Invierno de poesía en Coca

Abrigo de poesía envuelve la tarde de Coca. Los rigores invernales de la meseta castellana habitan las calles adoquinadas, resguardadas de sillares y castillo. Teodosio, impasible contempla la puerta ojival que abre la muralla. Huele a humo y a resina.  A pinos y a escarcha…

Hay almas de poetas que acompasan sus versos de tarde: Siento la calidez que desprenden y la magia del encuentro nos acoge de emociones, de circuitos convergentes, de creatividad expresada.

He tenido la fortuna de facilitar un taller de poesía sensual y presentar mi libro “De mi cuerpo habitado”, en Coca. Un grupo de personas nos entregamos al placer de escribir, conversar, fluir de sensualidad, construimos encuentro de poesía. Estas palabras son un agradecimiento a tod@s los participantes, que con su presencia y apertura, se entregaron a compartir y expresar tanta belleza. Hoy, ellos, vosotros, sois los protagonistas.

Comparto aquí algunos trabajos que surgieron:

Poema colectivo, surgido a partir de la lectura  mi poema: Primer encuentro,  incluido en mi libro “De mi cuerpo habitado”:

 

(C) Yolanda Jiménez

POEMA COLECTIVO:

La tarde lluviosa

humedece mi alma reseca,

como la viña que

logra el próximo vino.

Vino que vio, que  venció

al calor de brasa y pinares castellanos.

Árbol verde,

hinchado de orgulloso bosque,

de allí vengo entregado

al laberinto de vivir.

 

Otros poemas de los diferentes participantes:

(C) Yolanda Jiménez

Al timón sorteo vaivenes

en la noche oscura de oquedades

y en un instante dormido

encuentro tu sonrisa olvidada.

Tus pupilas inmediatas

reclaman voces lejanas

y en el manantial de tu querer

me asomo al abismo cercano.

-Rocío Yusta-

 

Soy un manantial de mujer

en el abismo de tus pupilas.

Soy un lago invitado

en tu sonrisa inesperada.

Soy un instante

en el vaivén

de nuestras voces.

-Sofía Arranz-

 

(C) Yolanda Jiménez

Piel

Eres mi hombre

amable de pupilas en luz.

Soy tu mujer de sonrisa con alma.

Mi piel y tus brazos

conforman el timón

amable de mi vida.

-Isabel Catalina-

 

Sueño amable

De pupilas abrazados,

paleta de luna nueva,

abismo de miradas

en manantial invitado.

-José Luis Pascual-

 

(C( Yolanda Jiménez

Siete almas

Siete almas ahora

en un manantial amable;

como un lago

de verdes sonrisas.

Yo, mujer,

tú, hombre,

en la ternura de la noche,

caminamos en amor de unidad.

-Abel Pedro del Rio-

 

La penumbra

Abrazados en el morir de la tarde,

nos asomamos al abismo.

La oscuridad en dos vaivenes:

del sol en el ocaso;

del negro de nuestras pupilas.

-Mariano Velázquez-

 

Mi poemario “De mi cuerpo habitado” está disponible en Bubok, en formato digital o en soporte de papel. También puedes conseguirlo directamente contactando conmigo.

 

 

 

 

 

Remolino desierto. Poesía para hoy

 

Remolino desierto

 

En lo profundo del río

(C) Yolanda Jiménez

es de color oscuro

donde me sumerjo cada noche

reseca de desierto,

llena de viento y arena.

Y se hacen remolinos blancos

que habitan mi pensamiento

de agua, de todo, de nada

 

Yolanda Jiménez

Alma libre… Un poema para hoy

 

Desde la orilla azulada

emergen delicadas ondas

(C) Yolanda Jiménez

de tu mar calmado .

El alma libre

y los efluvios cálidos

vuelan valles de primavera,

escalan montañas

de rotunda permanencia.

Y entre los hielos recios

se funde la nieve tierna

del encuentro afortunado.

 

Yolanda Jiménez

 

 

Escritura terapéutica: ejercicios sencillos

Todos hemos pasado por etapas de gran ansiedad y angustia en nuestra vida. Ningún ser humano está exento de problemas, y hay veces que debemos sobrellevar pesadas cargas. Los ejercicios de escritura terapéutica son una fantástica manera de enfrentarnos a estos sentimientos dañinos, que además de dolorosos, una vez escuchados no valen para nada.

