La ventana de Johari. Una herramienta de conocimiento

 

Podemos pensar que tenemos un amplio conocimiento de nosotros mismos, al fin y al cabo nos hemos pasado la vida conviviendo con nosotros así que lo más lógico es que ya conozcamos cuales son nuestros defectos, carencias, virtudes o fortalezas, verdad? 

La realidad es que esto no es del todo cierto, quiero decir, conocemos parte de nosotros pero hay algo oculto que no acabamos de conocer. Una herramienta de la psicología y el coaching lo detalla muy simplificadamente, se llama “La ventana de Johari” y voy a compartirla contigo para que puedas hacer un simple ejercicio para avanzar en tu búsqueda de autoconocimiento. 

En la ventana de Johari se distinguen 4 áreas dependiendo de los rasgos que conocemos, conocen los demás sobre nosotros y aquellos que son desconocidos:

  • Lo que conozco de mí y los demás también conocen.

Son aspectos de nuestra personalidad que solemos tener bastante controlados, puede ser la simpatía, el don de gentes, la cobardía, la sinceridad…..no importa cual sea, lo importante de este apartado es que son aspectos que reconocemos en nosotros y que nuestro entorno también nos identifica claramente con ellos. Esta será tu área libre.

Estos aspectos te dan comodidad y seguridad, te hacen sentir fiel a ti mismo porque no tienes ni que ocultarlos ni que limitarlos. Lo ideal es tener la mayor parte de tus defectos y virtudes expuestos en esta parte de la ventana.

  • Lo que conozco de mí pero los demás no conocen

En este caso siguen siendo partes de tu personalidad que tu conoces bien pero que por el motivo que sea, no los muestras a tu entorno. Suelen ser aspectos que no te apetece contar por vergüenza, por vulnerabilidad o porque pienses que pueden dañar tu imagen. Esta será tu área oculta.

El reto es posicionarlos en tu área libre de la venta, la que hemos visto en el primer punto. El reto es relativamente fácil porque son aspectos que ya conoces de ti, así que en lo que tienes que esforzarte es en comunicarlos a los demás. Ánimo!

  • Lo que los demás reconocen en mí pero que yo desconozco
     

Aquí entramos en nuestra primera zona oculta a nosotros. Son defectos o virtudes que los demás ven en nosotros de una forma clara pero que nosotros no somos capaces de reconocer. Sueles ser los generadores de nuestros problemas de comunicación con las personas. Esta será tu área ciega.

Posicionar estos aspectos en tu área libre será algo más complicado porque al no ser reconocidos por ti, te va a costar integrarlos. Cuando se trate de defectos no querrás verlos o los justificarás de alguna forma y cuando se trate de virtudes, tu humildad no te dejará creerlas. Escucha lo que te dicen, acéptalo y trabájalo!  Hay un proverbio que dice: “Si una persona te dice que tienes cara de camello no le creas, si te lo dicen dos personas, mírate al espejo!”

  • Lo que no conozco ni conocen de mí. 

Esta es la parte más oculta, más desconocida y misteriosa. En esta parte se esconden tus talentos, habilidades, creencias limitantes, fobias, miedos ocultos y emociones reprimidas. .Esta será tu área desconocida.

Supongo que es la que más te apetece conocer y la que te despierta más curiosidad, máxime sabiendo que son aspectos que están dentro de ti. Te propongo un ejercicio para oientarte a conseguirlo.

En la siguiente tabla, encontrarás varios ejemplos de rasgos de personalidad, puedes añadir algunos más si quieres. El ejercicio consiste en lo siguiente:

 

  1. Elige aquellos rasgos con los que te identifiques

  2. Pide a 5 personas de tu entorno que elijan los rasgos que te definen según sus puntos de vista. Ellos no deben saber lo que han elegido el resto de personas ni lo que has elegido tú.

  3. Con los datos que tienes podrás observar que:

  • Aquellos rasgos en los que estén señalados al menos 2 veces, pertenecerán a tu área libre.

