Apertura…

 

Cuando las personas han experimentado un gran dolor ya no necesitan tanto la coraza del yo para defenderse. ¿Para qué, si ya fueron heridas? Pueden quitarse la  armadura y convertirse en personas más abiertas, confiadas y confiables para los demás. De manera que en las heridas asumidas radica la posibilidad de soltar las corazas que se mostraron inútiles y volvernos desnudos y abiertos de nuevo, como niños vibrantes con la vida. Cuando el pequeño yo, no logra gobernar su pequeña nave y se rinde, recibe el regalo de un dicha desconocida.

Joan Garriga
Del libro “Vivir en el Alma”

No corras, ve despacio. Un poema para hoy

No corras. Ve despacio

¡No corras. Ve despacio,
que donde tienes que ir
es a ti solo!

¡Ve despacio, no corras,
que el niño de tu yo, recién nacido
eterno,
no te puede seguir!

Si vas deprisa,
el tiempo volará ante ti, como una
mariposilla esquiva.

Si vas despacio,
el tiempo irá detras de ti,
como un buey manso.

 

Juan Ramón Jiménez, Eternidades 1918 poema (XXXVI)

Juan Ramón Jiménez, poeta español y ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, nos invita reflexionar sobre esto.

El tiempo no se detiene

El tiempo no se detiene
La vida es una tarea que nos trajimos para hacer en casa.
Cuando uno mira… ya son las seis de la tarde; cuando uno mira… ya es viernes; cuando uno mira… ya se termino el mes,  cuando uno mira… ya se terminó el año; cuando uno mira… ¡ya se pasaron 30 o 30 años!
Cuando uno mira… ya no sabemos más por donde andan nuestros amigos.
Cuando uno mira… perdimos al amor de nuestra vida y ahora, es tarde ya para volver atrás.
No dejes de hacer algo que te gusta por falta de tiempo. No dejes de tener alguien a tu lado, porque tus hijos pronto no serán tuyos, y tendrás que hacer algo con ése tiempo que resta en donde lo único que vamos a extrañar será el espacio que sólo se puede disfrutar con los amigos de siempre. Ese tiempo que, lamentablemente, no vuelve jamás…
Es preciso eliminar “El DESPUES”….

Fotografía: Yolanda Jiménez

Después te llamo.
Después lo hago.
Después lo digo.
Después yo cambio.
Dejamos todo para Después como si el Después fuese lo mejor….

Por qué no entendemos que…
Después el café se enfría,
Después la prioridad cambia,
Después el encanto se pierde,
Después, temprano se convierte en tarde,
Después la añoranza pasa,
Después las cosas cambian,
Después los hijos crecen,
Después la gente envejece,
Después el día es noche,
Después la vida se acaba.

No dejes nada para Después,
porque en la espera del Después,
tú puedes perder los mejores momentos,
las mejores experiencias,
los mejores amigos,
los mayores amores.
El Después puede ser tarde.
El día es hoy.
YA NO ESTAMOS EN EDAD DE POSPONER NADA.

Ojala tengas tiempo para leer y  compartir este mensaje…. o sino déjalo para “Después”

 

Viaje de vuelta: del abismo a la salud. Mi acompañamiento (II)

 

Una mano inquieta busca el contacto del móvil. Apresurada, reviso la pantalla. No hay llamadas. Es una buena señal. Las horas nocturnas transcurridas te habrán acogido en un abrazo homeostático. Despierta la ciudad somnolienta. Un tibio sol acaricia mis mejillas enrojecidas. Regalo de primavera en el calendario festivo. Las calles desiertas invitan al silencio. Regreso al lugar que nos separa. A las 12 horas me tendré noticias de ti. Ansiadas noticias que tensan mi espera. Miro a los otros esperantes. Compartimos una causa común. Esperamos noticias de familiares. Esperamos con esperanza. Nombres, apellidos. El reloj corre. El tiempo se para. La tensión aumenta. Mi estómago es una espiral dentada. Me perfora los adentros. Mi soledad, ahora  acompañada, permanece sola.

