La intimidad de una conversación: sensualidad en la voz de la radio

 

Una tarde de radio, donde la intimidad emerge desde las simas profundas del ser. Hablamos de poesía, emociones, erotismo… Leo toda la sensualidad de mi voz cálida, de mis poemas, de mis relatos,  sobre micrófonos abiertos, como canales de encuentro. Caminos intangibles que acogen misteriosas relaciones entre personas que quizá nunca se conozcan y sí se reconozcan; ahí surge la magia de fuego que acompasa las inquietudes afines …. Un auténtico placer compartir tanto, una vez más, en el programa “Con todas las letras” de Radio Vallekas. Conducido por Mirari Bueno.

Aquí os comparto el podcast:

 

http://radiovallekas.org/spip/spip.php?article6212

 

 

(C) Yolanda Jiménez

¿Qué hay en tu silencio?… Poesía para este 5 de Julio, un día importante

(C) Yolanda Jiménez

¿Qué hay en tu silencio?

Hay una profundidad infinita
en los sonidos de tus ojos,
en las palabras de tus dedos
en los caminos de tu piel.
En tu corazón infinito,
en la ternura de tus manos,
en el deseo de tu vientre.
Y bulle la vida
poderosa de ti.
Hay tanto como eres
en el universo de tu savia…

 

Yolanda Jiménez

“De mi cuerpo habitado” llega a Ciudad Real

 

El tren acorta la distancia que me transporta desde mi ciudad a la otra ciudad, a la que viajo a menudo con gran placer y que ahora, acoge la presntación de mi libro de poesía “De mi cuerpo habitado”. El verano esperado, asoma imparable de sol poderoso y luz manchega. El atardecder grandioso, contemplado desde La Atalaya, embriaga el alma de una infinidad exquisita. Luego, la noche cubre la Puerta de Toledo con un manto que envuelve a la par, la majestuosa catedral o las iglesias de San Pedro y de Santiago. Desde el silencio nocturno,  el convento de la Merced, y la Paza Mayor rezuman ecos de historia,  de la orden de Calatrava y de las prebendas que llevaron a Alfonso X el sabio a fundar la Villa Ral, posteriormente convertida en ciudad, por Juan II en 1420: Ciudad Real, de ahí su nombre. Desde sus inicios, habitada por cristianos, musulmanes y judios, conserva el caracter amable del encuentro de los manchegos de raza.  Hay en sus gentes una acogida especial que me emociona: la alegría de compartir una conversación tranquila al amparo de uno de sus cientos de vinos, quesos, mieles y demás exquisiteces, reconfortadoras de quijotes y escuderos; de viajeros o poetas.

Es un inmenso placer compartir la presentación de mi libro “De mi cuerpo habitado” en Ciudad Real: Viernes 15 de junio,  a las 20:00horas en la librería La Madriguera (Calle Toledo 53). Un viaje emocionante de sensaciones, creatividad, erotismo, complicidad, apertura, delicadeza…y acogimiento a lo que allí nos surja.

 

La pasión de volar y la pasión de escribir

El desaparecido escritor, perteneciente a una familia aristocrática de Lyon venida a menos, forma parte de la larga lista de autores que jamás pudieron saborear las mieles del éxito de su obra. Traducido a más de 250 lenguas y dialectos –el más traducido de la historia después de la Biblia-, el libro narra el encuentro de un piloto perdido en medio del desierto con un pequeño príncipe que asegura que procede de otro planeta y que le cuenta sus aventuras interplanetarias.

El cuento, que Saint-Exupéry escribió mientras se encontraba exiliado en Estados Unidos, se publicó en plena Segunda Guerra Mundial, cuando en Europa millones de niños se estaban quedando huérfanos, desamparados, perdidos, como el mismo protagonista de la historia. Según Teresa Iribarren, profesora de los Estudios de Artes y Humanidades y directora del máster Edición Digital de la UOC, el libro invita a niños y adolescentes “a pensar que la vida también es entender que las cosas acaban, que tenemos que superar las pérdidas”.

Pero la obra es, además, un paseo por los valores universales de la humanidad, como la esperanza, el esfuerzo, el compromiso, el amor y la felicidad que aportan las pequeñas cosas de la vida. Una esencia que el escritor francés construye a través de diálogos a menudo desconcertantes para el adulto que envuelve de un halo de fantasía.

