Medicina tibetana: una perspectiva global

 

 La salud como eje, como conjunto de todas las dimensiones que somos: física, psicológica, espiritual; es el modo de entender la medicina tibetana. Un abordaje de la salud y la enfermedad, como una polaridad: dos extremos del mismo eje. se trata de prestar atención y tratar todas las dimensiones de nuestra existencia.   
Comparto aquí una entrevista a un médico tibetano ayurvédico: Lama Tulku Lobsan:
– _Cuando un paciente viene a su consulta,¿cómo descubre cuál es su enfermedad?_
*– Mirando cómo se mueve, su postura, la forma de mirar. No hace falta que me hable ni me explique qué le pasa. Un doctor de medicina tibetana experimentado, solo con que el paciente se le acerque a unos 10 metros, puede saber qué dolencia sufre.*
– _Pero también escucha los pulsos._
*– Así obtengo la información que necesito de la salud del enfermo. Con la lectura del ritmo de los pulsos se pueden diagnosticar un 95% de las enfermedades, incluso psicológicas. La información que dan es rigurosa como la de un ordenador. Pero leerlos requiere mucha experiencia.*
– _Y después, ¿cómo cura?_
*– Con las manos, la mirada, y preparados de plantas y minerales.*
– _Según la medicina tibetana, ¿cuál es el origen de las enfermedades?_
*– Nuestra ignorancia.*
– _Pues perdone la mía, pero, ¿qué entiende usted por ignorancia?_
*– No saber que no sabes. No ver con claridad. Cuando ves con claridad, no tienes que pensar. Cuando no ves claramente, pones en marcha el pensamiento. Y cuanto más pensamos, más ignorantes somos y más confusión creamos.*
– _¿Cómo puedo serlo menos?_
*– Le daré un método muy simple: practicando la COMPASIÓN. Es la manera más fácil de reducir tus pensamientos. Y el AMOR. Si quieres a una persona de verdad, es decir, si no la quieres sólo para ti, aumenta tu compasión.*
– _¿Qué problemas ve en Occidente?_
*– El miedo. El miedo es el asesino del corazón humano.*
– _¿Por qué?_
*– Porque con miedo es imposible ser feliz, y hacer felices a los otros.*
– _¿Cómo afrontar el miedo?_
*– Con aceptación. El miedo es resistencia a lo desconocido.*
– _Y como médico, ¿en qué parte del cuerpo ve más problemas?_
*– En la columna, en la parte baja de la columna: ustedes se sientan demasiado tiempo en la misma postura. Vitalmente, tenéis demasiada rigidez.*
– _Tenemos muchos problemas…_
*– Creemos que tenemos muchos problemas, pero en realidad nuestro problema es que no los tenemos.*
– _¿Qué quiere decir?_
*– Que nos hemos acostumbrado a un nivel de necesidades básicas cubiertas, de modo que cualquier pequeña contrariedad nos parece un problema. Entonces, activamos la mente y empezamos a darle vueltas y más vueltas sin solucionarlo.*
– _¿Alguna recomendación?_
*– Si el problema tiene solución, ya no es un problema. Si no, tampoco.*
– _¿Y para el estrés?_
*– Para evitarlo, lo mejor es estar loco*.
– _¿…..?_
*– Es una broma. No, no tan broma. Me refiero a ser o parecer normal por fuera, y por dentro estar loco: es la mejor manera de vivir.*
– _¿Qué relación tiene usted con su mente?_
*– Soy una persona normal, o sea que a menudo pienso. Pero tengo entrenada la mente. Eso quiere decir que no sigo a mis pensamientos. Ellos vienen, pero no afectan ni a mi mente ni a mi corazón.*
– _¿Usted se ríe a menudo?_
*– Cuando alguien ríe, nos abre su corazón. Si no abres tu corazón, es imposible tener sentido del humor. Cuando reímos, todo es claro. Es el lenguaje más poderoso: nos conecta a unos con otros directamente.*
– _También acaba de editar un CD de Mantras con una base electrónica, para el público occidental._
*– La música, los Mantras y la energía del cuerpo son lo mismo. Como la risa, la música es un gran canal para conectar con el otro. A través de ella, podemos abrirnos y transformarnos: así la usamos en nuestra tradición.*
– _¿Qué le gustaría ser de mayor?_
*– Me gustaría estar preparado para la muerte.*
– _¿Y nada más?_
*– El resto no importa. La muerte es lo más importante de la vida. Creo que ya estoy preparado. Pero antes de la muerte, debemos ocuparnos de la vida. Cada momento es único. Si damos sentido a nuestra vida, llegaremos a la muerte con paz interior.*
– _Aquí vivimos de espaldas a la muerte._
*– Mantenéis la muerte en secreto. Hasta que llegará un día de vuestra vida en que ya no será un secreto: no se podrán esconder de ella.*
– _Y la vida, ¿qué sentido tiene?_
*– La vida tiene sentido, y no. Depende de quién seas. Si realmente vives tu vida, entonces la vida tiene sentido. Todos tenemos vida, pero no todo el mundo la vive. Todos tenemos derecho a ser felices, pero tenemos que ejercer ese derecho. Si no, la vida no tiene sentido.*

Tú puedes cambiar tu cerebro

 

Cuando cambiamos de opinión, de creencias e ideas, de hábitos y comportamientos, de foco de atención o incluso de humor, también cambiamos nuestro software y hardware mental, reajustamos la forma en que percibimos e interpretamos la realidad y desbloqueamos habilidades y virtudes que estaban latentes.  Nuestras maquinaciones mentales alteran la estructura física y las funciones de nuestra materia gris.