Tú mejoras. Un tímido destello de luz asoma a tus ojos. Te van a  trasladar “a planta”; en el argot hospitalario, significa que te acercas al equilibrio. Inicias un ascenso lento, pausado. Las horas marcan el paso del tiempo: mañana, tarde, noche. Tu energía limitada. La palabra “ayuda” es un espejismo costoso de digerir. Denostada en un sociedad que sobredimensiona  la independencia, el individualismo, la autosuficiencia…Ilusiones de humo para continuar la espiral del sistema.

Reconocerse, permitirse, aceptar, aprender a pedir,  es un ejercicio costoso. Un trabajo personal que nos acerca a nuestra esencia. Me veo reflejada. Hago un repaso rápido por situaciones propias. El esfuerzo de pedir ayuda, de aceptar la vulnerabilidad, de mostrarse. ¿Qué hay detrás?, ¿Emoción contenida?, ¿Miedo al juicio?… “Cuando aparezca el miedo optaré  por entrar el él. El miedo es algo muy primitivo. Es importante buscar un lugar propio donde encontrarme segura”. Si me veo como la mujer adulta que soy,  puedo protegerme y defenderme.

 

Tú reconquistas tus fuerzas al ritmo que transcurren los días. Cada cable liberado, cada anexo desechado, son batallas ganadas. Bromeamos: tu mejoría  contrasta con la paradoja de mis ojeras crecientes. Me reconforta la leve sonrisa que embellece tu rostro.

Una tristeza antigua me escuece en las mejillas; disfrazada de cansancio se asoma a mi sentir. Cuando estamos tristes es porque estamos procesando algo. Cuando lloramos, estamos conectando. Hay algo que me ha sucedido, que tiene que recolocarse

¿Qué guardo detrás de tantas emociones? ¿Puedo ver de dónde viene? Miro atrás. Procesos interrumpidos. El dolor de un rechazo. Una pérdida ambigua. Un abandono improvisado. Palabras no dichas. Obligados silencios. Un duelo incierto. Una digestión indigesta… Se despierta un dolor dormido que me recuerda donde estoy: en la trinchera de mis cuarenta y algunos;  con prismáticos de aprendizaje. Con filtro de conciencia. Quedarme postrada entre mente y cuerpo, es quedarme en la tristeza. Las cosas, cuando terminan se reestructuran y son diferentes.

Estamos inmersos en un juego que nos juega. No se parte de un objetivo. Ese es el poder presente.

 

Henchida de agradecimiento, abrazo tu presencia.

Tú mejoras y eso me basta hoy.

 

 

Yolanda Jiménez. Abril 2017

 

Anestesiarte frente al dolor es renunciar al amor

 

Aunque el sufrimiento y el dolor no son lo mismo, intentamos evitar ambas experiencias. Sin embargo, evitar el dolor no es una buena idea, ya que es un proceso natural por el que tenemos que pasar ante situaciones que nos entristecen o nos causan malestar. Todos, en algún momento, hemos pasado por el sufrimiento y lo hemos alimentado, cuando lo único que teníamos que hacer para deshacernos de él era entregarnos al dolor durante el tiempo que necesitábamos.

El dolor nos sirve para crecer y desarrollarnos, y el sufrimiento para estancarnos. Por eso es importante diferenciar uno de otro. Puesto que entrar en el dolor supone vivenciar la experiencia, sentir la emoción, para finalmente dejarla ir y liberarla de forma natural.
Mujer estancada en el agua

El sufrimiento aparece con la negación del dolor y con el distanciamiento emocional. Impedimos que nuestra herida pueda curarse y cicatrizar, nos estancamos convirtiendo nuestro dolor en un sufrimiento innecesario. Darnos permiso para sentir el dolor, sin recrearnos necesariamente en él, nos permite afrontar la experiencia y seguir avanzando, además de impedir que nos estanquemos en el sufrimiento.

 

Hay momentos por los que pasamos que han podido resultar tan dolorosos, que han hecho que desarrollemos un mecanismo especializado para desconectarnos de nuestra emoción, de nuestro cuerpo, y enfriarnos para evitar entrar donde ya sufrimos. Esto puede llegar incluso a la disociación, cuando no somos capaces de aceptar la realidad por el impacto emocional que nos supone.

