Zen. Sobre el silencio

“La opinión personal, es una pérdida de energía que nos lleva a juzgar al otro y peor aún a criticar al otro. Ya aprendimos que todo lo que nos molesta del otro es sólo una proyección de lo no resuelto en nosotros. El sabio es aquel que tolera todo, que ya aceptó que no dirá ni una palabra en su defensa porque las opiniones de los demás no le afectan y tampoco necesita convencer al otro para ser feliz.

El silencio interno nos hace impasibles, el ayuno de palabras educará nuestro ego y nuestra personalidad que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo. No intentemos forzar, manipular, ni controlar al otro, debemos dejar que los demás sean lo que son o mejor dicho, que sean según su capacidad de ser.”

 

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Proverbios Zen

 

 

 

Cinco proverbios Zen

 

El Zen, conocido en el occidente sobre todo por su meditación y sus cuentos de maestros Zen y sus discípulos (koans). Se centra en la vida sencilla y el presente. 

 

Cinco proverbios Zen:

 

Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá

 

Si comprendes, las cosas son como son. Si no comprendes, las cosas son como son

 

Si deseas amor verdadero, aprende a amarte

 

Ser feliz es sencillo, lo difícil es ser sencillo

 

Muévete y el camino aparecerá

 

Evolución: vaciarse para recibir

Evolucionar significa aprender desde el vacio. Liberar nuestra mente de las ideas preconcebidas y abrirse al conocimiento, para contemplar con una perspectiva diferente, para experimentar nuevas sensaciones, para abrirse a la vida y entonces si, entonces evolucionar.

 

Server téEstamos llenos de nuestras propias opiniones e ideas … una situación que nos impide escuchar, aprender y estar realmente abiertos a la vida y a las demás personas.

 

 

 

 

 

 

Cuento Zen – metáfora taza de té

Nan-in, un maestro Japonés de la era Meiji (1868-1912), recibió la visita de un profesor de universidad que querría informarse sobre el Zen.

Nan-in le sirvió té. Lleno la taza de su visita hasta el borde, y siguió virtiendo mas té. El profesor observó como el té llenaba la taza y se derramaba sobre la mesa hasta que no puedo aguantarse mas:

– ¡Esta rebosando! ¡No cabe nada más!
– Al igual que esta taza, – dijo Nan-in – usted esta lleno de sus propias opiniones e ideas.
– ¿Como le voy a enseñar Zen si no vacía primero su taza?