El orgasmo femenino explicado

Mallanaga Vatsiaiana, autor del kamasutra, exploró, desde hace siglos, las respuestas a la estimulación lejos de los prejuicios. Un misterio encantador, palpitaciones que desconectan… un tema de interés y fascinación en este “manual del autoconocimiento en pareja” es el orgasmo femenino, que, a diferencia del masculino, visible por la eyaculación, el femenino carece de señales evidentes que prueban la obtención del orgasmo. Tema repleto de tabúes aún en la actualidad.

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El orgasmo femenino es aún un misterio para muchos, después de años de investigación, ahora se sabe que justo en el momento del orgasmo, que puede durar hasta 20 segundos, el cerebro de la mujer se “desactiva”, de esa idea surgió el término “la petite mort”.

Fue durante las década de los 70 cuando inició la producción del DIU con iones de cobre y plata, incrementando así la eficacia que le hacía falta y resultando un  método anticonceptivo más confiable. Ya 20 años antes había aparecido la píldora anticonceptiva, pero no era tan eficaz, así que su empleo no fue tan popular. Fue hasta la llamada Revolución Sexual que la píldora trifásica permitió que las mujeres lograran confiar en un nuevo método anticonceptivo y así disfrutar más su sexualidad.

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Durante la década de 1970 la revolución sexual permitió a las mujeres la posibilidad de reivindicar un derecho de placer en el dormitorio; por primera vez en la sociedad pública las mujeres fueron capaces de entender mejor sus propios cuerpos y descubrir lo que era disfrutar  el orgasmo.

A cuatro décadas de la liberación sexual femenina, el orgasmo tan misterioso  incluso para algunas mujeres que uno de los grandes problemas que dicen tener con respecto a su clímax sexual, es que aseguran no saber bien si lo que sientes es o no un orgasmo. Y es que no es un secreto que muchas mujeres fingen tenerlos.

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El primer paso para lograr un orgasmo en pareja es conseguir uno a través del autoconocimiento, es decir: con la masturbación. Este y otros temas en relación al orgasmo son los que trata El orgasmo femenino explicado, un documental producido por el grupo de radio y televisión SBS.

*El documental está narrado en francés, con subtítulos en inglés.

Fuente: Vía CulturaColectiva y  http://www.elciudadano.cl

Erotismo, fotografía, sensualidad

Visionar una foto, imaginar, erotizarse y recorrer lugares en un viaje íntimo de autobiografía. Revisitar momentos, visualizar situaciones o inventar espacios.  Algo tan sencillo y a la vez tan vital resulta un ejercicio renovador que nos reafirma nuestra personalidad, nuestras vivencias, nuestra capacidad de sentir y vibrar en la sintonia que nos seduce. Bailar la danza de la vida, entregados al fluir constante de movimientos vitales.

Comparto una experiencia ocurrida a una fotógrafa, a partir de publicar  sus fotos cargadas de sensualidad y erotismo:

EROTICA

Fotografía: Inez Lewis

 

Hace poco, alguien que me sigue en Instagram publicó esta pregunta en una de mis fotos:

“Cuando ves a un hombre, ¿en qué te fijas primero?”

Estuve un momento pensándolo. ¿En los ojos? ¿El pelo? ¿La sonrisa? ¿Los hombros? No, ninguna de estas respuestas me encajaba. Cuando era más joven, me solían gustar los hombres altos, delgados y con el pelo oscuro. Pero ahora, a mis 52 años, no tengo un tipo de hombre concreto. Al menos, no un tipo de físico. Me atraen los hombres con una sensualidad palpable. Pero, entonces, me pregunté: ¿qué es lo que da a un hombre ese atractivo que se percibe cuando pasa?

Le estuve dando vueltas a la cabeza para recopilar imágenes de hombres que, a lo largo de mi vida, me han dejado sin aliento y me han hecho estremecer sólo con su presencia. A veces me acordaba de cómo se le pegaba una camiseta a los hombros, o de cómo me sostenía la mirada a través de una copa de vino. Pero, sobre todo, pensaba en las cosas intangibles –cualidades, valores, rasgos del carácter– que un hombre tiene que poseer para que yo quiera tirar los platos al suelo y subirme encima de la mesa para llegar gateando hasta su regazo.

Y estas son las 11 cosas que se me ocurrieron:

1. Fuerza. No me refiero a cuánto peso puede levantar tumbado, aunque unos buenos pectorales no hacen daño. Me refiero a la fortaleza interior. Una fuerza arraigada en un hombre que sabe quién es. No hay nada más sexy que un hombre con los pies en el suelo, consciente de los impulsos y la rabia que pueden haberle descarrilado de joven, y con una seguridad en sí mismo que expresa, sin arrogancia, que no tiene nada que demostrar.

2. Vulnerabilidad. Un hombre no puede ser fuerte si no es también vulnerable. Esto significa que es capaz de contarte lo que quiere, lo que teme, la forma en que le haces sentir, lo que ha cambiado, lo que ha superado, lo que puede con él. Sin transparencia, no hay verdadera intimidad, ese ingrediente que hace que el sexo siga siendo sensual cuando empieza a disiparse el subidón inicial de deseo.

3. Integridad. Este ingrediente distingue a los chicos de los hombres. Aunque al principio puedan encandilarte, los mujeriegos, canallas y narcisistas utilizan las mentiras, los trucos baratos, el humo y los espejos para su beneficio personal. No hay nada sexy en un hombre que finge ser algo que no es, que carece de toda profundidad de sentimientos, y al que no le importa el daño que va haciendo por el camino. Si tuviera que elegir entre acostarme con Don Draper, de Mad men, o Atticus Finch, deMatar a un ruiseñor, preferiría sin dudar un instante al dulce abogado Finch.

4. Inteligencia. Una buena mente es sexy. El cociente intelectual está bien, pero sólo es una parte de la inteligencia. El pensamiento crítico, una sed insaciable de aprendizaje y un don para expresarse de forma original son rasgos ante los que no puedo resistirme. No me importa lo guapo que sea un hombre; si no puede seducirme con su mente, no habrá química sexual.

Dibujo: Juan Peláez

Dibujo: Juan Peláez

5. Sentido del humor. Un hombre sin sentido del humor es como una ducha fría en las piernas. Para mí es imposible conectar con alguien superliteral, hiperserio y que apenas se ríe. Para mí, la inteligencia y el humor son compañeros de cama inseparables. La gente inteligente lee los matices y ve el humor en las situaciones. Y elestilo del humor es imprescindible. Aunque un hombre sea sexy, si su tipo de gracia no encaja con la mía, la sensualidad no durará mucho.

6. Cercanía. Resulta agotador intentar contectar con alguien aislado por muros. La compasión, la empatía, la sonrisa y la risa fácil son rasgos y gestos que desarman en el mejor sentido de la palabra. La amabilidad es sexy. Así de sencillo.

7. Generosidad. La tacañería me echa para atrás. Y no sólo con el dinero, sino también con los sentimientos. Aunque despilfarrar el dinero y las emociones indica una falta de control o de autoestima, el gusto por contar los céntimos y toquetear el dinero sugiere una preferencia por las cosas antes que por las personas. También he descubierto que los hombres tacaños no son tan buenos amantes como sus homólogos más generosos. No es sexy dormir con alguien se reprime física o emocionalmente en la cama.

8. Cariño. El cariño es la cercanía en acción. Un beso suave en la nuca cuando pasa. Un dedo que se cuela por el agujero de mis vaqueros para tocarme la rodilla. Que apoye la cabeza en mi pecho porque es uno de sus lugares favoritos. Un hombre al que le gusta tocar por el hecho del contacto, ya sea o no con fines sexuales, resulta sexy.

9. Capacidad de concentración. Hace no mucho tiempo, me sentía atraída por hombres tan ambiciosos que parecía que funcionaban a motor. Lo que he aprendido es que ese tipo de ambición suele esconder inseguridad, avaricia y hostilidad, cualidades que no seducen en absoluto. La consciencia plena —mindfulness en inglés– o la capacidad de estar presente en el momento aunque sea amargo es la mejor forma de ambición, porque requiere un compromiso con el crecimiento personal que no es apto para cardíacos. Un hombre que irradia seguridad en sí mismo, que es capaz de mantener la calma y la concentración de cara a los retos, consigue ponerme el vello de punta.

