Alquimia en las relaciones de pareja

Le preguntaron al Maestro cuál era la diferencia entre la química y la alquimia en las relaciones de pareja… y contesto estas hermosas y sabias palabras:

– Las personas que buscan química son científicos del amor, es decir, están acostumbrados a la acción y a la reacción.pareja
Las personas que encuentran la alquimia son artistas del amor, crean constantemente nuevas formas de amar.

– Los químicos aman por necesidad. Los alquimistas por elección.

– La química muere con el tiempo, la alquimia nace a través del tiempo…

– La química ama el envase. La alquimia disfruta del contenido.

– La química sucede. La alquimia se construye.

– Todos buscan química, solo algunos encuentran la alquimia.

– La química atrae y distrae a machistas y a feministas.

– La alquimia integra el principio masculino y femenino, por eso se transforma en una relación de individuos libres y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta a los caprichos del ego.

En conclusión, dijo el Maestro mirando a sus alumnos:

– La alquimia reúne lo que la química separa. La alquimia es el matrimonio real, la química el divorcio que vemos todos los días en la mayoría de las parejas.

“Comencemos a construir relaciones conscientes, pues la química siempre nos hará envejecer el cuerpo, mientras la alquimia siempre nos acariciará desde adentro. Que todas nuestras relaciones sanen”

Jai Maa
Tribus Amma

Arte: Compartido desde el blog espacio Kundalini no menciona autor.

Te propongo un taller de encuentro contigo, con tus procesos, con tu alquimia. Mañana sábado 28 en Madrid. Ultimas plazas: 

“Tu sensualidad y tu sexualidad como regalo”. Tienes toda la información en: https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/2017/01/09/tu-sensualidad-y-tu-sexualidad-2/

Libro de la vida

“Si hemos de crear un mundo nuevo, una nueva civilización, un arte nuevo, no contaminado por la tradición, el miedo, las ambiciones. Si hemos de originar juntos una nueva sociedad en la que no existan el «tú» y el «yo», sino lo nuestro, ¿no tiene que haber una mente que sea por completo anónima y que, por lo tanto, esté creativamente sola?colores

Esto implica, ¿no es así?, que tiene que haber una rebelión contra el conformismo, contra la respetabilidad, porque el hombre respetable es el hombre mediocre, debido a que siempre desea algo. Porque su felicidad depende de la influencia, o de lo que piensa su prójimo, su gurú, de lo que dice el Bhagavad Gita o los Upanishads o la biblia o Cristo. Su mente jamás está sola. Ese hombre nunca camina solo, sino que siempre lo hace con un acompañante, el acompañante de sus ideas. ¿No es, acaso, importante descubrir, ver todo el significado de la interferencia, de la influencia, ver la afirmación del «yo», que es lo opuesto de lo anónimo? Viendo todo eso, surge inevitablemente la pregunta: ¿es posible originar de inmediato ese estado de la mente libre de influencias, el cual no puede ser afectado por su propia experiencia ni por la experiencia de otros, ese estado de la mente incorruptible, sola? Únicamente entonces es posible dar origen a un mundo diferente, a una cultura y una sociedad diferentes donde puede existir la felicidad”.

 

Libro de la vida – Khrishnamurti –

 

Procesos de cambio

Cuando nos permitimos sentirnos, abrimos la puerta a un nuevo horizonte. Es el comienzo de un proceso: tomamos conciencia, nos responsabilizamos. Tocamos teclas y se abren grietas. Movemos  estructuras y  producimos cambios. Es algo sutil y luego hay que manejar la situación que surge. El contexto terapéutico es el lugar que da cabida a lo que surge, a lo que es .

 El contacto es lo opuesto al rechazo. Cuando estoy en contacto puedo sentir tristeza y desde ahí la dreno.

La fuerza de un terapeuta es ser vulnerable porque nos permite ver lo que está pasando. Ser  vulnerable no es lo mismo que ser débil. Ser débil es un concepto. Ser vulnerable es estar en el cuerpo, es dar entrada a las sensaciones que me llegan. 

 

Somos finitos y se trata de aprovechar cada momento.

 

 

Yolanda Jiménez (Terapeuta)

 

Vivir desde el ser o vivir desde el ego

Aquél que más habla sobre su vida personal, es el que está más identificado con su ego (su “yo”) y necesita reconocimiento.
El ego de este tipo de personas necesita constantemente ser reconocido, aceptado y
alabado.
Cuando es reconocido y alabado, entonces el ego se infla como un globo, y de ahí el peligro de que surja la soberbia.ego 2
Es muy importante poner atención a este tipo de sucesos del ego, ya que conducen al sufrimiento.
Cuando el ego de un ser humano, no obtiene reconocimiento, cae en un estado de frustración y de baja autoestima. Se siente poco valorado por los demás y puede desencadenar en una depresión.
También puede desencadenar en estados de ira, rencor y agresión.
Es importante observar este punto acerca del ego, preguntarse uno mismo “¿Hago esto para que los demás me alaben y me reconozcan? ¿Hablo de mi vida personal para atraer la atención de los demás y obtener halagos?”.
Cuando haces las cosas por el qué dirán los demás, o cuando hablas de tu vida personal, únicamente para recibir reconocimiento, recuerda que es tu ego el que está controlándote, eres presa de tu propia identificación con tu “yo”, y no tienes libertad de Ser.