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Cuando existe la posibilidad de que se produzca una situación desagradable parecida a la que tenemos archivada en nuestro historial de experiencias, nuestro sistema de supervivencia nos protege. En la trastienda de esa protección artificial se esconden nuestros miedos más angustiosos, como el temor al abandono, a la soledad y al rechazo.

Esta evitación y enfriamiento a experimentar ciertas situaciones que nos ponen en alerta, pueden estar determinando nuestras vidas:

  • Evitando el riesgo que supone amar.
  • La inseguridad de confiar en quienes están a nuestro alrededor.
  • Relacionarnos con precaución quedándonos en la superficialidad.
  • Mantener relaciones en las que principalmente nos mueve el interés, de lo que podemos conseguir de las personas, utilizándolas como instrumentos para nuestros fines.
  • Crearnos un universo hostil, en el que reina la supervivencia y la competitividad.
  • Falta de confianza en sí mismo: complaciendo, buscando el reconocimiento y evitando expresar las propias necesidades.

 

Fuente: La mente es maravillosa

Publicado en: utopico.co

 

Soy libre cuando…

 

Cuando mis pensamientos vuelan y llegan hasta los tuyos, soy libre.

Cuando una caricia mía se escapa y sientes que te rozo, soy libre.

Cuando lo que pienso puede plasmarse en las notas de mi alma, y te enteras, soy libre.

Cuando mis pies dan pasos hacia tí, sin tener que explicarlos, soy libre.

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Cuando el sentimiento fluye como agua del río, desbordándose, soy libre.

Cuando una palabra sale de mi boca diciendo te quiero y no puedo tenerla, soy libre.

Cuando mis versos te describen y la poesía se hace realidad, soy libre.

Cuando el amanecer llega y con él las ganas de que despiertes, soy libre.

Cuando tu presencia me rodea, mientras corro en mis pensamientos, soy libre.

Cuando en caída libre o al borde del precipicio tu mano me sostiene, soy libre.

Cuando miro el cielo inmenso, y su grandeza me recuerda lo que siento, soy libre.

Cuando un beso mío, traspasa tus pensamientos, lo sientes… soy libre.

Cuando el atardecer llega como el preámbulo de lo que viene, soy libre.

Cuando las estrellas titilan y su luz muestra el camino para seguirte, soy libre.

Cuando en las páginas de un libro, se va contando la historia de lo que siento, soy libre.

Cuando tus ojos acarician mis letras y me descubres, soy libre.

La libertad no solo tiene que ver con extender las alas y volar, sino además, con la posibilidad de aterrizar donde el corazón quiera.  No es ir de un lado a otro sin rumbo fijo, sino más bien poder escoger hasta dónde queremos llegar y sobre todo estar dispuestos a quedarnos allí.  La libertad la ejerzo cada vez que te pienso, porque eso es algo que nadie me puede quitar…

Por: Wilda Castillo

Publicado en su interesante blog: escriboloquesientoypienso.wordpress.com

 

Sexualidad: una dimensión erótica desde lo sutil de un taller experiencial

 

Madrid. Tarde de sábado. Un grupo de personas curiosas. Dos facilitadoras. Un tema: “Tu sexualidad y tu sensualidad”. Somos todos los ingredientes para una experiencia sorpresivaflores

La sola presencia de los que allí nos reunimos fue un potente soporte desde el que partimos hacia un viaje  de sensaciones, de emociones, de sentir, de acoger todo lo que nos surgió. Allí pudimos experimentar la potencia de la propia sexualidad desde  la profundidad de una conexión íntima, hasta la extensión de compartir con libertad. Desde lo más sutil del olfato de aromas sugerentes, hasta la suavidad de texturas de caricias o interacciones espontáneas. Desde el respeto profundo hasta la complicidad expresada. Desde un estar de apertura hasta las risas alegres. Explosiones de energía llenaron el espacio de calidez. Surgió la magia de una plenitud compartida.