De hecho, el cuento comienza con una dedicatoria a Léon Werth (cuando era niño) y pidiendo perdón a los más pequeños por haberla dedicado “a una persona mayor”, aunque más adelante el autor argumenta: “Si todas estas excusas no son suficientes, quiero dedicar este libro al niño que este señor ha sido. Todas las personas mayores fueron primero niños. (Pero pocas lo recuerdan)”, advierte.

“Todas las personas mayores fueron primero niños. (Pero pocas lo recuerdan)”

‘EL PRINCIPITO’

(C) Yolanda Jiménez

Antoine de Saint-Exupéry

Luego, continúa la historia con un recuerdo de niñez del aviador: una imagen de un elefante dentro de una boa en la que las personas mayores sólo veían un sombrero en vez de lo que realmente era. Pero cuando el aviador sufre una avería en el desierto del Sáhara y se encuentra con un hombrecito –el pequeño príncipe-, éste acierta ver en el dibujo “la boa cerrada”.

De esta forma la historia del aviador francés consigue plasmar la gran brecha que separa el mundo infantil y el mundo adulto, “el primero, regido por la fantasía, y el segundo, basado en la lógica”, tal como destaca la psicóloga y psicoterapeuta infanto-juvenil y familiar Amalia Gordóvil Merino. Según la psicoterapeuta, con este relato sencillo, profundo y conmovedor, el autor habla de “la necesidad de entrar en el mundo de los más pequeños escuchándolos y disfrutando con ellos”.

“Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden. Se creen terribles con sus espinas…”

‘EL PRINCIPITO’

En este sentido Gordóvil, que también colabora con la UOC, considera que El Principito es apto para todos los públicos. El cuento explora la curiosidad natural de los más pequeños por conocer y entender las cosas que los rodean, incluso, aquellas que a los mayores pueden parecerles más insignificantes-. Y, además, intenta concienciar al lector de la necesidad de proteger al más frágil.

Así es como se desprende de este diálogo entre el aviador y el pequeño príncipe, que le pregunta para qué sirven las espinas, a lo que el primero responde:

– Las espinas no sirven para nada; son pura maldad de las flores.

– Oh!

Y después de un silencio, me dijo con una especie de rencor:

– ¡No te creo! Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden. Se creen terribles con sus espinas…

A pesar de los años transcurridos desde que las dos primeras ediciones de la obra –en inglés y en francés- salieron a la venta, para Teresa Iribarren El Principito “es un clásico contemporáneo, ya que no ha perdido su vigencia”. “Leído hoy apela a la voluntad de solidaridad respecto a los demás o los animales, de custodiar nuestro entorno, la naturaleza”, sentencia.

“Si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”

‘EL PRINCIPITO’

Esto se puede ejemplificar, por ejemplo, con el encuentro entre el principito y el zorro, quien le enseña el verdadero sentido de la amistad y la esencia de las relaciones humanas. “Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”, avisa el animal a su nuevo amigo.

Y más tarde el zorro le obsequia desvelándole un secreto: “No se ve bien sino es con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”, le recuerda. “Para mí la idea es que es un libro que nos hace preguntarnos sobre el sentido más profundo de la vida y hace que no subestimemos a los niños en su capacidad para preguntarse cosas trascendentes”, comenta Teresa Iribarren.

“No se ve bien sino es con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”

‘EL PRINCIPITO’

Sin embargo, entender este clásico de la literatura infantil y juvenil puede ser complicado para los pequeños de la casa. Es por esta razón que la psicóloga Amalia Gordóvil recomienda que los adultos ayuden a los niños a profundizar en el libro, por ejemplo, buscando dibujos que les gusten, frases bonitas e invitarlos a repetirlas cuando lo necesiten.

Por otro lado, Teresa Iribarren destaca que la obra encierre una vertiente “filosófica” –a través de un lenguaje poético- sin que esté “bajo el paraguas de ninguna confesión religiosa”, lo cual también explicaría que sea “válida para todas las culturas”. A esto se le suma el hecho de que el texto va acompañado por imágenes pintadas por el propio autor.

En conclusión, para la profesora es un libro que “apela a la imaginación, a la inteligencia y al sentido crítico de los niños”, a la vez que es “una invitación para que los adultos se interroguen sobre las cosas más fundamentales y vayan más allá de las apariencias”.