Aquél que, por el contrario, nunca habla de su vida personal, es el tipo de ser que no vive desde el ego, ya que lo ha trascendido.
No está identificado con su “yo”, por tanto, el ego no puede manipularlo.
Es un Ser Consciente y humilde, que únicamente centra su atención en el momento presente, en escuchar a los demás y en transmitir aquellos aspectos que considera importantes para el bien de todos los seres, sin deseos de reconocimiento alguno.
Este tipo de persona es un ser libre, sin la carga del ego.ego
Una forma muy fácil de detectar este tipo de personas es la siguiente:
-En el caso de la persona que busca ser reconocida, cuando no logra reconocimiento, automáticamente se enoja y te excluye de su vida.
Esto es vivir desde el ego.
-En el caso de la persona que no busca reconocimiento, cuando no lo logra, no hay cambios en su estado de ánimo, ya que está totalmente centrado en su esencia, y no hay ego.
Al no haber ego, no hay carencia, y por tanto, no hay ni deseo ni necesidad. Él ya es un ser libre. Y simplemente fluye con lo que es.
Esto es vivir desde el Ser.


Por: Leopoldo Jiménez Camarena

El mágico templo del alma

“Solo sé que no se nada”: El comienzo de la sabiduría

En los ámbitos que cultivan la meditación se dice que “no hacer es todo lo que podemos hacer”. “Vaciarse y desaprender para ser”.  Ya lo dijo Sócrates al pronunciar su famosa frase que ha perdurado durante milenios: “Sólo sé que no sé nada”. Y resulta que ese es precisamente el principio de la sabiduría. Es muy interesante si lo relacionamos con una respuesta del Oráculo de Delfos que, a la pregunta “¿Quién es el hombre más sabio de Grecia?”, respondió:“Sócrates”.

Si a eso unimos que la inscripción grabada en la piedra de la entrada del Oráculo es “Conócete a ti mismo”,se puede decir que nos vamos situando. Precisamente cuando cada uno de nosotros individualmente llegamos a esa conclusión hemos llegado al umbral de la sabiduría. Antes de llegar a ese punto no hay nada que hacer y a partir de entonces se abren todas las posibilidades porque nos percatamos y nos maravillamos ante nuestro total desconocimiento y se abren esos otros ojos.

 

RIO Y ARCO IRIS

El sabio también dice: “No sé”

De acuerdo con Zarathustra, el estado más elevado de consciencia es el del niño…naces siendo un niño y luego te volverás ignorante… atravesarás muchos conocimientos, mucha memoria, y si eres lo suficientemente afortunado, un día verás que todo es falso, porque no es tuyo.

Buda pu

ede haber sabido, Jesús puede haber sabido, Krishna puede haber sabido , pero sus conocimientos no son mi conocer, su vida no puede volverse mi vida, su amor no puede volverse mi amor. ¿Cómo pueden sus conocimientos volverse mis conocimientos? Tendré que buscar por mí mismo. Tengo que vol­verme un aventurero, un buscador de lo desconocido. Tengo que ir por caminos que nunca han sido hollados, por mares desconocidos, tengo que arriesgarlo to­do, con la firme voluntad de que si otros han alcanzado la verdad, no hay nin­guna razón para que la existencia no sea gentil conmigo.

Unas pocas personas afortunadas, empiezan a abandonar sus conocimientos prestados, y cuando empiezan a abandonar sus conocimientos prestados el cír­culo comienza a moverse hacia atrás, hacia su infancia. El círculo se completa cuando la ignorancia se vuelve luminosa.

Osho Sobre el libro, “Asi hablaba Zarathustra” de Federic Nietzsche

 

http://www.tunuevainformacion.com

 

Lo que la soledad me enseña

Lo que aprendí de la soledad… ¿Por qué vivimos con miedo a la soledad? Suele vérsele como algo negativo, algo que nadie quisiera en su vida. No hablo de una soledad total, porque entonces sí que sería un terrible problema… hablo de aquella en la que te das un espacio a ti mismo, para mejorar, para crecer, para saber lo que te apasiona, para explotar tus virtudes y trabajar en tus defectos.
Esa soledad en que no necesitas que alguien ‘’te haga feliz’’ pues esa felicidad sólo puedes encontrarla en ti y entonces la compartes con alguien más. Esa soledad en que descubres que no eres la media naranja de nadie, tú ya estas completo.

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Yolanda Jiménez. Deshielo en el valle del Nubra. Ladakh (India)

Estar en soledad es una decisión, ya que como muchos, podría andar por ahí buscando quien me haga sentir en compañía, aun cuando esto podría terminar en una sensación antónima.