Gracias a tod@s los que compartimos esta experiencia tan bella. Por hacerla posible. Por  estar. Por ser.

Yolanda Jiménez

 

 

Literata, libre y sexual: Ninon de Lenclos, la musa que erotizó Versalles

Un retrato de Ninon de Lenclos, la cortesana que conquistó a más de 5.000 hombres gracias a su fogosidad y su sabiduría.

Desde que Luis XIV se empeñara en hacer del Palacio de Versalles la capital de la nobleza francesa, la residencia pasó a convertirse en un hervidero de orgías e infidelidades. Con tanto tiempo libre como tenían, los nobles no dudaban en utilizarlo para satisfacer sus ambiciones sexuales, que estaban lejos de ser tan refinadas como las culturales.versalles_plyima20170118_0010_4

Como recoge el libro Un historia erótica de Versalles ( Ediciones Siruela), fueron muchas las aventuras de faldas que se vivieron en la corte francesa desde el siglo XVII en adelante.

Mujeres como la Madame de Maintenon o la Madame de Montespan se alzaron como figuras eróticas, veneradas como poco menos que diosas. Pero, de entre todas ellas, una dama sin raíces nobles pero admirada por todos se alzó como el mayor símbolo erótico de la historia de Francia: Ninon de Lenclos.

De Ninon se cuentan multitud de leyendas. Se dice que se acostó con más de 5.000 personas; que probó a cada uno de los hombres de la Corte a excepción del rey; que provocó suicidios de jóvenes que se enamoraban de ella; o que sirvió de musa para el mismísimo Molière.

La mayoría de estas historias parecen haberse exagerado para realzar la figura de una de las mujeres más revolucionarias de su tiempo. Sin embargo, la fascinación por Ninon no está infundada.

Nacida en una familia acomodada y bastante tradicional —su madre se pasaba el día rezando mientras que su padre, un gentilhombre del duque de Turena, se paseaba por los mejores burdeles de París—, Ninon nunca mostró interés por la vida de cortesana aburrida para la que estaba destinada. Por el contrario, se vio atraída por la cultura y los excesos de su figura paterna, por lo que pronto comenzó a leer la mejor literatura de la época para parecerse a él.

Ninon tenía 17 años cuando se quedó huérfana, heredando a su paso una fortuna que sabría administrar con más sabiduría que la mayoría de nobles de la época. Cualquier mujer hubiera decidido entonces buscar un marido rico con el que poder llevar una vida tranquila. Pero la parisina no tenía las mismas pretensiones que el resto, así que adquirió una casa que pronto convirtió en uno de los mejores salones de París.

En el salón comenzaron a concentrarse nobles de alta categoría para debatir sobre temas literarios y políticos. No obstante, la singularidad de las reuniones es que solían acabar con inolvidables muestras eróticas de una Ninon que no enamoraba tanto por sus pechos –citados hasta la saciedad por los textos que hablan sobre ella– como por su elocuencia y sabiduría.

Al contrario de lo que decían sus rivales, Ninon no era una puta.

Como cita el libro, “las rameras trabajan dentro de tugurios, tabernas, cabarets, garitos y otros malos lugares donde se concentra casi siempre toda la miseria sexual del mundo carente de mujeres. Ninon dirige un salón literario de altos vuelos formidablemente bien frecuentado, donde las mentes brillantes hacen cola”. En definitiva, más que una prostituta era una mujer que aprovechaba su reputación y su buen hacer en la cama para escalar posiciones.

Ninon acabó convirtiéndose en un símbolo del que todo hombre intentaba apropiarse (incluso Voltaire), lo que le costó multitud de enemistades. La señora de Sévigné era la que más calumnias esputaba sobre ella. Aunque no es de extrañar si tenemos en cuenta que Ninon fue amante primero de su marido y después de su hijo –cuando ya tenía más de 50 años–.

Al final, sus ideas revolucionarias sobre el papel de las mujeres acabaron recluyéndola en un convento durante un año, por orden estricta de Ana de Austria. Allí, eso sí, descubrió que el sexo lésbico también era muy atrayente.