El ilustre neurocientífico, psicólogo, psiquiatra, investigador y experimentado meditador Richard Davidson –autor de las geniales obras The Emotional Life of Your Brain y The Mind’s Own Physician, afirma que esto se debe a que nuestras personalidades, nuestros patrones de pensamiento y nuestras respuestas emocionales están cableadas en el cerebro.

“El verdadero acto del descubrimiento no consiste en salir a buscar nuevas tierras, sino en aprender a ver la vieja tierra con nuevos ojos” – Marcel Proust –

 

Atención selectiva y neuroplasticidad

La neuroplasticidad es el nombre con el que describimos esta increíble capacidad que nuestro cerebro tiene para “recablear” sus circuitos en tiempo real, cambiándose físicamente a sí mismo.

Cada vez que atendemos a algo, un grupo de neuronas se disparan juntas y se conectan. Se aseguran así una comunicación fluida y eficiente, de modo que en el futuro podrán compartir sus enlaces electroquímicos con mayor facilidad. Con ello, los estímulos a los que atendemos -ya sean pensamientos o eventos del mundo exterior-tendrán más opciones de ganarse nuestra atención sobre los miles de millones de estímulos disponibles en el entorno.

La creación de estos circuitos o constelaciones neuronales es, por lo tanto, resultado directo de nuestro estado de atención. La forma en que atendemos, percibimos e interpretamos lo que nos sucede está esculpiendo nuestro cerebro en tiempo real.

Ante cualquier fijación mental o conducta adictiva, el cerebro no tiene más remedio que dedicarle todos los recursos psíquicos disponibles al evento o pensamiento en cuestión, y lo hace reforzando las conexiones neuronales. Crea circuitos especialmente poderosos que atrapan nuestra atención: pensamos más y más de lo mismo, o hacemos más y más de lo mismo, de forma automática y compulsiva.

A pesar de que esta tela de araña puede ser realmente pegajosa, podemos “deshacer los apegos neurológicos”. Si dejamos de prestar atención obsesiva a los estímulos que crean conflicto y elegimos mover conscientemente nuestra atención hacia nuevos estímulos, nuevas conexiones serán afianzadas. Nuevos pensamientos y comportamientos resultarán en un nuevo cerebro.

>>> La gratitud es también un poderoso recurso avalado por la ciencia, tal y como te explicamos en este artículo, donde además te guiamos paso a paso en la creación de un diario de gratitud.

 

Las 4 estrategias del Dr. Schwartz

El neuropsiquiatra e investigador Jeffrey Schwartz, autor de varias obras de lectura casi obligada, es distinguido por sus incalculables aportaciones en el estudio del trastorno obsesivo-compulsivo. En lugar de usar fármacos, enseña a sus pacientes a recablear su cerebro mediante un cambio en sus patrones de pensamiento y comportamiento. Su trabajo, además, ha proporcionado evidencia científica de que la mente puede controlar la química cerebral.

Para ayudar a sus pacientes a salir de la neurorigidez que la fijación mental crea, diseñó un enfoque de cuatro pasos que puede aplicarse fácilmente a cualquier patrón mental que queramos cambiar.

1. Re-etiquetar (relabel)

El primer paso es re-etiquetar un pensamiento, sentimiento o comportamiento.

Por ejemplo, podemos re-etiquetar un pensamiento no deseado, doloroso u opresivo. Cuando aparece, le ponemos la etiqueta de “confusión cerebral”, o incluso “trampa del ego”. De este modo nos entrenamos en el reconocimiento de las falsedades que determinados pensamientos crean.

Antes de creernos todo lo que la mente nos presenta, nos detenemos un instante y consideramos la posibilidad de que el mensaje que nos está enviando es ilusorio y distorsionado.

Este primer paso, por supuesto, requiere de toda nuestra atención, y la mejor forma de hacerlo es entrenar y cultivar nuestra atención. Solo cuando estamos especialmente atentos y vigilantes ante lo que surge, podemos volvernos objetivamente conscientes y tomar la decisión de re-etiquetar el contenido mental. Si estamos distraídos y dispersos, nuestras posibilidades de éxito son prácticamente nulas.

El cultivo de la atención plena y su integración en nuestro día a día es, por lo tanto, especialmente valioso para apoyar este primer paso de re-etiquetar los contenidos mentales. Alejarse de “las Tres Des” –despiste, dispersión y distracción- que nuestra sociedad neoliberal moderna promueve es, también, básico si queremos avanzar con paso seguro en nuestro camino de transformación mente-cuerpo.

2. Reasignar (reattribute)

El segundo paso es hacerse gentilmente esta pregunta: “¿Por qué vuelven estos pensamientos una y otra vez?”

