La vida es elegir como vivirla

La vida es combatir. Desde el miedo y el deseo, se vive como problema; desde la comprensión y el amor, como una constante oportunidad de realización.

La vida es sentir. Desde el miedo y el deseo, se vive como sufrimiento y placer; desde la sinceridad, como puro gozo.

La vida es desarrollarse. Desde el miedo y el deseo, se vive como esfuerzo; desde la actitud positiva, como expansión nítida y vibrante de uno mismo.

La vida es relación. Desde el miedo y el deseo, se vive como aprecio y desprecio; desde la comprensión y el amor, como belleza sin palabras.

La vida es entrega. Desde el miedo y el deseo, se vive como pérdida y necesidad de compensación; desde la comprensión y el amor, como oportunidad para crecer como verdadero ser humano.

La vida es libertad. Desde el miedo y el deseo, se vive como necesidad; desde la comprensión y el amor, como tu propia naturaleza.

La vida es Ser. Desde el miedo y el deseo, se vive como un modo concreto; desde la comprensión y el amor, como expresión sin límites.

Descubre realmente qué es “Comprensión” y qué es “Amor” en mayúsculas, y la Vida será tu razón de Ser en sí misma

 

Tener un buen día

En éstos dias de transición climatológica, de vuelta a la rutina, de propósitos de cambio, de equilibrios en la cuerda floja, de convivencias rotas por días de hastío, de ilusiones balsámicas, hay un espacio para soñar, para llenar de mensajes positivos que nos reconforten. Recojo una iniciativa del colectivo Theposit, que cuelgan en los muros de nuestras cuidades  sus trabajos: un trozo de papel y un pensamiento positivo. Una bella invitación.

Comprar jabón, patatas… y ser feliz

Theposit ha cubierto las paredes de varias ciudades de papelitos con un recordatorio positivo: “Cualquiera puede tener un buen día”.

 
Silvia Hernando. El País.
 
 

Si valen las excusas para justificar que un tropiezo puede llegar inesperadamente en cualquier punto del camino, lo mismo se tiene que poder utilizar las que buscan el lado positivo en lo cotidiano. Y estando como está el panorama —prima de riesgo, crisis, paro…—, nunca está de más recordarlo. Para lanzar esa llamada de atención, un grupo de cuatro optimistas natos, Theposit, se dedica a cubrir el espacio urbano de post it con un mensaje para apretar el botón de la sonrisa: “Un buen día lo tiene cualquiera”. Desde Madrid a Barcelona, Valencia, Tokio, Nueva York o Estambul, ya han cubierto paredes, cajeros automáticos, vagones del metro o señales de tráfico con más de 6.000 de estas notas amarillas. Y aún les quedan otras 4.000 por repartir. Si uno tiene que apuntarse la lista de la compra o los recados pendientes para no olvidarlos, tampoco está de más una llamada de aviso para ser feliz.

“Nuestras armas son cinco centímetros de papel”, cuenta Saúl, el catalizador de la idea, a quien acompañan en su tarea Sandy, Luis y Alberto (prefieren no dar apellidos), “cuatro exbecarios reconvertidos en dos periodistas, una experta en redes sociales y un profesor de literatura”. Para detonarlas, se organizan en quedadas semanales o quincenales para cubrir las paredes de Madrid, donde residen, de legajos de buen humor. Para el resto de ciudades y países, usan a sus particulares mercenarios: los amigos que tienen alrededor del mundo. “Y además hay mucha gente que me pide post it”, explica al teléfono. Y como él siempre va con su taco en el bolsillo, comparte. “Una vez pusimos uno en un coche de un policía que nos pidió unos para repartirlos él”.

Nuestras armas son cinco centímetros de papel

Recién comenzados con su actividad —llevan desde el pasado marzo—, Theposit (que es un juego de palabras entre post it y positivo) piensan continuar la labor una vez se les terminen los 10.000 papelitos que imprimieron, y que les costaron 500 euros de su bolsillo. “El objetivo es lanzar tres o cuatro mensajes al año para animar a la gente”. Su cántico de buen rollo solo ha recibido, por el momento, buen rollo como respuesta. “Al principio los señores de la limpieza u otras personas los quitaban, pero ahora ya los dejan”. Para evitar ser invasivos, solo los colocan en lugares públicos, nunca en establecimientos u otro tipo de locales privados. Aunque ya existían propuestas similares en otros países, Saúl asegura que la idea le surgió espontáneamente: “Siempre me han gustado mucho los post it”.

Lo de mirar fijamente a la cara buena de la vida, dice, lo hacen con conocimiento de causa. “Yo me voy a quedar pronto en el paro, así que no es una cosa frívola”. Cuando acabe el verano, una época en la que han estado menos activos, piensan expandir la causa. “Vamos a hablar con alguna entidad que tenga un proyecto en marcha, para ayudarles”. Otras asociaciones se han puesto en contacto con ellos para colaborar en su trabajo de repartidores de mensajes positivos. Y también cualquiera que quiera tener un buen día: “En mi oficina la mitad de mis compañeros tienen el post it en su ordenador, y en alguna reunión de trabajo he visto a gente que lo llevaba en la carpeta”. Y solo con eso, le crece la sonrisa.

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