Pero, si bien provocó envidias en muchas cortesanas, otras tantas cayeron rendidas ante sus encantos. La veían como un ejemplo a seguir, de manera que se convirtió en una especie de sexóloga que aconsejaba y enseñaba trucos a las mujeres para iniciarse en la conquista de los nobles. La mismísima Madame de Maintenon fue una “alumna” asidua de Ninon, lo que provocó una gran reticencia por parte del rey de Francia.

Sus consejos eran casi más valiosos que las noches de pasión que seguía ofreciendo cuando tenía más de 60 años. De hecho, guardaba los secretos de homosexuales que solo se atrevían a contarle sus fantasías a Ninon, cuyos discursos rompían de raíz con el pensamiento tradicional de los nobles.

Aun así, por más que muchos la consideren un icono feminista, poco se movía para mejorar los derechos de las mujeres de la época.

Ninon miraba siempre por sí misma. Sabía cómo engatusar a los hombres para que cumplieran sus deseos, pero nunca movió un dedo por las demás sin recibir algo a cambio. Ninon no enseñaba a ser una revolucionaria, sino a ser una “diosa durante el día y una puta durante la noche”. Una excelente sumisa del irrebatible poder masculino.

Por: 

Fuente: http://www.playgroundmag.net

 

Me permito sugerirte un taller para descubrir la fuerza de tu sensualidad, la potencia de tu sexualidad, para ti. el próximo día 28 d enero en Madrid:

“Tu sensualidad y tu sexualidad”. Tienes toda la información en:

https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/2017/01/09/tu-sensualidad-y-tu-sexualidad-2/             

Erotismo y literatura

 

Mientras las páginas avanzan, los poros se abren. Las letras se transforman en imágenes mentales de piernas entrecruzadas, uñas aferrándose a músculos torneados, lenguas que desesperadamente buscan darle sincronía a un baile. Pronto los sonidos de placer parecen estar en nuestros oídos, la lectura es tan profunda, que sin alterarnos podemos oler el sexo, las pasiones y prácticamente parece que somos quienes viven esas escenas. Finalmente el capítulo termina, cerramos el libro y nos encontramos con una excitación única.

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La literatura erótica nos produce sentimientos únicos. Es una excitación privada que es accesible con el simple hecho de abrir un libro. Las historias hacen que los sentidos trabajen; las descripciones de las relaciones, las posiciones y las metáforas que hacen del sexo el motor del libro nos convierten en cómplices, voyeristas y participantes activos.

Este tipo de obras pueden tener descripciones largas y detalladas del sexo, de los cuerpos y de la penetración, pero no nos centraremos en eso, si lo deseas aquí puedes encontrar algunas recomendaciones para conocer más sobre la literatura erótica. Aquí mostraremos algunas frases, cortas de preferencia, que se encuentran en esos libros. Esas hermosas interpretaciones, pero también las crudas y salvajes ideas que grandes mentes del pasado han creado en el imaginario sexual. Amor, belleza, pasión, lujuria, fluidos, pecado y todo lo que el sexo puede significar en unas cuantas palabras que incrementarán la circulación, alterarán la respiración y despertarán el deseo.

 

“La amarga experiencia me ha mostrado que lo que sostiene al mundo son las relaciones sexuales”.
-Henry Miller

 

“Hay coños hechos de pura alegría que no tienen nombre ni antecedentes y éstos son los mejores de todos”.
-Henry Miller

 

“La perversión es sólo otra forma de arte. Es como la pintura o el dibujo o la escultura. Excepto que, en lugar de pintura, nosotros los pervertidos usamos el sexo como nuestro medio”.
-C.M. Stunich

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“Sólo el latido unísono del sexo y el corazón puede crear éxtasis”.
-Anaïs Nin

 

“Guarda silencio cuando no tengas nada que decir, cuando la pasión genuina te mueva, di lo que tengas que decir, y dilo caliente”.
-D.H. Lawrence

 

“Al mismo tiempo la otra mano separó suavemente sus piernas y comenzó a subir el viejo camino que tantas veces había recorrido en la oscuridad”.
-Edith Wharton

 