El Dr. Schwartz propone que respondamos siempre de esta forma: “es un fallo cerebral. El cerebro está atascado, creando ruido mental y enviando mensajes falsos”.

Este paso nos permite adquirir una nueva perspectiva ante la fijación mental. Al considerar la posibilidad de que el cerebro comete fallos, calmamos nuestra reactividad impulsiva y nos abrimos a nuevas formas de operar mentalmente.

3. Re-enfocar (refocus)

El tercer paso es, de nuevo, una sencilla pregunta: “¿Qué puedo hacer al respecto?”

Se trata tal vez del paso más duro, porque pasamos de lo intelectual a la acción real; incorporamos lo que dedujimos (mente) a través de un cambio de comportamiento (cuerpo).

Es decir, tras reconocer la falsedad o fallo que resultó en pensamientos recurrentes, vamos un paso más allá y reemplazamos el viejo comportamiento con algo novedoso.

El nuevo comportamiento afianza la transformación de la química cerebral. Nuevos patrones, nuevos puntos de vista, nuevas ideas y nuevas posibilidades crean nuevas conexiones y nuevos enlaces electroquímicos.

Al negarnos a ser engañados por los antiguos mensajes falsos, la mente retoma el control operando desde un nuevo enfoque, lo que literalmente cambia nuestro cerebro a nivel químico, funcional y estructural.

4. Revalorizar (revalue)

A medida que ejecutamos nuevos comportamientos, los viejos patrones se disuelven y son percibidos como engaños y distracciones. Comenzamos a ver el poco sentido que tiene prestarle atención a falsedades y distorsiones que solo generan malestar, opresión y sufrimiento.

Percibimos los antiguos pensamientos y comportamientos como inútiles e ilusorios, mientras que los nuevos, que generan resultados más satisfactorios, se revalorizan y se refuerzan neuroquímicamente.

“Dos cosas muy positivas suceden”, dice el Dr. Schwartz. “La primera es que eres más feliz, porque tienes control sobre tu respuesta conductual ante tus pensamientos y tus sentimientos. La segunda es que al hacer eso, cambias la química cerebral defectuosa.”

 

Resumiendo:

  1. Tus pensamientos crean conexiones neuronales (sinapsis).
  2. Cuando tus pensamientos son recurrentes, esta fijación mental crea circuitos neuronales especialmente poderosos que atrapan tu atención, haciendo que pienses más y más de lo mismo, repitiendo siempre los mismos comportamientos y generando los mismos resultados indeseables.
  3. Puedes deshacer las viejas conexiones que causan malestar y reforzar conexiones más saludables. ¿Cómo? Entrenando tu atención. En este enlace (click aquí) puedes crear tu cuenta gratuita en Mindful Sciencey comenzar ahora nuestro Taller Online Introductorio (4 vídeos) y el Reto de Mindfulness, un completo programa introductorio de atención plena que incluye 7 meditaciones guiadas de 10 minutos de duración. Podrás iniciar sesión en tu cuenta gratuita siempre que quieras y practicar a tu propio ritmo.
  4. Junto al desarrollo y cultivo de la atención, salir del influjo de“las Tres Des” –dispersión, distracción y despiste- es también vital.
  5. El modelo del Dr. Jeffrey Schwartz-re-etiquetar, re-enfocar, reasignar y revalorizar-, puede serte de gran ayuda a la hora de crear un nuevo cerebro.

Recuerda: tu atención es la piedra filosofal de tu vida. Cuando el estado de tu atención cambia, también cambian tus pensamientos, tu comportamiento y tu cerebro. Tu vida se transforma en tiempo real.

No es magia. Es la ciencia de la conexión mente-cuerpo.

 

 

Por: Jorge Benito

Fuente: http://www.mindfulscience.es

 

 

“Que tengas un buen día”. Un hermoso poema de Benedetti

Diariamente tenemos la oportunidad de decidir qué es lo que efectivamente queremos hacer con nuestros días, a  qué le prestaremos atención y hacia donde dirigiremos nuestros esfuerzos.

Solemos soltar esa elección, solemos dejar que nos ocurra la vida, en lugar de entender que solo nosotros tenemos la capacidad de hacer que las cosas nos ocurran, tenemos opciones cada segundo, podemos decidir ser amables, ser alegres, ser optimistas, amar, perdonar… o sencillamente decidir lo contrario. Podemos hacer de cada uno de nuestros días una experiencia que nos produzca placer recordar o que deseemos desaparecer.

Si está en nuestras manos tener o no un buen día, ¿por qué sencillamente no elegimos esa opción, a consciencia, con la responsabilidad que implica comprometernos con nuestra experiencia y cada una de sus vivencias? Mario Benedetti, poeta uruguayo de grandes mensajes para el mundo, nos lo sugiere a través de este hermoso poema:

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Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.

Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes que el reloj sonara.
Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.
Hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso…. o puedo dar gracias porque las plantas están siendo regadas.
Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero…. o puedo estar contento porque mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.
Hoy puedo quejarme de mi salud…. o puedo regocijarme de que estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo…. o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas …. o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos…. o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar…. o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela…. o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.
Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar…. o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente y cuerpo.
Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy, soy el escultor.
Lo que suceda hoy depende de mi. Yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.
Que tengan un gran día… a menos que tengan otros planes…
Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet
felicidad

El poder de las afirmaciones

 

Las afirmaciones son herramientas poderosas que actúan tanto en nuestros procesos conscientes como inconscientes, nos ayuda a trabajar a favor de lo que queremos conseguir y convencernos a nosotros y al universo mismo de que nuestra energía está centrada en aquello que deseamos, sin dudas, con plena confianza de que no habrá obstáculos que se interpongan entre lo que en nuestra mente está presente y lo que llegaremos a manifestar.

Las afirmaciones pueden ser redactadas a nivel personal o pueden tomarse algunas guías que nos logren inspirar y que cubran aquello que deseamos plasmar. Podemos utilizarlas de muchas maneras: escoger un momento específico del día para decirlas o hacerlo de manera aleatoria, verbalizarlas o solo pensarlas, leer un listado o tener en mente una sola, repetirlas como un mantra o solo repetirlas una vez, decirlas en tiempo presente o enfocadas a futuro.

falta algo para ser feliz

Lo cierto es que la mayor efectividad se logra cuando mayor es la confianza que se tiene en que aquello es o será parte de nuestras vidas. En lo personal las uso cada vez que lo recuerdo y menciono varias veces una o varias asociada a una determinada meta y procuro mencionarlas en tiempo presente como si aquello que deseo ya formase parte de mi vida.

Acá dejamos un listado que puede resultar de utilidad, clasificado por aspectos de la vida:

Afirmaciones espirituales:

Soy un ser espiritual en una experiencia humana.

Aprendo de cada una de mis experiencias.

Todo lo que está ocurriendo es para el mayor beneficio de la mayoría de los involucrados.

Soy más de lo que puedo ver y entender.

Todos estamos en un camino de evolución, haciendo lo mejor que podemos con nuestros recursos.

Veo en los otros lo que debo revisar en mí.

Afirmaciones para el amor:

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Tengo el amor que soy capaz de dar.

En mi vida está presente el amor incondicional.

Atraigo siempre a las personas que necesito.

Soy una persona amada por lo que soy.

Quienes me aman me respetan y consideran.

Afirmaciones para la salud:

Mi salud es perfecta.

Estoy completamente san@.

Mi cuerpo funciona y reacciona a la perfección.

Mi cuerpo tiene la sabiduría necesaria para sanarse.

Acepto mi cuero, lo cuido y lo bendigo.

La mejor medicina para mi vida es el amor.

Mi alma siempre sabrá que hacer en situación de emergencia.

Afirmaciones para la abundancia:

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Gracias por todas las bendiciones presentes hoy y siempre en mi vida.

Soy una persona próspera.

Mi vida está llena de bendiciones

Tengo todo lo que necesito.

Tengo la capacidad necesaria para generar riqueza en mi vida.

Tengo suficiente tiempo para todo lo que necesito hacer.

El dinero es una energía y le doy entrada a mi vida.

Todo lo que quiero está disponible para mí, solo tengo que pedirlo.

Utilízalas como quieras, pero de cualquier manera introdúcelas en tu vida y mira como los milagros comienzan a ocurrir a partir de una “sencilla” afirmación.

 

 

Por: Sara Espejo

Fuente: rincondeltibet.com

Dignidad personal

 

La dignidad personal es reconocer que merecemos algo mejor. Las personas tenemos un precio, un valor indiscutible llamado dignidad personal. Es una dimensión incondicional que nos recuerda cada día que nadie puede ni debe utilizarnos, que somos libres, seres valiosos, responsables de nosotros mismos y merecedores a su vez de un adecuado respeto.

La dignidad es sin duda uno de los conceptos más interesantes a la vez que descuidados dentro del campo del crecimiento personal. De algún modo a muchos se nos ha olvidado que esta dimensión no depende del reconocimiento externo, nadie tiene por qué otorgarnos un valor determinado para que nosotros mismos nos sintamos merecedores de obsequios.

 

“Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como fin y nunca meramente como medio”
-Immanuel Kant-

La dignidad es una cualidad inherente que viene de “fábrica”. Tal y como dijo Martin Luther King una vez, no importa cuál sea tu oficio, no importa el color de tu piel ni cuánto dinero tengas en tu cuenta bancaria. Todos somos dignos, y todos tenemos la capacidad de construir una sociedad mucho mejor basada en el reconocimiento de uno mismo y en el de los demás.

Sin embargo, dignidad y vulnerabilidad siempre van de la mano. Porque esta cualidad innata depende directamente de nuestro balance emocional y de la autoestima. De hecho, en ocasiones basta con que alguien nos quiera mal para que no nos sintamos dignos de ser amados. Basta también con que pasemos una temporada sin empleo para llegar a pensar que no somos dignos ni útiles para esta sociedad.

Te proponemos reflexionar sobre ello con nosotros.