Hace siglos que la pluma y el papel han demostrado ser más que meros elementos. Su labor no es solo tomar notas o redactar: son el vehículo que da rienda suelta a nuestras emociones, que nos permite expresarnos sin temor y que moldea nuestros sentimientos. ¿No es acaso la lectura la mejor (y más sana) actividad para evadirse? Gracias a ella nos transportamos a mundos recónditos y nos encontramos con nosotros mismos. Así pues, ¿no debe cumplir la escritura una función similar?

En los años 60, el psicólogo estadounidense Ira Progoff estableció por primera vez el Método de Diario Intensivo, que consistía, efectivamente, en escribir un diario. Desde entonces, numerosos estudios avalan la utilidad de esta práctica, que se ha convertido en algo cada vez más usual. Pensemos que los ejercicios de escritura terapéutica cumplen una función muy importante. Son fáciles y pueden realizarse en cualquier lugar, y cualquiera, tenga el problema que tenga, puede llevarlos a cabo. Vamos a conocerlos un poquito mejor.

5 ejercicios de escritura terapéutica

Para empezar, solo necesitamos de un bolígrafo y una hoja de papel. Debemos colocarnos en un lugar donde podamos sentirnos relajados y cómodos, a ser posible lejos del ruido. Si así lo deseamos, es posible añadir algo de música suave que armonice el ambiente.

Las velas aromáticas y los ambientadores también son una buena recomendación. Tenemos que tratar de estar tranquilos, y a ser posible, solos.

El diario de las cosas positivas

Hay mucha gente que desde pequeña lleva un diario. En él se escriben datos curiosos, anécdotas y cosas interesantes que nos hayan pasado (aunque eso no siempre signifique noticias alegres). En este caso, el diario debe servir únicamente para apuntar todo lo positivo que veamos cada día.

Y no, no es imposible. Tómatelo como un reto: cuando te levantes cada mañana, debes fijarte en todas las cosas buenas que haya a tu alrededor. Ve apuntándolas y por la noche, antes de dormir, léelas. Te asombrará comprobar que la vida no es tan gris como piensas.

Pon en orden tus ideas

Coge el bolígrafo y, durante media hora, escribe todo aquello que se te pase por la cabeza. Da igual que sean frases inconexas o sin sentido. También puedes dibujar, hacer listas de cualquier cosa que se te ocurra o apuntar nombres aleatorios.

Aunque parezca una locura, te servirá para poner en orden tus ideas y para saber cuáles son tus sentimientos más íntimos. Es una buena forma de conocerte un poco más y de ahondar en tu propia psique.

“Escribir es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos”

-Alejandra Pizarnik-

Desahógate

Si algo te está haciendo sentir mal, escríbelo. Imagina que es una carta dirigida al motivo de tu descontento y desahógate. Expresa todo lo que piensas; tu dolor; tus miedos y tu rabia. Notarás un enorme desahogo y te sentirás mucho mejor cuando acabes.

Luego, puedes elegir entre quemar la carta o dársela a la persona a quién va dirigida. Solo tú sabes si es buena idea o no: puede que te quites un peso de encima, pero también puede ocurrir lo contrario. Piensa en las consecuencias fríamente antes de actuar.

Diseña tus sueños

Redacta en un folio cuáles son tus metas. Seguramente sean muchas, algunas imposibles de visualizar en tu cabeza. Piensa en ellas y pregúntate, ¿de verdad es imposible conseguirlas? ¿No será que tengo miedo a fracasar? ¿Existe alguna alternativa más realista?

Decidas lo que decidas, solo tú puedes saber hasta dónde estás dispuesto a llegar. Nadie va a juzgarte si fracasas, y de hacerlo, debe darte igual. Diseña la vida que quieres, visualízala y motívate. Motívate para seguir luchando por aquello que deseas, porque es mucho mejor intentarlo y caer, que quedarse siempre con la duda.

La carta de los días malos

Habrá días en los que todo lo verás negro. La tontería más insignificante hará que te enfades; discutirás con todo el mundo y pensarás que te has levantado con el pie izquierdo. Para estos malos momentos, procura tener una carta guardada en tu mesilla o en un sitio seguro: la carta de los días malos.