  • Aquellos rasgos que sólo han sido elegidos por ti, pertenecerán a tu área oculta.

  • Aquellos rasgos que sólo han sido elegidos por los demás, pertenecerán a tu área ciega.

  • Del resto, que no están elegidos por nadie, céntrate en aquellos que despierten en ti alguna sensación, ya sea de admiración o de rabia. Probablemente estos sean los que puedan pertenecer a tu área desconocida.

Espero que te animes a hacer el ejercicio y me encantaría que compartieses los resultados, eso significaría que los estás mostrando y posicionando en tu área libre!

Por: Alberto Pujol Cruz

Fuente: http://www.albertopujolcruz.com

Orgasmo y belleza: la expresión del éxtasis en el rostro

Orgasmos,  sexo,placer…Un tema inspirador para escribir, investigar, practicar. Tan amplio y creativo como queramos. Tan diverso como cada  vez que que lo experimentamos. Un denominador común es el bienestar que produce la potente sensación del orgasmo. Un proyecto que nos muestra la influencia de lo que experimentamos en lo que somos y viceversa. Como partes interconectadas del sistema integral que somos, pero también de los sistemas con los que nos relacionamos. La combinatoria es infinita. Redes en red y la belleza de unos rostros que expresan, que reflejan, en esta ocasión, la intensidad de la energía orgásmica.

Comparto aquí algunas imágenes de un fotógrafo que retrata a mujeres antes, durante y después de tener un orgasmo.

Fuente: http://www.codigonuevo.com

 

Escribir es…

 

“Si no hubiese podido participar del mundo de los cuentos y si no hubiese podido inventarme mis propios mundos, me habría muerto”

Los llamados «cuentos de hadas» no son, por supuesto, lo que la mayoría de la gente cree que son. Nada tienen que ver con la imagen que, por lo general, se tiene de ellos (…), porque tampoco los niños responden a la estereotipada imagen que se tiene de ellos.

Yo creo que no hay nada ni nadie que sea única y absolutamente materia, y que todos nosotros, con mayor o menor fortuna, somos portadores de sueños, y los sueños forman parte de nuestra realidad.

Para mí, escribir no es una profesión, ni una vocación siquiera, sino una forma de ser y de estar, un largo camino de iniciación que no termina nunca, como un complicado trabajo de alquimia o la íntima y secreta cacería de mí misma y de cuanto me rodea.

Escribir es, qué duda cabe, un modo de la memoria, una forma privilegiada del recuerdo.

Todos y cada uno de nosotros llevamos dentro una palabra, una palabra extraordinaria que todavía no hemos logrado pronunciar. Escribir es para mí la persecución de esa palabra mágica, de la palabra que nos ayude a alcanzar la plenitud.

La palabra «hermano», la palabra «miedo», la palabra «amor», son palabras muy simples, pero llevan el mundo dentro de sí.

Ana María Matute.

Hablar bien para sentirse mejor

 

Sea amable y será más feliz. Repita “todo irá bien” y tendrá más posibilidades de que las cosas vayan bien. Mantenga su discurso enfrascado en aquello de “esto no tiene solución” y jamás la encontrará.

Puede sonar a optimismo barato o a manual de autoayuda, pero la neurolingüística es una disciplina centenaria que no solo ha dedicado sus esfuerzos al estudio de la producción del lenguaje desde el cerebro, también a la influencia que la palabra ejerce sobre la mente. Como defendía el psicólogo ruso Lev Vygotsky en la primera mitad del siglo XX, todas las funciones mentales –pero sobre todo el lenguaje– tienen una dimensión interna, mental o computacional, que puede y debe ser estudiada científicamente.