Qué no es dignidad personal

Entender desde bien temprano que merecemos lo mejor, que debemos ser respetados por lo que somos, tenemos y nos caracteriza, no es orgullo. Defender nuestra identidad, nuestra libertad y nuestro derecho a tener voz propia, opinión y unos valores, no es narcisismo. En el momento que entendemos todo esto nuestra personalidad se refuerza y conseguimos una adecuada satisfacción interna.

Sin embargo, hemos de admitirlo, si hay una dimensión de nuestro bienestar psicológico que más secuelas deja tras haberla descuidado, olvidado o dejado en manos de otros, es ella, la dignidad. De ahí, que siempre debamos recordar algo muy sencillo a la vez que ilustrativo: la esperanza no es lo último que una persona debe perder; en realidad, lo que jamás debemos perder es la dignidad personal.

Veamos a continuación de qué maneras se nos escapa este valor, este principio de fortaleza interior.

Mariposa

Perdemos la dignidad personal cuando…

La dignidad no son unas llaves que ponemos en nuestros bolsillos y que de vez en cuando, dejamos a otros para que nos las guarden. La dignidad no es una posesión material es un valor intransferible, incondicional, propio y privado de cada uno. No se deja, no se pierde ni se vende: va contigo SIEMPRE.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tu mente es un océano

Si experimentas una sensación agradable cuando te encuentras con una persona, debes preguntarte: ¿Por qué tengo este sentimiento hacia ella? ¿Qué hace que me sienta así?”. Si lo analiza detenidamente, descubrirás que es sólo porque una vez esa persona se portó bien contigo, o por alguna otra razón diminuta e ilógica. “La quiero porque hizo esto o aquello”. Y lo mismo ocurre con la persona con la que no te sientes cómodo:
“No me gusta porque me hizo esto o aquello. Pero cuando analiza  aún con mayor detenimiento, si esas cualidades, buenas o malas, existen realmente en la persona,  comprendes que esa discriminación de amigo o enemigo está basada en un razonamiento muy superficial e ilógico. Estás basando tu juicio en cualidades insignificantes, no en la totalidad de la personas ves cierta cualidad que etiquetas  como buena o mala, quizá algo que ella dijo o hizo, y la exageras  hasta rebasar  toda proporción. Después, te sientes agitado a causa de lo que percibes .
Mediante el análisis puedes ver que no hay razón alguna para discriminar del modo en que lo haces; con eso sólo consigues permanecer trabado, tenso y enestado de sufrimiento. Con este tipo de examen no analizas a la otra persona sino tu propia mente.
– Lama Jese –

La importancia de amarse en lugar de entenderse

 

“Es mucho más importante amarse que entenderse”. Eso, es lo que sostiene Gregorio Luri, maestro de escuela, pedagogo, doctor en Filosofía y escritor de 62 años: Nací en Navarra y vivo en El Masnou. Casado, dos hijos y dos nietos.  Soy un conservador, no tengo suficiente con ser sólo moderno, necesito recurrir a los antiguos para entender el presente. Y un pagano que cree en Jesús

 

Maestro

Es profesor universitario y doctor en Filosofía, un hombre leído, pero a él le basta que lo defina como maestro: “Hay que volver a subir al maestro al pedestal para exigirle lo que corresponde a una figura a la que le supones una autoridad y un crédito”. Dejó la docencia por una enfermedad, la enfermedad de Ménière, que le produce mareos, vómitos y le obliga a meterse en la cama hasta que pasa. “Al principio me deprimió muchísimo, luego decidí dejar de quejarme y comencé a escribir”. Lleva una treintena de libros publicados sobre filosofía, historia y educación. Elogio de las familias sensatamente imperfectas (Ariel) es un pequeño libro delicioso que no tiene desperdicio, un manifiesto de sensatez que se agradece.

¿Qué le han enseñado sus alumnos?

Mis límites. “Habla para que te vea”, decía Sócrates. Sólo cuando los demás hablan los ves y cuando hablas te ves a ti mismo.

¿Qué es un maestro?

Tu obligación es hacer visible a tu alumno lo que puede llegar a ser.

Un maestro así es el sueño de todo padre.

Creo que la armonía está sobrevalorada, que padres y maestros no necesariamente tienen que ir al unísono. Está bien que los niños entiendan que hay desavenencias. Crecer también es saber moverse de manera adecuada en ámbitos distintos.

La armonía es difícil también en casa.

Es irreal hacer creer a los hijos que los padres estamos de acuerdo en todo. Lo que deben ­entender es que las desavenencias se gestionan. Considero que es mucho más importante amarse que entenderse.

Eso es muy inteligente, maestro.

Mostrar a los hijos que nos queremos a pesar de que hay momentos que no nos soportamos es una lección imprescindible para llegar a ser adulto. ¿Hay algo más importante en la vida que contar con alguien que te quiere siendo consciente de todo eso de lo que no te sientes digno?

Elogia usted la familia sensatamente imperfecta.

Sí, la que está dispuesta a aprender de su propia experiencia, que no delega su responsabilidades en un especialista. Si los humanos fuésemos relojes complejos, ajustaríamos las piezas que no funcionan, pero como no lo somos, lo que necesitamos es sentido común.

Hoy no hay niño que no haya visitado a un psicólogo.