10. Compañerismo. El único lugar en el que quiero que me dominen es en la cama, y hasta ahí se necesita mi consentimiento. En los demás contextos, quiero a un hombre que no trate de dominarme, que entienda la necesidad del compromiso, la reciprocidad, la comunicación y el respeto. No tengo ni tiempo ni paciencia para hombres que juegan y controlan a las mujeres para sentirse más hombres.

11. Seguridad en la cama. La verdadera confianza sexual no tiene nada que ver con el tamaño del pene, los movimientos fluidos y el número de ligues que hayas tenido. Es un ambiente que destila una suave firmeza, una capacidad para leer mi cuerpo y mi respiración, una perseverancia sensual en un momento en que puede mirarme o no a los ojos, pero en el que se requiere un deseo de mostrarse vulnerable y presente. Un hombre con mucha carga sexual, consciente de sus necesidades y centrado en su expresión sexual me dejará sin aliento y hará de mí una sumisa alfatotalmente excitada en un abrir y cerrar de ojos.

Dibujo: Juan Peláez

Dibujo: Juan Peláez

He de decir que muchas de estas 11 cosas no aparecían en la lista que tenía a los 20. En aquella época, me atraían hombres de negocios engominados con coches flamantes y que solían ir en manada. No pasa nada por encajar en esta descripción, pero la excitación se agota rápidamente si dentro no hay sustancia que la alimente. Una de las ventajas de tener 52 años es que por fin he aprendido qué debo buscar en un hombre.

Este post fue originalmente publicado en la edición estadounidense de ‘The Huffington Post’ y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano.

Sexo tántrico y multiorgasmo masculino

El sexo tántrico tuvo su primera aparición en la India hace aproximadamente unos 5000 años. Se popularizó en Occidente, hace unos años, cuando el cantante Sting comentó que lo practicaba con su mujer en sus encuentros eróticos con una duración de hasta 7 horas

 

MANOS TANTRA

Pensar en un encuentro erótico con una duración de más de 1 ó 2 horas nos resulta extraño puesto que por lo general nuestras relaciones sexuales se basan en dedicar más tiempo al coito que a otras prácticas que aumenten el estado de excitación y aporten placer.

Decir  “otras prácticas” y no “preliminares” es importante, porque transmite la idea de que son  prácticas iguales o más placenteras que el coito. De otro modo, otorgaríamos  a la penetración el epicentro de la relación sexual. Y ésta, no  es tan importante en los encuentros. En realidad ni para el sexo tántrico ni para ningún tipo de encuentro erótico. Los preliminares simplemente son más conductas estimulantes que permiten excitarnos y disfrutar de la relación sexual.

En el sexo tántrico el 80% de la relación va enfocada a expresiones de afecto o pasión como por ejemplo besos, caricias, miradas, masajes, auto-estimulación o masturbación mutua, y sólo el restante 20% de la conducta sexual está dedicada a la penetración. Con esto se consigue desviar la atención de las metas y del rendimiento sexual, y además, en caso de disfunción sexual, es una práctica que ayuda a evitar preocupaciones y discusiones e incluso malestar con la pareja.

Mediante las técnicas empleadas se consigue una conexión física y mental con uno mismo y con la pareja, alcanzando así una relación de mayor calidad y duración. Con esto las posibilidades de aumentar la intensidad del orgasmo, tanto en la mujer como en el hombre, así como el retraso de la eyaculación masculina, aumentan. Además, también permite tener al hombre orgasmos secos y orgasmos múltiples, es decir, permite controlar el momento de eyaculación y obtener orgasmo sin eyaculación.

TANTRICO

Biológicamente, todos poseemos las capacidades necesarias para poder llevar a cabo la práctica, sin embargo, este estado de plenitud no se alcanza de un día para otro sino que requiere práctica y sobre todo paciencia. Con el tiempo, es más que probable que podamos disfrutar de los beneficios de la experiencia.

Es importante planificar el encuentro. Esta práctica no es un “aquí te pillo aquí te mato”, por lo que requiere tiempo, espacio y tranquilidad. Aquí no existen objetivos, ni metas, ni tiempo límite.

Para controlar y practicar el sexo tántrico es necesario además, llevar a cabo ciertos ejercicios respiratorios y musculares del suelo pélvico.

 

1. Ejercicios respiratorios:

Inspirar aire por la nariz durante 4 segundos – aguantar el aire dentro de los pulmones durante 4 segundos – Expulsar el aire por la boca durante 8 segundos. Repetir esta práctica al menos 3 veces antes de pasar al siguiente ejercicio.

2. Ejercicios para fortalecer la musculatura del suelo pélvico (Ejercicios de Kegel):

Para hombres: Estando el pene en erección, coloca un pañuelo de tela encima de él. Ahora intenta subir y bajar el pañuelo con el pene sin que se caiga, aguantado 2 segundos el pene con el pañuelo arriba. ¿Notas qué músculo es el que hace la fuerza? Ese es el músculo pubococcigeo. Repite el ejercicio 10 veces.

Para mujeres: 

  • Apriete los músculos del piso pélvico. Manténgalos apretados y cuente de 6 a 8.
  • Relaje los músculos y cuente hasta 10.
  • Repita 10 veces, tres veces al día (mañana, tarde y noche).

Estos ejercicios se hacen de forma autónoma y van separados del encuentro sexual ya que éste sólo va dedicado al disfrute y conexión con el otro.

 

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Según las investigaciones, la eyaculación retrógrada no es dañina para el cuerpo si se lleva a cabo de forma voluntaria, pero sí puede ser señal o consecuencia de infertilidad masculina e incluso otros problemas de salud (siempre y cuando,ésta no se lleve a cabo de forma voluntaria, importantísima aclaración para no crear confusiones).

De todas formas, el sexo tántrico no se basa sólo en alcanzar el orgasmo seco, es mucho más que todo eso, por lo que éste puede seguir realizándose siempre y cuando se excluya la práctica problemática e innecesaria en este caso.

Os dejo un vídeo de un documental que se emitió en Cuatro  que aclara estos conceptos:  http://www.dailymotion.com/video/xjb6lo_sexo-tantrico_school

 

http://www.weloversize.com

 

 

Compartir energía íntima: espiritualidad más allá del sexo

Prestemos atención con quien compartimos nuestra energía íntima. La intimidad en este nivel entrelaza nuestra energía aural con la energía aural de la otra persona. Estas poderosas conexiones, sin importar lo insignificante que pienses que son, dejan residuos espirituales, especialmente en las personas que no practican ningún tipo de purificación física y espiritual. Cuanto más se interactúa íntimamente con alguien, más profunda es la conexión, y mayor es el entrelazamiento de las auras.

 

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Esto es algo hermoso cuando estamos realmente enamorados y desearíamos pasar con esa persona el resto de nuestros días, ya que cuando amamos realmente queremos compartir lo bueno y lo malo con nuestra pareja, pero ¿ y si sólo se trató de un acto de placer, o de una noche?, ya no podría ser tan agradable…

¿Imagina como se encuentra el campo energético de alguien que duerme con varias personas, llevando alrededor estas múltiples energías? Lo que ellos no saben es que otros pueden sentir esa energía, y que ésta puede repeler la energía positiva y atraer la energía negativa en sus vidas.

” Nunca duermas con alguien que no te gustaría ser”                  – Lisa Caza Patterson –

Todos somos seres físicos, aunque en realidad somos mucho más que eso, también somos “seres energéticos”. Cuando tenemos un encuentro íntimo, las energías se fusionan. No importa si se trata de sexo astral (OBE), sexo físico, o sexo oral.

Si usted tiene relaciones sexuales con personas, amorosas, positivas – esa energía maravillosa es absorbida y enaltece. Si usted tiene relaciones sexuales con gente negativa, pesimista, inestable, depresiva – la energía lo tendrá derrumbado y desinteresado en la vida cotidiana, por ejemplo.

Las parejas casadas han absorbido la energía de su cónyuges. Si usted se acuesta con una persona casada, la energía de su esposo o esposa, en consecuencia, se mezclará con la suya. Y viceversa.

