“Ella también”. La historia silenciada de Mileva Maric, esposa de Einstein

Matemática, física y mujer. Mileva Maric fue una brillante investigadora cuyos trabajos y aportaciones fueron sumados (quizá previos) y en silencio a los trabajos de Einstein, su esposo.

A partir de su historia, me surgen muchas preguntas y el convencimiento, una vez más del silencio al que se condenó a esta científica de mente privilegiada, por su condición de mujer. Hoy, desde la mujer que soy, quiero contribuir a que se conozca su historia, desde está página. Para ello comparto el artículo de

Rosa Montero: “Ella también”

 

Einstein obligó a firmar a su primera esposa un contrato humillante. Quemó sus cartas y jamás mencionó la aportación que hizo a su trabajo.

(C) Yolanda Jiménez

La lectura  de la reciente novela de Nativel Preciado, El Nobel y la corista, en donde hace un genial retrato del Einstein mujeriego, me ha hecho recordar la perturbadora historia de Mileva Marić, la física y matemática serbia que fue la primera esposa del científico. Mileva y Einstein se conocieron en 1896 en el Instituto Politécnico de Zúrich, del que eran alumnos. Ella tenía 21 años; él, 17. Fue un amor a primera vista. Mileva había mostrado desde niña tanto talento que su padre decidió darle la mejor educación. Para comprender hasta qué punto esta actitud era rompedora, baste decir que el padre tuvo que pedir un permiso especial para que su hija pudiera estudiar Física y Matemáticas, dos carreras solo para varones. Era un mundo que les negaba todo a las mujeres.

Mileva y Albert empezaron a vivir y trabajar juntos, pese a la furibunda oposición de la madre de él. Que su amado la defendiera frente a su propia madre debió de crear en la joven un sentimiento de gratitud inacabable. Y así, cuando el profesor Weber admitió a Mileva para el doctorado, después de haber rechazado a Albert porque no le consideraba preparado, ella supeditó su aceptación a la inclusión de Einstein. Mileva, mejor matemática que él, revisaba los errores de su amante; sus correcciones abundan en los apuntes de Albert: “Ella resuelve mis problemas matemáticos”. A la joven le obsesionaba encontrar un fundamento matemático para la transformación de la materia en energía; compartió con Albert esta fascinación (las cartas se conservan) y a Einstein le pareció interesante la idea de su pareja. En 1900 terminaron un primer artículo sobre la capilaridad; era un trabajo conjunto (“le di una copia [al profesor Jung] de nuestro artículo”, escribió Einstein), aunque solo lo firmó él. ¿Por qué? Porque una firma de mujer desacreditaba el trabajo. Porque Mileva quería que Einstein triunfara para que se casara con ella (él había dicho que hasta que no pudiera mantenerla económicamente no lo haría). Por la patológica gratitud, dependencia psicológica y enfermiza humildad que el machismo inocula.

Y entonces comenzó, insidiosamente, la desgracia. En 1901, Mileva fue a Serbia a dar a luz secretamente a una niña de la que no volvió a saberse nada: quizá acabara en un orfanato. Poco después Einstein consiguió un empleo como perito en la Oficina de Patentes de Berna y, ya con un sueldo, se casaron. Según varios testimonios, mientras Albert trabajaba sus ocho horas al día, Mileva escribía postulados que luego debatía con él por las noches. Además cuidaba de la casa y del primer hijo, Hans Albert. “Seré muy feliz (…) cuando concluyamos victoriosamente nuestro trabajo sobre el movimiento relativo” (carta de Einstein a Mileva). En 1905 aparecieron en los Anales de la Física los tres cruciales artículos de Einstein firmados solo por él, aunque hay un testimonio escrito del director de los Anales, el físico Joffe, diciendo que vio los textos con la firma de Einstein-Marić.

