Soy mujer. Poeta, amante, curiosa, amiga, persona…MUJER! Un poema para hoy

“Soy Mujer”

Soy mujer.

En los rincones de mi alma,

en las entrañas de mi cuerpo.

De hormonas y de curvas,

de instintos y de sueños.

Mis pliegues hondonados

me conforman manantiales

que me nutren de despensa

como limo en mis adentros,

como luz en mis afueras.

Soy mil mujeres cada día

 y mil diosas cada noche.

Orgullosa,

bendigo mi sexo.

-Yolanda Jiménez –

 

 

 

 

 

¿Musas o creadoras?

 

Mujeres creadoras, que  se relacionaron con hombres también creadores, con la lógica de  compartir inquietudes intelectuales, artísticas, creativas. Ambos, hombres y mujeres, de mentes inquietas, buscadores y/o inspiradores, considerados de manera diferente en función de su género. La etiqueta de artistas para ellos; la de musas para ellas. La historia está llena de mujeres obviadas, no reconocidas por su talento, solo por ser compañeras, amantes o inspiradoras de las obras de ellos. Son las musas que además  de serlo, fueron artistas como ellos. Comparto a continuación un texto de Elena Villena, con algunos ejemplos:

 

(C) Yolanda Jiménez. Lápiz sobre papel

“La cola del cometa”. Publicó una veintena de libros y fue una pieza clave de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Sin embargo, a María Teresa León se la recuerda por haber sido la mujer de Rafael Alberti. En sus propias palabras, “Yo soy la cola del cometa. Él va delante”. La historia está llena de mujeres brillantes relegadas a un segundo plano. Ahora, el ciclo de conferencias Ni ellas musas, ni ellos genios, organizado por la asociación Clásicas y Modernas en CaixaForum Madrid, reflexionará sobre las relaciones entre creación e igualdad de género a través de la historia de ocho célebres parejas artísticas en las que ellas también fueron “genias”.

En esta vida, dos son los únicos culpables de absolutamente todo. Uno es el chachachá. Y el otro (más bien, la otra), Yoko Ono. Y es que, para los fans de los Beatles, fue mucho más fácil colgarle el sambenito a la artista japonesa y culparla de haber abducido a John Lennon y haberle metido movidas raras en la cabeza, que admitir que los fab four quizás ya no eran tan fab y que Lennon encontró en ella una compañera con la que explorar nuevos caminos. Por si esto no fuera suficiente, también se la ha acusado de aprovecharse del éxito y el dinero del hombre que fue “más popular que Jesucristo”.

De nada sirve saber que Yoko Ono es de familia aristocrática y dinero precisamente no le falta ni le faltó nunca. Ni que cuando conoció a John Lennon ella era ya una artista consagrada (de hecho, se conocieron en una exposición de ella), que fue una de las pioneras del arte conceptual (inolvidable es su performance Cut Piece), que colaboró con John Cage o Jonas Mekas, que fue la primera mujer en ser admitida en la carrera de Filosofía de la prestigiosa universidad japonesa de Gakushūin y que Imagine está basada en un poema suyo.

Sin embargo, quizás casi sea mejor ser recordada por ser la mala de la película que directamente no ser recordada en absoluto, como es el caso de Alma Reville. Fue a quien se le ocurrió que la famosa escena de la ducha de Psicosisfuncionaría mejor con música. Aunque ahora sea imposible imaginar a Janet Leigh gritando en completo silencio, al marido de Reville,  Alfred Hitchcock, ni se le había ocurrido. Experimentada montadora y guionista, Hitchcock siempre confió en su criterio y le dio la última palabra en muchas decisiones, aunque ella aparezca en pocos créditos. Pero, como María Teresa León, dicen que ella fue feliz siendo la cola del cometa.

Cuando una mujer se queda en la sombra, ¿se trata de voluntad o de resignación? ¿Es falta de talento o falta de reconocimiento? No son preguntas fáciles de responder. Pero no deja de ser curioso que incluso a Simone de Beauvoir, que si algo hizo fue crear y escribir, se la llame “musa” del feminismo. Es tan absurdo como si a alguien se le ocurriera decir que André Breton fue la musa del surrealismo, en lugar de uno de sus genios y pioneros.