Al compartir intimidad  con alguien, nos mezclamos también con la energía de las personas con las que nuestro amamte ha tenido sexo, a menos que, ésta persona practique en base regular algún tipo de limpieza energética.

Esto no se trata de un nuevo descubrimiento. Los cristianos a menudo llamaban a esta conexión ‘ataduras del alma’. También es ampliamente discutido en el estudio del sexo Tántrico. Existe información muy interesante sobre este tema en libros y artículos.

En la vida diaria, nosotros vamos acumulando energías no deseadas. Y una limpieza regular del Aura es necesaria para nuestra salud y bienestar.

Es lo mismo con la higiene personal. Si uno no se baña, el cuerpo se hace cada vez más sucio, poco a poco, el olor se hace desagradable e insoportable. Con el tiempo su cuerpo, incluso, se convierte en un caldo de cultivo para las enfermedades y bacterias. Si no limpias tu aura, tu sistema de energía espiritual también se hará ‘más sucio’. Con el tiempo será desagradable para los que te rodean (aunque ninguno entenderá conscientemente el porqué). Tu sistema de energía comenzará a atraer vibraciones inferiores, lo que no es nada saludable tanto para usted como para los demás.

En la cultura moderna, esperamos que la gente tome cuidado de su higiene personal . Pero, espiritualmente no estamos todavía tan desarrollados.

Dibujo: Juan Peláez

Dibujo: Juan Peláez

La limpieza del Aura

Existen diferentes métodos de limpieza, algunos son ligeros, otros son mas profundos – en términos de higiene – de la misma manera que nosotros hacemos con nuestro cuerpo, como ponernos desodorante, cambiarnos de ropa, lavarnos las manos, o la cara, o el cuerpo completo, este último siendo considerado el mas “profundo” en la limpieza corporal, sin embargo la limpieza ligera sigue siendo útil.

Opciones para la limpieza:

El baño con Sales

El agua ayuda a eliminar la suciedad, tanto física como energética. La adición de sales a su baño estimula el flujo de nuestra propia energía y remueve los restos psíquicos menores fuera de nuestra aura.

La natación

Sumergirse en el agua ayuda a limpiar el aura. El agua del océano es mas eficaz, ya que contiene sales y minerales, haciendolo mas útil en la extracción de desechos psíquicos menores fuera de nuestra aura.

Luz Solar

La ligera exposición a la luz solar estimula el flujo de nuestra propia energía. Algunas bajas vibraciones no pueden existir a la exposición de la luz brillante.

Cuatro enfoques más eficaces para la limpieza Aural

1. Meditación Aural

Incluso la meditación básica ayuda a liberar y relajar. La meditación Aural trabaja directamente con la liberación de las energías no deseadas a través de la conexión con la tierra, limpiando nuestra aura, los canales de energía y chakras. Una de las maneras más eficaces para limpiar y cuidar de nuestra aura es mediante la meditación aural.

2. Sanaciones Aurales

Una sanación del aura, es a través de un sanador energético, el que le ayudara en la limpieza de las energías no deseadas en su sistema. Desbloqueando los túneles energéticos, permitiendo el fluido de la energía.

3. Lectura Aural

A menudo confundimos la energía de otras personas con la nuestra. Cuando confundimos energía extranjera con la nuestra, no queremos liberarla. Nos aferramos a ésta porque creemos que somos nosotros. En una lectura aural clarividente, un lector puede ayudarle a identificar su propia energía y discernir la energía extranjera. Cuando nosotros reconocemos una energía que no nos pertenece, es mucho más fácil de liberar.

4. Palpación de emociones

Cuando nuestra energía emocional está bloqueada, se crea una congestión a través de nuestro sistema de energía espiritual. Ésto provoca la desagradable facilidad para estancarnos y quedarnos con energías no deseadas. El permitirse sentir emociones ocultas crea una liberación de energía. Éste movimiento y flujo nos apoya en la limpieza de escombros psíquicos.

RESPETATE

Otras opciones para la Limpieza del Aura:

Viento

De pie, con una postura corporal abierta al viento fuerte nos ayuda en la liberación de las energías no deseadas. Las brisas marinas contienen humedad, sal y minerales, los vientos del océano son especialmente beneficiosos para la limpieza del aura.

Jardinería y naturaleza

A través de la jardinería y el convivir con la naturaleza, entramos en contacto directo con la tierra. El contacto con la tierra nos ayuda a liberar energías no deseadas de nuestro sistema.

Creatividad

La creación de algo que nos entusiasma, nos hace crear oleadas de energía, estas oleadas estimulan el flujo de nuestra propia energía, y nos ayudan a liberar bloques y energías no deseadas.

http://www.elacorazado.mx

 

Conversación con el clítoris

El órgano femenino admite que no es fácil hablar de él. “Soy el más estigmatizado y perseguido”.

Contrario a lo esperado, no fue difícil contactar al clítoris para esta entrevista. Bastó una llamada y una invitación a sentarse en el banquillo de los órganos para que aceptara. “Y eso –dice este órgano eminentemente femenino- que no estoy acostumbrado a que los periodistas me busquen… Es más, me da la impresión de que también me evitan”. Dice vivir sorprendido por el resquemor que genera en muchos la sola mención de su nombre y asegura, sin titubear, que “soy el órgano más estigmatizado y perseguido de la historia, sobre todo en ciertas culturas, tal vez porque fui creado para cumplir con una única función: proporcionar placer”.

¿Por qué se llama así?

PUBIS CON PÉTALOS

Mi nombre tiene origen en la palabra griega kleitoris, que significa “pequeña elevación”. Y déjeme decirle que aunque me llamo así desde que me conozco, durante diez siglos se ocultó mi existencia…

¿Y eso por qué?

Créame que durante la Edad Media, e incluso mucho más allá de la época moderna, hablar de mí se consideraba pecado. Entienda usted que habito en una parte del cuerpo femenino que aún hoy genera sonrojos.

¿Y cuál es la razón?

Empiezo por decirle que soy el único órgano humano que tiene como propósito exclusivo el de proporcionar placer. Si a eso sumamos que este placer está ligado a lo sexual y a la figura femenina, tan minimizada y oprimida durante tanto tiempo, pues ya se puede imaginar la que se arma cuando mi nombre sale a flote…

Pero con el pene pasa lo mismo…

No… Ni se le ocurra comparar. Del falo, que no es un órgano exclusivo para el placer (pues también tiene fines reproductivos), hasta se han levantado monumentos; su figura no es ajena para nadie. Si invita a alguien a que se imagine la figura de los dos órganos, la del pene viene a la mente de inmediato… Para la gente ni siquiera tengo forma.

Ya que estamos en éstas, ¿cómo es usted?

Muchas personas piensan que soy un pene pequeño, y aunque soy un vestigio de la formación de dicho órgano, están muy equivocados. Soy como una Y invertida de tejido eréctil (cuerpos cavernosos que se llenan de sangre cuando se estimulan). Mi tamaño varía, pero lo que se ve es una especie de glande que mide, en reposo, medio centímetro más o menos. En estado de erección puedo hasta triplicar mi tamaño.

 

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Fotografía: Yolanda Jiménez

 

¿Cómo así que erección?

Sí, señor, no se aterre. En ese centímetro escaso tengo ocho mil terminaciones nerviosas muy sensibles, más del doble de las que tiene el pene; el estímulo desencadena una serie de reacciones que hacen que estos cuerpos cavernosos se llenen de sangre, me aumenten el tamaño y multipliquen mi sensibilidad… No es para menos: estoy conectado con más de 15 mil terminaciones nerviosas en la región pélvica. Mejor dicho, soy la llave maestra de un complejo, pero maravilloso, mecanismo de placer… Y disculpe que me eche tantas flores.

 

A ver: usted es el vestigio de un pene, tiene nombre masculino, pero es ciento por ciento femenino. ¿Eso no le causa problemas de identidad?

(Risas) Todo lo contrario. Soy por antonomasia la identidad femenina, en todas las hembras mamíferas. Quizá por eso he sido tan estigmatizado.

¿Se siente perseguido?