Y la desgracia engordó. Tuvieron un segundo hijo, aquejado de esquizofrenia; Einstein se hizo famoso, se enamoró de su prima, quiso dejar a Mileva y ella se aferró enfermizamente a él. Comenzó entonces (hasta la separación en 1914) un maltrato psicológico atroz; hay un contrato que Einstein obligó a firmar a su mujer, un texto humillante de esclavitud. Pero siendo ese contrato aberrante, aún me parece peor lo que el Nobel hizo con el legado de Mileva: quemó sus cartas, no mencionó jamás su aportación, solo la citó en una línea de su autobiografía. Los agentes de Einstein intentaron borrar todo rastro de Marić; se apropiaron sin permiso de cartas de la familia y las hicieron desaparecer. También desapareció la tesis doctoral que Mileva presentó en 1901 en la Politécnica y que, según testimonios, consistía en el desarrollo de la teoría de la relatividad. No estoy diciendo que Einstein no fuera un gran científico: digo que ella también lo era. Pero él se empeñó en borrarla, y lo consiguió hasta 1986, cuando, tras la muerte de su hijo Hans Albert, se encontró una caja llena de cartas que tuvieron grandes repercusiones científicas. Pese a ello, Mileva sigue aplastada bajo el rutilante mito de Einstein. Así de mezquinas y de trágicas son las consecuencias del sexismo.

 

Por: Rosa Montero

Publicado en elpais.com

Un poema es un poema, es un poema, es un poema

 

Un poema es un poema,

un conjunto de versos,

un orden de palabras,

un desorden de ideas.

Un poema es un poema,

una escalera serpenteante,

una meta desconocida

.

Un poema es un poema,

un juego de letras,

un baile de cifras,

un festín de tinta.

Un poema no sólo es un poema,

un poema es un poema,

                es un poema,

                                     es un poema.

-Yolanda Jiménez –

La sociedad del cansancio. Una mirada sociológica

De la sociedad disciplinaria a la sociedad del rendimiento. Del exceso de positividad al aburrimiento profundo. De la atención plena a la multiatención superficial.

El filósofo Byung-Chul Han expone y analiza la sociedad actual a través de los cambios y nuevos paradigmas que surgen. Desde un punto de vista sociológico, somos individuos integrantes de esa sociedad, así como cada uno de nuestros actos individuales o colectivos. Comparto una interesante reflexión sobre este libro, resumido por Juan Peláez:

 

Resumen del libro la sociedad del cansancio de Byung-Chul Han

(c) Juan Peláez

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¿Tenemos una conciencia clara de lo que está sucediendo en el momento actual?

A mi me interesa entenderme y entender a los seres humanos que me rodean. Autores como Byung-Chul Han, me ayudan a comprenderlo.

El es profesor de filosofía y estudios culturales en la Universidad de arte de Berlín.

Según, el, algo que comparto, en estos momento existe un importante cambio de paradigma. Esto nos está llevando a una sociedad del cansancio.

Mantiene que los seres modernos hemos pasado por varias épocas.

  • La bacterial. En la que todo se solucionaba a través del los antibióticos.
  • La viral. En parte solucionada por los retrovirales.
  • La neuronal. Es en la que nos encontramos. En ella las patologías están relacionadas con “ASUNTOS PSICOLÓGICOS”. Por ejemplo el TDHA, déficit de atención, Los TLP, Trastornos Límites de Personalidad, El Burn Out, la depresión.

Estas apreciaciones son interesantes para los facilitadores, terapeutas, sociólogos… todos aquellos que trabajamos con seres humanos y también, como no, para entendernos a nosotros mismos.fullsizerender_1

Vayamos por partes.

En la primera etapa, la bacterial, existía una división entre lo de afuera y lo de dentro, entre enemigo y amigo. El ejemplo más notorios es la Guerra Fría. Incluso si le damos una vuelta al vocabulario de la época era de ataque y defensa: combatir la enfermedad, eliminar al enemigo… Se trataba de repeler todo lo extraño. Incluso algo de fuera de nosotros, de nuestro grupo que no tuviese intención hostil, era eliminado por su “otredad”. En el discurso político, algo que vemos hoy en vía en partidos de ultraderecha y ultraconservadores como los que tenemos en España, sin ir más lejos, lo diverso, “el otro” diferente al “yo soy así, lo es mi entorno, lo fui y quiero seguir siéndolo”, es considerado una agresión. Por tanto, es imprescindible eliminarlo. Posiciones que podemos ver también en lepenistas, los Estados Unidos…

La “otredad” por tanto es la característica fundamental del al inmunología.