 

 

Fuente: miradasconalma.org

Texto: Elena Villena

Carta a una mujer que ama y no es amada

Si un hombre no te llama, es porque no quiere llamarte. Si no te invita a salir, es porque no quiere  verte. Si el tiempo que pasa contigo es pequeño y siempre para resolver algo, no disfruta de tu compañía. Si no tienes sitio en sus vacaciones, ni en su tiempo libre, no quiere estar contigo. Si te segundea es porque no le gustas bastante. Si te deja ir es porque no quiere estar contigo.

Si te dice que es un alma libre, que no quiere sentirse atado, que está organizando su vida, es que no te quiere a su lado

Si sientes un desequilibrio entre lo que aportas tú y lo que aporta él, ese desequilibrio existe

Si te ama “a su manera”, le interesas  porque le vienes bien, porque tú le aportas beneficios. Pero no te ama.

Algo es claro: Cuando un hombre quiere estar contigo, está! Es así de fácil. Sin excusas, sin medias verdades, sin  mentiras. Cuando un hombre te ama, puede que le de miedo, claro que sí, pero lo enfrenta porque no va a arriesgarse a perderte.

¿Y si dejas de justificarle cada rechazo, cada desplante y cada excusa? ¿Y si te pones TÚ en un primer lugar? No necesitas a alguien que no ve lo mucho que vales, que no ve todo lo que aportas a su vida.

¿Y si dejas ir la intranquilidad y las dudas envueltas en explicaciones sin sentido? Tú mereces, MERECES un hombre que sepa mirarte de frente, que te valore y se esfuerce cada día por él y por ti. Puedes preguntarte por algo que no es  tan bueno como tú piensas. Puedes darte la oportunidad de recibir y de dar todo lo que mereces con un hombre que si te quiera.

Hay hombres que te aman y hombres que no te aman. 

 

 

Personas que aman demasiado

¿Puede medirse el amor? ¿Cuanto es demasiado? ¿Sientes tu balanaza desequilibrada entre lo que das y lo que recibes? Cuando nos apegamos a alguien generando dependencia, perdemos la propia iniciativa; merma nuestra valía personal y se ponen en marcha mecanismos que debilitan nuestra autoestima. Para conseguir un estado personal óptimo y lograr establecer relaciones equilibradas, es saludable prestar atención a esta cuestión. A continuación comparto un artículo que he encontrado  sobre este tema, titulado “Las mujeres que aman demasiado”. Me permito ampliar su sentido a todas las personas que aman, mujeres u hombres:

 

El apego emocional de una mujer con baja autoestima conduce a despreciar a los hombres buenos y sentirse atraída por los inestables. Claves sencillas para salir de esa situación, que es casi una droga

(C) Yolanda Jiménez

¿Cómo se puede amar demasiado si se supone que la medida del amor es amar sin medida? Cuando el amor nos genera un sufrimiento el cual es resultado de una relación tóxica -venenosa-, entonces estamos amando demasiado.

Años atrás y siendo yo una mujer con personalidad codependiente en vías de sanación, leí un libro -“Mujeres que aman demasiado” de la autora Norvin Norwood- que me pareció fabuloso porque me abrió los ojos respecto a patrones de conducta tóxicos que había tenido en algunos momentos de mi vida. Se me vino abajo esa creencia que muchas mujeres tienen -que en su momento yo también tuve-  sobre no tener suerte para el amor o que invariablemente les llegan “patanes” a sus vidas. Esto es una total falacia, es mentira.

No es cosa de suerte ni de que no lleguen buenos hombres, sino de saber elegir a la pareja correcta. Los hombres buenos sí llegan. Es más, ellos pueden estar rondándolas, pero ellas no los sabrán reconocer ni los elegirán porque no es el tipo de “caballeros” al que están acostumbradas ni la clase de hombres que les llame la atención. Esta es la única verdad, que no han sabido escoger. Y lo más triste es que si ellas no sanan interiormente, ese seguirá siendo su patrón al elegir pareja, hombres tóxicos.