Las personas a las que les aterra estar solas son aquellas que andan dejándose llevar por el mundo, rompiendo corazones o lamentándose porque siempre rompen el suyo. Las ves buscando atención o rematando su amor. Se van a extremos: o son de aquellos que buscan llenarse con piel y al ver que esto no funciona se marchan, dejando un hueco en la vida de quienes sí los estaban amando; o la viven regateando amor y regalándose a la primera persona que pinte como candidato a quedarse ‘’para siempre’’ provocando que ellos se alejen y sintiéndose entonces peor que antes.

Se necesita un real grado de madurez en este ámbito para comprender que la soledad no es la enemiga que nadie quiere cerca, sino que es el arma más poderosa para conocerme a mí misma, y entonces sí, no sentir un verdadero vacío en la mente y el alma.

La soledad es una maestra de la vida, ya que te enseña mucho más de lo que podría enseñarte el estar acompañado de alguien que exiges que te llene, cuando eres un saco con agujero.

La soledad me ha enseñado a valorarme a mí misma, a saber lo que merezco y lo que no me conviene en cada aspecto de mi vida. Me ha hecho fuerte e imponente en cuanto a mis ideas. Me ha hecho abrazarme mucho mejor que como cualquiera lo haría.

La soledad me permitió abrir los ojos al mundo, me permitió analizar aquellos errores que a cada momento volvía a cometer sin dudar y solo me estaban destrozando. Me permitió atrapar aprendizajes y archivarlos en mi mente. Me permitió sanar heridas pasadas que nadie pudo ni podría sanar, solo yo misma.

La soledad me brindó tiempo para aprender cosas nuevas, para pensar más antes de actuar, para invertir mi tiempo en cosas a mi beneficio. Para consentirme con un buen libro o viendo una película que hace tiempo quería ver pero con quienes estaba no deseaban verla.

La soledad limpió mi espejo, en el cual veía cientos de defectos, para mostrarme una cálida sonrisa en el rostro de quien estaba en el reflejo. Que allá fuera no hay personas mejores o peores que yo, pero al mismo tiempo, soy a quien cualquiera desearía tener entre brazos.

La soledad me regaló tiempo de calidad conmigo misma y así mismo, me regaló la habilidad de querer bien a aquellos que me quieren también. Me hizo independiente emocionalmente y me hizo madura. Me regaló la fuerza que en algún momento me hizo falta. Me hizo perseverante y decidida.

La soledad me hizo recordar que puedo hacer lo que me proponga en tanto tenga una voluntad firme. Que puedo caer cientos de veces con la misma piedra, que después podré patearla, que podré jugar al avioncito con ella… pero si todo eso no resulta, lo más adecuado es cambiar de camino.

La soledad me permitió admirar paisajes de una manera tan maravillosa como antes no había sido capaz de hacer. Me permitió sentir escalofríos y enchinarme la piel ante una canción. Me permitió saborear y deleitarme con la vida.

Ella también me daba bofetadas cuando entraba en pánico y sentía que me derrumbaba, para recordarme que me tenía a mí misma y eso es mil veces mejor que tener al lado a una persona con falsos ánimos y que tiene en mente sus propios dilemas.

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Yolanda Jiménez: Lago sagrado en el valle del Nubra. Ladakh (India)

Me permitió conocerme y centrarme en lo que busco. Me enseñó a no dejarme presionar por las prisas de encontrar al ‘amor de mi vida’ y sí tener muy claro que la persona indicada llegará cuando sea el momento, no cuando yo truene los dedos y sufrir por ‘equivocarme de nuevo’ una vez tras otra.

No necesito un ‘príncipe azul’ quiero a una persona real. No necesito a alguien que sea ‘mi todo’ quiero a alguien con quien pueda compartir ese ‘todo’ que soy yo misma. No necesito a alguien que piense en mí todo el tiempo, quiero a alguien que al igual que yo tenga metas y desvividas pasiones por lo que ame hacer, y que cuando piense en mí, lo haga de la manera más sincera y leal. No necesito a alguien que pretenda que yo le llene el alma, quiero a alguien que como yo, que se ame en soledad y al mismo tiempo adore estar conmigo.

La soledad me ha enseñado que una cualidad importante debe ser la de paciencia… paciencia por encontrar a quien también desee encontrarme a mí; que llene mis expectativas como yo las de él, con todo y defectos incluidos pero también el deseo de ser mejor.

No tengo prisa… pues no necesito a alguien que me cure la soledad, quiero a alguien que entienda que ella es parte de mí y puede invitarla a salir por ratos para hacernos compañía, y entonces todo será perfecto.

 

Por: Angeles Castell

http://barcelonalternativa.es/

Felicidad o sufrimiento. Tú elijes

“No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”.

 La domesticación y el sueño del planeta.

¿Son las cosas como las vemos, como las sentimos, o básicamente interpretamos lo que nos han enseñado a interpretar?