Eso indica la inseguridad de los padres. Si no tienes un problema claro y concreto, no alquiles tu responsabilidad a un especialista. Pero a menudo acudimos a ellos porque creemos que es posible una vida sin problemas.

Cierto.

Eso no existe. De lo que se trata es de cómo gestionar los problemas cotidianos sin excesivas gesticulaciones.

¿Esa mala cara, ese grito huracanado…?

Sí, todas esas cosas de las que nos avergonzamos. Pero hay que pasar página. Me gusta ese cuento zen de un monje que cuidaba primo­rosamente su jardín, y cuando había acabado le echaba una hoja seca porque decía que si no tenía ninguna imperfección no era humano.

Es usted irónico con los superpadres.

Los padres modernos siempre llevan ese Pepito Grillo que les hace estar continuamente preguntándose si en lugar de castigar no hubiera sido mejor dialogar o viceversa; esa condicionalidad en las relaciones que deberían ser espontáneas marca un comportamiento que merece el nombre de neurótico.

La reflexión es buena.

Sí, pero que no sea doliente. Es buena una cierta ironía con las propias meteduras de pata que te permita dolerte menos y aprender más.

Hoy los niños se autojustifican diciendo: “es que soy adolescente”.

Sábado: tu niño del alma, tumbado en el sofá con el mando a distancia te dice: “Me aburro”. Hay padres que consideran que deben ser los dinamizadores culturales de sus hijos, ofrecerles un menú de actividades, pero así estimulan su flojera. Mejor un “y a mí qué”, provocar que salgan de su aburrimiento autónomamente.

Entiendo.

…O el niño que ha tenido un día agotador: exámenes, entreno… Llega a casa, tira la mochila y exclama: “¡Estoy cansadísimo!”. Los padres perfectos le preparan un baño y le sirven la cena. Yo abogo por un: “Te entiendo perfectamente porque yo llego así muchos días, pero por favor recoge la mochila”.

Ya.

La adolescencia se ha convertido en un nuevo fenómeno cultural y comercial. Y a menudo la autoestima se confunde con el narcisismo que hoy se considera una conducta normal, y eso fragiliza mucho. Si te crees que el mundo está para servirte, vives en un engaño.

Hay que ser comprensivo…

Los adolescentes aprenden saltándose los límites. Tienen más energía que sentido común para controlarla y a menudo actúan sin lógica; los padres lo sabemos, pero esa comprensión te la debes guardar para ti, tú debes ser sus frenos.

Dice que sin culpabilidad no hay moralidad… suena carca.

Hoy la palabra culpa está proscrita, pero señalarles las faltas es decirles que los consideras personas responsables de sus actos y no unos insensatos que no saben lo que hacen; así podrán reflexionar y extraer alguna conclusión.

¿Con o sin castigo?

La mejor manera de librar a un culpable de sus remordimientos es ofrecerle la posibilidad de hacer borrón y cuenta nueva. El drama de nuestros jóvenes es que hay demasiados adultos confundiendo comprender con justificar.

Con lo que hacemos nos hacemos.

Así es, y defiendo otro concepto olvidado: la virtud, cuya esencia es la ambición de realizar bien lo que tengas que hacer. Me parece más útil el compromiso de los actos que eso de repetir valores: “sé bueno” “sé sincero”, “sé justo”…

 

Y creo que es más noble aprender a querer la ­vida a pesar de sus constantes zancadillas que aspirar a una felicidad que se supone se consigue renunciando a la vida, es decir: creyendo que si eliminas lo que va mal serás feliz.

 

 

 

Fuente: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170927/431585433286/es-mucho-mas-importante-amarse-que-entenderse.html

Por: Ima sanchís

Nada es perfecto: la vida duele a veces

 

“Hay que asumir que la vida duele a veces, que no hay nada perfecto”.

Entrevista a Joan Garriga, que  imparte  un seminario de constelaciones familiares, o cómo resolver conflictos que están enterrados

El concepto «constelaciones familiares» suena un poco extraño. «A estrellas, a universo, a ese tipo de cosas», dice Joan Garriga. Él, que es un experto en la materia, explica que todo viene de una mala traducción. «Yo habría elegido otra palabra. En vez de constelaciones, hablaría de configuraciones familiares», dice. Sea como fuere, Garriga está en Vilagarcía para impartir un seminario al que acuden tanto profesionales que quieren conocer más sobre una terapia «que forma parte de una tradición muy seria», como personas que buscan «revisar sus asuntos».

-¿Qué son las constelaciones familiares? ¿Las tensiones más o menos invisibles que hay alrededor de una mesa durante la comida familiar del domingo?

-Esa escena de comida de domingo sería la superficie de las cosas. Las constelaciones familiares van a la hondura para comprender la dinámica de cosas que a veces no son visibles. Una constelación es una representación de aquellos miembros de la familia o de aquellos vínculos que guardan una relación con un problema que uno tiene y con la solución que necesita. Desde esta perspectiva, lo más importante es qué hechos ha habido en el sistema familiar que no han sido aceptados, integrados, reconocidos, solucionados. Constelaciones es una herramienta que saca a la luz asuntos claves y permite abordarlos, comprenderlos, encararlos y solucionarlos, de manera que algunas dinámicas no tengan que repetirse. Trabaja mucho con los órdenes del amor.