En la actualidad empezamos a cambiar a posiciones más inteligentes desde el punto de vista social, de supervivencia e incluso de espiritualidad. Solo se repele cuando lo “otro”, se comporta de manera destructiva. Según la inmunóloga americana Poly Matzinger, el sistema biológico es más inteligente y generoso que el ser humano porque no conoce la xenofobia. Esta última es una reacción inmunitaria patológica exagerada de la sociedad que es nociva incluso para lo propio.fullsizerender_8

Esto se ha transformado en estrategias inteligente por parte de los mercados. Como lo extraño conlleva una violenta reacción inmunitaria, se cambia su denominación a “exótico” y así el turista lo recorre, el consumidor lo consume.

Este paradigma inmunológico, no tiene sentido en un mundo globalizado. Se opondría a la disolución de las fronteras. Es más, desde el punto de vista ecológico, añado, la diversidad se considera una riqueza. Los desastres de los monocultivos son una prueba de ello. Un bosque con mucha diversidad es creador de vida y tiene más posibilidades de sobrevivir a los cambios o a las catástrofes. Al igual que cualquier conjunto social.

Lo otro, en esta concepción es lo negativo y entra en lo propio, que perece o cree morir si no niega, rechaza, anula, mata lo diferente.

Incluso, por poner otro ejemplo, las vacunas siguen esa lógica de la negatividad. Se insertan fragmentos de lo otro para provocar una reacción inmunitaria. Es una autoviolencia para protegerse de una violencia mayor.

En la actualidad vivimos momentos de exceso de positividad. Y según Byung, la violencia no solo viene de la negatividad entendida como hemos explicado, sino también de lo idéntico. Porque lo idéntico no implica la creación de anticuerpos. No fortalece las defensas del organismo. Por tanto existe una sobreabundancia de lo idéntico. Ya ni siquiera es la etapa siguiente, lo viral. Nos encontramos más alla. Por tanto la inmunología en este momento social no nos ofrece tampoco soluciones.

Aparecen el agotamiento, la fatiga, la asfixia como reacciones inmunológicas sociales. Entramos de lleno en la violencia neuronal.

Para entenderlo mejor Byung cita en su libro a Baudrillard.

En una primera fase el enemigo es como un lobo. Para defendernos ponemos fortificaciones y muros.

En una segunda fase son las ratas y los escarabajos que operan en la clandestinidad. Se las vence con medidas higiénicas.

Pero la etapa viral, el enemigo, lo otro se infiltra en el corazón del sistema, por todas partes y penetras en todos los intersticios: terrorismo, enemistad…fullsizerender_12

Más allá de todo esto la violencia de lo idéntico está en un espacio libre de negatividad. Todos somos iguales, todos tenemos las mismas posibilidades, cada unos de nosotros puede ir al rendimiento más alla de cualquier límite… Y esto conlleva “infartos neurológicos” y por tanto las enfermedades psicológicas de las que menos hablado.

Incluso para seguir entendiendo el proceso cita a Foucault que habla de la sociedad disciplinaria: hospitales, prisiones, cuarteles, fábricas… Con lemas como el “no se puede” “se debe”…Espacios que dividen lo normal de lo anormal. Hoy ya hay gimnasios, aviones, torres de negocios, centros comerciales… Y por tanto se ha pasado de la disciplina, al rendimiento, de sujetos de obediencia a sujetos de rendimiento. Su frase insignia es el “Yes we can”.

Los proyectos, la iniciativa, la motivación… reemplazan al mandato y la ley

La negatividad produce locos y criminales. La positividad depresivos y fracasados.