Para ello, elige un día en el que te sientas muy feliz, y escríbete una carta a ti mismo. Dile a tu otro yo lo orgulloso que estás de él, y todas las cosas buenas que tiene.Posiblemente necesites ese chute de energía positiva cuando tengas el famoso “día malo”, así que mantenla a buen recaudo.

Los ejercicios de escritura terapéutica son una gran ayuda, especialmente en las épocas en las que no nos sentimos bien o necesitamos un extra de confianza. Nos enseñan a poner orden en nuestros pensamientos y a reciclar los sentimientos; constituyen, en definitiva, un gran apoyo emocional que muchas veces las personas no pueden o no son incapaces de brindarnos.

 

 

Fuente: http://www.lamenteesmaravillosa.com

Recuerdos… un poema para el fin de semana

 

RECUERDOS

 

 

“Yo tengo más recuerdos que si tuviera mil años”

-Charles Baudelaire –

 

 

Flores, campo, primavera.

Leña, invierno, frio.

Padre, madre, protección.

Hermanos, risas, compañía.

Recuerdos de una infancia lejana,

en un bálsamo que guardo en mis bolsillos,

Con el aroma de un tiempo feliz, sin tiempo,

grabado en mis partículas profundas.

A veces camino segura sobre la vereda firme

O bailo malabarismos  sobre un alambre incierto.

Guardo un ámbar secreto.

Es mi tesoro de recuerdos.

 

-Yolanda Jiménez-

 

Belleza para hoy

 

A veces me despierto y te busco. Se me olvida que duermes dentro de mi

 

Belleza para hoy


A veces me despierto y te busco. Se me olvida que duermes dentro de mi

 

 

Deseo, miedo, duda… Compañeros de viaje

 

DESEO

“El deseo de mi alma es la bondad para todos los seres humanos”

“El deseo de mi alma es la paz, la convivencia. Es fundirme entre la luz del Universo. Es trascender esta existencia, en otra forma, en algo etérico y sutil”

 

“Encrucijada”. Eslovenia. Fotografía: Yolanda Jiménez

MIEDO

“Lo que me bloquea es el miedo a arriesgarme, a perderme”

“Lo que me bloquea es la costumbre de un camino ya conocido”

“Lo que me bloquea es la inseguridad de no reconocer mi poder”

 

Alpes julianos. Eslovenia Fotografía: Mariano Velázquez

 

DUDA

Yo dudo de mi

Dudo de ti

Dudo de tus palabras

Dudo de mi elección

Dudo de mi alegría

Dudo de mi tristeza

Dudo de mi perseverancia

 

 

QUIERO

Quiero sentirme priorizada, amada, confiada de mi, de ti, del regalo de reconocernos.

Quiero sentir tu atención y tu amor

Quiero tu ternura

 

Lago de Bled. Eslovenia Fotografía: Manu k

AMO

Amo tu sonrisa

Amo la luz de tus ojos

Amo tu esencia

Amo despertarme en tu aroma

Amo que me ames

Amo amarte

Amo amarme

 

 

 

 

Yolanda Jiménez

 

 

 

Alabanza del sentir. Aplaudir las emociones

“Hay que aplaudir cuando alguien llora, cuando alguien siente”

Jordi Montero, neurofisiólogo, experto en dolor
Tengo 65 años. Barcelonés. Divorciado, dos hijas, dos nietos. Me he jubilado del hospital Universitario de Bellvitge. Trabajo en el Institut Dexeus y la clínica Tres Torres. La política se ha convertido en una profesión, pero debería hacerse en la calle, mirando alrededor. Soy agnóstico.

El ‘emocionólogo’

Es uno de los neurólogos que más saben sobre el dolor en nuestro país, durante más de cuarenta años ha combinado la docencia, la clínica y la investigación y ha sido uno de los impulsores del Grupo de Estudio de Dolor Neuropático de la Sociedad Española de Neurología. Resume su experiencia y conclusiones en Permiso para quejarse (Ariel). Pertenece a ese pequeño grupo de médicos que reivindican el buen trato y la calidad de tiempo con el paciente porque sabe que el dolor crónico está relacionado con problemas emocionales y es el motivo del 80% de las consultas de una unidad del dolor. “El siglo XXI es el siglo de las emociones, de las neurociencias y de las mujeres, este es el gran cambio en el que estamos inmersos”.

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Más de seis millones de españoles sufren dolor crónico.