Para la milenaria cultura tolteca (México) la “realidad” que asumimos socialmente no es más que un sueño colectivo, el sueño del planeta. Desde el momento mismo de nacer, interpretamos la realidad mediante acuerdos, y así, acordamos con el mundo adulto lo que es una mesa y lo que es un vestido, pero también lo que “está bien” y lo que “está mal”, e incluso quiénes somos o cuál es nuestro lugar en el mundo (en la familia, en clase, en el trabajo). A este proceso el filósofo mexicano de origen tolteca Miguel Ruiz lo denomina domesticación.al1

“La domesticación es tan poderosa que, en un determinado momento de nuestra vida ya no necesitamos que nadie nos domestique. No necesitamos que mamá o papá, la escuela o la iglesia nos domestiquen. Estamos tan bien entrenados que somos nuestro propio domador. Somos un animal autodomesticado”.

 

El juez y la víctima.

En el transcurso de este aprendizaje incorporamos en nuestra propia personalidad al juez y a la víctima.

El juez representa esa tendencia en nuestra mente que nos recuerda continuamente el libro de la ley que gobierna nuestra vida -lo que está bien y lo que está mal-, nos premia y, más frecuentemente, nos castiga. La víctima es esa parte en cada persona que sufre las exigencias de su propio juez interior. Sufrimos, nos arrepentimos, nos culpabilizamos, nos castigamos por la misma causa una y otra vez, cada vez que el recuerdo nos pasa factura.

Y como consecuencia del propio sistema, el miedo se instaura en nuestra vida.

El miedo y las autoexigencias son los peores enemigos de nuestro pensamiento, y por ende, de nuestra vida. Durante el proceso de domesticación nos formamos una imagen mental de la perfección, lo cual no está mal como camino marcado a seguir. “El problema es que como no somos perfectos nos rechazamos a nosotros mismos. Y el grado de rechazo depende de lo efectivas que han sido las personas adultas para romper nuestra integridad”, según M.R.

Si el libro de la ley que gobierna nuestra vida (nuestra moral, nuestra lógica, nuestro “sentido común”) no cumple sus objetivos, que en su base fundamental consistiría en hacernos seres humanos felices y en armonía, es porque evidentemente éste no funciona. Y como no funciona hay que cambiarlo. Y ello lo hacemos revisando nuestros acuerdos (nuestra interpretación incuestionable, nuestro sistema de valores), desenmascarando los que no valen y sustituyéndolos por otros.

 

La filosofía tolteca nos propone cuatro acuerdos básicos:

1. Sé impecable con la palabra.

Las palabras poseen una gran fuerza creadora, crean mundos, realidades y, sobre todo, emociones. Las palabras son mágicas: de la nada y sin materia alguna se puede transformar lo que sea. El que la utilicemos como magia blanca o como magia negra depende de cada cual.

Con las palabras podemos salvar a alguien, hacerle sentirse bien, transmitirle nuestro apoyo, nuestro amor, nuestra admiración, nuestra aceptación, pero también podemos matar su autoestima, sus esperanzas, condenarle al fracaso, aniquilarle. Incluso con nuestra propia persona: las palabras que verbalizamos o las que pensamos nos están creando cada día. Las expresiones de queja nos convierten en víctimas; las crítica, en jueces prepotentes; un lenguaje machista nos mantienen en un mundo androcéntrico, donde el hombre es la medida y el centro de todas las cosas, y las descalificaciones autovictimistas (pobre de mí, todo lo hago mal, qué mala suerte tengo) nos derrotan de antemano.FELICIDAD

Si somos conscientes del poder de nuestras palabras, de su enorme valor, las utilizaremos con cuidado, sabiendo que cada una de ellas está creando algo.

“Utiliza las palabras apropiadamente. Empléalas para compartir el amor. Usa la magia blanca empezando por ti. SÉ IMPECABLE CON LA PALABRA”.

 2. No te tomes nada personalmente.

Cada persona vive su propia película en la cual es protagonista. Cada persona afronta su propia odisea viviendo su vida y resolviendo sus conflictos y sus miserias personales. Cada cual quiere sobrevivir el sueño colectivo y ser feliz. Y cada cual lo hace lo mejor que puede dentro de sus circunstancias y sus limitaciones.

Las demás personas sólo somos figurantes en esa película que cada cual hace de su vida, o a lo sumo personajes secundarios. Si alguien me insulta por la calle (o yo lo percibo así) con casi toda seguridad no tiene nada o muy poco que ver conmigo; es simplemente su reacción a algo que está pasando fuera (un mal día con su pareja o en el trabajo, una discusión con su hija), o más probablemente dentro (preocupaciones, ansiedad, frustración, impaciencia, una gastritis o un dolor de cabeza).

La impaciencia o las exigencias de tu pareja, de la vecina del rellano o de la cajera del supermercado, las críticas de tu hijo o en el trabajo, nada de eso es personal. Cada cual está reaccionando a su propia película.

Hay mucha magia negra fuera, lo mismo que la hay dentro de ti misma, o de mí. En cualquiera, en algún momento de su vida, en algún momento del día. Todo el mundo somos “depredadores emocionales” alguna que otra vez.