Porque en lo positivo, se trata de que cada uno alcance la máxima producción posible. ¿Dónde está el límite? Nike en una de sus frases publicitarias dice “There is not finish line”, nunca hay tope. Los beneficios deben crecer siempre, los accionistas han de incrementar de manera constante y exponencial sus beneficios, el trabajador alcanzar metas y metas cada vez más altas… es una filosofía del mercado ultraliberal. Un mundo sin fronteras donde el consumo crece de manera permanente e ilimitada.

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Otro pensador Alain Ehrenberg, mantiene que la depresión actual es el resultado de quien no está a la altura. El ser humano se cansa del esfuerzo de volverse él mismo. Este es, según este pensador, uno de los fracasos del hombre postmoderno.

Lo que enferma no es el exceso de responsabilidad, sino el mandato del permanente estado de rendimiento al que obliga la sociedad. Es necesario ser proactivo, empático, autogenerador de empleo, equilibrado, buen trabajador, fiel a empresas que no lo son con sus trabajadores, fundidos con ideales que no se comparten…

El hombre depresivo es el “animal laborans” que se explota a si mismo, de manera voluntaria. Es a la vez su víctima y su verdugo. En una esquizofrenia perversa.

El sujeto productivo se encuentra en guerra contra el mismo. Y los depresivos son los que han quedado inválidos en esta contienda interior.

La supresión aparente del dominio exterior no conduce a la libertad. Permite solo que la libertad y la coacción coincidan. Esto es mucho más eficiente que la explotación del otro, porque esta acoplado a un sentimiento de falsa libertad. El explotado es el explotador.

Todo este ceso de positividad, implica un exceso de estímulos, de informaciones, de impulsos. La multitarea. Que el autor mantiene que es una habilidad salvaje. Es una herramienta de los animales para poder sobrevivir. La cebra tiene que beber y al mismo tiempo mantener una alerta permanente para estar atenta al ataque de cualquier felino. Por tanto parece que la sociedad se acerca cada vez más al salvajismo y por eso el acoso laboral adquiere dimensiones pandémicas. Porque los logros culturales a los que pertenece la filosofía y yo añado la espiritualidad, la conexión con la esencia de lo que cada uno en verdad somos,  conlleva atención profunda y contemplación.

Ahora se reemplaza estos dos elementos citados por la hiperatención. Por un cambio de foco permanente entre diferentes tareas, fuentes de atención, procesos, lo que conlleva un poco tolerancia ala hastío, al aburrimiento que tiene importancia en el proceso creativo.fullsizerender_6

Otra consecuencia de todo lo anteriores s que se pierde la “comunidad de la escucha”. Porque esta se basa en una profunda y contemplativa atención.

En una cita de Nietzsche “por falta de sosiego la civilización desembarca en una nueva barbarie”.

Ahora nada es constante y duradero. El yo tardomoderno está aislados. Esto conlleva nerviosismo e intranquilidad.

La vida contemplativa propone una pedagogía del mirar y del no reaccionar de inmediato ante el impulso.

El sujeto tardomoderno se mueve entre en las máximas de la libertad y la voluntariedad aparente de lo que lleva a cabo lejos del deber y de la obediencia. Es su propio empresario.

Esta falta del otro también lleva aparejada la crisis de la gratificación. Porque la gratitud implica la instancia del otro. El alcanzar los objetivos es lo que produce placer. El ser humano compite consigo mismo hasta que llega a derrumbarse y aparece el “burn out”, el trabajador quemado. Se mata a base de autorealizarse. Coinciden la autorrealización y la autodestrucción. Acaba por tanto desazonado y por tanto depresivo.

Estas reflexione me han parecido muy ajustadas a situaciones que vivimos en la actualidad en el mundo del trabajo e incluso de la amistad y la familia.

Como he mantenido en otros artículos, sin un cambio consciente de cada uno de nosotros, sin una transición importante hacia una inteligencia espiritual en la que la ética rija nuestro interior y las acciones para con los demás, el futuro será de “infartos psicológicos” cada vez más frecuentes e irreversibles ¿Qué deseas hacer para cambiar esto?