¿Parece que los hombres buenos aburren?

Aún más peligroso es que en el caso de que llegaran a tener una relación con un hombre sano, o por lo menos más hacia el lado de la estabilidad emocional, este les parecerá aburrido y pronto lo mandarán a freír espárragos porque les parecerá bobo y fastidioso. ¿Por qué? Tiene toda la lógica, no es lo que conocen, no es a lo que están habituadas e inconscientemente necesitan de esa adrenalina que los malos tratos, los insultos y otros tantos comportamientos tóxicos y hasta degenerados le genera. En pocas palabras, un hombre que brinde paz, tranquilidad, serenidad y todo aquello que parezca armonía ¡guácala, qué hastío!

Hay ciertas características que predominan en la mujer que ama demasiado.

  • Necesidades emocionales no satisfechas. Proviene de un hogar disfuncional -no necesariamente de padres divorciados- que no las satisfizo lo que le generó crecer con profundas heridas emocionales.
  • Dado a que tuvo abandono emocional desde pequeña, le tiene pánico a la soledad y al abandono. Por lo tanto, hará lo que sea, incluso perder su dignidad, con tal de que la relación “con su hombre” no termine, que él no la deje.
  • Hace todo y de todo por complacer -no solo a su hombre- a quien sea con tal de mendigar una migaja de cariño y ternura. Como está acostumbrada a no tener amor, lo que le den ya es ventaja.
  • Personalidad controladora. Como ella está insatisfecha afectivamente, busca hombres necesitados como ella. De esa manera ella da lo que le gustaría recibir y siente tener el control de la relación.
  • El hombre ecuánime o equilibrado le aburre. Huyen de los hombres buenos y estables. Se le hacen aburridos porque no le generan esa adrenalina y esa excitación a la cual ya está acostumbrada. No la atraen los hombres que son amables, estables, confiables y que se interesan por ella. Los hombres reto sí porque la hacen reaccionar. Como no tuvo unos padres tiernos ni cariñosos tiene la creencia de que con su amor sí puede hacer cambiar al hombre. Por supuesto que se pone mal y reacciona cuando estos no se dejan cambiar.
  • Complejo de la Madre Teresa. Se siente la “salvadora” de su hombre. Hace todo y de todo por ayudar al varón en turno. No hay dinero que le ajuste ni nunca es suficiente la ayuda con tal de que él se sienta socorrido y que ella es la heroína. Incluso, no le importa perder salud y dinero, dignidad… Nada.
  • La culpa y ella son una misma. Es quien más perdón pide en la relación, no por buena, sino por “necesitada” y por miedo. La mayor carga o responsabilidad de la relación la lleva ella a cuestas. La culpa y los reproches se los hace personales. “Fui yo, todo por mí, si yo hubiera hecho eso o aquello… Fue mi culpa…”
  • De la autoestima sana ni hablar. ¡No tiene! Cree que le hacen el favor de quererla. No se cree merecedora de la felicidad y mucho menos del amor. Está convencida que debe trabajar muy duro para obtener el derecho a ser feliz, peor aún, de que la amen. No sabe reconocer sus talentos.
  • Manipuladora y controladora. Tiene una necesidad descontrolada por controlar y tener el mando, pero lo hace de una manera suave para que su pareja o los demás no lo capten. Como generalmente no logra tener el control, puede llegar a desarrollar trastornos alimenticios como bulimia y anorexia.
  • Es una mujer insegura porque no tuvo bases sólidas de amor desde su niñez. Su afectividad está muy dañada y por medio de gritos silenciosos pide auxilio. Se siente víctima del mundo y ese papel, en muchos casos, le ha resultado bien.
  • Sueña con el príncipe azul que la rescate. Elige hombre con personalidad salvadora lo que le hace estar con él por las razones equivocadas. Es decir, por necesidad y no por amor.
  • Va por la vida fingiendo que todo está perfecto con ella y que no pasa nada, pero en el fondo vive con tristeza y desolación.
  • Vive una relación ficticia, vive más de sueños que de realidades. Tiene expectativas de cómo le gustaría que fuera su relación porque su relación real en el fondo no le gusta y le duele y sufre.
  • Desarrolla una adicción a los hombres, al dolor y a la inestabilidad emocional. Está acostumbrada a este tipo de adrenalina y que los hombres “sanos” no le producen. Como cualquier adicto, necesita de ella. Son mujeres con episodios de dolor y tristeza y prefiere la descarga de adrenalina que le proporciona la relación inestable a hacerse responsables de su propio dolor.
  • Prefiere involucrarse con hombres a quienes les pueda resolver la vida, así evita hacerse responsable de su propia vida.