 

Pensamiento y palabra son dos conceptos íntimamente unidos. Si tienen o no el mismo origen genético, o si se desarrollan de una forma más o menos independiente, todavía hoy resulta motivo de debate. Las hipótesis coinciden en que, al menos, siguen un proceso de continua influencia recíproca.

lo que hablamos influye, modifica e incluso corrige lo que pensamos

Este binomio se concibe de manera habitual colocando antes al pensamiento y después a la palabra, como su expresión: “Decimos lo que pensamos”. Invertir los términos –decir y después pensar– puede sonar a acto irreflexivo, a que “no se debe decir todo lo que se piensa” y se debe pensar todo lo que se dice, ya que puede resultar inconveniente decir lo que se piensa en según qué contexto. Lo que hablamos influye, modifica e incluso corrige lo que pensamos. A nivel cognitivo, buena parte de lo que se dice acaba siendo lo que se piensa.

La influencia que la palabra ejerce sobre el pensamiento puede comprenderse de manera intuitiva mediante la observación del efecto mantra. Una práctica que se ha empleado tradicionalmente con diferentes objetivos. La repetición constante de una misma palabra –o una serie corta de palabras– es un método eficaz para desconectar del medio, para relajarse, para evadirse. En estudios sobre la técnica de neuroimagen se ha comprobado que este acto repetitivo produce una desactivación del córtex cerebral: repetir constantemente una palabra ayuda a “dejar de pensar”. O, al menos, a desconectar del pensamiento consciente.

La capacidad de la palabra para comunicar emociones positivas no se limita al uso que de ellas hacemos para brindar apoyo a un amigo en situaciones difíciles. Podemos alentarnos a nosotros mismos utilizando las palabras adecuadas, del mismo modo que el uso derrotista del lenguaje puede bloquearnos a la hora de afrontar la resolución de un problema.

En el conocido como Informe monja –una serie de estudios sobre la vejez llevados a cabo por el grupo de trabajo del doctor Snowdon, experto en alzhéimer, con 678 monjas de la Escuela de las Hermanas de Notre Dame– se valoraba el uso del lenguaje positivo como uno de los factores que influyen en la salud cerebral.

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ilustración de mikel jaso

En condiciones normales, los vocablos alarmantes se convierten en aliados. Tras escuchar la palabra “peligro” nos colocaremos en estado de alerta, atenderemos al riesgo hasta detectarlo y seremos menos vulnerables. Para que una expresión alarmante sea verdaderamente útil en la prevención del riesgo, antes tendrá que haber sido automatizada. El organismo tiene la capacidad de automatizar gran cantidad de información, mientras que los pensamientos instantáneos se generan en gran medida a través de la repetición de lo que nos decimos. Cuando los pensamientos se convierten en automáticos dejan de ser conscientes, sobrepasan la reflexión. La capacidad de automatizar carece en sí misma de criterios para reconocer si esta beneficia o no, y algo tan cotidiano como la palabra resulta un blanco fácil para los automatismos.

El uso del lenguaje en la vida cotidiana está sembrado de trampas de las que no somos conscientes y que determinan de manera inefable cómo sentimos y cómo nos sentimos. Quien se repite a sí mismo constantemente que es un desgraciado se siente desgraciado. Pensar “todo me sale mal” general malestar. Cada vez que se dice “todo me sale mal” o “siempre me pasa lo mismo” habría que plantearse el significado de las palabras “todo” y “siempre” para calibrar si realmente es así. Y sin embargo resulta frecuente la tendencia a la generalización y a la dicotomía, sin percatarnos de algo importante: si estas generalizaciones se convierten en pensamientos automáticos, se estrechará nuestra forma de percibir nuestra situación y nuestro entorno.

Se puede reeducar la manera de hablar. Se puede y se debe, si efectivamente se habla mal. Esto será la prioridad: observar cuál es nuestro estilo de comunicación, tomar conciencia de cómo es nuestro lenguaje y de los automatismos que hemos ido generando. Debemos identificar nuestras palabras trampa y nuestras aliadas, ya que no a todos nos sirven las mismas. Una vez identificados estos vocablos, debemos entrenar el lenguaje repitiendo palabras aliadas y evitando repetir las que son nocivas. A través de la repetición conseguiremos nuevos automatismos expresivos que generarán cambios en nuestra manera de pensar y de sentir; ­elementos indispensables para autorregularnos y aprender a dirigir más conscientemente nuestro comportamiento, sin rendirnos antes de sopesar las verdaderas expectativas de triunfo o fracaso. Cuando hablamos le estamos diciendo a nuestro organismo lo que tiene que sentir, estamos dándole instrucciones, estamos generando emociones.