Ilustración de portada del libro 'El Principito'
Ilustración de portada del libro ‘El Principito’ (Antoine de Saint-Exupéry)

A continuación recordamos otras de las frases más célebres de la obra El Principito:

– Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya

– Únicamente los niños saben lo que buscan. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran…

– El tiempo que perdiste con tu rosa hace que tu rosa sea tan importante

– Eres responsable para siempre de lo que has domesticado

– Lo que embellece al desierto es que esconde un pozo en cualquier parte

– Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones

– Los hombres ocupan muy poco lugar sobre la Tierra… Las personas mayores no les creerán, seguramente, pues siempre se imaginan que ocupan mucho sitio

“El libro apela a la imaginación, a la inteligencia y al sentido crítico de los niños”

Teresa Iribarren Profesora de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC
Por:Raquel Quelart

Arte: Los circuitos de Eugenio Benet

Viernes por la tarde en una pequeña  ciudad. Febrero  relaja  sus rigores y un aroma primaveral se asoma al atardecer manchego. Un artista, muchos amigos y una muestra de ARTE personal  y única: “Reload sources on Motherboard”.

“Reload sources on Motherboard”. Eugenio Benet

Entro en la sala con la emoción  que siempre me mueve adentrarme en los espacios creativos.  Un suculento menú de formas, colores, sugerencias, detalles, despliega delicatessen  de creatividad, de movimientos imaginados, de memoria, de vida. Aspiro los efluvios que perfuman el espacio;  aroma  de clásicos marida armonía con la alquimia del autor.

La exclusiva mirada del artista y amigo Eugenio Benet plasmada en una serie de sus últimos trabajos sobre circuitos impresos. Un homenaje a maestros de la pintura y el cómic  en la Escuela de Arte de Ciudad Real. Una muestra absolutamente recomendable que remueve la esencia profunda que nos conforma.

Gracias a todos los artistas: a los maestros que nos precedieron, a los que son en el ahora, a los que nos atrevemos, a los curiosos, a tantos amigos allí reunidos,… a Eugenio Benet por deleitarnos con su magia creativa.

El poder del contacto físico

Somo seres de piel y por lo tanto de contacto. En éste reside un gran potencial básico para sentir y expresar el cuerpo, las emociones, los afectos, la seguridad , la madurez, el aprendizaje, etc. En definitiva, el contacto físico es fundamental para la vida. Son muchas las evidencias que demuestran como condiciona la influencia de ejercer más o menos contacto físico. Desde el campo de las actuales terapias breves, se aborda como punto de partida en el conocimiento de uno mismo y de las relaciones que establecemos con los demás, con nosotros y con el mundo. En Terapia Gestalt, el contacto físico es la base en el desarrollo de la profundización terapéutica.

 A continuación,  comparto un artículo interesante sobre esta tema:

En 1945, el médico austriaco René Spitz estudió un orfanato que le ofrecía cuidados adicionales a los niños para asegurarse de que no contrajeran enfermedades. Los niños recibían alimentación y atención médica de primera calidad pero, con el fin de reducir su contacto con microbios, prácticamente no los tocaban. El enfoque fue un desastre. El 37 por ciento de los bebés murió antes de los 2 años.

Resulta que el contacto físico empático es esencial para la vida. El contacto físico cercano involucra emociones y contribuye a que se produzcan las conexiones del cerebro.

El poder de este tipo de contacto físico amoroso es perdurable. El famoso estudio Grant analizó a un grupo de hombres que habían asistido a Harvard en la década de los cuarenta. Los hombres que crecieron en hogares amorosos percibieron un 50 por ciento más de ganancias en el transcurso de su carrera profesional que aquellos que no recibieron tanto cariño. También padecieron muchas menos enfermedades crónicas y presentaron un índice menor de demencia en la edad avanzada. Un hogar amoroso era el mejor predictor de buenos resultados en la vida.

Así como el poder del contacto amoroso es sorprendente, el poder del contacto físico invasivo es terrorífico. Christie Kim, de la Universidad de Nueva York, analizó las investigaciones acerca de las víctimas de abuso sexual infantil. Esas personas experimentan altos niveles de ansiedad a lo largo de su vida; reportan mayores niveles de depresión durante décadas, así como un gran sentimiento de culpa. Son dos veces más propensas a volver a experimentar una victimización sexual.

Las personas pueden tener diversos tipos de interacción y experimentar distintas clases de maltrato durante cada año. Pero hay un aspecto único acerca del contacto físico positivo o negativo. El contacto físico emocional altera el corazón y el alma en formas, sobre todo, inconscientes. Tener apenas un atisbo de sus implicaciones puede requerir toda una vida de análisis.