La guerrera que llevan dentro

(C) Yolanda Jiménez

Es importante saber que cuando la mujer que ama demasiado decide despertar y tomar el control de su propia vida se convierte en una maravillosa e imparable guerrera de la vida. Se le abren puertas por doquier y si no, ella misma se las abre. Y si además es una mujer que vive y lucha por vivir conforme a sus valores morales, será una mujer que dondequiera tendrá cabida y el éxito asegurado.

Quizá llegue a ser envidiada por otras de su género, pero es sólo porque las otras mujeres no han sabido salir de sus madrigueras ni han descubierto el cómo ser valientes para escapar con vida de esa toxicidad en la que viven como le hizo ella, para experimentar esa metamorfosis interior que hoy la hace ser ese mujerón.

 

Soluciones

Para salir de ese apego emocional hay claves sencillas y útiles que se pueden practicar:

  • Trabaja con el espejo donde a diario te veas y en vez de criticarte descubre las maravillas y los milagros que hay en ti. Admira tu nariz, tus labios bien delineados, la luz de tu mirada, etc. y viéndote directa y profundamente a los ojos di tu nombre fuerte -aunque te sientas tonta-: Ana, te amo y te acepto tal y como eres.
  • Haz una pequeña oración, de preferencia por la mañana. Viaja a tu interior por medio de una respiración profunda. Dialoga con tu niña interior y dile: “Tranquila, mi niña. Ya mi chiquita, no tengas miedo porque ahora yo, Ana, el adulto, cuido de ti. Estás a salvo conmigo. Yo te protejo. Y a ti y a mí nos cuidan y nos protege el amor incondicional de Dios”.

 

El proceso de sanación interior es largo y doloroso, pero vale la pena recorrerlo. Porque solo así sabremos elegir pareja y compañía de manera sabia, por las razones correctas.

 

Fuente  https://es.aleteia.org/2017/08/31/mujeres-que-aman-demasiado/

Ser mujer

 

Yolanda Jiménez (Técnica: Lápiz sobre papel)

“Una mujer es la historia de sus actos y pensamientos, de sus células y neuronas, de sus heridas y entusiasmos, de sus amores y desamores. Una mujer es inevitablemente la historia de su vientre, de las semillas que en el fecundaron, o no lo hicieron, o dejaron de hacerlo, y del momento aquél, el único en que es diosa.

Una mujer es la historia de lo pequeño, de lo cotidiano, de lo trivial, la suma de lo callado. Una mujer es siempre la historia de muchos hombres. Una mujer es la historia de su pueblo y de su raza. Y es la historia de sus raíces y de su origen, de cada mujer que fue alimentada por la anterior para que ella naciera: una mujer es la historia de su sangre. Pero también es la historia de una conciencia y de sus luchas interiores. Una mujer es la historia de su utopía.”

Mujer y empática: Más cualidades y más retos para encontrar un hombre

Los empáticos son las personas más increíbles que puedes conocer. Y aunque tener una pareja empática puede ser una de las cosas más maravillosas que te pasen, es un reto para algunos hombres tener una relación con una mujer empática.

Esto se debe a que los empáticos son muy honestos, y no pueden tener una relación con alguien que no está preparado para estar al lado de una persona como ellos.

Aquí te dejo 12 razones por las que una mujer empática se tiene que esforzar tanto para encontrar al hombre adecuado para ella.