Hable bien y se sentirá mejor.

 

 

Por: Lola Morón

Publicado en:  elpaissemanal.elpais.com

Castigar con silencio

 

«Castigar con silencio es más peligroso que con palabras. Y se hereda de padres a hijos»

«Las palabras son poderosísimas. Pueden llegar a determinar el rumbo de nuestro pensamiento, nuestra actitud ante la vida e incluso, nuestra salud y longevidad». Esa es la teoría de Luis Castellanos y su equipo, expertos en neurociencia, y autores del libro «La Ciencia del lenguaje positivo». En él plantean que el uso de determinadas palabras (o la ausencia de estas) en el día a día puede suponer la diferencia entre el éxito y la derrota en cualquier ámbito. «El lenguaje nos permite gestionar nuestra propia inteligencia», asegura. «Si nos parece normal dedicar todos los días un tiempo a cuidar nuestro cuerpo, a asearnos, vigilar nuestra dieta o hacer algo de ejercicio, ¿por qué no dedicar también a cuidar cada una de nuestras palabras?», se pregunta Castellanos.

—La mayoría de nuestros deseos están centrados en mejorar nuestras circunstancias, pero estamos lejos de plantearnos mejorar nuestro lenguaje: así somos, así hablamos.

—El lenguaje refleja nuestra existencia, nuestra historia, nuestras esperanzas. El lenguaje es un espejo de cómo somos. Cuando somos conscientes de nuestras palabras nos damos cuenta de que no vemos el mundo tal y como es, sino tal y como hablamos. Por eso quizá cambiando el enfoque de ese espejo también podremos enfocarnos de otra manera, cambiar, ambicionar cosas más grandes, una vida mejor, con más bienestar, más alegría y más salud.

—¿Cómo podemos cambiar el uso de las palabras?

—Habitando las palabras. Hablar es habitar el mundo. Deberíamos hacernos cargo de nuestros vocablos, de su destino. Un buen ejercicio es intentar identificar las palabras que queremos que adquieran importancia en nuestra vida, aquellas que queremos «habitar». Nos referimos a esas que te ayudan a crecer, que son las que deberíamos compartir, las que nos ayudan a transformar nuestras vidas y a dar lo mejor que tenemos a las personas que nos rodean.

—¿Por qué es tan importante buscar ese lenguaje positivo?

—Esta científicamente comprobado que el lenguaje positivo busca evolutivamente dirigir nuestra atención y nuestra voluntad hacia el aspecto favorable de las cosas y de la vida. Tomar conciencia de nuestro lenguaje es fundamental para escribir nuestro destino. Es más, las palabras influyen en nuestra posibilidad de supervivencia, ya que la expresión de emociones positivas hace que nos fijemos, que prestemos atención, a aquellos estímulos físicos y mentales que cada vez son más relevantes para llevar una vida duradera, plena y con el mayor grado de felicidad posible. Somos unos firmes convencidos de las funciones vitales del lenguaje positivo en nuestra mente ejercen una influencia creativa en las decisiones más profundas que tomamos. Nuestras decisiones lingüísticas crean nuestra historia.

—¿Palabras son hechos?

—Palabras son hechos siempre. Tanto si haces lo que has dicho que vas a hacer, como si no lo haces. En el primer caso estarás mostrando un estilo de acción que genera confianza, mientras que en el segundo caso tu estilo de acción generará otro tipo de respuestas. Este es el poder de las palabras.