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Aikido verbal: una técnica para defenderte de los ataques verbales

La violencia es el último recurso del incompetente”.

-Isaac Asimov-

El aikido verbal es una técnica derivada del aikido como arte marcial. Este último nació en el Japón moderno, de la mano de un maestro del combate llamado Morihei Ueshiba. Se basa en el principio de que en situaciones de conflicto lo que se debe buscar es la neutralización del contrario, evitando hacerle daño.

Como todas las artes marciales, el aikido no se trata solamente de técnicas de combate. En el fondo de este hay toda una filosofía. Sus ejecutores buscan, sobre todo, la evolución personal. Involucran el plano físico, mental y espiritual en la práctica. No menosprecian a sus contrincantes, sino que tratan de entenderlos y de aprender de ellos.

Con base en estos principios, un conjunto de autores comenzaron a buscar su aplicación en la comunicación. Así desarrollaron el concepto del aikido verbal. Encontraron que es una excelente manera de evitar y/o tramitar los conflictos cotidianos. Se ejerce para traer más paz, serenidad y felicidad a la vida. Como toda técnica, es algo que se puede aprender y los mayores beneficios llegan con la práctica.

El aikido verbal y la respuesta a una agresión

Los promotores del aikido verbal indican que al recibir una agresión de palabra, lo primordial es preservar nuestro propio bienestar. Un ataque verbal puede desatar un huracán de emociones y confundir la mente. Por eso es fundamental mantener la serenidad y enfocarnos en el propósito de resolver el problema, no de agrandarlo.

Lo primero entonces es no reaccionar de forma automática, sino más bien emplear la fuerza del ataque para dar un giro. Este debe ubicarnos en el mismo lugar hacia donde está mirando nuestro atacante. En lugar de mirarlo desde la orilla opuesta, la idea es tratar de ver lo que esta persona está mirando.

Pareja discutiendo representando el aikido verbal

Esto solo se logra si en lugar de preocuparnos por reaccionar, nos ocupamos de escuchar. Tratar de entender su punto de vista. Veamos un ejemplo de este aikido verbal. Alguien lanza el siguiente ataque verbal: “Tú tienes un desempeño laboral pésimo y aún así los jefes te tratan mejor que a mí”. Empleando la técnica del aikido verbal, la respuesta sería: “Es muy frustrante trabajar bien y sentir que no nos dan suficiente reconocimiento. Entiendo perfectamente tu enojo”.

En este ejemplo se esquiva entrar a discutir sobre la persona a quien va dirigido el ataque. Más bien se responde poniéndose en el lugar del otro. Esto ubica el conflicto en otros términos. Casi siempre, detrás de un ataque verbal lo que hay es una persona que está sufriendo. La agresión, aunque sea una forma disfuncional, en ocasiones también es una forma de pedir ayuda.

Técnicas del Aikido verbal

El aikido verbal contempla algunas técnicas específicas para enfrentar un ataque. Se trata de mecanismos que han probado ser eficaces para sortear ese tipo de situaciones. Están inspirados en movimientos del arte marcial.

Las principales técnicas son las siguientes:

  • Consentir y ceder. Se emplea cuando el ataque realmente no nos pone en riesgo y se ha vuelto repetitivo. El trabajo es más interno y consiste en impedir que el ataque verbal nos cause daño.
  • Ceder y mantenerse en la posición de partida. Implica reconocer que en la exposición del otro puede haber parte de razón, pero conservar el punto de vista propio y hacerlo saber. Es adecuado para una disputa de tipo mental o intelectual.
  • Halagar. Se emplea cuando la desavenencia se origina en el deseo del otro de mostrarse superior. El cumplido o halago desactiva la agresividad, pues satisface el deseo del agresor.
  • Réplica desintoxicante. Implica responder a la agresión con un interrogante. Esto tiene dos ventajas. Por un lado, permite que el otro evalúe lo razonable del ataque. Por otro lado, nos da un pequeño margen de tiempo para calmarnos y no reaccionar violentamente también. Es adecuado cuando hay duras ofensas personales.
  • Constatación objetiva. Consiste en hacerle ver al otro que notamos su molestia hacia nosotros. A la vez, expresarle que deseamos resolver la diferencia mediante una comunicación sana. Equivale a una fórmula: “Noto que te incomoda mi idea, pero quisiera explicarte por qué pienso de este modo”.
  • Confrontación. Es una técnica para ponerle tope o freno a una falta de respeto o a una agresión verbal desmedida. Corresponde a algo así: “Puede que yo haya cometido un error, pero no tienes derecho a tratarme de esa manera, por eso te exijo una disculpa”.
  • Moderar el tono. En este caso lo que se busca es hacer consciente al otro de que existe una ofensa y que no se va a admitir. Equivale a: “Si continúas hablándome en esos términos (o en ese tono), voy a dar por terminada esta conversación”.