Por esta razón, las culturas de todo el mundo han abordado el contacto físico emocional como algo aparte. Los griegos utilizaron la palabra “eros” para describir el impulso de tocar y con ella se referían a algo más grande y profundo que el mero placer sexual. “Los animales se reproducen y los humanos tienen eros, y no se puede abordar ninguna ciencia exacta sin hacer esta distinción”, señaló Allan Bloom.

Las religiones abrahámicas tratan el sexo como algo sagrado y hermoso cuando se hace bajo el amparo del amor y la ley, pero lo ven como algo trastornado y con el poder de destruir la paz cuando no se rige por dichas normas.

Durante los últimos cien años, más o menos, los pensadores vanguardistas de Occidente han trabajado para eliminar el aspecto vergonzoso del sexo, lo que en definitiva es algo bueno. Pero también han eliminado los mitos a su alrededor. Recientemente, Elizabeth Bruenig escribió en el Washington Post: “Uno de los principales resultados de la revolución sexual fue establecer que el sexo es igual que cualquier otra interacción social —no hay nada prohibido ni nada que merezca respeto—”. El sexo es visto como un asunto físico superficial y social, no como algo que altera el corazón y el alma.

Uno de los efectos involuntarios de esta desilusión radica en que se torna sencillo subestimar los riesgos inherentes a cualquier encuentro. Ahora se está criticando a la mujer que habló en un artículo sobre su cita con el comediante Aziz Ansari, pues lo que le ocurrió no se parecía a lo que pasó con las víctimas de Harvey Weinstein y Louis C. K. No había una dinámica de lugar de trabajo con una relación de poder y no hubo una evidente violación del consentimiento. Al parecer, la suposición reside en que, mientras haya consentimiento entre dos adultos, todo lo demás es aceptable.

Por supuesto que esa idea establece un límite muy bajo. Todo lo que sabemos acerca del contacto físico sugiere que, incluso teniendo plena autorización, la calidad emocional de un encuentro puede tener profundos efectos positivos o negativos. Si, en efecto, Ansari trató a la chica con frialdad o negligencia, es razonable pensar que la vergüenza que ella sintió solo era la superficie de una herida mucho más profunda. El sexo negligente y deshumanizante no es acoso, pero sí es otra de las formas de provocar un daño grave.

Un contacto físico emocional que resulta desilusionante también ocasiona que las personas subestimen la forma en la que las experiencias pasadas moldean la conducta. Dos escritores que admiro profundamente criticaron a la mujer que protagonizó el episodio con Ansari por no ejercer su voluntad. Si estaba incómoda, podía haberse vestido y subido a un taxi.

Pero así no funciona la voluntad. No se trata de una tarjeta que se pueda sacar del bolsillo y colocar sobre la mesa. Se aprende, no se nace con ella. Y una de las cosas que merma la voluntad con mayor fuerza es el daño sexual.

Abusar de la intimidad merma todos los cimientos de la voluntad: la autoestima, la resiliencia y la autosuficiencia (la creencia de que puedes controlar la situación). Una persona que vive inmersa en una cultura de encuentros supuestamente breves y apasionados es más propensa a no ejercer su voluntad si se siente incómoda. Es responsabilidad de su compañero ser sensible ante esta posibilidad.

Todo ser humano ha tenido mejores y peores experiencias. Todos nos equivocamos. Y yo detesto la manera en la que el sitio Babe, el que publicó la historia de la cita con Ansari, violó la privacidad de todos los involucrados en ese caso. Pero me parece que el inicio del sentido común es tomarse en serio el poder del contacto físico y considerarlo como algo que puede tener profundos efectos positivos y negativos.

Al parecer, mientras más diestros somos con los aspectos tecnológicos, más torpes nos volvemos en las relaciones sociales. Vivimos en una sociedad en la que la soledad, la depresión y el suicidio están al alza. Al parecer cada vez nos tratamos peor. El principio moral rector no es complicado: intenta tratar a los demás como si tuvieran corazones valiosos y almas infinitas. Lo demás llegará por sí solo.

Por  David Brooks

Fuente: www.nytimes.com

 

La ventana de Johari. Una herramienta de conocimiento

 

Podemos pensar que tenemos un amplio conocimiento de nosotros mismos, al fin y al cabo nos hemos pasado la vida conviviendo con nosotros así que lo más lógico es que ya conozcamos cuales son nuestros defectos, carencias, virtudes o fortalezas, verdad? 