“Tomarse las cosas personalmente te convierte en una presa fácil para esos depredadores, los magos negros… Te comes toda su basura emocional y la conviertes en tu propia basura. Pero si no te tomas las cosas personalmente serás inmune a todo veneno aunque te encuentres en medio del infierno”, asegura Miguel Ruiz.

Comprender y asumir este acuerdo nos aporta una enorme libertad. “Cuando te acostumbres a no tomarte nada personalmente, no necesitarás depositar tu confianza en lo que hagan o digan sobre ti las demás personas. Nunca eres responsable de los actos o palabras de las demás personas, sólo de las tuyas propias. Dirás “te amo” sin miedo a que te rechacen o te ridiculicen”. Siempre puedes seguir a tu corazón.

Respecto a la opinión ajena, para bien o para mal, mejor no depender de ella. Ésa es otra película. NO TE TOMES LAS COSAS PERSONALMENTE.

3. No hagas suposiciones.ACTUAR

Tendemos a hacer suposiciones y a sacar conclusiones sobre todo. El problema es que al hacerlo creemos que lo que suponemos es cierto y montamos una realidad sobre ello. Y no siempre es positiva o está guiada por la confianza o el amor, sino más frecuentemente por el miedo y nuestra propia inseguridad.

Deduzco que alguien se ha enfadado conmigo porque no respondió a mi saludo al cruzarnos y mi mente organiza toda una realidad sobre eso. Y se rompen puentes entre la otra persona y yo, difíciles de salvar. Lo mismo con nuestra pareja, con la vecina, con la escuela. Creamos realidades en base a comentarios o elementos sueltos (cuando no en base a chismes malintencionados).

“La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras… e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular”, insiste Miguel Ruiz. En última instancia y si te dejas guiar por la buena voluntad, siempre te queda la confianza… y la aceptación.

Nunca nada que pasa fuera es personal. Pero en cualquier caso, NO SAQUES CONCLUSIONES PRECIPITADAMENTE.

 

4. Haz siempre lo mejor que puedas.

El cuarto y último acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados: haz siempre lo máximo y lo mejor que puedas. Siendo así, pase lo que pase aceptaremos las consecuencias de buen grado. Hacerlo lo mejor posible no significa que tú y yo tengamos que hacerlo de la misma manera, ni siquiera que mi respuesta en estos momentos sea la misma que en otro que me siento cansada, o no he dormido bien, o me siento llena de amor y confianza y tremendamente generosa. Se podría decir que en cada momento de nuestra vida somos diferentes, en unas circunstancias y con unas limitaciones concretas. A veces podemos responder a lo que interpretamos como una “provocación” con una sonrisa irónica o divertida, con sentido del humor, o con una carcajada retadora, o incluso a gritos. Pero siempre podemos intentar ser impecables con la palabra, no tomárnoslo personalmente y no sacar conclusiones precipitadas… dentro de nuestras limitaciones físicas, anímicas y en general, de cada momento. Si lo intentamos, de la mejor manera que podemos, ya es suficiente.MUJER EVOCADORA

“Verdaderamente, para triunfar en el cumplimiento de estos acuerdos necesitamos utilizar todo el poder que tenemos. De modo que, si te caes, no te juzgues. No le des a tu juez interior la satisfacción de convertirte en una víctima. Simplemente, empieza otra vez desde el principio.”

Con la práctica será cada vez más fácil hasta que, sorpresa, la identificación es prácticamente completa y los cuatro acuerdos forman parte de nuestra manera de ser. Simplemente somos así.

Sin duda nuestra vida será más sencilla y satisfactoria, para nosotras mismas y para las demás personas que nos rodean.

 

 

Por: Miguel Ruiz.

Publicado en: sermejorpersona.com

Dejar de poseer y amar en libertad: la clave de la evolución

Paulo Coelho: “Durante toda mi vida he entendido el amor como una especie de esclavitud consentida. Es mentira. La libertad sólo existe cuando él está presente. Aquel que se entrega totalmente, que se siente libre, ama al prójimo. Y el que ama al máximo se siente libre.

Por eso, a pesar de todo lo que pueda vivir, hacer, descubrir, nada tiene sentido. En el amor nadie puede machacar a nadie, cada uno de nosotros es responsable de lo que siente, y no podemos culpar al otro por eso.

Me sentí herido cuando perdí a las mujeres de las que me enamoré. Hoy, estoy convencido de que nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie. Esa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo, sin poseerlo…”

 

Dejar de poseer y amar en libertad y sin apegos excesivos es la clave de la evolución como pareja y como persona. Nuestro veneno letal se encuentra en la forma en que entendemos el amor, algo así como una sucesión eterna de concesiones, de sacrificio y de lucha contra uno mismo por el bienestar de la pareja.

 

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El amor no está en el otro, está dentro de nosotros mismos

“El gran objetivo del ser humano es comprender el amor total. El amor no está en el otro, está dentro de nosotros mismos; nosotros lo despertamos. Pero para que despierte, necesitamos del otro. El universo sólo tiene sentido cuando tenemos con quién compartir nuestras emociones”.