Hoy no tanto, pero qué tal si le digo que da pena revisar los libros de anatomía de veinte años para atrás. Pensaban que yo no era sino la parte externa, lo que se ve, cuando en realidad soy diez veces más de lo que aparecía en las revistas médicas y algunos consultorios.

¿Qué tiene usted que ver con el orgasmo?

Le reitero que soy un órgano de placer y no exagero si le digo que soy responsable de por lo menos ocho de cada diez orgasmos. En lo demás intervienen otras partes del cuerpo, pero ese no es mi asunto.

Tengo una curiosidad: ¿Es cierto que los señores tienen orgasmos más rápido porque usted es demasiado exigente y pide mucho tiempo?

Veo, por su sonrojo, que no solo le ha pasado, sino que tampoco me conoce. Déjeme darle una cifra: si me tratan como se debe yo puedo responder en un lapso de uno a cuatro minutos. Lo noto incómodo, mejor pregunte otra cosa…

¿Es cierto que a usted también lo afecta la impotencia y que se deteriora con el tiempo?

Más que sonrojarse muérase de la envidia: crezco con el tiempo y en la menopausia puedo multiplicar mi tamaño. Y por esa razón soy responsable de que las señoras reporten desde esas edades un sexo glorioso, que deja a los hombres boquiabiertos.

Una mujer puede vivir sin usted…

Eso no es cierto. Que algunos salvajes piensen que como mi función es el placer hay que extirparme, para controlar, someter y limitar el derecho de las mujeres a sentir, no cambia la esencia de lo que es: una mutilación criminal, que las hace sufrir profundamente. Pero le cuento algo: esos que me cercenan tampoco me conocen y no logran sacarme del todo. Basta un poco de mí para cumplir con mi función, que es dar placer. Ahí sí que me esmero. Y lo digo con mucho orgullo.

¿Quiere decir algo más?

Sí: me aburre que hablen de mí sin conocerme; con esta entrevista no busco salir del clóset, sino que empecemos a hablar de una parte vital del cuerpo humano sin tanto tabú y sin tanto sonrojo. Y que me llamen a los cuatro vientos por mi nombre: ¡Clí-to-ris!

 

Por Carlos Francisco Fernández-  asesor médico de El Tiempo

http://www.primerahora.com

La otra cara de la pornografía: realidad y mito

Pornografía. Todos estamos familiarizados con qué es, para qué se utiliza, cuál es su función y cómo acceder a ella. La pornografía puede abarcar desde un cómic o fotografía, hasta una película o un best seller. Es uno de los negocios que más dinero mueve en el mundo y, sin embargo, apenas se habla de ello. Es uno de los grandes tabúes, aunque gracias a la evolución de la sociedad, cada vez se va normalizando más su consumo.

¿Qué es? A simple vista, es un estímulo más que nos ayuda a excitarnos, a relajar tensiones, aquello que puede acompañarnos en momentos de disfrute personal e íntimo. Pudiera parecer entonces que es totalmente inofensivo, incluso positivo si lo convertimos en una herramienta al alcance de todos. Sin embargo, existe una cara B, aquello que no nos paramos a pensar, esos mensajes implícitos que pueden tomarse como referencia si se convierte en la única fuente de información, influyendo negativamente en la forma de vivir nuestra sexualidad.

En estas escenas ficticias, cualquier relación sexual es aceptada gustosamente, independientemente de la persona que se tenga delante, las preferencias, el lugar o las condiciones. Si se imagina, se puede escenificar. Algo totalmente contrario a la realidad: no es posible dejarse llevar sin cuidar el contexto o la persona, no vale únicamente una mirada para desencadenar una serie de actos en cualquier lugar imaginable. Funciona como fantasía, pero difícilmente llevado a la realidad.

Casualmente, en la pornografía todo el mundo está dispuesto a mantener relaciones, siempre se está disponible. No importa lo cansado que se esté, si se ha ingerido alcohol, si estamos ocupados… Este mensaje de “disponibilidad incondicional” provoca ideas inadecuadas y muy exigentes para la gente de a pie: tienes que estar dispuesto.

Relación sexualAdemás, las relaciones sexuales que se mantienen son siempre perfectas. Nunca hay ningún problema: el preservativo siempre se coloca a la primera (si es que se pone, lo cual hace pensar que es algo opcional), las erecciones son imponentes, resistencia apabullante,  los orgasmos más parecidos a un espectáculo de fuegos artificiales que a un reflejo del organismo, se consigue el orgasmo a la vez que el acompañante, etc. No hay movimientos torpes, ni una pérdida de erección tan normal en las relaciones sexuales (mucho más común de lo que uno se imagina), no hay cuerpos flácidos, ni tamaños comunes, no existen ritmos diferentes… Lo cual manda un segundo mensaje: ya no sólo debes estar dispuesto, también debes estar a la máxima altura.

En la pornografía todo vale, lo cual está muy bien como ilusión para dar rienda suelta a las fantasías, pero no como referencia real. El orgasmo siempre se consigue, y siempre gracias a una penetración en el caso de las mujeres. La mujer es un elemento sumiso, que debe aceptar lo que se presente con una actitud positiva y a la que se le puede hablar de forma denigrante. 

La realidad es muy diferente. Existen cuerpos más o menos musculados, preferencias sexuales, tiempos y ritmos muy diferentes entre individuos, sin orgasmos simultáneos o simplemente sin necesidad de tener orgasmos para tener una buena relación sexual. 

La gente habla con su acompañante de las preferencias en la cama ya que hay que aprender a conocerse y conocer al otro, a sincronizarse, a leer las reacciones del otro y no esperar a leer la mente. Se respetan los límites, se usa el preservativo para evitar tanto embarazos no deseados como enfermedades.

La pornografía no debería ser un tabú, ni una referencia. Hay que verlo simplemente como lo que es, un estímulo excitatorio. No enseña, no es real. Este hecho es importante tenerlo en cuenta, sobre todo para los más jóvenes, para aquellos que creen que pueden aprender de ello y que funcionarán mejor si reproducen lo que ven. Por ello se hace evidente que no sólo hay que recibir información, sino que la formación siempre es necesaria, más aún cuando hablamos de cómo vivir la sexualidad de manera sana.

http://www.centta.es (Silvia Cintrano)

Poliamor: Una opción experiencial

Una periodista madrileña descubre en un libro de profunda carga erótica la transformación integral que ha obrado en su vida el descubrimiento de las relaciones múltiples

Karen Moan ha cumplido 42 años. Buena parte de ellos, al menos la mitad, los ha dedicado a buscar la felicidad. Como a la mayoría, desde pequeña le dieron ciertas pistas para encontrarla: debía tener forma de príncipe azul, ser educado, atento, bueno en la cama, mejor padre, sensible, trabajador… y, muy importante, ser solo para ella. Miró, probó… incluso creyó haberla encontrado varias veces, pero una y otra vez se desvaneció. Hasta que hace dos años descubrió que la felicidad nunca tiene una sola cara. Sino dos, tres… A saber cuántas. Se cruzó con dos DJ y descubrió que «se puede querer a más de una persona». Que el elixir del bienestar, la plenitud y la dicha es el poliamor.

«Nunca he estado más feliz en mi vida afectiva como desde que soy poliamorosa»

«Todo fue de casualidad. Cuando los conocí no me planteé que esto sucedería. Pero en el minuto uno en que estuve en la habitación de los dos me di cuenta. Me planteé una relación con ellos dos, empezamos a pensar en hacer cosas juntos. En ese momento todo era maravilloso. Nunca he sido tan feliz como desde entonces», asegura Karen, que además de poliamorosa es periodista y residente en Madrid. Arrollada por esa catarsis interior y sexual, dejó su trabajo hace un año paraconvertir su convulsa experiencia vital en novela y ayudar al resto de la gente, «también a los monógamos», a mejorar su vida. Ilustrada por Álvaro Coax, se titula «The Moan Club» y constituye una mezcla torrencial de relato erótico, libro de autoayuda, autobiografía, fantasía y provocación. Una publicación valiente y polémica sobre las relaciones múltiples, en la que la autora se somete a un desnudo integral de su cuerpo y de su alma.

-¿The Moan Club es un libro autobiográfico? El personaje protagonista se llama como usted y escribe un relato como la novela misma.