“Madame, me he convertido en una puta a través de la buena voluntad y una libertina a través de la virtud”.
-Marqués de Sade

 

“Como las ciudades en guerra, todas la mujeres tienen un blanco indefenso. Cuando se les descubre, la plaza se rinde inmediatamente”.
-Marqués de Sade

 

“Mi opinión en lo que se refiere al placer es que hay que emplear todos los sentidos”.
-Marqués de Sade

orgasmo

“Si hubiera dicho que su abrazo iba más allá del abrazo, tanto que al final se confundían sus contornos, tanto que nuestra carne desaparecía, tanto que perdíamos nuestra respiración devorados ella y yo por la misma boca sangrienta e insaciable”.
-Mircea Eliade
 

“La extrema seducción colinda, probablemente, con el horror”.
-Georges Bataille

 

“… experimentar una vez más este instante trémulo, tenerle, conocerle y dejarle irse, como un pájaro cautivo que sentimos palpitar bajo nuestros dedos antes de liberarle en el aire claro. “¡Ahora, si! ¡Oh Dios mío!” le oí exclamar al segundo de su vuelo”.
-John McGahem

 orgasmo erotico

“Nigromanta le esperaba para enseñarle, en primer lugar, a hacer como las lombrices, luego como los caracoles y finalmente como los cangrejos”.
-Gabriel García Márquez

 

“Y cuando sintió una mano que se deslizaba por entre las bragas bordadas de encaje, justo para desnudar sus riñones con precisión –pero tiernamente, con reverencia-, la idea que se le vino a la cabeza, es que estaba muy contenta de estar en Inglaterra y de aprender las costumbres británicas”.
-Helen Zhavi

 

“Dejé caer mi pelo sedoso sobre mis hombros y abrí mis muslos hacía mi amante… los cielos de invierno son fríos y bajos, con fuertes vientos y granizo helado. Pero cuando hacemos el amor debajo de nuestra colcha, hacemos tres meses de verano”.
-Tzu Yeh

 

Por: 

Fuente: culturacolectiva.com

Coraza y fragilidad: una relación proporcional

Cuanto más gruesa es la armadura, más frágil es el ser que la habita.

Ser una persona frágil supone tener una sensibilidad especial, que vamos protegiendo mediante una coraza, añadiendo capas ante cada decepción y sentimiento frustrado. Hasta la persona más sensible puede volverse fría cuando se siente amenazada por una situación por la que no está dispuesta a pasar.

Hay situaciones que a todos nosotros nos resultan difíciles de afrontar, asumir y encajar como las de abandono, rechazo, desprecio, culpa, etc. En las situaciones donde nos sintamos especialmente vulnerables haremos un repliegue con el fin de protegernos. Esto es algo fundamental para preservar nuestra integridad.

El carácter y temperamento de cada persona influirá en su comportamiento ante este tipo de situaciones que pueden provocar un gran dolor emocional. Por eso hay quienes se exponen a situaciones dolorosas sin protegerse, y con cierta tendencia al masoquismo, hasta quedar fuertemente magullados y heridos.

Otro tipo de personas en cambio se mantienen precavidas: cuando anticipan una situación similar a la de alguna experiencia anterior, son capaces de poner barreras y volverse impermeables, indiferentes a cualquier emoción o sentimiento.

Juan Peláez

Juan Peláez

“Sin duda, tu coraza te protege de la persona que quiere destruirte. Pero si no la dejas caer, te aislará también de la única que puede amarte.”
-Richard Bach-

Ser frágil no significa ser débil

Ambos tipos de personas descritas anteriormente estarían en polos diferentes, aunque siendo dependientes de su misma fragilidad. Ni tirarse al vacío es una opción sana, al igual que tampoco lo es atrincherarse para insensibilizarse.

La fragilidad es comúnmente relacionada y confundida con la debilidad: ser frágil me indica la intensidad de mis emociones, mi sensibilidad para experimentar mis sentimientos y la dificultad que tengo para mostrarme tal y como soy por miedo a que me hieran.