La realidad es que esto no es del todo cierto, quiero decir, conocemos parte de nosotros pero hay algo oculto que no acabamos de conocer. Una herramienta de la psicología y el coaching lo detalla muy simplificadamente, se llama “La ventana de Johari” y voy a compartirla contigo para que puedas hacer un simple ejercicio para avanzar en tu búsqueda de autoconocimiento. 

En la ventana de Johari se distinguen 4 áreas dependiendo de los rasgos que conocemos, conocen los demás sobre nosotros y aquellos que son desconocidos:

  • Lo que conozco de mí y los demás también conocen.

Son aspectos de nuestra personalidad que solemos tener bastante controlados, puede ser la simpatía, el don de gentes, la cobardía, la sinceridad…..no importa cual sea, lo importante de este apartado es que son aspectos que reconocemos en nosotros y que nuestro entorno también nos identifica claramente con ellos. Esta será tu área libre.

Estos aspectos te dan comodidad y seguridad, te hacen sentir fiel a ti mismo porque no tienes ni que ocultarlos ni que limitarlos. Lo ideal es tener la mayor parte de tus defectos y virtudes expuestos en esta parte de la ventana.

  • Lo que conozco de mí pero los demás no conocen

En este caso siguen siendo partes de tu personalidad que tu conoces bien pero que por el motivo que sea, no los muestras a tu entorno. Suelen ser aspectos que no te apetece contar por vergüenza, por vulnerabilidad o porque pienses que pueden dañar tu imagen. Esta será tu área oculta.

El reto es posicionarlos en tu área libre de la venta, la que hemos visto en el primer punto. El reto es relativamente fácil porque son aspectos que ya conoces de ti, así que en lo que tienes que esforzarte es en comunicarlos a los demás. Ánimo!

  • Lo que los demás reconocen en mí pero que yo desconozco
     

Aquí entramos en nuestra primera zona oculta a nosotros. Son defectos o virtudes que los demás ven en nosotros de una forma clara pero que nosotros no somos capaces de reconocer. Sueles ser los generadores de nuestros problemas de comunicación con las personas. Esta será tu área ciega.

Posicionar estos aspectos en tu área libre será algo más complicado porque al no ser reconocidos por ti, te va a costar integrarlos. Cuando se trate de defectos no querrás verlos o los justificarás de alguna forma y cuando se trate de virtudes, tu humildad no te dejará creerlas. Escucha lo que te dicen, acéptalo y trabájalo!  Hay un proverbio que dice: “Si una persona te dice que tienes cara de camello no le creas, si te lo dicen dos personas, mírate al espejo!”

  • Lo que no conozco ni conocen de mí. 

Esta es la parte más oculta, más desconocida y misteriosa. En esta parte se esconden tus talentos, habilidades, creencias limitantes, fobias, miedos ocultos y emociones reprimidas. .Esta será tu área desconocida.

Supongo que es la que más te apetece conocer y la que te despierta más curiosidad, máxime sabiendo que son aspectos que están dentro de ti. Te propongo un ejercicio para oientarte a conseguirlo.

En la siguiente tabla, encontrarás varios ejemplos de rasgos de personalidad, puedes añadir algunos más si quieres. El ejercicio consiste en lo siguiente:

 

  1. Elige aquellos rasgos con los que te identifiques

  2. Pide a 5 personas de tu entorno que elijan los rasgos que te definen según sus puntos de vista. Ellos no deben saber lo que han elegido el resto de personas ni lo que has elegido tú.

  3. Con los datos que tienes podrás observar que:

  • Aquellos rasgos en los que estén señalados al menos 2 veces, pertenecerán a tu área libre.

  • Aquellos rasgos que sólo han sido elegidos por ti, pertenecerán a tu área oculta.

  • Aquellos rasgos que sólo han sido elegidos por los demás, pertenecerán a tu área ciega.

  • Del resto, que no están elegidos por nadie, céntrate en aquellos que despierten en ti alguna sensación, ya sea de admiración o de rabia. Probablemente estos sean los que puedan pertenecer a tu área desconocida.

Espero que te animes a hacer el ejercicio y me encantaría que compartieses los resultados, eso significaría que los estás mostrando y posicionando en tu área libre!

Por: Alberto Pujol Cruz

Fuente: http://www.albertopujolcruz.com

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