1. Sabe lo que quiere
Una mujer empática no busca una aventura. Sabe que lo que quiere es una relación de amor y respeto. Quiere una pareja que pueda estar con ella en los malos momentos. Si el hombre no es serio desde el principio, nunca empezará una relación con él.

2. Es intensa
Los empáticos son personas que sólo quieren tener conexiones profundas y significativas con otras personas. No son superficiales ni les interesa lo ordinario. Hay hombres a los que les gusta esta intensidad de las mujeres empáticas, y para otros, es demasiado y no pueden aguantar estar con ellas durante mucho tiempo.

3. Valora la formalidad
Los hombres inseguros, nunca deben intentar tener una relación con una mujer empática pues ella, necesita estabilidad más que ninguna otra cosa en su vida. No está interesada en alguien que no responda a sus llamadas, que llegue tarde, o que cancele su cita en el último momento.

4. Es demasiado sincera
Una empática no es buena ocultando una mentira o endulzando las cosas. Ella no te va a decir lo que quieres escuchar, siempre te va a decir la verdad y, para la mayoría de la gente, es muy duro tener que enfrentarse a la verdad en todo momento.

5. Necesita su libertad
Nadie puede enjaular a una mujer empática. Cuando siente que un hombre intenta cortarle las alas, lo deja sin ninguna duda.

6. A menudo se le mal interpreta
La mayoría de los hombres no pueden entender lo que supone estar con una mujer empática hasta que empiezan una relación con una. Ella es más compleja de lo que la mayoría cree. Esta mujer es un misterio andante y el hombre siempre siente que le oculta algo.

7. Necesita satisfacción emocional
Para que una mujer empática se sienta totalmente plena en una relación, necesita estar satisfecha tanto emocional como físicamente. No puede concebir lo físico sin lo emocional, y viceversa.

8. No tiene relaciones a corto plazo
Una mujer empática no se involucra en relaciones cortas. Su lema es: todo o nada. Prefiere estar soltera que estar con un hombre que no está preparado para estar con ella.

9. Hace muchas preguntas
Una mujer empática quiere ser clara con todo el mundo y con todas las cosas. Así que un hombre que tenga una relación con una mujer empática, puede esperar un montón de preguntas porque quiere saberlo todo (no para manipular a nadie, sino para saciar su naturaleza curiosa).

10. Ve lo mejor y lo peor de la gente
Esta mujer ve lo mejor y lo peor en los demás. Esto hace que a veces, sea difícil seguirla. Cuando piensas que va a hacer una cosa, te puede sorprender por completo y hacer justo lo contrario. Tampoco es de extrañar que salga con alguien con mala reputación, pues ella ve lo bueno que hay en él.

11. Tiende a tomarse las cosas de forma muy personal
Las emociones están muy presentes en una mujer empática. Se le puede herir incluso con la cosa más insignificante debido a su naturaleza hipersensible. Pero no guarda rencor y siempre está dispuesta a perdonar cuando alguien se disculpa. El problema es que, no muchos hombres, son capaces de admitir sus errores.

12. Ama con todo su corazón
Una mujer empática ama con más intensidad que ninguna otra. Ella lo da todo, y espera lo mismo de la otra persona. Estar con una mujer así, es muy duro para algunos hombres.

Que una mujer empática te ame, puede ser la cosa más maravillosa que te puede pasar. Sin embargo, muchos hombres no están preparados para este tipo de relación. Muchos, se dan cuenta del gran regalo que tienen pero, cuando lo hacen, es demasiado tarde.

 

 

Fuente: http://eurovidas.com

Orgasmo espontáneo

 

Una mujer puede “venirse” sin necesidad de tocarse. Este fenómeno, conocido como orgasmo espontáneo, sólo precisa de un estímulo visual o auditivo —o ambos— para comenzar a generar una idea excitante que va creciendo poco a poco hasta desembocar en el máximo placer.

Pocas mujeres tienen la capacidad de llegar al éxtasis de esta manera, pero los casos existen y los científicos aún no tiene una respuesta precisa para explicarlo

(c) Yolanda Jiménez

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