-Es una mezcla. Karen es un alter ego mío y algunos personajes del libro sí tienen base real. Lo que le ocurre a ella tiene parte de imaginación y realidad, pero no quiero decir cuánto. Ni siquiera yo puedo decir cuánto de Karen hay en mí y cuánto es ficticio. Ni siquiera lo sé yo. Creo, además, que ese misterio es parte del morbo de la historia.

-¿Cómo se pasa de ser monógamo a poliamoroso?

-Yo no conocía el término como tal, pero ahora sé cómo funciona y puedo decir que lo entiendo, lo respeto y me parece una opción muy buena. Toda mi vida había tenido relaciones monógamas sucesivas con un final en desamor. Pensaba que era un problema mío, pero hoy he aprendido que el amor no es lo que yo pensaba. El problema está en el concepto que tenemos del amor como compromiso, exclusividad; nos hacen creer que solo se puede querer a una persona, y ahora sé que no es cierto. También se da una visión muy negativa del sexo en muchos ambientes como algo sucio, cuando yo pienso que el sexo es maravilloso, desestresante, buenísimo para la salud física y mental. En cuanto lo practicas con más de una persona o tienes mucho sexo, te censuran. En la vida puedes querer a muchas personas sin sexo, pero si te acuestas con ellas ya está mal. Lo que he aprendido ahora con mi experiencia y los cursos que he hecho es que lo que estaba mal en mí sistema era cómo yo entendía el amor.

-¿Realmente se puede amar a más de una persona? ¿Todo el mundo puede o está capacitado para ello? ¿El poliamor existe en la vida real?

-Sí, pero si cambias el concepto de amor. Si el amor no es exclusivo. El hecho de estar con una persona no quiere decir que no puedas sentir atracción hacia otras. Todo se fastidia cuando metemos el sexo en la ecuación, insisto. Puedes tener un montón de amigos y familia a la que quieres, pero no un montón de personas a las que quieres y con las que tienes sexo. ¿Por qué? Porque tienes sexo. No lo entiendo.

-¿El ser humano no es monógamo entonces?

-Yo no me atrevería a decir tanto. Hay algunas personas para las que la monogamia es una opción buena. Pero también mucha gente para la que no lo es. La prueba es el montón de rupturas e infidelidades que existen.

-¿El poliamor es compatible con formar una familia?

-Considero que si quieres procrear, la monogamia es innecesaria pero sí muy natural. Una pareja cría a unos niños que necesitan dedicación especial. Durante un tiempo sí es cómoda la monogamia. Es difícil querer como unos padres a sus hijos, pero también hay muchas parejas de poliamorosos con niños que crecen superfelices. Es una multiplicidad de amor.

-¿El límite es el trío o en el poliamor se puede querer a un número indefinido de personas? ¿Hasta cuántas personas es posible amar a la vez?

-Esto es muy «sui generis». En primer lugar, depende del tiempo, es un factor muy importante. En el poliamor debe haber una relación sentimental, amor. Puedes tener una relación habitual, y luego amantes. O establecer un acuerdo con tu pareja para tener otros encuentros sexuales solo en las fiestas que se organizan. O incluso hacer negocios. Los poliamorosos prefieren llegar a acuerdos con ellos mismos que salir fuera.

-¿No es perjudicial para el cerebro y el estado anímico? El propio personaje de su libro, Karen, vive atormentado por sus pensamientos y dudas interiores. Parece una mujer obsesionada por el sexo, que dice que le encanta, pero en realidad lo que mandan en ella son los sentimientos.

-Karen viene de una educación religiosa y una moral que le cuesta mucho saltar. Tardas un tiempo en entender el poliamor, en reeducarte y creerte que funciona. Relaciones abiertas ha habido siempre, y nunca han sido fáciles. Tampoco hoy. Pero, a cambio, obtienes gran crecimiento personal porque, para poder llegar al poliamor, debes tenerte un cariño a ti misma y un convencimiento de ti misma bastante importantes.

-¿Y no surgen los celos al saber que, igual que tú estás con varias personas a la vez, también los están tus parejas?

-Los celos son constantes porque somos seres celosos. El tránsito de ser monógama a decir que no va conmigo no es fácil, pero llega un momento en que te parece todo lógico, en que ves que es lo que querías. Sufres más o menos según de dónde vengas. Karen no entiende sus sentimientos, se siente sucia, mal.

-¿Lo que le atormenta son los remordimientos o las dudas?

RECOSTADA

-Primero sufres pensando que no es normal lo que te pasa, «nadie lo hace», «soy un bicho raro», «voy a cargarme mi amistad con tal o cual persona»… Pero conozco a muchas chicas jóvenes a las que no les importa lo que piense nadie. Tienen claro que la sexualidad es vital para ellas, no se plantean una relación monógama, y yo las veo muy fuertes.

-¿Y los celos?

-No se superan, pero se aprenden a gestionar de otra manera. Has de analizar qué problema tienes, qué miedos sientes, a perderle a él o a qué. Los celos los tienes que solucionar contigo mismo y hablar mucho con la otra persona de cada situación en que se producen celos. A veces le dices: «Me ha puesto muy celosa que le des la mano pero no me importa que le des besos». O «no me importa que tengas citas con otras chicas pero sí que pases la noche fuera». Hay un montón de preguntas que te planteas a medida que avanzan las relaciones abiertas, que nunca surgen en las relaciones cerradas. Has de ir analizando en cada momento por qué eso te ha dolido, gestionarlo contigo porque es una inseguridad tuya. Si tú admites que puedes querer a dos personas, tu pareja puede querer a dos personas y eso no significa que te vaya a dejar. El problema es que piensas que eres menos que el otro.

-Pero si no siento celos igual es porque me da igual. Que si no me enrollo con esa persona ya vendrá otra…

-Esa es la forma que tenemos todos de pensar. Pero si empiezas a pensar que puedes querer a dos personas, si quitas la barrera de la exclusividad, ya no entran los celos.

-¿Se quiere igual a todas las parejas dentro del poliamor, o una persona te puede gustar más que otra?

-No, no. Siempre quieres que te quieran más que a nadie. Es una inseguridad. Yo he sido muy celosa, y lo soy, pero lo que hago es identificar de dónde viene ese sentimiento. Lo que hago es hablarlo, y casi siempre descubres que son celos imaginarios. Han estado en mi cabeza situaciones no reales.

-Será inevitable comparar… Quién es mejor en qué…

-Claro, claro. O esta persona me gusta para esto u otro. El problema es cuando pensamos que una persona sirve para todo y le exigimos un montón. Que te haga feliz, que sea bueno en la cama, que sea buen padre, que no le gusten otras mujeres… es como imposible. Conozco solo una pareja así. Llevan veinte años juntos, tienen mucha comunicación entre sí, e incluso han hablado en un futuro de venir a alguna fiesta y tontear con el poliamor. Pero el resto se pone los cuernos, están fatal, no se conocen, se pelean por gilipolleces… En fin, el poliamor no es la solución, pero hablar, comunicarse, administrar los celos, dejar libre a la persona… es un alivio. Que te cases y vaya con ello la familia política, que tengas que dejar hobbies, compromisos… esa falta de libertad, de «ya no somos uno sino dos» se carga muchísimo las relaciones. Hay unos pilares que no están bien planteados en la relación monógama.

-Cuando empiezas a estar con una persona y le dices que quieres una relación abierta, con todas estas licencias, ¿te entienden?

-Imagina la cara que te ponen en el minuto uno. Pero la gran mayoría lo prueba, no sale corriendo. La curiosidad está ahí. El morbo. De todos modos, las personas que yo conozco hoy por hoy saben perfectamente por dónde voy; solo me muevo en ambientes de gente con mentalidad abierta. Pero es verdad que mis conversaciones son superdivertidas. Yo soy muy amorosa, me puedo enamorar de una persona que acabo de conocer, tengo una capacidad increíble de amar porque no busco el hombre perfecto. Puede ocurrir que conozca a un chico que me gusta mucho por ejemplo para ir a ver conciertos, tengamos una buena relación sexual y a las tres veces de estar con él le diga «te quiero». Pero no le quiero como antes, yo quiero a ese chico de la manera que sé querer ahora.