-¿Los órdenes del amor?

-El amor se da, pero no siempre basta. Se necesita que vaya en la dirección del buen amor. Que en la familia no haya personas excluidas, un abuelo que se fue, alguien que mató a otra persona, un aborto… Hechos dolorosos que hacen que se excluya a una persona. Pero la realidad no puede ser burlada. Y los miembros que han sido excluidos, misteriosamente, vuelven, y su papel es representado por otras personas. Además de no excluir a nadie, en la familia es necesario que cada uno esté en el lugar que le corresponde. Que el hijo sea el hijo y el padre sea el padre. Que en la pareja estén el uno al lado del otro.

 

-¿Ante una situación traumática, qué hay que hacer?

-Hay que reconocer lo que ha pasado, llorar, hacer el proceso emocional necesario para al final poder aceptarla e integrarla. La clave de toda cura y de todo bienestar es la aceptación. Y la clave de todo malestar es el rechazo. Si aceptamos, estamos más libres. Si no, estamos atados y va a tener consecuencias: como una vez me ocurrió algo malo, voy a vivir siempre una vida de mierda. Hay demasiada gente atrapada en eso. El buen amor conduce a la vida, el mal amor mira al pasado y pivota sobre el pasado. Demasiados conflictos no resueltos con los padres se llevan a la pareja, a los hijos.

-¿Una cosa pequeña enterrada sin haberla asumido bien puede acarrear problemas?

-Las cosas dependen de la actitud con la que se vivan. Una vez tuve una paciente que decía que cuando tenía 13 años le había pasado algo terrible. Al final era que había pasado un año en un internado. Tengo la sensación de que estaba promoviéndose como víctima, y que si no fuese el internado hubiese sido otra cosa. Hay heridas y heridas. He visto gente con heridas graves que salen bien y se desarrollan bien. Las cosas pequeñas… Creo que hay que retirar de los hijos la idea de que todo debería ser perfecto. Hay que asumir que la vida duele a veces, que nada es perfecto. A fin de cuentas, si dependiera de los padres, todos los hijos estaríamos muy bien.

-Pero a lo mejor no estamos dando a los niños los modelos que necesitan.

-Yo introduciría en el modelo educativo una educación para los afectos, para los sentimientos, para los vínculos. Sería algo más que educación emocional. Podemos decir que un niño tiene derecho a tener rabia, que es una emoción legítima. Y es verdad. Pero a lo mejor ese niño siente rabia porque sus padres no se sujetan bien en la vida. Y es más importante hacer que los padres se sujeten bien en la vida porque la rabia, si se cronifica, acaba siendo disfuncional. Sí que hay que permitir las emociones, pero hay que entender a dónde se dirigen. Y si se repiten mucho, hay que estar atentos, buscar cuál es su origen, cuál es su función, cuál es su sentido.

-Ahora está de moda el concepto «gente tóxica», pero más que la gente, lo tóxico serían algunas relaciones…

-Si nos ponemos a hablar en este lenguaje, que levante la mano quien no tenga toxicidad. Dicho esto, a mi no me gusta pensar en personas buenas y malas. Sí es cierto que hay personas más beneficiosas y otras más problemáticas. Evitar a las personas tóxicas es un buen consejo, pero habría que preguntarse qué es lo que hace que a uno le atraigan este tipo de personas. Yendo más allá, las personas que tienen a generar relaciones turbulentas, seguramente son corazones heridos. No me parece interesante ir condenando a la gente. En un mundo que perpetúa la idea de buenos y malos, la sola idea ya es violencia. Yo no veo claro eso de decir este al cielo, este al infierno. Eso que lo haga Donald Trump, que lo hace muy bien. Este hombre vive con la idea de que hay enemigos, y si eso es así es porque la agresión está dentro de él. Habría que hacer un buen análisis psicológico de los políticos. Habría unos cuantos que saldrían muy bien parados, por su vocación de servicio, pero la política está sembrada de narcisistas y psicópatas.

 

Por: rosa Estévez.

Publicado en: http://www.lavozdegalicia.es

 

Frecuencia vibracional y física cuántica

 

Vibración  en la física cuántica significa que todo  es energía. Somos seres vibracionales. Cada vibración equivale a un sentimiento y en el  mundo “vibracional”, existen solo dos especies de vibraciones: la positiva y la negativa. Cualquier sentimiento  hace  que usted emita una  vibración que puede  ser positiva o negativa.

Siete cosas que afectan  su frecuencia  vibracional, desde el punto  de vista de la física cuántica:

1ª – *Los Pensamientos*
Todo pensamiento que usted posee emite una  frecuencia hacia el Universo y esa frecuencia retorna hacia  el origen, entonces  en el caso, si usted tiene  pensamientos negativos, de desánimo, tristeza, rabia, miedo, todo eso va a volver hacia usted. Por eso es tan importante que usted cuide de la calidad de sus pensamientos y aprenda a cultivar pensamientos más positivos.