 

Precisamente es aquí donde pecamos la mayor parte de nosotros. Buscamos en los demás un complemento a nuestras carencias y a nuestras inseguridades sin pensar que la única salvación está dentro de nosotros mismos.

Cargamos en hombros ajenos el peso de nuestra vida, responsabilizándoles de nuestros éxitos y de nuestros fracasos, sobre todo de los emocionales. Esto nos deja vacíos, sin orgullo y sin satisfacción personal; al mismo tiempo que, por desgracia, destruimos todo germen de amor saludable que pudiéramos estar generando.

Así, nuestra dependencia crece y crece, deshaciendo el envoltorio de la autenticidad y de la identidad emocional que tendríamos que haber creado en nuestro interior.

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No nos damos cuenta de que si nos desprendemos de nuestros vendajes y de los parches que tapan nuestras heridas, podremos crear un lazo profundo y sincero con nuestro interior y con la persona que tenemos delante.

¡Dejémonos de excusas! El amor y la relación de pareja comienza, siempre y sin excepción, dentro de uno mismo. Si abonamos esa parcela, contagiaremos de frescura el resto de nuestro campo. Así, nos veremos crecer en vez de destruirnos.

 

¿Apartarse de la pasión o entregarse a ella ciegamente?

 

Nadie quiere desorganizar su mundo. Hay personas a las que la pasión les resulta incómoda porque temen poner patas arriba su hogar y destruir lo que ya han creado.

De hecho, la mayoría de la gente viven entre relaciones rotas y costumbres putrefactaspor el simple hecho de que tienen miedo a cambiar. Estas personas han hecho del dicho popular “más vale malo conocido que bueno por conocer” un dogma, una ley vital inquebrantable, una guía para sus vidas.

Sin embargo, también nos encontramos con quienes se entregan sin pensar mientras esperan que el ímpetu de la inercia inicial resuelva todos sus problemas. Estas personas descargan toda la responsabilidad de su felicidad (y de su posible infelicidad) en los demás. Por esta razón, estarán siempre eufóricas porque algo maravilloso les sucedió, o deprimidas porque algo se destruyó.

¿Cuál es la actitud correcta? Ninguna en el extremo. Es decir, siempre y cuando actuemos con mesura y responsabilidad, lo que hagamos supondrá ilusión y alegría en nuestro día a día. Solo de esta manera amaremos de verdad y en libertad.

 

http://www.lamenteesmaravillosa.com

 

 

Erotismo, fotografía, sensualidad

Visionar una foto, imaginar, erotizarse y recorrer lugares en un viaje íntimo de autobiografía. Revisitar momentos, visualizar situaciones o inventar espacios.  Algo tan sencillo y a la vez tan vital resulta un ejercicio renovador que nos reafirma nuestra personalidad, nuestras vivencias, nuestra capacidad de sentir y vibrar en la sintonia que nos seduce. Bailar la danza de la vida, entregados al fluir constante de movimientos vitales.

Comparto una experiencia ocurrida a una fotógrafa, a partir de publicar  sus fotos cargadas de sensualidad y erotismo:

EROTICA

Fotografía: Inez Lewis

 

Hace poco, alguien que me sigue en Instagram publicó esta pregunta en una de mis fotos:

“Cuando ves a un hombre, ¿en qué te fijas primero?”

Estuve un momento pensándolo. ¿En los ojos? ¿El pelo? ¿La sonrisa? ¿Los hombros? No, ninguna de estas respuestas me encajaba. Cuando era más joven, me solían gustar los hombres altos, delgados y con el pelo oscuro. Pero ahora, a mis 52 años, no tengo un tipo de hombre concreto. Al menos, no un tipo de físico. Me atraen los hombres con una sensualidad palpable. Pero, entonces, me pregunté: ¿qué es lo que da a un hombre ese atractivo que se percibe cuando pasa?

Le estuve dando vueltas a la cabeza para recopilar imágenes de hombres que, a lo largo de mi vida, me han dejado sin aliento y me han hecho estremecer sólo con su presencia. A veces me acordaba de cómo se le pegaba una camiseta a los hombros, o de cómo me sostenía la mirada a través de una copa de vino. Pero, sobre todo, pensaba en las cosas intangibles –cualidades, valores, rasgos del carácter– que un hombre tiene que poseer para que yo quiera tirar los platos al suelo y subirme encima de la mesa para llegar gateando hasta su regazo.

Y estas son las 11 cosas que se me ocurrieron:

1. Fuerza. No me refiero a cuánto peso puede levantar tumbado, aunque unos buenos pectorales no hacen daño. Me refiero a la fortaleza interior. Una fuerza arraigada en un hombre que sabe quién es. No hay nada más sexy que un hombre con los pies en el suelo, consciente de los impulsos y la rabia que pueden haberle descarrilado de joven, y con una seguridad en sí mismo que expresa, sin arrogancia, que no tiene nada que demostrar.