 

Finalmente, lo que busca el aikido verbal es una gestión inteligente del conflicto. Sin gastar energías en lo que no lo merece y gastando solo las necesarias en lo que sí. Lo ideal es que aprendamos primero a contar hasta 10, para no reaccionar también agresivamente, y luego aplicar alguna de esas eficaces técnicas.

 

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com

Por: Edith Sánchez

La grandeza de la bondad

La grandeza de las buenas personas está en su corazón

Por: Gema Sánchez Cuevas 
Mujer con los brazos abiertos en una cueva con forma de corazón

Hay personas que ponen corazón en todo lo que hacen. Les delata el brillo de sus ojos, el color de su sonrisa y la intención vestida de amor en cada uno de sus actos. Son esas que siempre aparecen para arroparte cuando ni siquiera te has dado cuenta de que temblabas de frío, las que te proponen un trueque de risas por tristezas y las que siempre están dispuestas a ayudarte a cambiar de color los días nublados.

Personas medicina, personas hogar, personas mágicas. Esas que te abrazan para recomponer tus partes rotas, pero también para recordarte que están ahí y que se alegran de todo lo bonito que te pase en esta vida. Esas que recorren contigo el camino de la vida, te descubren matices preciosos en emociones ya conocidas y te muestran que aún hay muchos lugares maravillosos que visitar y otras tantas formas de mirar.

Personas con las que la conexión es algo más que compartir tiempo: es crear magia.Expertas en acariciar el alma sin tocarla y doctoradas en el increíble acto de dar desde el corazón.

Profundicemos en las buenas personas, esas que son un regalo para cada uno de nosotros y en ocasiones, nuestras mejores coincidencias.

“Si ves algo bello en una persona, díselo. Esa persona puede estar en una guerra que le impide ver su belleza y tú puedes salvarle” -Zab G. Andrade-

La bondad como signo de superioridad

La grandeza de las personas está dibujada en su corazones, en su capacidad para darse a los demás a través de actos de bondad con la única intención de hacerles más felices. Porque no hay nada más grande ni que reconforte tanto que ayudar.

Así son las buenas personas. Las delata la bondad como signo de superioridad y la paciencia como estrategia para comprender a los demás. No presionan, no gritan ni fuerzan, todo lo contrario. Saben interpretar silencios, respetar tiempos y ejercer como sostén cuando alguien lo necesita. 

Mano con flor amarilla

Las buenas personas desprenden calma y una sensación de bienestar tan solo con su presencia. Además, tienen una afición secreta que pocas veces desvelan: observar el brillo que desprenden los ojos de quienes han conectado con la felicidad.

Charles Darwin ya nos habló en su momento de la importancia de este valor. De hecho, lo consideraba como nuestro instinto más fuerte y valioso, ese que posibilita la superviviencia no solo de la humanidad, sino de todos los seres vivos. El problema es que no se practica con demasiada frecuencia ni se valora lo suficiente cuando los demás lo ponen en marcha. Y eso que la bondad es la única inversión que siempre nos enriquece y nunca falla.

¡Hay tanto gestos llenos de amor y bondad que pasan desapercibidos…!