-¿Cómo sabes que es amor y no un amigo más?

-Porque lo experimento. Esto ha sido un cambio muy importante para mí. Alucinante. Ahora mismo conozco a un chico de Barcelona y no me importa lo que haga en su vida privada, no estoy pendiente de dónde está, pero le pregunto continuamente porque quiero experimentar celos para ir lidiando con ellos, sensaciones. Cuando estamos juntos lo vivo como si fuese la primera vez, es una relación reciente, mi tiempo es para él y estoy absolutamente enamorada. Y cuando nos separamos, le echo de menos, pero llevo esas emociones a la parte positiva. No es una relación idílica, es cierto. A veces lo echo de menos más de lo que me gustaría o me rebelo porque quiero estar con él y no puedo, pues como digo es de Barcelona. Pero tengo otro chico de Madrid, que hay veces que me dice que está con otras chicas. Tenemos que cuadrar las agendas, pero cuando encontramos hueco nos vemos. Mientras no estamos juntos no siento celos. Y si me dan un poco, pues se lo digo: «Eso me ha molestado».

JAPONESA

-¿No hay un poco de masoquismo en esto?

-No sé, considero que son relaciones muchísimo más sanas que las que tuve nunca. Considero que ninguno de ellos es responsable de mi felicidad.

-Entonces, quizá sea una huida, un modo de evitar sufrir por amor…

-No, porque… creo que eso no. El poliamor no es solución para todo el mundo, pero sí es un paso a tener en cuenta, y muchas de sus prácticas deberían conocerse y aplicarse a las relaciones monógamas. La falta de libertad y honestidad son dos pilares que se cargan muchas relaciones, es lo que a mí me había pasado hasta ahora. Los principios de las relaciones poliamorosas son muy divertidos. En el minuto uno has hablado de cosas que en las monógamas no dices hasta que llevas un año. En el caso del chico de Barcelona, nos echamos de menos, y cuando nos vemos parece que queremos aprovechar cada minuto juntos. Este chico venía de monógamo, ha conocido relaciones abiertas gracias a mí. No se cree poder hablar conmigo de las relaciones con otras mujeres. El que yo le diga: «Pues, joe, con esta chica de la foto me ha dado un pelín de cosa…». Y él me responde: «¿Pero por qué? Si yo no voy a dejar de quererte a ti por estar con otras mujeres». Cuando lo asimilas, es como si encajara todo.

-¿En el poliamor la base es el sexo? Quedo con tal o cual para meterme en la cama…

-Nosotros hacemos de todo. El tiempo juntos es como el de una pareja normal. Vamos a restaurantes, conciertos, salimos… El fin de semana vas de compras, das una vuelta, pasas el tiempo en casa… Lo que haces con parejas normales.

-¿Son parejas estables o hay relevos continuamente? ¿Dejas de ver a unos e incorporas otros…?

-Hay de todo. Mantener una pareja poliamorosa en el tiempo es complicado. No es la panacea, pero las que consiguen un alto nivel de comunicación y madurez son muy estables. Conozco a varias que llevan muchos años juntos y se han ramificado a su vez en otras relaciones de varios años. Me muevo en un universo de unas trescientas personas en este mundo, y no parece que se rompan más que las tradicionales.

-Y si se rompen, igual sufres menos… Como te quedan otros varios con los que consolarte…

-Depende de cómo sea de importante esta persona para mí. Yo he tenido rupturas que me han dolido tanto como las monógamas.

-¿Se rompe formalmente? Con el típico «tenemos que hablar»…

-El momento de «mejor no nos seguimos viendo» es fatal. A veces lo puedes ir previendo. En estas relaciones se habla y trabaja muchísimo. Hay charlas y talleres mensuales. Siempre estás aprendiendo.

-¿Dónde os encontráis esas trescientas personas del círculo que hablas?

-Hay unos bares en Madrid donde sabes que te los vas a encontrar. O en las fiestas que se organizan de vez en cuando. Últimamente yo solo me relaciono con este grupo, pero también me gusta mucho expandir la palabra poliamor, aunque es difícil. En cuanto sales de estos círculos, conoces a un chico que no esté metido en este mundillo y le cuesta entenderlo. Aunque también es verdad que se suelen interesar mucho, que despierta mucha curiosidad. Cierto morbo.

-¿Cada una de esas trescientas personas tiene sus parejas o se van cambiando?

-Ahí están los «kinker», que engloban toda sexualidad no convencional: el colectivo de gais, lesbianas, cualquier persona, incluso gente con determinadas perversiones como las que les gusta el sexo con muñecas, gente con una sexualidad más abierta. Y luego está el poliamor, que va más por la relación afectiva, sentimental. Las actividades de los poliamorosos puros son más de crecimiento personal, hablar, pero no hay tanto sexo. En Cataluña se organizan fines de semana de convivencia para conocerse, hablar de estos temas, ver cómo se llevan a la práctica, cómo sales del armario o lo dices a la familia, cómo se vive en sociedad… Estoy intentando organizarlo en Madrid.

CAMBIAR LA MIRADA

-¿Cómo se sale del armario?

-Mi familia más cercana, mis padres, lo llevan muy bien. No tienen ningún problema con lo que cuento o hago.

-¿Cómo se enteraron?

-Cuando les dije que iba a publicar el libro. No quieren saber cuánto hay de realidad y cuánto de ficción en el libro. Pero estuvieron en la presentación con los «kinker» haciendo de las suyas. Mi padre dijo que se iba rápido pero mi madre aguantó hasta el final. Luego hay gente más mayor que ha hecho mutis por el foro, que no sé si han leído el libro. Y la familia más cercana y joven, tan tranquila. Entre mis amigos, al principio, hubo todo tipo de posturas pero hoy por hoy están muy abiertos a todo: no se ha alejado nadie de mí por este libro. Ha sido una reacción bastante positiva de gente que se acerca a hablar de cosas que necesitaba contar. Y estoy deseando empezar las charlas, primero con las mujeres, pero espero que también con hombres. Contarles mi experiencia para que la pongan en práctica en sus relaciones aunque nunca sean poliamorosos.

-¿El poliamor existe solo para la mujer y en el caso de los hombres es polisexo? Los personajes masculinos de su libro huyen del compromiso, de sus sentimientos. Ni siquiera se paran a pensar en ellos, no vaya a ser que se enamoren. Cuando Karen dice «te quiero», se produce una espantada masculina.

-Los hombres parece que vienen con el chip para el poliamor, pero tampoco. Se tienen que quitar el afán de posesión, del «esta mujer es mía». Tampoco todo el mundo vale para esto. Tengo amigos que no son capaces de compartir a su mujer. Otros sí lo ven porque entienden que, si ellos quieren estar con otras personas, es lógico que ella también lo esté. Conozco muchos hombres con una capacidad de enamorarse brutal, que son un encanto, que no solo buscan sexo. Y, como afrontan las relaciones desde el punto de vista del poliamor, no son nada machistas, se preocupan por ti, te miman, pero no solo a ti. De hecho, cuando salga de esta entrevista tengo a tres personas a las que tengo que escribir para contarles.

-Pero eso son amigos…

-Pero tienes sexo con ellos, y te quieren. O llámalos amigos con los que tienes sexo.

-Amigos con derecho a roce, entonces…

-Digamos que son el famoso «follamigo»… Puede ser… A lo mejor este basado en todo esto, pero llevado a un nivel de compromiso, de convivencia. Amigo con derecho a sexo, pero que se preocupa por ti y tienes varios. La definición me da igual, el cómo lo llames. Es alguien que se preocupa por ti, es un amigo, pero si además tienes sexo, te cuenta lo que hace con otras parejas…

-¿El interés por saber lo que hace con otras parejas es por morbo…?

-Depende de tu necesidad. Hay parejas que prefieren no saberlo, pero otras sí quieren conocer dónde están, situarse. Y en otras, sí, es morbo. Hombres y mujeres que quieren enterarse con pelos y señales porque les da mucho morbo. En mi caso, prefiero saber, pero no entrando en detalles sexuales; solo pregunto si ha tenido sexo esta semana.