2. Vulnerabilidad. Un hombre no puede ser fuerte si no es también vulnerable. Esto significa que es capaz de contarte lo que quiere, lo que teme, la forma en que le haces sentir, lo que ha cambiado, lo que ha superado, lo que puede con él. Sin transparencia, no hay verdadera intimidad, ese ingrediente que hace que el sexo siga siendo sensual cuando empieza a disiparse el subidón inicial de deseo.

3. Integridad. Este ingrediente distingue a los chicos de los hombres. Aunque al principio puedan encandilarte, los mujeriegos, canallas y narcisistas utilizan las mentiras, los trucos baratos, el humo y los espejos para su beneficio personal. No hay nada sexy en un hombre que finge ser algo que no es, que carece de toda profundidad de sentimientos, y al que no le importa el daño que va haciendo por el camino. Si tuviera que elegir entre acostarme con Don Draper, de Mad men, o Atticus Finch, deMatar a un ruiseñor, preferiría sin dudar un instante al dulce abogado Finch.

4. Inteligencia. Una buena mente es sexy. El cociente intelectual está bien, pero sólo es una parte de la inteligencia. El pensamiento crítico, una sed insaciable de aprendizaje y un don para expresarse de forma original son rasgos ante los que no puedo resistirme. No me importa lo guapo que sea un hombre; si no puede seducirme con su mente, no habrá química sexual.

Dibujo: Juan Peláez

Dibujo: Juan Peláez

5. Sentido del humor. Un hombre sin sentido del humor es como una ducha fría en las piernas. Para mí es imposible conectar con alguien superliteral, hiperserio y que apenas se ríe. Para mí, la inteligencia y el humor son compañeros de cama inseparables. La gente inteligente lee los matices y ve el humor en las situaciones. Y elestilo del humor es imprescindible. Aunque un hombre sea sexy, si su tipo de gracia no encaja con la mía, la sensualidad no durará mucho.

6. Cercanía. Resulta agotador intentar contectar con alguien aislado por muros. La compasión, la empatía, la sonrisa y la risa fácil son rasgos y gestos que desarman en el mejor sentido de la palabra. La amabilidad es sexy. Así de sencillo.

7. Generosidad. La tacañería me echa para atrás. Y no sólo con el dinero, sino también con los sentimientos. Aunque despilfarrar el dinero y las emociones indica una falta de control o de autoestima, el gusto por contar los céntimos y toquetear el dinero sugiere una preferencia por las cosas antes que por las personas. También he descubierto que los hombres tacaños no son tan buenos amantes como sus homólogos más generosos. No es sexy dormir con alguien se reprime física o emocionalmente en la cama.

8. Cariño. El cariño es la cercanía en acción. Un beso suave en la nuca cuando pasa. Un dedo que se cuela por el agujero de mis vaqueros para tocarme la rodilla. Que apoye la cabeza en mi pecho porque es uno de sus lugares favoritos. Un hombre al que le gusta tocar por el hecho del contacto, ya sea o no con fines sexuales, resulta sexy.

9. Capacidad de concentración. Hace no mucho tiempo, me sentía atraída por hombres tan ambiciosos que parecía que funcionaban a motor. Lo que he aprendido es que ese tipo de ambición suele esconder inseguridad, avaricia y hostilidad, cualidades que no seducen en absoluto. La consciencia plena —mindfulness en inglés– o la capacidad de estar presente en el momento aunque sea amargo es la mejor forma de ambición, porque requiere un compromiso con el crecimiento personal que no es apto para cardíacos. Un hombre que irradia seguridad en sí mismo, que es capaz de mantener la calma y la concentración de cara a los retos, consigue ponerme el vello de punta.

10. Compañerismo. El único lugar en el que quiero que me dominen es en la cama, y hasta ahí se necesita mi consentimiento. En los demás contextos, quiero a un hombre que no trate de dominarme, que entienda la necesidad del compromiso, la reciprocidad, la comunicación y el respeto. No tengo ni tiempo ni paciencia para hombres que juegan y controlan a las mujeres para sentirse más hombres.

11. Seguridad en la cama. La verdadera confianza sexual no tiene nada que ver con el tamaño del pene, los movimientos fluidos y el número de ligues que hayas tenido. Es un ambiente que destila una suave firmeza, una capacidad para leer mi cuerpo y mi respiración, una perseverancia sensual en un momento en que puede mirarme o no a los ojos, pero en el que se requiere un deseo de mostrarse vulnerable y presente. Un hombre con mucha carga sexual, consciente de sus necesidades y centrado en su expresión sexual me dejará sin aliento y hará de mí una sumisa alfatotalmente excitada en un abrir y cerrar de ojos.

Dibujo: Juan Peláez

Dibujo: Juan Peláez

He de decir que muchas de estas 11 cosas no aparecían en la lista que tenía a los 20. En aquella época, me atraían hombres de negocios engominados con coches flamantes y que solían ir en manada. No pasa nada por encajar en esta descripción, pero la excitación se agota rápidamente si dentro no hay sustancia que la alimente. Una de las ventajas de tener 52 años es que por fin he aprendido qué debo buscar en un hombre.