Sí, una de cada seis personas. Y, a diferencia del dolor agudo, el crónico no tiene una causa física.

¿No hay nada objetivo que lo produzca?

No, hasta ahora los médicos decíamos: “tiene cuento”, “es histérico”. Pero gracias a las neurociencias hemos podido observar que la actividad cerebral de las personas con dolor crónico es idéntica a la del dolor agudo.

¿Por fin tienen permiso para quejarse?

Sí, y su fuente son factores emocionales. Al fin y al cabo las emociones son lo que nos gobierna, lo más importante de nuestro cerebro.

¿Por encima de la razón?

Muy por encima. La razón, decía Einstein, es la servidora de la emoción. Puede que hayas tenido un dolor agudo y que cuando desaparezca la lesión continúes teniéndolo.

¿Emoción y memoria están ligados?

Sí, por eso explicarle al paciente por qué le duele hará que se encuentre mejor, y a partir de ahí hay que ayudarle a cuidar sus emociones con movimiento, fisioterapia, caricias, masajes.

¿Caricias?

La caricia es comunicación, y tiene un efecto clarísimo sobre el dolor. El contacto táctil es necesario en el animal. Si impides que la madre rata acaricie a sus crías, lo que hacen durante horas, las crías mueren.

¿Y qué ocurre con los humanos?

Hay estudios que demuestran que los bebés humanos que han tenido poco contacto con la madre tienen problemas en el aprendizaje.

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¿El movimiento ayuda a paliar el dolor?

Sí, en la zona dolorida, porque es antiálgico. El neurocientífico Ramachandran, un sabio, ha ideado algo genial para las personas que tienen miembros fantasma.

Suelen doler.

Ramachandran engaña al cerebro: si al paciente le falta el brazo derecho, le pone un espejo frente al brazo izquierdo, le hace mover la mano mirando el espejo y el dolor se reduce.

El cerebro ve el brazo que le falta.

Exacto. La mayoría de los parapléjicos tienen dolor en las piernas y ahora los someten a realidad virtual, se ven corriendo y mejoran. Rizzolatti, el neurólogo que desarrolló la idea de las neuronas espejo, demostró que sólo podemos entender algo si lo imaginamos, si lo reproducimos en nuestra mente.

Complejo.

Cuando Messi chuta, los cuádriceps de los espectadores se contraen en su cerebro. Cuando imagino el movimiento, neurológicamente estoy haciendo el movimiento.

¿Por qué las mujeres padecen más dolor crónico que los hombres?

La cultura tiene mucho que ver; por ejemplo, la religión católica imbuida de culpa, el dolor como castigo divino, es algo que, aunque seas agnóstico, está dentro de ti, y las mujeres en este sentido han sido más castigadas. Por eso es tan necesario que los médicos tengan tiempo para hablar con los pacientes y reflexionar sobre estos temas. Necesitamos emocionólogos.

Buen término.

Es muy difícil vencer el dolor crónico con la medicina convencional, debemos afrontarlo desde otro punto de vista, más humanista y más cariñoso. Hay que ponerse en el lugar del paciente y respetarle.

¿La migraña es emocional?

Los factores son emocionales y cognitivos con cambios físicos reales.

¿Y los dolores de espalda?

Hemos prolongado nuestra esperanza de vida. Tenemos un cerebro y un estilo de vida joven en una estructura vieja, y eso crea desajuste.

¿Cómo evitar el dolor crónico?

No distorsionando nuestras emociones. Frans De Waal se ha pasado años estudiando los bonobos, el animal más cercano al Homo sapiens. Tienen fantásticas relaciones sociales: de entrada, en vez de macho alfa tienen abuela alfa.

Lo resuelven todo con la relación afectiva.

Sí, táctil y sexual, se besan, se acarician, confían entre ellos, y no tienen conflictos.

¿Propone copiar su modelo?

Habría menos hipertensión arterial y dolores de cabeza. Estamos en un cambio de era y hay que vivir sin miedo a las emociones, clasificarlas, estudiarlas. Abordarlas desde la ciencia.

Nos tocamos poco.

Yo pedí oficialmente que se suprimieran las mesas de las consultas externas. Poder poner tu mano sobre la mano de un paciente es decirle “yo no soy un peligro para ti y te voy a ayudar”, y eso es magnífico contra el dolor crónico.