-¿Y no duele saberlo?

-No. Me gusta saberlo. El tema del sexo creo que lo llevo bastante bien.

-¿El poliamor es heterosexual o también incluye parejas del mismo sexo?

-La gran mayoría de personas del círculo «kinker» tiende más a la bisexualidad que a la heterosexualidad. Has saltado barreras tan importantes, nada fáciles, tienes tantas cosas en común con las personas de ese grupo, que enseguida hay posibilidad de establecer vínculos afectivos o sexuales sin tener en cuenta el género.

-¿Y las parejas poliamorosas discuten tanto como las monógamas?MUJER CORNISA

-Se discute menos porque se habla mucho más de sentimientos. Vas plantando la semilla de la comunicación desde el principio, y eso hace que discutas menos. No te puedo decir qué hay debajo de cada pareja poliamorosa, pero a mí me parece lógico que surjan menos roces. Si te cultivas como persona, te quieres, idealizas de otra manera, no guardas tantas cosas dentro. Se trivializa menos.

-¿No te da miedo que un día te enamores de alguien?

-Miedo, no. Porque, cuando me ocurre, no lo vivo como antes, porque no me veo capaz de engañar a alguien prometiendo amor eterno. Lo hice una vez de verdad, pero no salió bien. Luego he tenido relaciones consecutivas, una detrás de otra, pero tampoco funcionaron. Después de siete años, me di cuenta de que no era feliz, como me había ocurrido en todas las anteriores. Fue falta de libertad, sobre todo de libertad, porque en este caso teníamos muy buena comunicación, pero me había absorbido de forma absoluta.

-¿No te gustaría tener para ti sola a ese chico de Barcelona con el que lo pasas tan bien?

-Al chico de Barcelona le digo que en cuanto esté con alguien de forma continua me lo diga. No estoy ahí, no lo veo. Necesito estar preparada. Desde que conocí este mundo quiero saber si voy a volver a sentir los celos como los sentía, quiero volver a saber si voy a enamorarme como me enamoraba antes de, y es que no me ocurre. Empiezo a pensar que este cambio se ha producido en mí de verdad. No es que me lo esté creyendo, sino que lo entiendo. Asimilo que mi forma anterior de querer no era la adecuada. Nunca he estado más feliz en mi vida amorosa que desde que cambié el chip.

-¿No temes que te señalen con el dedo tras escribir este libro? Que te encasillen en este género.

-Pues sí, hombre, lo tengo claro. Pero no tenía otra opción. Me he estado escondiendo toda mi vida. Hace dos años que encontré respuesta a mi vida. Desde niña he sido una chica a la que le gustaba la sexualidad. Me habían llamado guarra muchas veces y me lo creía. Hasta que me di cuenta de que el problema no era yo, sino la sociedad. Además, era incapaz de desarrollar sentimientos, de decirle a un hombre que quiero seguir viéndole, pero no de la manera que él piensa. Si yo le digo a una persona «tengo sentimientos hacia ti», esa persona si no me conoce ya piensa que estoy buscando pareja. Pero no, o sí, pero varias. Ahora querer a alguien me resulta supersencillo y me encanta.

El Kama Sutra, la mejor guía del amor sensual y sutil

Las teorías de Sigmund Freud explican desde el ángulo de la psicología el comportamiento de los individuos a partir de su sexualidad. Sin embargo, muchos siglos antes, uno de los libros más influyentes de la historia de la humanidad aparece en el lejano territorio de la India, adelantando ideas y proponiendo formas más compartidas y menos impositivas, en las que la experiencia integradora del sexo se hace más abierta e imaginativa a la par que se despoja de su secular inercia de control y dominación por parte del hombre, haciendo participe a la mujer de un protagonismo negado hasta entonces. No hay que olvidar que la cultura india, desde sus más ancestrales balbuceos, ha sido extremadamente machista. Este libro marca un antes y un después.

Los juegos eróticos acompañan al hombre desde la noche de los tiempos. El sexo es sin duda la más natural de las manifestaciones del individuo, la menos contaminada cuando se descubre la sinceridad natural del cuerpo eindispensable para una vida sana. Es en el fértil campo de la imaginación y de la práctica donde nace escrito en una antiquísima lengua –el sanscrito–, uno de los cánones o guía de sexualidad más atrevido y divulgado de la historia, el Kama Sutra. Inicialmente es un libro dedicado a ciudadanos acomodados de la sociedad hindú con la idea de instruirlos en las artes amatorias y que, a la par, es una crónica de los costumbres de la época.

El sexo es sin duda la más natural de las manifestaciones del individuo, la menos contaminada cuando se descubre la sinceridad natural del cuerpo

KAMA SUTRA Ilustración perteneciente a una edición del ‘Kama Sutra’ del siglo XIX. (Wikimedia Commons)

El Kama Sutra alienta y promueve una relación no solo física entre las partes, sino además espiritual, aspecto este último orillado por las exigencias de inmediatez de resultados tan propias de la cultura occidental. La seducción como arte, las caricias, los preámbulos, son expresamente mencionados en este libro de libros donde la sabiduría se aleja de la grosería a velocidad de crucero. El Kama Sutra es un compendio de “aforismos del amor”, compilados por el erudito Vatsyayana, que debe su fama al rigor y seriedad expresado en sus treinta y seis capítulos. Se trata pues, de uno de los más antiguos tratados del amor y sexualidad, entendidos estos dos conceptos en su más alta acepción y transmitidos de forma oral, habida cuenta de que no estaba al alcance de todos la habilidad de leer y escribir.

Más allá de la estimulación coital

Esta gramática del sexo constituye la mayor defensa del placer sexual que el mundo jamás haya conocido. Como complemento, diez siglos más tarde, el poeta Kalyana Malla incorpora  a la saga de los Shastras o libros sagrados, elAnanga Ranga o libro de las “etapas del amor”. La literatura hindú es fértil en lo tocante a los tratados sexuales y el Koka Shastra, escrito en el siglo XII por el poeta Kokkoka, es otro ejemplo. Este libro que apareció seis siglos después del Kama Sutra, le da al sexo una dimensión simbólica, religiosa y casi mística, teniendo como base el Tantra, un sistema antiguo de rituales y prácticas que se basan en la energía sexual para llevar al individuo a un estado superior de conciencia.

El Kama Sutra alienta y promueve una relación no solo física entre las partes, sino además espiritualEl Kama Sutra es una sutil guía del amor sensual.Como colección de aforismos, está diseñado para ser de fácil memorización, aunque su comprensión si no va acompañada de explicaciones e imágenes, es menos explícita. En las postrimerías del siglo XIX fue traducido por sirRichard Burton, famoso explorador y viajero. Esta obra maestra del erotismo reúne unas excepcionales características, tanto por su lujosa presentación como por la cuidada selección de sus ilustraciones, lo que hace más fácil su comprensión.

Otros aspectos menos conocidos de este libro sagrado sacrificado en su esencia por la frivolidad del mercado hacen referencia al sexo oral y otros tipos de estimulación que no son necesariamente coitales, como son elcunnilingus, la fellatio, la estimulación clitoridea, la del periné y otras zonas erógenas menos atendidas o más desapercibidas. También hace alusión a los rituales preliminares en las relaciones eróticas, el baño compartido, la utilización de perfumes  así como de aceites esenciales, alimentos afrodisíacos, bebidas, tipos ropa interior, etc.

Estética y elegancia sexual

Vatsyayana entendía que en la vida existían tres aspectos fundamentales. Esto es, el dharma (la adquisición del virtuosismo ético), el artha (adquisición de riquezas) y el kama (adquisición de amor y placer sensual). De esta última fuente surgió el Kama Sutra.

Este hombre del que casi nada se sabe, más allá de algunas breves pinceladas autobiográficas vertidas en el libro que le ha dado la fama, realizó su magna obra bajo una intensa práctica de la meditación. Para cuando adquirió su pericia sexual y compuso su Kama Sutra ya era un libertino canoso al que las corrientes de la vida llevaban río abajo.

En definitiva, los rituales de acercamiento que propone el Kama Sutra a las partes, ponen el acento en la estética y elegancia del sexo sagrado y en lacreación de una atmosfera adecuada. Sin embargo, hoy están bastante lejos de la interpretación banal en que se le ha encasillado. Occidente vive en un apremio permanente.