Este post fue originalmente publicado en la edición estadounidense de ‘The Huffington Post’ y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano.

Abundancia versus pobreza

“La abundancia no es algo que nosotros adquirimos; es algo que nosotros sintonizamos”. Comparto una entrevista con el Dr. Wayne Dyer

¿Qué es la abundancia?

La abundancia es un estado del ser. La abundancia es el estado en el cual sientes que tienes todo lo que quieres. Es un sentimiento activo, una emoción. La abundancia está en tu humor vibratorio, la abundancia está en tus emociones diarias. La abundancia es parte de tu integridad y está en tu mente, cuerpo y espíritu. La abundancia no es una cuenta en dólares o cosas materiales como mucha gente piensa.

¿Qué es la pobreza?

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Fotografía: Lorenzo Bernini

La pobreza también es un estado del ser. Pobreza es el estado de carecer de lo que quieres. Pobreza es el estado de resistencia para tener lo que quieres. Es un sentimiento activo, una emoción. La pobreza está en tu humor vibratorio, la pobreza está en tus emociones diarias. La pobreza es parte de tu integridad y está en tu mente, cuerpo y espíritu. La pobreza no es la ausencia de dinero en tu cuenta bancaria o cosas materiales como mucha gente piensa.

La abundancia y la pobreza son estados del ser. Están en nuestras creencias, pensamientos y emociones. Por eso es que hay algunas personas que no tienen muchas cosas materiales y son felices, tienen abundancia en sus vidas porque ellos creen y sienten que tienen todo lo que ellos quieren; por otro lado, podemos ver algunas personas que tienen muchas cosas materiales y se rodean de lujos y están quejándose todo el tiempo porque no tienen suficiente. Este tipo de personas no tiene abundancia en sus vidas aun cuando ellos tienen todas las cosas materiales que quieren.

Siendo que la abundancia y la pobreza son estados del ser, podemos crearlas a través de nuestro humor vibracional, de nuestras emociones o estados de ánimo.

¿Qué estas creando diariamente? Si te estás quejando de la falta de dinero y diciéndote a ti mismo y a los demás que es muy difícil tener dinero, o que el dinero es un problema, estos sentimientos están bloqueando la abundancia y estas creando más pobreza. Pero tú puedes crear lo que quieras.

¿Qué quieres crear, pobreza o abundancia? Somos creadores y creamos cosas de adentro hacia afuera. La abundancia es una emoción, la emoción de tener todo lo que quieres sin importar las circunstancias.
Quizás estas pensando: Es fácil de decirlo, pero es muy difícil cuando tienes deudas y no tienes dinero para pagar las cuentas, y es correcto, es muy difícil, así que estás creando más pobreza cuando piensas de esa forma y empeoras tu situación. Si quieres crear abundancia en tu vida, la forma mas fácil es empezar con tus palabras. Las palabras crean pensamientos. La repetición de las palabras se convierte en creencias, y las creencias crean sentimientos; tú puedes activar esos sentimientos para convertirlos en emociones y tus emociones son tu humor vibracional.

Empieza por saber que tú te mereces sólo cosas buenas, lo mejor. La abundancia te está esperando, sólo necesitas estar en el mismo humor vibracional. 

BAMBÚ

Dibujo: Juan Peláez

He aquí tres cosas que puedes hacer para estar en el humor correcto y permitir que la abundancia llegue a tu vida:

  1.  Repite y practica afirmaciones positivas: Yo merezco sólo cosas buenas. Yo soy abundancia. Cada célula de mi cuerpo, mente y espíritu está llena de abundancia. Yo estoy abierto(a) a recibir dinero en mi vida. El dinero llega a mí de diferentes formas.
  2. Se agradecido por todo lo que tienes (no te quejes por las cosas que no tienes o que has perdido). La gratitud abre las puertas para recibir lo que estás pidiendo y te hace sentir merecedor. Gracias Dios por todo lo que tengo y por las cosas maravillosas que están por llegar a mí. No te acuestes sin agradecer de cinco a diez cosas que te ocurrieron durante el día. También puedes escribir tus afirmaciones de gratitud en tu diario de agradecimientos.
  3. Practica el Tapping Meridiano* para corregir o cambiar tus creencias y estados de ánimo sobre el dinero y permitir que la abundancia llegue a tu vida.

El Universo está lleno de abundancia y está esperando para darte lo que es tuyo. Toma esfuerzo y mucha practica para cambiar tu pobreza en abundancia, pero vale la pena porque es lo que tú mereces. La abundancia es un estado del ser y tú puedes crearla 

*Tapping es una Técnica de Liberación Emocional (EFT, por sus siglas en inglés), una herramienta usada para limpiar los conflictos emocionales de nuestro cuerpo.

Por: Patricia Anaya. www.vacacionesengredos.com

 

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