad la relación entre la información racional y las emociones, y cómo éstas influyen en la vida de las personas. En sus conferencias, es capaz de conseguir que el público intercambie “caricias” en forma de halagos.

Ver la entrada original 862 palabras más

Anteriores Entradas antiguas