“Las personas hogar huelen a amor y aceptación incondicional. Huelen a cariño, a abrazos largos donde se te cierran los ojos y se esboza una sonrisa. Estas personas huelen a amistad, amor y familia elegida.

Huelen a “estoy a tu lado así tengamos que apretar los dientes” y confían en ti incluso cuando tú mismo has dejado de hacerlo. Son aquellas personas que no te evitan el vértigo ni la caída, sino que te ofrecen las palabras exactas que solo puede regalarte alguien que se cosió las heridas a aprendizajes”.

-Reparando Alas Rotas-

La fuerza de la compasión en las buenas personas

La compasión es otro signo delator de las personas de gran corazón. Ser capaces de ponerse en el lugar de los demás, desear que estén libres de sufrimiento y sentir la responsabilidad de hacer algo por ellos son algunos de los maravillosas actos que las identifican.

Son personas que se nutren del amor, pero entendido este desde su concepto más amplio, ese que se otorga de manera desinteresada. Sin esperar nada a cambio y sintiendo a su vez el bienestar más absoluto. Se trata de un genuino deseo que nace desde lo más profundo y que está, única y exclusivamente, dirigido a hacer el bien.

El maestro tibetano Thinley Norbu Riponche describe muy bien esta capacidad “la esencia del amor es la compasión de los seres sublimes que siempre dan energía“, mientras que Thich Naht Hanh se refiere a ella como “amor verdadero“. Y así es.

Pareja abrazada formando un corazón

Las buenas personas están repletas de compasión, bondad y amor. Son aquellas que, a pesar de la distancia, puedes sentirlas cerca porque rompen los límites físicos para conectar con tu interior. Esas que combinan a la perfección la empatía con el arte de comprender el dolor, de ahí que descifren cada una de nuestras roturas y heridas. Porque son artesanas de armonía y felicidad, capaces de volcar todos sus sentidos y sentimientos hacia los demás para transformar un día común en algo extraordinario.

Sus armas secretas son los gestos llenos de amor fruto de la nobleza de sus corazones.Gracias a ellos inundan el alma de los demás de energía positiva, sin esperar nada a cambio. Porque lo que más las llena es regalar afecto, así sin más, por el solo hecho de hacer sentir mejor.

Las buenas personas son artífices del amor más genuino y sincero que podamos llegar a encontrar. Tesoros que apreciar y cuidar desde lo más profundo de cada uno de nosotros.

¡Gracias personas bonitas, gracias por hacernos uno de los mayores regalos: vuestra compañía!

Vuestro valor es incalculable

“He aprendido que la gente olvidará lo que dijiste, también olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir” -Maya Angelou-

 

Por: Gema Sánchez Cuevas

Publicado en: https://lamenteesmaravillosa.com

La intimidad de una conversación: sensualidad en la voz de la radio

 

Una tarde de radio, donde la intimidad emerge desde las simas profundas del ser. Hablamos de poesía, emociones, erotismo… Leo toda la sensualidad de mi voz cálida, de mis poemas, de mis relatos,  sobre micrófonos abiertos, como canales de encuentro. Caminos intangibles que acogen misteriosas relaciones entre personas que quizá nunca se conozcan y sí se reconozcan; ahí surge la magia de fuego que acompasa las inquietudes afines …. Un auténtico placer compartir tanto, una vez más, en el programa “Con todas las letras” de Radio Vallekas. Conducido por Mirari Bueno.

Aquí os comparto el podcast:

 

http://radiovallekas.org/spip/spip.php?article6212

 

 

(C) Yolanda Jiménez

¿Qué hay en tu silencio?… Poesía para este 5 de Julio, un día importante

(C) Yolanda Jiménez

¿Qué hay en tu silencio?

Hay una profundidad infinita
en los sonidos de tus ojos,
en las palabras de tus dedos
en los caminos de tu piel.
En tu corazón infinito,
en la ternura de tus manos,
en el deseo de tu vientre.
Y bulle la vida
poderosa de ti.
Hay tanto como eres
en el universo de tu savia…

 

Yolanda Jiménez

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