Manuel Torreiro, un hospitalero con mayúsculas

Existen personas ejemplares que realizando su ocupación diaria, ejercen con la máxima responsabilidad y aún van más allá de sus meras funciones laborales. Gentes de bien, que cruzan el umbral de lo personal, para relacionarse, para socorrer, para interesarse por los demás, para apaciguar el ánimo, a veces desorientado por los rigores de la búsqueda a cada paso  o por el caprichoso azar.

Quien ha tenido la suerte de cruzarse con uno, lo sabe. Manuel Torreiro, un Hospitalero ejemplar, que desde su rinconcito lucense, ejerce su personalísima atención a los “caminantes” que lo precisan, tornando los momento de adversidad en reflexión. Una parada para contemplar con perspectiva, para estar en el momento presente, para percibir los  mensajes que antaño parecían cifrados y que tan nítidos se tornan hoy.

Mi agradecimiento a Torreiro y  a todos los hospitaleros  del mundo, por iluminar los misteriosos caminos interiores y contribuir a la belleza de su recorrido.