El Arte de hacer el amor sobre un lienzo

Parejas teniendo sexo sobre un lienzo. Una propuesta que sacude el mundo de los retratos. Consiste en presentar pinturas que celebran el amor y el arte de presentar a parejas teniendo sexo sobre un lienzo. Alex Esguerra sacude el mundo de los retratos al producir pinturas que celebran el amor y el arte al presentar a parejas teniendo sexo sobre un lienzo.

 

El proyecto "Love and Painting" de Alex Esguerra

El proyecto Amor y Pintura de Alex Esguerra es una celebración del amor y el arte. La idea nació porque el artista quería capturar el acto físico de hacer el amor sin recurrir a tecnologías como la fotografía o grabaciones, explica: “Después de la experiencia que tuve una noche me pregunté: ¿Sería hermoso? ¿Qué pasaría si esto se hiciera con pintura? ¿Contaría una historia? ¿Sería abstracto? ¿Sería una gran experiencia?”

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La experiencia fue un encuentro casual con una mujer que conoció en una noche de fiesta. A la mañana siguiente, cuando ella se había marchado el artista vio el desorden creado por ambos. Intentó recordar que había sucedido, en dónde habían estado sus cuerpo y como habían interactuado, fue así que quiso entender la relación entre el cuerpo humano haciendo el amor y el espacio que nos rodea.

Fue con esa idea que comenzó a incluir a otras parejas en su arte, al inicio eran principalmente amigos, o amigos de sus amigos, compañeros y vecinos.  El artista los llevaba a su estudio donde les explicaba el proceso, les mostraba las pinturas (que no son dañinas o nocivas) y los dejaba a lo suyo –el resultado era hermoso–.

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Antes de empezar el artista les da algunas indicaciones a las parejas, les hace algunas preguntas sobre su relación y deja que la experiencia sea un poco como terapia. Les explica que no deben de usar mucha pintura desde el comienzo porque se seca y les hace recomendaciones en cuanto a posiciones. Tampoco deja que se preocupen por lo que están haciendo, se trata de que sea un acto natural, por lo que los deja en la oscuridad con la posibilidad de usar algunas velas, de manera que no deben sentir que están pintando sino sentir que hacen el amor de una forma nueva, disfrutando las texturas y sensaciones para que sea una experiencia sensual, amorosa, divertida y hasta tonta.

El artista siente que después de tantos años de trabajar en el proyecto, al fin puede descifrar algunas cosas de las parejas. Las parejas que llevan mucho tiempo juntos recurren a las posiciones que funcionan mejor para ellos, mientras que las parejas nuevas brincan de una posición a otra. El proyecto tiene pinturas por parejas de todas las edades, desde jóvenes de 18 años hasta un hombre  de 70 años y su pareja de 57.

Alex Esguerra recuerda que uno de los momentos más memorables fue cuando recibió un correo de una mujer: “había sido violada y las pinturas fueron la primera vez en años que había podido ver el sexo como algo hermoso otra vez, porque su experiencia había sido tan traumática. Esa historia me llego al corazón, aún no he podido lograr esa pintura pero espero que algún día pueda hacerlo.”

Por el momento el pintor está trabajando en el documental que ha estado filmando desde el principio del proceso. Lo ve cómo una oportunidad de fomentar la creación en otras personas “mostrarles que si tienen una idea, pueden documentarla, seguirla y simplemente hacerla”.  También trabaja en un kit que pueda enviar por correo a parejas en todo el mundo, ya que muchas veces no es posible que aquellos que quieran participar vayan a su estudio y en un libro de mesa. Otros proyectos incluyen usar plastilina en vez de pintura, pero su prioridad es sacar el documental y exhibir su trabajo en Londres.

 

jaquealarte.com

Orgasmo, salud, miedo, amor.

Un orgasmo sexual profundo le da al cuerpo una sensación de estar en su casa. Se produce una sanación profunda en el cuerpo, porque el cuerpo se siente entero…

Reproduzco un artículo publicado en la interesante página del escritor y periodista Juan Peláez

El miedo es oscuridad. Es ausencia de amor. No puedes hacer nada al respecto y cuanto más lo intentas más miedo te da, porque más te parece imposible. El problema se hará cada vez más complicado. Si peleas con la oscuridad, acabarás derrotado. Puedes traer una espada e intentar asesinar a la oscuridad: Solamente acabarás agotado. Y, finalmente, la mente pensará: La oscuridad es tan poderosa, que por eso me ha derrotado.10407145_10152863156119855_2562923488534821733_n

Aquí es donde la lógica se equivoca. Es absolutamente lógico que si has estado batallando con la oscuridad y no la pudiste destruir, resulta absolutamente lógico concluir que la oscuridad es muy, muy poderosa. Yo soy impotente ante ella, pero la realidad es justamente lo contrario. Tú no eres impotente, sino que es la oscuridad la impotente.

De hecho la oscuridad no está ahí; es por eso que no la puedes derrotar. ¿Cómo puedes derrotar algo que no es?

No pelees con el miedo porque de otra manera tendrás más y más miedo y un nuevo miedo entrará en tu ser, es el miedo al miedo, que es muy peligroso. En primer lugar porque miedo es ausencia y en segundo lugar porque miedo al miedo es el miedo de la ausencia de la ausencia. De ahí pasas a la locura.

Has dado un paso equivocado. El miedo no es otra cosa que ausencia de amor. Haz algo con amor, olvídate del miedo. Si amas bien, el miedo desaparece. Si tú amas profundamente, no hay espacio para el miedo.10492218_626019144180018_6817045053347177527_n

Cuando has estado enamorado de alguien aunque sea por un instante, ¿había miedo alguno? No se lo ha encontrado nunca en relación alguna; si aunque sea por un sólo instante dos personas sienten un amor profundo y ocurre el encuentro, se encuentran sintonizados el uno con el otro, en ese momento desaparece el miedo. Es como si la luz estuviera prendida y la oscuridad no se encontrara. Esa es la llave secreta: Ama más.

Si sientes que hay miedo en tu ser, ama más.

Sé valiente en el amor, ten valor. Sé aventurero en el amor, ama más, ama de manera incondicional, porque cuanto más ames, menos miedo habrá.

Cuando digo amor, me refiero a los cuatro estadios del amor: del sexo al samadhi. Ama profundamente. Si tú amas profundamente en una relación sexual mucho del miedo desaparece del cuerpo. Si tu cuerpo tiembla de miedo, es el miedo del sexo; no has estado en una relación sexual profunda. Tu cuerpo tiembla, tu cuer10304969_10203624940237281_2585901742522644761_npo no está relajado, no está en casa.

Ama profundamente; un orgasmo sexual disipa todo el miedo fuera del cuerpo. Cuando digo que disipa todo el miedo, no me refiero a que te vuelves valiente, porque los valientes no son otra cosa que cobardes al revés. Cuando digo todo el miedo desaparece me refiero a que no habrá ni cobardía ni valentía. Las dos son aspectos del miedo.

Mira a tus seres valientes: encontrarás que en lo profundo tienen miedo; sólo han creado una armadura alrededor de ellos. La bravura no es temeridad, sino miedo encubierto, bien protegido, con armadura.

Cuando el miedo desaparece te haces audaz. La persona audaz es una que no puede generar miedo en nadie y que no permite que nadie genere miedo en ella.10524371_631922726913973_5351022396109964656_n

Un orgasmo sexual profundo le da al cuerpo una sensación de estar en su casa.
Una salud muy, muy profunda se da en el cuerpo porque el cuerpo se siente completo.

Entonces el segundo paso es amar: Amar a la gente de manera incondicional. Si pones condiciones con la mente, nunca serás capaz de amar;  esas condiciones se convertirán en barreras. Ya que el amor es benéfico para ti ¿para qué molestarse poniéndole condiciones? Es tan benéfico, es un bienestar tan profundo, que al amar incondicionalmente no pides nada a cambio. Si tú puedes entender que solo amando a la gente creces en audacia, ¡amarías por el puro gusto de hacerlo!

Osho, Talking Tao, charla #2

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