2ª – *Las Compañías*
Las personas que estan a su alrededor  influencian directamente  en su frecuencia  vibracional. Si usted está al lado de personas alegres, determinadas, usted  también  entrará en esa vibración; ahora  si usted se rodea de personas reclamadoras, quejumbrosas, maldicientes y pesimistas, tome cuidado! Pues ellas pueden estar disminuyendo su frecuencia y como consecuencia impidiéndole hacer funcionar la Ley de la atracción a su favor.

3ª – *La música*
La música es poderosa. Si usted solo escucha música que habla de muerte, traición, tristeza, abandono, todo eso va a  interferir en aquello en que usted vibra. Preste atención a la letra de la música que usted escucha, ella puede estar disminuyendo su frecuencia vibracional. Y recuerde: usted  atrae a su vida exactamente aquello en que usted vibra.

4ª – *Cosas que usted  ve*
Cuando usted ve programas que abordan  desgracias, muertes, traiciones, etc. su cérebro acepta aquello como una realidad y libera toda una química en su cuerpo, haciendo que su frecuencia  vibracional sea afectada. Vea cosas que le hagan  bien y le ayuden a vibrar en una frecuencia más  elevada.

5ª – *El  Ambiente*
Sea en su casa o en  su trabajo , si usted pasa gran parte del  tiempo en un  ambiente desorganizado, sucio, feo, esto también afectará su frecuencia. Mejore lo que está a su alrededor, organice y  limpie  su  ambiente. Vaya a lugares limpios y ordenados. Muestre al Universo que usted está apto para  recibir mucho mas . Cuide de lo que usted ya tiene!

6ª – *La Palabra*
Si usted reclama, se queja, critica o habla mal de las cosas y de las personas, eso afecta su frecuencia vibracional. Para usted mantener su frecuencia elevada es fundamental que elimine el hábito de reclamar y de hablar mal de los otros. Entonces evite hacer dramas y  victimizarse. Asuma su responsabilidad por escogencias de su Vida!

7ª – *La  Gratitud*
La  Gratitud  afecta  positivamente su frecuencia vibracional, ese es un hábito que usted debería  incorporar ahora mismo en su vida. Comience a agradecer por todo, por las cosas buenas y malas, por todas las experiencias que usted ya  vivió. La Gratitud abre las puertas para que las cosas buenas fluyan  positivamente en su vida. Usted, ya agradeció hoy?

Somatizar: mis reflexiones de terapeuta gestáltica

 

¿Te has preguntado alguna vez qué hay detrás de de tu malestar físico? A veces el cuerpo acaba tan cansado que acabamos rompiéndonos porque no ha habido conciencia:  ahí ocurre la somatización. Cuando se somatiza, hay algo que no pasa ni siquiera por el subconsciente, va directamente al cuerpo.

El cuerpo influye en nuestra manera de percibirnos, de sentirnos. El cuerpo influye en el pensamiento y por lo tanto en la emoción. También ocurre al revés: llevar al cuerpo emociones o pensamientos negativos. Esto se llama somatizar.

Si no tomamos conciencia de la funciones corporales. Si no conseguimos llevar al cuerpo los pensamientos y sentimientos que nos surgen, Estamos obviando diálogos que son importantes porque tendemos a disociarnos”

Cuando estamos postrados entre mente y cuerpo, el resultado es la tristeza. El estado de la culpa es el estado de la culpa permanente.

Si las cosas no se dicen donde hay que decirlas, sino, fuera, pierden fuelle. Esto trasladado a cualquier situación (lo que no se dice en el lugar que correspondería), lleva a una situación de desenergetización.

No expresar la  rabia, nos desenergetiza. Se asocia la poca energía con una expresión no manifestada especialmente. En un silencio puede haber dos cosas contradictorias: no se dice que no, pero tampoco se dice que si.Cuando hay dobles mensajes, uno de los dos es falso. No puedes obedecer y desobedecer al mismo tiempo. Lo más difícil de la realidad es que le ponemos la fantasía encima.

Cuando hemos sido reprimidos y castigados, no escuchamos, estamos preparando estrategias. Esto puede ocurrirnos. Somatizar no es algo cuantificable. Hay que ser prudente. Siempre hay múltiples factores”.

La agresión de la somatización viene a nosotros para hacernos conscientes de lo que está pasando. Son sincronías que ocurren. Si notamos lo que nos pasa, no necesitamos agredirnos.

“Nudos”. Yolanda Jiménez

Te invito desde aquí  a que  tomes conciencia de tu proceso, de tu molestia, de tu dolor, de tu tristeza, de tu cuerpo. Te invito a que des un paso en el camino de tu propia responsabilidad. Desde ahí puedes descubrir tus “darte cuenta”. Puedes iniciar los cambios que desees en tu vida . O puedes aceptar tu situación. Desde ahí, puedes elegir tu opción y  acercarte al lugar en el que quieres estar.

Iniciar este camino, tu camino de trabajo personal, a veces, requiere del acompañamiento de un terapeuta. ¿Quieres tomar las riendas de tu vida? Tú decides.

 

Yolanda Jiménez. Terapeuta Gestalt.

https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/terapeuta-2/

 

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