—También en el sentido negativo. La pareja, los padres, o los hijos son los que suelen soportar los efectos devastadores del lenguaje de la ira. Es lo que José Luis Hidalgo, coautor del libro, ha denominado el «Hulk en casa».

—Esto es así. El enfado desmesurado se propaga con mayor facilidad en los entornos íntimos. Se trata de una cuestión de confianza, y hacemos uso de ello. Las mayores muestras de enojo las solemos cometer en casa, ese terreno que sabemos seguro y donde no hay que fingir. Después del enfado sabes que nadie se irá de casa, que te seguirán queriendo, y que todo quedará en un hecho puntual. Sin embargo, a menudo maltratamos a las personas que nos quieren bien con nuestros gestos indisimulados de fastidio, con nuestro lenguaje descuidado, con palabras hirientes.

—Sabemos entonces que descuidamos los entornos más queridos pero, ¿qué podemos hacer para evitarlo? ¿Cómo podemos reconocer y reconducir estas reacciones exageradas ante hechos insignificantes?

—Hay dos momentos clave para nuestro entrenamiento. Uno tiene que ver con «cómo llegamos a casa», y el segundo, con reconstruir o reparar lo que inconscientemente, hemos dañado.

—¿Qué puedes hacer en lo relativo a «cómo llegas a casa»?

—Es importante realizar un pequeño acto, una señal de respeto, frente a la puerta de entrada, que puede consistir en respirar antes de girar completamente la llave. Es un simple gesto con el que asumir que accedemos a otra energía, a un escenario con otro ritmo, y que al cruzar el umbral de la misma nos vamos a incorporar a un nuevo espacio. Físicamente tiene que ver con la pausa, con un momento de silencio que aprovechamos para observar, para ver de verdad a las personas que nos esperan.

—Pero, ¿cómo reparamos los daños una vez que Hulk ha hecho estragos?

—En este caso es importante cuidar nuestro diálogo interior y no culpabilizarnos en exceso. Solemos tratarnos duramente cuando perdermos los papeles, lo pasamos mal precisamente por haber hecho que lo pasan mal los demás, renegamos más de la cuenta y alargamos innecesariamente la reflexión sobre las causas de nuestro comportamiento. Pensamos que así podremos curar las heridas cuando es precisamente lo contrario. Para enfrentarnos a los daños causados por nuestra ira podemos decir: «devuélveme lo que te he dicho, no era para tí».

—Igual que las palabras curan, dicen ustedes en su libro que el silencio es asesino y que se hereda de padres a hijos.

—En efecto. Castigar con el silencio es más peligroso que con palabras. El silencio es asesino, y se hereda de padres a hijos. Es un pozo sin fondo porque cuando se intenta salir ya no hay marcha atrás, se trata de un camino sin retorno cierto. Pertenece a la familia de la ira, pero puede ser más dañino que ella. Es casi imposible mentir cuando se habla enfadado, lo decimos mal, pero decimos lo que pensamos.

—¿Qué hacer con esta variable tan temida de la ira?

—Nosotros hemos identificado una cosa que se puede utilizar para romperlo: el tacto. Con el tacto surge… la palabra. Una cosa lleva a la otra. Lo hemos comprobado muchísimas veces en las formaciones que solemos impartir: a los alumnos les privamos de vista, los dejamos sentados en soledad y se callan. Entonces, les damos la mano de un compañero, da igual de quién sea, y empieza la conversación. Siempre obtenemos el mismo resultado. Sin duda, el tacto es la antesala del lenguaje verbal, de la comunicación fluida y sincera, es el gran desatascador de las relaciones humanas.

 

 

Por: Carlota Fominaya.

Publicado en : www.abc.es

 

Tu sensualidad y tu sexualidad

 

Tu sensualidad y tu sexualidad como regalo

¿Quieres potenciar tus relaciones contigo? ¿Y con tu pareja? ¿Deseas aumentar tu autoestima? ¿Sería un logro para ti vencer tu timidez y encontrar más recursos a la hora de relacionarte y expresar tu  intimidad?

danza-corazon

Un taller para conectar con:

  • tus emociones y tu intimidad,
  • la esencia de tu sensualidad,
  • el potencial de tu sexualidad.