Siendo frágil puedo ser fuerte ante las circunstancias, avanzando y conquistando mis temores. Sin embargo, no permito mostrarme sensible, aunque internamente esté sufriendo, pasándolo mal y sintiéndome solo. Quiero aparentar fortaleza colocándome mi armadura, haciéndome creer que no me afecta, cuando la realidad es que me afecta tanto que siento no poder soportarlo.

Somos capaces de comprobar nuestra fortaleza cuando seguimos confiando a pesar de las traiciones, cuando avanzamos a pesar de nuestros miedos y nuestra tristeza, cuando mostramos nuestra vulnerabilidad y sensibilidad a quien lo merece.

Mostrándome tal y como soy

Cuando reprimimos las emociones, cuando levantamos muros ante todo lo que sentimos, permitimos que solo nos puedan ver de forma superficial, e incluso tratamos a las demás personas de igual manera, teniendo así relaciones superfluas sin especial compromiso.

¿Podemos así conocernos tal y como somos? ¿Damos la oportunidad de que nos puedan conocer de verdad? Añadir capas a nuestra armadura tiene estas consecuencias, nos perdemos quienes somos.Vivimos atrapados por el miedo, con el fin de mantenernos cerrados al dolor.

“Si quiero conocerme a mí mismo, todo mi ser, la totalidad de lo que soy y no solamente una o dos capas, entonces es obvio que no debo condenar, debo estar abierto a cada pensamiento, a cada sentimiento, a todos los estados de ánimo, a todas las inhibiciones.”
-Krishnamurti-

Cuando somos especialmente sensibles, desarrollamos nuestra capacidad para evitar estar en nosotros, nos enfrentamos al mundo desarrollando con diversos perfiles, que son diferentes dependiendo de nuestro carácter: los tímidos y vergonzosos, retraídos, bordes, complacientes, cuidadores, los que siempre están para los demás, etc.

De alguna manera, todas estas son nuestras máscaras con las que nos protegemos, adoptando un rol determinado. Y así eludimos, siempre que podemos, hablar de nosotros mismos y entrar en quienes realmente somos.

Juan Peláez

Juan Peláez

Aprendiendo a conocerme dando paso a mis emociones

Es seguro que volveré a sentir la traición, me volverán hacer daño y las cicatrices de mis heridas se abrirán de nuevo. Es algo que no puedo evitar, porque forma parte de la vida misma, de mi paso por ella. Si realmente quiero vivirla, aprender a conocerme y a conectar con los demás, he de exponerme a que todo esto pueda suceder aunque me sienta frágil.

Mi insensibilidad, frialdad, mi armadura; la coraza y los muros que levante no son la solución.Esconderme fusionándome con los demás es mi autoengaño, el rol que ejerzo para sentirme seguro. Todo es una falsedad, una triquiñuela que me impide reconocerme.

Anestesiamos nuestra sensibilidad impidiendo que se exprese, porque cuando, en el pasado, hemos tenido la sensación de haber encontrado a la persona con quien poder compartirla, hemos sido traicionados. Al abrirnos, hemos perdido nuestro propio rumbo y amor, para poder ir aceptándonos, construyendo de nuevo un amor aún más real.

Este proceso es el de mayor vulnerabilidad, ya que estamos reconstruyendo nuestra identidad dando un paso al frente, aprendiendo a explorar e ir reconociendo la sensibilidad que hemos ocultado con cerrojos. A la vez que estamos más expuestos hay mayor probabilidad de que nos hieran, porque estos cambios suponen a su vez una trasformación en la relación con otra persona y en los roles establecidos.

Los desengaños por los que pasamos tanto de nosotros mimos como con las demás personas, nos ayudan a ver con más claridad con qué tipo de personas queremos estar. Vamos seleccionando a través de cuestiones más profundas como los valores, la honestidad y la autenticidad.

Al fin y al cabo todo este trayecto tiene sus aprendizajes a cada paso que vamos dando. Dejando así que se manifiesten nuestras emociones, por dolorosas que resulten, facilitamos el encuentro con nosotros mismos, y la conexión profunda con el resto del mundo.
Fuente: lamenteesmaravillosa.com

 

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