Hay que canalizar las emociones.

Hay que aplaudir cuando alguien llora, cuando alguien siente. No debemos reprimir las emociones, porque estamos expresando nuestra verdadera esencia. Reprimirlas es crearte problemas en tus redes neuronales.

Nos queda un largo camino.

Los humanos, por ejemplo, tenemos la esclerótica blanca, que nos permite ver los movimientos oculares del otro, leerle y ponernos en su lugar. Es la forma más sofisticada de caricia. Hay que poner las emociones en el centro de nuestras investigaciones, esta es la revolución.

¿Una revolución pendiente?

Como no exijamos que los médicos de familia tengan más tiempo para hablar con sus pacientes con dolor crónico, los políticos no nos lo van a dar. Valoremos lo importante.

 

Fuente: http://www.lavanguardia.com/lacontra

Realidades Autocreadas: El poder de nuestros pensamientos

 

Los seres humanos construimos la realidad, al igual que todos los seres vivos, y esto es así ya que las células sensoriales están «ciegas» para la calidad de los estímulos y responden únicamente a su intensidad. De manera que lo que transmiten es sólo un «cuánto», una cantidad, pero no un «qué».
Por ejemplo, nuestros ojos no proyectan imágenes al cerebro, tal y como lo hace una lente fotográfica sobre la película. Los millones de células sensoriales sensibles a la luz en la retina únicamente son estimuladas a partir de las diferencias de intensidad en las ondas electromagnéticas, y el cerebro es el que calcula formas claras y oscuras y colores.

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Fuera de nuestra percepción no hay ni luz ni color, sólo hay ondas electromagnéticas; no hay ni sonido, ni música, sino sólo fluctuaciones periódicas de la presión del aire; «ahí fuera» no hay ni calor ni frío, sino sólo moléculas que se mueven a mayor o menor velocidad. Es el cerebro el que crea la variedad imponente de un mundo multicolor. El cerebro «calcula» su realidad basándose en impresiones sensoriales y recuerdos.
Todo lo que creemos encontrar o haber descubierto en la naturaleza podríamos decir que lo hemos inventado, pero no somos conscientes de ello. Creemos haber encontrado algo ajeno a nosotros y, sin embargo, sólo encontramos lo que corresponde a nuestra manera de percibir y ver la realidad que, supuestamente, existe de manera objetiva «ahí fuera», aproximándonos a ella siempre con prejuicios que se consideran también, objetivamente ,reales.

La consciencia del yo está continuamente forjando llaves que le abren las puertas de la percepción el mundo y, ciertamente, esto se debe a su fe en las regularidades en la repetición de los fenómenos y sucesos, por lo que la forma de plantear una pregunta suele determinar el camino en el que encontrar una respuesta.
Así, vivimos esforzándonos continuamente por mantener nuestra realidad en un proceso que cuesta mucho tiempo y energía, y en ese continuo esfuerzo por mantener el equilibrio entre el mundo exterior e interior, se desencadenan conflictos.
Consideramos que no solo se trata de desenmascarar nuestras pequeñas construcciones cotidianas del yo, sino también las grandes, las que son vitales. Esto significa, por ejemplo, no aferrarse a los sistemas de enseñanza espiritual del pasado y desenmascarar un apego ciego a ellas. Se puede aceptar el trabajo de los Grandes con respeto y agradecimiento, pero sus sistemas ya están construidos, como los antiguos templos. Ahora de lo que se trata es de que el ser humano construya el nuevo templo en su propio microcosmos. Sin la transformación y adaptación de la sabiduría antigua al momento actual, los esfuerzos serían vanos, ya que el ser humano , si se estanca en su evolución, es incapaz de comprender la manifestación divina del tiempo que le corresponde vivir. Entonces es como una estatua de sal en medio de la manifestación universal.
Si comprendemos, cada vez con más profundidad, que nuestra realidad la creamos nosotros mismos hasta el último detalle, dejamos de hacer elucubraciones respecto a la realidad y vivimos en el presente. No tenemos que buscar suerte, perfección, unidad, armonía, o Dios, porque sabemos que todas ellas son creaciones humanas. En este momento se puede manifestar, en y por nosotros, la REALIDAD.

 

Fuente: Revista Pentagrama 4-1994

Publicado en: http://www.rosacruzaurea.org

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