Mediante ejercicios y diversas técnicas vas a acercarte de manera  sutil al placer y a la escucha de tu cuerpo en todas sus dimensiones.

 

Un don para empezar el año radiante

 

A QUIEN VA DIRIGIDO:

A cualquier persona que desee desplegar su sensualidad y sexualidad y navegar por estos universos maravillosos.

Se puede participar de manera individual o en pareja. No es necesaria experiencia previa. En el centro dispondremos de esterillas de yoga, aunque puedes traer la tuya. Trae ropa cómoda.

CON QUIEN:

Maranta Rubiera es maestra de yoga especializada en pranayama. Imparte talleres de respiración sensual y de sexualidad creativa a nivel internacional. Es autora de la novela “Hembra”, (Premio xPlora de Valencia), así como conductora del programa de radio mexicano “Sexo Nómada“.

Yolanda Jiménez es Terapeuta transpersonal especializada en Terapia Gestalt y Facilitación de Procesos. Trabajadora Social y Socióloga. Ejerce la terapia a nivel individual y grupal. Imparte talleres de crecimiento personal. Facilitadora PSCHY-K.

DÓNDE Y CUÁNDO:

El sábado 28 de enero, de 16:30 a 20:30 horas. En la sala “Emocionarte”. Calle Marqués de Urquijo, 40. Puedes encontrar toda la información en la página: www.yolandajimenezescritora.wordpress.com

INVERSIÓN:

40 euros. Si reservas antes del día 23 de enero o si vienes acompañado, 35 euros cada uno. Plazas limitadas. Reservas o más información en mi correo: jimenezyola@hotmail.com  o por teléfono: 659.673.216.

Tu sensualidad y tu sexualidad

Tu sensualidad y tu sexualidad como regalo­­­

¿Quieres potenciar tus relaciones contigo? ¿Y con tu pareja? ¿Deseas aumentar tu autoestima? ¿Sería un logro para ti vencer tu timidez y encontrar más recursos a la hora de relacionarte y expresar tu  intimidad?danza-corazon

Un taller para conectar con:

  • tus emociones y tu intimidad,
  • la esencia de tu sensualidad,
  • el potencial de tu sexualidad.

Mediante ejercicios y diversas técnicas vas a acercarte de manera  sutil al placer y a la escucha de tu cuerpo en todas sus dimensiones.

 

 

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A QUIEN VA DIRIGIDO:

A cualquier persona que desee desplegar su sensualidad y sexualidad y navegar por estos universos maravillosos.

Se puede participar de manera individual o en pareja. No es necesaria experiencia previa. En el centro dispondremos de esterillas de yoga, aunque puedes traer la tuya. Trae ropa cómoda.

CON QUIEN:

Maranta Rubiera es maestra de yoga especializada en pranayama. Imparte talleres de respiración sensual y de sexualidad creativa a nivel internacional. Es autora de la novela “Hembra”, (Premio xPlora de Valencia), así como conductora del programa de radio mexicano “Sexo Nómada“.

Yolanda Jiménez es Terapeuta transpersonal especializada en Terapia Gestalt y Facilitación de Procesos. Trabajadora Social y Socióloga. Ejerce la terapia a nivel individual y grupal. Imparte talleres de crecimiento personal. Facilitadora PSCHY-K.

DÓNDE Y CUÁNDO:

El sábado 28 de enero, de 16:30 a 20:30 horas. En la sala “Emocionarte”. Calle Marqués de Urquijo, 40. Puedes encontrar toda la información en la página: www.yolandajimenezescritora.wordpress.com

 

INVERSIÓN:

40 euros. Si reservas antes del día 23 de enero o si vienes acompañado, 35 euros cada uno. Plazas limitadas. Reservas o más información en: jimenezyola@hotmail.com  o por teléfono: 659.673.216

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