El ego o el todo. Tú eliges.

Cuando el ego domina nuestras acciones, funcionamos como partes aisladas, somos arrastrados por la potente fuerza de nuestro ego que nos tiraniza… Y  si plantamos cara, si queremos sentir más intensos los momentos de felicidad, si experimentamos la coherencia en nuestra existencia, si practicamos continuamente el ejercicio  de funcionar como un todo holístico… Quizá merezca la pena, quizá semos capaces de sentir el verbo “Sentir”, con todo su significado.